Capítulo 4. Manual para aprender a meterse en problemas
Este era el mejor día de la historia para Huey Duck, ¡iba a conocer a una de las personas que más admiraba en el mundo! Estaba muy emocionado, tanto que apenas podía contenerse. Se sentía… se sentía como Dewey en un día de cada día.
Pero, por otro lado, había algo en el fondo de la mente de Huey que le hacía sentirse ligeramente escéptico, justo antes de arrancar el coche, su tío Donald les había dicho que Scrooge McDuck le debía un favor. De esas palabras era fácil deducir que Scrooge y su tío se conocía, y si se conocían ¿Por qué el tío Donald nunca les habló de él? ¿Qué les ocultaba?
Ambas emociones estaban en conflicto en la mente del mayor de los trillizos, excitación y preocupación, alegría y miedo; todo mezclado, tratando de determinar cuál debía ganar, si la emoción de conocer al gran Scrooge McDuck o el escepticismo de que si su tío jamás le había hablado de él era porqué era mejor mantenerse alejado del pato más rico del mundo.
"¡No me puedo creer que vayamos a conocer a Scrooge McDuck! Esto es muuuuuy emocionante" gritó Dewey de repente.
Esto hizo sonreír a Huey, realmente, la idea de conocer a Scrooge McDuck era como un sueño hecho realidad. El patito con gorra roja miró adelante con la sonrisa aun en su rostro, pero ésta se desvaneció cuando a través del retrovisor vio la mirada de preocupación de su tío ¿Qué estaba pasando?
La voz de su hermano más joven interrumpió el curso de sus pensamientos.
"¡Y qué lo digas! No puedo esperar por ver la fortuna que posee"
Este comentario, molestó ligeramente al hermano mayor, ¿por qué a veces parecía que su hermanito solo se preocupaba por el dinero?
"¿En serio Louie, eso es todo lo que ansías?" le preguntó cruzándose de brazos, su hermano le miró sorprendido y respondió:
"¿Qué? Es muy rico, solo quiero ver esa fortuna, ¿hay algo malo en eso?"
Huey puso los ojos en blanco, y girando su cuerpo para enfrentar al trillizo vestido de verde, le dijo:
"Para empezar, que ese dinero no es tuyo, en segundo lugar, ese dinero no es tuyo y, en tercer lugar, vamos a la mansión, no a su caja fuerte"
Esta vez fue Louie el que frunció el ceño y un poco más enojado que confundido preguntó:
"¿Por qué has repetido lo mismo dos veces?"
Ante esa pregunta, Huey sonrió y cruzándose de brazos respondió en un tono triunfante:
"Para que te quedara bien claro, Llewellyn"
Louie se enojó por el nombre por el que lo había llamado su hermano mayor, de los nombres completos de los trillizos, el suyo era el que menos le gustaba. Enfurruñándose, el trillizo más joven dijo:
"No me llames así, sabes que odio ese nombre"
Pero Huey simplemente sonrió y respondió:
"Sí, lo sé"
Una risita desde el otro lado del pato más joven captó la atención de los dos hermanos, ambos se giraron y miraron a Dewey que los miraba con una chispa de diversión en sus ojos. A continuación, viendo que tenía la atención de sus dos hermanos, dijo:
"Wow, eso ha sido un golpe bajo Hubert, y yo que pensaba que de los tres eras el más bueno"
Louie aprovechó eso para añadir algo de su propia cosecha:
"Querido hermano, solo puedo garantizarte una cosa, la venganza será terrible"
Los ojos de Huey se abrieron como platos al escuchar eso, pues sabía muy bien que su hermanito lo decía en serio, no en vano lo llamaban el trillizo malvado. El patito vestido de rojo abrió la boca para hablar, pero el trillizo con sudadera fue más rápido y añadió:
"Y sí, ya es demasiado tarde para pedir disculpas"
Ese último comentario, cerró instantáneamente el pico de Huey, no le costó mucho darse cuenta de que había metido la pata y hasta el fondo, a partir de ahora tendría que estar hipervigilante para estar preparado para la venganza de su hermano.
