-Capitolo Terzo-

Giornata di festa

Nicole se dejó caer pesadamente sobre su cama. Hacía tan sólo unos días atrás, ella tenía la firme creencia de que entrenar con el Guardián del Anillo de la Nube de su padre era agotador. Después de tener a Reborn como tutor personal durante una semana, había descubierto cómo era realmente el infierno.

Y no le gustaba. No le gustaba para nada.

Para empezar, ese bastardo, a pesar de haber dicho que le permitiría ir con su amigo Luca a la ciudad, había aplazado la salida siete días. Es decir, que, en teoría, iba a ser esa misma tarde cuando pudiera ir con él. Sin embargo, era ese mismo día cuando su padre y el resto de los adultos iban a partir a sus respectivas misiones, de las cuales, por cierto, nadie le había querido decir absolutamente nada. Vamos, que ese mismo día se le presentaban dos grandes problemas: primero, no iba a poder ver a su padre durante un largo tiempo; y segundo, debido a la ceremonia de despedida, no iba a poder salir ni aunque se esforzara por hacer coincidir los horarios. Y, para colmo, ese bastardo pelopincho le había hecho correr alrededor de la mansión durante dos horas. El día anterior, le había obligado a escalar las paredes de la mansión trepando por las aberturas de los ladrillos, y hacía tres días había tenido que pelear contra Ixavi, y fue totalmente vapuleada.

Con todo, lo que más le fastidiaba de sus espartanos entrenamientos era la actitud que su padre estaba demostrando con respecto a eso: cuando le pedía que le devolviera a Hibari, y se quejaba de la dificultad del entrenamiento, él se reía. Cuando ella se lamentaba por alguna prueba estúpida que su tutor le hubiera obligado a realizar, su padre le decía que eso no era nada, y que podría ser mucho peor. De hecho, la única vez que el castaño le preguntó al pelinegro por el entrenamiento de su hija, lo hizo para preguntarle por qué no le había disparado con la Nosequé de la Última Voluntad. ¡Su padre quería que le dispararan! Francesco se estuvo riendo de la cara que había puesto cuando los oyó durante toda la tarde. Siempre tenía la sensación de que ese niño estaba más enterado de la situación que ella misma.

Sin embargo, lo que más la sorprendió fue la respuesta del tutor ante esa pregunta. Él había dicho, literalmente: "Esas balas no son un medio útil para ella, Tsuna. Decidir un entrenamiento adecuado para ella me está costando mucho más de lo que me costó contigo. Además, no quieres que tu hija quede en ropa interior en medio del jardín, a la vista de todos, ¿verdad?"

¿Qué tenía que ver su entrenamiento con su ropa interior? Definitivamente, ella no entendía nada. Y nadie parecía estar dispuesto a explicárselo debidamente.

Alguien picó a la puerta de su habitación. Ella pensó que ese chico salido del infierno había venido para amargarle la vida de nuevo, así que no se movió de su cama. Oyó más golpes en la puerta, así que se levantó de mala gana y abrió de un portazo. Sin embargo, tras la puerta no encontró a Reborn, sino a dos chicas.

Una tenía el pelo violeta y ojos color índigo. Llevaba puesto un vestido negro que le llegaba hasta la mitad de los muslos, y tenía el cabello recogido sobre un hombro. A pesar de ir vestida de gala, el único maquillaje que llevaba eran dos curiosos triángulos invertidos de color púrpura. La otra era algo mayor, con el pelo verde oscuro recogido en una coleta baja y un vestido también negro ligeramente más largo, decorado únicamente con un broche plateado con forma de dos flores cruzadas: el escudo de la Milliefiore Famiglia.

Nicole tardó en reconocerlas: ambas habían llegado a la mansión el mismo día que ese estúpido tutor suyo, pero apenas había interactuado con ellas. La primera en hablar fue la de pelo morado.

-Toma. Tu ropa.-dijo.

-Hemos sido enviadas por tu padre y tu tutor para ayudarte a arreglarte para la fiesta de despedida de los que van a partir.

