Holahola! Aca esta el contest que faltaba!

Perdonen la edición. Cambio de tablet y pc constante... nose si se entiende.

Los personajes de Pokemón no me pertenecen


Drew miraba a su hijo, de rodillas debajo de él, con una expresión de indignación. Es que de verdad, no podía creer que su hijo Dan, de dieciséis años, quien había heredado su orgullo y su manía de presumir, se rebaje a colocarse de rodillas para pedir un favor.

Su esposa, May, se encontraba al fondo de la casa, en la cocina de concepto abierto, observándolo con una ceja en alto. Ver a Dan haciendo eso era más o menos lo mismo que ver a Drew haciéndolo.

—Por favor— Pidió el castaño, de nuevo, con las manos cruzadas y los ojos cerrados— Juro que no lo rayaré, ni lo chocaré, ni lo conduciré borracho, ni dejaré que mis pokemón lo toquen— Abrió más sus piernas para dejarse caer en el suelo— Será solo ésta vez, papá, por favor.

—Eh, pero no sabes conducir del todo bien, Dan. ¿Qué tiene de malo el auto de tu madre?— Respondió Drew, rascándose la nuca.

—Es tan pequeño y femenino. Y es verde, papá, es horrendo.

—Oye— Gritó May desde la otra punta— Te estoy oyendo.

—¿Pero porqué tanta importancia?

Antes de que el primogénito Larousse pudiese responder, unos pasos se hicieron audibles de las escaleras a la derecha de la puerta de entrada. Minna La Rousse, de once años, bajaba con el cabello húmedo y una pijama amarilla. Al ver a su hermano en el suelo, se detuvo junto a Drew.

—¿Y ahora que tienes, Dan? No me digas que otra vez piensas retar a papá...

—Claro que no, enana, cierra la boca— Respondió el mayor, lanzándole una mirada fulminante de ojos azules a su hermana menor. Volvió la vista a su padre, tratando de convencerlo— ¿Entonces? ¿Vas a prestarme el auto o no?

Minna rodó sus ojos verdes y se dirigió junto a su madre, quien seguía apoyada en la isla de la cocina con una ceja en alto. ¿Por qué ese auto sería tan importante? Dan había usado su auto varias veces, más de las que debería considerando que a penas había sacado su licencia.

—No lo entiendo, ¿tan feo es mi auto?— Preguntó la castaña a su hija menor, en cuanto ésta se sentó en la isla junto a ella, mientras masticaba una de las patatas fritas que su mamá había hecho para cenar.

—Debe querer salir con alguna otra chica. El auto de papá impresiona más— Respondió la niña

—Pero siempre usa mi auto para eso...

—¿Con quien crees que vaya a salir ésta vez?— Preguntó Minna.

Minna ya daba por asumido que su hermano era "el príncipe rompe-corazones de Hoenn", a pesar de que en ese momento estuviesen viviendo en Jhoto, por el trabajo de Drew. En su viaje por kanto, junto a Ace, el hijo menor de Ash y Misty y Valentine, el único hijo de Brock, muchas chicas la habían reconocido por su apellido y la habían mirado de buena o mala manera, algunas dando la simple explicación de "conocí a tu hermano".

A veces eso sonaba malo, y otras veces eso sonaba risueño. Pero ella tenía once años, ¿Qué tanto iba a comprender de esas cosas?

—No lo se, no me cuenta esas cosas a mí. A penas se las cuenta a papá.

—¿Con quien vas a salir?— Preguntó Drew, con una ceja en alto y una sonrisa de costado.

—¡Eso no importa!

Se había sonrojado, cosa que no pasó desapercibida para Minna, quien era muy observadora. Su madre simplemente los miraba con el ceño fruncido, habían insultado a su auto.

—Te sonrojaste— Volvió a molestarlo Drew

—¡No lo hice!— Exclamó en voz alta, negando lo evidente, ya que el sonrojo seguía presente en su cara.

