Gracias por leer me hacen feliz, espero que les siga gustando tanto como a mi escribirlo

Este capítulo contiene escenas de sexualidad y desnudos, leer bajo advertencia.

Capítulo Cuatro - Amantes Silenciosos

Neena y Black Bolt llevaban un buen rato mirándose sin decir nada, ella lo miraba de arriba abajo, el traía un atuendo que jamás había visto, una ropa muy pegada, una especie de traje especial que lo cubría de todo el cuerpo hasta mitad de la cara, un traje negro, con unos rayos blancos que dibujaban su silueta bien definida, con músculos muy marcados que se tensaban con cada movimiento o ademan que hacia, el la miraba con los ojos entrecerrados, notó sobre su mascara se alzaba su antena que también portaba en su tiara, ella aun no entendía bien para que servía, el carraspeo un poco para sacarla de su estupor y de la incomodidad de tener su mirada tan fija sobre el. Llegaba a ser un tanto cómico el como ella lo miraba tan incrédula, como si el no fuera real.

-Señorita Wolff es necesario que hablemos, y por el momento este es el único modo que tengo, lamento de verdad invadir su mente, pero no se preocupe este cuarto oscuro es mi mente, necesito escuchar lo que tenga que decir, sin que nada nos interrumpa, empezando por su condición de hace un momento -

-¿Las llamas? -

-Así es -

-Y yo que pensaba que no hablabas -

-No lo hago, no fuera de aquí por supuesto -

-Al parecer tiene mucho que decir señor -

-Por supuesto que si, pero por ahora a quien quiero escuchar es a usted señorita Wolff -

-Neena, solo llámeme Neena -

-Bien, Neena por favor comienza soy todo oídos -

Neena le platico sobre su mundo, quien era ella, y explicando que realmente no tenia nada que ver con las criaturas que los atacaron, se tardo un rato largo, le explico como fue que llego a este lugar, el cual no sabia ni el nombre, solo que era la tierra, también menciono sus poderes y como el fuego era herencia familiar, como se manifestaba desde que eran niños, y como les ayudaban a controlarlos.

-A veces Black Bolt, me dejo llevar por mis emociones y justamente eso me estaba ocurriendo, ese poder, mi hermano estaba enseñándome como controlarlo - ella agacho la mirada le dolía hablar de ello y no volver a su hogar o pensar que al volver ya no tendría uno -

Al ver como se entristecía, el comenzó a cambiar el panorama, un hermoso jardín, con enredaderas llenas de flores, olía a tierra mojada y hierbas frescas, ella por supuesto cambio su semblante de inmediato sorprendida por lo real que parecía todo, observaba cada detalle, respirando el falso ambiente, no imaginaba que el fuera apegado a ese tipo de cosas "románticas", con esa apariencia ruda y mirada severa nunca lo hubiera imaginado, lo miro detenidamente pensó en lo atractivo que se veía, con esas facciones tan duras, tan alto, con una gran presencia, tenia mucho dolor podía percibirlo parecía que cargaba un gran peso sobre sus hombros, pero fue un pensamiento fugaz y el se acerco a ofrecerle el brazo para caminar, ella acepto quería sentir de nuevo esos brazos cálidos y protectores, a través de esa tela extraña era mas fácil imaginarse como se sentiría su piel, pero después pensó que todo eso solo estaba ocurriendo en sus mentes, pero seria encantador hacerlo en persona, el caminaba mirando de frente con la cabeza muy en alto, orgulloso mirándola frugalmente.

-Señorita Wolff, es decir Neena, ahora que estas mas tranquila, podrías continuar por favor - dijo el muy amablemente.

-No tengo nada mas que decir, lamento haberme salido de control, es que no podía con tanta presión, pero si de una cosa estoy segura es que yo no tengo nada que ver con esas criaturas que los atacaron, puedo jurártelo por la tumba de nuestro Rey mas antiguo -

El solo la miro, sabia que había nobleza en sus palabras, tal vez lo sabia todo el tiempo, ella no tenia nada que ver, tal vez solo quería pasar un tiempo a solas con ella para poder conversar y conocerla un poco mas, sin que influyera ningún factor externo, no es que tuviera algún interés en especial, pero de algún modo le intrigaba y el perfume de su piel, lo relajaba mas de lo que le gustaría admitir.

-Bien, este es el único medio por el cual puedo hablarte aunque no seas de la familia real, imagino que es por la conexión mental que estableciste conmigo -

-Me parece muy bien -

-¿Que es lo que harás para regresar a tu mundo? -

-Aun no lo se, no e sentido ninguna brecha para poder abrir un portal -

-Entiendo... -

-Hay algo que no le e contado señor -

-Dime Black Bolt, ya lo hacías -

Lo siento Black Bolt, lo que sucede es que antes de venir estábamos luchando contra unas criaturas muy poderosas de otro mundo, nunca logre verlas pues cuando me disponía ir al combate con mi familia, bueno...fui transportada aquí -

- ¿Estas diciendo que entonces exactamente no sabes si son las mismas criaturas? - enarco una ceja.

