Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! Le pertenecen a la maestra Amano Akira, y los personajes de pokémon le pertenecen al maestro Satoshi Tajiri, yo soy solo una simple mortal que no tiene derecho sobre nada excepto la ridícula trama de este FanFic.


- Personas hablando. -

Personas pensando.

"Pokemon hablando".

`Pokemon pensando´


Capitulo 3. "Un chico y su herencia… ¿Regalo o maldición?"

*Pov en tercera persona*

Leon, transformado en Charizard, se llevo a Tsuna de regreso al bosque de Namimori mientras lo cargaba en su hocico.

Sobrevolando la zona del bosque fue más sencillo para Tsuna encontrar en claro donde había huido de los Mightyena y dejado la pokebola.

- Es ahí Leon. – indico Tsuna con su dedito mientras colgaba del hocico del dragón.

El pokémon profirió un ligero gruñido como afirmación y se dirigió al sitio que el humano pidió, pero al llegar al sitio prometido Leon soltó a Tsuna y lo dejo caer desde una altura de dos metros contra el suelo para después Leon transformarse otra vez en Ditto y caer sobre Tsuna.

- Di-ditto. – canto alegre el pokémon al caer sin ningún contratiempo.

Claro que para Tsuna fue una historia totalmente diferente pues había caído con la cara por delante.

- Itte-te-te-te. – lloro Tsuna meintras se reponía del golpe.

De repente los arbustos se movieron, Leon y Tsuna voltearon a ver que producía el ruido, y de entre los arbustos apareció el Poochyena del día anterior.

- Pooch-poochyena! – ladro feliz el cachorro pokémon al reconocer el rostro de Tsuna y lanzarse sobre el.

- Hiiee! N-no! Espera por favor! – pidió Tsuna en vano, pues el Poochyena ya estaba lamiéndole el rostro y el llenándose de ronchas.

Leon observaba todo con una sonrisa en su viscoso y rosa rostro.

Sin que nadie se diera cuenta un Mightyena salió de entre los mismos arbustos de donde salió el cachorro, dio un pequeño rugido para que notaran su presencia.

El Poochyena inmediatamente se bajo de un enronchado Tsuna y se volvió a adentrar en los arbustos para salir con un pequeño objeto esférico en su hocico, se acercó a Tsuna y coloco la pokebola a los pies del este. El pokémon bajo el rostro avergonzado y un ligero sollozo dolido se escucho de su parte.

"Lo siento. No quería causarte problemas".

Los ojos de Tsuna se agrandaron al escuchar aquella voz.

¿El pokémon había hablado?

- Im-imposible. – susurro desconcertado el único humano de la escena – Lo-los po-pokémon no-no hablan. –

Leon volteo a ver a Tsuna al escuchar lo que dijo, y una sonrisa torcida casi tan tenebrosa como la de su entrenador se dibujo en su rostro.

"Perdón." Lloro el Poochyena.

Tsuna, aun estupefacto y sin saber que hacer, simplemente opto por inhalar hondo, exhalar despacio, así evitaría entrar en pánico, y bueno, no era culpa del pobre Poochyena que a él se le hubiera caído la pokebola, el pequeño solo quería jugar.

- No es tu culpa. – hablo Tsuna – Fui yo el que soltó la pokebola y huyo cuando tu solo querías jugar. Soy yo quien se disculpa. – dijo Tsuna mientras hacia una ligera reverencia con su cabeza.

El Poochyena, feliz de que Tsuna le hubiera perdonado, nuevamente se lanzo sobre de él y comenzó a lamerle el rostro otra vez.


*De vuelta en el laboratorio*

Reborn alzo una ceja y una sonrisita torcida y burlona se planto en su rostro al ver como su estudiante volvía lleno de ronchas y cansancio, con la pokebola en mano por supuesto, sino lo hubiera mandado de regreso otra vez.

Leon volvió a su forma natural y se instalo en el hombro derecho de su entrenador.

- Veo que te has divertido. – dijo Reborn con tono burlón a Tsuna.

- No tienes una idea. – respondió Tsuna mientras le daba la pokebola a Reborn y avanzaba hasta una silla para descansar un poco.

Reborn observo la pokebola y luego a Tsuna.

- La pokebola esta vacía. – señalo el del fedora.

- ¿Eh? – fue la inteligente respuesta del castaño.

