Hola chicos, hoy les traigo otro capítulo de esta adaptación de Kissing Lessons for the Beginner, de la autora Amethyst Jackson.
Lección cuatro- ¿To-tocarnos?
Desafortunadamente para Natsuki, los días entre su última lección y la próxima se prolongaron tanto tiempo, que pensó que explotaría de la mezcla de entusiasmo y esperanza que la mera presencia de Shizuru le ocasionaba. Si estaba en lo correcto, si la castaña quería estar con Natsuki también… bueno, no podía menos que sonreír cada vez que pensaba en ello.
Por otra parte, había una oportunidad de que la pelinegra se entusiasmara de sobremanera y Shizuru podría no sentirse de la misma manera acerca de ella en lo absoluto.
Era todo terriblemente confuso, y Natsuki quería demasiado que su siguiente lección viniera para que pudiera entonces comenzar a probar las aguas.
Tres días llenos de torpeza, sueños placenteros pero vergonzosos y cada vez que estaba con la castaña, evitaba tocarla. Hasta que finalmente se encontró así misma en su cuarto como en su segunda lección, otra vez, con el cuerpo de su amiga debajo del suyo.
Afortunadamente (o tal vez no, dependiendo de la fortuna que le esperara) el entusiasmo de Natsuki por besar a la castaña estaba haciendo maravillas con su ansiedad de besar. De hecho, estaba tan calmada acerca de esto, que por una vez, su maestra no tuvo que decirle que comenzara. Al momento de decirle que simplemente practicarían esta vez, Natsuki tenía sus labios contra los de Shizuru y oh, cuan agradables se sentían.
"Mmm… Natsuki…es bueno ver que estás… más confiada… ¡mmph!" Dijo Shizuru entre besos hasta que la pelinegra la calmó con el uso inteligente de su lengua.
Natsuki comenzaba a sentirse un poco mareada cuando ella la besaba de regreso (muy entusiasmadamente). ¡Honestamente esta chica era una maniática! Antes de que comprendiera lo que estaba pasando, la castaña la había lanzado contra su espalda (nunca rompiendo el contacto entre sus labios) y se sentó a horcajadas sobre su cuerpo. Debía haber sabido que era del tipo dominante.
"Natsuki." Dijo ella separándose. "Creo que estamos listas para avanzar después de todo."
El cuerpo de la motociclista se estremeció en anticipación "¿A qué?"
"Tocarnos." Dijo la castaña de manera jadeante lo que ocasionó que su corazón golpeteara dolorosamente más rápido.
"¿To-tocarnos?" Humedeció sus labios. Sus ojos viajaron lentamente hacia su pecho. ¿Ella iba a dejarle tocar "eso"? se preguntó Natsuki. De verdad lo espero…Dios vamos a lamentar esto después.
"Sé que debe ser un poco extraño para nosotras, y si no quieres perfectamente entenderé. Sólo pienso que te gustaría aprender cómo avanzar en esto."
La pelinegra asintió silenciosamente. Su cerebro había cambiado a piloto automático y sólo podía observar como Shizuru tomaba su mano y la colocaba bajo su camisa contra la suave piel de su cadera.
"Quieres comenzar lento." Dijo serenamente la castaña. "No quieres forzar a una chica a nada. Mantén tus manos sobre las prendas al principio. Si ella responde bien a eso, puedes tratar deslizando tu mano bajo la camisa así."
"Bien." Se estremeció al escuchar ese tono sensual hecho por ella. "Um… ¿Entonces qué?"
"Trabaja en tu camino hacia arriba." Le indicó Shizuru. "Nuevamente, hazlo lentamente. Dale tiempo para detenerte si ella quiere."
Shizuru retiró su mano del lugar donde retenía la de Natsuki, la pelinegra comenzó a acariciar de manera ascendente, pulgada a pulgada, hasta que sintió la tela de encaje de su sostén. Se preguntaba qué tipo de ropa interior estaba llevando hoy; la castaña tenía muchos modelos diferentes que la pelinegra le había ayudado a escoger y se preguntaba cuál de esos sería (tampoco es que pensara muy seguido en eso, hasta hace poco, al menos) Nunca en sus más salvajes… ¡bien! En algunos de sus sueños más salvajes, la había imaginado en sostenes de encaje. Me pregunto si será el que acabamos de comprar. Ella probablemente me abofetearía si trato de echar una pequeña mirada.
"Natsuki"
"¿Huh?"
"Puedes tocarlos, sabes."
Estaba a punto de hiperventilar, pero pudo calmarse y acarició lentamente posando toda su mano sobre el seno derecho. Era suave y más grande de lo que ella había pensado por la pura vista a pesar de saber la copa de la castaña. Maldito uniforme escolar… cubriendo las mejores cosas.
Tentativamente corrió su pulgar sobre la suave curva, sintiendo el pezón endurecido de Shizuru a través de la tela. La castaña sacudió sus caderas contra las suyas espasmódicamente seguido de una violenta bocanada de aire.