La castaña observó la ropa que le habían entregado durante un momento: no se trataba de un vestido, sino de un traje compuesto por una chaqueta negra que parecía algo ceñida al cuerpo, una falda de tubo del mismo color, una blusa blanca y una corbata también negra. Parecía una versión femenina del traje que su padre y sus Guardianes se ponían para las ocasiones especiales.

-Se trata del traje tradicional Vongola para eventos especiales.-explicó la mayor de sus "invitadas".-Tan sólo los líderes de la Vongola Famiglia y sus Guardianes tienen derecho a ponérselo. Aunque la señorita Chrome llevó uno exactamente igual a este en una ocasión, en representación del verdadero Guardián de la Niebla.

Nicole observó el traje durante unos segundos. Era sencillo, no tenía ningún tipo de dibujo o patrón decorativo. Era blanco y negro, no había más. La chica se preguntó si esa sencillez representaría algún aspecto de los Vongola, o si era simplemente un uniforme básico entre la mafia.

La chica lo cogió con cuidado, pues parecía realmente costoso. Las palabras de la pelivioleta corroboraron su presentimiento.

-Te ayudaremos a ponértelo, aunque no lo parezca, es increíblemente caro. No queremos que se estropee.

Si las batallas entre familias también eran consideradas ocasiones especiales, Nicole se temía que la mitad de los fondos de la Famiglia estuvieran destinados a crear y arreglar esos trajes.

-Por cierto.-intervino la otra chica.-Aún no nos hemos presentado. Mi nombre es Yuni, y mi compañera se llama Viper. Junto con Reborn y otros pocos, somos parte del equipo encargado de entrenarte y asesorarte para convertirte en una buena Vongola Undicesimo. Yo me encargaré de instruirte en los buenos modales y el trato con familias no alidadas.

La chica suspiró.

-¿Mi padre y mi abuelo tuvieron que pasar por todo esto?

La joven se rió.

-De tu abuelo Timoteo no sé mucho, la verdad. Sin embargo, te puedo decir que tu entrenamiento está siendo muy sencillo en contraste con lo que tuvo que pasar tu padre. Al menos de momento.

La mención al entrenamiento de su padre hizo que Nicole recordara algo.

-¡Ah, es verdad!-saltó.-Quizás tú lo sepas, Yuni-san.

-Pregunta lo que quieras.-sonrió la joven.

-¿Cómo es posible que Reborn haya entrenado a mi padre? Quiero decir, ese chico es aún más joven que yo…

-Bueno…-dijo la chica.-Es muy complejo para explicártelo ahora, pero digamos que Reborn ha sido un bebé durante muchísimo tiempo.

-Su edad mental no se corresponde con su edad física en lo absoluto.-intervino Viper.-De momento, sólo te podemos explicar eso. Ahora vístete, que el traje se va a arrugar y cuesta mucho plancharlos.

-Ni que lo tuviera que hacer ella…-murmuró Nicole para sí misma.

Las dos jóvenes entraron en su cuarto, y cerraron la puerta tras de sí. Nicole se cambió rápidamente, y en cuestión de dos minutos ya estaba lista. Además del traje, se había puesto unas medias negras que llegaban hasta la mitad de los muslos, y unos zapatos negros. Sin tacón, eso sí. No existía nada en el mundo más incómodo que los tacones.

Ahora llevaba la parte complicada: su pelo. La fiesta era dentro de tres horas, así que tenía tiempo suficiente para arreglárselo. El problema era que no tenía ni la más remota idea de cómo debía peinarse para una fiesta de la mafia. Por suerte, sus acompañantes le ayudaron con ese aspecto. Al final, acabó con el cabello recogido sobre el hombro derecho, similar a como lo llevaba Viper. Para rematar, en el cuello de la chaqueta le pusieron un broche dorado con la forma del escudo de los Vongola.