De repente, Huey vio como sus dos hermanos menores comenzaban a reír sin parar. Eso le extrañó, ¿se había perdido algo? ¿Por qué se reían de ese modo?
"¿Qué?" preguntó confundido.
Cuando Louie fue capaz de controlarse lo suficiente como para hablar, respondió a la pregunta de su hermano diciendo:
"Oh mi querido hermano Hubert, a veces eres demasiado crédulo"
La boca de Huey se abrió hasta el máximo de su capacidad, ¿su hermano no decía en serio lo de la venganza?
"¿Todo esto era una broma?" preguntó a continuación dándose cuenta del terrible engaño. El patito más joven simplemente respondió:
"Sí"
Y Dewey añadió entre risas:
"Y has caído de lleno en ella"
Y acto seguido, los dos hermanos vestidos de azul y de verde estallaron nuevamente a carcajadas cuando vieron la cara de su hermano mayor. Huey por su parte frunció el ceño. ¿de verdad era tan crédulo y manipulable? Uno pensaría que después de vivir toda su vida con él, Huey habría aprendido a reconocer cuándo su hermano menor iba de farol, pero la reciente experiencia, le había demostrado que Louie era realmente un genio en el arte del engaño.
Al ver que sus hermanos se burlaban de él, Huey frunció aun más el ceño y cruzándose de brazos, decidió ignorarlos. Su atención se centró en las calles de Duckburg, en el cielo azul, las plantas, las personas… a veces, el mayor de los trillizos se preguntaba como habría sido su vida si en lugar de vivir en un barco hubiesen vivido en una casa, con otras personas, niños con los que poder jugar además de sus hermanos, la posibilidad de salir a la calle sin tener a su tío detrás temeroso de que cayeran al agua y se ahogaran… las cosas normales que hacían los niños en general.
A decir verdad, si Huey estuvo de acuerdo con el plan de Dewey de irse a Cabo Suzette fue porqué quería liberarse, aunque fuera por un rato, del hecho de ser constantemente vigilados por un adulto. No podían hacer nada, absolutamente nada, sin la supervisión de su tío o de la persona con quien les hubiese dejado encargados, y eso era agobiante. Ni siquiera cuando iba a una de sus reuniones con los Junior Woodchuck se libraba de eso, pues su tío no se iba de allí hasta asegurarse que alguno de los adultos lo tuviera constantemente vigilado. Eso llegó a ser exasperante, aunque no le impidió ser el niño de su grupo que había obtenido más medallas hasta la fecha, y estaba decidido a seguir incrementando ese número.
Huey estaba tan sumido en sus pensamientos que saltó ligeramente cuando su tío anunció:
"Ya hemos llegado"
Mirando hacia el frente, los tres patitos vieron una gran verja tras la cual se elevaba una colina y en su cima, una impresionante mansión.
"¡Guau!" exclamaron los tres hermanos al mismo tiempo.
Su tío bajó la ventanilla y apretó el botón del interfono, esperando una respuesta que no tardó en llegar.
Desde su asiento, Huey pudo escuchar la voz distorsionada de una mujer, aunque no podía entender lo que se decían, por la reacción de su tío, al parecer, les aceptaban en la mansión, lo cual era muy emocionante, pero, por otra parte, su tío Donald también parecía reticente a quedarse, parecía tener prisa por dejarles, tanta prisa que ni siquiera quería quedarse a que llegara el Sr. Scrooge McDuck. En serio ¿qué problema tenía su tío con el pato más rico del mundo?
Mientras su tío hablaba con quien estuviera en el interior de la mansión, un claxon sonó a sus espaldas. Huey de inmediato miró hacia atrás, al igual que sus hermanos. En ese momento vieron al mismísimo Scrooge McDuck bajarse de la limusina que acababa de parar justo detrás de ellos. Verle en persona hizo que el corazón del patito vestido de rojo se acelerara, esto era lo mejor que le había pasado en la vida.
El ruido de una puerta abriéndose, le indicó al patito que su tío también se había apeado, acto seguido le vio avanzar hasta el otro pato, y cuando ambos estuvieron frente por frente, el más anciano de los dos dijo:
"Donald Duck"
A lo que su tío cruzándose de brazos respondió:
"Tío Scrooge"
¿Tío? ¿Scrooge McDuck era el tío de su tío Donald? ¡Venga ya! ¿Podría mejorar aún más ese día? ¡Estaban emparentados con el pato más rico del mundo!
