Agradezco a todos los pacientes lectores que esperan cada mes mi actualización. ¡Mil gracias en verdad! Debo decirles que este capítulo es más complejo que el anterior. Retomé algunas cosas ocurridas en el capítulo 1 y 2, espero les guste mucho. Algo que quisiera añadirles es que soy una loca obsesionada (¿?), jojo. ¿Por qué lo digo? Bueno, porque no puedo evitar imaginarme Verano en el Candybar como un episodio real mientras escribo. (Sí, en 3D, con las voces y toda la cosa) Aunque también ocurre mientras leo otros fics. Me pregunto si ¿soy la única que pasa por lo mismo?. Jaja. ¡Saludos a todos!


El especial Sam

Faltaban menos de veinte minutos para que el reloj marcara las seis de la tarde. El tan esperado momento de Sam estaba por comenzar. El Candybar se veía de ensueño. Todas las mesas estaban cubiertas por hermosos manteles blancos, con finos detalles bordados, arreglos florales, pétalos rojizos y ardientes velas en copas que adornaban cada una de ellas. Las sillas lucían unos hermosos lazos, y el suelo estaba cubierto por un alfombrado rojo. Las ventanas tenían colgadas cortinas de un color vino a todo lo largo, creando una atmósfera romántica dentro de la dulcería.

Las chicas se preparaban para el show que darían dentro de poco. Todas traían un vestido plateado de lentejuelas, se les veía entusiasmadas, pues mucha gente estaba llegando esa noche. Varias parejas de Retroville aprovecharían la ocasión para tener sus citas románticas en la dulcería, ver el show, y comer deliciosos postres.

Libby sonreía de la emoción porque era la gran oportunidad que estaban esperando para que las Libertines se dieran a conocer, claro, que también lo hacía para impresionar a Sheen. Le encantaba cuando el mexicano babeaba por ella.

Sam, por otro lado, sudaba de los nervios. Se paseaba de un lado a otro, temiendo por cualquier error que pudiese arruinar la noche. Estaba vistiendo una guayabera blanca y unos pantalones café, con zapatos oscuros; formal, pero no tan elegante. Ensayaba mentalmente sus diálogos, mientras se secaba el sudor de la frente con un pañuelo. Se aproximó hacia Cindy con un paso inseguro.

"¡Hace calor aquí! ¿Segura que está funcionando el aire acondicionado? ¿Qué estás haciendo? ¿Falta algo?", preguntaba. "¿Qué hora es? Oh Dios Mío, ¡¿Por qué no llega?! ¿Y si algo sale mal? ¡Dí algo, Vortex, sí, sí!", exclamaba Sam todo agitado.

Cindy roló los ojos. "Todo saldrá bien. Tú sigue ensayando tus líneas, y yo me ocupo del resto" Le indicó por enésima vez a su jefe. Muy al fondo, ella estaba tan preocupada como él por que todo saliera bien, sin embargo, sabía que debía demostrarse confiada y optimista. Mantener el control de la situación era la clave del éxito. "¡Ahora ve a tu lugar, que debes estar preparado para cuando ella llegue!", finalizó frunciendo el ceño y dándole un ligero empujón hacia su lugar. Se acomodó su fleco suavemente y se dirigió hacia la entrada del Candybar.

Aunque Cindy formaría parte del show, tenía que encargarse de la recepción de cada uno de las parejas que iban llegando, para acomodarlas en sus respectivas mesas, y al mismo tiempo, debía de estar atenta de la llegada de la Srita. Ave. En cuanto llegara ella, y dieran las seis en punto las puertas del Candybar cerrarían y daría inicio a la velada.

Lanzó miradas hacia todos lados, admirando su trabajo; le había costado toda la mañana 'rediseñar' el lugar, pero fue con la ayuda de Libby y de sus amigas que pudieron lograrlo a tiempo. Estaba muy emocionada por la oportunidad que les daría este show de darse a conocer, pero estaba especialmente emocionada por la promesa que había hecho el genio la noche anterior. Él dijo que asistiría, que iría a verlas. Se estremecía de pensar que tendría su atención, sus ojos azules puestos sobre los de ella. Esta noche tenía que darle todos los medios al genio para que por fin él se aventurara a hablar acerca de ellos. De sus sentimientos. ¿Y si no lo hacía hoy, hasta cuándo sí? Era la oportunidad perfecta y tenía que dársela.

