El que está dispuesto a esperar:

Odiaba aquellos pasillos interminables. Podía ser una tontería, pero escuchar el eco de sus propios pasos resonar uno tras otro la ponía un poco nerviosa, como si alguien la estuviera persiguiendo constantemente. Era infantil, pero odiaba aquellos largos y largos pasillos.

Llamó suavemente a la puerta y al escuchar que le autorizaban a entrar abrió la puerta. La repentina claridad de la habitación, en contraste de los corredores oscuros que acababa de atravesar, la cegó un poco, sin embargo al ver a Hanabusa Aido mirándola desde el otro extremo de la sala, sintió que un peso enorme se le quitaba de encima.

—Hola Yuki. Si vienes a ver a Kaname tendrás que esperar un momento ya que está un poco ocupado, pero no será mucho tiempo, lo prometo. Sabía que vendrías así que se dará prisa. ¿Quieres un té?

—No, no. De verdad —se apresuró a rechazar la oferta mientras se dejaba caer en uno de los cómodos sillones que había en aquella estancia—. ¿Has tenido un buen viaje, Hanabusa? Todo fue tan precipitado que me asusté un poco cuando Kaname me avisó de que tenían que irse por unos días y no me explicó nada más.

Cierta alarma apareció en los azules ojos del chico. Pero se recompuso rápidamente y le dedicó la mejor de sus atractivas sonrisas.

—Negocios. Cosas de trabajo, ya sabes —le dijo Aido mientras anotaba algo en una agenda—. Pero nada realmente importante. Aunque él te ha extrañado mucho.

Aquello no era lo que necesitaba oír en ese momento, pensó Yuki. Después de su encuentro de esa tarde con Kaname y de lo que iba a confesarle, no estaba segura de que las cosas entre ellos siguieran tan bien.

Aquella mañana de jueves, había sido una sorpresa encontrarse el mensaje en su móvil en el que Kaname le informaba de su regreso y le pedía se reuniera con él. La verdad, es que ella había esperado y temido a partes iguales aquel encuentro porque lo que tenía que decirle era sumamente importante, sobre todo después de lo ocurrido durante los últimos días.

Lo de Zero.

Kaname iba a querer matarla.

Desde la conversación que ella y su amigo habían tenido el domingo en la noche, las cosas en casa habían mejorado bastante. La complicidad entre ellos era nuevamente existente y a pesar de que todavía no se había generado un acercamiento mas… intimo, ella estaba convencida de que tarde o temprano iba a tener que ocurrir. Y estaba decidida a que así fuera, porque necesitaba tomar una decisión entre ambos hombres como había sugerido Yori.

Por ese motivo se había armado de valor esa mañana y había acudido a su cita con Kaname a pesar de las ganas que tenía de posponer el encuentro, ya que aunque lo quisiera muchísimo, necesitaba tomarse un tiempo sin interferencias para asimilar todo lo que estaba ocurriendo en su vida.

—Me gustaría que todo fuera mas fácil —murmuró mientras cerraba los ojos y dejaba que su cabeza descansara en el respaldo del sofá.

—¿Has dicho algo, Yuki? Si necesitas…

—Déjalo, Aido. Solo tengo que hablar con Kaname y creo que lo mejor será que te prepares para una tarde un poco movidita. Creo que mis noticias no le van a gustar demasiado.

La expresión de pánico de Hanabusa se volvió aun más evidente cuando la puerta del despacho de Kaname se abrió y él salió a recibirla. Ella esbozó una sonrisa que confiaba pareciera despreocupada mientras se acercaba hacia donde la aguardaba.

Era alto y guapo. Con su largo cabello castaño oscuro del mismo color de sus ojos y aquel aire un poco misterioso, a ella siempre le había fascinado y asustado un poco desde que era una niña.

—Yuki. Me alegra que hayas podido venir.

Kaname la besó en la mejilla mientras la invitaba a pasar a su despacho para que pudieran hablar con privacidad.

Era una estancia bonita. Espaciosa y decorada con elegancia sin ser sobrecargada. Era el espacio de Kaname y esto quedaba patente con solo entrar allí, algo que siempre la había hecho sentirse cómoda y segura, sin embargo esa tarde cierta inquietud se había apoderado de ella y la hacia ser consiente de todo lo que la rodeaba y no le permitiría escapar si llegaba el caso necesario de tener que hacerlo.

¡Por Dios, no podía ser tan pesimista!

—¿Has tenido un buen viaje, Kaname? Me sorprendió un poco que te fueras así, sobre todo después de… Después de… —¡se estaba sonrojando! ¿Cómo podía ser tan tonta? Pero es que cada vez que aquellos ojos oscuros y profundos la miraban, ella no podía comportarse con objetividad—. Tú sabes… Aquello.

—Después de que te pidiera que te casaras conmigo —Kaname tomó su mano y la besó con delicadeza—. No pongas esa expresión de culpabilidad, Yuki. Esta clase de compromisos es bastante normal entre las personas que se quieren.

Condescendencia, pensó ella. Como en tantas otras veces que se sentía así de tonta, Kaname la estaba tratando con condescendencia. Pero ese día no se lo podía permitir. Tenían que hablar de cosas importantes y ella debía dejar clara la situación que la atormentaba.

—Bueno… sobre eso… —tranquilidad, se recordó. Seguridad. Había pensado mucho en aquello y no podía dar marcha atrás ahora—. Tu propuesta me ha hecho muy feliz. No te imaginas cuanto, porque creo que casi toda mi vida he estado enamorada de ti.

