Capítulo 4: Un adolescente problemático.
Trunks caminó bastante fastidiado a la habitación de su hermana. Claro, su padre que no hacía más que entrenar en todo el día no podía llevarla, tenía que hacerlo él. - Oye niña. Despierta. - Pronunció rabioso, en contraste con la cara de felicidad de la chibi.
- 'Manito', 'Benos días' -
- Deja de hablar así, pareces tonta. -
Bra puso cara compungida pero no lloró. Su padre le había dicho que no debía llorar porque ella era.. - 'Manito' soy una 'pdincesa'. - Canturreó volviendo a su cara feliz.
- No me llames 'manito'. - La imitó. - Niña mimada, a ver si aprendes a hablar bien. Y no eres ninguna 'pdincesa'. -
- Mentiroso. - Se cruzó de brazos. - Soy una pdincesa saiyajin, me lo dijo papá. - Alardeó orgullosa.
- ¿Qué?. - Abrió los ojos sorprendido. - ¿Qué te ha dicho papá QUE?. - Preguntó aún en choque.
- Me dijo que yo era una pdincesa saiyajin. - Y le hizo burla. - Buuu. - Saltó de la cama aprovechando la confusión y corrió fuera de la habitación. -
- ¿Eh?. Oye vuelve aquí. - Gritó furioso. Su padre jamás le había dicho que él fuera un príncipe saiyajin. ¿Por qué a ella sí se lo dijo?. - Niñata estúpida, si no vienes aquí ahora te voy a borrar el culo a golpes. -
- Nino nino niiiinoooo, cogemeeeee. - Cantó bajando las escaleras.
Pero Trunks fue más rápido y se materializó delante de ella con tan mala suerte que al tratar de cogerla ella se resbaló escurriendose por debajo de sus piernas y su hermano perdió el equilibrio estampando su cabeza contra la pared, la cual abrió un enorme agujero.
Bra sintió miedo de que se hubiera hecho daño y fue hacia él. Sólo quería jugar con él. Ya nunca jugaban juntos. - 'Tunks'... - Susurró rozando su brazo.
El muchacho le dio un manotazo que la alcanzó de lleno en su mano doblándosela de mala manera. - Buaaaaaaa. - Gritó sujetando su manita.
- Genial, genial, genial, genial... esto era lo que me faltaba... Bra. - Su tono fue más suave sintiendo un poco de culpabilidad.
- Maloooooo, buaaaaa. Se lo voy a decir a papaaaaaaaa. Buaaaaaa. -
- Espera. - La sujetó tapándole la boca. Si le decía a su padre que le había pegado un manotazo, se la iba a cargar.
La niña comenzó a revolverse sin éxito. - Si te callas te suelto, si no me voy a enfadar contigo. - Amenazó aunque suavizando el tono para no asustarla. Ella siguió llorando con mucha pena. Trunks Suspiró. - Lo siento... no quise hacerte daño... ha sido sólo un accidente. - Dijo sinceramente y la pequeña se calmó un poco. Cuando paró de hacer ruidos y de moverse la soltó. - Déjame ver la mano. -
La niña negó con la cabeza sujetándola. - Snif snif. -
- ¿Te duele mucho?. -
Afirmó con la cabeza, aún gimoteando.
Trunks suspiró. - Déjame ver, tengo un truco de magia muy bueno para que te deje de doler. -
La chibi abrió los ojos asombrada. - ¿Un 'tuco'?. snif snif -
Su hermano asintió guiñándole un ojo y por fin la niña le dejó tomar su mano. Trunks la examinó detenidamente comprobando que no había ningún daño serio, entonces envolvió la mano en la suya y transmitió un poco de kí. Era una técnica que aprendió de su padre. Ki No Juutsu. No curaba, pero aliviaba el dolor de una zona muscular concreta e incluso servía para aportar energía extra a alguien que tenía el ki muy bajo. - ¿Mejor?. -
- Siiiii. - La niña le abrazó repentinamente y él se sintió por unos instantes muy bien en su papel de hermano mayor, aunque un poco sorprendido de que no le guardase rencor por el golpe. Entonces frunció el ceño. ¿Es que él estaba sucumbiendo también al encanto de esa niñata?.
