Capítulo cuatro:

El silencio llenó por un momento la habitación mientras me decidía a mirar a mi alrededor. Había dos camas separadas por sólo una mesita de noche, a ambos lados del cuarto habían dos puertas: una conducía hacia el baño y la otra hacia unas escaleras que, tal vez, iban hacia el ático de la casa. La única ventana del cuarto estaba tapada con unas gruesas cortinas de terciopelo rojo y una mesa cubierta por un fino mantel de encajes se encontraba frente a ambas camas. No había mucho más mobiliario además de una alfombra de color rojo y dos cómodas y si lo había estaba demasiado cansada como para poder notarlo.

-Pon a las dos niñas en una cama y a los niños en la otra- murmuró la abuela con voz fría y cansada.

Mamá tomó a Cynthia en brazos y la puso sobre la otra cama, para sellar la costumbre que regiría desde entonces: Jasper y Peter dormirían en la cama más cercana al baño, mientras que nosotras usaríamos la que estaba más próxima a las escaleras. Me quedé de pie mirando a la abuela por un momento: era una mujer vieja, con muchas arrugas en su rostro y su boca parecía no sonreír nunca. No pude evitar preguntarme cómo una mujer tan guapa y graciosa como mamá pudo haber salido de una mujer como la que teníamos en frente. Por un segundo se me ocurrió pensar que mami era adoptada, pero lo descarté de inmediato cuando vi en la abuela el mismo color de ojos que tan familiar había sido para mí por doce años.

-Escúchenme bien-dijo la abuela dirigiéndose a Jasper y a mí con brusquedad-, les diré las reglas que deberán acatar desde ya: a partir de ahora dependerá de ustedes que los más pequeños permanezcan callados y obedezcan todo ya que ustedes son los mayores. Deben mantener esta habitación tal como la encontraron hoy, es decir, limpia, ordenada, como si ustedes no estuvieran aquí. Deben ser prudentes y silenciosos al usar el cuarto del baño, además tienen que mantenerse limpios y con el cabello correctamente peinado. Niñas y niños no deben dormir jamás en la misma cama, aunque sientan mucho frío. En cuanto su madre y yo abandonemos este cuarto ni se les ocurra correr, golpear las paredes o hacer algún tipo de ruido, tampoco pueden abandonar bajo ninguna circunstancia esta habitación...de todas formas la cerraré con llave desde afuera- su sonrisa me heló la sangre en cuanto me miró-. Créanme cuando les digo que si su abuelo se entera demasiado pronto de su existencia los echará sin un solo centavo y no sin antes darles latigazos por el hecho de que están vivos. Permanecerán aquí hasta el día en que su abuelo muera.

¡No puede ser! Miré a mamá sintiendo mucha rabia. Tenía que ser una mentira, no podían dejarnos encerrados en aquel lugar porque nosotros no habíamos hecho nada malo, además ¿qué es lo que nos pasaría si es que en la casa ocurre un incendio? ¿Cómo vamos a huir de un cuarto que estará cerrado con llave? De un momento a otro me sentí débil, sola, confundida y mareada, como si me hubiesen dado un golpe. Sin pensarlo dos veces tomé la mano de Jasper y entrelacé mis dedos con los suyos, él pareció entender como me sentía ya que permitió que me acercara un poco más a su costado. En consecuencia abuela nos miró con profunda desaprobación.

-Pero...-Jasper comenzó a hablar ganando la atención de todos- los gemelos son pequeños necesitan un lugar para correr un poco y hacer ruido.

-Subiendo las escaleras está el ático, pueden hacer algo de ruido ahí... Se me olvidaba, el último viernes del mes vienen las sirvientas para asear esta habitación un poco, por lo que ese día deberán subir todas sus cosas al ático y quedarse allí.

-¿Sugiere que juguemos en el ático?-pregunté mirando a la abuela con incredulidad y enojo.

