CAPITULO 3. Fase uno
Naruto me mira con el rostro perdido, está empezando a recordar aquella vez en la pelea con Kimimaru, recordando el cómo lo deje solo, pero también recordando el cómo lo deje con protección, una alternativa, una manera de sobrevivir.
–¡vamos, Naruto, que vamos a llegar tarde…! –la chica al pasar la cortina observa en la misma dirección que él, al verme me mira de pies a cabeza y entrecierra los ojos al igual que su compañero al principio, después de un rato los agranda y todo sucedió muy rápido.
Un puñetazo cerca de mi abdomen, una evasión de parte mía muy veloz. Clones de sombra alrededor mío a punto de saltar, golpes a cada uno de ellos con tal de hacerlos desaparecer.
–¡Naruto! –gritó Sakura como una orden, justo encima mío había un chico con un rasengan justo a unos metros de mi cabeza. Sakura se encontraba a un costado a punto de atacarme con un puñetazo que dejaría un cráter en el suelo o por alguna pared.
–¡Naruto, Sakura! –Kakashi se encontraba fuera del restaurante, pero no había nada que él pueda hacer, no había forma de librarme de esta.
Fue el sonido de algo gutural y el de un animal salvaje como el de un león. Dos criaturas del tamaño de un tigre y un león golpearon a ambos chicos golpeándolos lejos de donde yo me encontraba.
Una gata negra mostraba sus dientes felinos a Sakura como advertencia de que no se me acercara, y lo mismo iba para Naruto, quien aterrizó en algún tejado de la aldea, un león con melena blanca, le gruñía al chico a modo de advertencia. Ambos chicos estaban acorralados.
–¿Quiénes son ellos? –preguntó Kakashi quien tenía una mano lista para descubrir su ojo izquierdo.
–¿No los recuerda? –Le sonrío con picardía –son mis mascotas
Ambos animales siguen gruñendo, pero les chiflo para que regresen conmigo, ambos animales se me acercan con cariño y me lamen el rostro.
–Tranquilos –digo con una sonrisa por su muestra de afecto de ambos animales –estoy bien
–Son más…
–¿Grandes? –pregunto a mi Sensei quien parecía nervioso
–Enormes –Kakashi intenta acercarse un poco, pero ambos animales le gruñen pensando que me quiere atacar. Pero les acaricio la cabeza para tranquilizarlos.
–El primero en crecer de este tamaño fue Copo –digo mientras acaricio la melena de mi enorme cachorro, ahora más bien un lobo con apariencia de león –eso fue un año después de haber tragado un pequeño fragmento de mi collar, alterando todo su sistema, y al ver los efectos, me sugirieron hacer lo mismo con Violeta, lo cual dio como resultado que aumentara su velocidad e inteligencia tanto como en tamaño. Ya no son animales de adorno, ahora son de ataque, son mis protectores.
Acaricio la cabeza del enorme lobo y le rasco la barbilla a la enorme felina quien ronroneaba con satisfacción.
–Demonios –Naruto maldecía en silencio, Sakura se levantaba del suelo y se acercaban vacilando hacía nosotros. Ambos animales les gruñen temiendo que quieran atacarme.
–Basta –digo con seriedad –no van hacerme daño
Kakashi pasa a un lado mío y de mis mascotas con cuidado con ambas manos en su cintura mirando con severidad a mis compañeros de equipo.
–¿Qué creen que están haciendo?
–¿Qué hace ella aquí? –pregunta Sakura con seriedad
–Ella es una traidora, Kakashi-sensei –prosiguió Naruto
–Ella es su compañera –dijo Kakashi con una incredulidad en su voz por lo que sus alumnos decían –y quieran o no, trabajaran con ella
–Eso no se nos había informado –reprende Sakura
–Yo lo iba a hacer –dijo Kakashi-sensei exasperado –pero como siempre no me saben escuchar
Ambos chicos guardan silencio mientras me miraban. Yo no mostraba ninguna mirada de incomodidad, la verdad es que no le tomaba mucha importancia. No estoy aquí por ellos, estoy aquí por un beneficio en común.