—Y para mí, tú también eres lo más importante, Yuki. Y porque te conozco, sé que te ocurre algo.

—Han pasado algunas cosas y… Me gustaría posponer el compromiso.

Lo había hecho. Sentía que se le iba a salir el corazón por la boca pero había dado el paso más difícil, porque ver la inquietud que se apreciaba en los ojos del hombre que había formado parte de su vida durante todos aquellos años, era una de las cosas más tristes que había tenido que afrontar en el último tiempo.

Kaname le sujetó la otra mano y la instó a mirarlo, algo que Yuki hubiera preferido evitar. Nuevamente, su expresión no revelaba ninguna muestra de emoción, ya que él era un maestro del autocontrol, sin embargo para ella era evidente que sus palabras le habían dolido y desconcertado un poco.

—Cuando te lo propuse, parecías verdaderamente segura de tu respuesta y reconozco que no esperaba algo diferente. Sin embargo, después de unos cuantos días, me dices que prefieres esperar —le acaricio la mejilla con ternura y sonrió con cierto pesar—. Kaien aun no ha vuelto de su viaje y no has hablado con él ya que te pedí esperar a mi regreso. Por descarte, el problema es el más evidente de todos y el más molesto: Kiryu.

Un problemas, así es como siempre había visto Kaname a Zero y ella había intentado en vano que él comprendiera lo difícil que había sido la vida de su amigo. Los dos se toleraban a duras penas y ahora las cosas irían a peor. Estaba segura.

—Con Zero… Dios, es tan complicado —Yuki apartó sus manos de las de Kaname y se las frotó nerviosamente contra la falda plisada que llevaba—. La noticia no le ha gustado, es verdad, pero él jamás haría algo que me lastimara. Sin embargo…

—¿Te ha pedido que no te cases conmigo?

Sí, pensó con tristeza. Y en esa petición había habido tanta desesperación y dolor que su mundo se había trastocado para siempre. ¿Habría sido aquel el principio del cambio? No estaba segura, quizás hubiera comenzado mucho antes y simplemente no se había dado cuenta hasta ese momento.

—No —una mentira que sorpresivamente salió con facilidad de sus labios—. Pero he estado pensando y no quiero precipitarme en mi decisión —inhaló hondo intentando calmarse un poco y lo miró con determinación—. Te amo, Kaname. Eso es algo que he sabido siempre y, como tú has dicho, puede que un compromiso entre ambos es algo que se esperaba. Pero tengo dudas porque una parte de mi corazón no está segura de haber tomado la decisión correcta, ya que también existe otra persona a la que quiero tanto como a ti y necesito aclarar eso antes de darte una respuesta definitiva.

—Comprendo. Pero me sorprende que Kiryu haya tenido el valor para actuar después de tanto tiempo manteniéndose al margen —Kaname le puso un dedo sobre los labios para silenciarla al ver que iba a protestar—. No me gusta lo que está ocurriendo pero respeto tu decisión. Quiero casarme contigo porque te amo y creo que junto a mi podrías ser feliz, y tú también lo sabes. Sin embargo te daré el tiempo que crees necesitar para aclarar tus dudas. Aprovéchalo y hazlo bien. Pero recuerda lo siguiente, no importa cuanto demores, te seguiré esperando como he hecho durante todos estos años para que podamos comenzar nuestra vida juntos.

La verdad, es que Yuki rara vez se enfadaba con Kaname, pero en aquella ocasión un resentimiento ciego se extendió ante ella. Sentía que para él, sus dudas no eran nada más que algo pasajero que terminaría remitiendo en cuanto se le pasara su capricho y después ella volvería a su lado, obediente y sumisa, como una buena niña.

—¿Y si mi decisión no es regresar a tu lado?

Aquella pregunta quedó suspendida entre ellos como algo tangible. Realmente, ni ella misma se podía creer que lo hubiera dicho. De hecho, apenas una semana atrás, aquella posibilidad ni siquiera se le hubiera pasado por la cabeza, pero era cierta. Necesitaba distanciarse de Kaname un tiempo para poder desenredar sus enmarañados sentimientos con tranquilidad, pero nada de eso le aseguraba cual sería su elección final ya que comprendía que en ese momento tanto Zero como él tenían las mismas posibilidades.

—Sería algo muy tiste para mi, Yuki, porque tú eres mi razón para existir —le dijo él con evidente pesar—. Sin embargo, confío en tu buen juicio y en que tomaras la decisión correcta. Y sobre Kiryu, aunque comprendo que él es tu… amigo y le aprecias, debes tener en cuenta lo mucho que sus problemas te han terminado afectando a ti, y eso te ha impulsado a protegerlo. Admiro la bondad que has tenido hacia él, pero recuerda que la dependencia mutua, no es lo mismo que el amor.

—Lo tendré en cuenta, no te preocupes —con un suspiro se acercó a donde Kaname aun permanecía sentado y le acarició con suavidad la mejilla—. Siento mucho ponerte en esta situación, de verdad lo siento, pero no puedo dejar las cosas así sin más. Prometo intentar que sea un tiempo prudente. No quiero hacer sufrir innecesariamente a ninguno de ustedes dos.

Kaname presionó la mano con que ella lo acariciaba con la suya propia, alargando aquel contacto un poco más y haciendo que el dolor que se estaba extendiendo por su corazón al mirar aquellos ojos oscuros, que parecían descifrar todas sus mentiras y dudas, se hiciera más y más profundo.

