Disclaimer: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins, yo simplemente los utilizo con fines de entretenimiento.

-OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO-

Finnick suspiro cuando volvió a escuchar los sollozos de Annie, hace menos de una hora que dejaron de escucharse y ahí estaban de nuevo. ¿Cómo entrar? Mags le pidió que no lo hiciera, que ella la tranquilizara, no era momento de que él hablara con ella.

Francamente, se sorprendió por lo que Snow dijo en la fiesta.

¿En verdad iba a tener que casarse con la chica Everdeen? ¿Eso significaba que iba a dejar de acostarse con las mujeres que pagaban por estar con él? No le importaba casarse con Everdeen, si es que lo elegían, lo único que necesitaba era dejar de acostarse con tan horrendas mujeres.

¿Y sí él no ganaba?

Sacudió la cabeza, no era momento de pensar en todo eso. Lo importante era que Annie se mantuviera tranquila, que no causará algún problema más adelante.

-OoOoOoOoOoOoOoOoOoO-

Katniss caminaba alrededor de la habitación con furia, no dejaba de agarrarse los cabellos, cerrar los ojos con fuerza y pensar en que se encontraba a salvo en su casa del doce, en la antigua casa, dónde había crecido con su padre y madre. Dónde no era una maldita vencedora.

No, no, no. Debía de ser una broma de mal gusto. ¿Por qué ahora se ponían a decidir sobre con quién debía estar? ¡Por dios! Apenas se estaba acostumbrando a dormir con Peeta. A que se daba la idea de que tarde o temprano iba a suceder lo inevitable y ahora… ahora su vida ya no le pertenecía.

Quería ir a la habitación de Peeta estar con él, pedirle que la hiciera suya, pero todo el camino de regreso Peeta siquiera le regreso la mirada, no le hablo y cuando usaron el ascensor él se quedo, comportándose como un niño inmaduro. Ella no tenía la culpa de que Snow se estuviera entrometiendo de nuevo en su vida. ¿Por qué le hacían eso? Ella que estaba aprendiendo a comportarse como querían.

¡Y ahora le tiraban esa bomba encima!

Bueno, por el discurso supo que la gente ridícula del Capitolio pidieron emparejarla con Finnick, pero eran las mismas personas que abogaron para que los trágicos amantes del distrito doce sobrevivieran. No se iba a ganar nada, solamente estaban perjudicándole la nueva vida a la que se acostumbraba.

¡Ridículos!

Se lanzó sobre la cama, sabiendo que esa noche iba a tener pesadillas. Rogó con todas sus fuerzas para que en la dichosa votación fuera Peeta quién ganará.

-OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO-

—¿Ya sabías sobre esto? —Le pregunto Katniss a Cinna cuando él le estaba colocando un lazo alrededor de su cintura.

—No —Él le respondió rápidamente—, tal como a ustedes, me tomo por sorpresa. No están ganando nada en el Capitolio. Las personas en los distritos se van a mostrar inconformes por estos cambios.

—Algo deben estar planeando —susurró—. Recuerdo que mataron a Seneca por dejarnos vivir. Para que nosotros pudiéramos vivir felices… y sin embargo ahora nos están separando.

—Creí que no te gustaba vivir con Peeta…

—Algunas cosas han cambiado desde entonces —volvió a susurrar—. Peeta y yo nos hemos unido…

—Entonces no debes preocuparte —Cinna le sonrió amablemente—. Todo mundo se puso eufórico cuando Peeta te pidió matrimonio frente a todos, a pesar de que casi todos sabían que era falso, los mismos habitantes hacen esto porque deben esperar varios meses para el siguiente Vasallaje.

—Nos siguen tratando como mascotas. No sé qué será de mí sí me obligan a casarme con Finnick.

—Tu boda con Peeta se encuentra programada para inicios de Septiembre, quizás para ese momento, querrán que te cases con Peeta de nuevo.