N.T: PERDOOOON! Perdónenme la vida amores míos! Gracias por la paciencia! He estado Muuuy ocupada, mi mama tuvo problemas con el embarazo, yo estaba de prueba en prueba y con falta de inspiración, pero ahora el mar está en calma… Disfruten y comenten!

Capitulo 4: rojo y verde part. 3

Las clases se volvían cada vez más aburridas y diferentes pensamientos enredaban la mente de Laila, evitando que prestara atención en clases, la verdad… se alegraba de que no tuviera los mismos horarios que el alvino.

Si lo tuviese a mi lado me sería realmente difícil disimular… pensó dando un largo suspiro.

-Tsssss…-escucho un susurro junto a ella- Laila… el profesor te habla…- le dijo Emily y la chica levanto la vista, sobresaltada.

No solo le miraba el profesor sino que la mitad de la clase, quería morir.

Tierra trágame…

La castaña escondió la cabeza en su libro acompañada por la risa de sus compañeros.

La chica estaba más roja que un tomate.

-Lo siento-dijo apenada.

Sip, hoy era un desastre de persona…

Ni siquiera podía imaginar como seria darle los chocolates a Lysandro, su estomago se apretó y se sonrojo más.

La clase retomo su rumbo y las risas frenaron.

Pero todo el asunto de la vergüenza no era solo por los chocolates… Hacia unos minutos Samanta y ella habían bajado al sótano.

Bueno, para ser francos Sam había arrastrado a Laila.

Al bajar Laila sintió algo raro en el ambiente, al parecer fue la única ya que Sam entro dando zancadas arrojándose en el sofá. Su amiga estaba preocupada y ella no había podido darle consejo alguno.

Pero eso tampoco la molestaba, era el hecho de que luego de escuchar unos sonidos ''raros'', pudo observar una mochila que reconocía fácilmente, pues la veía a diario.

Así es, el bolso de Sarah…

Después de sacar algunas conclusiones su rostro ardió y saco a Sam- que no se percato de nada- del sótano. Más tarde hablaría con Sarah sobre el tema, pero debía admitir que envidiaba el coraje de su amiga.

No sé qué hacer… Me pregunto si Ellen le habrá dado los muffins a Nathaniel, seguramente si…conociéndola…


Ellen mordía la cabeza de su lápiz de forma nerviosa y rabiate.

Nunca había hecho tal cosa, NUNCA! Pero que otra forma había para deshacerse del estrés que la rodeaba, ni siquiera podía pedirle goma de mascar a Sarah, ya que la peli-azul se había saltado la clase.

Maldita fueran la peli-azul y la razón de la preocupación de Ellen.

Para colmo la profesora no dejaba de explicar, algo! de… matemáticas! O no sabía muy bien, la rubia no prestaba atención.

Lo único que rondaba por su mente eran el día de San Valentín, Nathaniel, los muffins, Nathaniel, Melodi… esa zorra, habían planeado darle lo mismo al delegado, SU delegado. Eso era INACEPTABLE.

Ellen debía pensar en otra forma de arreglárselas… ¡¿Pero cómo?!

Se estaba quedando sin opciones y sin tiempo. La campana que anunciaba el receso sonó en sus oídos, seguido por los saludos entre profesora y alumnos.

¡Rayos!

Ellen se incorporo de su asiento, juntando sus libros y guardando su maltratado lápiz.

Estaba a punto de salir del salón cuando alguien empujo tan fuerte su hombro que casi logran dislocárselo.

-Oh, lo siento- dijo la rubia petulante con aires de princesa, mejor conocida como… su-maldita- cuñada-Es que eres tan insignificante que no te había visto- rio la rubia y su sequito de brujas la secundo.

Ellen suspiro y sonrió de manera radiante, aunque por dentro moría por romperle la cara y arrancarle todas las extensiones a esa imitación de Barbie.

-Descuida querida, se perfectamente que tu idiotez es tan grande como el universo-rio Ellen.

La barbie se puso roja de la furia y apretó los puños, pero antes de que pudiera siquiera rebatir, Ellen salió del salón.