- Si no mal recuerdo, inútil-Tsuna, en la carta decía claramente que no podías salir del bosque si no capturabas UN pokémon. – explico sombrío el "profesor" asesino.

- Pe-pe-pero tra-tra-traje a-a po-po-bre E-e-eevee. – intento excusarse el candidato a rey.

- Ciertamente… lo trajiste, pero no lo capturaste. – razono campeón el mayor.

Tsuna ya se había arrinconado a si mismo intentando huir de Reborn. El brillo siniestro en los ojos de su tutor y el Ditto no pintaba nada bien para Tsuna.

"ALTO!"

Escucho Tsuna gritar alguien, volteo en la dirección del grito, y se encontró con que el Eevee que el había rescatado ayer corría presuroso y se ponía frente a él, intentando protegerle de Reborn.

- ¿Crees que tu solo bastaras para detenerme de castigarlo? – cuestiono Reborn al Eevee – No cumplió su cometido, debe ser reprendido. – explico Reborn al pokémon con voz seria.

El Eevee se encogió ante la mirada penetrante de Reborn y Leon, empezaba a temblar, entonces una idea se le ocurrió.

Eevee salto, tomo la pokebola de la mano de Reborn, oprimo el botoncito de en medio con su colmillo y acciono el dispositivo de la pokebola, ocasionando ser atrapado exitosamente en la pokebola.

Reborn, Leon y Tsuna miraron asombrados lo que paso. Los tres parpadearon un par de veces, Reborn se movió en dirección de la pokebola, la tomo y se la lanzo a Tsuna, el susodicho la atrapo de manera torpe y luego la observo sin creerse aun lo que había pasado.

- Te salvaste por un pelo. – hablo Reborn mientras tomaba asiento en un lujoso sillón y sacaba de Dios sabe donde una taza de espresso caliente y unos pokeblocks para Leon – Puedes irte, por hoy es todo, descansa Tsuna. – instruyo Reborn a su alumno.

Tsuna, ya más relajado, asintió con una sonrisa cansada en el rostro.

- Tu también Reborn. – dijo y se fue.

"Reborn, ya empezó". Informo Leon a su entrenador.

Reborn asintió. Una sonrisa de complacencia pintaba su rostro.


*Casa de la familia Sawada*

Tsuna llego a su casa con los pies casi a rastras, se encontraba cansado tanto física como mentalmente, camino hasta la mesa del comedor y se dejo caer en la silla, puso sus manos sobre la mesa, al igual que la pokebola. Tsuna observo la pokebola y su mente comenzó a trabajar.

El Poochyena y también Eevee… ellos… ¿Hablaron? Pe-pero eso es, eso es imposible! Los pokémon… no hablan… ¿Verdad?

- Tsu-kun! Bienvenido a casa! – saludo entusiasta Nana a si hijo - ¿Cómo te ha ido en tu expedición? Ara! ¿Eso que esta sobre la mesa es lo que creo que es? – exclamo Nana al ver la pokebola.

Tsuna sonrió ante las maneras de su madre y asintió.

- Atrape un pokémon mamá. – informo Tsuna a su madre.

Los ojos de Nana brillaron orgullosos y felices, la sonrisa de la mujer era tan sincera y llena de orgullo por su hijo.

- Chan-chan! Kitty! Milky! Vengan! Vengan rápido chicas! Hoy es noche de festín! Tsu-kun! Mi Tsu-kun atrapo su primer pokémon!– canto Nana por toda la casa.

Ante lo ultimo dicho por la mujer los tres pokémon aparecieron materializarse alrededor de Tsuna, los tres con ojitos brillantes y expectantes.

Tsuna estaba tan cansado que ni siquiera se paniqueo o le salieron ronchas, así de cansado.

- Sa, sa, Tsu-kun. Déjanos ver al nuevo miembro de la familia. – pidió su Nana con el mismo brillo en los ojos que sus pokémon.

El castaño volvió a sonreír cansado, pero enternecido, por la forma de ser de su madre y los pokémon de esta.

Tsuna tomo la pokebola, oprimió el boto de en medio y dejo salir a Eevee.

- Es un Eevee! Que lindo! Y mira sus ojos! Tsu-kun! Que ojos tan preciosos! – canto Nana mientras tomaba a Eevee del suelo y lo abrazaba.

