Disclaimer: Los personajes aquí presentados, no me pertenecen, son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.
Disfruten.
Anata- Tú
Capitulo 4: Yakusoku - Promesa.
Una promesa es un suspiro, una promesa es un anhelo aún no cumplido, una promesa es un sueño, una promesa es un camino.
Helga escuchaba a Phoebe, mientras le explicaba la situación.
– ¿Ir contigo a Japón, no crees que eso seria muy caro Phebs? – le comenta a su amiga, con asombro.
– Lo sé pero yo quiero que tu estés conmigo y Gerald también quiere ir.
– ¡Supongo que esta preocupado! – dice Helga con las manos cruzadas enfrente de su rostro.
– Si lo imagino… a veces no sé si lo que estoy haciendo es lo correcto… es decir, si quiero disfrutar el estar con él, el mas tiempo posible, pero… siento que lo haré sufrir si…
– ¡Phoebe! – Protesta Helga, sabiendo a donde quiere dirigir la conversación.
La oriental mueve la mirada hacia la ventana. – Debe ser muy difícil tratar conmigo y esta enfermedad.
Helga la mira triste, luego se levanta de donde esta sentada y la abraza.
– Quiero que vuelvas a ser la que antes eras, me alegra que estés feliz con Gerald y se que él cabello métrico, te quiere y prefiere estar contigo compartiendo tu tiempo, sea cual sea la duración… que ademas será por mucho tiempo – dice remarcando lo ultimo.
Phoebe sonríe tenuemente y suspira. – ¿Iras conmigo?
– Pues claro, ademas a Bob no le importara, si llevo todos los gastos pagados – dice Helga sonriente.– ¡Prometo ir contigo a Japón!
– ¡Gracias Helga! – exclama Phoebe abrazando a la rubia.
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Gerald mira con suplica a Arnold, mientras el rubio meditabundo observa el pavimento.
– Mira viejo, se que es mucho dinero pero, necesito estar cerca de ella y son dos semanas, no quiero dejarla sola.
– Pero dices que Helga ira con ella.
– ¡Precisamente por eso necesito que vayas conmigo! – expresa Gerald casi desesperado. – La verdad aunque me llevo mejor con Pataki, no creo que soportemos estar mucho sin pelear.
– Pero Gerald yo no tengo suficiente dinero para ir en ese viaje.– Comenta Arnold caminando al lado de su amigo.
– Pero yo tengo mis ahorros y ya hable con los papas de Phoebe, nos quedaremos en casa de sus abuelos, así que solo nos preocupan los pasajes y algunos viáticos y yo te pago todo – le dice con las manos juntas a manera de petición.
– Pues voy a hablar con mis padres a ver que piensan – repone un tanto contrariado Arnold no muy convencido de la idea.
Gerald coloca los brazos tras su cabeza, mirando a Arnold de lado. – Pues yo estaba pensando que seria una buena forma de que estuvieras a solas con Helga, digo sin las muchas interrupciones de estos últimos días – explica mirándolo con interés.
A Arnold le brilla la mirada, es verdad él y Helga estarán a miles de kilómetros de Rick, ese estorbo al que le ha dado por interrumpir, cada vez que él intenta un avance con Helga.
– Eso seria genial Gerald – dice volteando a ver a su amigo.
Gerald sonríe de lado– ¡Si imagina, Phoebe dice que la primavera es hermosa en Tokio, con esos arboles llenos de flores color de rosa! – insiste el moreno, logrando que Arnold se imagine en medio de un campo lleno de esos arboles, caminado de la mano con Helga.
Arnold tiene una enorme sonrisa. – Si seria perfecto… y también estaríamos al pendiente de la salud de Phoebe – expresa el rubio con alegría.
Gerald asiente. – Sabia que te gustaría la idea – expresa triunfante al ver a su mejor amigo, haciendo planes.
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Helga sonreía dulcemente mientras hablaba con Rick de banca a banca, Arnold se encontraba de nuevo observándolos con enojo, no podía evitarlo, desde el día que los vio abrazados, sentía un malestar en el cuerpo cuando ese chico de pelo castaño estaba cerca de Helga.
– ¡¿Es en serio, no me mientas? – exclama Helga dandole un pequeño empujón a Rick que le sonríe gratamente.
– De verdad, son los mejores helados de la tierra, lo juro – dice divertido.
Helga se recarga en el respaldo de la silla. – No los he probado… ¿seguro que quieres invitarme? – menciona suavemente con un poco de rubor en sus mejillas.
Arnold agudiza su oído para escuchar mejor la conversación de la rubia.
– ¡Claro por eso te lo estoy pidiendo, duh! – repone él bromista.
Ella sonríe y lo mira atentamente. – Esta bien torpe, será hoy en la tarde.
– ¡Helga! – la llama Phoebe desde la puerta.
– Um, disculpame Rick, mi amiga me reclama – le explica mientras le pide con la mano a Phoebe que la espere.
– ¡No hay problema! – dice él levantándose de su asiento para reunirse con sus amigos.
Helga emocionada se acerca a Phoebe y le dice algo al oído, mientras salen al pasillo.
Gerald mira a Arnold que las sigue con la mirada.
– ¡Viejo, no tienes que preocuparte, en dos días mas nos vamos a Japón y él ya no estará cerca de ella! – dice sentándose junto a su amigo.
Arnold observa a su rival, que charla con sus amigos.
– Ella tiene algo con él, es algo que no puedo explicar… pero creo que le gusta. – expresa un poco enojado, mirando al castaño que ríe.
– Nah, no creo.
Arnold lo ve de reojo. – Hace un momento acaba de aceptarle una invitación a comer un helado, cuando hace unos días casi golpea a Wolfang solo por intentar invitarla. – explica contrariado.
