Se que he tardado mucho en subir el capitulo pero aqui esta espero y les guste tratare de no tardarme tanto la proxima besos y gracias a todos por leer, suscribirse y dejar sus comentarios.
Sentía un pulsante dolor en la parte trasera de la cabeza y el cuerpo pesado, como si estuviera atada a un ancla que la arrastrara a lo profundo del mar, escuchaba voces que no podía identificar quería abrir los ojos pero sus párpados no respondían, ¿Dónde estaba? recordaba estar bajando algo de uno de los estantes de pociones y después nada.
-Hermione, ¿me escuchas? – escuchaba una voz, como si estuviera a kilómetros de distancia, la voz era suave y masculina, elegante como la de ¿Draco Malfoy? No, no puede ser, sintió un beso en la frente y un "despierta" susurrado al oído antes de caer en la inconsciencia de nuevo.
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-¿Tu crees que despierte pronto?-
-No lo se Ron, Madame Pomfrey dijo que para esta hora ya estaría despierta –
-Es que tengo mucha hambre Harry y el desayuno ya casi termina – un pequeño quejido hizo que el pelinegro y el pelirrojo voltearan hacia donde Hermione estaba de poco a poco abriendo los ojos – Hermione!
-Merlín Ron no grites me duele la cabeza, alguien me podría decir que es lo que me ocurrió – la castaña hablaba en un murmullo y se sujetaba la cabeza con una mano.
-Bueno, estábamos en clase de pociones y tu estabas buscando ingredientes en el armario montada en unos cartones y de repente caíste y te golpeaste la cabeza Alexander te encontró y te trajo a la enfermería has dormido desde ayer, Madame Pomfrey dijo que era por el sedante – aclaró Harry despejando las dudas de su amiga
-Oh, me perdí el primer día de clases – se lamento la castaña - ¿Qué hora es Harry? Necesito ir a ponerme mi uniforme sino no llegare a clases.
-Nada de eso señorita usted se queda aquí – dijo Madame Pomfrey mientras entraba en la habitación desde su oficina – has tenido un golpe en la cabeza muy fuerte y necesito mantenerte en observación por el resto del día, tomate esta poción y ustedes dos jóvenes a clases.
Harry y Ron se miraron entre si y después de un leve asentimiento hacia Hermione salieron de la enfermería, la castaña le se tomo la poción que le daban y comió un poco del desayuno que apareció junto a su cama, pero esa voz, la que había escuchado mientras estaba inconsciente, podría jurar que era la de Malfoy.
Las puertas de la enfermería se abrieron con un gran estruendo seguido de voces que hablaban a la vez, el biombo alrededor de su cama le impedía ver que era lo que estaba ocurriendo pero pudo identificar la voz de uno de ellos como la de Theo Nott, algo debió de haber pasado con una de las serpientes, escucho el ir y venir de Madame Pomfrey y al poco tiempo la enfermería quedo en silencio de nuevo, Hermione estaba por acomodarse para dormir una pequeña siesta la cortina del biombo se corrió dejando ver a su vecino de cama.
-Hola Hermione, espero que no te importe compartir tu cama conmigo –
-Alexander ¿que haces aquí? – preguntó la castaña, el Slytherine no parecía que estuviera enfermo o que le doliera algo, así que ¿Qué hacia en la enfermería?
-Bueno, escuche que pasarías el resto del día aquí así que decidí venir a hacerte un poco de compañía – el joven dio un brinco y se subió a la camilla junto a la castaña – Un dulce de vomito y fue suficiente para darnos la oportunidad de pasar un maravilloso día juntos.
-No puedo creer que hayas echo eso por mi, pero aunque no me gusta que te estés saltando clases me alegro que estés aquí conmigo – dijo mientras se acurrucaba al costado de su compañero – y que hacemos, te recuerdo que no podemos salir de aquí.
-Pues no lo se, tal vez deberíamos jugar algo, como ajedrez o algo así -
-Ya se, podríamos jugar a 20 preguntas, es un juego muggle que solía jugar con mis primos en verano –
- De acuerdo ¿Y en que consiste? –
-Pues muy fácil, nos hacemos preguntas alternadamente y debemos contestar obligatoriamente con la verdad – Hermione amaba ese juego, de alguna manera siempre conseguía sacarle la verdad a sus primos.
- Y como se yo que me contestas con la verdad – cuestionó el joven
De la misma manera que yo sabré que me dices la verdad, confió en ti – el sintió un nudo en la garganta, sabia que la estaba engañando y esperaba algún día poder decirle toda a verdad, pero ahora la verdad era capaz de causar mas daños que los que el podía repararSe acomodaron frente a frente en la cama, con el biombo como escudo de la mirada de cualquier intruso.
-Fue tu idea, así que yo empezare ¿Cuántos novios has tenido? – la curiosidad era mas grande que él, sabia que había salido con Krum durante el torneo de los tres magos, y siempre la había visto muy pegada al tal Weasley pero en si no sabia nada.