El Eevee palideció al notar que la mujer no era el chico que lo había salvado. Desesperado busco una salida mientras aquella extraña y escandalosa humana lo abrazaba, fue ahí donde noto a Tsuna y con un movimiento rápido se deshizo del agarre de Nana y se fue a esconder el los brazos de Tsuna.

- Arara! Es tan tímido como tu Tsu-kun! Que adorable! – dijo Nana.

Chan-chan, Kitty y Milky miraron al Eevee con ojos bien abiertos, luego las tres asintieron al mismo tiempo, acordando que el pequeño pokémon zorro era apto como primer pokémon de Tsuna.

- Va-vamos, no-no tienes que-que tener mi-miedo. – intento calmar Tsuna a su pokémon, pero él también estaba nervioso por la cercanía de los pokémon de su madre y del Eevee.

Las ronchas habían vuelto a aparecer.

- Y dime Tsu-kun, ¿Qué nombre le pondrás? – cuestiono Nana a su hijo.

Esa pregunta tomo a Tsuna por sorpresa.

- ¿Nombre? – fue la inteligente respuesta del menor.

- Por supuesto Tsu-kun. Un nombre es el primer lazo que de confianza que se forma entre un pokémon y su entrenador. – explico Nana – Es más, ¿Es niño o niña? – volvió a cuestionar Nana a su hijo.

- ¿Niño o niña? – Tsuna fue sorprendido con la guardia baja otra vez.

Tsuna desvió la mirada hacia Eevee y poso sus ojos sobre los del pokémon, intentando averiguar el sexo del pokémon.

- Es macho. – hablo una voz que los miembros de esa casa conocían bien.

- Reborn. Creí que descansarías en el laboratorio. – señalo Tsuna.

- Esa era la idea, pero los gritos de júbilo de tu madre se escucharon hasta allá y decidí venir a convivir con mi adorable estudiante y su familia. – explico el del fedora.

- ¿Viniste a comer gratis, no? – replico Tsuna.

Reborn sonrió inocentemente haciéndose el desentendido y pasando directamente a celebrar junto a Nana el primer pokémon de Tsuna.

Después de reír con el video que Reborn le había tomado a Tsuna mientras cumplía la tarea del día anterior Nana, junto con sus pokémon, se retiro a la cocina a empezar el festín en honor a su hijo y Eevee.

- No puedo creer que grabaras todo… no espera, si lo creo. – se quejo Tsuna.

- Por supuesto que lo hice. Lo de ayer fue hilarante. Ya le mande una copia al rey y a tu padre. – informo Reborn.

- ¡¿Qué tu qué?! – exclamo el castaño mientras se ponía de pie de la sorpresa.

- Cambiando el tema, ¿Ya viste que has tenido a ese eevee en brazos desde que yo llegue aquí y solo te han salido unas cuantas ronchas? –

- ¿Eh? – el castaño noto al eevee en sus brazos y luego se reviso el cuerpo – Es cierto. –

- Por lo visto una vez que te adecuas a la presencia de un solo pokémon tu cuerpo es capaz de suportar la presión mental del trauma, eso es un gran avance, para alguien como tu inútil-Tsuna. – Reborn entonces lanzo a Leon contra Tsuna.

- Hiee! – lloro Tsuna cuando el ditto dio de lleno en su rostro.

Tsuna empezó a temblar y un nuevamente su cuerpo se volvió a llenar de ronchas y se desmayo.

- Eevee! – lloro el pequeño zorro cuando vio que Tsuna no reaccionaba.

- Dos aun son demasiado. – razono Reborn mientras Leon volvía con el y eevee seguía intentando levantar a Tsuna.


Luego de que Tsuna volviera en si y que Nana hubiera anunciado la cena como lista, todos dentro de la casa Sawada iniciaron el festín.

Reborn le gastaba bromas a Tsuna con respecto a viejas anécdotas de su mes juntos y Nana contaba cosas de cuando Tsuna era más pequeño, el castaño en medio de ellos dos solo atino a encogerse avergonzado.

Los pokémon habían rodeado al pequeño eevee y también le contaban historias de Tsuna, esta de más decir que el pequeño zorro estaba feliz de saber acerca de aquel que se había convertido en su compañero.

Así estuvieron durante horas hasta que oscureció.