Gerald se sorprende pero luego trata de calmar a su amigo. – Bueno, tienes que tomar en cuenta que tipo de chico es Rick, a comparación del patán de Wolfang.
– Exacto, Richard es un buen tipo… y eso me molesta.
Gerald solo mira a Arnold con un dejo de lastima.
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– ¡Estoy feliz… por fin me invito a salir! – Expresa contenta Helga.
Phoebe la mira extrañada. – ¿Arnold?
Helga voltea a mirarla con el ceño fruncido. – ¡No… Rick!
– ¿No entiendo porque eso te hace feliz?
Helga mira asombrada a Phoebe, le ha hablado sobre los sentimientos que Richard despertaba en ella y ahora no lo recuerda.
– Phoebs… ya te he dicho que él me gusta ¿cierto?
– Pero me dijiste que no estabas segura, por lo que aún sientes por Arnold. – Mirandola con desaprobación.
– Arnold no siente nada por mi, lo he notado estos últimos días… es que no le interesa estar junto a mi.
– ¿Porque lo dices?
– El otro día… ¿recuerdas que teníamos cita para ir al cine?
– Si y lo cancelaste para adelantar trabajo con Richard.
Helga suspira. – Yo quería que él me dijera que no la canceláramos, pero solo se porto como siempre diciéndome amablemente que no había problema y después en la tarde se aparece en mi casa sin tener motivo, odio que me envíe señales confusas… Rick no es así, él me ha dicho que le gusto, y que desea que salgamos juntos, aunque ya le dije que estoy enamorada de alguien mas.
– Me dijiste que él pensaba que tú y Arnold eran novios.
– Si pero… ya le dije la verdad.
– ¿Que están enamorados, pero que ninguno de los dos se decide? – expresa burlona Phoebe.
– ¡No! Que yo lo amo, pero él a mi no – dice Helga con tristeza.
Phoebe no entiende bien a Helga, pero es por eso que Gerald y ella idearon el plan de llevarlos a Japón, ya que parece que solo cuando están solos y lejos de los demás, logran un acercamiento.
– Helga… solo no hagas nada de lo que después te puedas arrepentir ¿si? En dos días nos vamos a Japón y allá pueden pasar muchas cosas, así que no te vayas a precipitar.
Helga no comprende bien a que se refiere Phoebe, pero lo acepta. – Esta bien…
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Richard mira con ternura a Helga, mientras esta come un banana split de vainilla.
– ¿Que tengo monos en la cara o que? – dice ella sonriente.
– ¿De verdad tú y Arnold no tienen nada?– pregunta Richard con interés.
Helga deja la cuchara a un lado y mira el borde de la mesa, mientras lo recorre con uno de sus dedos.
– No estoy segura… la verdad, no lo sé.
– Me parece que él siente algo muy fuerte por ti, cada vez que nos mira juntos, parece querer asesinarme con la mirada.
Helga sonríe. – El es así, siempre manda señales extrañas… como esa vez que me beso… – explica con sinceridad, recordando la única vez que él le correspondió.
~0~
– ¡Me gustas Helga, en serio y te agradezco tanto que me ayudaras! – Dice Arnold acercándose a ella y dandole un fuerte abrazo.
– ¿T…te gusto? ¿De que hablas cabeza de balón?– replica ella sin atinar a deshacer el abrazo.
– ¡Me sentiría perdido sin ti! – dice él mirandola a los ojos. – ¡Pensé que me iba a morir cuando no te encontré!
Helga esta sonrojada y lo mira con necesidad. – Estaba preocupada por ti… Arnold, mírate no puedo dejarte solo, no lo lograrías sin mi… – Helga ya no pudo seguir, esas palabras llenaron el corazón de Arnold y la tomo de la cara para darle un suave beso en los labios.
Ella no podía creer lo que estaba pasando, pero cerro los ojos al contacto de los labios de Arnold con los suyos. Un instante que pareció una eternidad.
– Oye viejo, encontré el rastro de… – Llega Gerald hablando y se queda callado, mientras ve al par de rubios separándose totalmente rojos.
– ¿Si Gerald, que pasa? – exclama Arnold dirigiéndose a su amigo.
– Encontré el rastro de esos hombres vengan por este lado – explica avanzando delante de ellos.
Arnold voltea a ver a Helga.– Te prometo que cuando esto acabe, vamos a hablar bien sobre esto. – le dice sinceramente.
Ella baja la mirada y asiente con la cabeza, para luego seguir a Gerald.
~0~
– Y así fue… pero después que todo acabo… simplemente… nunca dijimos mas nada. – le explica a Richard con soltura.
– Y solo son amigos… ¿cierto?
Ella lo mira a los ojos y sonríe débilmente. – Si.
– Helga… me gustas, ¿sabes? y quiero que seas mi novia, pero creo que tienes que aclarar ciertos asuntos con Arnold, antes que eso pase.
Helga esta sonrojada, le agrada la forma que tiene Rick, de decir las cosas. – Supongo… creo que él y yo vamos a tener una oportunidad de definir esto, en este viaje que haremos.
– ¿Me prometerías algo, Helga?
Ella asiente y espera a que él continúe.
– Prométeme que vas a ser sincera con él y que si de verdad, no te quiere como te mereces, pensaras en volver a mi.
Helga lo mira con afecto. – Si Rick, te lo prometo. – contesta mientras el chico de cabello castaño la toma de la mano y le sonríe.
Dos días después, viajan a un país lejano, en busca de una oportunidad, de vida para Gerald y Phoebe y de amor para Helga y Arnold.
Continuara…
ReiHikaruChiba.
