Capitulo Tres: Conociendo a las princesas.

(Inserte sonido de máquina de escribir aquí).

12:50 P.M. Tren Ponyville-Canterlot.

Daniel se encontraba en el tren rumbo a Canterlot, y desde que partieron se dedico a mirar por la ventana, el no podía dejar de lado lo sucedido esa mañana antes de partir.

Flashback.

"En serio, ¿un paquete para mí?". Decía un desconcertado humano el cual se encontraba saliendo del baño con el torso desnudo y con una pequeña toalla en la cabeza.

"Si, Spike lo encontró junto a la puerta cuando salió a buscar el diario, además tiene tu nombre escrito en él". Le contestaba Twilight mientras le acercaba, con su magia, el extraño paquete.

Daniel se puso a examinarlo cuidadosamente: era mediano y se doblaba con muchísima facilidad por propio efecto de la gravedad, dudo si abrirlo o no, hasta que Twi le pidió que lo hiciera ya que ella también quería saber su contenido. Acto seguido, el humano lo abrió con desconfianza y mostro su contenido, del cual Daniel se alegro un montón por ya no tener que lidiar el problema que le proporcionaba su destrozada remera con la cual llego a este mundo.

"genial". Se decía mientras se ponía una camisa de color gris de mangas cortas y dos bolsillos en el cual en uno de ellos tenía bordado un grupo de estrellas negras. "ya no me tengo que preocupar por la remera rota".

"Bueno, nos vemos abajo para el desayuno". Dijo la unicornio sonriendo.

"Ok, voy en cuanto termine de ver que es lo que llevo".

Daniel empezó a registrar que es lo que llevaba encima para saber si no se olvidaba de nada hasta que noto algo en uno de los bolsillos de la camisa, era una nota escrita a mano: "Espero que esto te guste y te sea útil para presentarte ante las princesas. En fin muy pronto nos volveremos a ver. Atte.: Elizabeth".

Fin del Flashback.

Daniel sacó de su bolsillo una vez más aquella tarjeta y la volvió a repasar una y otra vez, y todavía esa duda le estaba minando la cabeza.

"¿Qué es eso?". Le decía una de las dos pegasos que le acompaña, la cual le quito la cosa en cuestión. "¿eh?".

"¿qué pasa Rainbow Dash?". Le pregunto Twilight, la pegaso le pasó la tarjeta y el resto de los ponis se le acercaba para ver qué es lo que decía.

"¿Qué es lo que dice Twi?". Pregunto Applejack.

"no sé, nunca antes vi estos símbolos en ningún libro". Respondió.

"Dice: espero que te guste y te sea útil para presentarte ante las princesas. Muy pronto nos volveremos a ver". Dijo el humano sin moverse de su asiento.

"¿Tu le entiendes?". Preguntó Rarity.

"Sip. Yo soy el que invento estos símbolos, pero nadie más que yo sabe escribirlos y en especial en leerlos y eso es lo que me extraña un poco". Dijo mientras se paraba y tomaba la nota. "bien, ahora que estamos todos me gustaría saber el nombre de ustedes tres, que con todo lo raro y extraño que sucedió ayer no se presentaron".

"Ahora que lo dices, tienes razón, no nos hemos presentado. Mi nombre es Applejack, y ellas dos son Rarity y Fluttershy". Dijo el poni naranja mientras señalaba a las otras respectivamente.

Pasaron los minutos y llegaron a Canterlot, todos bajaron del tren y se dirigieron al castillo. En el camino se toparon con varios ponis que al ver al humano empezaban a hablar, algunos de manera disimulada y otros no tanto, sobre él, algo que le molestaba.

"No le prestes atención, ellos son así con todo extraño que ven". Le dijo Applejack para calmarlo.

"Lo sé, pero es algo que no puedo evitar". Le contesto el humano.

"Vamos, solo has el intento". Intento animarlo.

(Suspiro). "Bue, hare el intento". Respondió.

