Hola ^^

Después de tanto tiempo sin actualizar aquí os dejo el cuarto capítulo.

Espero que os guste :3


Capítulo 4: Estrés

-Misaki, despierta por favor.- Oí que una voz me llamaba e intenté abrir los ojos, pero lo único que conseguí fue ver borroso.- Misa-chan, ¿estás bien?

-Kazuka, ¿qué haces aquí?- Pregunté aun mareado.- Deberías estar trabajando.

-Eso da igual ahora mismo.- Me dijo muy serio.- Lo que importa es que te has desmayado y no quiero saber qué hubiera pasado si no me hubiera dejado unos papeles en casa.

-Pues cógelos y vete a trabajar.- Dije intentando incorporarme del suelo.

-Quieto, no hagas esfuerzos.- Dijo cogiéndome en brazos.- Tienes que descansar, en un rato te llevaré al médico.

-Estás exagerando, no necesito un médico.

-Misaki, la gente no se desmaya así porque sí.- Insistió mientras me dejaba tumbado en la cama.- Voy a pedir hora para el médico.

-No voy a ir al médico por un simple desmayo.

-No es un simple desmayo.- Me dijo poniendo cara triste.-Puede ser algo grave y no soportaría perderte.

-¿Por qué tienes que ser tan dramático siempre?- Le pregunté cansado de esa conversación.

-Porque es la única forma de que me hagas caso.

-Está bien, iré al médico.- Acepté de mala gana.

-Gracias, Misa-chan, me dejas más tranquilo.- Dijo dándome un beso en la frente.

-Ya verás como no es nada.

-Eso espero, ahora descansa.

-Vale, dormiré un rato pero vete ya a trabajar o llegarás tarde.- Le dije intentando sonar autoritario.

-Ni hablar, me quedaré aquí velando tu sueño.- Me dijo acariciando mi pelo.- No te preocupes por mi trabajo, llamaré y diré que no puedo ir hoy.

-¿Por qué eres tan terco?- Le pregunté y me sonrió dándome un beso en la comisura de los labios.

-Porque te amo.

-Espero que nos atiendan rápido, tengo mucho trabajo acumulado.- Me quejé mirando el reloj.

-Paciencia, ya falta menos para nuestro turno.- Me dijo sonriendo.- ¿Quieres que te acompañe o prefieres entrar solo?

-Entra pero no puedes decir nada, ¿vale?- Le advertí y me miró divertido.- Ni se te ocurra exagerar cuando el médico pregunte. Fue solo un mareo.

-Claro que sí, Misa-chan, seré bueno y me estaré calladito.- Dijo para luego darme un beso corto en la mejilla.

-Misaki Takahashi.- Llamó la enfermera y nos hizo pasar. El médico nos saludó sin mirarnos y continuó tecleando en el ordenador. Estuvimos un par de minutos en silencio hasta que el doctor paró de escribir y nos miró con una sonrisa en su anciano rostro.

-¿Qué te ocurre, Takahashi-kun?- Me preguntó el de bata blanca con amabilidad.

-Nada grave, ayer por la noche me mareé un poco y me desmayé.- Dije un poco nervioso, aunque le había dicho a Kazuka que no sería nada estaba un poco preocupado porque pudiera ser algo grave, nunca me había ocurrido eso antes.

-¿Estás estresado o has vivido alguna situación de estrés?- Me preguntó volviendo a escribir algo en el ordenador.

-Mi trabajo es un poco estresante.- Murmuré sin levantar la vista del suelo. Estaba avergonzado por algo que únicamente sabía yo y los remordimientos que se habían hecho poco a poco más suaves habían vuelto a aparecer de golpe. Era cierto que tenía estrés en el trabajo, pero eso no era nada comparado a que le había sido infiel a mi pareja.

-Tómate unos días de descanso y verás como te sientes mejor.- Me dijo el doctor sonriendo.- Por si acaso te haremos unos análisis de sangre, pero no te preocupes, es solo para asegurarnos.

-Sí, asegurese de todo, doctor, no queremos correr riesgos.- Dijo Kazuka muy serio.

-¿Qué te había dicho? No hables- Le reñí en voz baja.

-Pásate mañana y te haremos los análisis.- Me dijo el médico y le estreché la mano.

-Muchas gracias, doctor.

-Te dije que no era nada.- Le dije entrando en casa y tirandome en plancha en el sofá.