-No, yo estoy segura, hasta donde entendí contra lo que peleábamos eran criaturas gigantes como una muralla y poderosas como para solicitar la presencia de todos los guerreros, solo creí que era importante decirlo -

El se quedo pensando en lo que ella decía, una guerra en su mundo contra criaturas externas y de algún modo llego a través de un portal mágico o un medio de teletransportación, pero no había nada que el pudiera hacer salvo ayudarla a volver aunque no queda conforme con eso del todo.

-Neena, hare lo que este a mi alcance para ayudarte - dijo solemne y determinado.

-Muchas gracias, aunque no me debes nada -

-Por supuesto tus buenas intenciones deben ser recompensadas -

-Te agradezco pero realmente no hice mucho -

-Lo intentaste, eso cuenta para mi, siendo sincero no creo que Sara mejore - frunció el entrecejo, pues ante eso no había mucho que hacer pero confiaba en los doctores.

-Yo tengo esperanza que si y se que has hecho mucho por ellas, Aurora es increíblemente fuerte así que animo - apretó su hombro y el le sonrió sujetando su mano, era muy confortable escuchar un aliento de ese modo tan sincero, inocente, ella era muy tierna con el y eso le gustaba.

El siempre a estado rodeado de mujeres hermosas y poderosas, todas con un carácter fuerte y admirable, siempre dispuestas a luchar por sus ideales lado a lado de los mas grandes héroes de la tierra, el mismo no se considera un héroe, el solo era un rey haciendo lo mejor para su pueblo lo cual le costo todo pero aun así seguía adelante y firme. Neena era diferente, para ella un héroe era el guerrero que trajera mas cadáveres, no quien salvara mas vidas o al mundo, era quien mas sangre cargaba sobre sus hombros y espada, lo sabia por su historia, ella no era una guerrera, era una hechicera, no podía compararla con sus compañeras de lucha, eran totalmente diferentes, su forma de ser era inocente en ocasiones pero sabia que dentro de ella se encontraba alguien dispuesto a matar y sacrificarse, si era así, era de admirarse, pensó en que seria interesante verla en combate, eso era lo que percibía en ella lo sabia por su forma de actuar, pero también sabia que podía confiar en ella de algún modo, no por completo pero sus acciones decían mas de ella. El ya no quería mencionar la condición de Sara, ni lo ocurrido con las criaturas, no quería saber nada de nadie, solo un momento de paz y tranquilidad le vendría muy bien y al parecer esta chica llegada de otro mundo podría brindarle eso, alguien fuera de su rutina, alguien que no quiere respuestas de nada, alguien que no le reprocha cada acción, quizá era poco tiempo el que han estado cerca, pero con eso bastaba para querer que durara toda una eternidad.

Se detuvieron para sentarse en una gran piedra cubierta de musgo y hierbajos, todo eso pertenecía a uno de los mundos que el había creado en su mente, recargo las caderas quedándose parado cruzado de brazos meditando con los ojos cerrados, ella se sentó muy cerca de el, dejando caer toda la larga falda de su vestido negro, el se giro un poco para verla, no le gustaba lo que estaba sucediendo, esa tensión entre ellos desde que hicieron contacto por primera vez, se atrajeron, era casi natural, de verdad esa chica le atraía y podía sentir que era reciproco por la forma en la que ella se acercaba a el aunque siempre cabía la posibilidad que se equivocara, podría ser que las circunstancias tan extrañas en las que se conocieron tuviera mucho que ver en como se sentía, pensó también en que no se parecía en nada a su antiguo amor, Medusa, eran totalmente diferentes, ni físicamente, ni mentalmente, no quería compararlas pero era inevitable al comenzar a tener ese sentimiento, Medusalith pensar en ella lo ponía un poco triste, el amor de su vida, muy literalmente su único amor, ella es de una personalidad explosiva, cambiante, tan fuerte como la vida misma, demasiado apasionada, tanto que al poco tiempo de alejarlo de ella ya tenia quien llenara sus noches de desvelo, lo enervaba pensar en eso, otro hombre en su lecho, acariciándola, besándola mientras el se quedaba en las sombras, fue como volver dentro de esa burbuja donde aprendió a controlar todo sonido y emoción que saliera de el, pero sabia que se lo había ganado. Agito un poco la cabeza queriendo sacudir los malos recuerdos de el, de repente se giro a mirarla, noto que ella lo observaba fijamente y le sonrió dulcemente, en segundos toda esa amargura se desvaneció repentinamente, tenían tan poco de conocerse que casi se sentía mal por pensar así, tres días, dos, el punto era que en su experiencia el tiempo era relativo para sentir algo por alguien, la edad tampoco pues su envejecimiento tardaba mas que un humano normal, ella lucia joven pero como antes lo había pensado tenia sus dudas al respecto o tan solo lo pensaba para no sentirse tan mal por ello, el se sorprendió teniendo estos pensamientos rio para si, sintiéndose como un estúpido adolecente inexperto, que es lo que le sucedía, sabia perfectamente todos los problemas que había fuera de ahí pero por algún motivo ya no quería pensar en eso, estaba cansado de los problemas se sentía tan bien que deseo permanecer ahí mucho tiempo, recargo su mano en la piedra para seguir escuchándola aunque no estaba seguro de que siguieran conversando, ella alzo sus ojos violetas hacia el, la miro perdiéndose en el purpureo humor de su mirada.

