Saludos!!
Bueno, no me voy a entretener mucho porque… luego contesto a todos los reviews que me dejasteis en el capítulo anterior y ya me extiendo bastante ahí…
Este capítulo tiene alguna parte graciosa, y luego otras pues… bastante serias. Solo espero que lo disfrutéis tanto como yo lo hice escribiendo!
Si tenéis alguna idea de cómo puede continuar… serán bien recibidas!!
Los personajes de Kishimoto no me pertenecen…
CAPÍTULO 3: ORGULLO
La joven de cabellos negro-azulado abrió la puerta de entrada a su casa. Olía a cerrado, y a enfermo… tendría que abrir las ventanas para airear su casa. Pero primero, tenía que ver si el Uchiha estaba mejor, para ver cuándo podría irse de allí.
Aquellos dos días había estado bastante inquieta. Bueno, en realidad había estado muy inquieta desde el día que lo encontró, desde que lo curó y comprendió que no podría decir nada en la villa sobre él, que tendría que ocultarlo para que no la acusaran de nada.
Su cuerpo había sufrido las consecuencias… Grandes ojeras, por dormir poco y mal, despertando en sudor en pesadillas en las que la acusaban de traidora por esconder a un renegado… pesadillas en las que ella era llevada ante el consejo, y su padre la miraba con ojos llenos de ira y repulsión…
Por eso, también había perdido mucho peso en tan solo una semana. Era como si no le entrara la comida, su estómago se había cerrado. Por eso… tenía que acabar lo antes posible con aquello, Uchiha Sasuke tenía que irse de su casa para que ella pudiera volver a hacer vida normal.
Una vez se quitó las sandalias Ninja, fue hasta su habitación y abrió la puerta. El clon de sombras había desaparecido, y un pútrido olor inundó su olfato con fuerza. Abrió los ojos considerablemente.
En el suelo, tumbado boca abajo, estaba Uchiha Sasuke. Su cuerpo tembló involuntariamente, temeroso por lo que acababa de ver.
¿La habían descubierto?
¿Acaso significaba… que se la llevarían a la cárcel?
Escuchó la respiración forzada del moreno, y empezó a ver cómo intentaba medio incorporarse, sobre sus propios brazos. La joven casi brincó por el miedo.
La mirada del Uchiha la intimidó tanto o más que la primera vez.
-¿Te vas a quedar ahí parada?- aquella pregunta la sacó de su propio temor, y se acercó a él corriendo. Se agachó, y el olor se intensificó. El moreno apartó la mirada, molesto.
-¡Oh!- comprendió todo. Ya no dijo nada más, sino que lo levantó del suelo, sin importarle la mancha que había a su alrededor, y lo llevó hasta el lavabo. Lo sentó en el inodoro, para abrir el agua caliente y que se empezara a llenar la bañera. El joven miraba al suelo, con el ceño fruncido, como si esperara a que ella dijera algo.- U… Uchiha-san… le… le traeré… toallas para… que se seq… seque.
-¿Acaso crees que me puedo bañar yo solo?- la miró con los ojos encendidos de ira. Parecía decir "soy patético, ¿no lo ves?". Hinata se sonrojó mientras desviaba la mirada.
-¿Ne… necesita…- la pregunta quedó colgando en el aire hasta que siguió.- Quiere… que lo bañe?- los ojos del moreno se abrieron de golpe, y por primera vez no supo qué decir.
-No… he querido decir eso.- la joven esperó a que siguiera hablando, mas nada salía de sus labios. Salió de la habitación un momento, para aparecer al momento con un par de toallas.
-A… avíseme… cu… cuando es… esté en… en la… bañera.- se dio la vuelta rápidamente, y el moreno la miró con cara realmente sorprendida hasta que perdió de vista su larga melena.
-Joder…- se sentía ridículo. Un maldito inválido que ni siquiera podía ir al baño él solo. Se sonrojó y frunció el ceño al recordar cómo se había caido aquella noche al suelo, después de dar cinco pasos. ¿Tan resentido estaba su cuerpo como para no poder ir al baño a orinar? Se llevó la mano a la cabeza, tapándose los ojos mientras negaba una y otra vez. Se había orinado encima, y ella… una Hyuuga… lo había levantado y llevado hasta el baño. ¡Una Hyuuga! En la vida hubiera pensado que aquello podía suceder.- Maldita sea.- dijo con rabia, mientras empezaba a sacarse la camisa y se desabrochaba el cinturón para quitarse los pantalones.