–Debemos irnos –dijo el sensei con seriedad, dejando que los chicos vayan primero, y después yo.
–Alex…
–¿Si, sensei?
–Me ayudarías mucho en alejar a tus… mascotas de nosotros –dijo el ninja un poco nervioso –me ponen los pelos de punta
Yo lo miro perpleja, después les sonrío a Copo y Violeta, y les hablo con tranquilidad.
–Vayan a casa chicos, ya saben a qué me refiero
Y ambos se fueron lejos de mí así como llegaron mientras yo los veo desaparecer en lo alto de los tejados de las casas y en la profundidad del bosque.
–Ha vuelto –dijo un chico en un susurro quien se encontraba escondido en uno de los tejados –debo avisarle a los otros
Un perro del tamaño de un lobo le ladra como si estuviera de acuerdo, y ambos se alejan con un sigilo impresionante.
–¡No podemos trabajar con ella! –Gritó Sakura con una rabia eminente –ella es una fugitiva Nacional, no podemos trabajar con alguien así en nuestro equipo
–¡Sakura! –la Hokague habla en voz alta a modo de regaño –ella podrá ser una fugitiva Nacional, pero contiene información que nadie más posee, puede ayudarnos con la libertad de las naciones, posee un conocimiento intelectual que no se ha visto en el transcurso de la historia, ella puede ayudarnos
–P-Pero ella…
–Sakura –la voz era de Shizume quien parecía advertirle acerca de su temperamento –haz caso y cumple con lo que dice Lady Tsunade, ella sabe lo que hace
–Ella es una traidora –reprende la chica con una voz más baja, pero luego la eleva –¡No podemos confiar en ella!
–¡SAKURA! –Tsunade estaba fuera de sus casillas, su mirada era fiera provocando que la chica se calmara –¡Ella será parte de tu equipo quieras o no, y no te lo estoy pidiendo, ES UNA ORDEN!
Sakura se tranquilizó, trató de portarse firme y habló en voz alta.
–Como usted diga –dijo sin mucho ánimo, la hokague se calmó por un momento. Me sorprendía que Naruto no comentara nada, y al mirarlo de soslayo, parecía más absorto en sus pensamientos que en lo que sucedía a su alrededor.
–¿Cuál es la misión? –pregunta el chico volviendo a la realidad
–Se nos ha informado acerca de que el Kazekague ha sido capturado por una organización desconocida, se nos informa que su uniforme consiste con una túnica negra con nubes rojas –dijo la mujer con seriedad, habla de los Akatsuki –su misión, es rescatarlo
Naruto estaba en shock, habían capturado a uno de sus amigos, escuchaba el crujir de sus puños, estaba haciendo presión en ellos.
–Lo encontrare –dijo el chico con seguridad
–Eso lo sé –la Hokague me miró sin mucho ánimo, después decidió dejar la reunión por concluida, y le hizo unas señas a Kakashi. Quien instintivamente dío una reverencia y se fue de aquella sala junto con mi equipo hasta dejarnos a solas.
–No venía solo para escuchar eso ¿verdad?
–La verdad es que no –dijo la Hokague con una amarga sonrisa –hemos investigado a la organización Ambu y no hay rastros de la información que había en aquella casa. Pero también necesito saber cómo le vas a hacer para entrar en la organización –frunce el seño – ¿tienes el anillo?
–Tengo todo listo –digo con una sonrisa maliciosa –solo cumpliría la primera fase de rescatar a Sasuke, de paso descubrir algo con el Kazekague y después infiltrarme en los Akatsuki y averiguar qué clase de organización estamos tratando
–Me parece bien –dijo la Hokague asintiendo con la cabeza, en tal caso espero que tengas éxito.
No sabía si me estaba deseando suerte, pero intento ignorar eso. Hago una reverencia y salgo de aquella habitación para reunirme con los demás.