Se sobresaltó cuando vio a los padres de Jimmy entrar al establecimiento. No esperaba verlos esa noche. ¿Y si preguntaban por su hijo? Lo que menos quería era que descubrieran su complicidad con Jimmy para dejarle usar su laboratorio.

"¡Wow! ¡Me encanta lo que hicieron con este lugar!" exclamaba Hugh rebozando de alegría. Se percató de un rostro familiar, era Cindy quién estaba frente de ellos. Entonces le dio un suave codazo a su mujer. "Mira tesorito, es la amiguita de Jimbo.", le murmuró entre risitas, guiñando el ojo.

"¡Sr. y Sra. Neutrón, bienvenidos!", les saludó la rubia. "¡Llegan justo a tiempo! Aún nos quedan algunos lugares disponibles."

"¡Cindy, Hola!", saludó Judy muy sonriente. "De casualidad ¿habrás visto a Jimmy hoy? Nos dijo que estaría por aquí, pero no veo a ese jovencito," preguntó amablemente, mientras miraba a todos lados en búsqueda de su hijo.

"Ah, ¿Jimmy? Bueno él," hizo una breve pausa, y comenzó a pensar en qué decir, tenía que inventar algo y pronto. La mamá de Jimmy era muy lista, no podía decir cualquier cosa. "¡Sí! Él… Estuvo aquí ayudando un rato, pero se fue a cambiar de ropa hace poco. Dijo que no tardaba." Mintió, justo a tiempo para ver a lo lejos a Carl y Sheen que se aproximaban al Candybar.

Entonces, apresurada, guió a los Neutrón a sus lugares. "Por aquí, por favor." Les indicó. "Debo continuar organizando a los comensales. Pero si necesitan algo, estoy a su servicios." Y con una sonrisa se retiró rápidamente del sitio.

"Hugh," comenzó a decir la Sra. Neutrón sentándose en su lugar. "¿No te parece que Cindy es una chica muy linda?" Comentó a su esposo. Una sonrisa se esbozó en su cara. Era una locura, pero desde la otra noche, se había quedado pensando en la observación que había hecho su esposo. Si Jimmy tenía los ojos puestos en Cindy, entonces ella le daba su aprobación. Durante varios años la imagen que tuvo de la rubia era de la chica de 10 años que constantemente reñía con su hijo. Pero ahora, comparaba el recuerdo de la pequeña niña rubia con la señorita que los acababa de atender en ese momento. Tenía otro aire, era diferente. Se veía desde lo lejos que Cindy había cambiado bastante y para bien. No sólo físicamente.

"Es la suerte de los Neutrón," contestó Hugh con una risita picarona mientras se aproximaba a su mujer y la rodeaba con su brazo seductoramente.

"Oh, Hugh," replicó ella entre risitas.

Al otro lado, Cindy se interpuso frente a Carl y Sheen, con los brazos cruzados, su rostro tenía una expresión desaprobatoria al ver que Jimmy no se encontraba con ellos. Su rubio fleco caía sobre sus ojos. Sin mover ni un dedo, con un solo soplido, se lo acomodó nuevamente.

"¿Y Neutrón?", cuestionó ella.

"¡Fiu Fiu! Cindy, ¡qué bien luces!", comentó Carl, ignorando su pregunta.

"Ñeh, yo te doy un 4 de 5. ¡El 10 se lo lleva mi Ultra-nena!", decía Sheen poniendo los pulgares hacia arriba.

"Gracias, chicos.", agradeció ella, con una pequeña sonrisa. "Uhm, ¿Pero dónde se supone está Jimmy? Creí que vendría con ustedes.", les interrogó nuevamente.

Sheen se encogió de hombros, mientras Carl sacaba su celular. "Ah, Jimmy me envió un mensaje hace rato. Dijo que nos alcanzaría acá."

"Sí, parece estar algo ocupado.", comentó Sheen. "Aunque no imagino qué puede tenerlo tan ocupado sin su laboratorio," añadió, pero unos instantes después esbozó una expresión pícara en su rostro. "Espera, quizá si hay algo,". Finalizó soltando unas risitas.

Carl despistado se limitó a concretar; "Cosas de genios, quizá." Y se encogió de hombros.