Finamente, Nicole ya estaba lista para la celebración. Ahora le faltaba tan sólo un problema que remediar: el asunto de Luca. Si iban a organizar una fiesta, era imposible que pudiera ir a la ciudad con él, y no quería dejarle plantado otra vez. Así que sólo le quedaba una opción.


Nicole caminó a paso rápido por los largos pasillos de la mansión, en busca de su padre adoptivo. Sin embargo, se cruzó con otra persona muy diferente.

-¿Piensas invitar a tu novio a la fiesta?-le preguntó Fran, que la observaba con sus ojos dispares, como si tratara de leerle el pensamiento. El niño iba vestido también con ropa de gala, solo que, en lugar de ser negra, la chaqueta era roja con decoraciones doradas, y el pantalón era color azul marino en vez de negro. La camisa y la corbata eran del mismo color que los de ella.

-¡Luca no es mi novio!-le chilló la castaña al niño. Estaba harta de que el pequeño se metiera con ella sólo por tener un amigo varón fuera de la mafia. Tenía dieciséis años, ya que no iba a una escuela, al menos tenía derecho a tener amigos.

-¿Qué está pasando?-preguntó una voz alegre y gentil que se acercaba por el pasillo.

El propietario de dicha voz era un hombre de aproximadamente la misma edad de su padre, de piel ligeramente bronceada, cabello negro, corto y alborotado, y ojos color miel. Una bien visible cicatriz surcaba la zona entre su barbilla y el extremo derecho de sus labios. La chaqueta negra de su traje y el collar con forma de espada, con la palabra "Vongola" grabada en su centro, lo identificaban como el Guardián de la Lluvia de su padre.

-Yamamoto-san…-balbuceó la chica.

-Yamamoto-san.-intervino Francesco.-¡Nicole quiere reunirse con su novio y colarle en la fiesta!-se chivó.

-¡Eh, no iba a colarle!-se quejó la castaña.-Pretendía pedirle a papá para que le dejara acudir.

-Vamos, vamos… Tranquilizaos, chicos.-dijo el adulto.-No está bien que trates de meter a gente ajena a la mafia en esto, Nicole.

Fran la miró con algo de burla, y ella estuvo a punto de pegarle un buen golpe en la cabeza, pero fue detenida por las palabras de la Lluvia.

-Pero tampoco está bien acusar a tus compañeros, Fran. Cuando yo tenía vuestra edad, nadie aguantaba a los chivatos.

Ahora era el turno de Nicole de reírse a costa de Fran. Como dice el refrán, el que ríe el último, ríe mejor.

A pesar de su pequeña victoria personal frente al hijo de Mukuro, ella no iba a rendirse con lo de Luca.

-Pero, Yamamoto-san… Ya tuve que dejar a mi amigo tirado por culpa de los entrenamientos de Reborn, y no quiero abandonarle otra vez…-eso último lo dijo poniendo la mejor cara de pena que era capaz de hacer.

Al parecer sus palabras y gestos llegaron al corazón del mayor, puesto que éste suspiró con algo de cansancio y sonrió ligeramente.

-Está bien… vete a buscar a tu amigo, ya trataré yo de convencer a Tsuna.

-¿En serio?-se alegró la joven.-¡Bien!

Se fue corriendo de vuelta a su habitación para coger su teléfono y llamar a su amigo, no sin antes sacarle la lengua a Francesco en señal de victoria.


-…y así están las cosas.-concluyó el Guardián de la Lluvia su relato sobre el lío en el que le había metido la hija de su jefe y amigo.

Tsuna suspiró, y sonrió irónicamente. Sin embargo, en lugar de dirigirse a su guardián, sus palabras fueron para el joven hitman que estaba con él en su oficina.

-Lo habías planeado desde el principio, ¿verdad?

Reborn sonrió de medio lado.

-Un digno jefe Vongola necesita Guardianes, Perdedor Tsuna. Tú, mejor que nadie, deberías saberlo bien.

El Décimo se rió ligeramente.

-¿Estás totalmente seguro de tu decisión?