Mientras se alejaba por el pasillo Ellen podía escuchar todas las maldiciones que le vociferaba Amber, pero ni aun el hecho de haber humillado a su amada cuñada la había relajado.

Que inútil…


Soy ridícula, mega ridícula, híper-mega ridícula…Se repetía Sam en su mente.

Tenía recostada la cabeza en su pupitre con los brazos extendidos a los largo del mismo, quería quedarse así todo el día, pero eso sería de cobardes…

Aunque… ¿Cómo podía darle algo tan vergonzoso al peli-rojo?

Ni que fuera una maldita virgen para estar tan avergonzada, solo era un chocolate…

-No, no lo es…-una voz resonó a su lado. De pie junto a Sam estaba Laila con los brazos cruzados sobre el pecho-Esto significa más que un simple "chocolate" ¿No crees?

-¿Cómo sabes lo que pienso?-Sam apoyo un codo sobre la mesa y el mentón sobre la palma de su mano.

-Porque es justo lo que yo estoy pensando…-respondió simplemente la peli-caramelo- Yo también estoy nerviosa, Sam. Después de todo, es la primera vez que le doy un regalo al chico que me gusta.

Era cierto, Samanta nunca antes había experimentado tal ansiedad, ni siquiera después de haber salido con tantos chicos.

La morena suspiro por dentro y por fuera enseño una sonrisa desganada.

-Tú también he…-no sabía que decirle.

-Si, pero por lo visto no todas nos desenvolvemos a la misma velocidad.-Laila junto las palmas de sus manos y entrelazo los dedos, apoyando la cadera en el pupitre adjunto.

-Si bueno… nunca creí que Emily fuera más valiente que nosotras-rio Sam- Por cierto ¿Dónde está?

La pelirroja solía juntarse con ellas siempre, bueno casi…. Ahora que salía con Ken las cosas habían cambiado un poco.

-Con Kentin-sonrió humilde- y sabes…Sarah tampoco se ha quedado atrás-la mirada marrón de la peli-caramelo era reflexiva.

Samanta la miro boquiabierta- Quieres decir que ella…

-Si, le dio los chocolates a Armin… o eso creo…

Increíble…

-Pero… ¿Y tu como lo sabes? Que yo sepa nosotras dos estuvimos todo el tiempo juntas-inquirió la morena, las mejillas de Laila se tornaron de un profundo carmesí.

-M-Me la encontré en el pasillo ya sabes…

Los ojos de Sam se estrecharon, mirando a su amiga con sospecha. Algo olía mal aquí.

El sonido de las bisagras de la puerta del salón abriéndose hizo rechinar los oídos de la morena.

Su inminente interrogatorio tendría que esperar.

Las miradas de ambas muchachas se dirigieron al pelirrojo que estaba entrando. Samanta se tenso.

-¿Qué hacen aun aquí?-pregunto el chico elevando una ceja- Vamos a la azotea… -señalo por encima de su hombro.

-¿Y Lysandro?-Laila inclino la cabeza a un lado.

Tal vez la castaña fuera, amable y sociable. Pero tenía una sobreprotección incontrolable con su novio. Y más sabiendo que Lys siempre tenía la cabeza en… algún lugar fuera de órbita.

-…-luego de un corto silencio el pelirrojo contesto, acercándose-Esta en el patio, tenía unos asuntos que atender. Dijo que nos vería arriba.

Laila frunció el entrecejo- ¿Asuntos? ¿Qué tipo de asuntos?-cruzo los brazos sobre el pecho.

El pelirrojo se encogió de hombros al tiempo que se acercaba a las jóvenes.

-No lo sé, cosas suyas y de Leigh seguramente, sabes que necesita ayuda con la tienda, seguramente le llamo y se fue a contestar a un lugar tranquilo.

Laila se relajo ante la respuesta pero bajo la mirada.

-Gracias por decírmelo-le dijo la castaña a Castiel quien le alboroto la cabellera con su enorme mano.

-No es nada tirana…-Laila le dio un ligero golpe en el hombro en son de broma y el, sonrio.

La mirada de Castiel se clavo en Sam, que se puso aun mas rígida-Vamos- ordeno el tendiéndole una mano a la joven.