—Ya me estas haciendo daño, Yuki —le dijo él con suavidad—. Pero te lo perdono. Como perdonaría cualquier cosa que hagas.

—Tengo… Tengo que marcharme —le dijo Yuki mientras interrumpía el contacto y se dirigía con prisa hacia la puerta del despacho. Miró una última vez a Kaname sintiendo toda la culpa que aquella situación le causaba—. Lo siento.

Sus dedos solo lograron tocar el pomo de la puerta cuando sintió las manos de él sobre sus hombros y que la instaba a voltearse con delicadeza. Su expresión era impenetrable.

—No tardes mucho en regresar, Yuki. Cuando no estas conmigo, todo parece muy vacío.

Ni siquiera tuvo tiempo de protestar ante sus palabras ya que él se inclino sobre ella para besarla suavemente en los labios. Fue solo un ligero roce en un breve momento, ya que antes de comprender cómo, había salido de aquel lugar y ya se dirigía a casa.

Un beso de espera. O quizás de despedida. ¿Quién lo sabía?

Tenía ganas de llorar.


—¡Zero, espera un momento por favor!

Zero apuró el paso intentando fingir que no oía a la chica que se caminaba detrás de él. No tenía ganas de conversación esa mañana. ¿Era tan difícil de comprender aquello?

—¡Kiryu, detente un momento!

La distancia se acortaba. Podía sentirlo, sin embargo aprovechó a un grupo de estudiantes que se amontonaban fuera de una de las aulas rogando que aquello sirviera de distracción a su perseguidora. Ella querría sangre por lo del día anterior, estaba seguro.

El golpe en la espalda no se lo esperaba y estuvo a punto de hacerlo tropezar, sin embargo mantuvo el equilibrio a duras penas y se volvió para ver a una muy enojada Sayori.

—¡Maldito seas, Zero Kiryu! Te dije que esperaras y me has hecho correr tras de ti. Eres tan malo como Kaito —le dijo Yori sujetándose el costando para intentar contener el dolor y su trabajosa respiración mientras le lanzaba una mirada llena de reproche con sus ojos castaños.

—Lo siento, pero tengo clase en diez minutos. Estoy un poco apurado, Sayori.

—Lo sé, pero yo también tengo clases y quería preguntarte si sabes por qué Yuki no ha venido a clases hoy. La he llamado a su móvil y no me contesta, así que estoy un poco preocupada.

Un temor frio comenzó a extenderse por dentro de su pecho. Hasta donde él podía recordar, Yuki había salido aquella mañana de casa para ir a clases. De hecho, ella había salido mucho antes que él porque tenía algo importante que hacer…

—Kuran.

—¿Qué? ¿Qué pasa con Kaname?

—Tiene que estar con Kuran —se sentía un poco violento pero intentó mantenerse calmado. Era lógico que Yuki fuera a ver a su prometido—. Me comentó que tenía algo importante que hacer, y si no ha venido a clases, significa que lo tiene que haber ido a ver a él.

—Ah… comprendo —Yori se sujetó de su brazo y lo instó a que siguiera caminando en aquel mar de estudiantes—. ¿Cómo van las cosas entre ustedes? ¿Han vuelto a ser amigos?

Amigos, pensó Zero con cierta ironía. Era un poco extraño. Aquellos cuatro días transcurridos desde su reconciliación habían sido un poco complejos, ya que intentaban mantener la buena relación sin llegar a una formalidad absurda pero a la vez sintiéndose muy cohibidos como para mantener su relación habitual en la que la intimidad que compartían era bastante.

"Ya nada puede seguir igual entre nosotros, Zero. Pero eso ya lo sabes, ¿verdad? Yo creo saber lo que quiero hacer al respecto. Piensa en lo que deseas hacer tú".

¡Maldición! ¿Qué demonios quería ella que hiciera? ¿Qué se declarara y le suplicara nuevamente que no se casara con Kaname? ¿Qué la dejara en paz? Yuki lo estaba volviendo loco.

—Cambia esa cara de tormento, Zero. No quiero que los demás piensen que te estoy torturando hasta la muerte —Yori sonrió a la chica que se acercaba hasta ellos y lo obligó a detenerse presionado su brazo—. Hola, Maria. ¿Necesitas algo?

Sin mucho interés, Zero se fijó en la recién llegada. Era una chica bonita, delgada y no muy alta. Con los ojos y el largo cabello plateados además de una tez pálida que se hiso aun más evidente ya que se sonrojó un poco mientras lo miraba disimuladamente, pero él apartó la mirada y la concentró en un punto lejano. Odiaba aquello, y detestaba tener que parecer tan mezquino, pero había aprendido que era la mejor manera de mantener a los demás a distancia.

—Eh… bueno… —Maria sonrió tímidamente a Yori y volvió a mirar a Zero antes de regresar a ella—. Me he perdido las clases de ayer y pensé que a lo mejor podrías dejarme tus apuntes si no es problemas, Sayori. Pero mejor me marcho… tu amigo parece un poco… molesto por mi interrupción.

Yori dejó escapar un hondo suspiro de resignación y sonrió a Maria con dulzura.

—Maria, esta chico tan encantador es Zero Kiryu y aunque no lo parezca, seguro que le da gusto conocerte. Zero, esta pobre criatura a la que has asustado es Maria Kurenai, y va a clases con Yuki y conmigo. Por cierto, Maria, Yuki y Zero viven juntos.

Las mejillas de la joven adquirieron un rojo aun más furioso si eso era posible y Zero le dedicó una mirada de reproche a Yori que ni se inmutó.