—Te prestaré el auto...

Dan cerró los ojos con fastidio y se sentó cruzando las piernas. Drew no era de ceder tan fácil.

—Pero...

—Sólo si me dices con quien vas a salir.

El castaño se puso de pie gruñendo— ¡Pero eso nunca te importó, Drew!

—A-a-a-a no, no, no— Lo señaló con el dedo, de forma acusadora, y el adolescente se sentó en el sofá más cercano— Sin elevar el tonito, jovencito.

—¡Anda, Dan! ¡Dinos con quien vas a salir!— Se unió Minna a su padre, haciendo que su hermano le dedique otra fulminante. Sabía que eso le saldría caro luego, pero el momento lo valía. Además, su papá siempre le daba la razón a ella.

—¡Mamá, dile que se calle!

—Yo también quiero saberlo...— Respondió May con una sonrisa que mostraba todos sus dientes.

El chico ya tenía los ojos cerrados del fastidio. No sabía si le molestaba del todo decirle a su padre con quien iba a salir, no creía que de su boca fuese a parar a otros sitios. Sin embargo, si pasaba por los oídos de Minna y May...

Bueno, se enteraría toda la región.

—N-no la conocen— Mintió— De hecho, ninguno de ustedes la ha visto, nunca— Mintió, el doble.

—¿Cómo es su nombre, Dan?

Si, claro. Como si fuese a gritar Ashley Michaela Ketchum a los cuatro vientos. Ya bastante malo era que planearan salir. Más malo sería que sus familias lo sepan.

—Marisa...— Inventó, basándose en el segundo nombre de la chica— Marisa algo, no recuerdo su apellido.

—Así que Marisa, eh...— Repitió May

—Oh, por favor mamá. No me digas que le crees— Dijo Minna, rodando los ojos

—¿Por qué no le creería?

—Muy bien, te prestaré el auto— Finalizó Drew, antes de que Dan pudiese atacar a su hermana— Pero te daré las llaves cuando salgas mañana, antes de cenar.

—¡Excelente!— Exclamó el chico, feliz. Abrazó a su padre ligeramente, con algo de ironía, luego fue corriendo a darle un beso en la mejilla a su mamá, y le sacó la lengua a Minna, para, al terminar, dirigirse corriendo hacia las escaleras— ¡Lo cuidaré bien! ¡Te lo prometo!

Los tres integrantes restantes de la familia se quedaron en la planta baja, esperando oír el portazo de la habitación de Dan.

—No le creo, en absoluto. Pero mañana me lo dirá...

May miró a su hija y a su esposo con el ceño fruncido— ¡¿Pero por qué no le creen?!, ¡Díganme!


—Mi papá ya me prestó el auto, no tendré que usar la chatarra de mamá— Le decía Dan a la pantalla de la computadora, mientras limpiaba una pokebola

—A Ashley no le importaría con que tonto auto fueras. Le importa que vayas, y que no la dejes plantada— Respondió un niño de cabello morado y ojos amatistas, Light Shinji, de la misma edad que Dan.

—¡Shh! ¡No digas su nombre, alguien aquí podría oírte!

—Oh, por favor, como si el hecho de que lo oyeran en tu casa fuese grave. Peor sería que se enteren en la casa de Ashley. Aaron te mataría, y ni hablar del tío Ash— Contestó Light, desinteresadamente, como siempre, mientras apilaba lo que parecían ser revistas de pokemón. El chico siempre las había coleccionado

—¿Podrías no mencionar esa parte? Ya bastante mal me siento— Dan se sacudió el cabello y se golpeó la cabeza contra el escritorio, haciendo que las pokebolas cayeran al suelo. —Tu me dices que no la deje plantada, pero tu también eres el que me recuerda que hacer eso sería lo mejor. Aaron ya está enojado contigo por lo de Emma, y que yo ahora salga con su hermana gemela sería como...