Una vez llegaron al castillo fueron recibidos por un grupo de guardias que al principio trataron a Daniel como un intruso, pero después de que las mane intervinieron lo dejaron en paz. Todos se dirigieron a la sala del trono donde la princesa Celestia los esperaba. Uno por uno fueron entrando siendo Daniel el ultimo, Celestia los recibía con gentileza, pero al ver al Humano entrar no pudo evitar por un instante al ver a otra persona, a alguien que vio tiempos atrás.

"Bienvenidos sean, y tú debes ser el humano del cual mi alumna me hablo". Los recibió la princesa recobrando la compostura, este asintió dando una pequeña reverencia. "Bien, si me disculpan, me podrían dejar a solas con él, necesito hacerle unas preguntas en privado". Dirigiéndose al resto, las cuales asintieron extrañadas mientras salían.

Una vez solos, ella le pidió que la acompañara, saliendo por una puerta que se encontraba cerca del trono tapadas por unas cortinas, el inseguro la siguió sin saber el porqué. Pasaron por un largo pasillo oscuro el cual solo era iluminado por el cuerno de la princesa, al final se toparon con una puerta que al atravesarla los llevo a una vieja recamara la cual tenía barias estanterías llenas de libros y artículos mágicos.

"Sé que te estás preguntando porque te traje aquí, pues para responderte esa pregunta te preguntare si recuerdas algo de cómo llegaste". Le pregunto mientras rebuscaba en una de las estanterías.

"para ser sincero solo recuerdo que me fui a dormir y en mis sueños alguien me invito a venir aun sin saber que iba a parar aquí". Le contesto.

"Bien, quiero que sepas que fuiste traído con magia, no te preocupes si lo que quiere es volver, pero me temo que no podrás hacerlo". Esto le conmociono, pero la princesa siguió hablando. "Cuando Twilight Sparkle me conto de ti, su que no eras de este mundo y pensé buscar una manera de devolverte, tuve inconvenientes en encontrar el mundo de dónde vienes, pero me entere de algo malo una vez lo encontré".

"¿Qué es precisamente?". Le pregunto temiendo lo peor.

"Tu vida en aquel mundo ya había terminado". Ante aquella respuesta Daniel se quedo petrificado. "Es mejor que lo mires con tus propios ojos". Dicho esta se alejo de los libros e hiso brillar su cuerno.

Frente de él se hallaba una especie de esfera en la cual se podía ver su mundo, el podía ver a una familia, para ser más preciso su familia, devastada por su muerte. Por otro lado se podía ver un cementerio el cual pudo reconocer, una lapida le llamo la atención, en ella tenía escrito el nombre de tres personas: Edmundo Alderete, Rolando A. Miranda, y por último el que él nunca esperaba leer, Daniel A. Miranda.

"pero. ¿Cómo? ¿Cuándo?". Se preguntaba mientras veía impactado aquella esfera. "¿será que?". Se dijo esto último apretando su pecho mientras recordaba todo lo sucedido aquel día en su mundo. "no, no puede ser eso, no". Dijo esto ya sin ánimos.

"no sé qué es lo que provoco tu muerte, pero te aseguro que lamento todo lo que está pasando tu familia en este momento". Le dijo Celestia para consolarlo. "En un principio podría abrir un portal a tu mundo para que fueras a verlos, pero este, al requerir de mucha magia solo duraría unos dos minutos, y lo malo es que ya dejar de pertenecer a ese mundo solo puedes permanecer ahí un máximo de cinco minutos".

"Gracias, pero no, la verdad es que menos de dos minutos no sirve".

(Esbozando una sonrisa mientras regresaba a los estantes). "sabes esta no es la primera vez que me encuentro con un humano". Llamándole la atención a Daniel. "Sabes, cuando ya apenas era una potrilla y mis padres vivían, un grupo de siete humanos con amplios conocimientos en magia, llegaron a las puertas del palacio, todos eran dirigidos por uno de ellos, el cual resultaba ser un lord además de un gran hechicero. Su nombre era Darkness".