La separó enseguida. - Vamos, tienes que vestirte. -
- ¿Por qué?. -
- Por que tienes que ir al colegio. -
- ¿Por qué?. -
- Por que mamá lo dice. -
- Papá dice que no tengo que ir a ese 'colego túpido'. -
- Pues ahora no está papá, así que yo mando. - Pero cuando abrió el armario, su quijada se desplomó al suelo. La ropa estaba casi toda rota o fuera de las perchas.
- Pero... ¿qué ha pasado aquí?. -
- El montrooo. - Susurró con voz misteriosa y muy convencida. - Se quería poner mi ropa, pero lo maté. - Afirmó llena de orgullo.
Trunks la miró de reojo y después de pensar un rato sonrió. Al menos la castigarían de una vez por hacer una trastada. Así que no le dio mayor importancia y la vistió con lo primero que encontró que no estuviera roto. Una camiseta blanca y una faldita azul vaquera.
- Vámonos. Desayunarás en el aula matinal. -
- Espera. - Gritó. - Tengo que decirle 'dio' a papa. -
- No. - Exprimió su mano un pelín áspero. - Papá está entrenando y no ha querido llevarte al colegio, así que no veo por qué tendrías que despedirte de él. Métete una cosa en la cabeza. A papá sólo le importa entrenar y luchar, nada más que eso. Tú y yo sólo somos una molestia para él, ¿comprendes?. -
- No, eres un 'metiroso' y un tonto. - Gritó tratando de tirar de él hacia la cámara de gravedad.
- BASTA. -
- Papa me 'quere' -
- Deja de hablar como un bebé. -
- 'Toy' un bebé. -
- No lo eres. -
- Si, 'toy' un bebé y papi me 'quere'. ¡Tonto!. - Le dio una patada en la espinilla aunque por supuesto no le dolió más que en el orgullo.
- Nos vamos al colegio, vamos tarde así que déjate de tonterías. -
- Nooo. - La chibi se colgó de su mano chupándose un dedo. - 'Quero pete' -
- ¿Qué?. ¿Por qué haces esas tonterías?. Deja de hacer eso de una vez. -
- 'Quero peteeeee' Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. - Lloró ruidosamente.
- Mierda. - Se quejó tapando sus oídos.
Bra se tiró al suelo con una pataleta y caminando a gatas. - ¿Qué le pasa a esta niña?. -
- 'Quero petee' -
- Si no hablas bien no puedo entenderte. -
- Quero a mi mamaaaa. - Lloró.
- Habla bien niña tonta. -
- Mamaaaa, papaaaaa, güelaaaa, güeloooo. -
Desde luego esos comportamientos no parecían normales. El no recordaba haber hecho cosas semejantes a su edad. Ya tenía 3 años, y eso, teniendo en cuenta que era medio saiyajin significaba que debía tener una madurez física y mental superior.
- Oye, Bra. - Suavizó su voz un poco cogiéndola en brazos algo preocupado. - Vamos a irnos. -
- Pdincesaaa. -
- Vale, eres una princesa. - Bra se comenzó a calmar. - Quiero darle un besito a papá antes de irnos. -
- ESTA BIEN. - Gritó tirando de ella hasta la cámara de gravedad.
La niña se abalanzó hasta la puerta golpeándola sin miedo. De dentro se escucharon varias maldiciones y Trunks casi sintió ganas de correr antes de que se abriera. - ¿Qué?. - Demasiado tarde.
- Papiiiiiii. - La niña lo abrazó por la pierna muy cariñosa.
Vegeta miró a su hijo y sonrió sabiendo que Bulma le había reclutado para llevar a la niña al colegio. Pero Trunks no sabía cómo interpretar esa media sonrisa, y convino que era porque Bra le estaba abrazando, así que se cruzó de brazos y miró al horizonte en otra dirección.
- Dile a Trunks que soy una princesa. - El muchacho se estremeció y miró con los ojos anchos deseando que la tierra se le tragase.
- Tu hermano ya lo sabe. -
- ¿Lo ves?. Papi si me quiere. -
- Papá, no sabes lo que ha hecho la niña esta. - Cambió de tema.