"¿Tío Scrooge?" preguntó el niño en voz alta, y al instante sus hermanos y él comenzaron a saltar emocionados en el interior del vehículo. Dewey incluso se subió al techo y rodo por él antes de volver a meterse dentro. Cuando superaron su ligero estado de excitación, vieron que los dos adultos seguían hablando, aunque Huey notó que había cierta tensión entre ambos. Y de la tensión pasaron a la discusión:
"¡Aparta esa chatarra de mi entrada de inmediato muerto de hambre!" oyeron gritar de repente al pato con sombrero de copa.
"DANDOWEAAEXPATOJOFEUWFNOASMUNDO (Dando órdenes como si fueras el pato más rico del mundo)" respondió su tío, aunque Huey no le entendió porqué ya de por sí a veces era difícil entender a Donald pero además estaba de espaldas a ellos, por lo que el sonido de su voz no les llegaba bien.
Su recién descubierto tío-abuelo dijo justo después:
"¡Es que soy el pato más rico del mundo! ¡Aparta!"
Su tío Donald no hizo ademán de apartarse, simplemente miró al otro pato y dijo:
"MEWEACNCDSIGBEFFSS, DPERORWSDSACEERCSRTRABAJO (Me encantaría, pero tengo una entrevista de trabajo)"
Ninguno de los chicos entendió lo que había dicho su tío, pero pudieron más o menos adivinarlo por la respuesta del pato más viejo.
"¿Y qué haces aquí parado?"
El tío Donald habló nuevamente señalando primero a su tío y después a ellos, Huey supuso que le estaba explicando lo que había hablado con la mujer que estaba en la mansión
"LADEQACSREGEFDQNDAFRWUVOSGSFDS. OIFANDVBGFSGWRGFGS? (La señora B dice si puedes ocuparte de los niños. ¿Podrás hacerlo son perderlos?)"
Scrooge McDuck se quedó mirando a su sobrino con aire de suficiencia y respondió a la pregunta que había formulado el otro pato diciendo:
"Pues claro que puedo hacerlo"
A pesar de la respuesta afirmativa, el tío Donald habló nuevamente y su tono de voz seguía sonando como si estuviera enojado.
"FTRRWERRQRTTMWSQC (Fantástico, muuuchas gracias)"
Huey vio que su tío se giró y se acercó a ellos, mientras, Scrooge respondió a su sobrino diciendo:
"¡No hay de qué! Espera ¿qué he dicho?"
Huey no tenía muy claro qué era lo que había sucedido entre los dos patos adultos, pero la emoción de poder conocer al pato más rico del mundo y de descubrir además que este pato era en realidad su tío-abuelo, minimizó cualquier preocupación que el joven patito pudiera sentir respecto a ese tema. No, ahora lo que importaba era que estaban frente a una leyenda viva que además era familia suya. ¡El día no paraba de mejorar!
El tío Donald les hizo bajar del vehículo, y al hacerlo, Huey vio un cuervo posado sobre la rama de un árbol cercano. El cuervo en sí no era extraño, lo extraño de ese animal, en primer lugar, era que llevaba bombín, pero más extraño aún, era que parecía estar mirándoles a sus hermanos y a él con… ¿odio? ¿Era eso posible? Si Huey siempre había tratado de ser lo más respetuoso posible con los animales, ¿por qué ese cuervo los miraba así?
El trillizo vestido de rojo decidió ignorar esa impresión. Tal vez… tal vez solo era su imaginación y ese cuervo ni siquiera les estaba mirando a ellos. Sí, debía ser eso.
Volviendo su atención hacia sus tíos, Huey pensó que aún se le hacía extraño pensar que era sobrino de Scrooge McDuck, ¿Por qué su tío Donald nunca se lo contó? ¿Cómo pudo ocultarles algo como eso? Prestando atención a lo que decía el tío Donald, escuchó el momento justo en el que él les daba advertencias básicas para que no se metieran en líos. Y cuando ellos contestaron que iban a comportarse, su tío miró a Scrooge con los ojos entrecerrados y diciendo que no se estaba refiriendo a ellos, lo que hizo que Scrooge a su vez también entrecerrara los ojos cuando le devolvió la mirada.