Lo sabia. Estaba tratándola como si fuera su mascota, ella incluso dudaba que Demonio, su propio perro, le obedeciera como lo hacia ella.

Le encantaba SU pelirrojo. Siempre tan posesivo.

Ella se incorporo y le sujeto la mano, una mano el doble de grande que la suya, una mano que la habia acariciado innumerables veces ya.

Inmediatamente la acerco a él y la sujeto pasando un brazo alrededor de su cintura. Oh… le encantaba que hiciera eso casi podría ronronear.

Un carraspeo los interrumpió.

-¿Los dejo solos?-Laila trataba de ocultar una sonrisa picara con su mano.

Sam se sonroso. Ridícula… debería verse así. Más tarde mataría a su amiga.

Elevo la mirada encontrándose con la gris del pelirrojo y… Oh dios mío, la mirada que le daba podría ser la responsable del calentamiento global.

Samanta trago. Ahora su cara ardía. Castiel esbozo una sonrisa.

-Eso sería estupendo- contesto el chico dirigiéndose a Laila.

-¡C-Castiel!- le regaño la morena. El chico rio por lo bajo y se acerco a su oído haciéndola estremecer.

-Tranquila… ya habrá tiempo para eso- la morena tembló. Sabía lo que él quería decir con eso.

Laila rio armoniosamente interrumpiendo, nuevamente, el momento…

-Vamos, Lysandro debe estar esperando- sonrió la castaña, saliendo del salón- Ya podrás comerla luego, querido lobo.

¿Comerla? No si ella lo comía a el primero. ¡Rayos! ¿No podían irse temprano a casa?

No, no podía… No sin antes darle los endemoniados chocolates. Al recordar ese pequeño detalle comenzó a jugar con el piersing en su labio inferior.

Castiel presiono su cadera sobresaltándola. Al elevar la vista se encontró con la sonrisa mas endemoniadamente encantadora de todos los tiempos.

Solo mío…

-Recuerda que tengo un sorpresa para ti…-le susurro el por lo bajo, avanzando con ella a la puerta del salón.

Oh… había olvidado eso.

-¿Qué planeas?-ella estrecho su ojos mirándolo cautelosamente.- Sabes que estamos castigados después de clases.

El rio-¿No puedo hacer algo por ti debes en cuando?-su mirada era suspicaz- Ademas, tengo un plan.- aseguro, guiñándole un ojo.

-¿Un plan?- ella enarco una ceja. Un plan para escaparse del castigo era, bueno, mala idea. He implicaba mas castigo.

-¿Vienen?-la vos cantarina de Laila los llamo, desconcertándolos.

-Claro- Castiel le guiño un ojo a Laila, en complicidad- Pero creo que sería mejor quedarnos a solas- La castaña rio.

-Haberlo dicho antes.-Laila correspondió el gesto-¡Suerte Sam!- hizo un ademan despidiéndose. La cara de Samanta no ardía, quemaba.

-¡Laila!- se separo del pelirrojo y comenzó una caminata a zancadas tras su amiga, le daría unas buenas patadas en el trasero, quizá así aprenda!

El pelirrojo solo reía mientras la seguía a su ritmo, claro que como el tenia piernas largas podría alcanzarle con facilidad.

Pero aun todo este asunto no borraba el hecho de los jodidos chocolates… ¿Algún consejo? Tal vez debería preguntarle a Ellen o Sarah. ¡POR DIOS! Incluso un consejo de Emily serviría! ¿¡Dónde demonios estaba!?


Un escalofrió recorrió su espalda y giro sobresaltada sobre sus talones. Nada.

-Em, ¿estás bien?- la vos de Kentin la despertó.

-Si…es solo que…-se llevo una mano a los labios y mordió su dedo. Un gesto que tenía desde pequeña- Sentí algo raro, no sé. Quizá sea solo cosa mía.

El rio-Probablemente.

Ha… Adoraba esa sonrisa tan inocente, era adorable. Sin duda había cambiado al marcharse al campamento militar pero aun continuaba conservando su encanto. Ella lo miro de reojo y sonrió.