-Aun no es seguro, te tienen que hacer el análisis.- Me dijo cogiendo a Fígaro en brazos y acariciándolo.

-Me da la sensación de que quieres que me pase algo solo para tener razón.

-¿Cómo puedes pensar eso?- Me dijo claramente ofendido.- Te amo muchísimo y si te pasara algo no sé que haría.

-Tampoco hace falta que te pongas así, Kazu-san, era solo un comentario.- Dije para quitarle hierro al asunto.

-Pues ha sido un comentario bastante insensible.

-Lo siento, de verdad que no pienso eso.- Le dije poniéndome de pie dándole un beso en los labios.- Sé que me amas y que no quieres que me pase nada, yo también siento lo mismo por ti.

-Eso me recuerda que tenemos que ir a mirar casas.- Me dijo sonriendo y yo resoplé.

-No me apetece, me da mucha pereza.- Le dije volviéndome a sentar en el sofá.

-Fue idea tuya el mudarnos a otra casa.

-Lo sé, pero ya no lo tengo tan claro.- Le confesé y cambió su semblante a uno mucho más serio.

-¿Qué te ha hecho cambiar de opinión? Creía que ya lo teníamos todo muy claro y que íbamos a ser muy felices en una casa más grande y sin ser alquilados. Ese era el plan, que por cierto propusiste tú.- Comenzó a hablar muy rápido.- No sé que te pasa por la cabeza, desde hace unos días estás raro y me preocupa que sea culpa mía.

-No es por ti, Kazuka, es por el dinero.

-¿Por el dinero? ¿A qué te refieres con eso?

-No tengo muy claro que nos llegue para una casa más grande.- Dije preocupado.

-Los dos tenemos un buen sueldo.- Me dijo aun serio.

-Lo sé, pero creo que deberíamos ahorrar un poco más por si pasara algo.- Le dije pero eso no lo tranquilizó.- Esto no significa que no vayamos a comprarnos una casa juntos, esto significa que tendremos que esperar unos meses más. No hay prisa, aun somos jóvenes.

-¿Seguro que es solo por eso?- Me preguntó mirándome fijamente.

-Claro, ¿por qué iba a ser?- Le dije algo temeroso de que sospechara algo.- Kazu-san, yo te quiero y sé que voy a pasar toda la vida contigo, por eso no es necesario que tengamos prisa.

-Vale, ahorraremos un poco y nos compraremos la casa.- Me dijo más contento.- ¿Qué quieres para comer? Hoy cocino yo.

-Lo que quieras, me gusta todo lo que cocinas.

-Marchando una ración de testículos de asno.- Dijo riendo.

-Kazuka, no seas asqueroso.- Le reñí intentando no reirme. Se metió en la cocina y pocos minutos después volvió a dirigirse hacia donde nos encontrábamos Fígaro y yo.

-Misa-chan, tenemos el frigorífico vacío.- Me informó desde el marco de la puerta que separaba la cocina del salón.

-Cierto, ayer me tocaba hacer la compra pero se me olvidó.

-Eres un despistadillo, Misa-chan, pero no te preocupes.- Me dijo cogiendo su abrigo y comenzando a colocárselo.- Ahora iré al super a comprar.

-Espera que te acompaño.- Dije levantándome del sofá rápidamente.

-No puedes acompañarme, estás convalesciente.

-Kazuka, me encuentro bien.- Le dije cruzándome de brazos, su actitud protectora ya me estaba empezando a cansar.- Además, imagínate que me quedo solo en casa y me pasa algo.

-Esta bien, ven conmigo pero si te empiezas a encontrar mal dímelo y te llevaré a urgencias.

-Lo que tu digas, don exagerado.

-¿Por qué siempre coges las ofertas?- Le pregunté mientras arrastraba el carrito.

-Porque tenemos que ahorrar para nuestra fantástica casa.- Me dijo provocando que yo rodara los ojos.

-Muy bien, pero asegurate que no sea de mala calidad.

-Misa-chan, que sea barato no significa que sea de mala calidad.- Me dijo mientras cogía unos cereales de marca blanca y los metía en el carrito que yo llevaba.

-MIsaki, Kazuka, ¿qué tal?- Preguntó una voz a nuestra espalda. El día cada vez se estaba poniendo peor, no sabía por qué tenía tan mala suerte.

-Hola, Akihiko.- Saludó Kazuka con una de sus habituales sonrisas.- No sabía que te encargabas de hacer tu compra.