-Bueno, alguna vez salí con Viktor Krum, pero así como novios, novios ninguno en realidad, tu turno ¿Dónde estudiaste antes de venir a Hogwarts? –
-Pues... yo estaba estudiando en Durmstrang, a mi papá lo transfirieron a Bulgaria cuando era pequeño por cuestiones de trabajo y entre ahí a los 11 años–
-Entonces conoces a Viktor, el también estudió ahí –
-Eeee… bueno en realidad no nos llevábamos mucho estábamos en diferentes círculos- la había librado, esperaba no preguntara mas cosas sobre su anterior escuela, por que su conocimiento sobre ella era casi nulo- pero bien me toca preguntar a mi, ¿Todavía te gusta él? –
-¿Quién? ¿Viktor? No, entre nosotros ya no hay nada, fue algo bonito mientras duro pero ya es pasado – respondió la castaña
- ¿Y Draco Malfoy, toda vía lo quieres? – la respuesta de esa pregunta podría cambiar las cosas drásticamente.
- Emmm yo, es mi turno así que cuéntame algo de tu familia, ¿tienes hermanos? – era más fácil desviar el tema que querer responder una pregunta de la cual ni ella misma sabia la respuesta aun.
-Bueno, yo tengo una hermana, se llama Anne, pero en realidad no convivimos mucho, es mi media hermana y mis padres prefieren que no se sepa de ella, estudia en Beauxbatons, en realidad nunca había hablado de ella con nadie – contarle esto a ella era tan fácil, con ella se sentía en confianza, Theo, Blaise y el lo habían descubierto por error cuando Narcisa le reclamaba a Lucius el que hubiera tenido una hija fuera del matrimonio, descubrirlo para el había sido realmente impresionante, ella era apenas un año menor que el y la había visto en contadas ocasiones pero se escribían con frecuencia, uno mas de los sucios secretos de la familia Malfoy.
-Wow, eso es realmente triste, tu mama debió haberse sentido horrible cuando lo descubrió, el engaño seria algo que yo jamás podría perdonar, creo que si amas a alguien debes hacer todo lo posible por serle fiel, por evitar lastimar su corazón, pero bueno, te toca preguntar –
-¿Pensaste en mi alguna vez, durante estos años? – por que sin duda el había pensado en ella a cada segundo.
-Si pensé en ti muchas veces, durante años cada vez que algo sucedía lo único que quería hacer era decírtelo a ti, me hiciste mucha falta, conocí a muchas personas e hice muchos amigos pero ninguno como tú – nunca nadie había sabido de su amigo de la infancia, el recuerdo de su dragón era algo que no deseaba compartir con nadie.
-Yo también te extrañe, quise muchas veces buscarte, pero mis padres me lo impedían, en aquel tiempo sospechaba de tus poderes pero no podía tener la certeza de ellos, me decían que era muy peligroso contactar contigo y con el tiempo creí que me olvidarías – Alexander tomó las manos de ella entre las suya, alejarse había dolido mas que mil cruciatus, pero aun con su mente infantil había comprendido que era lo mejor.
-Yo nunca te olvidaría, eres como una parte de mi – Hermione se inclinó un poco hacia adelante y le dio un suave abrazo, había extrañado estar entre sus brazos, era diferente por supuesto, mas fuerte, mas grande, pero entre todo eso seguía siendo el, su aroma, su calidez – Muy bien, siguiente pregunta, ¿Cuál es tu color favorito?
La pregunta aligero el ambiente provocando la risa de ambos por el súbito cambio de tema. El día se paso rápidamente entre las preguntas que ambos se hacían, cada vez que Hermione le preguntaba algo personal el evadía la respuesta de la mejor manera posible, callaba un segundo y trataba de decirle lo mas cercano a la verdad, platicaron de todo un poco, mascotas, comida, lugares, amigos y viejos recuerdos.
Cuando dos horas después Madame Pomfrey los había descubierto a ambos en la cama de la castaña riendo a pierna suelta , les había dado tremenda regañada y había echo que Dragón regresara a su propia cama. Cuando la enfermera regresó a su oficina el fue de nuevo a la cama de a castaña.
-Jaque Mate – Dijo Alexander mientas uno de sus peones atacaba al rey – te gane de nuevo Hermione.
-Esto es una verdadera injusticia, es como si pudieras leer mi mente – reclamo la castaña
-Lo que pasa es que eres malísima jugando al ajedrez tienes que admitirlo – se jacto su compañero
-Oh tienes razón, nunca he sido buena con el ajedrez, Ron siempre dice que es por que me detengo a analizar mucho mis movimientos y no me fijo en los que realiza mi contrincante, este juego es muy confuso – dijo soltando un suspiro – bueno creo que en mi currículo no aparecerá ningún campeonato de ajedrez.
-No lo necesitas, eres sin duda la chica más inteligente que conozco y cualquiera seria un idiota si no te contratara – la consoló.