Vegeta se puso serio. - Ha roto toda su ropa, el armario está medio destrozado por dentro. - Lejos de enojarse o de gritar, Vegeta comenzó a reírse a carcajadas. - ¿Es que no la vas a regañar?. -
- Te dije que fue el Monstruo. - Aseguró la niña con la voz misteriosa anterior.
- Muchacho, creo que se te está haciendo tarde. - Volvió dentro de la cámara y cerró la puerta.
La niña estaba seria todo el camino mientras que Trunks volaba con ella en brazos para llegar antes. Aterrizó en un callejón apartado para no ser visto y caminó con su hermana aún en brazos.
- 'Manito'. -
- ¿Por qué hablas así?. Cuando estás delante de papá no hablas de esa manera. -
- ¿Tu me 'quere'?. -
Trunks frenó y la miró serio. - Sólo cuando no te comportas como una niña tonta. -
- ¿Mamá me 'quere'?. - Volvió a preguntar más triste.
Trunks la miró asombrado por la pregunta. ¿Cómo podía dudarlo siquiera?. Era su niñita, su mayor preocupación. - ¿Para qué preguntas esas tonterías?. - Era vomitivo que ella preguntase algo así de estúpido cuando él era el hijo no deseado.
- ¿Po que no quere veni con la nena al colego?. -
- Si dejaras de hablar como un bebé quizás te entendería. -
Bra le miró unos segundos. - ¿Por qué no me quiere traer al cole?. -
Trunks sacudió su cabeza. De repente su voz sonaba como la de una niña 3 años mayor. Si sabía hablar correctamente ¿por qué hablaba de pronto como un bebé?. - Porque está trabajando. -
- ¿Dónde?. -
- En las oficinas de la sede centrar de la Corporación. -
- Quiero ir con mami para darle un besito. -
Pero su petición no fue atendida, y Trunks la dejó en la sala del Aula matinal. Una profesora se acercó a ella. - Hola pequeña. ¿Quieres jugar?. -
- Nena quere mamiiii. Manitoooo. - Sus súplicas no fueron escuchadas esta vez.
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Bulma se dirigió hacia el laboratorio, tenía que trabajar en un nuevo prototipo de aerocar a propulsión que aún estaba en fase experimental. Se trataba de un vehículo que utilizaba un tipo de combustible mucho más potente y duradero.
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Trunks debería haber ido al instituto, pero alzó el vuelo y se marchó a otro lugar muy distinto. Quería pensar, necesitaba aclarar su mente.
Se dirigió a una playa y se sentó mirando el mar. Encendió un cigarrillo, no estaba orgulloso de haber comenzado a fumar, tampoco llevaba mucho tiempo de haber empezado a hacerlo... aunque no quería decirlo en casa, sabía que su madre no podía atreverse a regañarle por eso cuando ella fumaba también. Estaba harto de los chicos y chicas del instituto, de sus conversaciones inútiles, de sus problemáticas tontas. Estaba cansado de escuchar a profesores mediocres. El debería haber hecho las pruebas para adelantar varios cursos, pero no quería hacerlo porque no le apetecía parecer más raro de lo que ya era. Se tendió en la arena mirando las nubes y procurando bajar al mínimo su ki para que nadie, ni siquiera su padre le pudiera localizar. Aunque en el fondo sabía que si se empeñase en localizarse aun cuando ocultase su ki, no podría evadir a su padre.
Esos pensamientos le irritaron, así que se levantó de golpe, se encajó a presión los auriculares en las orejas para que la música ensordecedora acallara las voces tormentosas de su cabeza y se dirigió a la ciudad. Caminó sin rumbo un buen rato. Paró en una tienda y compró una camiseta con calaveras sangrientas pintada. Cambió sus pantalones por unos vaqueros negros y se encajó unas botas militares color negro también. Pasó por una peluquería y pintó su pelo de negro. Le faltaba algo... volvió a ir a otra tienda y compró un pañuelo rojo con adorno de fuego que anudó en su cuello. Estaba cansado de ser el niño bueno que todos conocían. Goten parecía interesado en las chicas más que en su amistad, su madre no tenía tiempo para él, y su padre... sólo quería a la enana tonta... Bien, él ya era casi mayor de edad, así que les demostraría que no necesitaba a nadie.