Ignorando el bobo comentario de Sheen, Cindy asumió con certeza de que Jimmy seguramente se había quedado trabajando todo el rato en el laboratorio de ella. Frunció el ceño todavía más al imaginar que se estaría demorando más en llegar. Ese tonto. Aunque aún tenía esperanzas de que Jimmy se apareciera en cualquier momento. Sin embargo, sus esperanzas y sus ánimos fueron en decremento.

"Bueno, gracias," les respondió la rubia. "Por cierto, Libby reservó una mesa para ustedes. Está por allá.", señaló hacia el fondo.

Sheen miró hacia la mesa, y luego hacia Libby, quien estaba muy cerca de ahí. Sus ojos se abrieron como platos y su boca parecía babear por lo que veía. Sin pensarlo más se apresuró hacia ella para saludarla, dejando a Carl atrás.

"Cindy, si de algo sirve," comenzó a decir Carl. "Jimmy a veces puede ser un tonto. Es un chico después de todo. Pero no dejes que eso te moleste," sugirió, guiñándole el ojo y se alejó para ir hacia donde estaba su hiperactivo amigo.

Cindy se ruborizó, e hizo muecas con ese comentario. ¿Qué sabía Carl exactamente? Sacudió un poco su cabeza y observó que la invitada especial se aproximaba. Era la Srita. Ave.

Rápidamente, Cindy intercambio señas con sus compañeras dándoles la indicación de que el show comenzaba ya. Se aproximó hacia la anciana mujer y le asistió.

"¡Señorita Ave, Bienvenida! ¡Qué hermosa luce hoy!", saludó. "Permítame que le lleve a su lugar." Dijo, guiándola de la entrada hacia su asiento. Las luces se atenuaron y una dulce música romántica de los 60's se escuchaba al fondo. Sam estaba parado a lado de su lugar, y se ponía más nervioso al verla aproximarse.

"Sam, ¿tú hiciste todo esto por míii? Grawwwk…" preguntó sorprendida ella.

Sam puso en marcha su modo romántico. "Bueno, la mujer perfecta merece una velada perfecta, sí", dijo con un suave tono de voz.

"Oh, Sam…" contestó ruborizada la mujer.

Sam movió la silla para que ella se sentara, y luego él se acomodó en su lugar. Chasqueó los dedos. Cindy que estaba aún cerca, se aproximó hacia su jefe.

"Es hora. Comencemos" Ordenó el regordete, sin despegarle la mirada a su acompañante.

Cindy miró su reloj. Eran las seis en punto y Jimmy no había llegado. Hizo una mueca en desanimo, aún así, el show debía continuar. "Enseguida." Contestó. Y se apresuró hacia la entrada para cerrar las puertas.

Justo en ese momento, una figura apareció e interpuso su pie en la entrada, deteniendo el cierre de las puertas.

Cindy se estremeció para luego torcer su cara en irritación. "Oh, eres tú." Saludó.

"Hola, preciosa," saludó. "Llego justo a tiempo, ¿no?", preguntó, aproximándose a la rubia.

Ella solo roló los ojos. "Lo siento, Butch. Casa llena. Llegas tarde." Excusó ella, "Si me disculpas, el show esta comenzando.", dijo, y sin más, cerró la entrada principal de un golpe dejando al muchacho fuera del establecimiento. No quería problemas para la velada, y lo mejor fue evitar que él estuviera cerca. Se sacudió las manos y se apresuró hacia sus amigas para comenzar.

Butch, sorprendido por la cortante acción de la rubia, apretó sus puños en enojo. "Esto no se va a quedar así, Vortex" murmuró mientras comenzaba a dar golpes al aire y se alejaba del sitio.

Lejos de ahí, Jimmy corría a paso apresurado. Iba mirando su reloj, eran pasada las seis y oficialmente estaba llegando tarde. Había prometido ir al show y no quería decepcionar a sus amigos, especialmente a Cindy. Después de todo, había pasado todo el día en su fantástico laboratorio. Tenía que compensárselo. Su cabello aún estaba húmedo, pues había salido por la alberca. No le había dado tiempo de secarlo. Estaba tan concentrado en su proyecto que no se percató de la hora que era. Le había mandado un mensaje a Carl avisándole que los alcanzaría en la dulcería pero al parecer no contempló ciertos factores. Ya que la motoslide se había dañado aquella noche, y sus otros inventos habían sido confiscados, tenía que ir a pie como persona normal. Hubiese ido en transporte público si no se hubiese olvidado de pedirle prestado dinero a sus padres. A veces podía ser un gran tonto. Se abofeteaba mentalmente mientras divisaba a lo lejos la dulcería. Se veía cerrada, pero quizá aún tenía oportunidad de entrar.