¿Tan débil era? ¿Tan patético?
Se apoyó con ambas manos al borde de la bañera y notó temblar sus piernas cuando se levantó. Chasqueó la lengua, molesto, a la vez que fruncía todavía más el ceño y se concentraba en cada uno de los movimientos. Levantó una pierna lentamente, mientras estabilizaba la otra un poco, lo suficiente como para poder meter un pie en la bañera y sentarse en el borde.
Al quitar una mano para ponerla al otro lado, su brazo tembló y el peso de su cuerpo fue hacia el interior de la bañera, cayendo dentro del agua, salpicando sin piedad hacia el suelo de la habitación.
Alguien golpeó levemente la puerta, y una voz se escuchó al otro lado de la puerta.
-¿E… es… está bien… U… Uchiha-san?- como respuesta gruñó, enfadado consigo mismo por su falta de fuerza. ¿Qué esperaba? Solo había comido cinco días un maldito puré…- ¿Uchiha-san?
-Déjame en paz.- ya no tuvo respuesta, y poco después empezó a notar que la presencia se alejaba con un suspiro.- Maldita Hyuuga.
Cogió el jabón y empezó a bañarse…
La pregunta en ese momento era: ¿Cómo salir del baño?
El Uchiha estaba sentado de nuevo en el inodoro. Tras grandes esfuerzos e intentos, había logrado salir de la bañera y se había sentado donde le había dejado la chica de ojos blancos.
El suelo estaba mojado, y no tenía mucha fuerza como para mantenerse en un sitio tan resbaladizo. Se había secado un poco y había puesto una toalla en torno a su cintura, pero en ese instante ya no sabía qué hacer.
No se iba a volver a poner la ropa mojada de su propia orina, y mucho menos iba a ponerse algo de la chica. ¡Él no llevaba ropa de mujer! Tampoco podía ir así por su casa, no cuando ella podía ser otra de sus locas fans, por mucho que lo ocultara bajo aquella especie de… suma timidez.
Tenía que hacer algo, pero… ¿el qué?
¿Pedirle ayuda? Ni pensarlo, Sasuke Uchiha nunca pedía ayuda.
-¿Uchiha… san?- escuchó al otro lado de la puerta. Bufó, molesto.
-Qué quieres.- su respuesta se hizo un poco esperar.
-¿Ha… ha ter… terminado ya?
-No me cuesta tanto darme una ducha.- siseó entre dientes, cada vez más enfadado.
-Es… es por… es por la… ropa. Se… se me ha… olvidado de… dejarla… antes…
-[Perfecto… entonces sí que quería verme desnudo. Lo sabía, otra loca estúpida…]
-¿Pu… puedo… pasar?- la pregunta más bien tembló en sus labios, como si no estuviera del todo convencida. El moreno no contestaba.- Se… se la dejaré… en el suelo. Có… Cójala cuando… esté preparado.
-Espera. Dámela.- él no podía andar, no tenía estabilidad suficiente como para andar cuatro pasos sobre el suelo mojado. Ya le había costado sudar durante cinco minutos el salir de la bañera, como para poner un pie en territorio resbaladizo. Por supuesto, no iba a admitirlo… La joven abrió la puerta un poco, lo suficiente como para poder meter el brazo y tenderle una camiseta, unos pantalones y ropa interior sin asomar nada más de su propio cuerpo, sin mirar.- Qué se supone que estás haciendo…
-Da… darle la… ropa.
-¿Acaso tienes doce años?- bufó, todavía más molesto.- Entra, no verás nada que no hayas visto ya.
-Yo… etto… yo no…
-Te he dicho que entres, no me hagas esperar todo el día.- el brazo desapareció detrás de la puerta, y el moreno escuchó cómo la joven empezó a hablar consigo misma frases incoherentes, alguna tipo "Tranquila, Hinata… solo es para que se vaya… solo es para que se vaya…". ¿Solo es para que se vaya? Sasuke frunció el ceño.- He dicho que no me hagas esperar todo el día…- la puerta empezó a abrirse, y una joven con pelo negro-azulado entró en la habitación tapándose los ojos con una mano.