—¿Son… novios? Quiero decir, ¿Yuki y tú…? Pero… ¿Y Kaname?

—Tranquila, cariño. Zero y Yuki son como hermanos, ¿verdad, Zero? De hecho, es el mejor hermano que se pueda desear.

Sayori estaba retándolo a decir alguna estupidez. Él lo notaba en sus ojos y en la sonrisa tan dulce que mostraba. Y decía que el malo era él. ¡Dios, las mujeres eran un dolor de cabeza!

—Tenemos clases, Sayori —le recordó mientras volvía a tirar de su mano para ponerla en marcha—. Vamos a llegar tarde.

—Claro, claro —le dijo ella y le tendió uno de sus cuadernos a Maria—. Te pasaré los otros más tarde. Nos vemos luego en clases.

—Muchas gracias, Sayori. Nos vemos luego —le lanzó una nueva mirada esperanzada a él y le sonrió tímidamente—. Me ha encantado conocerte, Zero Kiryu. Ojalá volvamos a encontrarnos pronto.

Zero observó como el largo cabello plateado de la chica se agitaba tras ella por el viento mientras se alejaba de ellos. Y cuando Yori comenzó a reír con ganas, la soltó para mirarla con enfado.

—¿Otra admiradora, Zero? No se que tienes, pero no se cansan de seguirte a pesar de lo insoportable que puedes llegar a ser. Venga, cambia esa cara —ella intentó contener la risa pero terminó riendo nuevamente hasta que se cansó lo suficiente y pudo calmarse—. Maria es muy guapa, ¿no crees?

—Mmmm.

—Vamos, Zero. Podría acordarte una cita con ella. Es una buena chica: bonita, dulce, inteligente, divertida… Seguro que si le das una oportunidad te gusta —cierta diversión se reflejó en los ojos de la joven antes de proseguir con su discurso—. Además… estas soltero. Necesitas, una novia. Lo he decidido.

—¿Lo has decidido? Vaya. Creía ingenuamente que eso era algo que me correspondía a mi elegir —le dijo él mientras llegaban a la sección donde tomaba sus clases—. Si no te importa, me gustaría dejar claro que no necesito una novia y tampoco la quiero. Estoy bien así. Gracias.

—Que pesado eres —le dijo Yori con fastidio—. Pero lo comprendo. Cuando se está enamorado de alguien, es difícil poder pensar en comenzar algo con otra persona por mucho que se intente.

Zero notó como se le sonrojaban las mejillas y odió a la amiga de Yuki por ponerlo en aquella situación. Primero Kaito y ahora Sayori, ¿es que era tan malditamente transparente con lo que sentía por ella?

—Deja de decir idioteces. No estoy enamorado de nadie —la cortó con rencor.

Ella ladeó ligeramente la cabeza mientras lo miraba con resignación.

—Estas enamorado de Yuki desde que éramos apenas unos niños. Siempre lo he sabido. Y no te atrevas a mentirme, Kiryu —le dijo Yori cuando él intentó interrumpirla—. Por último dime que no me meta en tus asuntos y te deje en paz, pero no me mientas. No se porque, pero odio a los mentirosos.

Ella miró con dolor y rencor a partes iguales algo que estaba tras él y con un gesto de la mano se despidió antes de darse media vuelta e irse. Cuando volteó para ver de quien se trataba, Zero se encontró con Kaito que seguía observando como se marchaba Yori mientras saludaba por inercia a los alumnos que entraban en el aula.

Estaba enamorado de Yuki y tenía que asumirlo. ¿Qué es lo que iba a hacer él al respecto? Podía arriesgarse, ¿verdad? Kaito le había dicho que si las cosas se torcían y salían mal, por lo menos tendría aquel consuelo. Sí. Podía arriesgarse y decirle que la quería. Si Yuki era inteligente, lo rechazaría porque él era su peor opción, pero si ella le diera una oportunidad, para él sería como haber ganado un premio dentro del desastre que era su vida.

Que egoísta era.


La cena estaba lista, se dijo Yuki mientras terminaba de poner los cubiertos en la mesa de la cocina para Zero y ella. La verdad es que odiaba cocinar, pero sin Kaien en casa, habían decidido repartirse las comidas y ella había sido la afortunada de ese día. Por lo menos, Zero no protestaba mucho por lo mal que cocinaba y se lo comía igual.

Esperó diez minutos más y al ver que él no bajaba decidió subir a buscarlo. Llevaba todo el día nerviosa tras la conversación con Kaname y necesitaba retomar su rutina para poder calmar sus tumultuosas emociones. Además, tenía que contarle a Zero lo que había decidido, pero no sabía como hacerlo.

Sin pensarlo siquiera, abrió la puerta de la habitación de su amigo y se arrepintió enseguida al ver que estaba solo vestido con unos pantalones de deporte mientras se terminaba de secar el cabello con una toalla. Por eso había tardado tanto. Había tomado un baño.

Zero la miró con resignación, se dirigió hacia ella y la hiso a un lado con poca delicadeza mientras asomaba la cabeza fuera del cuarto y miraba a ambos lados.

—No hay nadie. Estoy sola.

—No era por eso. Quería comprobar si me había equivocado de habitación y estaba en la tuya —le respondió mordaz mientras tiraba la toalla sobre la silla de su escritorio—. Porque si no recuerdo mal, cuando tenía diecisiete años entraste corriendo en mi habitación sin llamar y casi me encontraste desnudo, por lo cual acordamos, no, mas bien me exigiste, que cuando fuéramos a entrar al cuarto del otro golpearíamos antes de hacerlo. ¿Lo has olvidado Yuki?

