En mi Soledad
Kurt no se había dado cuenta de nada, seguí durmiendo, respirando el olor del perfume de su madre e imaginando ese suave latido mientras se perdiía en sus pensamientos. Kurt habló entre sueños y susurró un pequeño "mami" antes de volver a acomodarse en el piso.
Capítulo IV
Los Warblers
Sebastian se había retirado de Lima Bean y se había puesto en camino para entrar a su clase de Historia Universal. Sebastian podrá ser un patán, si, pero le encantan las ciencias sociales. Historia Universal en específico, había sido una asignatura con mucho impactó sobre él. Guerras, batallas, tronos... la preparatoria para él podría ser una clara representación de la sociedad medieval, en las escuelas públicas incluso había un rey y una reina. Claro, en Dalton sólo asistían chicos, por lo que la sociedad en esa escuela era un poco diferente, pero a partir de los mismos principios. Y en este contexto, Sebastian era el rey. Capitán de los Warblers; Blaine se lo dijo a Kurt cuando lo conoció "los chicos del coro son como estrellas de rock", eso convertía a Sebastian en el líder de las estrellas, si Rachel Berry quería sentirse Barbra Streisand, el podía tener la libertad de sentirse Steve Harrys. Como sea, volviendo a la analogía de la sociedad medieval, Sebastian era el Rey de la Academía Dalton, claro, hasta que llegó Hunter. Con su cara de niño bueno y con su historial encantador, al consejo de los Warblers no le costó ningún trabajo nombrarlo su nuevo líder. Si Hunter era el Rey, Sebastian se sentía como el eúnuco sin bolas. Nadie en Dalton seguía a Sebastian ahora, todos amaban a Hunter.
Claro, a Sebastian siempre le gustó jugar sucio, pero Hunter rebasó sus límites. La reputación de los Warblers se había ido en picada. Fuera de Dalton, nadie creía en la mentira de Hunter. "Ese chico no podía llevar el paso, tuve que echarlo. Él tan solo trató de vengarse"
Toda la Academia se creía esa basofia, menos los Warblers, los Warblers sabían la verdad y seguían asistiendo a sus ensayos. Querían fingir ser buenos perdedores y fingir prepararse para el próximo año.
Si la corte había encontrado a Hunter culpable, no entendía por qué seguía en su escuela. Claro, el dinero es la respuesta. Cualquiera con dinero para asistir a Dalton tenía dinero para comprar el veredicto del director. ¿Qué más importaba? Incluso si en Dalton seguían las cosas normales, ninguna Universidad de renombre iba a permitir a Hunter matricularse (aunque podía estar seguro que a ninguno del coro), y todavía no estaba claro si la Sociedad de Coros los permitiría competir el año próximo.
¿Por qué pensar en Hunter? De todas maneras, Sebastian podía regresar a París en el momento en que quisiera. Y en este momento, solo quería ser optimista, por Kurt, no sabía exactamente lo que sucedía, pero era lindo pensar que Kurt iba a ponerse eufórico al tener buenas noticias del cáncer de su padre; o bien, quería estar para él si no recibía noticias lo suficientemente buenas. Quizá no eran amigos, pero Sebastian nunca fue egoísta, bueno, ya no desde que decidió cambiar en las Regionales de hace un año. Sebastian estaba dispuesto a apoyar a quien lo necesitara, incluso si eso englobaba a Kurt. Kurt y su padre por el momento iban a ser el centro en la cabeza de Sebastian.
Ah... el salón de Historia. Sebastian tenía facilidad para la matrícula de ciencias sociales, iba a ser un perfecto abogado. Era un alivio para Sebastian saber que estaba de acuerdo con su padre en convetirse en abogado, no le gustaba pelear con sus padres. Claro, un poco de diversión valían la pena. Pero ahora era distinto, no hubo ninguna clase de pelea desde que se propuso cambiar. No les gustó para nada en lo absoluto lo del slushie de Blaine, pero estaban más contentos con él ahora. Sebastian había vuelto a esforzarse académicamente, ya no lo encontraban con resaca cada mañana y ya no tenían la desagradable sorpresa de encontrarlo con alguien de Scandals en su habitación, o en el callejó de unas calles adelante cuándo estaba demasiado ebrio. Era un avance, pero eso no era suficiente para Sebastian. En el fondo, seguía sintiendo remordimientos por todo lo que hizo durante su liderazgo con los Warblers. Hunter había hecho cosas peores, pero no aminoraban la carga de Sebastian. Quizá por eso queria ayudar a Kurt, quizá solo trataba de ganarse su perdón.
-No- susurró Sebastian antes de que la profesora Stacy entrara al aula. Lo que hacía por Kurt era más que una compensación. Era más grande que todo.
Las clases en Dalton pasaron de lo más normal para Sebastian. Historia, Cálculo, Economía. En fin, hasta ahora, nada había salido de su rutina, excepto por la plática con Kurt. Había valido la pena no ir al ensayo de los Warblers, de eso estaba seguro. Cuando se disponía a salir del edificio, alguien lo interceptó:
-¿Por qué no fuiste al ensayo, Sebastian?- dijo Hunter un tanto molesto
-Cállate, Hunter. No tengo nada que hacer allí. De todas formas, este era mi último año y la temporada de los Warblers terminó.- dijo Sebastian tratando de rodearlo.
-Deberías seguir entrando a los ensayos. Es una suerte que aún nos permitan ensayar.A nadie en la Academia le gustaría un glee club desmoronándose, ¿Cierto? Debemos ser cuidadosos. No tenemos la misma credibilidad ahora.
-¿Debo recordarte que lo de las hormonas fue tu idea?- dijo Sebastian, con su sonrisa de suricata.
-¿Y yo debo recordarte que estoy aquí porque al Director no le pareció bueno tu liderazgo, Sebby?- contestó el otro chico, haciendo mucho énfasis en Sebby.
-Cállate, ¿quieres?
Sebastian salió del edificio y se dirigió a su automóvil. "Quizá sea bueno que deje definitivamente a los Warblers" pensó para sí mismo. Pensar que Hunter estaba en Dalton por sus acciones, lo hacía sentir aún peor de lo que estaba. Hunter le había arruinado la vida académica a todo el coro, nadie tendría futuro luego de Dalton. Además, muchos de los chicos comenzaron a tener reacciones secundarias por la ingesta de hormonas. Él nunca habría hecho algo así. Pero Hunter y su estúpido gato estaban allí por su causa, así que si, eso hacía que se sintiera en el hoyo por la culpa.
Necesitaba hablar con alguien. Y en ese momento, solo vino a su mente Kurt. Pero "mierda" le había dado su número de celular sin pedirle el suyo de vuelta, no tenía idea dónde viven sus padres y no era seguro encontrarlo en McKinley porque ya estaba graduado.
Ante esto, Sebastian se dedicó a recordar los brazos de Kurt alrededor de su cuello. Quizá si los brazos de Kurt le habían servido para disipar su tristeza, le servirían para disipar su ira.
Sebastian conducía hacia su casa, tenso, pero decidido: iba a abandonar a los Warblers.
Nota del autor: Hoy no se que pasó... siento que me desvarié un poco. Pero era importante anunciar la salida de Sebastian de los Warblers para lo que viene después. Por cierto, es mi primera nota! Que genial, ¿no? quería decirles que voy a actualizar todos los sábados. Actualicé mucho esta semana porque no tuve clases un par de veces. No teman en dejar Reviews, en serio, es mi primer fic, estoy abierto a la crítica.