Solo imaginaba la expresión de Cindy si no asistía. No quería fallarle.

Lo había estado pensando toda la noche anterior. Aprovecharía la ocasión para, por fin, hablar con Cindy. Decirle con honestidad todo. No podía seguir reprimiendo la verdad. Cada vez las cosas se ponían más complicadas entre ellos.

Desde que estaba en primaria, había comenzado a sentir cierta atracción por ella. Entonces, era cosa fácil negarlo. Lo tenía bajo control. Su interés era la ciencia, y todo lo demás eran distractores. Pero conforme fue pasando el tiempo, Cindy comenzó a formar, cada vez más, parte de sus aventuras, y entonces, descubrió su perfección. Tan inteligente, y capaz de todo. Tenía poder, y control, además de cierto encanto en su forma de hablar, de vestir y de caminar. Le maravillaba. Y últimamente, no podía dejar de pensar en ello, ocupaba su mente día y noche. Ya no podía enfocarse solo en la ciencia.

Sabía que estaba haciendo mal las cosas. A veces le podía expresar su interés robándole algún beso a ella. Y bueno, al inicio, pensó que eso bastaba para hacerle saber todo. Pensó que ella entendía sus sentimientos, que no había necesidad de palabras. Mirarle a los ojos, o tomarle de la mano, era lo único que necesitaba. Pero no era suficiente ahora. Últimamente, le molestaba ver cómo otros chicos se acercaban a ella, o cuando su pupitre se llenaba de cartas en San Valentín, o el sinfín de muérdagos que se interponían en su camino cada navidad. O el simple hecho de que otros compañeros la miraran, le irritaba. Y él tenía la culpa. Jamás le había expresado verdaderamente sus sentimientos. Ella lo había intentado, pero cada vez que ella quería tocar el tema, de algún modo, el cambiaba la conversación. Los nervios, o el temor a charlarlo, no lo sabía, pero algo le impedía continuar hablando.

Aún después de tantos años, ¿cómo podía ignorarla y sin embargo, cuando se le antojara, cuando su cuerpo le pidiese a gritos, le robase un beso sin explicación? Era un gran egoísta. Pero no quería continuar así. Quería que eso cambiase. Quería hacer bien las cosas. Ya era hora de hacerlo bien.

Desde hace varias semanas, ya había intentado hablar con ella y decirle lo que sentía. Pero jamás lograba tener la oportunidad correcta, o que las palabras salieran de su boca. Se sentía débil cada vez que quería expresarle sus sentimientos. Ella lo hacía sentir débil.

Hoy debía cambiar eso.

Tenía un regalo, y ahora, la ocasión perfecta para dárselo y decirle la verdad.

Butch se encontraba pateando unos botes de basura, aún enojado por el rechazo de la rubia, tenía ganas de descargar toda esa ira que le provocaba su desprecio. ¿Qué razón tenía Vortex para menospreciar todos sus halagos e invitaciones? Entonces, alzó su mirada, y en un instante conectó todos sus pensamientos. Vio al genio aproximarse hacia la entrada de la dulcería, pero antes de que pudiese tocar la puerta, lo agarró con mucha fuerza del hombro.

"¡Pero si es Jimmy Neutrón!", dijo para sí.

Jimmy chilló del dolor que le provocó el agarre del sujeto sobre su hombro. Entonces, se giró para ver la cara del matón que lo apresaba. "¿Butch? ¿Qué es lo que quieres?", preguntó irritado. No tenía tiempo para esto. "¡Suéltame ya!", ordenó intentando zafarse del agarre.

Esto irritó más a Butch. "¡A mi no me das órdenes, Neutrón!", exclamó, ahora, agarrándolo con ambas manos fuertemente. "Te crees un genio, y quizá lo seas, pero aquí no estás en posición de negociar," añadió poniéndolo contra la pared.

Jimmy roló sus ojos. "Si quieres dinero, no estás de suerte hoy… así que déjame en paz," ordenó de nuevo.