"Como puede ser eso posible que no se supone que era un poni para ser más exacto un unicornio".

"Si es cierto".

"¿Y?".

"Como dije anteriormente él era un hechicero, uno de los más grandes, el usaba su magia para cambiar de firma cuando él lo deseaba, y lo más extraño es que se parecía un poco a ti". Le decía hasta que saco de entre un montón de papeles un pequeño libro. "Bien antes de volver quiero preguntarte dos cosas, una es si quieres que cambie tu apariencia a la de un semental". Le preguntó.

"Como".

"Mira, no es común aquí en Equestria ver por las calles a un humano, así que lo mejor para todos es que adoptes las forma de un semental". Le explico Celestia tratando de que Daniel no lo tomara mal su situación.

"No sé".

"Me lo dirás cuando estés listo, y ahora con la siguiente pregunta que es más una petición podrías aceptar este libro". Le pidió mientras le acercaba un libro pequeño con su magia.

"Quiero que sepas antes de entregártelo que esto le perteneció a Darkness y nos los dio antes de que él se fuera. Yo nunca supe a donde fue y nunca me lo contaron mis padres, pero él nos pidió que si algún humano llegara Equestria le entregáramos esto".

"¿Qué es?".

"No lo sé pero es lo único que dejo antes de irse".

"Bien lo acepto".

"Ahora ya que todo está arreglado creo que sería conveniente que regresáramos a la sala principal, no queremos dejar a mi alumna y sus amigas esperando verdad". Dicho esto ambos salieron de la recamara secreta y se fueron directo a ver a los demás.

Una vez todos juntos empezaron, las ponis le empezaron a preguntar porque tardaron tanto, hasta el punto en el que empezaron a aburrirse y a temer hambre. Dicho esto Celestia mando a que prepararan la merienda por lo tarde que se había puesto el día. Mientras merendaban la princesa hizo llamar a uno de sus sirvientes. Pasaron los minutos hasta que apareció uno de los sirvientes, al cual le empezó a hablar al oído. Este asentía por cada orden que le daban hasta que una le cambio la cara, se separo por un instante de la princesa, y ella le asiente con la cabeza, después de esto se retiro. Durante el resto del día, twilight mantuvo una firme conversación con la princesa, la cual aburrió al resto del grupo. Después de varios minutos, unos sirviente se acercaron, Celestia les pidió que a acompañaran a los invitados a sus habitaciones.

"Y bien Daniel. ¿De qué tanto hablaron Tu y la princesa antes de la merienda?". Le pregunto Applejack.

"Hemm… Pues, de varias cosas". Contesta tratando de evitar la pregunta.

"Vamos ¿Qué pasa? ¿Por qué no nos cuentas?". Pregunto.

"Miren, sé que no saben mucho de mí y de donde vengo, pero cuando estuve con la princesa me entere de algo muy malo que sucedió ahí de lo cual me quiero olvidar".

"Oh perdón yo no quería…". Dijo Applejack un poco triste.

"No hay problema, aparte la princesa me dio la opción de quedarme aquí en Ecuestria como un semental". Interrumpió, pero al escuchar esto las ponis se alegraron.

"Entonces…". Quiso hablar Twilight con una sonrisa en su rostro.

"Pero todavía no me decido".

"¿Por qué? Será divertido". Pregunto Pinkie.

"Porque la verdad no sé, me gustaría pensarlo un poco más".

"Sea cual sea tu decisión estaremos ahí". Dijo Twilight mientras ponía un de sus casco en la espalda, él le sonríe.

"Bien aquí están las habitaciones de las señoritas". Interrumpió el sirviente que los acompañaba.

"Espere. ¿Donde duermo yo?". Pregunto Daniel.

"Usted duerme en una habitación en el ala norte del castillo, si es tan amable sígame por favor". Dijo antes de empezar a caminar.

(Mirando al resto). "Bue, que va a ser, les diré que decido mañana, que tengan dulces sueños". Se despide y empieza a seguir al sirviente.

