Disclaimmer:

Si Queens Blade le perteneciera a Yvori, habría Lemons y 2 o 3 hombres. Y serían dignos de ser compañeros de nuestras heroínas.

Si Queens Blade me perteneciera, Habría tercera temporada… Y cuarta, y quinta, y sexta... Y Elina entendería por fin que Leina y Risty están hechas la una para la otra (y algún loco para soportarla, no seamos sangrones.)

Cuarto Capitulo:

De lo que puede suceder en una Posada

El atardecer cerca de Gainos tiñó los cielos de un extraño color anaranjado. Extraño, porque se mezclaba con otras tonalidades entre las nubes y el firmamento.

O al menos a Shizuka le parecía extraño.

Simplemente por el hecho de no poder decir claramente qué color poblaba el cielo, mientras el sol lentamente desaparecía en el horizonte. Se preguntó si tal vez esos ángeles locos no la habían restituido de la muerte con un defecto en los ojos.

Pero al inclinar la mirada y ver los fideos en el tazón que sostenía con una mano, en perfecto estado, y de un color aparentemente normal, decidió rechazar esa posibilidad.

Observó discretamente atrás de ella cómo Tomoe y Aldora parecían discutir sobre varias cosas: Desde que la chica pálida y de cabello blancuzco había sido destituida del trono, se había vuelto una chica más tímida, y ahora las acompañaba sin razón aparente.

Shizuka se dijo a sí misma que ella también estaba ahí sin razón. Los ángeles le habían dicho que Tomoe necesitaba protección, pero ella sabía muy bien que la chica en kimono podía defenderse sola. Debía haber otra explicación.

"Bah, mientras esté viva no hay razón para cuestionar el por qué estoy aquí"

—Oye Shizuka, ¿A ti no te parece extraño que haya un hombre aparentemente peleando en el Queens Blade?—

Shizuka volteó hacia Tomoe, se encogió de hombros, y sonrió. —Sólo puedo decir que este mundo es bastante loco. Cada día aparece algo más extraño que el día anterior, ¿Qué quieres que te diga?—

Pero dentro ella sabía que ese sujeto debía relacionarse de alguna forma con todo esto, así que mantendría su guardia. Los enemigos podían venir de cualquier parte, y un hombre metido en el Queens Blade no le daba buena espina.

Tampoco le daba buena espina esa decisión de los ángeles de revivirla. Obviamente, si el precio a pagar por una segunda oportunidad era pasarla con la persona más cercana a ella, para qué quejarse, sería mejor disfrutarlo

…además el participante masculino no era, para nada, feo. Sería divertido burlarse un poco de él.

Dentro de la ciudad a kilómetros de distancia, el anochecer comenzaba a cubrir con su oscuridad la ciudad. Las familias lentamente se retiraban a dormir, los bares de reputación dudosa comenzaban a encender sus luces, las posadas iban cerrando sus puertas, y justamente, en la posada donde se habían quedado nuestros aventureros, comenzaba la misma problemática:

—Lo siento, ya es demasiado tarde, deben retirarse a sus Cuartos. — Exigió de mala gana el posadero.

Christopher se encogió de hombros soltando un leve suspiro y se levantó de su asiento, dejando sobre la mesa una moneda de oro. Murmuró una cortés despedida a las damas ahí presentes (Obviamente ignorando a Nanael) y se retiró lentamente guiado por un empleado del posadero.

—Grrr... — Gruñó Nanael. — ¡Cómo me enoja con sus aires de superioridad! ¡Pff... Sólo véanlo! ¡Pareciera que se cree un gran bishonen!—

Echidna (que había reemplazado su serpiente perdida por una tanga negra) le puso una mano en el hombro, con una sonrisa lujuriosa en los labios.

—...Dices eso, pero no me negarás que es todo un premio… yo lo pondría en la categoría de estrella hentai. — se relamió los labios. —Y creo que merezco una compensación por lo de hoy. Con su permiso...— Y comenzó a caminar, siguiendo de lejos al demonio.

Pero Nanael la detuvo antes de que diera más de dos pasos. — ¡Ey! ¡Eso sí que no!—

Aaara... ¿Celosa?—

— ¿Yo? ¡Ja! ¡Claro que no!—

—Hum... pues lo pareces…—

— ¡Pero no lo estoy!—

—Lo dudo…—

Mientras comenzaba una pequeña discusión entre ambas mujeres, Risty y Leina se encogieron de hombros, se despidieron de las demás casi en un susurro y también se largaron a sus respectivas habitaciones. Pero mientras subían las escaleras, y al notar varias miradas sobre ambas, que le hicieron a Risty sentir desconfianza, la pelirroja se detuvo.