-He investigado al chico en cuestión un poco.-dijo el tutor.-Tiene talento. Con un poco de entrenamiento, será un gran Guardián. Además, tu hija parece confiar en él, y eso es más que suficiente.

-Comprendo.-sonrió el décimo líder de Vongola.-Yamamoto, prepara un traje para el chico. Reborn ya le ha visto, así que te ayudará con la talla.

Takeshi asintió, y se dirigió a la puerta acompañado por el Arcobaleno. Se detuvo por un segundo antes de cerrar la puerta.

-¿De qué color debe ser el traje?-preguntó, aunque ya sabía la respuesta.

-Negro, por supuesto.-dijo Tsuna.


-La fiesta empieza en dos horas.-dijo la joven por su celular.-¿Podrías estar aquí en una, más o menos?

-De hecho, ya estoy allí.-contestó la voz de su amigo a través de la línea telefónica.

Nicole oyó unos golpecitos en su ventana. Sobresaltada, se giró sólo para encontrar a su viejo amigo sentado tranquilamente en la barandilla de su balcón. Luca era un chico de altura promedio y cuerpo tonificado. Su piel estaba ligeramente bronceada por el fuerte sol siciliano. Su pelo, largo hasta la nuca, era de un profundo color negro que se iba decolorando gradualmente hasta llegar a las puntas, que eran del mismo color pardo de sus ojos. En sus finas manos portaba un pequeño objeto similar a un gancho, con el que no paraba de juguetear. Vestía una camiseta sin mangas blanca con alguna mancha de grasa, pero que permitía una vista perfecta de sus brazos, tonificados por el trabajo y con más de una pequeña cicatriz. Luca estaba sonriendo pícaramente, a la espera de que su mejor amiga se dignara a abrirle la puerta.

La chica se acercó al balcón, y retiró la puerta lo suficiente como para que el chico se introdujese en su habitación. Él se estiró perezosamente y se dejó caer en la cama de la chica.

-¿No sabes que es de mala educación descansar en la cama de una señorita?-dijo ella.

-¿Ahora eres una señorita?-se rió el chico.-Sí que te ha cambiado eso de vivir en una mansión.

El pelinegro se incorporó en la cómoda cama, y Nicole aprovechó para pegarle un suave puñetazo en el hombro.

-Perdón por ser poco femenina.-dijo fingiendo enfadarse.

Luca se rió de nuevo.

-Bueno, las americanas y las corbatas no entran precisamente en mi visión de "femenino".-comentó con sorna.

-Disculpa, pero éste es el traje que todo líder de la mafia debe ponerse para eventos importantes.-dijo gesticulando de forma exagerada a propósito.

-¡Jajaja!-se rió el joven.-Y pensar que la chica que me reprendía por relacionarme con criminales sería una líder mafiosa. Cuántas vueltas da la vida.-dijo con tono nostálgico

-Ya…-afirmó Nicole.-A veces pienso que volver a mis días en la ciudad no sería tan malo. Ni siquiera me dejan salir de la mansión…

-Bueno, bueno…-dijo su amigo con tono tranquilizador.-Tranquila, que ya estoy yo aquí para que recuerdes los viejos tiempos. Quizás, hasta me quede por un tiempo…

-Imposible.-dijo la chica.-No creo que vayan a dejarte.

-¿Cuánto me ha importado que me dejaran hacer algo o no?-comentó Luca con tono divertido.-Me quedaré, tanto si les gusta como si no.

La chica, agradecida por los intentos que su mejor amigo estaba haciendo para que no se sintiera sola, prefirió no comentar nada más por el momento.

-Y, bueno… ¿Cómo piensas colarme en la fiesta?

-No voy a colarte.-respondió la joven con simplicidad.

-¿Eh?

-Entrarás como un invitado normal. Creo.

-¿Crees?

-Le pedí a uno de los hombres de confianza de mi padre que intercediera por ti. Aún no he recibido su respuesta.

El chico suspiró con tranquilidad.

-Vale, tenía miedo de que hubieras cambiado, pero se ve que eres la misma de siempre.