-Eres lindo cuando sonríes-dijo ella, y antes de que pudiera darse cuenta estaba sonrojada y con las manos cubriendo su boca. Si algo recordaba a la perfección era el hecho de mencionarle lo adorable que era su novio le enfurecía.

Pero por extraño que parezca el solo sonrió de lado y la miro con una insostenible ternura.

-Y tu eres linda cuando te sonrojas-dijo sin borrar la sonrisa de su rostro- Pareces un camaleón, te confundes perfectamente con tu cabello.

Ella jadeo indignada e inflo sus cachetes.

-¡Idiota, eres cruel!-poso la manos en sus caderas y le enseño la lengua. Que infantil, pero adoraba ser su consentida. Se giro dándole la espalda y cruzándose de brazos.

-Ya, sabes que bromeo-sin voltear aun, pudo escuchar claramente el eco de las botas de combate acercándose. El la volteo lentamente y apoyo su frente contra la de ella.

¡Rayos! El sonrojo en ella aumento.

-¿Lo ves…? Un camaleón-rio él. Y esta vez su sonrojo no fue de vergüenza, sino de ira.

-P-pues esta camaleón ¡se va!- cuando intento voltearse para marcharse se vio atrapada por los labios de él. El beso fue corto, casi un flash. Pero lo suficiente como para borrar su irritación.

Oh…Tan suaves y dulces, con gusto a galletas de chocolate. Las que ella había orneado para él.

Era débil ante el. Muy débil.

-Odio cuando haces eso…-murmuro ella frustrada haciendo un puchero. El solo rio divertido.

-Si dices eso, haciendo una carita tan linda, entonces me darán más ganas de provocarte- su tono era sugestivo e insinuante.

Rayos, sus mejillas estaban calentándose otra vez. No esta vez. No la vería sonrojarse nuevamente. Se giro sobre sus talones y camino a paso flash hacia el primer lugar que vio. El gimnasio.


Si había algo que el adoraba era provocarle esos sonrojos tan lindos que daban ganas de comerse a la pelirroja de todas las maneras posibles.

Lo mejor de todo era que, ella era únicamente suya.

-¿Adónde vas?- pregunto curioso cuando ella se giro dándole la espalda y comenzó a caminar.

-A-A un lugar en donde no estés tu. –en su voz destacaba el nerviosismo.

Kentin se pregunto si estaría avergonzada.

-¿Por qué?- trato de ocultar su tono divertido.

-No me veras sonrojada.- afirmo ella abriendo la puerta del gimnasio y entrando en el. Kentin esbozo una sonrisa de medio lado, oh… amaba este pequeño desafío.

Entro en el gimnasio y asomo su vista a los vestuarios donde la puerta oscilaba indicando que alguien había entrado allí.

-Tan obvia…-murmuro para si.

En la cancha había algunos chicos jugando, que no se molestaron en prestarle atención.

Camino tranquilamente hacia los vestuarios. Que conveniente que estuvieran uno frente a otro, así nadie sospecharía. Entro en el vestuario femenino, que estaba absolutamente vacio.

Bueno, casi. Su linda niña estaba escondida dentro.

-Donde estará…- escucho el ruido de la ducha abriéndose y dio un respingo, enseguida su mente tuvo una idea perversa. Oh… que gran imaginación tenía esa chica, definitivamente hoy tomaba la iniciativa al tentarlo así.

Sigilosamente se acerco a las regaderas, a una en específico, de la que salía un vapor envolvente. Se quito la camisa lentamente y sonrió cuando su mano se poso en el borde de la puertilla.

Desde abajo podía ver claramente unos delicados pues desnudos. Tan lindos…

Empujo la portilla lentamente, pero cuando estaba a punto de saltar sobre su querida pelirroja alguien lo jalo del hombro haciendo que casi perdiera el equilibrio.

-¿¡Que…-estaba completamente desconcertado y exaltado. ¿Los habían descubierto?

NT: OMG! Los descubrieron! Los cacharon, les cagaron el mambo. O.O ¿Pero, quien? Otra vez, me disculpo por publicar tarde!