Después de caminar un rato más, atravesando varias salas y pasillos, llegaron a las puertas de una habitación, estas puertas eran de madera blanca y llevaba incrustadas unas cuantas figuras echas de plata. Adentro de la habitación había una cama de dos plazas, un armario grande, un escritorio, una estantería que estaba llena de libros, un balcón que daba a un bosque, y un baño, el cual estaba hecho de mármol. Había también unos cuantos cuadros, en uno de ellos se podía ver a un alicornio de pelaje azul petróleo llevaba una armadura del mismo color de su pelaje y una corona, su cutie mark era la silueta de una luna en cuarto menguante, estaba acompañado de un unicornio gris de crin negra, llevaba una armadura negra además de una espada y un libro tenia de cutie mark un libro abierto del cual salía un grupo de estrellas negras y un guardia real.

No dudo mucho de quienes se trataban: el rey Moonshadow, el lord Darkness y posiblemente el capitán de la guardia. Después se dirigió a otro cuadro donde se encontraba un grupo de siete personas, todos con armaduras plateadas a excepción de dos, quienes eran una muchacha que llevaba un vestido estilo medieval de color rosa y su pelo era de color verde sujetado con un lazo de color amarillo y un hombre de cabellera negra asta por debajo de los hombros, tenia puesto el peto negro y le colgaba del cinturón una espada y un libro. Era fácil reconocer al lord en el retrato, pero algo le había llamado la atención y eso era la muchacha, su rostro le era familiar en cierto sentido y un cierto parecido que tenía él con el lord.

Ya se había llegado la noche, una luna blanca se alzaba en el firmamento nocturno, y el nomas la estaba contemplando sentado en el borde del balcón dejando que la brisa y el silencio de la soledad lo abrasara. No muy lejos de ahí había otro balcón en él se encontraba la princesa luna que lo observaba tranquila sin perderlo de vista, tras conversar un rato con su hermana antes de que se fuera a dormir, esta le pidió que lo viera de vez en cuando asegurándose de que no le pasara nada.

"¿Sera que él tiene que ver algo con aquel lord del cual me contaba historias mi padre?". Se pregunto ella misma al notar la habitación en la que estaba. "solo hay una manera de averiguarlo". Después de pensarlo uso magia para tele-transportarse cerca del sin llamarle la atención y se le acerco lo más silenciosamente posible.

"¿Quién anda ahí?". Pregunto Daniel de forma autoritaria sin voltearse sorprendiendo a la alicornio.

"¿C-como sabias que estaba aquí?". Le pregunto la princesa de la noche aun sorprendida.

"No quiero sonar grosero, pero tengo un par de hermanos bien hijos de puta que se escabullen mejor que tu solo para darme un buen susto". Le respondió aun sin voltearse.

"¡Hey! Cuida bien tu vocabulario, esa no es manera de dirigirte a una princesa". Le regaña dando un fuerte golpe con su pesuña en el suelo.

"¿Ah?". Se da vuelta al verla se da cuenta de quien se trataba. "oh perdone, no fue mi intención, discúlpeme no quería ofenderla".

"Disculpa aceptada". Le contesta. "solo dime ¿tienes alguna relación con el lord Darkness? Tengo entendido que esta era su habitación cuando el venia a visitar a nuestros padres".

"Pues sinceramente, no, solo me dio esta habitación nada más para descansar. ¿Qué lo conoció?".

"No, es solo que nunca me dejaron entrar aquí de pequeña, aparte de que me contaron grandes historias sobre él". Le contesto mientras se ponía en frente del cuadro en donde se encontraba el con su padre.

"¿Cómo cuales?". Acercándosele por atrás.

"Como cuando detuvo a un ejército de 10000 minotauros solo y sin usar su espada y su magia".

"no sé porque no me suena a una muy extravagante historia de guerra". Pensó. "Nada más".

"No recuerdo mucho de él, solo algunas vagas historias, es una lástima que tal hombre sea dejado en el olvido".