-¿Dón… dónde se la… dejo?- el moreno abrió los ojos, sorprendido. ¿De verdad se estaba tapando los ojos?
-Estoy en el inodoro.- aquella voz se adentró en sus oídos, y la joven empezó a dar pasos a tientas en su propio baño, pero sin agarrarse a ningún mueble. Gran error…- ¡Cuida!- Tarde.
-¡AH!- un chillido salió de los labios de la joven cuando se tropezó con la ropa sucia tirada en el suelo. ¿Resultado? Calló estrepitosamente, acabando de la forma más vergonzosa posible… con la cara entre las piernas abiertas de Sasuke, apoyada en la única toalla que cubría su cuerpo.
-Joder…- aquel siseo la hizo salir de la confusión, y un sonrojo apareció por toda su cara al instante. Intentó apartarse de él a toda prisa, levantando la cabeza demasiado rápido, pegándole en la barbilla al chico que estaba sentado. Se llevó la mano dolorida al cogote, mientras abría los ojos un poco, con pequeñas lágrimas cristalizadas en sus extremos. El sonrojo pasó a ser rojo carmesí. Le tiró la ropa a la cara y salió de la habitación corriendo, tropezándose otra vez en el camino hacia la salida, cerrando de un portazo.
* * *
La joven Hyuuga no sabía donde demonios meter la cabeza.
Sabía que tenía a Uchiha Sasuke en la habitación, sobre un futón limpio que había dejado después de limpiar el cuarto y abrir las ventanas para que se ventilara y desapareciera el olor a orina.
Sin embargo, Hinata no se atrevía a entrar…
Había pensado al principio que Sasuke se sentiría incómodo porque ella le hubiera encontrado así, tirado en el suelo y bañado en su propia orina, desde hacía bastantes horas. Pero… el que ella hubiera acabado con la cabeza entre sus piernas no hacía mas que ponerla extremadamente nerviosa.
¿Cómo iba a mirarle a la cara?
De acuerdo, no es que le mirara a la cara muy a menudo, mucho menos a los ojos. Aquello la intimidaba, pero sentía que había perdido todo el respeto que hubiera podido ganar en esa semana que llevaba viviendo en su casa por ese… incidente.
"Por Kami-sama… él… él estaba… ¡solo cubierto por una toalla!"
Podía ser el sueño de cualquier chica de la villa. Tener a Uchiha Sasuke, el hombre más atractivo de la villa, tan solo tapado con una toalla en su casa, en su cuarto de baño.
Exacto… podía ser el sueño de cualquier chica de la villa… excepto para ella. Ella, Hyuuga Hinata, ya tenía bastantes problemas, como para tener a una persona egoísta y orgullosa como Uchiha Sasuke en su casa.
Y ella había acabado con la cabeza entre sus piernas.
Sintió cómo el calor inundaba su cara a velocidades insospechadas, y cómo le empezaba a costar respirar. Aquello… no era bueno.
No. Él tenía que marcharse de allí.
Sí. Era la mejor solución.
Dio un paso hacia su habitación, volviendo a pararse en la puerta. Iba a coger el pomo cuando volvió a pensárselo mejor.
"No… no puedo mirarle a la cara…"
Volvió a retroceder sobre sus pasos, pasándose una mano delgada entre el pelo, pensando. ¿Qué haría cualquier otra persona en su lugar?
¿Shino-kun? Seguramente nada, entraría tan tranquilo y haría como si nada hubiera pasado. Él era demasiado tranquilo, no podía ponerlo como ejemplo.
¿Kiba-kun? Se imaginó a Kiba con la cabeza entre las piernas del moreno, y empezó a negar con la cabeza mientras una risilla asomaba por la comisura de sus labios.
¿Naruto-kun? Sonrió con timidez, imaginándoselo acusador con el dedo, diciéndole "Teme, ¿se puede saber qué estás haciendo, dattebayoo?"