Butch soltó una maliciosa risa. "¿Qué te hace pensar que quiero tu dinero?", preguntó sarcásticamente. "Además, quien no está de suerte hoy ¡eres tú!", concluyó mientras liberaba una de sus manos y la empuñaba en un fuerte golpe que dirigió hacia el rostro del genio. Jimmy solo tuvo tiempo de cerrar sus ojos antes de recibir el golpe.

"¡Esto es solo el calentamiento, Neutrón!", expresó Butch entre risas, mientras se preparaba a lanzar una oleada de golpes contra el otro joven.

Jimmy intentaba zafarse del agarre, o esquivar los golpes, pero su fuerza no se comparaba con la del matón. Le golpeó una, dos, tres veces seguidas en la cara, y lo soltó un momento solo para darle un rodillazo directo al estómago.

Jimmy cayó sofocado al suelo, intentando respirar. Su cara ardía, y de sus labios se escurrían unas gotas de sangre.

"Dime qué es lo que quieres", espetó Jimmy, casi inaudible.

En el peor momento, se había topado con Butch, y para colmo, no tenía ni un invento a la mano para hacerle frente. Tenía que quitárselo de encima, cualquier oportunidad debía aprovecharla. Entonces vio como Butch retrocedió un paso para agarrar fuerza y darle otro golpe, y Jimmy, enfurecido, vio ahí su ocasión para contra atacar, se levantó del suelo y le dio un fuerte cabezazo a Butch en el estómago.

"Dime, ¡¿Qué es lo que quieres?!", gritó Jimmy, derribándolo. Ya en el suelo, se aproximó a él para devolverle los golpes al sujeto. ¡Uno, dos, tres, cuatro! Lanzó los golpes tan fuerte como pudo directo a la cara del matón.

Esto hizo encolerizar aún más a Butch, quien se dio vuelta sobre el suelo cambiando los roles nuevamente.

"No te hagas el tonto, Neutrón. ¡Los he visto!", comenzó a decir Butch, mientras emprendía nuevamente su oleada de golpes sobre el genio. "¡He visto cómo le sonríes y cómo la miras…!" continuó diciendo el matón con mucha ira, "¡Siempre ha sido así, y ya estoy harto!", exclamó, esta vez, poniéndose de pie y agarrando al genio del cuello de su playera negra. Jimmy estaba confundido, hacía muecas de dolor y de confusión. No entendía a qué se refería Butch.

"Así que sólo te lo diré una vez," murmuró. "¡Vortex es mía!", exclamó el enorme sujeto, lanzando un gran golpe hacia la mandíbula del genio.

Jimmy salió propulsado contra la entrada principal del Candybar, interrumpiendo el show que había dentro del lugar. La música se silenció y las luces se prendieron. Todos los movimientos pararon en seco. Los ojos de Jimmy brillaron de cólera. ¡Todo esto era por Cindy!

Entonces, como una chispa que prendía el leño, Jimmy se tensó en furor. Con el ceño fruncido, se levantó del suelo, pisando los trozos de cristal rotos y tambaleándose un poco. Adoptó una pose de defensa con un brazo extendido al frente y su puño protegiendo su rostro.

"Ni en tus sueños," murmuró, con una sonrisa desafiante.

Butch encolerizado, se lanzó contra Jimmy, y rodaron hacia el centro de la dulcería, continuando su pleito.

Para este preciso momento, todos los presentes, estaban pasmados con la inesperada interrupción. ¡Pero Sam estaba en shock! Miraba la puerta de su establecimiento destruida y luego a los jóvenes, que cínicamente continuaban su pelea dentro. Toda la clientela conmocionada por los hechos comenzaban a gritar, pero su cita ¡su cita perfecta! Estaba arruinada.

Carl y Sheen estaban boquiabiertos. Se pusieron inmediatamente de pie en cuanto vieron a su amigo en medio de ese alboroto.

"¡Jimmy!", exclamaron ambos a unísono.

"¡Espera cabezón, nosotros te ayudamos!" dijo Sheen, quien sin pensarlo mucho, se precipitó a lanzarse contra el gorila que atacaba a su amigo. "¡Gordo, ayúdanos!", añadió, mientras se colgaba de la espalda del otro.

"¡Pero aún no comemos!", respondió el regordete. Luego, al ver la acción del mexicano, se aventuró a seguir su ejemplo y agarrar al matón de la pierna. Pero este, parecía inmutarse, pues continuaba atacando con sus fuerzas al genio.