-Tengo miedo...un terrible miedo y no estoy segura si podre volver a mi hogar, ver a mis padres, a mis hermanos, amigos...es terrible, ya no estoy segura de nada... - volvió a entristecer pero no se permitiría demostrárselo otra vez y menos en su mente.

El coloco su mano en su lugar favorito, su hombro, la textura de su piel tan suave y fría era tan real como en persona, deseo no traer guantes, la acaricio un poco con el pulgar sobre la clavícula, su mano era grande y pesada casi abarcaba todo su hombro tan pálido contrastante con su ropa negra, ella sintió un cosquilleo e instintivamente estrecho su rostro contra la mano que la acariciaba sintiéndose reconfortada, suspiro y permanecieron así un largo rato, parecía que no había mas que decir, olvidándose por completo de lo que ocurría afuera.

En el hospital...

Sara se había quedado dormida, estaba cansada y muy adolorida, su madre después de estar un rato con ella confortándola y vigilándola, salió para ver si ya podían decirle un plan, quería saber que pasaría con su hija aunque lo imaginaba ya que el poder de Neena no había servido como esperaban, ella por supuesto no estaba al tanto de que habían sido atacados, tampoco estaba teniendo en cuenta que Neena debía volver a su hogar.

-Mis muchachos que es lo que han decidido... -

No termino la frase y al alzar la vista vio la tierna escena entre Neena y Black Bolt, el la tenia dulcemente sujetada del rostro, enredando sus dedos en los suaves cabellos de ella, con sus frentes unidas, ella lo sujetaba del cuello igualmente metiendo sus dedos entre esos cabellos negros bien peinados, estaba alzada sobre las puntas de sus pies y el se agachaba un poco, parecía que estaban a punto de besarse, Aurora abrió mucho los ojos le pareció conmovedor, pero por que Reader estaba ahí interrumpiendo, carraspeo un poco como para llamar su atención pero nadie le hizo caso excepto un enfurruñado Reader.

-No se que pasa, pero se quedaron muy callados así que lo imagino, el jefe tiene unas extrañas y poéticas formas de comunicarse, en fin iré a dar una vuelta antes de que descubran a Forey y ya no tengo mas lecturas por hoy así que vuelvo al Bar, le pido darle mi mensaje a mi jefe señora Bankins - se levanto y se desapareció en los pasillos oscuros con su fiel perro.

-Claro niño... claro - era su imaginación o Reader se escuchaba molesto por alguna razón, celos quizá, rio callada y se quedo sentada en la sala de espera viéndolos y aunque sentía curiosidad de saber que pasaba también sentía que invadía su privacidad. Paso un buen rato y seguían inmóviles, Aurora pensó que ya no estaba bien y decidió llamarlos, así que se acerco despacio y movió a Neena agitándola del brazo.

En la mente de Black Bolt ...

No sabia como había llegado a este punto, pero solo ocurrió, el la tomo de la barbilla inclinándose hacia ella quería probar sus labios aunque solo estuviera ocurriendo en su mente, ella cerro los ojos quería dejarlo pero sus emociones fueron mas allá, el estaba muy cerca de su rostro sintiendo su aliento cuando vio salir de ella unas saladas lagrimas rodando por sus mejillas, creando surcos transparentes, se enrojecieron sus mejillas y su nariz dándole un aspecto muy frágil, la deseaba pero odiaba verla llorar de ese modo tan triste, aun la sujetaba del hombro con la otra mano, lo apretó y acaricio su rostro, ella se recargo en su mano llorando y sollozando, seguía acariciándola tiernamente limpiando sus lagrimas, se inclino ante ella soltándola y la tomo de las manos, ella lo miro avergonzada.

-Discúlpame por favor no pude evitarlo solo fluyen de mi, no puedo detenerlas ya es mucho tiempo sin llorar estoy desesperada - ella le apretó las manos hasta que vio sus nudillos blancos.

-No te disculpes, preferiría que lo hicieras sin contenerte, es terrible quedarse con los sentimientos guardados, soy un experto en el tema créeme - los dos se sonrieron, se sintió como un desalmado por querer aprovecharse del momento.