¿Haruno-san? Sus ojos se abrieron de golpe. Sabía lo que había sentido la chica por el moreno, lo que seguramente siguiera sintiendo por él… ¿Hubiera intentado seducirle? Mejor no pensar en nada que pudiera hacer todavía más difíciles aquella situación…
Movió la cabeza con fuerza, intentando apartar todas esas situaciones estúpidas que no la llevaban a ningún lado. No, no había nadie ni siquiera la mitad de tímida que ella como para que pudiera tomarla como ejemplo. Para que pudiera… imitarla.
Dirigió su mirada hacia la puerta, sonrojándose al instante y volviendo la mirada. Sasuke estaba apoyado en la puerta para sostenerse en pie. ¿Cuánto rato llevaba ahí?
-Qué demonios estabas haciendo.- el entrecejo estaba fruncido hasta el punto de parecer que tuviera una sola ceja.- Mejor no me lo digas, seguro que es una estupidez.- volvió a meterse en la habitación de la mujer.- Tengo hambre, y el baño está hecho un asco.
Y con eso dicho, cerró la puerta a sus espaldas, dejando a una sonrojada y sorprendida Hyuuga Hinata.
* * *
Habían adornado las calles con motivos navideños. Después de todo… se acercaba el baile de invierno, y toda la Villa parecía contagiada de la magia de aquel evento.
La chica de ojos blancos miraba las calles con una sonrisa en sus labios, hasta que miró unas figuras que se alzaban, imponentes. Su sonrisa se desvaneció, haciendo que su mirada dejara de reflejar algo de vida.
De espaldas a ella estaban Hyuuga Hiashi, con su hermana pequeña a su derecha, y su primo mayor a su izquierda. Las tres figuras estaban erguidas y con pose digna. Hyuuga Hinata se sintió pequeña, aunque estaba a una distancia prudencial de lo que había sido su familia, y no pudo evitar que su cuerpo se encogiera, como si el meter un poco la cabeza entre sus hombros pudiera hacerla invisible.
Sin embargo, aquello solo pareció hacerse notar.
Las dos figuras a los lados de su padre se giraron. La de la derecha, movió levemente la cabeza, para seguidamente volver a mirar fugazmente hacia su padre y otra vez a su hermana mayor, como si esperara un gesto por su parte. La otra, se giró por completo, con una leve inclinación de la cabeza en señal de respeto.
Su primo… seguía considerándola como su superior. Unas palabras brotaron de sus labios sin llegar a producir sonido alguno, pero la joven pudo entenderlas perfectamente, leyendo sus labios. "Hinata-sama"
Sintió cómo empezaban a picarle los ojos, y cómo su visión se nublaba por una pequeña capa transparente de gotas saladas. Miró la figura de su padre, que no se había movido un ápice.
Dio la vuelta sobre sí misma, agachando la cabeza, sintiendo una incesante presión en sus sienes.
Un Hyuuga nunca baja la cabeza.
Un Hyuuga nunca muestra debilidad.
Un Hyuuga siempre debe ser frío.
Las palabras, que tantas veces había pronunciado su padre, aparecieron en su mente como incesantes golpes. Ella no era, para nada, como un Hyuuga.
Ella, a la mínima, agachaba la cabeza
Ella era débil
Ella no era fría
Ella… ya no era un Hyuuga.
Empezó a correr hasta las afueras de la villa, hasta llegar a un riachuelo que había pasados los campos de entrenamiento. Se apoyó contra un árbol, intentando calmar su respiración sofocada, llevándose una mano al pecho, mientras las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos blancos.
"Él… ni siquiera ha sido capaz de mirarme…"
¿Tan despreciable le parecía? ¿Tan… poco digna le parecía como para ni siquiera mirarle a la cara?
Su cuerpo cayó sobre la hierba, cubierta de una pequeña capa de nieve, como si fuera una muñeca de trapo. Golpeó el suelo hasta que sintió cómo una sustancia caliente empezaba a cubrir sus manos.
Dolor… ella solo sentía dolor…
"Ni siquiera… consideraron que pudiera ser un miembro de la familia secundaria"
El dolor de la joven no era físico, podía soportarlo. El dolor que ocupaba su corazón era emocional, un dolor enorme que nada ni nadie podría calmar algún día. El dolor del rechazo de toda su familia, de que la echaran de su propia casa por el simple hecho de no poder llegar a ser una Jounnin.