Hugh y Judy se percataron de su hijo en problemas.

"¡JIMBO!" exclamó el Sr. Neutrón poniéndose de pie.

"¡JIMMY!" chilló la Sra. Neutrón, mientras se cubría el rostro con sus manos, en preocupación.

Cindy y Libby también estaban pasmadas por la interrupción de los chicos. Libby miró angustiada a Sheen mientras se lanzaba hacia el matón.

"¡Sheen, no!", exclamó en vano.

Los ojos de Cindy estaban en blanco, una ola de emociones se mezclaba en su interior. Preocupación e ira. Sus dientes se apretaron y su ceño se frunció. "¡¿Qué creen que están haciendo?!", exclamó a los jóvenes.

La Srita. Ave graznaba por la conmoción. Sam, saliendo de su trance, también explotó de ira.

"¡Alto! ¡Deténganse ahí! ¡Llamaré a la policía! ¡Sí, Sí!", amenazó, dirigiéndose a su teléfono que estaba sobre la barra. Los jóvenes ignoraron su comentario y continuaron golpeándose. Más bien, Butch golpeaba, mientras Jimmy intentaba defenderse. Sam comenzó a marcar rápidamente. "¿Oficial Tubbs? Habla Sam. Venga de inmediato. Unos delicuentes están destruyendo todo mi negocio! ¡Sí! ¡Sí!". Colgó.

Butch, algo temeroso, quiso terminar con esto rápido, así que de una patada se libró de Carl, y luego, dio varios pasos hacia atrás, y se lanzó de espaldas contra una mesa, aplastando a Sheen y dejándolo allí, retorciéndose del dolor. Libby fue a socorrerlo.

"¡Ahora sí, vas a ver, Neutrón!" amenazó Butch.

Entonces, se aproximó fúrico hacia Jimmy, quien apenas comenzaba a ponerse de pie apoyándose de una mesa. Tenía el ojo moreteado, y los cachetes inflamados. Rastros de sangre corrían de sus labios. Y se apresuró a darle el golpe final, pero antes de llevarlo acabo, fue interrumpido por una chica. Cindy había bloqueado el golpe con un movimiento.

"¡Quieto, Butch!" ordenó la rubia, mirándolo fijamente a los ojos con suma frialdad.

El matón esbozó una sonrisa maliciosa e intercambió miradas con Jimmy, que estaba detrás de ella. "Bien, bien, tu noviecita ha venido a salvarte.", se mofó.

Cindy se enrojeció y apretó sus puños. "No soy su novia…" murmuró ella casi inaudible.

"Si no lo eres, entonces no te metas en es–…", fue lo que alcanzó a articular el joven antes de que Cindy lo agarrara del brazo y lo lanzara contra el suelo. "¡Que NO SOY SU NOVIA!" estalló Cindy, encolerizada, dejando a Butch noqueado.

Una oleada de aplausos de toda la clientela se escuchó en toda la sala cuando Cindy derribo al matón. Jimmy se dejó caer sobre sus rodillas, pasmado. En su mente retumbaban las palabras de la rubia. Carl y Sheen enseguida se pusieron de pie, y los padres del genio corrieron a socorrerlo.

"¡Jimmy!" exclamaba la sra. Neutrón. "¿Qué fue eso? ¡Mi hijo! ¿Estás bien? ¡Mira como te ha dejado!", sollozaba la mujer.

"Estoy bien…" alcanzó a contestar el castaño.

Cindy seguía de espaldas a él, reprimiendo su ira, y su cólera. No quería verlo o explotaría.

Sam, se aproximó hacia la muchedumbre. "¡Ahora sí, pequeños delincuentes! ¡Van a pagármelas todas! Sí, sí,", amenazó el regordete jefe.

La señora Neutrón se estremeció, y enseguida, buscó intermediar por su hijo. "¡Por favor, Sam! Jimmy no es un delincuente, debe haber alguna otra forma, para pagarte los daños causados," sugirió.

"¡No hay forma de que pague por estos daños, mira nada más lo que ha hecho!", se quejaba.

"¡Sam! Jimbo es nuestro hijo, debes tener algo de consideración," añadió, el Sr. Neutrón.

