Las cinco etapas del duelo.

Depresión.

El lunes 2 de diciembre había tenido un mal amanecer. Draco estaba dándose cuenta de la realidad.

Y a decir verdad, su mente era casi una parodia.

Había dormido incómodo. Y eso que el día anterior había tenido un día interesante con cierto héroe. Pero esta vez en lugar de despertar relajado, con las mejillas sonrosadas y lleno de endorfinas, a las seis am sus párpados se habían abierto teatralmente dejando ver sus pupilas grises llenas de miedo, tenía la mandíbula fuertemente apretada y no era capaz de moverse.

Se había quedado así, con las manos reposando en su abdomen cual vampiro, y bajo una cobija mal puesta y arrugada enredada entre sus piernas.

Estaba en un tipo de trance del cual no podía salir. Ó mejor dicho, no quería salir; pues sabía lo que pasaría después y hacía años que no se había sentido así. Su cabeza era un revoltijo y se culpaba por no saber lo que quería, se sentía sucio consigo mismo y quería regresar el tiempo atrás. Muy atrás, justo antes de emborracharse a finales de agosto.

Apretó aún más la quijada, cansado de contenerse.

¿Por qué estaba haciendo todo aquello? Pues porque le gustaba hacerlo.

Eso no tenía nada de malo, ¿cierto?

¿Que por qué con Harry? …Pues porque se había dado la oportunidad. Nada más.

¿Por qué solo con él?

Draco se había quedado en blanco. En realidad él era un patán con las mujeres, sabía incluso que sólo bastarían unas palabras para enamorar a cualquier colegiala y con no hablarle al día siguiente bastaba para librarse. Aunque le llegaran cartas de despecho o tarjetas diciéndole que repitieran el encuentro, muy rara vez accedía. Pero con él era diferente. Es decir, estaba técnicamente siéndole fiel.

Bueno, quizá esa pregunta podía dejarla sin contestar.

Tenía que hacer algo. Tenía que probar. Tenía que saber si lo que más le daba miedo pensar era lo que estaba ocurriendo.

No, ¡es decir! Él no tenía nada que averiguar, él sólo haría lo que estaba acostumbrado a hacer. El coquetearía y se buscaría alguien porque quería hacerlo, no para demostrar que no quería a Harry.

Diablos.

Draco apretó los ojos y sacudió la cabeza. Se aterraba de sólo pensarlo.

Se colocó en posición fetal, y juntó las manos haciéndolas rozar con sus labios. ¿En qué se estaba convirtiendo? Algo en el fondo de su pecho le dolía. Quería salir corriendo hasta que no pudiera más. Agotarse hasta morir.

~ò~

Durante pociones, Draco pasó todo los minutos ignorando a Harry, quién cada vez que cometía un error sonreía divertido alzando la vista, esperando encontrarse con un rubio que le rodaría los ojos y le dedicaría un gesto burlón.

Pero eso no pasaba.

Draco estaba de espaldas a él y ni siquiera ladeaba la cabeza para mirarlo de reojo. Harry frunció el ceño más de una vez; había aceptado que su relación era algo mas que sólo sexo sabiendo los riesgos que implicaría. Probablemente el otro sólo lo viera como uno más en su lista, ó como su primer encuentro homosexual. Harry sabía que aceptarlo era un paso enorme, pero estaba preparado y dispuesto para lo que se avecinara. Qué más da si Malfoy lo dejaba en una semana, él era temerario y saldría de eso. Por el momento sólo tenía que disfrutar porque sabía que podría acabar en cualquier instante.

Suspiró triste.

Había asumido los peligros pero no había imaginado que terminaría tan pronto.

―¿Qué te pasa?- le preguntó Ron en voz baja

―No es nada- contestó inseguro. ¿Acaso su mejor amigo comprendería el torbellino que estaba paseándose en su interior? ¿Comprendería que sólo quería estar con su rival? Y no precisamente para competir.

Ron ciñó los ojos

―¿En serio?