—Sí, como apuñalarlo por la espalda, bla, bla, me lo has dicho cientos de veces. Y ya te dije que no fue mi culpa. Yo no sabía que él sintiera cosas por esa rubia ruidosa, extravagante, molesta, fastidiosa, y por sobre todas las cosas, provocativa. No puede echarme en cara que soy un mal amigo.

Dan detestaba traer el tema a la luz, pero no era algo fácil de ocultar. Aaron había encontrado sentimientos amorosos por Emma Citron, la única hija de Clemont y mejor amiga de Ashley. La rubia tendía a ser bastante histérica con los hombres, pero Dan estaba seguro de que nunca quiso lastimar a Aaron cuando ella y Light se emborracharon en una tonta fiesta a la que él no fue, por estar castigado, y terminaron besándose justo frente al chico.

Aaron tenía razón en enfadarse y restregárselo por la cara a Light, aunque el azabache nunca haya dicho nada, una vez Light descubrió lo que le pasaba a su amigo debía haberse disculpado. Sin embargo, el pelimorado era demasiado orgulloso como para hacer tal cosa, y envió a su mejor amigo al país de los Gyarados junto a Emma, a quien Dan había notado dolida.

Pero por otro lado, Light tenía razón en decir que Aaron nunca le había mencionado nada, cuando si se lo había mencionado a Dan, y que de saber los sentimientos del azabache, nunca hubiese tocado a Emma de ningún modo. Aunque Dan no podía creerle eso al cien porciento, ya que estaba casi seguro de que Light no podía sacarle los ojos de encima a Emma.

Y Dan, mientras tanto, había encontrado sentimientos por Ashley, la hermana gemela de Aaron. Si, de todas las chicas de todas las regiones, su corazón tenía que alterarse con la hermana de su mejor amigo, que se supone, debería ser básicamente intocable para él.

Así que, así estaban. Dan en medio de la pelea entre ambos amigos, poniéndose básicamente del lado de Light por el hecho de salir con Ashley.

—No quiero hablar de eso, Light. Me siento terrible. Pero en serio que no quiero dejar plantada a Ashley como lo hago con las otras chicas. Ella en serio me...

—Si, si, no me vengas con las cursilerías. De que siempre peleaban y peleaban porque en realidad se amaban y yo que se... Que haya pasado con tus padres y con los de ella no significa nada.

—Y los tuyos— Acotó con los ojos pequeños— Y no me tires abajo así, estoy tratando de no arruinarlo.

—Mientras Aaron no lo descubra, no vas a arruinar nada... Yo creo que ya lo arruiné todo...

—¡Light!— El peli morado miró hacia el costado, donde se encontraba la puerta de su casa de Sinnoh, según Dan recordaba— ¡Mamá dice que la cena está lista!

—¿Y es necesario que grites así, Polly?— Preguntó Light, con el ceño más fruncido de lo normal. Se escuchó un suave "lo siento" de su hermanita menor, con una ligera risa. Polly era en serio encantadora. —Lo siento, Dan, tengo que colgar. Dawn se desespera si no bajo a cenar.

—No te preocupes, yo también tengo que ir. La enana no tardará en aparecer a decirme lo mismo.

—Suerte mañana, con ya sabes qué.

—Gracias, Light. Nos vemos— Y presionó con fuerza una tecla de su portátil, para que la pantalla quedara completamente negra.


Dan se coloco la tipica chamarra de jean que usaba para situaciones un tanto formales. Se miro al espejo una ultima vez, antes de repasar mentalmente lo que probablemente le diria su padre.

"Vas a salir con una chica, Dan, no vas a ir a las peleas clandestinas. Debes vestirte correctamente"

Si claro. Como si a Ashley le importara eso.

¿Por que no le importaba, verdad?

No podia evitar sentirse nervioso ante imaginarse lo que la chica pensaría de él, pero una parte de el lo obligaba a ser el mismo, y mo hacerle caso a su padre con sus tontas formalidades de vestuario.