-Me gusta venir al supermercado, es lo que hacen las familias normales.- Le dijo amigablemente, pero yo sabía que estaba actuando y no creía que fuera una casualidad que nos hubieramos encontrado.

-Kazu-san, vamos que aun tenemos que comprar la comida de Fígaro.- Dije intentando salir de ahí lo más rápido posible.

-¿Qué prisa hay, Misa-chan?- Me preguntó Kazuka y en ese momento le empezó a sonar el móvil.- Ahora vuelvo.

-Misaki, ¿sigues pensando lo mismo que ayer?- Me preguntó Akihiko en voz baja cuando Kazuka se apartó de nosostros para hablar por teléfono.

-Sí, no he cambiado de opinión.- Le dije sin mirarle a los ojos.

-Te amo.- Me susurró haciendo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo.

-Misa-chan, era del trabajo.- Me dijo Kazuka acercandose a nosotros.

-Lo de siempre, ¿no?- Dije algo molesto.- Hoy es tu día libre.

-Es una emergencia, además, ayer no fui a trabajar y me han pedido ese favor.- Me dijo intentando convencerme.

-Aunque hubieras ido ayer también te hubieran llamado hoy, siempre es lo mismo.- Dije pagando el enfado que me había provocado Akihiko con él.- Anda, vete que yo seguiré haciendo la compra.

-No voy a dejarte solo, Misa-chan.- Me dijo muy seguro de lo que iba a hacer y después se giró hacia el escritor.- Akihiko, me gustaría pedirte un pequeño favor.

-Kazuka, ni se te ocurra que me enfado.- Le amenacé pero me ignoró.

-No quiero dejar a Misaki solo porque ayer...

-Tú a mí no me conoces enfadado, Kazuka.- Le dije pero continuó hablando.

-...se desmayó y me da miedo que vuelva a pasar algo así. ¿Te importaría quedarte con él hasta que acabe de trabajar?

-Akihiko es un hombre muy ocupado, estoy seguro de que tiene muchas cosas que hacer.

-No hay problema, yo cuidaré de Misaki.- Dijo Akihiko encantado.

-Pero él volvera tarde y no puedes perder tanto tiempo conmigo.- Le dije Akihiko.

-Eso es cierto, yo acabaré por la mañana.- Dijo Kazuka pensativo.- Si tienes trabajo ve a tu casa y coge todo lo que necesites para hacerlo en la mía.

-Vale, ahora iremos a mi casa a por el portátil.- Dijo mi ex-pareja sonriendo.

-Kazuka, no hay sitio en nuestra casa para que duerma.

-Tenemos un futón de sobra.- Dijo Kazuka empezando a impacientarse.- Misaki, me están esperando.

-Pero él no esta acostumbrado a dormir en un futón.

-¡Pues dormís juntos!- Dijo Kazuka ya harto y dejandome sorprendido.- Tengo que irme ya Misaki y no me iré tranquilo si no sé que vas a estar con alguien.

-No te preocupes, Kazuka, yo lo vigilo.- Dijo Akihiko.

-Mañana por la mañana tiene que ir a hacerse unos análisis, creo que yo ya estaré pero si no llego a tiempo acompáñalo tú, por favor.- Le pidió mi novio.

-Eso ya es demasiado, Kazuka, estás abusando de él.- Le dije pero me ignoró.

-Si hace falta yo le acompañaré.- Dijo Akihiko sin borrar esa sonrisa de la cara.

En ese momento supe que todo se me había ido de las manos y que ya no podía controlar más la situación. Era momento de aclarar las cosas con Akihiko y contarle lo que había hecho a Kazuka.


Hola ^^

¿Qué os ha parecido? Ahora empieza a ponerse interesante el asunto.

Siento haber tardado en actualizar, volví el domingo de un viaje y me puse a escribir el lunes pero tuve mala suerte y se me rompió el ordenador. Me he tenido que comprar uno nuevo porque no tenía arreglo y he perdido parte de mis documentos (el yaoi y los fics no, tengo una copia de seguridad de eso) pero el capítulo que había empezado a escribir si que se me borró y tuve que comenzar de nuevo. Lo malo es que en este ordenador no tengo el word todavía y no sé cuantas palabras tiene el capítulo, pero creo que se me ha quedado algo corto.

Gracias por vuestro tiempo, los reviews me suben el ánimo y hacen que me entren más ganas de escribir.

Besos :D