Ni siquiera le habían puesto el sello del pájaro enjaulado. Solo la habían echado, como si fuera algo que pudiera tirarse a la basura porque se había roto.
* * *
Cuando volvió a casa, había oscurecido hacía ya bastante tiempo. El moreno estaba sentado en uno de los sofás del pequeño apartamento, con el ceño fruncido.
-Ya era hora de que vinieras.
-Yo… go… gomenasai, Uchiha-san.- la voz le tembló, aunque la joven tampoco hizo nada por evitar que le temblara. Le fallaban las fuerzas.
-¿No ibas a hacer la compra? ¿Dónde está?
-Se… se me ha… ol… olvidado.- Sasuke frunció todavía más el ceño. Primero le encontraba en la situación más humillante de su vida, luego acababa con la cabeza entre sus piernas sin ningún motivo sexual aparente, luego se la encontraba poniendo un montón de caras raras en el salón de su casa… y desaparecía diciéndole a través de la puerta que iba a comprar, para volver sin nada que se pudiera comer sin una cuchara.
-Eres una idiota. ¿Cómo se te puede olvidar si solo has salido para comprar? Ah… ya sé, te habrás encontrado con alguna amiguita, habréis empezado a hablar de cualquier tontería, y se te habrá olvidado… ¿no?- ella no contestó ni lo miró, sus ojos estaban fijos en el suelo, y sus manos se apretaron más hasta hacer un puño completamente cerrado. La miró, reparando en sus manos. Estaban… ensangrentadas. El joven cambió su cara irónica a otra con el ceño fruncido, de nuevo.- ¿Qué ha pasado?- su voz no mostraba interés alguno, pero si alguien sabía que él estaba allí…
-Na… nada.
-No mientas. Qué. Ha. Pasado.
-Le… digo que… na… nada.
-Escúchame, Hyuuga. Yo también vivo aquí ahora, y aunque quiera irme tanto como tú quieres que me vaya, exijo saber qué demonios ha pasado.- unos golpes al otro lado de la puerta alertaron a los dos, que giraron sus caras hacia la salida de la casa. Los ojos de la joven solo mostraban miedo.
-Hinata-sama, ábrame, por favor.- aquella voz hizo temblar a la aludida.- Solo quiero hablar con usted.
-Neji-onisan…- se volvió hacia Sasuke con pánico en la mirada. Si lo encontraban ahí…- Ti… tiene que esconderse.
-¿Qué? ¿Estás loca?
-Si Neji-onisan le encuentra estoy perdida… No… No puede verle en… en mi casa.- lo agarró del brazo con más fuerza de la que el moreno pensaba que tenía, y lo arrastró hacia su habitación- Pon… ponga este… este sello en la puerta… Neji-onisan sino… le notará…- el Uchiha la agarró del brazo, para decirle antes de que ella se soltara.
-Luego me vas a explicar unas cuantas cosas…- y cerró la puerta tras él.
La joven intentó calmarse todo lo que pudo antes de ir hacia la puerta de entrada. Nunca había sido buena mintiendo, mucho menos con el genio Hyuuga, que parecía conocerla mejor que nadie en el mundo.
Caminó con paso rápido y silencioso y abrió la puerta, mirando a su primo. El joven de ojos blancos la miraba preocupado.
-Hinata-sama, ¿puedo pasar?- la joven se hizo a un lado, escrutando rápidamente toda la habitación. Parecía no haber nada delatador del joven. El chico de cabello lacio y castaño se sentó en el sofá, y ella a su lado.- Siento lo de antes.
-No… no sé a qué… te refieres, Neji-onisan…
-A todos se nos hace difícil no tenerla entre nosotros, Hinata-sama.- el Hyuuga apretó los puños con fuerza.- Todavía no… entiendo cómo pudo hacerle eso.
-No… no importa…
-¡Claro que importa!- se levantó, enfadado.- ¡Usted es su hija! Por mucho que Hiashi-sama tenga que mirar por los intereses del Clan… No puedo aceptarlo.