Justo después de esto, su tío se marchó corriendo a su entrevista y los niños siguieron a su tío-abuelo hasta la mansión, y después de que él entrara… les cerró la puerta enfrente de sus picos. Ja, ja, qué gracioso su tío, menuda broma les había gastado. Porqué eso era una broma ¿no? Tenía que serlo. Esperaron unos momentos y cuando la puerta se abrió nuevamente, los niños entraron corriendo.
La mansión era impresionante, y Huey sentía cada vez más emoción por ver y explorar cada rincón de ese lugar, ¡por conocer mejor a Scrooge McDuck! Y el niño sabía que sus hermanos probablemente sentían lo mismo que él. Por desgracia, sus esperanzas se vieron truncadas cuando, después de hacerle algunas preguntas inocentes a su tío-abuelo, Scrooge los encerró en una habitación con una bolsa de canicas que ni siquiera podrían quedarse después.
Al parecer su tío-abuelo era tan aburrido como su tío Donald, genial.
Esto era como estar en el barco nuevamente, solo que esta vez estaban encerrados con llave, pero sin nadie que les vigilara. Huey se molestó considerablemente ante su actual situación. ¿Por qué Scrooge se portaba así con ellos? ¿Qué le habían hecho ellos para que los tratara así?
Louie sugirió que se escaparan de esa habitación, algo que Dewey afirmó que iban a hacer utilizando la bolsa de canicas. Huey se ilusionó al escuchar que pronto saldrían de ese cuarto, pero su gozo cayó en un pozo cuando vio que el plan de Dewey consistía en golpear el pomo de la puerta con la bolsa de canicas. ¿Realmente esperaba que eso funcionara? Si rompía el pomo, a lo mejor se quedaban encerrados sin posibilidad de salir de esa habitación. ¿No había pensado en eso su hermano?
Pero, por otra parte, si trataba de detener al trillizo vestido de azul, probablemente recibiría, accidentalmente, un golpe de la bolsa de canicas, así que el hermano mayor decidió no correr ese riesgo. En lugar de eso, se instaló en el suelo de la habitación y esperó para ver cuál era el desenlace del plan de Dewey. Louie por su parte, no tardó en imitar a su hermano mayor y se acomodó a su lado.
Vieron como el trillizo mediano iba golpeando la puerta hasta que finalmente el picaporte cayó.
"¿De verdad este era tu mejor plan?" preguntó Louie a su hermano mayor inmediato, pero Dewey ignoró la pregunta y abriendo la puerta animó a sus hermanos a que le siguieran para explorar el lugar.
Los dos trillizos restantes estaban a punto de levantarse cuando una cuerda apareció de la nada y se envolvió alrededor del patito vestido de azul. Ver como su hermano era arrastrado lejos de ellos por esa cuerda hizo que a Huey casi le diera un ataque al corazón. ¿De dónde había salido eso? ¿Quién había sido?
Los dos hermanos restantes solo tuvieron tiempo de decir el nombre de Dewey antes de que la cuerda apareciera de nuevo y se enrollara alrededor de sus cuerpos, llevándolos probablemente al mismo destino que había sufrido su hermano.
Al final resultó que quien les había atrapado con las cuerdas había sido la nieta del ama de llaves. Webby Vanderquack. Huey no sabía muy bien qué pensar de ella. Por lo que pudo ver el trillizo mayor, la habitación de esa chica parecía una mezcla de habitación de una niña y la de alguien obsesionado con las armas. Además, con las preguntas que les había hecho antes de presentarse apropiadamente, Huey se sentía… intimidado por ella, por todas sus plumas, si hasta había hecho llorar a Louie. En definitiva, Webby parecía una patita muy apasionada, y con unos gustos muy… extravagantes.