Claro que no se había olvidado. Aquel había sido uno de los momentos mas vergonzosos de su vida y fue la primera vez que comenzó a comprender que su relación con Zero ya no podía seguir del mismo modo que cuando eran mas niños.

Al parecer, no aprendía de sus errores.

—Eh… lo siento, pero es que tardabas tanto en bajar que temí te hubieras quedado dormido —como Zero seguía mirándola con sus ojos violeta entrecerrados, ella desvió la mirada hacia la cama y se sorprendió un poco al notar la caja que allí había—. ¿Qué tienes aquí?

—Yuki, deja eso inmeditamen…

Fue mas rápida que él, y se hiso con la caja mientras se sentaba en la cama y sacaba las fotografías que había dentro. Que extraño, durante todos esos años jamás se preguntó si su amigo guardaba recuerdos de su vida anterior que no fueran tristes. Pequeños retazos de lo que había sido su infancia, la familia que ella nunca había conocido. Y allí los tenía entre sus manos, se dijo para sus adentros mientras miraba todo aquello y sonreía.

—Eras un niño muy guapo, Zero —le dijo encantada y le enseñó una fotografía de cuando él no tendría más de diez años—. No has cambiado mucho.

—¿Y como sabes que ese soy yo? —Zero se sentó a su lado con desgana y apartó otra fotografía del montón y se la tendió. En ella aparecían dos chicos idénticos—. En esta también está mi hermano, Ichiru. No hay diferencia, ¿lo ves?

Gemelos idénticos, se recordó Yuki mientras miraba admirada a ambos niños. Parecían felices y como Zero decía, apenas existían diferencias, pero ella las notaba. Sabía quien era él sin necesidad de que se lo dijera.

—Este eres tú —le señaló a uno de los niños y acaricio con el dedo la imagen—. Son tus ojos. No han cambiado, ¿sabes? Están un poco más tristes, pero son los mismos. Los de tu hermano son, no lo se, un poco distintos. Expresan algo diferente.

—Tenía una salud muy mala. Siempre enfermaba y yo me sentía muy culpable por ello —él dejó escapar un suspiro y se pasó una mano por el cabello húmedo alborotándolo aun más—. A veces, temía que le ocurriera algo. Que Ichiru enfermara tanto que no se pudiera recuperar y lo perdiera. Que irónico que las cosas sí fueron sido así a pesar de lo mucho que rogaba porque no sucediera.

—Nada de lo que te diga ahora va a solucionar eso, lo sabes, ¿verdad? Tu familia se ha ido pero yo estoy aquí contigo. Siempre.

Apoyó la cabeza en su hombro mientras miraba una imagen tras otras intentando reconstruir en su cabeza aquellos fragmentos del pasado de Zero. Armar el puzle de aquella vida.

—Tu madre también era muy guapa. Te pareces a tus padres, a los dos. Es raro, pero eres una buena mezcla de ambos —con cuidado, Yuki volvió a meter en la caja las fotografías y se las devolvió—. ¿Por qué nunca me las enseñaste, Zero? Después de todos estos años…

Él se levantó para dejar la caja sobre el escritorio antes de volverse a mirarla. Dolor y secretos. Yuki podía verlos claramente en sus ojos. Aunque no quisiera, aquella parte de Zero que siempre había estado vedada a ella no podía borrarse. Tenían que aprender a convivir con ella.

—No me gusta mucho recordar. No sirve de nada y solo entorpece lo que deseo hacer, así que prefiero no mirarlas. Incluso, hace algunos años pensé en quemarlas, pero no pude hacerlo y las guardé. De hecho, hace mucho que no sentía la necesidad de verlas.

—¿Y por que hoy? ¿Qué ha cambiado, Zero?

Yuki sabía que él estaba debatiéndose por dentro. El Zero que ella conocía no querría que se metiera en sus cosas, le diría algo mordaz para que lo dejara tranquilo y la sacaría de su habitación sin miramientos. Marcando su espacio. Conservando su privacidad. Sin embargo, por primera vez podía apreciar aquella lucha interna, como si una parte de si mismo estuviera ansiosa por ser liberada para así desahogarse y contarle todo aquello que lo atormentaba. Abrirse a ella. Contarle sus secretos.

"Hazlo, Zero. Por favor, hazlo", se repetía una y otra vez Yuki, pero cuando él bajó la mirada, ella sintió como sus esperanzas también se hacían añicos.

Iba a marcharse. Se pondría de pie, diría alguna cosa absurda para liberar la tensión del momento y lo dejaría solo para que pudiera terminar de vestirse antes de la cena. Sí, lo mejor era dejarlo solo para que se calmara un poco y así fingir, como si nada de aquello hubiera ocurrido.

Ni siquiera alcanzó a intentar levantarse, porque antes de que comprendiera que pasaba, Zero la había empujado sobre la cama y se había puesto a horcajadas sobre ella inclinándose para apoyar los antebrazos a cada lado de su cabeza mientras la miraba fijamente con expresión atribulada y un poco desesperada a escasos centímetros de su rostro.

—Porque me preguntaste que es lo que iba a hacer yo respecto a nosotros. Porque en todos estos días no he podido dejar de cuestionarme si he hecho lo correcto contigo manteniéndome al margen de tu vida a pesar de lo que siento. Soy lo peor que podría pasarte, Yuki, lo sé, pero sin embargo no puedo dejar se sentir lo que siento por ti.