La interpelada arqueó una ceja.

-¿En qué te basas para decir eso?

-Sigues haciendo planes por tu cuenta sin contar con los demás.-sentenció el pelinegro con sorna.

-Yo también te quiero.-ironizó la joven.

Después de unos segundos, ambos jóvenes comenzaron a reírse sin saber bien el porqué. Al poco tiempo, fueron interrumpidos por unos golpes en la puerta de la habitación de Nicole. La chica corrió a abrir la puerta: se trataba de Yamamoto, que llevaba con él una percha de la que colgaba una larguísima bolsa para ropa.

-El traje está dentro.-dijo el Guardián de la Lluvia.-¿Puedo conocer al chico?

-Claro.-respondió Nicole, tomando el traje con cuidado.-Está dentro de la habitación.

La chica dejó pasar al hombre y cerró la puerta tras de sí.

-Mmmm… ¿Así que tú eres el amigo de Nicole?-le preguntó a Luca nada más verlo.

El chico estaba de espaldas a ellos, pero, al escuchar la voz del Guardián, se giró bruscamente.

-¡Ya decía que esa voz me sonaba!-exclamó, sorprendido.-¡Tú eres Takeshi Yamamoto, la leyenda del béisbol!

-Vamos, vamos…-respondió el aludido, rascándose la nuca.-No creo que sea para tanto…

-¡Claro que lo es!-respondió el chico.-Fuiste capitán del equipo nacional japonés, y lo llevaste a la final del mundial por primera vez en muchísimos años.-relató.-Sin embargo, antes de la final, abandonaste el equipo repentinamente, y la selección perdió de manera estrepitosa sin ti.

-Vaya, no sabía que Yamamoto-san fuera alguien tan sorprendente…-murmuró la chica.-Pero, ¿por qué dejaste el equipo?

El mafioso sonrió ante la pregunta de la muchacha.

-Porque mi familia me necesitaba.-respondió simplemente.-Bueno, yo me retiro, que debo ayudar a Tsuna con unas cosas. ¡Hasta luego!

Mientras Yamamoto salía de la habitación, Nicole dejó el traje sobre su lecho, y abrió la bolsa. Al extraer de ésta la primera pieza, se sorprendió de sobremanera.

-¡El traje... es negro!-exclamó.

La joven miró hacia la puerta, en busca de la mirada de Yamamoto. Éste tan sólo le sonrió misteriosamente y cerró la puerta.


Nicole esperaba fuera de la habitación a que su amigo se cambiara de ropa. Estaba realmente extrañada de que le hubieran dado un traje negro en lugar de uno rojo. ¿Se abrían acabado las chaquetas rojas? No, los Vongola eran lo suficientemente ricos como para tener cientos de ellas guardadas. Entonces, ¿qué estaba sucediendo?

El ruido de la puerta abriéndose detrás de ella la sacó de sus pensamientos. Luca atravesó el umbral de la puerta con el traje perfectamente arreglado, salvo por una cosa: su corbata estaba hacha un desastre. El joven notó la mirada inquisitiva de su amiga.

-Nunca me he puesto una antes, ¿de acuerdo?

Ella tan sólo suspiró.

-Trae, yo te la coloco.-dijo, y procedió a anudar la corbata de su amigo correctamente.

-Oh, míralos que monos…-escuchó una potente voz detrás de ella.-La hija encontró pareja antes que su padre.

-¿Podrías callarte, Ixavi? Trato de ajustar una corbata.

Escuchó un gruñido del chico.

-Las corbatas están sobrevaloradas.-dijo.-Yo no llevo ninguna, y estoy igualmente elegante.

La chica terminó con la corbata de Luca, y dirigió su mirada al rubio. En efecto, no llevaba ninguna corbata. Además, llevaba los primeros botones de la camisa blanca desabrochados y la chaqueta sobre sus hombros, sin meter los brazos en sus mangas. De alguna manera, encajaba con su manera de ser, y le recordaba un poco a su padre.