Harry dudó y vio cómo Hermione los vigilaba de reojo.

―Hay alguien...- comenzó soplando por la nariz, Ron abrió los ojos estupefacto- No me preguntes quién porque no pienso decírtelo.- dijo cuando el pelirrojo empezaba a alzar las cejas casi descontroladamente, bufó- Pero creo que… que no tengo oportunidad. Es decir, al principio todo daba señales de ir bien pero ahora… Ahora no lo sé.

Terminó y dio un vistazo rápido al lugar de Draco y agradeció que su amigo no se hubiera dado cuenta.

―¿Qué piensas hacer?

Harry se encogió de hombros.

―Enfrentarlo.

―¿No querrás decir… enfrentarla?

―Eh…- balbuceó- Yo me refería al problema. Enfrentarlo…

―Ah.

Ronald siguió pendiente de que el caldero no se calentara de más. Pero Harry estaba más preocupado por otra cosa, giró el rostro y se encontró con la nuca de Draco a lo lejos, y esta vez una especie de nudo estaba atorado en su garganta.

Cuando terminó la clase se apresuró a guardar sus cosas para tener un 'choque accidental', pero Draco sólo había dicho 'Fíjate' sin mirarlo y Harry se había quedado pasmado viéndolo alejarse mientras pares de codos chocaban contra sus brazos para abrirse paso y salir del aula.

~ò~

La mañana se pasó rápido, y Draco se encontró nervioso cuando al entrar a la Sala Común sólo estaba Pansy.

Su cabeza trabajó rápido. Ella había estado a su lado prácticamente desde siempre y ella era la que había alentado el rumor de que eran pareja. ¿Y por qué no?

Aprovechando que ella se encontraba de perfil a él, paseó su mirada intentando convencerse de que siempre le habían gustado las mujeres. Es decir, nada tenía que ver que se pusiera duro con sólo ver a Potter caminar y que le costara entusiasmarse cuando veía a una chica en ropa interior. Era sólo que… que con las mujeres tenía mayor autocontrol y ya.

Sus ojos se concentraron primero en toda la extensión de sus piernas. Estaban torneadas y tenían cierto brillo. Se veían suaves y … apetecibles, por qué no. Draco tragó saliva, realmente quería poder excitarse viéndola, así no tendría que dudar de nada. Fijó la vista en sus caderas y durante unos segundos sobre su pelvis, ladeó la cabeza y tuvo una visión de su trasero. Bueno, estaba bien… Pero bien no era suficiente. Sus glúteos eran ¿normales? Está bien, la verdad no le importaba. Cerró los ojos y suspiró. No estaba funcionando.

Caminó en silencio sin que ella notara su presencia, pues estaba revisando algún libro en uno de los estantes. Miró sus labios, podría tenerlos si el quería. Descendió y su vista se ubicó sobre su cuello. Cuántos besos vacíos le había depositado en esa zona del cuerpo.

Al entrar creyó que los primeros botones sin abrochar en su camisa servirían de algo. Pero no fue así, ni siquiera su prominente frente le hizo sentir algún cosquilleo.

Entonces se dio cuenta de que siempre había sido así. Normalmente ni siquiera miraba a la cara a sus amantes, ni le encontraba atractivo a sus cuerpos tan curvilíneos.

No se percató que Pansy se había girado y lo miraba con una sonrisa de lado y mejillas rosadas.

Él se estremeció, si bien tenía una relación con bastantes derechos con ella, hacía un tiempo que habían dejado de frecuentarse. Desde que empezó el curso…

―Estamos ansiosos, ¿no?- preguntó con una risita coqueta.

Draco sonrió hipócrita. Estaba mal y ella no le hacía sentir mejor. Ni siquiera lo calentaba. Ni siquiera era él… Y joder, es que el problema no era ser gay. El problema era Harry Potter. De entre todas las personas que hay en el mundo, da la casualidad que fue con él con quien se encontró aquel día. Y borrachos ambos.