Se sentó en el parque para fumar otro cigarro, y por primera vez en mucho tiempo sintió un alivio enorme al percatarse de que nadie le identificaba, con su cambio de look nadie sabía que él era Trunks Vegeta Briefs. Nadie pensaba que era él, y eso era una gran sensación. Por un instante se preguntó si seguiría teniendo el mismo encanto con las chicas ahora que nadie le reconocería como el millonario heredero de la Corporación Cápsula.
Entonces la vió, debía tener unos 23 años, era más mayor que él... ¿importaba eso?... era morena, vestía como una rockera, llevaba gafas de sol oscuras, caminaba de forma seductora, sin miedo a nada. Se apoyó en la barandilla que daba al puente y de un salto se subió y se sentó en ella. La miró detenidamente, también encendió un cigarro. Parecía absorta en la vista del río y del horizonte aunque no podría asegurarlo ya que las gafas de sol impedían analizar su expresión definidamente.
Trunks se levantó dispuesto a presentársele. Quería probar sus dotes de conquista con su apariencia de chico normal. Pero cuando se acercó un poco más se percató de que detrás de las gafas de sol habían lágrimas y que detrás de esa pose sin miedo, debía haber un sufrimiento grande.
La muchacha golpeó la barandilla de piedra con el puño y entonces se puso de pié en la misma. Trunks abrió los ojos asombrado. ¿Ella iba a hacer lo que él pensaba que iba a hacer?.
- DETENTE. - Gritó y ella perdió el equilibrio precipitándose al vació.
Con una velocidad que sólo su sangre saiyain podría otorgar, Trunks cogió su mano y tiró de ella hacia arriba. - IDIOTA. - Gritó la muchacha antes de que la subiera del todo.
- Deberías darme las gracias por salvarte la vida. - Aseguró enojado.
- ¿Tú?. No me hagas reir... ja ja. -
- Si quieres te suelto. - Afirmó medio sonriendo.
- Como quieras... - Le sostuvo la mirada y Trunks la subió en un abrir y cerrar de ojos.
- ¿Por qué quieres matarte?. - Preguntó con una mezcla de pena y curiosidad.
- ¿Quién te ha dicho que quiero morir niñato?. - Replicó agresiva.
Trunks estaba desconcertado con sus respuestas. - Has intentado suicidarte. -
- No. -
- ¿No?. Si lo he visto yo. -
- No has visto nada. - respondió en el mismo tono desagradable.
- Si no llego a cogerte te hubieras matado. La caida es de varios metros. -
- Si no me hubieras asustado con tu grito no me hubiera caido. -
- Ah espera... es que es muy normal subirse en las barandillas llorando y extender los brazos. -
- Es normal para mi, aunque no lo sea para el resto del mundo. - Y dicho esto se dió media vuelta dispuesta a marcharse.
- Espera. -
- ¿Qué quieres?. - Respondió suspirando.
- Querría que me explicaras como es tu mundo... - Ese juego de palabras metafóricas se coló dentro del corazón de la chica. Le miró de reojo bajando un poco las gafas de sol en su nariz. Luego sonrió levemente y con un gesto de la cara le dijo. - anda, ven... te voy a enseñar mi mundo... -
Caminaron un buen rato en silencio. Trunks no había caminado nunca antes por esa zona de la ciudad, era un barrio periférico, un suburbio realmente. Las calles estaban sucias y llenas de muebles tirados, ropas... Los gatos mugrientos caminaban por su terriotorio como si les perteneciera de siempre. - ¿Cómo te llamas?. - Preguntó por fin la chica.
- T.. Tris. - Respondió corrigiendo a tiempo para no rebelar su verdadero nombre.
- ¿Qué clase de nombre es es?. Tris... - Pensó un instante. - ¿Es el diminutivo de Tristán?. -
- Ehhh, este... si. -
- Ah. - Y volvieron a caminar en silencio por unos segundos.
- ¿Y tú?. - Preguntó Trunks.
- ¿Qué?. - Ella parecía distraida.
- ¿Cómo te llamas?. -
- Ah, eso, me llamo... Liberty. -
- ¿Qué?. ¿Y dices que mi nombre es raro?. - Rió Trunks.
Ella se encogió de hombros y encendió un cigarro. - ¿Fumas?. - Ofreció.