-No pueden pasearse por las demás habitaciones, además las reglas de esta casa las pongo yo ¿está claro?

Mamá nos miró con lágrimas en sus ojos antes de acercarse a nosotros y tomar nuestras manos con fuerza. Parecía realmente triste mientras acariciaba nuestras mejillas y nos abrazaba a cada uno.

-Hijos, les prometo que estarán aquí arriba sólo por esta noche. Ya verán que en cuanto recupere el amor de mi padre, podrán bajar y correr por los jardines y por todas las habitaciones ¿está bien? Sólo les pido un poco de paciencia.

Sin embargo, sentía en el fondo de mi corazón que aquello era mentira, es decir, por algo la abuela nos había dado tantas reglas y prohibiciones. De todas formas quise pensar que había entendido todo mal debido al profundo cansancio que sentía así que en cuanto me recosté a un lado de Cynthia, me sentí un poco más relajada.

-Mi dulce Alice, a ti nada se te escapa-susurró mamá antes de besar mi mejilla-. Me temo que necesitaré al menos una semana para recuperar el amor de mi padre, pero no más que eso. Te pido paciencia pequeña y que creas en mí ¿está bien?

-Sí.

Ella se dirigió hacia la cama en que estaba Jasper, le abrazó y le susurró algo al oído. Luego se giró y con lágrimas en los ojos nos sonrió, la abuela tenía una mano en su hombro ya que quería llevarla rápido fuera del cuarto.

-Quiero pedirles que cuiden de los gemelos, que hagan de esto un juego divertido- murmuró mamá como despedida- y que no me echen mucho de menos. También quiero que sepan que mañana vendré a verlos y que no habrá minuto del día en que no esté pensando en ustedes.

Abuela suspiró un momento antes de llevarse a mamá con ella y de cerrar la puerta con llave desde afuera. Daba un poco de miedo el estar solos de aquella forma, en un cuarto desconocido, sintiendo el miedo crecer con cada segundo que pasa. Es terrible estar en un rincón de una casa tan grande al que prácticamente nadie va. Si algo nos pasa, tal vez nadie se dará cuenta pero a lo mejor mamá consigue recuperar el afecto del abuelo antes de lo esperado y nunca más tendremos que estar en esta habitación.

-No será tan malo-susurró Jasper mirándome con una pequeña sonrisa-, de seguro la abuela no es tan mala como parece.

-¿Crees que es la dulce ancianita de las películas?- pregunté con ironía.

-¡Por supuesto que no! -respondió riendo- Es tan dulce como la sal... ¿Cuánto crees que mide?

-Un metro ochenta y pesa 180 kilos.

-No,¡ mínimo debe medir dos metros y pesar 200 toneladas!

Comenzamos a reír un momento antes de detenernos abruptamente para volver al mismo silencio de antes. Sin embargo, él seguía sonriendo mientras yo había bajado la mirada. Me sentía bastante incómoda, además ni siquiera podíamos reír a gusto.

-Oye Ali-su voz transmitía mucha paz, lo que me llamó mucho la atención ya que yo estaba a punto de comenzar a gritar y a llorar por nuestra mala fortuna-, las cosas no son tan malas: estamos en una habitación los cuatro, pero mamá dijo que sería sólo por esta noche. Además no nos pueden dejar encerrados aquí para siempre... lo mejor que puedes hacer es cerrar tus ojos y pensar en algo agradable... de seguro en el ático hay muchas cosas interesantes que veremos mañana.

-¿Haz escuchado lo que dijo abuela acerca de mamá y un tío?- pregunté recordando de pronto- ¿sabes de qué estaban hablando?

-Ni idea, pero estoy seguro que mamá nos explicará todo... ahora sólo intenta dormir un poco ¿está bien?

Decidí hacerle caso, después de todo ya era muy tarde y faltaba muy poco para el amanecer, sin embargo, esta vez cuando cerré mis ojos no me quedé dormida de inmediato si no que comencé a pensar en como serían las cosas de ahora en adelante.