"Creo entender lo que intenta decir".

"Bien como todo está en orden, creo que sería mejor que siga con mis labores, adiós que tengas una buena noche". Después de estar un rato más en aquella habitación se retira usando su magia.

"Bien pienso que este primer encuentro con la princesa luna fue de lo más raro que eh vivido, creo que será mejor que me baya a dormir". Se dijo en voz baja mientras se dirigía a la cama.

Se encontraba ya acostado en la cama, a la cual la sentía demasiada cómoda, el no sentía sueño todavía y eso le molestaba. Intento con los más absurdo que se le podía cruzar por la cabeza por intentar dormirse, pero sin éxito. Decidió entonces salir devuelta a mirar el cielo nocturno, se sentó a lado de la cama e intento ponerse en pie, pero no pudo, sentía que su cuerpo estaba paralizado. Sintió después como era sostenido por un par de brazos por atrás, provocándole un escalofrió.

"Ha pasado mucho tiempo desde que no te veía hermano". Le dijo una voz suave y dulce que le era familiar.

"¿Q-quien eres tú?". Le pregunto con algo de miedo en su voz.

"Ya sabes mi nombre, yo misma te envié esas cosa para ti".

"¿Elizabeth?".

"Si, ese es mi nombre".

"¿Qué quieres de mi?".

"Nada por ahora, solo quería verte, no aguantaba más las ganas, así que apresure un poco nuestro encuentro".

"¿Qué me hiciste?".

"Nada malo, solo un pequeño hechizo inofensivo, pero no te preocupes ya enseguida me voy, solo te diré que aceptes el trato de la princesa, así pueda hacer nuestra próxima reunión oficial, así que nos vemos". Después de decir esto soltó a Daniel.

Pasaron unos minutos hasta que se pudo mover, miro desesperadamente a su alrededor para encontrarse con alguien que ya no estaba ahí. Se levanto de la cama y registro cada centímetro de la habitación, y señales de Elizabeth. Se volvió a acostar en la cama se puso a meditar bien lo ocurrido, la repentina visita de aquella chica desconocida, y su extraña petición. ¿Por qué quería que él aceptara la propuesta de Celestia? Esa era su mayor interrogante. Después de pensarlo por un buen tiempo el sueño le gano se quedo dormido. Mañana solo le esperaba un día totalmente diferente al que podría imaginarlo.

Mientras tanto cerca de las murallas del castillo.

Un grupo de guardias nocturnos se encontraban persiguiendo a un intruso que se encontraba totalmente encapuchado. Estos lograron dirigirlo a una trampa y acorralarlo dejándole sin escapatoria.

"Deténgase, ya no tienes escapatoria, estas arrestado por invadir los aposentos de su majestad".

"Lo dudo, teniente, lo dudo". Respondió el intruso.

En lo que los guardias se le acercaban para aplicar el arresto al encapuchado, este dio un silbido y de la nada salió un fénix de color azul que volaba en su dirección. Una vez encima de su amo este empezó a emitir una intensa luz, provocando que los guardias se taparan los ojos.

"Mierda…". Grito el teniente, después de que aquella luz se disipara vio que aquel intruso ya no estaba. "joder se escapo, rápido búsquenlo el no debe estar muy lejos". Les ordenó a sus hombres.

Al mismo tiempo en un bosque muy lejos de ahí.

Una pequeña luz envolvió un claro en medio del bosque Everfree, de ahí salió un poni acompañado por un fénix azul, después fue recibido por otro el cual estaba sentado encima de una manticore (adivinen cual).

"¿Y? ¿Encontraste lo que buscabas?". Le dijo el poni de la manticore.

"No, tuve muchos problemas al llegar, es suerte que haya logrado escapar". Le contesto el otro.

"Bien, pues creo que te gustara escuchar lo que tengo para ti, pero primero tenemos que encontrarnos con Shadow. ¿No lo crees White?".

"Está bien Leon, vamos no perdamos más tiempo"