Rezaba que le haya tenido compasion, y le haya dejado la llave en el estante de la entrada de la casa. Drew era muy atento, y siempre se daba cuenta de todo, a diferencia de su madre, quien aun seguia cuestionandose que era lo feo de su auto verde. Justamente por este motivo, es que esperaba que su papa se haga el tonto y lo deje irse con el auto sin mas.

Pero a medida que bajaba cada escalon de su casa, sabia que eso seria improbable, al oir el repiqueteo de teclas en el silencio de la amplia sala de estar.

Lo encontro sentado en el sofa de un cuerpo de la sala, con el computador portatil sobre la mesita central. Estaba concentrado en su trabajo, y no fue hasta que Dan llamo su atencion que levanto la mirada del artefacto.

-Dre...- Se aclaro la garganta. Tanto a el como a Light y Aaron se les habia tomado la costumbre de llamar a sus padres por sus nombres, cosa que todos odiaban. Excepto Paul, a quien Light no se atrevia a llamar por su nombre a menos que se encuentre en un estado de ira absoluta, cosa que siempre terminaba mal. -Papá.

-Oh, Dan- Solto el peli verde, tecleando un par de veces mas para luego cerrar la computadora -Estaba terminando un reporte. Tengo que enviarlo a Hoenn mañana, y con todo ésto de la partida de Minna no tuve mucho tiempo.

Su hermana menor habia decidido comenzar a participar en concursos tras viajar por todo Kanto recolectando pokemon. Ace y Valentine la acompañarian de nuevo, solo que dedicandose al area del entrenamiento de pokemon.

-Esta bien, no te preocupes- Dijo suavemente el chico, tratando de sonar natural ante todo. Aunque ya sabia mas o menos lo que se le venia- ¿Tienes las llaves?

-Si, claro, las llaves- Se burlo Drew, y Dan rodo sus ojos azules. Era inevitable de todas formas- Sientate.

-Esto no es necesario, es solo una tonta cita más.

Por Arceus, ojala Ashley nunca se entere de que dijo eso.

-Sientate o no te dare ni el auto de mama- Ordeno Drew, a lo que su hijo acato. Se sento desparramado sobre el otro sofa, recibiendo una mirada de desaprobacion de su padre- Sientate bien, Dan.

-¿Que es lo que pasa ahora?- Pregunto el castaño con fastidio, mientras golpeaba el apoyabrazos del sofa con su dedo indice

-¿Que ruta pensabas tomar hasta Celeste?

-Bueno, pensaba ir por la avenida y luego tomar la autopista, que segun Dexter desemboca en...- Sacudio la cabeza, odiando ser despistado por momentos, pero queria sacarse el cuestionario de encima lo mas rapido posible para que su padre siga creyendo que saldria con Melisa sin apellido- Alto ahí, ¿como sabes que...- Volvio a sacudir la cabeza- ¿Que te hace pensar que voy a Celeste?

-Te sonrojaste cuando tu hermana te pregunto con quien saldrias, y al instante supe quien era.

Dan miro hacia el costado, con un sonrojo lo suficientemente intenso como para que la tenue luz de la lampara de pie lo revelara- No es cierto. Yo no me sonrojo.

Drew sonrio de lado- Yo decia lo mismo.

Dan resoplo con fastidio. Con los años se habia puesto cada vez mas y mas sentimental, la vejez lo estaba afectando. Y no habia nada que Dan deteste mas que los discursos cursis de su padre, asi como las anecdotas de cuando May y el eran jovenes.

-No empieces con eso, Drew, ya sabes que...

-¿Disculpa?

-Papá- Rodo los ojos y retomo su frase- Ya sabes que me averguenza que empieces a hablar de tus cosas con mama y todo eso. No hay forma de que yo llegue a lo mismo aun, tengo dieciseis.

-No estoy diciendote nada sobre el futuro, no estoy diciendo que Ashley y tu vayan a terminar casados o algo asi.

-¿A-Ashley?