Ella soltó una mano y limpio lo que quedaba de sus lagrimas - gracias - dijo en tono suave y sutil, el la atrajo hacia su cuerpo, ella se dejo llevar y quedaron abrazados hincados en el suelo, ella tenia sus manos en su pecho y el la abrazaba fuertemente acariciando su espalda, ella se estremeció aun sollozando un poco aspirando su varonil fragancia, de pronto una peculiar sacudida la volvió a estremecer, un escalofrió le recorrió la espina dorsal, separo un poco su cuerpo y lo miro, Black Bolt pensó en que era tiempo de volver y a la lejanía escuchaban la débil voz de la señora Bankins llamándolos.

Ambos abrieron los ojos, separándose lentamente, se miraron y Neena suspiro fuertemente, sollozando un poco, los dos se incorporaron y miraron a Aurora.

Por Dios niños me tenían asustada, ¿Qué es lo que hacían? -Se miraron los tres.

-Discúlpame Aurora no queríamos preocuparte, por cierto ya podemos hablarnos en cualquier parte del hospital, hice crecer mi hechizo -

-Que bueno dulzura, pero niña, ¿estabas llorando? -

Aurora se acerco a Neena y le acaricio la mejilla húmeda, ella la tomo de la mano.

-Estoy bien Aurora no te preocupes por mi - miro a Black Bolt quien buscaba a Reader.

-O si señor Bolt, el joven Reader dijo que volvería al Bar que no se preocupara -

Black Bolt asintió con la cabeza, miro a Neena, parecía irreal lo que había sucedido en su mente, la miro directamente como cuando transmitía telepáticamente sus deseos a alguien de la familia real, no eran palabras, la persona solo sentía como interpretar las emociones que llegaban como impulsos eléctricos a la mente, Neena capto el mensaje que quería decir que el también volvería al Bar.

-Yo iré contigo - dijo Neena casi con un nudo en la garganta, no sabía por que, pero quería seguir cerca de el - ¿estarás bien si me marcho Aurora? -

Por supuesto niña gracias a este noble hombre estamos en este magnifico hospital y me dejan quedarme toda la noche, el doctor dijo que estas horas eran criticas para saber su estado, pero ustedes vayan yo avisare si algo ocurre -

-No pasara nada, vendré al amanecer - Neena abrazo a Aurora, actuaba como si fuera su hija adoptiva y beso su frente.

Aurora se despidió de ella dándole la bendición cristiana, aunque Neena no sabia que significaba pero sabia que era importante para Aurora así que la dejo hacerlo, Black Bolt solo inclino la cabeza haciendo una reverencia marchándose, Neena lo alcanzo y caminaron al unísono. Aurora sabia lo que su hija Sara sentía por su jefe, se lo había dicho desde que comenzó a trabajar ahí - pobre de mi bebe pero yo le dije que no se ilusionara aunque también la anime diciéndole que no perdiera la esperanza pero... - sabia que alguien ya había ganado su corazón, como no saberlo, la forma en la que se miraban, sobre todo el la miraba como cuando vas a caer de un peñasco altísimo y vieras un ángel hermoso que extiende sus alas para salvarte de una horrible muerte, eso era lo que ella percibía en esos dos, ella lo estaba salvando de caer y quizá el no se había dado cuenta o tal vez si.

Llegaron al estacionamiento, Black Bolt se sorprendió al no ver ningún daño, habían causado mucho desastre casi lo habían derrumbado por completo, el creyó que su auto seguía destruido por los impactos que había recibido, pero nada, todo estaba normal, pensó tal vez que Reader lo había reconstruido o en realidad nada había pasado, no tenia idea pero le alegraba ver su hermoso auto intacto, ya había pedido un taxi por internet pero, prefería irse en su propio automóvil, y de nuevo entro en su teléfono para cancelar el servicio no le gustaba esa tecnología extraña y anticuada para comunicarse pero le era útil en muchos casos como este por ejemplo.

Miro a Neena y le abrió la puerta invitándola a entrar, ella lo miro sonriéndole entrando y deslizándose suavemente para sentarse, el cerro la puerta despacio y se apresuro para tomar su lugar al volante, arranco el auto, por una parte se sintió feliz de poder abandonar el hospital, por mas lujoso que fuera seguía siendo lo que es, un lugar deprimente lleno de muerte, de eso ya había mucho en su vida y no quería seguir sintiéndolo, avanzaron velozmente, ella parecía disfrutarlo, la miro unos instantes, le apretó el brazo, maniobrando el volante con una mano para llamar su atención quería que ella lo mirara, por supuesto ella se giro hacia el para mirarlo, no imagino que aquellos ojos que se posaban sobre el le traerían tanta paz como ya lo había pensado, inesperadamente ella le tomo la mano y se la beso dulcemente puso su rostro contra esa fuerte mano, le gustaba sentir esa calidez, por impulso cerro los ojos sintiéndolo volvió a besarlo y lo soltó suspirando lentamente, se giro para mirarlo, sabia que ocurría algo entre ellos pues las palpitaciones de su corazón le impedían respirar correctamente ella lo sabia, desde el instante en que el la toco por primera vez esos choques eléctricos recorriéndole la espina dorsal hasta la medula, fue como magia, un escalofrió placentero poniendo su piel erizada, para ella era un sentimiento extraño y nuevo.