—Leina... ¿Hay otra cama en tu cuarto?—

—Ahm... s...sí, ¿Por qué?—

—Por lo que veo, esta noche la posada parece estar plagada de tipos con muy mala pinta, y después de ver a Echidna semidesnuda creo que están un tanto mas peligrosos que de costumbre. Me da desconfianza dejarte dormir sola. —

Leina volteó en dirección a donde miraba Risty, y puso cara de malestar al ver que, efectivamente, casi todos los hombres sentados en la barra y en las demás mesas parecían perros a punto de abalanzarse sobre un pedazo de carne.

Difícilmente una chica podría conseguir un panorama más desagradable.

Esta simple visión hizo que la rubia se refugiara detrás de la pelirroja, y asintió con la cabeza ante la proposición de compartir cuarto.

Hizo bien, pues varios de los tipos que bebían cerveza en las mesas de abajo, en lugar de retirarse sanamente del lugar, comenzaron a subir como criminales por las escaleras. No atacarían de inmediato, pero pronto Leina le agradecería al cielo por el mazo de Risty.

Pasaron las horas, mientras el posadero y sus empleados limpiaban las mesas, los vasos, los platos, el piso. Arriba, la tranquilidad parecía invadir el pasillo y todas las habitaciones.

La mayoría de los cuartos tenían las velas apagadas, con sus ocupantes dormidos ya. Una sola habitación aún mantenía la luz de una vela que apenas iluminaba parcialmente la cara de su ocupante.

Más específicamente, el rostro de Christopher: el demonio comenzó a pensar en su situación hasta el momento otra vez. Aún le costaba trabajo saberse en un mundo que no conocía, con gente que no conocía, en una misión que no estaba del todo clara.

Tomando todo en consideración, desde quienes lo ayudaron hasta el echo de que un ángel del cielo (sin importar lo incompetente) anduviera siguiéndole el rastro (y encima mandado por los altos mandos)…

…Cayó en cuenta de que sabía que el venir ahí era una clara violación a las reglas:

Los demonios y los ángeles no podían venir al mundo humano e interferir con las vidas de las personas, a menos de tener el debido permiso. Pero con una situación así ¿Qué opción tenía?

Seguramente sería ejecutado o exiliado aún si triunfaba en su misión, por lo antes mencionado. Pero a la vez, mientras lo pensaba, se dijo que esto valía la pena; Esta gente que recién conocía le recordó por que aceptar completar una misión incierta que rayaba el suicidio, cumpla o no el cometido final.

Tal vez era curiosidad por el mundo humano, tan distante y extraño para un demonio como él.

Bueno, tal vez decir demonio era demasiado. No era del todo un demonio. Recordó que su padre antes de morir y entregarle su alma, le reveló que su madre era un ángel.

Y además, por su comportamiento anterior, y por el simple hecho de haber caído allí, debía tener un poco de angel, una personalidad benigna en su interior. La única sangre, o poder, que había elegido, era lo de dragón.

—Hum… Soy una verdadera mezcla extraña.—

Pero… ¿Su madre, un ángel?

Al principio le costó aceptar tal verdad. Luego, se dijo que para qué rechazar algo que en el interior sabía cierto.

Pero justo ahí, en ese momento, eso no importaba. Después de todo ¿qué posibilidades había de que él la conociera? al fin y al cabo no hay historia de demonio alguno que haya conocido a su madre.

Ellos nacen de almas podridas de humanos. Volvió desgraciadamente al hecho de que el no era un demonio completo.

Parecía una condena el no poder encajar en ningún lugar. No era un ángel, ni demonio, y mucho menos humano… y parte de él era dragón (Aún cuando sólo era el resultado de un pacto).

Dejó ese pensamiento deprimente de lado (Su pacto sería algo que pensar en otra noche en una cama cómoda) para empezar a pensar como regenerarse, que en ese momento era la prioridad.

Su cuerpo, por mas curado y saludable que pareciera por fuera todavía estaba increíblemente herido, dejando su habilidad de combate muy por debajo de lo que él esperaba, sería cuestión de hacer un ritual de intercambio de energía…

…Más no había ser a su alrededor con suficiente poder para curarlo en su totalidad… Corrección: si había, pero esa persona prefería verlo en un delantal rosa. Descartó la idea conformándose con el hecho de que debía evitar confrontaciones durante un tiempo, hasta que pudiera regenerarse lo suficiente para accionar su habilidad sanadora.