Aquella situación era irreal, pensó ella mientras miraba las dilatadas pupilas violetas que estaban observándola con atención. Apenas hacía menos de una hora estaba preparando la cena, para luego estar mirando fotografías que no sabía que existían de su amigo y en ese momento tenía a Zero sobre ella, vestido solo con los pantalones de deporte y más alterado de lo que lo había visto en mucho tiempo. Debería apartarlo, se dijo, sin embargo tenerlo así de cerca le gustaba.

—No eres el único que tiene miedo, Zero —le dijo mientras levantaba una mano y enredaba entre sus dedos los plateados cabellos de él y luego acariciaba con delicadeza el pendiente que tenía en la oreja—. Yo también siento cosas por ti. Y no siempre me gustan, créeme. Me hacen sentir muy violenta.

Durante unos breves segundos, cuando lo vio bajar lentamente el rostro hacia ella, pensó que había llegado el momento y Zero la besaría, sin embargo él enterró el rostro en su cuello y se quedó así un momento mientras se calmaban un poco los latidos desbocados de sus corazones.

Cuando notó la leve caricia de sus labios en el cuello, Yuki contuvo la respiración y notó como su pulso se aceleraba por momentos. Aumentando más y más a medida que él iba subiendo en su excitante exploración, la cual se detuvo al llegar a su oído. Al percibir la alterada respiración de Zero, comprendió que no era la única que estaba tan afectada por aquella situación.

—Eres como un veneno —le susurró él—. Un veneno letal y de efecto lento. Te me metiste dentro aunque no quería que pasara. Me has obligado a quererte aunque sabía que no debía hacerlo y ahora… ahora haría lo que fuera por ti. Moriría por ti sin pensarlo dos veces y debería odiarte por ello… Pero no puedo. Tienes mi vida en tus manos y no me gusta que sea así, sin embargo me es imposible evitarlo.

Siguió abrazada a él mientras asimilaba el verdadero significado de aquellas palabras. Deberían haberla hecho sentir poderosa, pero solo le provocaban cierta tristeza y rabia hacia si misma. No quería que la quisiera de aquella manera, como algo malo e inevitable, pero quizás ella misma había provocado aquello no dándole opciones. Pensando solo en Kaname y obligándolo a guardarse lo que sentía hasta llegar a aquel punto tormentoso y dañino.

Zero había llegado terriblemente herido a su lado, y ella no había curado la ha herida, solo la había obligado a cicatrizar de forma artificial sin sacar todo lo malo que había dentro. Aquello tenía que cambiar.

—Te quiero.

Lo notó tensarse y que se apartaba un poco de ella para permitirle levantarse. Y a pesar de ser ella quien estaba completamente vestida, se sintió muy desprotegida y vulnerable al perder su cercanía y calor.

—Escapa ahora, antes de que haga algo de lo que nos arrepintamos los dos —le dijo Zero y le indicó la puerta con un gesto de cabeza—. Bajaré enseguida a cenar.

—¿Y si no quiero irme? —lo desafió. Era una mala idea, pero no podía evitarlo.

—Tu misma me dijiste que esto que hay entre nosotros es inevitable y que en algún momento tendrá que pasar a algo más, pero que hay que esperar el momento adecuado. Te aseguro que este no lo es. Estoy un poco alterado. Ha sido un día con muchas emociones contradictorias así que mejor dame un poco de espacio, Yuki. Ya hemos tenido más de lo que necesitamos los dos por un solo día. Vete.

No le gustaba aquello pero lo comprendía. Así que se puso de pie, se dirigió hacia la puerta y observó como Zero buscaba una camiseta y se la ponía dándole la espalda.

—En algún momento no vas a lograr intimidarme para que huya, ¿sabes?

—Vete.

—Es solo una advertencia.

—Vete.

No era una niña para que la echara así, pensó con molestia, pero él siempre la sacaba de sus casillas aunque fuera con cosas tan absurdas como sacarla de su habitación a rastras.

—Tienes diez minutos antes de que sirva la cena. Si no bajas, te prometo que te la obligaré a comer fría.

—Tú si que sabes como castigarme. Me obligas a comer algo horrible y si además esta frío… Creo que me estoy poniendo enfermo.

Yuki cerró con un portazo pero lo oyó reírse antes de bajar las escalaras. Zero era un idiota, pensó, pero al menos, ella había logrado que riera un poco.


El grito se le quedo trabado en la garganta cuando abrió los ojos de golpe y notó el corazón golpeándole con desesperación en el pecho.

Una pesadilla. Una de tantas y tantas que lo atormentaban desde hacia años, pensó Zero con desgana. Por lo menos, de aquellos sueños podía escapar una vez abría los ojos. De su pasado, era imposible.

Estiró el brazo para tomar su reloj de la mesita de noche e hiso una mueca de fastidio al ver que solo eran las tres de la madrugada. Le sería imposible volver a dormirse y al día siguiente tenía clases. Pasaría otro día cansado y sin muchas ganas de nada.

Se sentía un poco intranquilo, así que decidió salir de la habitación antes de comenzar a ahogarse en ella. Sabía que era una tontería, pero en algunas ocasiones después de aquellos estúpidos sueños, estar encerrado en su cuarto se volvía un castigo que solo lo llevaba a revivir una y otras vez aquello que hubiera preferido olvidar. Los sonidos, los olores, las sensaciones…

Una vez en el salón, se recostó de costado en el sofá y cerró los ojos. Si tenía suerte podría dormir un par de horas más antes de tener que levantarse, sino no lo conseguía, simplemente estudiaría un poco antes de que Yuki también saliera de la cama.