"Eso… ¿Se sintió bien?"
Shizuru asintió sin abrir sus ojos. "Ahora, um… combina todo lo que has aprendido con… con esto." Ella se alejó a sí misma de Natsuki y se recostó de nuevo en la cama. "Comienza de nuevo."
No tuvieron que decirle dos veces.
Los pequeños ruidos hechos por Shizuru aún seguían repitiéndose en su cabeza… Natsuki quiso acercarse a ella y para besarla en los pequeños lugares que había memorizado y hacer que los hiciera de nuevo, aquellos lugares que la hacían gimotear, gemir o agarrarla más fuerte.
Tenía la idea de que podría tenerla cada día hasta el fin de la eternidad y nunca sería suficiente para quitársela de su cabeza.
En algún momento, supo que las cosas se estaban yendo en una espiral fuera de control, que estaba perdiéndose a sí misma en eso y nunca más podría encontrar su camino de regreso. Por otra parte, poco le importaba el asunto, no cuando un toque de la castaña podía hacerla sentir más viva que cualquier otra cosa después de la muerte de su madre.
Sólo podía esperar a que ella se sintiera de la misma manera.
Su siguiente lección resultó tanto más instructiva como la anterior. Con sus manos en lugares en donde no tenían asuntos y la lengua de su amiga de algún modo apagando su cerebro. Pero eventualmente, conforme su energía disminuía la cosa se tornó en algo más gentil.
Shizuru estaba besándola suavemente ahora, sus labios apenas se movían y eso se sentía divino. Natsuki no quería que parara, pero la castaña tenía sus propios planes.
"Este es el momento perfecto para enseñarte que hacer después."
"¿Después?"
Miró en confusión como Shizuru se puso a su lado, acomodándose sobre el pliegue de su brazo y descansando sobre su hombro.
"Si. Después, debes mostrarle a la chica que te importa, que no estás sólo con ella para besuquearla. Que no es sólo… físico. Si sólo te vas, eso es exactamente lo que ella va a pesar. Entonces si realmente te importa…" En su mirada podía leerse la amenaza claramente. "Y es mejor que nunca averigüe que has estado utilizando a una chica de esa forma. Debes mostrárselo de alguna forma, así."
"¿Abrazando?"
"¡Sí, se abrazan!" Dijo Shizuru bruscamente, frunciendo el ceño. "Esto demuestra que estas feliz de estar cerca de ella, que no necesitas tener tu lengua debajo de su garganta para ser feliz con ella."
"Entiendo." Dijo Natsuki cuando la apretó más cerca.
Esto era agradable en realidad, incluso si su brazo iba a entumecerse un poco. Los ojos rubíes estaban cerrados y Natsuki podía observarla sin que ella lo notara. Sus ojos vagaron desde sus pestañas bajando hacia su nariz pasando por sus mejillas ruborizadas, por sus exquisitos labios tan suaves e hinchados por sus besos. Su rostro le era tan familiar y aun así era tan hermosa. No quería estar, jamás, nunca, sin la posibilidad de ver ese rostro.
¿Nunca? ¿Acabo de pensar eso? Pero es verdad… no quiero vivir un solo día sin verla… Oh Dios…
Tenía que decírselo. Por lo menos, que estas lecciones no eran solamente eso para ella, que tenía sentimientos por la castaña más allá de lo que suponía. Que no era sólo físico y que realmente le importaba.
Shizuru abrió sus ojos, levantando su rostro hasta encontrarse con el de Natsuki y dándole una sonrisa. No pudo evitar que las palabras salieran.
"Shizuru, necesito decirte…"
Pero antes de que pudiera comenzar a explicarse, la puerta de su habitación se abrió estruendosamente. Ambas alzaron la cabeza para ver quién era el intruso.
"¡Natsuki! Te he estado buscando como lo-" Hubo una pausa. "¿Kaichou-san? ¿Qué demonios está pasando aquí?"
Natsuki miró como Mai la miraba sorprendida. Tanto ella como Shizuru estaban despeinadas, con sus uniformes desarreglados dejando ver en el cuello de ambas unas cuantas marcas y sobre todo su rostro estaba totalmente rojo al saberse descubierta. Poco a poco, el rostro de Mai palideció.
"Mai-san." Comenzó la castaña, pero la chica sacudió energéticamente su cabeza.
"No Kaichou-san. No quiero oír nada por ahora." La chica de cabellera naranja dio media vuelta, llevándose consigo a Mikoto que había decidido esperar en el pasillo.
La puerta fue cerrada violentamente cuando las chicas se fueron, dejando el lugar en un profundo silencio.
Natsuki miró el rostro reflexivo de Shizuru y se preguntaba si había perdido su oportunidad para siempre.
Notas finales:
Muchas gracias a todos por sus comentarios :D
Las cosas se están poniendo cada vez mejor ¿No? Pues ahora les toca a esperar hasta la otra semana para saber lo que ocurrirá con nuestra pareja.
Nos leemos hasta entonces chicos.