A todo lo anterior, había que sumar también que la joven reveló que su hobby era estudiar a Scrooge McDuck y su familia, lo cual los incluya obviamente a ellos. Incluso les mostró un inmenso diagrama que relacionaba a todos los miembros de la familia de su tío-abuelo e incluso de los enemigos de este. Fue tras mostrarles este inmenso cuadro que la jovencita se presentó, y quedó relacionada con la familia de Scrooge con el hilo de amiga de los trillizos, algo que Huey aceptó por miedo a que les hiciera daño si no la consideraban su amiga, además, ¿qué podría pasar por considerarla su amiga? Huey siempre se había mostrado abierto a hacer nuevas amistades, así que no veía porqué no podían complacer a Webby.
Después de esto, y fiel a su estilo, Louie fue el primero en aprovecharse de la situación para ponerla a su favor… y el de sus hermanos, y lo hizo preguntando:
"Bueno amiga, ¿cómo se divierte uno por aquí?"
La chica se animó de repente y dijo:
"Oh, eso se me da genial"
Acto seguido le dio una patada a una rejilla del sistema de ventilación y esta cayó, acto seguido, Webby procedió a meterse en su interior. Al ver esto, los trillizos se miraron entre ellos y Dewey procedió a seguir a la chica diciendo:
"Este no es el cuarto de las canicas"
Durante su excursión por el sistema de ventilación, en algún momento Dewey se quedó rezagado, y fue el último en llegar hasta el lugar al que los había conducido Webby. Antes de que llegara, los otros dos trillizos estuvieron conversando un poco con su nueva amiga. Huey había advertido que Webby parecía mostrar varios síntomas de alguien que suele permanecer encerrado durante mucho tiempo: hiper entusiasmo, conocimiento sorprendente se su entorno, cierta inseguridad en el trato hacia otras personas, en el sentido de mostrar exceso de emoción en su conversación, extrema rapidez en el habla… sí, Huey estaba prácticamente seguro de que la joven apenas había convivido con otra gente fuera de las paredes de la mansión. Y así se lo preguntó:
"No sales mucho de casa ¿verdad?"
Webby caminó hacia una estatua de su tío abuelo mientras respondía:
"La abuela es algo sobreprotectora, me prepara para que esté lista para todo, pero luego dice que tengo todo lo que necesito aquí dentro… pero algún día, saldré a ver mundo, seré una exploradora y me comeré una hamburguesa"
Esta última parte la dijo mirando a los dos chicos e imitando al mismo tiempo la postura que Scrooge tenía en esa estatua de él mismo. Honestamente, a excepción de la preparación para estar listo para todo, Huey entendía perfectamente cómo se sentía Webby, pues su tío Donald actuaba del mismo modo con ellos… de acuerdo, tal vez no tan exagerado. Pero en fin, que entendiendo como se sentía su nueva amiga, el patito vestido de rojo sólo contestó a la parte de la hamburguesa diciendo:
"Nosotros podemos traerte una"
Y luego Louie y él se pusieron a caminar por el pasillo. El hermano mayor escuchó decir entonces a Webby:
"Sí que sois mis mejores amigos"
Al mismo tiempo que la chica vestida de rosa decía eso, Huey vio a su hermano salir del sistema de ventilación y pronto se unió a ellos. El trillizo mayor notó de inmediato que algo había cambiado en el estado de ánimo del pato vestido de azul, parecía malhumorado. El mayor de los hermanos se extrañó, tan animado que parecía antes… a lo mejor sería bueno que hablara con él. Sin embargo, su propósito se vio truncado cuando su nueva amiga los detuvo a los tres frente a una puerta y dijo con voz emocionada:
"Bienvenidos… al ala de los secretos"
La joven abrió la puerta de la sala, la cual estaba llena de los artilugios y las obras más fascinantes que Huey podría haber imaginado. Ante todo eso, Huey y Louie estaban emocionados, a diferencia de Dewey, y ciertamente habría seguido así de no ser porque el trillizo vestido de azul halló un cuadro en el que aparecían su tío y su tío-abuelo juntos en una aventura.
Ese cuadro tiró por los suelos toda la emoción de los hermanos mayor y menor, pues su tío Donald era todo lo opuesto a la aventura, a pesar de que Webby trataba de convencerlos de que Donald era en realidad un gran aventurero y compañero de Scrooge en muchas de sus aventuras. Pero los tres hermanos no estaban dispuestos a creer eso, ¡era imposible!