…o tal vez, podría aprovechar la proposición de Echidna: Una noche con una mujer no podría hacerle daño, y podría robarle algo de energía a la chica de la serpiente. Después de todo siempre ha sido preferible saciar todos los impulsos que el retenerlos y que estos finalmente se vuelvan en su contra (Qué caso tiene tener algo si no se va a usar).

Un poco confundido con la sesión de pensamiento, se acomodó en lo que era su primer sitio cómodo de descanso, apagó la vela y se durmió; el tener parte de demonio podía aflorar en momentos.

Y según lo que se dice, los demonios duermen como dragones. Y un dragón siempre disfruta una buena siesta.

Pero en el silencio de la posada, se oyeron casi imperceptiblemente unas pisadas por la madera del pasillo. Una figura no muy alta, delgada y de apariencia infantil (A pesar de que tanto su parte delantera y trasera estuvieran muy bien formadas) caminaba por las puertas de las habitaciones, buscando con ojos que no lograban ver casi nada, el numero de la habitación buscada.

—Jiji... gracias, tonta Leina por decir en que habitación iba a quedarse ese idiota— murmuró para sí misma, con unas risitas sigilosas, cuidando no despertar a nadie. Se sentía como una agente secreto, y eso la tenía orgullosa.

Al llegar frente a la puerta número 12, restregó la cara contra los números de metal en la puerta, y distinguió a medias los números que buscaba, en el orden correcto.

Dejó escapar otra risita casi imperceptible, y se dispuso a hacer mañas con las manos y un pasador buscando abrir la puerta. Con sorpresa descubrió que ésta no esta cerrada en lo más mínimo. Temiendo lo peor luego de su discusión con Echidna, frunció el ceño y empujó la puerta con brusquedad.

Casi muere de un infarto al corazón cuando descubrió, gracias a la luz de la luna que parcialmente iluminaba los objetos en la habitación, una escena que parecía sacada del principio de un manga hentai.

Sobre la cama, donde el demonio dormía plácidamente sin enterarse de nada, Echidna ya estaba a punto de echársele encima, sosteniéndose con los brazos y con las piernas sobre el lecho.

Antes de que Nanael diera un grito tan potente que seguramente los peligrosos pervertidos que deambulaban por la posada morirían sangrando por los oídos, Echidna le sonrió y le hizo seña con la mano de que guardara silencio.

Nanael gruñó por lo bajo y voló lo mas rápido que pudo hasta Echidna.

— ¿No es adorable?— preguntó Echidna, señalando al demonio que dormía profundamente. —Parece un angelito...—

Nanael se sintió tan ofendida por el comentario que negó rápidamente con la cabeza y la miró con desagrado. — ¿Qué carajos estas haciendo tu pervertid...?—

—Ssssh... ¿No notaste que no soy la única pervertida suelta por aquí? ¿Quieres atraer a esos animales?— murmuró Echidna. Nanael cerró la boca de inmediato, pero no retiró su mirada enojada.

Siguieron en silencio, verificando que el silencio permaneciera en la posada, y mirando (Una con desagrado fingido y la otra con una sonrisa pervertida) a Christopher, que seguía dormido.

Tal vez era cierto ese rumor de que de tantas maldades en el mundo, los demonios tenían el sueño pesado; pero esto mas bien parecía un dragón durmiendo. "O un perro" pensó Nanael.

—Bien...— Echidna rompió el silencio con otro susurro — ¿Quién de nosotras le quita la camisa y quién los pantalones?—

Nanael tuvo ganas de golpearla ahí mismo: —No te pases…—

—Bueno, ¿Y entonces qué haces aquí?—

—Muy fácil: vine aquí para asesinarlo. Porque soy muy poderosa y el seraphim me dio pleno uso de mis poderes y...—

—Bien, entonces déjame disfrutarlo primero y luego te lo dejo todo a ti. —

Una venita palpito en la frente de Nanael. Y Perdió la paciencia. Nunca había sido alguien paciente.

— ¡No! ¡Ya basta de esta estupidez, Echidna! ¡Largo de este cuarto y deja de molestar!— exclamó finalmente, olvidando de susurrar con discreción.

— ¡Ey! ¡Chicos! ¡Aquí hay mujeres!— exclamó una voz afuera del cuarto.

— ¿Que demo…? ¡Hey! ¿Qué hacen ustedes dos aq...?— exclamó Christopher, despertando de un salto; Echidna lo interrumpió antes de que dijera cualquier cosa más.

— ¡Ja! Te felicito, Nanael, ahora tenemos a una horda de violadores corriendo hacia acá.—

Mientras Chris apenas asimilaba la situación de tener a dos mujeres en su cama, se preocupó de sobremanera el escuchar el bullicio de muchas pisadas fuera del cuarto. Habían al menos cinco personas corriendo en dirección hacia allá.