-Yo tampoco les he encontrado nunca ninguna utilidad, por eso nunca me he puesto ninguna.-comentó Luca.

Ixavi sonrió.

-Creo que tú y yo podremos llevarnos bien.-dijo, y le extendió su fuerte mano al pelinegro, que la estrechó sin dudarlo.

En ese preciso momento, Nicole temió que, si los miembros de la recién formada "Coalición contra las Corbatas" se hacían muy amigos, su integridad psicológica correría serio peligro.

Una vez hechas las presentaciones pertinentes entre Luca e Ixavi, los tres chicos procedieron a caminar hacia el salón donde se celebraría la fiesta. Ixavi se acercó al oído de Nicole y le susurró:

-¿Quién le dio ese traje negro?

-Yamamoto-san…-contestó ella también a susurros.-¿Crees que haya sido una simple equivocación?

-No lo creo…-comentó el rubio.-Vongola siempre se ha tomado muy en serio el tema de esta ropa…-dijo.-Tengo un mal presentimiento…

-Yo también…-murmuró la chica.

-¡Eh!-les llamó Luca la atención. Era obvio que se daría cuenta de su conversación privada.-¿Qué os andáis contando a susurros?

-Nada, tan sólo me reía de Ixavi por lo mal que le queda su traje.-mintió la castaña.

Al rubio se le hinchó una vena en la frente, pero logró controlarse.

-Ya veo…-respondió Luca. Por supuesto, saltaba a la vista que no se lo había creído.-Por cierto, ¿siempre hacéis fiestas tan elegantes cuando alguien se va a una misión? Quiero decir, organizar esto cuesta un pastón, ¿no?

-No, la verdad es que no es muy usual que se organice una fiesta sólo por eso…-comentó la chica.-Supongo que, como se han reunido varias familias aliadas, están aprovechando la ocasión para celebrar con los invitados…

-Mi padre me dijo que casi toda la Famiglia partiría de misión por varios rincones del mundo, pero no me dijo nada más.

-Bueno, ellos son fuertes.-trató de tranquilizar Nicole.-Seguro que no ocurre nada.

"O eso espero", pensó para sí misma.


A pesar de la ostentosidad de la fiesta, todos los Vongola vestían con trajes similares. Eso hacía que diferenciar a los Guardianes y a los invitados de otras familias entre la multitud no fuera difícil. Aunque los que más destacaban eran, de lejos, los cinco capos.

El líder de Milliefiore llevaba un traje totalmente blanco cuya chaqueta llegaba hasta sus tobillos. Distinguido, pero algo excéntrico.

El Tomasso Ottavo vestía con sus clásicas ropas punk, siendo el que más desentonaba con el ambiente de la fiesta.

Por el contrario, Dino llevaba un traje bastante normal. Su único rasgo distintivo era el broche dorado de la Chiavarone Famiglia que llevaba en el cuello de la chaqueta.

El líder Simon vestía la que parecía la ropa menos cara de todos: una americana gris, una camisa azul claro y unos pantalones color azul marino. También llevaba una corbata de rayas de diferentes tonos azulados. Sencillo y elegante a la vez.

Pero, a pesar de todo, el más imponente de todos era el padre de Nicole. Tsuna llevaba un traje idéntico al de sus guardianes, pero el manto de Neo Vongola Primo le daba un aspecto más similar al de un rey que el de a un jefe de la mafia.

Fue él quien comenzó a hablar.

-En vista de la importante y peligrosa misión que estamos a punto de emprender, me gustaría invitaros a disfrutar de esta celebración.-Nicole frunció el ceño ante las palabras "importante" y "peligrosa".-Esta fiesta será nuestra calma antes de la tempestad, así que os pido que, a partir de este momento, os centréis en disfrutar de la comida, la bebida y la música. Originalmente, pretendía dar un discurso de inauguración como anfitrión y líder de las familias aliadas, pero creo que será más apropiado que dicho discurso lo dé otra persona. Me gustaría llamar aquí a mi hija, Nicole di Vongola, para que os dirija algunas palabras.