Una punzada de inquietud se abrió paso en su pecho al pensar en ella. Lo ocurrido en su cuarto la tarde anterior le parecía un tanto irreal. No sabía de donde había sacado el valor para hacer aquello pero lo había hecho, y no se arrepentía de ello. Sin embargo, estaba convencido de que aun no podía dar un paso tan importante. Yuki seguía comprometida con Kuran y poniéndola a ella en esa situación solo la haría sufrir más de lo que ya lo estaba haciendo.

Luego, todo había parecido normal durante la cena y las horas siguientes, sin hacer para nada referencia a lo ocurrido antes entre ellos. Sabía que debería sentirse aliviado, sin embargo tenía que reconocer que hasta cierto punto aquella despreocupación en Yuki lo había molestado un poco. Que tonto era.

Aguzó el oído al notar pasos que bajaban la escalera y se dirigían luego hacia el salón. Intentó parecer dormido, pero al sentir que Yuki le apartaba el cabello de la frente no le quedo más opción que abrir al fin los ojos.

—¿Una mala noche? —le preguntó ella mientras se sentaba en el suelo junto al sofá para quedar a su altura—. Te oí bajar y supuse que ya no podrías dormir. Siempre es lo mismo.

—Deberías haberte quedado en la cama. Así por lo menos uno de los dos descansará bien, ¿no lo crees?

Ella se encogió de hombros y le dedicó una sonrisa.

—También llevo una noche un poco complicada —suspiró y apoyó la barbilla entre sus manos antes de proseguir—. Hoy fui a ver a Kaname.

Y él lo había sabido, pensó Zero. Era lo lógico, sin embargo no podía evitar sentirse celoso ante ello.

—¿Y te fue bien con él? ¿Ya han puesto una fecha y todo eso? —su voz tenía un deje sarcástico que odiaba pero no pudo evitarlo. Se giró para quedar recostado de espaldas y se puso un brazo sobre los ojos para no tener que mirarla.

—No seas desagradable conmigo, Zero. Ni siquiera sabes para que he ido a verlo o por qué tengo que contártelo.

Porque no quería saberlo. Le aterraba pensar que ella ya estaba decidida a seguir con su vida.

—Dime.

—Yo… le he pedido tiempo. El compromiso se ha suspendido de momento —dijo Yuki en apenas un susurró.

Zero la miró llenó de confusión. No se lo esperaba y no se lo creía. Sabía que ella quería aclarar algunas cosas antes de casarse, pero, ¿suspender el compromiso? Eso eran palabras mayores…

—¿Por qué? ¿Qué te ha impulsado a hacer algo tan drástico?

—Se supone que un compromiso así debería hacerme feliz, ¿verdad? Estar con la persona que amo, hacer planes de futuro y eso… Sin embargo me he sentido muy infeliz todos estos días —Yuki suspiró y una leve sonrisa asomó a sus labios—. Hasta hoy. Siento como si me hubiera quitado un gran peso de encima.

—Quieres a Kuran —le dijo él un poco vacilante—. Es decir, nunca has dudado de lo que sientas hacia él.

—Claro que no, como no vacilo en decir que también te quiero a ti porque es verdad. El problema radica en que mis sentimientos por ambos están muy liados y quiero ver a donde me lleva cada uno —ella alargó una mano y entrelazó sus dedos con los de él—. He tenido mi tiempo con Kaname y ahora tengo que tener mi tiempo contigo.

Tiempo con él, se repitió Zero. No estaba muy seguro sobre que quería decir realmente ella con eso o si sería algo que le gustara. Por mucho que Yuki insistiera en que el compromiso con Kuran estaba suspendido de momento, comprendía que a pesar de ello Yuki no había roto con él, porque si de algo podía esta seguro, era del hecho de que aquel tipo no la dejaría escapar tan fácilmente. Kuran era inteligente, y seguramente la libertad que le estaba dando a Yuki en ese momento tenía algún motivo mas retorcido de fondo. Y ella era tan ingenua como para no verlo.

—Entonces, se supone que de momento no tienes un compromiso con Kuran, así que puedes tontear conmigo hasta que te decidas —le dijo Zero con despreocupación pero por la rabia que afloró en los ojos oscuros de ella supo que había captado el sarcasmo—. Gracias por tu consideración, Yuki, pero paso de tu generosa oferta. Vete a dormir, quiero intentar descansar un poco.

Indignada, se puso de pie mirándolo furiosa. Sabía que sus palabras le habían dolido, pero era mejor para ella mantener las cosas así. Aunque la tentación para él era grande, sabía que un error por su parte podía provocar que Kuran se desquitara con Yuki para pagarlo. Y él no lo iba a permitir.

—¡¿Cómo te atreves a insinuar algo así?! ¡Si le he pedido tiempo es para poder comprender…!

—¡Vete a tu habitación, maldita sea! —Zero se llevó la mano el rostro intentando calmarse un poco antes de volver a mirarla. Yuki tenía los ojos llenos de lágrimas pero la furia seguía presente en ellos. Mejor—. No estamos avanzando nada en esto, Yuki. Estoy cansado, tú estas cansada y mañana tenemos clases. Sube e intenta dormir un rato, ya mañana te sentirás mucho mejor y veras las cosas con mayor claridad.

—¡Muérete, imbécil!