Se acercó a pasos cortos mientras ella se sentaba sobre una mesa.

―Vamos, no hay nadie.

Draco se sonrojó por el morbo que le causó la pose de Pansy.

Ella lo tomó por el cuello y lo situó entre sus piernas para permitir que él besara su cuello.

Pero Draco creía que eso era aburrido y no tenía nada de excitante, al contrario de Pansy quien se encontraba ya gimiendo.

Acarició su abdomen, sus pechos, su espalda, pero no ocurría nada. Y su cuello no tenía ese sabor tan... Potter.

Ella había abierto la boca y apretado a Draco contra ella con sus piernas al mismo tiempo que jadeaba bastante descarada al sentir la lengua caliente sobre su clavícula. No es por cizaña, pero Parkinson era bastante calienta-camas.

―Argh- bufó él, y Pansy rió pensando que era un juego.

No podía creerlo, de verdad que no. Su entrepierna había despertado imaginando que en realidad era Harry, creyendo que era su cuello y no el de Pansy, creyendo que eran otras piernas las que lo apresaban.

―Mierda.- exclamó al fin separándose de golpe.- No puedo hacerlo.

Ella alzó una ceja y abrochó su camisa.

―¿Qué es lo que pasa? ¿Ya no me encuentras sexy?- Preguntó divertida

―No, no es eso.- contestó sin ganas de bromear.

Pansy entendió que era algo serio.

―Escúpelo todo.

―No.- se defendió mirándola con cara de: ¿Quién te crees o qué?

―Suéltalo, Malfoy- rodó los ojos- Sabes que me lo dirás.

―Que no.

―Ya- resopló- Sabes que puedo ayudarte. Pero luego no me andes reclamando nada solo porque tu estúpido orgullo te impidió explicarme- dijo bajándose de la mesa

―Vale, vale.- agregó él después de unos segundos

Ella sonrió triunfante.

―No te ofendas pero… No me entusiasmé nada besándote. Mi cabeza estaba en alguien más- suspiró.

―Ay, Draco.- pronunció con los ojos iluminados de ternura, aunque un lado de ella sentía sólo una pizca de envidia- ¿Se puede saber en quién?

―No.

―Bueno… ¿Y que pasa con esa persona?

―No estoy seguro de por qué lo hago, es que... Patrañas, nunca me había pasado algo así. No puedo dejar de pensar en esa persona y cuando la veo siento que me voy a caer. Siento… No lo sé, Pansy. Pero me agrada y me asusta a la vez. Y aún así me cuesta no estar a su lado y quiero romper cosas cada vez que le ponen las manos encima o llaman su atención. Creo que estoy enfermo.- dijo cabizbajo- Me estoy volviendo loco.

Ella rió.

―Eso no es una enfermedad. Es amor, Draco.

El la miró con gesto despectivo.

―Jódete, Pansy.

―Como sea, ¿piensas hacer algo?

―¿Algo como qué?- preguntó confundido-¿Para qué?

―De verdad que el amor te vuelve idiota.

―¡Que no es amor!

―No me importa si lo intentas negar. Te pregunto si harás algo al respecto.

―No lo sé.

Ella cerró los ojos unos instantes.

―Bien, te dejaré solo. Y haz lo que quieras.

Se encaminó a la habitación de las mujeres, dejándolo aún más confundido.

No podía ser amor.

No podía enamorarse de él.

Se recargó en la pared más cercana y se dejó caer.

Iban a arruinarse todos sus planes. ¿Por qué tenía que ser él? Apretó los labios, justo como cuando despertó. No podía llorar, y menos por Harry.

Pero entonces, ¿por qué se sentía así? ¿Qué era esa sensación de vacío? Sentía un hueco en su pecho; hacía falta algo allí y unas cosquillas propagaban ansiedad por todo su cuerpo. Arrugó la frente… No iba a llorar por Harry, iba a llorar por él mismo. Había nacido egoísta y eso no tenía por qué cambiar.

Sabía que todo se pondría difícil.