- Gracias, tengo. - Trunks sacó su cajetilla y encendió otro cigarro.
De nuevo caminaron en silencio.
- ¿De donde eres?. No pareces de aquí. - ¬.¬
- Ehh, bueno, en realidad soy... soy de otra ciudad. - Mintió Trunks.
- ¿De dónde?. -
- De todas partes en realidad... he viajado mucho. - No era una mentira, él había viajado por todo el mundo, por algo era el hijo de la mujer más rica.
Liberty ladeó la cabeza mirándole un rato. Trunks la miró de reojo. - ¿Qué edad tienes Tris?. -
- Tengo... 21 años. - Mintió de nuevo.
- ¿Y tú?. -
- 21 tacos. - Trunks la miró de nuevo, la había creido más mayor. - Anda pasa. -
- ¿Vives aquí?. -
- Si. -
- ¿Y tus padres?. -
- Mi padre debe de estar emborrachandose y mi madre... nos abandonó hace tiempo. ¿Y los tuyos?. -
Trunks se quedó asombrado por la simpleza con la que dijo cosas tan fuertes, luego reaccionó. - Eh, no se. -
- ¿No sabes donde están?. -
- Realmente... en realidad... no tengo padres. - No quería mentir, pero tampoco podía decirle la verdad.
- Ah, ¿eres huérfano o algo así?. -
- Si... -
- ¿En qué trabajas?. - Trunks la miró cortado.
- Yo... -
Ella arqueó una ceja. - Se me olvidaba que eres nuevo en la ciudad... Si quieres puedo ayudarte a encontrar trabajo. -
- ¿De verás?. Bueno, no querría molestarte... -
- Oye, Tris, ¿Quieres comer?. - Trunks arqueó una ceja. Por el tono no parecía una invitación a almorzar. - Pues tendrás que trabajar. Si has viajado tanto sabrás que nadie vive sin trabajar, así que no me vengas con falsas modestias, todos los hombres sois así de estúpidos, no sois capaces de aceptar que una mujer os ayude ¿verdad?. IDIOTA. -
- Oye no es necesario que me insultes en cada frase que me dirijas de más de dos palabras. - Liberty se rió de repente. - ¿De qué te ries?. - Se cruzó de brazos ofendido.
- Es que... jajaja, es estúpido, lo se, pero, jajaja, te encontré parecido con alguien. - Trunks se puso serio de repente. ¿Le habría reconocido?. - Nah, olvídalo... -
- ¿Con quien?. - Preguntó fingiendo risa y sudando.
- Nahh. -
- Vamos dímelo. - Se puso serio.
- Bueno, te lo diré... te pareces a... jajaja a Schuarzenheger. - Trunks puso una mueca. - Oye, ¿has visto tus biceps?. ¿Practicas fisioculturismo o algo de eso?. -
- Practico artes marciales. - Contestó más relajado. Al menos no le había reconocido. Trunks miró alrededor, la casa no estaba especialmente limpia, muchos muebles estaban rotos, olía a alcohol por todas partes, y las dimensiones eran... su habitación era más grande que el salón de la casa y la cocina juntos. Las cortinas estaban sucias y llenas de polvo.
Como si hubiera leido sus pensamientos la chica le encaró. - No tengo mucho tiempo para limpiar ¿sabes?. -
Trunks sacudió su cabeza, lo último que pretendía era ofenderla. Pero ella se fue a la cocina dejándole sólo en el salón. - ¿quieres café?. -
- Bueno. -
Pasaron varias horas rápidamente. Estuvieron hablando de música, de los grupos que más les gustaban, de sus comidas preferidas y de mil cosas por el estilo. Rieron, y hasta cantaron algún estribillo juntos.
Liberty miró el reloj. - Oh Dios mio. -
- ¿Qué pasa?. -
- Es la hora, tengo que ir corriendo a por Alex. -
- ¿Quién es Alex?. - Preguntó celoso.
- Es alguien que quiero muchísimo, le adoro. - Replicó divertida de su ceño fruncido repentino.
- ¿Tu... novio?. - Precisó algo furioso.