El poderoso Rey tenia la boca entreabierta del inesperado gesto tan tierno que nunca nadie había tenido con el, quería detener el auto y besarla pero tuvo que conformarse con las caricias que ella le estaba proporcionando, le acariciaba el rostro y el cabello mientras le sonreía, ella no sabia si estaba bien o mal hacerlo realmente no sabia nada de el, ni si el quería ser tocado por ella solo se habían preocupado por escucharla a ella y jamás les cuestiono nada, después en otro momento preguntaría sobre el.

Después de un rato Neena resintió el cansancio y recordó lo hambrienta que estaba pues desde la tarde no cenaron nada, su estomago hizo ruidos, lo soltó y comenzó a reír, el la miro de reojo ya no sabia que hacer con ella era extraña e intrigante quería preguntarle de que reía pero se lo guardo, esos sentimientos que nacían en el realmente no sabia si los quería, quizá tanto tiempo en soledad lo hacían caer rápidamente ante tan bella y misteriosa mujer.

De pronto una lluvia intensa cayo sobre ellos, comenzó a hacer un poco de viento frio, Neena se encogió de hombros, la lluvia seguía cuando llegaron a un lugar bastante solitario, era de madrugada pero por lo general había mucha gente pasando de aquí para allá, pensó tal vez que se había equivocado de camino, pero no era así, miro el retrovisor por instinto de conductor y se sorprendió al ver entre la oscuridad un ser horrible, de pesadilla, sentado en la parte trasera de su costoso auto, odiaba que lo tomaran por sorpresa, detuvo el auto en seco y Neena quien no traía el cinturón de seguridad se dio un leve golpe en el frente, Black Bolt la miro para ver que se encontrara bien con un ademan, y se giro abruptamente viendo al asiento de atrás pero se había ido, el espectro o cosa ya no estaba, ella creo una burbuja en el auto para poder hablarle.

-¿Que ocurre?, ¿que paso?, ¿todo esta bien, estas bien? -

El la miro y negó con la cabeza, pensando en que quizá la reina Alurah'nn ya estaba mandando sus mensajeros para cobrar el adeudo, suspiro hacia adentro, Neena lo miraba preocupada, concentrando un poco de energía en su antena con rayos azules brotando en su cabeza, bajo del auto para revisar que de verdad no hubiera nadie, sabia que no era su imaginación y estaba consiente de que era real lo que había visto, así que estaba preparado para lo que encontrara, reviso en los asientos traseros, por debajo del auto, y no encontró nada, volvió a entrar sentándose intranquilo después de que se aseguro que no había nada ni nadie, instintivamente abrocho el cinturón de seguridad de nuevo, y apago la energía que tenia concentrada, suspiro para sus adentros, cerro los ojos unos segundos pensando en que o quien seria, una visión tan extraña y todo desde aquel incidente con Sara y la Reina en el Bar, Neena lo hizo voltear a verla atrayendo su atención con ademanes, se miraba preocupada, no quería ver ese semblante en ella, en un impulsivo estrés por la situación le acaricio el rostro y la acerco para rosar sus frentes con cuidado para no lastimarla con la antena, ella suspiro, pensó en que se veía nervioso y preocupado, quizá quería que entrara en su mente para decirle que sucedía pero no fue así. La lluvia seso y el comenzó a unir su rostro con el de ella en una caricia, mejilla con mejilla, deslizo sus manos recorriendo sus delgados brazos, se detuvo unos segundos en sus hombros, acaricio su cuello, su nuca, retiro sus cabellos haciéndolos hacia atrás, el estaba un poco húmedo de la lluvia que logro caer sobre el, se desabrocho el cinturón de seguridad para acercarse mas y se sintió un imbécil por no ponérselo a ella desde el principio para evitarle el golpe.