La primera reacción de Nanael, luego de caer en su error, fue dar un salto y agarrarse del cuello del demonio, sin pensarlo siquiera. Eso tampoco ayudó a que Christopher se ubicara en su propio cuarto. Seguía sin entender nada de que sucedía, pero que se lo llevaran devuelta al infierno si permitía que la situación se siguiera saliendo de su entendimiento.

Después de eso, sólo los sonidos de varios gritos y un arma afilada, (mejor dicho: un arma muy grande y muy afilada) golpeando sin parar se escucharon.

Apenas oyó algunas pisadas fuera del cuarto, Risty tomó su mazo y lo apuntó en dirección a la puerta. Al no ver a nadie, pero al seguir oyendo esas pisadas afuera, tragó saliva y se levantó de su cama, con cuidado de no despertar a Leina (tal vez sólo era una falsa alarma).

La pelirroja se recargó junto a la puerta, esperando con mazo en mano a cualquier pervertido que entrara a la habitación con malas intenciones. Mujer prevenida vale por dos. Sobretodo en este caso.

Tal vez hubiese sido más sencillo asomarse por la puerta y revisar el exterior, pero también era como un suicidio casi seguro: si llegaban a verla, entonces esa habitación entraría en peligro.

Empezó a oír gritos desesperados de hombres, cosa bastante sorprendente. ¿Los violadores eran homosexuales?

Escondidos entre los llantos pudo distinguir el clásico sonido de metal cortando carne. No, no eran violadores homosexuales. Paró y pudo oír cómo alguien se dirigía hacia la puerta.

Oh demonios: violadores y un asesino serial, eso sí era un problema.

Nunca volvería a esa posada, definitivamente.

Preparó su mazo para asestar un golpe a cualquier monstruo, violador o asesino que se apareciera. De pronto, el seguro de la puerta se soltó como si la persona tuviera una llave o algo así.

A Risty se le heló la sangre.

Cuando la vio abrirse lentamente, sin pensarlo cerró los ojos y agitó su mazo lo más fuerte que le permitió su brazo, golpeando algo en la entrada.

Pero cuando abrió los ojos y miró a quien acababa de golpear, se le fue la sangre del rostro al no ver a ningún tipo con mala pinta, ni a un criminal, sólo…

—Creo que el querer saber si no sufrieron una situación similar a la mía no ameritaba recibir tal golpe… aún cuando entré sin permiso a su habitación: Me servirá de lección. —

Lo que asustó a Risty de verdad fue el hecho de que al retirar el demonio el mazo (que efectivamente estaba incrustado en su cráneo) dejó a la vista sólo un moretón algo inflamado en su cabeza. Risty se sorprendió al descubrir una herida tan insignificante para el golpe demoledor que acababa de brindarle.

—Ay, perdón…— Pudo articular palabra al recordar la condición del hombre, y se dijo que lo mejor era no preguntar. "Este sí es un cabeza dura…"

—No, no importa, creo que luego de saber que tipo de salvajes están allá afuera debían ponerse en guard…— antes de que pudiera terminar lo rodearon dos brazos femeninos y una simple exclamación hizo que se le erizaran los cabellos.

— ¡Aaaah! ¡Nuestro héroe!— exclamó Echidna con tono adorable. Pero justo unos segundos después inclinó la cabeza, y le murmuró al oído: —Ahora SÍ tengo una buena razón para agradecerte, mantén tu puerta abierta. —…con el tono lujurioso otra vez.

— ¡Ya deja de molestar a mi presa!—exclamó la angelita dándole un empujón. Aprovechando esto, Christopher se hizo a un lado, dejando que Nanael arreglara sus asuntos con Echidna sin incluirlo a él.

— ¿Ah? ¿Qué pasa?— Leina despertó con una exclamación propia de otra edad mas joven. Miró confundida a la multitud reunida en su cuarto, y a los tipos inconscientes que yacían en el piso, por la puerta, en charcos de sangre.

—Nada, Leina, sólo un malentendido. — respondió Risty. Leina los miró adormilada, y luego se volvió a dejar caer sobre el colchón, como si no hubiese pasado nada.

—…duerme como una niña.— observó Christopher, un poco confundido de que una muchacha que usara ropa interior de súcubo se comportara como una chiquilla en camisón rosado.

—Y ni te imaginas que tan pesado tiene el sueño: puedes hacerle literalmente lo que quieras mientras duerme. — Agregó Echidna relamiéndose los labios.