¿Sería mejor alejarse de él?

¿Valdría la pena?

Draco se metió el puño a la boca para no sollozar. Quería desaparecer, sin embargo todo seguiría siendo difícil. Él seguiría siendo hijo de mortífagos y Potter seguiría siendo el héroe del cuento. Recargó los brazos en sus rodillas mientras pegaba la cabeza en la pared.

Ojalá pudiera simplemente terminar con todo.

Ojalá Pansy no tuviera razón.

Ojalá pudiera dejar todo atrás.

Ojalá pudiera olvidarlo.

Pero no era capaz de hacerlo. No era capaz de evitarlo más y de fingir que no se moría por tenerlo en sus brazos. ¿Por qué tenían que pasarle estas cosas?

Entendía muy bien que era cuestión de meses para que comenzara la guerra. ¿Dónde estaría él?

... ¿Luchando para matar ó luchando para sobrevivir?

~ò~

Tragó saliva.

Su mirada gris chocaba contra el deslumbrante color verde. Sus ojos siempre eran así de ruidosos, así de profundos.

La sala de los menesteres parecía bastante grande ahora que le ponía atención.

―¿Qué pasa?- preguntó Harry con temor. Tenía miedo de que fuera el fin y no se atrevía a acortar la distancia entre ellos.

―Tengo un problema.

Silencio. Y corazones latiendo mil veces más rápido.

―…Entiendo.

―¿Qué?

Harry suspiró.

―Me di cuenta, no creas que no..

Draco lo sabía. Había sido obvio y se había esforzado en hacerle notar a Harry que ese día no estaba para él..

―No sé lo que quiero

―No dejaré que juegues conmigo.

―Y no lo pretendo, Potter.

―¿Qué es lo que necesitas entonces?- preguntó alterado. Tenía miedo de perderlo, pero si él no estaba seguro de continuar sería mejor que dejaran de verse.

―Pensé que era sólo sexo.

―Para mí no lo es.- susurró- Dejó de serlo hace tiempo.

El rubio agachó el cabeza. Potter daba golpes bajos.

―Es ése el problema. Se me esta yendo de las manos.

Harry estaba confundido. ¿Quería decir que estaba con él solo por sexo? ¿Y a qué se refería con írsele de las manos? ¿Era eso una declaración?

Draco alzó la vista con los ojos vidriosos y ardiéndoles. Se había prometido no llorar otra vez…

―Esto tiene que acabarse.

El de cabellos azabaches casi se ahoga de la impresión.

―Bien.- dijo

Haciendo caso omiso, se acercó al rubio a grandes zancadas.

Sus labios chocaron caóticamente, y Harry apretó a Draco por la cintura. No quería dejarlo ir. No podía terminarse así. El muchacho de ojos grises deslizó los dedos por el negro cabello y tiró de ellos ligeramente, estaba desesperado y las lágrimas corrían por sus mejillas. La lengua dentro de su boca estaba peleando, estaba hablándole sin palabras. Le estaba pidiendo que se quedara... estaba tratando de borrar lo que había dicho.

Harry se separó de él con la respiración cortada y con tristeza recorriéndole cada centímetro de piel.

―Fue un placer, Malfoy. – Pronunció con una voz herida.

Sin más, se retiró aún respirando con dificultad.

Draco se sintió una basura.

Y lloró por todas esas veces que no lo había hecho.

Sacó el dolor que su cuerpo guardaba desde hace años.

Porque esa era la primera vez en mucho tiempo que lloraba cuando quería hacerlo, sin testigos, sin culpa, sin pena.

Porque le dolía sentirse así; sin rumbo y confundido, sin saber qué hacer ni qué elegir; a su familia, ó al enemigo de ésta. Lloró por sentirse sujeto a unas cadenas invisibles que le gritaban que su destino estaba decidido ya, por saber que aunque quisiera no podía echar todo por la borda. Porque le dolía sentirse impotente.

Le dolía de verdad.


Gracias por sus reviews :D