El no solo creía que era la chica mas inteligente, sino que también la más valiente y sin duda la más hermosa. Durante años la había visto en las sombras deseando abrazarla, ser parte de su vida, por ella había deseado ser mejor y no lo que era, por ella deseó no ser un Malfoy, ser solo una persona sin pasado, sin un apellido tan pesado como un ancla, ser solo Alexander.
Y ahora que por fin lograba ser Alexander, el miedo a perderla inundaba su cuerpo, que pasaría si ella lo descubría, lo perdonaría alguna vez por lo que le hizo, el engaño, ella dijo que era algo que no soportaba, seria capaz de perdonarlo, por que sin duda el no era capaz de perdonarse a si mismo por engañarla, pero Merlín, la quería junto a él, era como si de una poderosa droga se tratara y el un adicto que la vuelve a probar después de muchos años, era imposible alejarse de ella, la quería solo para el, tanto tiempo había soñado tenerla entre sus brazos, hacerla suya y reclamarla ante todos como su mujer que no era posible retroceder, lo hecho, hecho estaba.
Cuando la había visto aparecer en el baile de invierno con el estúpido de Krum, la sangre le había hervido, solo el debía tener derecho a tocarla, y pronto seria así, haría que se enamorara perdidamente de él y al acabar el año en Hogwarts se irían tan lejos como pudiera donde nadie los encontraría, donde el pudiera ser Alexander y que nadie lo reconociera, donde ella podría ser completamente suya, sin que nadie viniera a alejarla de él, donde el miedo a perderla dejara de consumirlo.
-Alexander ¿Estas bien? – preguntó Hermione
-¿Qué? oh si estoy bien tan solo un poco perdido en mis pensamientos – Respondió el, no debía permitirse desconcentrarse, podía poner en riesgo todo por un error, como el estar concentrado en sus pensamientos – entones ¿Qué mas quieres que hagamos?
-Bueno estaba penando que tal vez me podrías hablar mas acerca de ti, hemos hablado demasiado ya acerca de mi, pero quisiera conocerte más, saber lo que has hecho durante todos estos años –
-Emm… veras …yo.. no hay mucho que contar, ya sabes que nos mudamos a Bulgaria y que estudie en Durmstrang, tengo una media hermana a la que casi no veo y no hay mucho que contar acerca de mi vida – no podía hablar más, cualquier cosa lo pondría en evidencia.
-Háblame de tu mamá, nunca hablas mucho acerca de tus padres– pidió ella
-Bueno, ella no es como la típica mamá, fue criada en una familia aristócrata, por lo que no es muy dada a demostrar su afecto, pero se que es mas por que no sabe como hacerlo que por que no quiere, además mi padre le impide mostrarse cariñosa, para él, mi madre es solo un trofeo el cual exhibir durante sus reuniones de sociedad, siempre trato de apoyarme y darme la infancia más normal posible teniendo el padre que tenia–
-Describes a tu padre como si fuera un ogro –
-Creo que es mucho peor que eso, crecer con el no fue fácil, pero al final de todo era mi padre y debía respetarlo, aún cuando no estábamos de acuerdo en la mayoría de las cosas, la verdad es que nunca entendí por que mi madre se caso con él, cuando era pequeño creía que los habían obligado a casarse, que por eso mi padre le era infiel, pero cuando me hice un poco mayor mi madre mi confeso que en realidad habían estado enamorados, pero que algo paso que hizo cambiar mucho a mi padre, siempre tengo miedo de volverme como el -
-No lo harás, tu corazón es noble, puedo verlo, no dejes que el odio y el miedo te corroan, eres mas fuerte que el.- Hermione deseaba fervientemente consolarlo, su mirada se opacaba cuando hablaba de su familia o su historia y quería ayudarlo, quería que su mirada brillara como cuando eran pequeños y jugaban en el parque. No conocía a sus padres, nunca los había conocido, y ahora se preguntaba si alguna vez lo haría, su padre no sonaba como alguien que tolerara a alguien que no fuera sangre pura.
- Pero dejémonos de cosas tristes, que te parece si nos escapamos de aquí y vamos a dar una vuelta – propuso Draco, estaba un poco agobiado por todo lo que había dicho, le había abierto su alma a ella y ahora necesitaba un poco de aire fresco para despejarse, había estado a punto de decir cosas de mas, tenia que estar más al pendiente de cualquier cosa que saliera de su boca.
-Normalmente te diría que no, pero estoy harta de estar aquí así que vámonos – cambiaron sus ropas sucias por unas limpias y cuando Madame Pomfrey se descuido abrieron la puerta y salieron corriendo por los pasillos riendo como locos hasta llegar a los jardines, corrieron por la orilla del lago y se sentaron sobre una enorme piedra cuando ya no pudieron mas, vieron como el sol se escondía en el horizonte y como los últimos rayos del sol tocaban la superficie del lago creando pequeños arcoíris.
Cuando obscureció por competo caminaron rumbo al castillo, ya era muy tarde para la cena pero no tenían hambre, caminaron lentamente no queriendo llegar a separarse, el día había sido perfecto, era su primer día juntos.