Como le gustaría que sus deseos fueran oídos. Cerró los ojos y oyó los pasos airados de ella subir la escalera como un tromba y luego el consiguiente portazo. No duraría mucho, pensó con desgana. No importaba cuantas veces discutieran ni lo mal que la hiciera sentir, ella siempre volvía esperando que algo en él cambiara. Que las cosas entre ellos mejoraran.

Y en el fondo Zero sabía que era así, porque ella se le había metido tan dentro que dolía.

Poco a poco comenzó a adormecerse. No era un sueño tranquilo, incluso en esa especie de sopor lo comprendía, pero era mejor que pensar y pensar durante horas sin llegar a ninguna parte. Por lo menos en aquel extraño limbo de realidad e inconsciencia, podía dejar que el tiempo avanzara con más rapidez y así poder perderse en él.

No sabía cuanto tiempo había pasado pero lo despertó el movimiento de alguien recostándose a su lado. Abrió los ojos poco a poco y se encontró frente a frente a Yuki que lo miraba aun un poco enfadada pero ella le apartó el cabello de le frente y luego lo besó con ternura.

—Venga, hazme sitio. Este sofá es incomodo si no me dejas un poco más de espacio. Incluso he traído una manta y si te portas bien la compartiré contigo.

—¿Qué haces aquí? —le preguntó con voz ronca por el sueño—. Te dije que te fueras a tu cuarto. ¿Por qué nunca me haces caso?

—Te obedecí y me marché, ¿no? Pero tu descanso era tan agitado que no me dejabas dormir a mí —con suavidad, los dedos de Yuki recorrieron las líneas del tatuaje que él tenía en el cuello. Soltó un suspiro y lo miró con determinación a los ojos—. Apenas puedes descansar tranquilo estos días, ¿verdad Zero? Pareces tan cansado…

Podría darle mil excusas, sin embargo eso no serviría de nada porque ella había estado a su lado en sus peores momentos. Sobre todo cuando las pesadillas podían con él y la noche era un verdadero castigo porque revivían sus mayores miedos. Había pasado horas junto a su cama. Vigilando su sueño. Intentando que descansara un poco.

Simplemente asintió y con eso fue suficiente. Yuki lo instó a que recostara la cabeza sobre su pecho, les puso la manta por encima y comenzó a acariciar distraídamente su cabello con una mano mientras lo abrazaba tiernamente con su otro brazo.

—Tranquilo, Zero. Tranquilo. Intenta dormir un poco, ¿vale? No habrá más pesadillas por esta noche. Yo velaré tu sueño.

No quería perderse aquel momento, pensó Zero con cierta desesperación. Sin embargo poco a poco su respiración se fue acompasando con la de ella y sus caricias comenzaron a adormilarlo. No quería dormir, volvía a repetirse con desgana una y otra vez, pero el calor de su cuerpo y el latido constante de su corazón terminaron consumiéndolo por completo.

Durante aquellas pocas horas, no habría pesadillas.


Hola a todos y espero les haya gustado este capítulo. En mi caso, y a pesar de haber quedado conforme con el resultado final, me costó un poco poder plasmar las ideas que tenía en la cabeza en el papel, por lo cual espero haya sido más fácil para ustedes poder visualizarlas al leerlo.

También muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer y confío en que la historia siga siendo de su agrado. Y también muchas gracias a aquellos que dejan algún review, ya que las opiniones, críticas y consejos son siempre bien recibidas.

Nuevamente muchas gracias y hasta la próxima semana.

Tania: Me alegra saber que la historia sigue siendo de tu gusto. Con respecto a la ortografía, intento que existan la menos cantidad posible de faltas, sin embargo siempre se pasan algunas, mas que nada porque llegado un punto creo que ya la historia se lee un poco de memoria, asi que confío en que me perdones y las pasen por alto si las notan. Por las conversaciones un poco largas: lo siento, lo siento. Para mi es un poco difícil reducirlas, lo sé, sobre todo porque cuando escribo no suelo medirme mucho, pero intentaré no alargarme tanto. Y sobre un acercamiento entre Yuki y Zero, ya va más o menos en camino, y en los próximos capítulos será algo hecho.

Linwen: Muchas gracias por tu comentario, y espero que este capítulo no haya sido menos que los anteriores. Lo mismo con tu oferta, lo tendré en cuenta y te lo agradezco. En muchas ocasiones viene bien plantear las cosas desde puntos de vista diferentes.

Mina Sanchez: Bueno, ya poco a poco la relación entre Zero y Yuki comenzará a cambiar, sobre todo en el siguiente capítulo, lo mismo que tomará un poco más de relevancia el asunto de la muerte de su familia. Y agradezco que no te importe el largo del capítulo, este también ha salido un poquito más largo del promedio que tenía pensado, así que creo que no tengo mucha capacidad de resumen.

ShadowDancer: Me alegra saber que a pesar de no ser esta tu preferencia, la historia te ha interesado lo suficiente para seguirla, así que espero mantener tus expectativas y que siga gustándote. Lo de la relación Yori-Kaito digamos que está en avance. Aun no tengo muy definido como seguirá porque estas son las cosas que van saliendo a lo largo de la historia y que no tengo planeadas, así que avanzan un poquito por si mismas. Lo que sí, la relación entre Yuki y Zero a partir del siguiente capitulo ya avanzará a lo que se espera.

Kiriegrati: Muchas gracias por tu comentario y me alegra aun más que te haya gustado la historia, y espero que este nuevo también lo haya hecho como los anteriores. Y sobre lo largo del capitulo, bueno, creo que es algo que no puedo evitar pero por lo menos me deja tranquila saber que nos les molesta.