- Ara! Ya es tarde. Reborn-kun, ¿Te importaría quedarte un rato con Tsu-kun y limpiar mientras mis pokémon y yo vamos a recoger el pedido de bayas rosas? – cuestiono Nana.

- No hay problema Nana-san, de todas maneras no hay nada que hacer en el laboratorio. – acepto Reborn.

Fue así como Nana y sus tres pokémon se fueron y dejaron al pobre Tsuna a merced del profesor-asesino.

- Oye, Reborn. ¿Se puede saber por qué estoy limpiando SOLO cuando acordaste ayudarme? – cuestiono Tsuna mientras lavaba los trastes sucios, sacudía la mesa, barría las sobras de piso y quitaba el cochambre de la estufa.

- Yo acepte quedarme contigo, no ayudarte a limpiar. Además, eres bastante diligente cuando se trata de aseo, eso es algo que no sabia, la próxima vez pasa por el laboratorio y limpia la cocina. –

- ¡No soy tu sirvienta personal! – exclamo Tsuna.

Eevee, al haber visto a Tsuna trabajar tan duro en el aseo, tomo un pañuelo y comenzó a tallar el piso.

Reborn y Tsuna lo miraron asombrados.

- Gracias. – dijo el castaño sonriendo cálidamente al pokémon.

Eevee sonrió también, feliz de haber echo sonreír al humano.

Tsuna y eevee continuaron limpiando hasta que su reflejo se vio en el piso de la casa. Cansados por el trabajo, el chico y su zorro cayeron rendidos en el sofá de la sala.

- Gracias por su arduo trabajo. –

- Di-ditto. –

Dijeron Reborn y Leon.

- No quiero escuchar eso saliendo de tu boca. –

- Eevee. –

Respondieron ambos castaños.

Tsuna empezó a rascar detrás del cuello de eevee, lo cual arrullo rápidamente al cansado pokémon.

- Ne, Reborn. – llamo el chico a su tutor - ¿Los pokémon pueden hablar como los humanos? –

La pregunto capto la atención del "profesor".

- Se dice que existen ciertos tipos de pokémon que al envejecer obtienen habilidades sobrenaturales, algunos incluso llegan a aprender el idioma humano. Un Ninetales por ejemplo, se dice que estos pokémon pueden llegar a vivir hasta mil años y conforme envejece llega a un punto donde es capaz de hablar el idioma humano sin ningún problema. También están los pokémon psíquicos, que al tener un fuerte lazo con su entrenador pueden crear lazos mentales que les permiten comunicar sus sentimientos, dando así la impresión de que pueden hablar con los humanos. –

Tsuna escucho atentamente las palabras de su tutor y las analizo.

- Y, ¿Puede un humano, sin haber tenido antes alguna especie de lazo, entender lo que dice un pokémon? –

Reborn observo a Tsuna, aquel brillo ambarino nuevamente decoraba los ojos del menor. Reborn sonrió delicadamente.

- Hay un rumor que dice que en el mundo existen una cantidad contada de personas con la capacidad de escuchar las voces de los pokémon aun sin antes haber convivido con ellos. – explico el mayor.

- El tatarabuelo… Giotto-sama, el, ¿Podía entender a los pokémon de esa forma? –

- Si. – respondió Reborn.

Esto hizo que Tsuna dejara de acariciar a eevee y mirara estupefacto a Reborn.

- Pero con el paso de los años la habilidad se fue diluyendo. Los tres difuntos príncipes carecían de esta habilidad, y el rey actual solo puede escuchar susurros muy debes en cuando, incluso Iemitsu puede sentir un poco. –

Y ahí quedo la conversación.

Nana llego poco después de eso. Reborn se retiro junto con Leon, Tsuna cargo a eevee y tomo un baño junto con el.

Al principio eevee no estaba muy confiado, pero una vez el agua caliente lo relajo y Tsuna comenzó a enjabonarlo, se sintió en el cielo.

Una vez bañados se dispusieron a dormir, pero Tsuna no podía conciliar el sueño, la plática con Reborn lo había puesto nervioso. Nervios que eevee había sentido y que tampoco lo dejaban dormir.

- ¿Qué tal si vamos a la cocina por un poco de leche tibia? – pregunto Tsuna a eevee.