-Ne... Neji-onisan… de… de verdad, no importa… Yo… solo era… un estorbo.
-Hinata-sama, el Bouke protege al Souke. Yo hubiera podido protegerla…
-Oto-san… pen… pensaría que… era lo mejor… para todos.- agarró las manos de su primo, intentando calmarle.- Yo… estoy… estoy bien, Neji-onisan… Oto-san… Yo… nunca hu… hubiera podido… conseguirlo.- el silencio reinó durante unos minutos, cada uno mirando un punto fijo de la casa, sin mirarse, sin pronunciar palabra. ¿Cómo convencerla de que sí era necesaria en el clan? ¿Cómo convencerle de que ella comprendía que era demasiado débil como para ser considerada una Hyuuga? Hinata sabía por qué lo había hecho su padre, y lo entendía, pero eso no quería decir que no doliera.
-El festival de invierno no será lo mismo sin usted este año, Hinata-sama.- Neji volvió a mirarla con rostro serio, pero con los ojos brillantes, demostrando de corazón que era cierto.- ¿Irá? Si… si usted fuera… yo podría… intentar pasar un tiempo con usted. Si quiere.
-Neji-onisan…- apreció el gesto, pero al momento negó con la cabeza. Sabía lo duros que eran los Hyuugas con las tradiciones, y aquello hizo que una espina se retorciera en su corazón. "A las celebraciones hay que ir juntos, como una familia unida". En ese momento lo entendió. Ella no era una Hyuuga, había sido desterrada de su Clan… No podía aparecer por su lado, aunque quisiera.- Yo… creo que no podré ir… Ten… tengo cosas que hacer en casa…
-Entiendo.- el joven se levantó, y ella con él.- Si cambia de opinión… Dígaselo a Ten-Ten, ella podrá decírmelo a mí y quedaremos en algún lado.- salió de la casa, cerrando la puerta en silencio.
-Arigatoo, Neji-onisan…
* * *
En la penumbra, estaba tumbado mirando al techo un joven de ojos negros, opacos en aquella densa oscuridad. Un suspiro de resignación salió de sus labios, aunque otros lo hubieran considerado más como un bufido de molestia.
Así era él, Uchiha Sasuke, la persona que menos mostraba de sí mismo. Quizás fuera porque se había cerrado en banda hacía mucho tiempo, quizás porque el odio lo había cegado de tal forma que ya resultaba imposible el intentar llevarlo de nuevo hacia la luz… o quizás porque él mismo ni se había planteado el cambiar las viejas costumbres que había ido adquiriendo durante los últimos diez años de su vida, desde la muerte de sus padres.
En su mente circulaban un sin fin de pensamientos, a cuál más penoso. Se había quedado aquella noche despierto con la intención de recapacitar, de intentar comprender un poco a la chica que estaría durmiendo en la habitación de al lado.
-Estúpida Hyuuga…- susurró, echando todo el peso de su cuerpo sobre su costado izquierdo, liberando la herida que todavía no se había acabado de cerrar, la herida que le había hecho su hermano.
Ella no tenía ni la mitad de problemas que él, no tenía a su familia muerta, no era la renegada de la villa, no tenía que soportar a las chicas…
Seguro que se quejaba por llamar cualquier tipo de atención.
Tenía un apartamento, tenía un trabajo, tenía comida suficiente como para sobrevivir… ¿Qué mas se podía pedir de la vida?
¿Amigos? Oh, no… no, no, no, no… Los "amigos" siempre traían problemas, en especial… si se trataba de un amigo femenino…
¿Amantes? Por dios, con el cuerpo que tenía podría conseguir a algún tipejo de mala muerte con quien desfogarse…
No, lo tenía todo, absolutamente todo. En cambio él… era un patético personaje en un mundo de risa que, después de haber matado a su hermano y haber ido a la villa para acabar donde su infierno empezó, había sido "rescatado" por la persona más irritante del planeta. Una persona que temblaba cuando él la miraba, que tartamudeaba sin cesar, que no podía decir una frase coherente sin pasarse la mano por el pelo o empezar a jugar con sus dedos índices…
No, su vida, comparada con la de la Hyuuga, era horrible. Aunque no supiera lo que le había pasado a ella, seguro que él la ganaba con creces en su tormento…
La cena la había servido la joven en la mesa, una vez el moreno se había sentado para comer, ahora que ya podía comer por sí mismo.