- Nah. anda, ven y te lo presento. Jajaja. -
- ¿Qué es tan gracioso?. - Desde luego él no le veía nada de graciosa a la situación, pero la siguió de todos modos para ver quien era el famoso alez que ella aseguraba "adorar" y "queres muchísimo".
- Trunks... este es... Alex. - El semisaiyajin arqueó una ceja mirando el niño de 6 años delante de él. ¿Sería su hijo?.
De nuevo ella pareció haber leido sus pensamientos. - Es mi hermano. -
- Ah. - Por algún motivo esa afirmación había sido un verdadero alivio.
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Mientras tanto, en otro colegio, una niña de 3 años se sentaba con cara compungida en una silla. Nadie había ido a recogerla. Todos sus compañeros se habían marchado con sus mamás y su mami no había ido a por ella, ni tampoco su papi. Ni su hermano. Nadie se acordó de recogerla. - Buaaaaa. - Las lágrimas se le escurrieron solas aunque no quería llorar.
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En el laboratorio, Bulma estaba manipulando una pieza pequeña con unas brazos articulados. El mecanismo de accionamiento del motor era especialmente peligroso en el proceso de fabricación. Se trataba de un chip minúsculo, pero un sólo fallo podía ser fatal y desencadenar una explosión que destruyera todo el edificio. Por suerte los antigripales habían sido muy efectivos y ya no tenía ni un sólo síntoma de resfriado, salvo por el cansancio.
El teléfono movil vibró en su bolsillo desconcentrándola unos instantes. - Mierda, ¿cómo no lo he apagado?. - Ignoró la llamada, pero volvieron a disturbarla nuevamente. - Que pesados. - Miró la hora del reloj grande de la habitación. ¿Quién será? ¿Debía cogerlo?. Si insistían quizás es que era algo... - OH DIOS MIO. - La deducción funcionó con tan mal tino que la pieza que estaba colocando se desplazó hacia un lado rozando uno de los circuitos y accionando un mecanismo en cadena que sería fatal si no actuaba rápido.
- Mierda, mierda, mierda... vamoooss. - Abrió la caja acristalada y sin perder tiempo, arriesgándose a las quemaduras de tercer grado que tendría al coger manualmente el chip, lo asió abrasándose la mano, para correr fuera del laboratorio enseguida. La explosión era inevitable, pero sin el chip sólo alcanzaría el laboratorio y no habría víctimas. Antes de que pudiera salir de la habitación la detonación hizo presencia lanzándola brutalmente fuera del laboratorio. Por suerte ya había abierto la puerta. El choque contra la pared, sin embargo fue demasiado fuerte y perdió el conocimiento.
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La profesora avanzó hasta la niña. - No te preocupes Bra, estoy llamando a tu casa, seguro que vienen enseguida por tí, no llores. - La tranquilizó con una sonrisa y acariciándole el pelo mientras la abrazaba para reconfortarla.
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En la enfermería del edificio, doshoras más tarde, Bulma despertó aún aturdida. - ¿Dónde... qué... QUE DIABLOS HA PASADO?. -
- Tranquilícese Señora Briefs, está todo bien. - Aseguró una enfermera. - Su laboratorio explotó pero se controló el fuego. Se golpeó muy fuerte la cabeza debido a la onda expansiva que la empujó contra la pared del pasillo, pero no es nada serio. el doctor Fuji vendrá enseguida. -
En efecto, el médico caminó dentro de la habitación aunque su tono era serio. - Mirka, déjenos sólos por favor. -
- Por supuesto. - La enfermera se marchó sonriente.
- ¿Cómo se encuentra señora Briefs?. -
- A parte de tener un dolor de cabeza terrible... bien... supongo. - Dijo sujetando su cabeza y dispuesta a levantarse.
- Tengo que hablar con usted, por favor, permanezca en la cama unos instantes más, necesito que responda algunas preguntas. - Bulma arqueó una ceja.
- Escucheme, estoy perfectamente y no tengo tiempo que perder en esta cama, si me disculpa.. tengo muchas tareas que atender y... Ay DIOS, mi hija... -
- Su hija está bien, cogí la llamada de su teléfono y contacté con su marido para que la fuera a recoger. -
- ¿Cuándo ha sido eso?. -
- Hace unos minutos. -
- ¿Qué hora es?. -
- Escúcheme señora Briefs, lo que tengo que decirle es importante. - Su tono subió un punto.