–Debo regresar a mi aldea lo más rápido posible –dijo una voz femenina reconocida, pero no recuerdo quien era
–Solo espero que tu hermano esté bien –era la voz de un chico quien por su tono de voz parecía cansado, también me es familiar ¿Shikamaru?
–Lo sé, pero yo soy una líder Jounin, así que tengo que irme ya –ambos voltean a verme a la cara, parecían sorprendidos, la primera en reconocerme fue Temari, quien parecía sorprendida.
–A-Alex –la voz de la chica era estupefacta, no podía creer lo que veía.
–¡A un lado! –Shikamaru realizó un jutsu de sombras para crear varios tentáculos para alcanzarme y atraparme. Pero los esquivo con un salto hacia atrás. Utilizó un jutsu que he aprendido de los Nara, donde con ambas manos utilice las sombras que el chico utilizó para atacarme usándolo en su contra donde con ellas puedo enredar su cuerpo por completo.
Temari agarró ligeramente, vacilando, su enorme abanico.
–Yo no haría eso si fuera tú –la chica agranda los ojos y voltea para mirar a Kakashi quien se encontraba con una mano en la cintura –Alex, déjalo
Mis manos las cuales antes estaban en una posición de agarre, como si sostuvieran algo lejos y apretándolo, ahora se encontraban en mis costados, deshaciendo por completo mi jutsu manipulación de sombras.
El chico al caer tose ligeramente, y me mira con seriedad y recelo.
–Gracias –digo con sarcasmo a mi sensei –ahora todos quieren matarme
–Eres una amenaza para la aldea, no me sorprende que lo hicieran –dijo el ninja con el ojo cubierto como si fuera algo indiferente –tenemos que prepararnos, y Temari –se dirige a la chica con el rostro preocupado –deberías adelantarte, es a tu hermano a quien tienen.
–¿Ella va a venir? –me señala con la mirada
–Así es –dijo el ninja con un suspiro –aunque no lo creas
–Bueno, a Gara le va a parecer una sorpresa cuando la vea –dijo la chica con una media sonrisa, pero al dirigirme la mirada, me mira con desconfianza –solo intenta no matarlo ¿quieres?
–No habrá ningún problema –digo con una sonrisa, pero la chica no me la devuelve, sea lo que sea que le paso nuestros vínculos de amistad que tenía con ella de niña, ya no existían. La verdad es que todos mis vínculos con mis amigos ya no están.
–Es hora de irnos –Kakashi parecía cansado –tenemos que averiguar qué pasó con el Kazekague antes de que sea muy tarde.
Aquel chico de cabello castaño, negro como la noche y la oscuridad de una sombra, se encontraba en el fondo de un estanque tan transparente que parecía que el agua tuviera su propio brillo.
–¡Sasuke! –en su mente se escuchaba un grito de dolor, había fuego en sus más profundos sueños. Varias personas agonizando de un dolor inigualable, a lo lejos veía a un hombre gobernar el mundo a su merced. Debajo de aquella persona, miles de ninjas lo atacaban pero ningún ataque lo alcanzaba, luego era como ver cadáveres en vez de personas. Se arrastraban por la tierra para alcanzar a aquel hombre.
Cuando el chico mira debajo de él puede ver que una chica se sostiene de la orilla de un acantilado con el rostro lleno de sangre y unos ojos llenos de pánico.
–Salvame –dijo la chica como si fuera una oración y después, todo se volvió de fuego. Los gritos de gente sufriendo en una agonía que no se podía describir, la gente sufría y moría en aquel sueño lleno de terror y muerte.
El chico al salir del agua, ésta parecía tranquila, pacifica, una gota del techo aterrizo en su cabeza, y se acordó cuando llegó ahí. Cuando aquella chica que tanto amaba lo había rescato, cuidando de él y atendiendo sus heridas.
–¿Por qué estos sueños? –Pregunta el chico mirando al techo de donde cayó esa gota –¿Qué me quieren decir?
Una última gota cae en su frente, y el chico se vuelve a acostar en aquellas aguas tranquilas.
–Volverá –dijo el chico con una voz vacía –ella va a volver