El pokémon no entendía de qué serviría la leche tibia, pero aun así asintió, si eso hacia feliz a Tsuna era todo lo que importaba.

Tsuna cargo a eevee y bajaron a la cocina.

- La luz esta encendida. – observo Tsuna.

Cuando llegaron a la cocina vieron a Nana sentada frente a la barra, hojeando un libro.

- Mamá, no es bueno para ti leer a estas horas. – reprendió Tsuna.

- No estoy leyendo querido, es un álbum de fotos. Estoy recordando cuando aun eras mi bebito. – respondió Nana.

Tsuna se sonrojo ante la actitud de su madre.

- Ven, mira conmigo. – invito Nana a su único hijo.

Tsuna se acercó y tomo asiento.

La foto que Nana miraba era una foto de ella cargando a un pequeño Tsuna de unos cuatro años, al lado de Nana estaba un hombre de corta y desordenada cabellera rubia, barba de tres días sin arreglar y sonrisa de idiota. Los tres pokémon de Nana estaban en la foto también, y había otros cuatro pokémon, un Ambipom, un Gengar, un Typhlosion y un Vigoroth.

- Hacia tiempo que no veía a los pokémon de papá. – dijo Tsuna.

Nana sonrió feliz de que su hijo no usara aquel tono frio al referirse a su padre.

- ¿E-eevee? – hizo ademan de pregunta el pokémon mientras señalaba la foto, mas específicamente la imagen de el pequeño Tsuna.

- Ese es Tsuna cuando era más pequeño, ¿A qué era una ternurita? –

- Eevee! – concordó el pokémon.

Nana cambio la página del álbum.

En la siguiente foto Tsuna estaba rodeado por los siete pokémon de sus padres, riendo.

- Recuerdo el día que tome esta foto. – empezó Nana – Desde hacia un tiempo que te quedabas sentado en el jardín de la casa rodeado por los pokémon, hablando con ellos. – Tsuna volteo a ver a su madre sorprendido – Decías que te contaban historias mías y de tu padre, de cuando éramos más jóvenes, de los duelo que tuvimos, de los amigos que hicimos. Luego pasó tu accidente y dejaste de hacerlo, supongo que con el paso del tiempo lo olvidaste. ¿Sabes Tsu-kun? Siempre rece por que nunca perdieras ese don, el regalo de entender a aquellos que se les es difícil explicarse. – confeso la mujer.

Tsuna miro a su madre, luego a eevee y al final la foto

- Mamá. – llamo el castaño a su progenitora – He tomado una decisión. Voy a hacerlo. El viaje. – expuso el menor.

Los ojos de Nana se abrieron más de la sorpresa.

- No es que quiera hacerme más fuerte, ni tampoco quiero aventuras y esas cosas, ni siquiera quiero ser un maestro o coordinador o lo que sea, solo quiero, solo quiero hacerle frente, después de todo, todos tenemos hacerle frente tarde o temprano, ¿No? –

Nana sonrió orgullosa, lagrimas de felicidad salían de a gota por sus castaños y brillantes ojos, y abrazo a su hijo.

- Chanseeeey. – llego llorando Chan-chan, uniéndose al abrazo.

- Delcattyyy. – llego llorando Kitty, uniéndose también al abrazo.

- Miltaaaaank. – llego llorando Milky, alzándolos a todos en un abrazo.

La mente de Tsuna se abrumo. Eran demasiados pokémon tocándolo.

Su cuerpo se lleno otra vez de ronchas, humo salió por sus orejas como si fuera una maquina de vapor, sus ojos se convirtieron en espirales y la cara se le puso verde, azul y blanco.


NOTAS FINALES

Aiko: Y asi Tsuna comenzara su viaje.

Angel-kun: Si es que antes no se muere. Tanto amor lo matara antes de que capture a su segundo pokemon.

Aiko: Resolviendo la duda de "Guest", si Tsuna atrapara más pokemon, de echo ya tengo una listita de lo que a mi parecer serian muy buenos pokemos para Tsuna y que ademas quedarian bien con su personalidad, segun yo. Si tienen alguna sugerencia por favor mandenla por PM o reviews.

Angel-kun: Tambien aceptamos sugerencias para los pokémon de los guadianes de Tsuna, que por supuesto que apareceran más adelante en el fic.

Aiko: Sin más que decir BYE BEE!