Su padre lo miro de forma regañadora, y se dio cuenta de que no tenia forma de ocultarlo. Volvio a resoplar, finalmente rendido, y se volvio a sentar desprolijamente en el sillon, por los nervios- No se lo digas a May. Ni a nadie con el apellido Ketchum, por favor.

-¿Que es lo que no quieres que les diga?- Pregunto Drew, con una pierna sobre su rodilla- ¿Que estas enamorado de ella, o que van a salir?

-Es un termino demasiado grande, ¿no crees?- Pregunto Dan, fingiendo estar despistado

El peli verde resopló y sonrió- ¿Por qué te cuesta tanto admitirlo?

-¿Admitir que?

-¡Que estás enamorado de ella!

Otra vez, Dan se sonrojó y Drew no pudo evitar disfrutarlo. Deseaba que su hija menor estuviese ahí solo para burlarse, aunque pareciera que estuviera haciendo favoritismo.

-¿Por qué tengo que estar si o si enamorado de ella? ¿Que no puedo solamente querer salir y ya?

-Si "quisieras salir y ya", simplemente te contendrías las ganas y no saldrías con ella. Pero no puedes resistirte, y a pesar de que sea como tu familia y la hermana gemela de tu mejor amigo, no te contienes. Y menos aún sabiendo que ella siente lo mismo.

Dan lo miró con los ojos azules abiertos en grande. Tenía exactamente la misma cara de su padre, pero el color de cabello y ojos de su madre. Serían mucho más parecidos si Dan acostumbrara a peinarse y vestirse mejor, aunque Drew tenía que reconocer que elegía los perfumes mucho mejor que él, y que durante su adolescencia le hubiese gustado no oler a rosas todo el tiempo.

De todas formas, May no se había salvado, y se había casado con él.

-¿Sabes? Yo creí que aún era muy temprano para comenzar a pensar en ésto. Pero hablaré con Minna sobre el asilo para ti- Dan se puso de pie y estiró la mano- ¿Me darías las llaves, Drew?

-Soy papá- Respondió el peliverde con enfado- Y sientate.

-Pero es que...

-¿Te averguenza hablar de ésto? Si, lo se. Pero tienes suerte de tener un padre con quien hablarlo. Así que ahora, sientate.

El castaño resopló con furia y se sentó, otra vez, desprolijamente sobre el sillón. Una vez sentado, Drew se mordió la lengua para no regañarlo y habló.

-Es importante que tengas tus sentimientos en claro.

-No entiendo porqué lo agrandas tanto. Es una cita como todas las demás, solo que es con Ashley.

-Cuando dejé mi orgullo de lado e invité a May a salir...

-Te dije que detesto cuando empiezas a hablar de tus cosas con May- Interrumpió el coordinador menor.

-...pensaba lo mismo que tu. Que no tenía que preocuparme en agrandarlo, que solamente saldría con ella ocultándoselo a la muy insoportable y selectiva de mi madre, y cuidar que mi papá no me viese entrar en la alcaldía muy tarde. Él siempre estaba trabajando, de todos modos.

-Con más razón, no entiendo porqué haces todo ésto y no me das las llaves directamente.

-Deja de interrumpir. ¿Y sabes que pasó luego? Pasaron cuatro años y tu madre quería que conozca a tus abuelos. No me sentía comodo con eso, ella nunca lo supo, siempre fingía excusas. Es fácil de engañar, ya sabes.

Dan fingió desinterés- Y a ver, ¿Por qué no te sentías comodo?

-Porque pensaba que yo jamás podría llevarla a mi casa.

-Oh, pero a la abuela Celinne no le agradas ni tu. No debería sentirse mal.

-Gracias por recordarmelo- Respondió entre dientes. Dan y Minna solo habían visto a sus abuelos paternos una vez, tras el nacimiento de su prima Kayla, hija de la hermana menor de Drew, Mía. El abuelo Walter se había mostrado bastante amable con May y los niños, pero Celinne solo le había sonreído escalofríamente a Minna desde lejos. Le dijo que tenía los ojos de su abuela.