Mientras Christopher y Nanael la miraban algo traumados queriendo saber qué significaba eso exactamente (el primero preguntándose de que reclusorio para violadores seriales habían sacado semejante mujer), Risty los sacó de la habitación rápidamente, también incómoda por el ultimo comentario.

— ¡Hum! Que pases una buena noche— dijo Echidna—… yo que tu aprovecharía que Leina esta dormida para poder hacerle un par de caricias… ¿O qué tal besarl…?—

Pero cuando Risty blandió su mazo en su dirección, con cara de no estar para bromas (y un poco roja), Echidna dedujo rápidamente que lo mejor sería esperar hasta el día siguiente para ese tipo de burlas.

La pelirroja cerró la puerta, y los demás se quedaron en el pasillo.

—…Ahm… ¿Y es una costumbre aquí que las mujeres duerman en ropa interior?— preguntó Christopher, refiriéndose a Risty.

Echidna y Nanael lo miraron sin mucho que decir. Nunca se lo habían preguntado.

—Bueno, yo normalmente duermo sin rop…—

— ¡Ya Echidna! ¡Mucha información!— exclamó Nanael, dándole un empujón.

Christopher prefirió no seguir preguntando y fue caminando a su habitación, evitando pisar todos los heridos del percance anterior, tirados por el piso.

Pensó que la capacidad de regenerarse con sangre humana era una de las mejores cosas de su lado demoniaco: después de todo, dos males hacen un bien y él dudó que a alguien le importaran esas basuras humanas (más que al pobre empleado que deba trapear el piso).

Mientras veía los cadáveres por el piso, de pronto pensó muy seriamente en los avances de Echidna. Volteó discretamente a verla, y se dio cuenta de que lo que buscaban esos tipos el lo tenia al alcance de su mano.

Se preguntaba si su afinidad con los reptiles se debía a su parte de dragón.

Después de todo… Un demonio como él, solo en un mundo desconocido… Con necesidad de descansar y relajarse un poco… Ella quería agradecerle, ¿cierto?... ¿Dónde quedaría su honor, al rechazar una dama?

—… Bueno, señoritas me retiro a dormir. De preferencia solo… pero supongo que puedo dejar la puerta abierta. Entren bajo su propio riesgo. —

Dijo mirando asesinamente al ángel quien volteó la cara con los cachetes inflados en mueca de chiquilla malcriada ("¡¿Otra vez jugando al bishonen?").

Luego le dedicó una ligera sonrisa a Equidna, cosa que ella respondió de igual manera. De todos modos tenia en mente ir a su habitación sin importar la puerta abierta o cerrada… con esta aceptación la noche sería mucho más interesante.

—Supongo que no puede hacerse nada al respecto me iré a mi habitación— dijo hipócritamente.

Nanael no era el ángel más inteligente del mundo, pero captó muy bien el mensaje indirecto entre esos dos. — ¡Por mí váyanse los dos al infierno!— exclamó, enojada.

—Yo vengo de allá y todavía no me interesa volver— observó Christopher burlonamente.

— ¡No te pedí tu opinión, jumm!—

Entonces, Christopher tuvo ganas de echarse a reír, feliz de hacer rabiar al ángel. Definitivamente, de noche su carácter se tornaba mucho mas demoniaco de lo que sospechaba.

Caminó unos pasos hasta ponerse al lado de Nanael, que lo seguía mirando con rencor. Susurrándole al oído, como un amante, dijo:

—Tal vez no pediste mi opinión, pero no dejas de seguirme, estas haciendo que comience a pensar en ti… tu piel es bastante suave, me gustaría tocarla de nuevo, en una situación más interesante. —

Con eso se alejó para ver efectivamente como la angelita alcanzaba un tono de rojo nunca antes visto, mientras que Equidna se reía interiormente pensando en que él tal vez parecía un virgen… pero hacía fama a su lado de demonio. Tal vez era la noche la que lo ponía así.

Fin Del Cuarto Capitulo

Nota de los autores:

La tardanza fue por uno o dos malentendidos respecto al lemmon-lime del próximo capitulo (y primer omake), y bueno, lo de siempre, mucha escritura, mucho bloqueo, etc etc.

Entre las nuevas noticias, pronto aparecerá por primera vez MI OC, dentro de unos capítulos más (Más exactamente cuando lleguen con Alleyne… tal vez un omake antes, ya veremos).

¡Nos vemos después!

Yvori, si quieres enviar una nota en especial para este cap, la publicaré. ¡Qué gusto tener un editor! ¡Aunque le guste el lemmon!