Neena no comprendía que sucedía pero le gustaba dejarse llevar aunque le punzaba un poco la frente del golpe que se dio en el enfrenon, ella sonrió y le rodeo el cuello con los brazos, metió sus dedos en ese cabello negro, el rozo su nariz con la de ella, esto si era real no era su mente pensó Black Bolt, sintió su respiración agitada y hundió su cara entre su hombro y su cuello, y comenzó a besarla, pequeños besos como chasquidos recorriendo su cuello, ella gemía en su oído, eso lo excitaba, se estrecharon sabían que inesperadamente se habían vuelto cercanos, ella bajo sus manos hasta su espalda encajando sus dedos en ella, el siguió recorriéndola su piel era dulce como su perfume, beso su rostro hasta llegar a sus labios los roso un poco con los suyos, ella abrió la boca, el sonrió y presiono sus labios contra los de ella hundió su lengua buscando la suya , fue un largo beso con pasión y fuego que hace mucho no sentía, la reclino en el asiento, la quería, la necesitaba, la abrazo y ella subió sus manos para acariciar su cabeza, se separo dulcemente y ella le brindo un pequeño beso, la miro su pálida tez brillaba con los últimos rezagos de la luna que se colaban por la ventana, el deslizo hacia abajo sus manos acariciando nuevamente sus brazos, con una mano recorrió su cintura y con la otra en un movimiento fuerte bajo un poco su corset para resaltar mas sus pechos, ella solo lo miraba con la boca entreabierta y sonrojada, gimiendo, el subió sus manos hasta ese hermoso bulto que se formaba, sus pechos eran pequeños que casi se asomaban sus pezones por entre la tela, deseo que así fuera, sus manos cubrían sus senos por completo, apretándolos suavemente masajeándolos un poco, ella cerro los ojos y gimió mordiéndose el labio inferior apretando los muslos contrayéndose con un cosquilleo entre sus piernas, el seguía acariciando sus pechos buscando el primer broche que logro desabrochar con éxito, fue por el segundo, rozando la piel de sus senos con los dedos mientras quitaba botón por botón, quería verla desnuda, desde el borde de la ropa se asomaban sus erguidos pezones color fresa, el sonrió perversamente al verlos detenidamente cuando logro desnudarla, los lamio suavemente dejando marcas rojas en la blanca piel haciéndola gemir mas fuerte y el los saboreaba como si de un helado se tratara, ella sonrió suspirando y le acaricio el rostro estaba deseando besarlo otra vez y cuando lo acerco para hacerlo, en ese momento quiso asesinar a sus tripas que hicieron un tremendo ruido estruendoso como si quisieran devorarse, el se rio en silencio separándose de ella y le coloco la mano en el estomago para sentir las vibraciones del ruido estomacal, ella se rio cubriendo su boca muy avergonzada, el la tomo de los brazos y la incorporo sentándola dejo que se acomodara la ropa no le quito los ojos de encima mientras lo hacia, esperando, esta vez si le abrocho el cinturón de seguridad, en que demonios estaba pensando, tener sexo en su auto era casi infantil, ni su hijo lo haría, no era propio de el salirse de control de esa forma, la miro de nuevo y se sonrieron, ella aun tenia las mejillas encendidas en rojo comenzando a reír mas avergonzada, el le acaricio la cabeza y volvió al camino olvidándose por completo de la horrenda visión que lo había echo frenar aunque gracias a eso pudo saborear un poco de esa hermosa piel, pensó Neena en el desperdiciado hechizo en el auto pues realmente no dijeron mucho, ella no le había preguntado nada salvo de por que se habían frenado de ese modo, así que prefirió dejar el tema, quedarse con los últimos momentos era lo mejor.

Black Bolt pensó que tenia que llevarla a comer algo, no perdió mas tiempo y la llevo al bar ahí la atenderían como a una reina.

Media hora después llegaron a The Quiet Room, por supuesto se acomodaron las ropas, el se quito el saco pues aun tenia los rasguños de las criaturas y entraron, el le dio el brazo para caminar y como toda una dama acepto, el valet personal de Black Bolt se llevo su auto a su estacionamiento "especial". Ella ya había arreglado un poco su cabello que con un hechizo lo recogió formando un chongo en su cabeza dejando unos cabellos sueltos, Black Bolt la miro quería decirle que se veía hermosa pero solo le sonrió y beso su frente, ella lo tomo del rostro besándolo apasionadamente antes de entrar, el por su parte respondió estrechándola contra el, chocaron sus frentes con cuidado y entraron bajando por las hermosas escaleras de caracol de metal plateado. Neena miraba asombrada de un lado a otro, Black Bolt alzaba el rostro orgulloso de causarle tal reacción, la guio hasta su oficina, sin saber que Frank los observaba, entre otras personas intrigadas que también los miraban, Frank McGee se encontraba sentado junto a Reader en la barra de bebidas.

-¡Fiuuuuu! - silbó Frank.

-¿Qué? - pregunto Reader.

-Pues el jefe acaba de entrar con una linda chica colgada de su brazo, eso si que es extraño, normalmente la mujeres que vienen a verlo quieren matarlo y esta no lo parece -

-Hahaha, que pesado eres McGee y dime esta chica es de piel muy blanca, con un vestido negro al estilo gótico, de cabello morado - pregunto en un tono de enfado y sarcástico con una sonrisa de medio lado.

-Mmm... compañero cada día me sorprendes mas, dime que no me estas usando de tus ojos, es exactamente así, un poco delgada para mi gusto y joven para el, pero a quien le importa a quien se coge si es que lo hace - bebió un trago de su whisky.

-Je... ese bastardo - gruño entre dientes - lo sabia en cuanto la vio no le quito los ojos de encima.