-¿Ya puedo irme?- Preguntó el castaño, mirando el reloj en su muñeca.

-No. No me dejaste terminar. No me sentía comodo yendo a casa de May porque no me gustaba ir a la suya y que ella no venga a la mía. Fue entonces cuando comencé a cuestionarme si había hecho lo correcto.

-¿Pensaste en dejar a mamá...?

Ahora si que el chico estaba sorprendido, y una leve llama de victoria se alzó dentro del padre.

-Sabía que mi mamá no estaría de acuerdo, y no sabía qué le rompería más el corazón, que la dejara o que mi madre le dijera que se vestía como un payaso. Y tampoco es como si yo fuese a estar feliz, pero no podía pensar en mí.

-¿Y como terminó?- Preguntó Dan, intrigado. Drew alzó una ceja- Si, si, ya se que mi hermana y yo existimos, y todo eso, pero, ¿como lo resolvieron?

-Hablé con ella... Bueno, Ash habló con ella cuando se enfadó conmigo porque creía que yo no quería formalizar.

-Jamás lo hubiese imaginado.

-Fue la única vez que me hizo un favor, no te emociones. Finalmente tu madre dejó de darme ultimatums, pero yo me seguía sintiendo mal.

-Por supuesto, terminaste yendo a su casa.

-Si, así lo hice. Y me sentí incomodo durante mucho tiempo, hasta que un día mi padre se enfermó, no fue a trabajar, y tuve que explicarselo todo. Y ya sabes el resto.

Hubo un momento de silencio en el que Dan golpeaba el suelo con la punta de su zapato mientras fijaba la vista en éste. Estaba tratando de descifrar la enseñanza que Drew trataba de darle con todo el cuento de él y May, pero no lo entendía. Pues claro, era hijo de May.

Pero también de Drew, asíque, fingió desinteres.

-Sigo sin entender porqué me lo cuentas.

Drew ya sabía que Dan no lo había entendido, asíque explicó sin titubear- Tu dices que no agrande el asunto de Ashley. Y no quiero arruinarte nada, Dan, pero no tienes que olvidar que es la hija de Ash y la hermana gemela de Aaron.

-Eso ya lo se, Arceus, Light me lo recuerda cada día...

-Si todo va bien, algún día tendran que blanquear la situación, y ya no será "solo salir"- Drew resopló- Eres mi hijo y se que Ashley no es una más del montón.

-Por supuesto que no es una más del montón- Contestó Dan, sincero, separando su dedo pulgar de su boca por un momento, mientras el codo reposaba en el apoyabrazos y el resto de su mano en su frente, levantando su flequillo.

-Entonces piensa bien lo que vas a hacer. Tendrás que tolerar que Aaron te odie al principio y que Ash te amenace de por vida. Y no podrás terminar con ella.

Otro momento de silencio. Drew escuchó algo desde las escaleras, y si era quien él creía, ya tendría que comenzar a ocultar sus nervios desde ahora. Aunque eso le salía muy bien.

-¿Me estás diciendo que no salga con Ashley?- Preguntó finalmente

Pero Drew no estaba seguro de que decirle- No. Si te hace feliz, pues sal con ella. Pero no quiero que sufras después.

Dan no le respondió. Drew dió la conversación por terminada cuando le alcanzó las llaves de su moderno auto plateado.

-Diviertete.

El chico las tomó algo nervioso y se dirigió a la puerta sin decir una palabra. Se detuvo con la mano en el pomo y volteó. Drew ya lo estaba mirando.

-¿Alguna vez te arrepentiste? ¿De haber comenzado a salir con alguien que sabías que te traería problemas con tu madre?

Drew sonrió y habló con orgullo. Sabía que su adorable esposa escuchaba desde las escaleras.