En ese preciso momento, el auto de la policía se estacionó al frente. Las sirenas del coche alumbraban el frente. El oficial Tubbs entró despacio, pasando por encima de la puerta destruida y mirando los demás daños.

"¿Quién es el responsable de todo esto?" interrogó el oficial.

Entonces, Judy, Hugh, Carl, Sheen, Libby voltearon a ver a Sam, angustiados por escuchar su respuesta. Sam volteó a ver a la Srita. Ave y a todo su local dañado. Y antes de que pudiese decir algo, Cindy se acercó a él, y con un inexpresivo rostro le murmuró al oído. Sam frunció el ceño pero luego, pareció convenir con la rubia.

"¡Este bribón!" exclamó, señalando el cuerpo de Butch que yacía sobre el suelo. "Es un gran delincuente, ¡ha destruido mi puerta, espantado a mis clientes, arruinado mi cita, acosado a mi empleada y…" se pausó. "Y ha atacado a este ciudadano ejemplar sin razón alguna! Sí, sí! Todos somos testigos!" replicó Sam.

"¡Sí, arréstelo con brutalidad!", sugirió Sheen mientras al mismo tiempo todos asentían con sus cabezas.

"¡Sí!", se escuchaba al unísono.

"Butch," comenzó a decir el oficial, mientras ayudaba al noqueado joven a ponerse de pie, "por daños a terceros quedarás confinado a servicio comunitario por el resto del verano," indicó, esposándolo por detrás. "Puedes permanecer en silencio hasta que lleguemos a la comisaría, todo lo que digas podrá ser usado en tu contra," concluyó. Y se lo llevó del lugar.

Todos aplaudieron ante semejante ejemplo de justicia. La señorita Ave se puso de pie, emocionada, y se aproximó hacia su cita.

"Ohh, Sam…" comenzó a decir la mujer. "¡Eso ha sido lo más duuuulce y tieeeeerno que jamás te he visto hacer graaawk!" concluyó dándole un beso en la mejilla.

Todos se enternecieron por la escena. Cindy se acercó a su jefe y le dio un codazo. "Hazlo ya", le indicó, apresurada, dándole el micrófono.

Sam se tambaleó de nervios, y sacó un pequeño papel de su bolsillo. Su voz era grave y rasposa. Aclaró su garganta un poco antes de comenzar. Alguien atenuó las luces y todos escuchaban atentos.

"Oh, sí. Bien aquí voy,… En vista de lo sucedido, quisiera aprovechar este momento para expresar unas palabras a todos los presentes: en la vida tenemos infinidad de momentos, que podemos decidir recordar u olvidar con el tiempo, pero siempre habrá un momento para recordar en nuestros corazones, y para mí es este," indicó, e hizo una pausa para arrodillarse, y sacar de su bolsillo un pequeño estuche negro, que abrió suavemente, "Winifred, ¿te casarías conmigo? ¿Sí, Sí?". Sus ojos azules brillaban detrás de sus rojas gafas. Sus cejas blancas se torcían por la expectativa. Estaba al descubierto frente a toda esa gente. Expuesto, por su amor.

Sin pensarlo mucho, la señorita Ave enseguida se abalanzó hacia él. "¡Sí, claro que siiií, mi amoooor grraaawwk!", articuló, besándolo por todo el rostro. Todas las parejas saltaron de emoción y comenzaron a festejar con aplausos y todo lo demás.

"Cindy," murmuró Sam que no dejaba de tener esa enorme sonrisa en su rostro. "¡Sirve el 'Especial Sam', la casa invita, sí, sí!" ordenó.

La rubia inmediatamente acató la orden y con gran rapidez enormes tazones llenos de helado de todos los sabores, y con una cubierta de chocolate y cerezas, aparecían en cada mesa. Libby puso nuevamente la música sesentera y todo continuó como si nada.

Mientras tanto, la Sra. Neutrón limpiaba las heridas del rostro de su hijo con un pañuelo.

"¡Mira como te ha dejado, Jimmy!", chillaba la mujer.

"Mamá, estoy bien…" afirmaba el genio, abochornado. Todo le había salido mal esa tarde, pero aún tenía esperanzas de solucionarlo. Miró hacia la rubia que se encontraba limpiando el desastre causado por Butch en una de las mesas.

"¿Me permiten un momento? Tengo algo importante que hacer," le dijo a sus padres. Ambos asintieron en sorpresa.