"Estupendo… otra vez puré". Pensó el de ojos negros, mientras cogía una cuchara y la metía lentamente para volver a sacarla y escurrir el líquido denso que había en el tazón.
La chica, por su parte, cogió la cuchara y, lentamente, se llevó la primera a la boca, sin decir una sola palabra.
-¿No piensas decir nada?
-¿Ugh?- respondió ella, levantando un poco la vista, para volver a quitarla rápidamente al notar cómo el joven la miraba.
-Tenemos una conversación pendiente.- el Uchiha dejó la cuchara en el tazón sin siquiera probarlo. Sabía que estaba bueno, pero tenía que hacer algo antes, y no le gustaba dejar las cosas para después.- Ya me he dado cuenta de que es cierto que quieres que me vaya, con todas tus ganas.- la joven se sonrojó, apretando las manos debajo de la mesa. Inconscientemente, había dejado de comer.- Por eso, creo que deberías explicarme por qué lo hiciste.
-¿El… el qué… hice?- Sasuke frunció el entrecejo, molesto. ¿Otra vez estaba tartamudeando?
-Sí, me recogiste del suelo y me trajiste a tu casa sin preguntar. ¿Acaso no pudiste pensar que yo no quería tu ayuda? ¿Que quería seguir ahí?
-No… no le… entiendo.
-El qué no entiendes. El qué es tan sumamente difícil para tu cabezota dura de entender que quisiera morirme.- su voz se había elevado un par de tonos. Aquello le molestaba demasiado, ¿por qué demonios se había metido en sus asuntos?
-Yo… yo no…
-Tú no qué.
-Yo no pen… pensaba que… que quisiera… sui… suicidarse.- acabó diciendo.- Gomen…
-Ahora por qué demonios estás pidiendo perdón. Ya lo has hecho, no hay vuelta atrás.- volvió a coger la cuchara honda, mirándola un momento para volver a dejarla.- ¿No sabes cocinar otra cosa?
-¿Có… cómo?- preguntó ella, mirándole por primera vez a los ojos.
-Llevo comiendo puré tanto tiempo que ni me acuerdo a qué sabe el resto de la comida.- la joven se sonrojó ante aquel comentario. De acuerdo que ella hubiera estado haciendo puré, pero solo lo hacía para facilitarle comer.
-Per… perdo…
-No vuelvas a pedirme perdón, solo que para otra vez no hagas puré, sé masticar.- comió unas cuantas cucharadas antes de volver a abrir la boca.- Otra cosa, a qué ha venido lo del Hyuuga. Y no me digas que no sabes de qué te hablo porque no me gusta repetir las cosas dos veces, simplemente responde.
-Pre… preferiría… no… hablar de… eso.
-Deberías recordar que yo vivo aquí, por ahora. Tengo que saber lo que puede afectarme.
-No… le afectará… Uchiha-san. De… demo… la casa… es mía.- y dicho eso, se había levantado de la mesa y había abandonado la cena, sin probar ni una sola cucharada de su plato. El joven volvió a mirar su ración, acabándola, mientras mascullaba:
-Malditos Hyuugas…
Continuará…
Bueno, y hasta aquí por esta semana!! Me he reído bastante escribiéndolo (no todo el capítulo, porque hubiera sido una insensible…), más que nada porque he intentado meterle algún toque de humor… no sé si me equivocaré o no, pero con lo serio que es Sasuke, y lo tímida que es Hinata… creo que poner algún… "chiste" de vez en cuando igual hace que se alivie un poco la tensión… jaja!
En el otro capitulo no contesté a ningún review, así que en este contestaré a todos ^^
Nos vemos!!!