-Demonios Reader el jefe te quito a tu novia -

-Imbécil, obviamente nada que ver, solo que ... no lo se, quizá imagine cosas que no eran -

-Bueno eres ciego tienes todo el tiempo del mundo para imaginar -

-Ha...ha, idiota - rieron chocando las copas brindando.

Ya en la oficina, Neena creo su hechizo de burbuja para poder hablarle, seguía maravillada con el lugar, las personas y seres que vio al pasar eran de lo mas interesante, el la invito a sentarse en los elegantes asientos de piel frente al escritorio, ella asintió pero no quería sentarse así que lo abrazo por la espalda mientras el estaba colgando su saco roto en un pequeño armario cerca del escritorio, sostuvo sus manos dejándose abrazar.

-¡Black Bolt este lugar es impresionante! - exclamo Neena casi como una niña, el solo respondió con una sonrisa apretando sus manos, se giro sobre si quedando frente a ella.

Neena lo abrazo fuerte y rodeo su grueso cuello con sus pálidos brazos, se sentía tan frágil cerca de el, no le gustaba sentirse tan débil ante aquel de negros cabellos y ojos azules además que tenia que alzarse de puntas en los pies para alcanzarlo, pero no podía evitarlo, le gustaba la sensación de sentirse protegida por un hombre como el. Black Bolt la tomo por la cintura y beso su frente notando el enrojecimiento por el golpe que se dio en el auto, se sintió culpable pero el flequillo lograba cubrir la herida - estoy bien no fue nada - dijo Neena con voz muy queda no queriendo irrumpir el silencioso momento, la aparto de el sonriendo quedando conforme con lo que ella decía y se acerco a un panel cercano a la puerta, puso el cerrojo en su puerta además antes de entrar dejo instrucciones de que no lo molestaran, apago las luces dejando entrar únicamente las que se colaban por los ventanales que daban al salón principal, Neena maravillada se acerco a estos mirando todo alrededor, le gustaba mucho la vista, Black Bolt se acerco lentamente a ella, la tomo de la mano miraron un rato el espectáculo que terminaba y la invito a pasar a otro cuarto que estaba unido al de el, una mesa larga llena de diversos platillos se veía al dar el primer paso a través de la puerta, el la invito a sentarse acomodando la silla para ella, Neena sonreía de ver tanta comida, dándose cuenta de que en realidad eran bastante callados y todo lo demostraban con acciones por obvias razones pero le parecía muy interesante comunicarse únicamente con movimientos corporales y choques eléctricos. El se sentó en la silla que quedaba justo frente a ella, en instantes por otra puerta entro un mesero para servirles, cenaron sin problemas hasta quedar satisfechos.

Mientras en otro lugar, uno muy lejano a la tierra, en el planeta Dorusent, una malvada y enfurecida reina daba vueltas en su alcoba, Alurah'nn, refunfuñando, pateando y golpeando todo con sus tentáculos enmarañados, su dama de compañía solo la seguía tratando de levantar lo que tirara y recoger los vuelos de sus vestimentas para que no tropezara. La habitación de la reina era blanca y muy amplia llena de paneles, botones y muebles que combinaban con los circuitos que rodeaban algo muy parecido a una cama, pero esta colgaba del altísimo techo en forma de media luna, al parecer solo era para una persona y su rey dormía en otra habitación, a cada paso que daba los circuitos del piso brillaban con una luz turquesa.

-¡Maldito! Maldito rey de los inhumanos me humillo diplomáticamente claro, pero por supuesto ya tengo preparado el pago que va darme -

La pobre acompañante solo asentía con miedo a ser azotada o castigada por contradecirla o mirarla siquiera y de vez en vez miraba por los enormes ventanales triangulares que al asomar se podía ver una gran citadela en tonos grises y blancos, no se distinguía en la distancia el piso, es como si flotaran entre nubes grises, toxicas para los humanos y otras criaturas.