Cuando me desperté en la mañana un fino rayo de luz se depositó en mi mano. La claridad inundaba un poco la habitación, pero no era suficiente ya que la cortina de color rojo tapaba la ventana y teníamos prohibido abrirla. Miré hacia una de las paredes en la que había un montón de pinturas de personas que huían de horribles monstruos que los torturaban o los devoraban sin piedad. Sin lugar a dudas, no era algo bonito de ver a primera hora de la mañana, pero a falta de otras distracciones me dediqué a mirarlas por unos minutos.

-Son representaciones del infierno-comentó Jasper, no sé en que momento se despertó pero él también estaba observando aquellos seguro nuestra dulce abuela los ha dejado aquí para que veamos que nos pasará si desobedecemos sus reglas.

Jasper se quedó bastante rato observando las pinturas como si fuese un crítico de arte. A decir verdad, él dibuja bastante bien y hace maquetas de edificios de una forma perfecta. Dice que si no logra estudiar medicina se dedicará a ser pintor, aunque siendo sincera él tiene habilidades para ambas cosas e incluso más: casi todo lo hace bien, menos ordenar sus cosas. Por lo demás se puede decir que es bastante estudioso y hábil en todo lo que se propone incluso el deporte.

Hice el ademán de levantarme para ir al baño, pero Jasper adivinando mis intenciones se levantó antes que yo y corrió para cerrar la puerta con el objetivo de darse un baño. Era totalmente injusto que nosotras estuviésemos junto a la escalera, aunque aquella no era la única injusticia: la biología había hecho que Jazz y Cynthia fuesen rubios y de cabello rizado, mientras Peter y yo teníamos el cabello negro azabache y completamente liso, aunque a veces cuando el clima era bueno conmigo mi pelo se volvía ligeramente ondulado.

-¡No me gusta este lugar!- exclamó Cynthia frunciendo el ceño.

Los gemelos se habían despertado y mientras ella no hacía nada más que removerse inquieta y fruncir el ceño, Peter se mantenía en silencio mirándome con curiosidad. Cynthia es demasiado inquieta y categórica para sus asuntos: las cosas son blancas o negras, ella no conoce el gris y si la habitación no le gusta no habrá poder humano que la haga cambiar de parecer.

-¿Dónde está Jasper?- aquellas tres palabras constituían gran parte de su vocabulario. El sentido de su vida es estar donde está Jasper las 24 horas del día, es como su sombra o algo peor ya que ella habla todo el día e incluso a veces le habla a las tazas o platos de la cocina-¡¿Por qué estoy durmiendo contigo?! ¡Yo quiero dormir con mis hermanos, no contigo! ¡Tu eres mala!

No soy la persona favorita en la vida de Cynthia, de hecho cuando escribe una historia de princesas siempre le pone mi nombre a la bruja más fea y cruel que hace un montón de barbaridades. Siempre ha dicho que soy mala porque no le presto mis muñecas ni la dejo ver las cosas que papá me regalaba, pero a mi defensa ella es una niña descuidada.

-Jasper está tomando un baño- respondí antes de bostezar y adivinando su próxima pregunta-y mamá vendrá pronto.

-¡Quiero estar con Jasper!- exclamó conteniendo las lágrimas- Está noche voy a dormir con él y no contigo, ¡se lo diré ahora mismo!

Cynthia no conoce el concepto de privacidad de la frase "tomar un baño" porque se levanta con la intención de ir a la puerta en donde está nuestro hermano mayor. No sé como, pero antes de que ella pueda incluso tomar el pomo de la puerta la tiro hacia atrás con fuerza. Ella me mira sorprendida antes de comenzar a llorar desconsoladamente. A decir verdad no sé que es peor: que Cynthia esté armando un mini escándalo cuando se supone que no debe gritar o que haya estado a punto de ver a Jasper desnudo cuando la abuela ni siquiera tolera que nos tomemos de las manos.