-Jamás- Respondió, muy seguro, y no era fingido- Y jamás lo haría.

-Eso es suficiente para mí- Dan salió por la puerta y la cerró con un golpe seco.

Como siempre, se había olvidado de cerrar con llave. Las luces del moderno auto plateado se hicieron presentes una vez que Dan sacó el auto del garage. Cuando el motor dejó de escucharse, May se hizo presente.

Tenía una vieja camiseta de él y el cabello despeinado. Su expresión cansada y la forma en la que lo miraban sus ojos azules le daban ganas de llevarla ya mismo a la cama.

-Ya estaba por subir...- Drew bostezó y guardó la computadora en la funda.

-¿Por qué nunca me dijiste que te sentías incómodo con mi familia?

El hombre resopló y rescostó su espalda en el sofá de un cuerpo. May estaba parada frente a él con las manos detrás de su espalda.

-Fue hace mucho tiempo, May...

-Si, lo se... No es que te esté reclamando algo ni nada por el estilo...-Explicó rápidamente- Solo... ¿Por qué no me dijiste eso?

-Temía que quieras romper conmigo para que mi madre no me trate de hereje- La miró y le ofreció su regazo. May se sentó y abrazó su cuello, mientras Drew acariciaba su espalda. No recordaba haberse sentado así desde la adolescencia.

-Tu considerabas la posibilidad de romper conmigo.

-Pero me destrozaba por dentro- Respondió Drew, rápidamente, casi por encima de ella- Y me molestaba no tener yo el poder sobre esa decisión.

May rió ligeramente- No se porqué no me parece raro.

-Lo lamento- Besó su mejilla levemente- Siento no habertelo contado... Ya habiendo pasado tanto tiempo... Parece una tontería.

La castaña volteó y lo miró. Acarició su cabello un poco, y Drew cerró los ojos al tacto- Se que es una tontería ahora... Y que no es como si le cayera mal a toda tu familia, tu padre se ofreció a pagar nuestra boda y Mía me envía fotografías de Kayla muy seguido...

-Pero...- Contrapuso Drew, ya que oía a May hablar algo rápido.

-Tal vez no estaríamos juntos, casados, y felices ahora, si no hubiesemos tomado esas decisiones... Dan y Minna tal vez no existirían y yo...

Drew la miró. Sus ojos azules mostraban un semblante triste, y por algún motivo se rehusaban a clavarle la mirada.

-No me es posible imaginarme otra vida, en otra parte, con alguien más- Habló Drew, al ver que May se había quedado trabada como muchas otras veces le pasaba- Tu, Dan y Minna son mi vida ahora. Y es literal.

Y aunque el peliverde no había descartado la posibilidad, se sorprendió cuando May se puso a llorar.

-Si que eres sensible- Le dijo suavemente, mientras volvía a recostarse en el sofá y su esposa enterraba su rostro en su cuello. Acarició su cabello y su espalda por debajo de la camiseta.

-Es solo que me imaginé ese momento durante un segundo... Y no lo se...

-Jamás me arrepentiría de las decisiones que tomé hasta ahora, May- La consoló. May no había llorado muy fuerte en ningún momento, sin embargo aproechó para hablarle al oído- Te amaba demasiado en ese momento, te amo mucho más ahora y te seguiré amando hasta que muera, como lo prometí en nuestra boda.

La castaña se levantó y lo besó en los labios. Fuera de sus noches a solas, May no solía besarlo con tanta intensidad.

-Tambien te amo...- Sollozó pero rió al mismo tiempo. Ésto hizo reír un poco a Drew- Parezco de diecinueve años otra vez, ¿verdad?

Drew la miró de arriba a abajo sugerentemente-¿En que sentido lo preguntas? Porque para mí en cualquier sentido siempre pareciste de quince.

May rió y lo volvió a besar.

-Te la das de caballero pero eres muy pervertido, La Rousse.

-Y se que eso te fascina- Y la volvió a besar.


~Hannah McCatter~