Terminaron de cenar, era ya tarde y Black Bolt la ayudo a levantarse del asiento, ella le tomó la mano, sin darse cuenta ya sentía un gran cariño por el así que no podía evitar sonreír al verlo, lo miro a los ojos unos instantes, el devolvió la mirada sonriéndole, la guio del brazo de regreso a la oficina, encendió las luces aplaudiendo un poco, pero ella las volvió a apagar, se coloco frente a el soltó y su cabello, puso sus manos en su pecho y lo recorrió hasta los hombros, le acaricio el rostro, aunque el parecía de piedra, inmóvil, de pronto su rostro se relajo, le apretó la cintura, ella sonriente se acerco a el, contuvo la respiración, él la beso, profundamente sorprendiéndola, Neena pensó en ella dar el primer paso pero el ya la estaba recorriendo lentamente con las manos, querían continuar donde se habían quedado en el automóvil. Black Bolt la alzo y la llevo en brazos hasta el dormitorio que tenia dentro de la oficina la acostó lentamente en la suave cama perfectamente tendida, ella lo seguía besando, se separaron un poco y se despojaron por fin de toda esa ropa que les estorbaba desde el principio, ella no usaba ropa interior así que se levanto de la cama dejando caer la larga falda negra que traía, desabrocho el corset el cual dejo caer por completo al piso, no traía nada mas, mas que la gargantilla la cual no se quito, unos cabellos largos cubrían un poco sus pechos, se quedo parada frente a el sonriéndole, el se detuvo a observarla unos instantes, viendo su esbelta figura, detuvo la mirada en el ombligo, ella tenia algo parecido a un piercing con un dije algo extraño pendiendo de el, subió la mirada hasta sus senos, los pequeños pezones rosados se alzaban de entre el cabello, el solo se había quitado la camisa blanca, se acerco lentamente, la tomo de las manos y acaricio sus brazos, recorriéndolos hasta llegar a sus hombros, seguía siendo su parte favorita, los acaricio y llevo toda la brillante cabellera morada hacia atrás, dejándola expuesta frente a el, se inclino un poco hacia ella para chocar su frente con la de el, Neena cerro los ojos alzo los labios un poco y abrió la boca despacio esperando el beso de su nuevo amante, Black Bolt tomo su rostro y la beso despacio, cortando su respiración, invadiendo la intimidad de su lengua, dando paso a la pasión, la alzo esta vez de frente a el abriéndole las piernas para que se recargaran en sus caderas, la recostó nuevamente sin separarse de ella, beso su frente, su cuello con suaves besos que la estremecieron, ella acaricio su espalda suspirando en su oído

, el se separo de ella y comenzo a deshacerse de la poca ropa que le quedaba, ella soltó un suspiro al mirar el fuerte cuerpo de su amante, el la miraba tan frágil, que sentia que debía protegerla, se coloco encima de ella, Neena le acaricio el rostro, el sonrió y beso su mano, el beso recorrió todo su brazo, acaricio sus piernas abriéndolas frente a el, su miembro viril comenzaba a endurecerse, ella lo noto entre sus piernas y sonrió pero el no la había penetrado aun, al contrario acaricio sus senos, lamio sus pezones sentia como ella se estremecía bajo de el , el beso su torso y fue bajando hasta su vientre, ella le apretaba el cabello, el siguió bajando, y comenzo a lamer su intimidad, saboreando su excitación, el introdujo su lengua, ella dio un pequeño suspiro, el sentia en como le halaba el cabello, y sonrió en ese lugar tan intimo, beso sus labios, mientras le apretaba los pechos, los acaricio hasta dejarlos enrojecidos, continuo hasta sentir la humedad de su sexo, se incorporo, volviendo para mirarla a los ojos, le acaricio el rostro y sonrió, vio sus mejillas encendidas en rojo, ella lo acerco tomándolo por la nuca y lo beso.

-Quiero probarme - le murmuro entre besos.

El volvió a besarla profundamente, no lo resistía mas tenia que ser suya, nuevamente se separo de ella, alzo sus dos brazos tomándola de las muñecas, ella rio nerviosa, el le sonrió se coloco frente a ella, alzo sus piernas abriéndolas un poco mas, se acerco y la penetro lentamente, ella frunció el ceño por el calor que le provoco, al mismo ritmo comenzaron a moverse de arriba abajo, el la penetraba con mas fuerza, ella gemía y gritaba de placer, el sonreía, era el único gesto que podía hacer, despues de terminar, se abrazaron aunque el podía continuar la dejo descansar, ella queria que continuara pero el era muy fuerte y se estaba quedando sin aliento, ella aun seguía húmeda y apretaba sus piernas para recordar que se sentia, el se le acerco mas aun con su miembro erecto, roso su trasero excitándola haciendo que exhalara un gemido, el se excitaba al mismo tiempo, ella se movía contra el mientras el besaba su cuello, acaricio su cuerpo y llevo su mano hasta su vagina, masturbándola , le gustaba toda la humedad que le provocaba, ella se giro un poco para besarlo, el lentamente comenzo a penetrarla por detrás, ella gimió de nuevo, y el lo hizo con mas fuerza, tratando de cuidar en no herirla, con Medusa ese no era un problema ella era muy resistente, pero eso le gustaba de Neena, su fragilidad.

Estuvieron así toda la noche sin preocuparse por nada mas. En la mañana Neena fue la primera en despertar, lo miro, la expresión que tenia Blackagar tan serena la enternecía, acaricio su rostro y su cabello revuelto como el de ella, se rio para si, se inclino para besar su frente pero el la sorprendió, abrazándola el aun parecía dormido, pero no lo estaba, le sonrió aun con los ojos cerrados, ella rio y le susurro al oído.

-Me gustas - la frase era tan obvia que los dos rieron, uno en silencio y la otra en una leve carcajada.