Ella suspiró, pensando en que, seguramente, eso había sido idea de Reborn.

-Venid conmigo, por favor.-pidió a sus amigos. Ellos asintieron y, franqueándola como si de guardaespaldas se tratasen, la siguieron hasta el escenario donde se encontraba su padre.

Subió las cortas escaleras que conducían al escenario y se acercó a su padre. El mensaje que sus ojos le transmitían estaba claro: "Perdón por todo esto, luego hablamos". Ella asintió, en señal tanto de que había captado lo que el décimo Vongola quería decirle, como de que estaba determinada a dar el discurso.

Tomó el micrófono y se giró de frente a la audiencia. Ella odiaba ser el centro de atención, y su tutor personal lo sabía, por eso estaba segura de que había sido él quien le había propuesto a Tsuna que diera ella el discurso.

Por suerte o por desgracia, más de la mitad de las miradas de los invitados no iban dirigidas a ella. Alrededor del ochenta por ciento de los presentes le estaban dedicando miradas recelosas a Luca, el cual se había percatado de ello y se revolvía nervioso en su posición a la izquierda de su amiga.

Obviamente, esas miradas eran a causa del traje negro que el chico vestía.

Ella lo ignoró, y procedió a dar su discurso.

-Buenas noches…-dijo para llamar la atención de su público. Y lo consiguió, aunque ella hubiera preferido que no la miraran tan fijamente.-Mi nombre es Nicole di Vongola y, bueno, soy la hija de Vongola Decimo, Tsunayoshi Sawada, y la única candidata para convertirse en Vongola Undicesimo. Mi padre biológico es, en realidad, Massimo di Vongola, hijo mediano de Vongola Nono, así que, de una forma u otra, la sangre de la familia corre por mis venas…-explicó, aunque estaba segura de que todos los presentes ya sabían eso.-Bueno, no sabía que tenía que dar un discurso, así que no he preparado nada con antelación…-dudó por un segundo si tocar el tema de la importante y peligrosa misión, pero decidió no hacerlo por no incomodar a su padre.-De todas formas, me gustaría contar con vuestro apoyo cuando asuma el título de jefa, aunque espero que pase mucho tiempo para eso… Y desearos mucha suerte con todo lo que hagáis de ahora en adelante… Y, bueno, creo que ya está. ¿Hay alguien más que quiera decir algo?

Varias personas reaccionaron ante su pregunta, pero todas se detuvieron antes de decir nada. Todas menos una. Xanxus subió al escenario dando pisotones. Él, a diferencia de la mayoría de los Vongola invitados, no llevaba la chaqueta roja, sino que iba vestido con su ropa usual. Nicole supuso que al ser el líder de Varia, tenía derecho a cierta independencia. Eso, o que nadie se atrevía a obligarle a ponerse la ropa correcta. Ambas le parecían igual de posibles.

-Yo quiero decir algo.-dijo en tono frío y calmado. Algo raro para ser él. Sin embargo, Nicole ya sabía lo que iba a preguntar. Era lo mismo que estaban pensando todos.-Comprendo que tú lo lleves, ya que vas a ser la próxima jefa de Vongola. También comprendo que traigas contigo a algunos de tus amigos, ya que esta ceremonia va en parte desinada hacia ti…-la ira contenida del padre de Ixavi parecía a punto de explotar, por suerte, Flan saltó sobre sus hombros y le tapó la boca con las manos, de forma que los gritos e improperios que Xanxus dio no fueron entendidos por nadie.

-Lo que mi jefe quiere decir.-continuó el chico rana, al que le habían permitido quitarse el gorro para esa ocasión especial.-Es que ni él, ni yo, ni la mitad de los aquí presentes entendemos por qué un civil sin relación ni experiencia alguna con la Vongola, o la mafia en general, lleva puesto el traje negro destinado al capo y sus Guardianes.

-Eh, bueno, verás…-respondió Nicole.-Cuando solicitamos un traje para que se lo pusiera para la ocasión, el que nos trajeron era éste, y no nos explicaron el porqué de ello.