En su empeño por demostrar quién tenía razón, si Webby o los trillizos, dio como resultado que despertaron a un fantasma, una espada embrujada y un… caballo sin cabeza. Además de golpear dos veces de tres un gong que al ser golpeado tres veces desataba una horrible maldición.
Cuando Huey creía que ya las cosas no podrían ir a peor, Scrooge McDuck apareció en la puerta de la sala. Obviamente, al universo le gustaba burlarse continuamente del joven patito. Como era de esperar, la reacción del viejo pato fue cualquier cosa menos amable, pero al trillizo vestido de rojo eso le daba igual, lo importante ahora era escapar del peligro y hallar el modo de derrotar a los tres enemigos que querían atacarles.
Siendo el analista lógico que era, Huey creía que siendo más numerosos que sus enemigos, ellos tenían más probabilidades de ganar, pero desestimó esa idea cuando vio que los tres se habían unido en uno solo.
Para su tío Scrooge en cambio eso fue una magnífica noticia, pues ahora solo veía un rival al que derrotar en lugar de tres. Ante el asombro de los tres hermanos y de Webby, el pato multimillonario derrotó en un abrir y cerrar de ojos a les tres enemigos.
Ser testigos de tal espectáculo hizo que los cuatro niños salieran emocionados del lugar en el que se escondían, gritando y saltando alegremente alrededor de Scrooge, o al menos eso hacían hasta que el pato con sombrero de copa golpeo el suelo con su bastón silenciándolos de inmediato.
"Podemos explicarlo" comenzó a decir Louie en un intento de librarlos del castigo que muy probablemente iba a caerles por estar en ese lugar, y siguió diciendo:
"Hemos bajado a tu museo secreto a buscarte porqué te… ¿queremos?"
De acuerdo este final había sido un poco forzado, y muy probablemente había echado por los suelos todo lo que el trillizo con sudadera pudiera haber dicho antes.
Scrooge miró al niño que en estos momentos lo abrazaba y más bien con voz incrédula que furiosa, dijo:
"¿Museo secreto? Esto es el garaje"
Y al instante apretó el botón de un mando a distancia que demostró que efectivamente estaban en el garaje.
La decepción y la furia crecía dentro de Huey, y estaba seguro de que sus hermanos se sentían igual que él. A todo esto se sumaba que Scrooge comenzó a quejarse diciendo:
"Es increíble, resulta que os invito a mi casa-"
"Nos has encerrado en un cuarto" espetó Louie cortándole.
"Os he dado unas canicas" replicó Scrooge excusándose, como si eso fuera la respuesta a todo.
Ante ese argumento tan pobre, Huey dijo:
"Nosotros solo queríamos estar contigo"
Y él lo decía en serio, Huey sentía una gran admiración por Scrooge McDuck, y saber que eran pariente, le hacía sentir aún más ganas de aprender cuanto pudiera de él. Sin embargo, con cada nueva frase que soltaba, el trillizo mayor cada vez se sentía más decepcionado con su tío-abuelo:
"Pues ya estáis, y mirad la que habéis montado"
De acuerdo, sí, era culpa suya lo que había pasado, pero no lo habían hecho intencionadamente, fue un accidente… tras otro. ¿Era ese motivo suficiente para no querer estar con ellos?
Dewey fue el siguiente en hablar, y lo que dijo hizo que Huey se quedara sin palabras:
"Supongo que la familia no da más que problemas ¿verdad Scrooge?"
¿De verdad su tío-abuelo pensaba eso de ellos? ¿Eso era lo que había hecho que Dewey actuara de un modo tan raro? Mirando a su hermano y después a su tío-abuelo, el trillizo con gorra se dio cuenta rápidamente de que esas palabras no le habían sentado bien al pato con sombrero de copa, pues Scrooge adquirió una expresión furiosa y lentamente dijo:
"Todo. El. Mundo. fuera"
Creyendo que aún podía salvar la situación, Huey trató de calmar a su tío-abuelo, pero el rico pato le cortó antes de que pudiera decir nada con un fuerte grito:
"¡Fuera!"