Jimmy se dirigió hacia Cindy quien se encontraba de espaldas hacia él. Se aclaró la garganta para llamar su atención. Enseguida, ella volteó a verle con una mirada tan inexpresiva que traspasó su corazón.

"¿Podemos hablar un momento?", le preguntó él, dudoso. Ella accedió renuentemente y le siguió hacia afuera de la dulcería, mientras al mismo tiempo, Sam se dirigía a hablar con los Neutrón.

Jimmy no sabía por donde empezar. Hubo un gran silencio antes de que pudiese ordenar sus pensamientos. Sus manos sudaban y su ritmo cardíaco seguía un poco agitado por de la pelea. Su cara parecía más inflamada con los minutos que pasaban. Cindy tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido, seguía molesta por todo lo ocurrido. Entonces, antes de que el genio emitiera una palabra, ella estalló.

"Después de todo lo que he hecho por ti,", comenzó a decir en un murmuro. "¿así me respondes? ¡Llegaste tarde y lo arruinaste todo! ¡TODO!", exclamó en furia.

"Cindy, yo–", articuló el genio.

"¡Nada, Neutrón!", interrumpió ella. "No puedo creer que por un momento haya pensado que serías diferente, …", chilló. Su voz se atenuó. "… que cambiarías, y dejarías de ser el egoísta de siempre…"

"Espera, déjame que te explique", exclamó él agitando sus manos en negación.

Ella desvió su mirada hacia otro lado. "No. No hay nada que explicar,…" se negó.

Jimmy se sobresaltó. "Dame una oportunidad, te explicaré todo," suplicó el joven.

Cindy contenía su ira. "¡Ya te DÍ más de una oportunidad!" gritó. Dándole la espalda y cerrando sus ojos. No quería seguir escuchándolo.

La reacción de la rubia lo abrumaba. "¿Por qué te enojas conmigo, Vortex? ¡Yo no soy quien provocó a Butch,", excusó él. Ahora él se estaba enojando.

"¿Y yo sí?", añadió Cindy, aún de espaldas.

"¡No lo sé!", fue lo que pudo responder el castaño exaspeado. Hizo una pausa, suspiró en un intento de aclarar su mente. Agitó su cabeza. "Mira, sólo quiero que nos olvidémonos de todas estas trivialidades, Cindy, esto no es lo verdaderamente importante," comenzó a decir. Quería retomar su plan original. Arreglarlo todo. Metió su mano al bolsillo de su pantalón. Aún seguía ahí. El regalo de Cindy. "Yo sólo quería decirte que–"

Pero antes de que pudiese terminar la oración, la rubia estalló. "¿Trivialidades?", repitió fúrica, dándose la vuelta frenéticamente y empujándolo hacia atrás. "¡Eres un gran TONTO Neutrón! ¿Porqué no lo entiendes?", exclamó Cindy. Jimmy retrocedió por el empujón, y miró los ojos de la rubia. Estaban cristalinos.

"Cindy, espera, yo–", articuló, antes de que la rubia lo ignorara y volviera a la dulcería. No podía dejarla irse, sin antes decirle todo. Se apresuró a seguirla, pero, sin previo aviso, su camino se vio obstaculizado por sus padres, a la entrada.

"Aguarda, hijo.", le detuvo el Sr. Neutrón. "Tu madre y yo tenemos algo que decirte," comentó.

La Sra. Neutrón se aproximó hacia su hijo. "Hablamos con Sam y ya hemos llegado a un acuerdo," añadió ella.

"¿Un acuerdo?", repitió el genio, confundido.

Su madre procedió a explicar. "Sí, para pagar los daños de la dulcería, tendrás que…", hizo una pausa.

"¡Tendrás que trabajar para mí por el resto del verano, sí, sí!", dijo Sam enojado, apareciendo repentinamente ahí.

Los ojos azulados de Jimmy se abrieron como platos. Todo le dio vueltas. "¡¿QUÉ?!" explotó en un alarido antes de desplomarse al suelo.

Por el resto del verano, sí… retumbaba en su mente y todo se oscureció.

...


Bien, aquí es cuando yo abro la interrogante. ¿Qué se imaginan que ocurrirá? ;D ¡Aún quedan algunos capítulos antes de que se termine el verano! Muajaja. ¡Se aprecian mucho los reviews!