Capítulo cuatro
James, comunícate en cuanto puedas; me lleve el auto del abuelo- Gerald colgó el teléfono.
Después de que el mozo subió su maleta a su habitación había decidido llamar a James, el pelirrojo sabía que su hermano tardaría en contestar, y no solo era el hecho de que James se encontrara a kilómetros de distancia en otro continente, sino que siempre que Gerald intentaba comunicarse con él, el mayor de los dos hermanos siempre estaba ocupado.
El Cadillac se encontraba en el estacionamiento del hotel, así que Gerald decidió tomar una buena ducha después del largo pero agradable viaje a Tranquility.
Dejo la computadora sobre la cama y se metió directamente al baño.
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El agua de la regadera se escuchaba en toda la habitación, era el único sonido hasta que en un momento dado la computadora portátil una vez más se encendió, después de que corrió el sistema operativo y el antivirus lo primero que se conecto fue el explorador de Windows.
El reproductor de música marco la pista número cincuenta en la lista de favoritos de Gerald, Michael Buble comenzó a cantar Home mientras el sonido del agua cayendo armonizaba perfectamente el cuadro.
La ventana del explorador se enlazo con la página principal de E-Bay; una rápida revisión y se abrió el siguiente link de un usuario en específico, hasta hacía poco tiempo dicho usuario había puesto en venta un artículo de lo más extravagante hasta para los sitios de subasta en línea… unos lentes antiguos, ahora dicho usuario solamente tenía en subasta artículos de uso común para jóvenes de su edad como patinetas.
Rápidamente la computadora de Gerald subió una oferta para una patineta marca Rhino, de esta forma al momento de llenar las papeletas digitales la computadora pudo tener libre acceso a los datos personales y codificados del usuario en cuestión.
Dichas operaciones eran prácticamente inconcebibles ya que Gerald no contaba con algún programa que sirviera para decodificar información protegida como lo son los datos personales de usuarios en la red…
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Gerald salió después de un muy buen rato, el vapor del agua caliente salió en una ligera nubecilla a través de la puerta; la música de Michael Buble continuaba inundando el ambiente.
Una vez más se sintió algo desconcertado al escuchar la misma canción que al parecer lo perseguía desde la granja del abuelo.
Tal vez se prendió sola- se dijo- tal vez algún troyano o tal vez un cookie- se dijo mientras intentaba encontrar alguna explicación lógica-¡¿Qué rayos?!, ¿Cuándo compré una patineta?, ¿y quien diablos es Don Juan?; ¿Por qué tengo esa canción en favoritos?- se pregunto mientras cerraba todas las ventanas emergentes- Máquina del demonio debe estar embrujada, argh, ya me costó ochenta dólares, ¿para que demonios quiero una patineta?
Deposito la computadora en la mesa de noche, apago las luces para descansar al menos unas cuantas horas…
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El agente Simmons no había perdido el tiempo, una vez que informó que se había topado con un nuevo ENB todo lo que quedaba del sector siete se puso en movimiento.
Al momento, sin importar que fuera de madrugada un equipo fue a la gasolinera donde había tenido lugar el contacto.
La radiación dejada por el ENB en cuestión aunque leve era un buen indicio para saber que uno más estaba presente en la Tierra.
Bingo- dijo Simmons cuando le llego el reporte- esta en movimiento y apuesto mi puesto a que se dirige a Tranquility, esos extraterrestres son tan obvios.
Otros dos agentes que se encontraban cerca de él solo se encogieron de hombros, bueno el agente Simmons era ya de por sí extraño como para intentar entenderlo…
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Alguien toco a la puerta de la habitación de Gerald.
Apenas eran las ocho de la mañana y Gerald ya estaba de pie, abrió la puerta.
El gerente del hotel y un botones estaban en el pasillo.
Señor Sinclair- dijo el gerente del hotel.
Gerald pensó que se veía algo nervioso y apenado; tuvo un mal presentimiento…
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-¡¿CÓMO DEMONIOS PUDIERON ROBARSE UN CADILLAC SIN QUE NADIE SE DIERA CUENTA?!
El grito de Gerald hizo que todos los huéspedes de ese pasillo se asomaran por sus puertas.
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Simmons fingió hacerse el sorprendido cuando le informaron que por su experiencia pasada con los ENB era el indicado para buscar a ese nuevo extraterrestre y ya que ahora –más que en el pasado- eran un sector extraoficial del gobierno podía hacer uso de la fuerza y recursos que el considerara necesarios.
Lo primero que hará esa cosa- dijo a su equipo- será buscar a sus amigos o enemigos dependiendo a que bando pertenezca. Señores, me parece que visitaremos al joven Witcookie para atrapar nuestro premio…
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El gerente del hotel estaba más que escandalizado con todo lo que Gerald le había dicho, y finalmente cuando dio un tremendo portazo en la entrada principal y amenazo con que tendrían noticias de sus abogados el pobre hombre solo pensaba en como decirle a su mujer que su despido era más que inminente.
Sinclair no se preocupo por su maleta, solo se llevo lo que tenía puesto, su computadora, dinero y celular; ya regresaría después por sus cosas.
Estaba furioso, sentía que le había fallado a su abuelo y a James al perder el automóvil de una manera tan estúpida.
Después de gruñir todo lo que quiso entró a un café donde pidió un americano bien cargado y sin azúcar; saco su computadora. Estaba a punto de mandarle un mensaje electrónico a James para informarle lo que había pasado cuando vio en su bandeja de entrada que Don Juan agradecía la compra de su patineta.
Por un momento Gerald pensó que tal vez ese tal Don Juan era uno de esos hackers de las películas que saben entrar a las cuentas bancarias de los usuarios tan rápido que nadie se da cuenta, tal vez ese mismo tipo había montado todo el truquito para quitarle el automóvil.
Sonaba improbable, ridículo y estúpido pero en ese momento tan frustrado y desesperado como estaba Sinclair creyó que era de lo más probable.
La dirección de Don Juan se había guardado en su computadora, se tomó el café de un solo trago –sin importarle que le dejara escaldada la lengua- dejo el dinero en la mesa y salió a la calle para pedir un taxi.
Cuando el taxista preguntó a donde iban, Gerald repitió la dirección que había leído en el archivo de su computadora.
Ese tal Don Juan iba a recibir la visita de un Gerald Sinclair más que furioso…
Continuara…