Desafortunadamente, la acción que acompañó ese grito fue la de golpear el gong por tercera vez, lo que hizo que el dragón de piedra que lo sostenía de repente cobrara vida.
Webby, quien Huey ya había asumido que era una experta en artefactos mágicos, en seguida les informó que ese dragón era un cazador de oro.
Louie enseguida se animó al escuchar lo del oro, pero Huey le respondió diciendo que eso no era algo bueno si eres el mayor propietario de oro de Duckburg, lo cual quedó demostrado cuando el dragón en seguida se fue volando dirección a la caja fuerte de Scrooge… con el propio Scrooge agarrado a su cola tratando de evitarlo.
Los tres hermanos vieron que Webby se disponía a ir a ayudar a su tío-abuelo, así que ellos decidieron que iban a ayudarla, ayudarían a su tío quisiera él o no.
Fue en esas circunstancias que los niños conocieron a Launchpad, quien declaró que era piloto, lo cual les venía bien, porqué para poder atrapar al dragón tenían que ir volando. Sin perder tiempo, los niños se subieron al avión que casualmente había al lado de la mansión. Por el rabillo del ojo, Huey vio a Louie subiendo con el guante de medusa a escondidas. Suspirando, el trillizo mayor hizo una nota mental para hablar con su hermano acerca de apropiarse de cosas que no eran suyas.
Una vez dentro, Launchpad enseguida se puso en el asiento del piloto y encendiendo motores, el avión surcó los cielos. Mientras volaban vieron como su tío trataba de frenar al dragón, pero este lo lanzó por los aires, y se habría estrellado contra el suelo si no hubieran pasado justo en ese instante. Haciendo una cadena, agarraron a su tío y lo subieron al avión, a zona segura y libre de caídas.
Una vez seguro dentro del avión, impidieron que les regañara aduciendo que debían darse prisa en detener ese dragón. Huey de inmediato acudió a Webby y a su amplio conocimiento, inquiriendo un modo de detener al dragón. La patita no tardó en responder diciendo:
"Es místico, así que necesitamos un objeto místico como un espejo del olvido o el guante de medusa, o-"
"¿Cómo esto?" interrumpió Louie mostrando el guante que acababa de nombrar Webby.
Bueno, lo de hablar con su hermano discretamente quedaba olvidado, porqué con la mirada Webby y Huey le lanzaron al trillizo vestido de verde seguramente le hicieron sentirse incomodo con el hecho de haber cogido el guante en primer lugar. Tratando de desviar la atención, le entregó el guante a Scrooge diciendo:
"¿Qué? Pensaba devolverlo"
Justo después de eso Huey trazó un plan, mientras los otros niños ataban la manguera del garaje de Scrooge a la cintura de este, él le dio instrucciones a Launchpad para que descendiera en picado hacia el dragón, que ya estaba en la cúpula de la caja fuerte, y que luego ascendiera rápidamente. Dicho y hecho, abriendo nuevamente la puerta del avión, Scrooge saltó y con la mano en la que llevaba el guante de medusa agarró al dragón por la cola convirtiéndolo efectivamente en piedra y salvando todo su dinero en el proceso.
Los cuatro niños estaban sujetando la manguera mientras Scrooge se ocupaba del dragón, pero por desgracia, los movimientos repentinos hicieron que la manguera se les escapara y Scrooge saltó por los aires e iba a estrellarse contra el dinero, o al menos eso era lo que parecía, pues el pato mayor lejos de estrellarse, se zambulló en el dinero y nadó por él con total naturalidad, algo que asombró a los niños, en especial a Louie.
La emoción de los niños fue tan grande que gritaron asustados cuando se .el avión cayó sin remedio y se estrelló contra el suelo. Afortunadamente, todos y cada uno de ellos salieron ilesos del avión, incluso Launchpad.
Huey estaba feliz, habían tenido una aventura con ¡Scrooge McDuck! ¡Le habían ayudado a salvar su dinero! ¡Este era el mejor día de su vida! O lo fue hasta que Scrooge salió de la caja fuerte, les hizo sentarse a los cuatro mientras Launchpad apagaba el fuego que se había iniciado por el avión estrellado.