- OIGA. MI HIJA ES MUCHO MÁS IMPORTANTE. - Gritó haciendo alarde de su consabido mal caracter. Miró el reloj de la pared. - 2 HORAS. MI PEQUEÑA DE 3 AÑOS HA ESTADO 2 HORAS SOLA EN EL COLEGIO ESPERANDO A QUE LA RECOJA ALGUIEN. - Su tono descendió a medida que hablaba y las lágrimas de rabia se les escaparon y rodaron sobre sus mejillas. - Disculpe pero tengo que ver a mi niña. Eso es lo más importante ahora mismo. -
- ¿Más importante que su vida?. - Preguntó ácidamente.
- ¿Que... "clase de idiota" qué quiere decir?. -
- Está enferma señora Briefs. -
- Si, ya lo se, es una gripe estúpida pero... -
- No es esa enfermedad, dejeme hablar por favor. -
- Arrgg, explíquese. -
- ¿Ha estado expuesta antes de esta ocasión a materiales potencialmente cancerígenos?. -
- Que estupidez... no tengo tiempo para cuestionarios ahora Doctor... Fuji... -
- No es un cuestionario, es una realidad. -
- Le he dicho que tengo que... - Bulma se había levantado, pero su cerebro comenzó a procesar toda la información de repente. - ¿Qué realidad?. - Preguntó sentándose sobre la cama sin dejar de mirar el suelo.
- Por su trabajo, me temo que ha estado expuesta a productos químicos potenciamente negativos para su salud, a raiz de la explosión hice un análisis de sangre, los datos fueron extraños así que me tomé la libertad de realizar algunas pruebas más determinantes... Entonces fue... cuando descubrí... -
- ¿Qué?. - Susurró. - ¿Qué descubrió?. -
- Tiene leucemia señora Briefs. -
Bulma comenzó a reirse sujetando su cabeza con las manos. - Leucemia... jajaaja. Yo no puedo enfermarme, ¿comprende?. Tengo demasiadas cosas que hacer, Dios, dirijo la compañía más importante de... -
- Lo lamento, pero si quiere sobrevivir, tendrá que ser consciente de la gravedad de la situación. -
"No quieroser consciente de nada". Se gritó mentalmente. Luego cerró los ojos y preguntó con suavidad y un tono de irónico humor en su voz. - ¿En qué fase está?. -
- Si contesta algunas preguntas y me permite realizarle algunas pruebas podré determinarlo. Por favor... -
- De acuerdo, pero ahora voy a ir a ver a mi hija, unas cuantas horas más no me van a matar, ¿verdad?. Vendré esta tarde y haremos esas malditas pruebas y... responderé sus estúpidos cuestionarios... -
Bulma se levantó y se marchó de la sala llorando. Esto era lo último que podía pasarle. No podía ser cierto. Ella estaba bien, tenía que ser un error... Pero ahora no podía pensar en eso, secó sus lágrimas y fue lo más rápidamente posible hasta casa, sintiéndose la peor madre del mundo - Bra, mi niña, lo siento, te fallé. - Debió haberse acordado de decirle a alguien que la recogiera. Pero se le olvidó, su pequeña se le había olvidado...
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Dulce, yo creo que es cuestión de percepción, no se trata de ser niña o niño, se trata de situaciones distintas. Lo que pasa es que Trunks se está pasando muchos rollos mentales, pero se va a dar cuenta que no tiene motivos para quejarse tanto...
Utena, de momento se lo mandé a Liberty jejejejeje pero estás la siguiente en la cola para darle mimitos a Trunks.
Karo, ya iré actualizando niña, hago lo que puedo...
Kawaii, aquí está al completo, besitos amiga mía.
Shadir, por supuesto Goku no ha tenido una vida tan fácil como se piensa la gente. De niño se las vió solito en la vida... Pobrecito...
Xkari, siempre pensé que Vegeta era más infantil en algunas ocasiones que el mismísimo Goku jajjaja. Tienes razón.
Rina, menudo abusón que es tu hermano, a tu madre va a haber que darle un cursillo rápido de coeducación y antimachismo para los chicos de tu familia. GRRRR.
