La llamada:
Regina se encontraba en un hotel de Boston, mientras encontraba una casa allí, extrañaba Storybrooke, extrañaba a Henry, a Roland y por supuesto a Robin, había pasado tan solo una semana, pero para ella se sentía como una eternidad. Pensar en Robin, pensar en cual habrá sido su reacción al saber de su embarazo -posó sus manos en su vientre- definitivamente él jamás le perdonaría que ella se haya ido del pueblo con su hijo.
Él era un gran padre, el tiempo que pasaron junto a Roland y Henry, él siempre había demostrado ser eso, un gran padre.
Estos días habían sido un infierno, las naúseas estaban haciendo desastres con ella, tenía más apetito y estaba mucho más cansada.
Era de noche y recordó que tenía que llamar a Henry, todos los días lo llamaba a la misma hora, y él como siempre estaba en "Granny's". Marcó el número de su hijo y sonó una, dos y a la tercera vez escuchó la voz del muchacho.
- ¡Mamá! -respondió el joven muy emocionado- ¿Cómo estas? -preguntó.
- Hola cariño, estoy bien -dijo ella con una gran sonrisa- ¿Y tú? ¿Qué tal las cosas en el pueblo?
- Estoy muy bien, aunque te extraño mucho, y Roland también te extraña, no hace más que preguntar por su "Mamá Gina", así es como él te llama ¿Sabes? -dijo Henry y Regina sintió una alegría enorme pero a la vez sintió tristeza, Roland se había convertido en alguien muy especial para ella en el poco tiempo que pasaron juntos, ella lo quería como a un hijo, como si fuera su hijo- Y las cosas están bien, aunque no lo creas, todos preguntan por tí.
- Me imagino -dijo Regina.
- ¿Mamá puedo decirte algo? -preguntó el joven.
- Claro cariño ¿Qué es? -respondió ella algo preocupada.
- Robin está aquí y quiere hablar contigo, vino desesperado para que le diga en que lugar te encuentras -hizo una pausa- en serio te ama.
Regina no sabía que hacer, pero tomó la decisión de hablar con él, despúes de todo, se lo debía.
- De acuerdo Henry, pásamelo -le dijo a su hijo; sintió como el celular pasaba a otras manos.
- ¿Regina? -preguntó Robin.
- Hola Robin...