Y allí se quedaron, aguantando mientras Scrooge los regañaba… merecidamente:
"En el poco tiempo que os conozco habéis destrozado mi casa y mi caja fuerte, habéis despertado a varios monstruos ancestrales y casi conseguís matarme, ¡dos veces!"
"Cuatro veces si cuentas cada monstruo como una vez distinta" dijo Huey en un intento de aligerar la situación, pero no pareció surtir efecto, porqué Scrooge se acercó a los niños con los ojos entrecerrados, haciendo que los chicos temieran lo peor, pero de repente Scrooge se puso a reír.
Huey pudo sentir las miradas de sus hermanos en él, tal vez esperando que les diera una explicación, pero el hermano mayor no podía ayudarles, no sabía cómo explicar el cambio tan repentino del pato mayor. Solo podía callar y esperar, algo por lo que no tuvo que esperar mucho tiempo, pues su tío se sentó entre Louie y él y con voz emocionada dijo:
"¡Ha sido increíble!"
Señalando a Dewey:
"Cuando tú me has metido en el avión y has dicho, 'no hay tiempo'"
Y luego mirando a Webby:
"Oh y ¿a quién se le habría ocurrido lo del guante de medusa? ¡Brillante!"
A continuación, Scrooge le miró a él y añadió:
"Y luego me habéis sacado justo a tiempo y-"
Scrooge se rio nuevamente y levantándose, los miró con una sonrisa y les habló nuevamente:
"Niños, no dais más que problemas, curse me kilts, cómo echaba de menos los problemas… supongo que tendré que vigilaros un poco más de cerca para enseñaros a meteros en problemas como es debido"
La última parte la dijo sacando su teléfono y llamando a alguien, ese alguien resultó ser la señora Beakley, a quién le dijo que cancelara su agenda ya que iba a llevárselos de paseo.
Esto era lo mejor que Huey había escuchado decir a su tío Scrooge, por fin iban a pasar tiempo de verdad con él, aprender de él, pero… ¿adónde pensaba llevarlos de excursión?
Como si hubiera adivinado su pregunta interna, Scrooge se giró nuevamente hacia ellos y les dijo:
"Y ahora vamos a buscar ¡la ciudad perdida de la Atlántida!"
¿La Atlántida? ¿Había dicho la Atlántida? Eso significaba que tal vez además de vivir una asombrosa aventura, también podría ganar alguna insignia nueva como la de descubrimiento arqueológico o exploración submarina, las posibilidades crecían por momentos.
Huey estaba muy emocionado, al igual que sus hermanos, al fin salían de su aburrida rutina, estaba tan emocionado que contestó sin pensar siquiera a la siguiente propuesta de Scrooge:
"¡Y que nadie se lo cuente al tío Donald!"
El trillizo vestido de rojo respondió rápidamente que no iba a hacerlo, al igual que sus hermanos, pero cuando se lo pensó mejor, le entró el remordimiento. ¿Realmente era mejor no decírselo a su tío? ¿Por qué no? Ellos nunca le habían ocultado nada a su tío… excepto cuando planeaba alguna de sus ideas para no vivir bajo constante vigilancia. Como cuando Huey imitaba las voces de sus hermanos y ellos se iban a hacer lo que fuera que hubieran planeado.
Pero… ¿irse de aventuras sin que su tío lo supiera? Huey no sabía si quería hacerle algo así a su tío Donald. Desafortunadamente no tuvo mucho tiempo para pensar en ello, pues los demás estaban demasiado emocionados y no quería preocuparlos con sus remordimientos. Tendría que pensar en ello más adelante, cuando volvieran de su aventura.
Bien, espero que os haya gustado este capítulo, si es así, por favor, seguidla, añadidla a vuestro favoritos, comentad, y/o también si tenéis alguna sugerencia o queréis hacer hipotesis acerca de lo que va a ocurrir a continuación... en fin, como veais, solo... por favor, saber lo que piensan los lectores siempre anima a seguir escribiendo.
Este capítulo sigue mucho lo que sucede en el transcurso del primer capítulo de la serie, lo sé, pero de ahora en adelante procuraré que no sea así.