Casi todas las miradas de los invitados se dirigieron hacia Tsuna, salvo las de Yuni, Viper y otros cuatro más que Nicole no conocía, que se dirigieron a Reborn.

De repente, Luca tomó el micrófono de manos de Nicole y se dispuso a hablar.

-Creo que comprendo la situación.-dijo.-Y, en mi defensa, he de decir que no soy un simple civil, y que sí tengo relaciones con la mafia. Es más, tengo relación con los Vongola.

Varias personas parecieron sorprendidas ante las palabras del chico. Nicole se contaba entre ellas. Su intuición le decía que Luca no estaba mintiendo. Y su intuición jamás le había fallado.

-Me explicaré: Mi nombre completo es Gianluca Giovanni Izana della Pravietta. He de suponer que mis siglas le sonarán a más de uno.

-G.G.…-murmuró un hombre pelirrojo con gafas. El líder de la división de inteligencia de los Vongola: Shoichi Irie.

-Exacto.-corroboró el chico.-La persona que os ha estado pasando información sobre vuestros enemigos, la Organización Stella Vuota, he sido yo.


Terminé! Ahora mismo en España son las 12 y 40 de la noche, y mañana tengo que ir al instituto, pero he terminado!

Como estoy muy cansado como para escribir mucho más, os dejo aquí el capítulo y me voy a dormir.

Buenas noches!

Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz…

*ACTUALIZACIÓN DEL DÍA DESPUÉS*

A ver, a ver... ¿Qué tenía que decir? ¡Ah, sí! Avisos, avisos...

Para empezar, notaréis que he hecho mucho incapié en los trajes tradicionales Vongola y en cómo los de los guardianes son diferentes a los del resto del mundo. El caso es que el manga lo dejó caer un poco por encima durante el Arco Choice, y según lo vi me pareció una forma de distinción bastante aprovechable, y quería desarrollarlo un poco. Sin embargo, estad tranquilos, no me he olvidado del símbolo más importante de los Guardianes Vongola jejejeje

También he de decir que mis conocimientos sobre vestuario femenino son prácticamente nulos, así que a la hora de describir las vestimentas de las chicas, especialmente en fiestas y eso, optaré por lo simple, es decir, lo primero que se me pase por la cabeza. Algunas veces, incluso se me olvidará describir la ropa de los personajes. Pido perdón por ello de antemano.

Más cosas, con respecto a los OC, ya se han completado también las escasas plazas que quedaban para la próxima generación de Varia; sin embargo, aún tengo los puestos de Cielo, Nube, Lluvia, Tormenta y Rayo de Milliefiore, y los de Glaciar, Bosque, Montaña y Pantano de Simon. Y los malos, por supuesto. Si alguien que no haya mandado ningún OC, o sólo haya mandado uno, aún está a tiempo para participar. Gracias por vuestra atención :)

Ahora sólo falta responder a los reviews:

-Witch Mix:Pues, según el diccionario de la Real Academia Española, un energúmeno es una forma de definir a una persona de carácter brusco y algo agresivo. Aunque se usa más como insulto no muy grosero que para otra cosa.

-Lilynette Scarlett, Azuka23, nicole o.O, Cassis 9313 y xxxMavis Vermillionxxx: Lo siento, aún no tengo planes de abrir un club de fans para Ixavi, aunque quizá en el futuro... Bueno, esperad para ver más del chaval, que el personaje promete (y eso la sabe su creadora mejor que yo, que está entre las nombradas).

-Sesumi: Aquí lo tienes! Y eso es sólo el principio. Reborn puede ser MUCHO peor... Muajajaja

-angelacorus: Pues, a decir verdad, aún le falta bastante para aparecer, pero tampoco mucho mucho.

Y hasta aquí, sólo he respondido los comentarios dejados en el capítulo anterior, los dejados en éste los contesaré en el siguiente, y así sucesivamente...

Desquiciados saludos de un humilde loco más.