Dark Amy-chan: muchas gracias por explicarme!! Pero con lo torpe que soy… hasta que no me haya instalado un poco aquí no sabré muy bien cómo va todo… jaja, estoy teniendo problemas hasta para poder poner autores o fanfics en la memoria de mi ficha!! De todas formas… creo que ya lo he conseguido, lo siguiente que tengo que averiguar es cómo demonios puedo dejar un comentario con esta ficha!! (lo sé, una penita soy… jeje) Espero que te guste la conti, y a ver si me ayudáis un poco porque prontito se empezará a poner bien Sasuke… a ver si me llega la inspiración para seguirlo!! Sí, TORN ya está empezado aquí… me alegra que lo hayas podido guardar ^^
Inmis: Muchas gracias!! Sí, ya he empezado a subirlo aquí también, y lo estoy releyendo porque a habido alguna vez que en NarutoUchiha se me han descuadrado cosas, e incluso porque después de traducirlo.. tengo tantas ganas por subirlo que ni lo releo y hay bastantes faltas… menos mal que sois tan buenas que ni me lo reprocháis!! Solo espero poder hacerlo mejor aquí ^^ Me alegro que te guste cómo escribo, más de una vez me han dicho que soy un poco oscura escribiendo pero… es que me encanta hacerlo así!! La vida tiene muchas dificultades y muchas veces no queda reflejado… pero bueno, como escuché una vez… "En los cuentos de hadas siempre hay un final feliz… pero en la vida real, un final es un nuevo comienzo"
Me encanta esa frase!!
Airi-Hyuuga: Muchas gracias por tu apoyo!! Ojalá te guste, ya me dirás ^^
Shaapithaa: jeje, siiii, todo en la vida es un camino difícil, pero bueno, a veces no todo es lo que pensamos… ¿no? Jeje, quiero decirte que todavía no ha entrado en fase Hyuuga Hiashi, la persona que más miedo le da a Hinata… A modo de confesión… a mí no me parece tan malo!! =)
Angela-Hinata: me alegro que te guste, y me alegro que pienses que es buena!! (no sabes cuanto… muchas gracias!!) Intentaré ir subiéndola poco a poco, sin desesperar yo pero tampoco para haceos desesperar a vosotros!! Espero seguir leyéndote ^^
Hinata08byakugan: muchas gracias por tu apoyo, aquí tienes la conti ^^
Takane65: muchas gracias!! Sí, la verdad es que Sasuke es un poco… tonto, pero yo no sé si sería capaz de confiar en alguien si me hubiera pasado lo mismo que a él… Hinata es todo lo contrario, por eso me encanta!!
Rin Tsuki: me alegra que te guste ^^ a mi también me encanta esta pareja!! Son tan distintos y a la vez tan… ¿iguales?
O.o-Uchiha Akari-o.O: jaja, ¿sí? A ver si no cambio el chip demasiado rápido… cuando lo empecé a escribir (por primera vez…) me emocioné tanto que hice que sus personalidades cambiaran demasiado rápido… y acabó por no gustarme. Siendo tan distintos creo que tiene que ser un amor lento… solo espero que esta vez no se me cruce el cable! Espero volver a leerte por aquí, y ya me dirás si te gustó el capi ^^
Layill: Sasuke es un poco malo por naturaleza… ya irá cambiando!! Jeje, todas las personas cambian, aunque sea un poquito! Los dos tienen cosas en común, lo que pasa es que están tan empeñados con odiarse a muerte que no dejan paso a ver lo que les une… ¿Lo verán algún día? Me alegra saber que te gusta, y espero que no se haga pesado el que describa escena a escena… pero creo que algunas cosas es importante que se plasmen con todos los detalles… si me paso me lo dices, ¿vale? Es una crítica muy constructiva para mí, y significaría mucho. De verdad, muchas gracias por el comment, espero volver a leerte!!
Yue yuna: me alegro que te gustara! Aquí tienes la continuación, espero poder volver a leerte, significa mucho para mí ^^
Aiko Amori: ¿Me recomendaron? Eso es mucho más de lo que podría desear! Muchas gracias por decirlo, significa mucho ^^ No sé, creo que pensé en que volvería a casa porque es un poco morboso… y Sasuke tiene una mentalidad un tanto peculiar, jeje. Me alegro que te guste, solo espero no decepcionarte ^^
Muchas gracias a todos los que han comentado (y/o leído) no sabéis lo que significa para mí eso!! Nos leemos en el próximo capítulo.
Un beso!!
