Hola de nuevo, supongo que debo darles una gran, pero una gran disculpa a todos los que leen este fic por no escribir en meses. Bueno, en mi defensa solo diré que la familia, el estudio, la amistad y el amor quitan mucho el tiempo…bueno, también los momentos de ocio, pero en fin. Escribí este capítulo porque aunque tengo tarea, mi mejor amigo se fue a dormir y yo no puedo hacerlo, así que ¡por fin escribí algo! Jaja, tal vez porque mi tarea es de un ensayo me hizo querer escribir otra cosa, como sea, disfruten lo poco que he hecho…

Capitulo 4. La verdad de tu destino

-Marrón, ¿estás ahí…?...-La rubia escucho como llamaban a su puerta con delicadeza. Dejó la toalla con la que se estaba secando su cabello a un lado y se sentó en la silla que estaba frente su pequeño tocador.

-Pasa…-contestó con desgano mientras tomaba un cepillo y comenzaba a desenredar su rubia cabellera.

-¿Estás bien? Luces molesta…-le dijo Juunanagou cuando se sentó en la orilla de la cama de su sobrina.

-Estoy molesta…-casi rugió la chica sin dejar de cepillar su cabello.

-Dime qué te pasa…-comento calmado su tío mientras se reclinaba un poco en la cama, dándole espacio a su sobrina para que se sentara a su lado.

-No lo entenderías…-le contestó está mientras se levantaba y se sentaba junto al pelinegro, manteniendo su vista entre las manos que sostenían el cepillo.

-¿Cosas de mujeres…?-pregunto el ojiazul

-Peor…hay algo que quisiera contarte, lo que paso cuando te fuiste esta mañana…-le dijo la rubia pensando con cuidado cada palabra. Cuando dirigió la mirada a su tío el ruido del timbre desvió la mirada que éste tenía hacia ella.

-Espera, alguien toca ¿podrías ir a ver quién es…?-le preguntó con una sonrisa el ojiazul.

-Demonios…-murmuró la chica, se levanto de la cama y se dirigió hacia las escaleras-Tío Juu en serio es importante

-Lo sé…-de contestó éste antes de que ella saliera de su cuarto.

Marron bajo las escaleras con desgano, deposito el cepillo en una mesa que había en el corredor y abrió la puerta no sin antes acomodarse bien el suerte de lana; afuera hacia frio.

-¿Goten…?- pregunto al verlo parado en el umbral de la puerta, solo basto un par de segundos para que se diera cuenta que su amigo no venia solo-¿Qué haces aquí y con él…?

-Te fuiste del campus sin esperarnos, quería ver que estuvieras bien…-le respondió el chico sin rodeos.

-Lo estoy, así que porque no se van por donde vinieron…-la voz de la chica, les dejo muy claro que no tenía intenciones de dejarlos pasar, ya que además, había puesto el brazo entre ella y el marco de la puerta.

-Marron, pequeña ¿quién es…?-llamo su tío desde dentro mientras se acercaba a la entrada.

-Hola Juunanagou, ha pasado mucho tiempo…-hablo Trunks por primera vez, saludando al ojiazul y dejando con la boca abierta a la muchacha por la familiaridad con la que se dirigió hacia su tío.

-Príncipe Trunks…-Juunanagou dejo un salir murmullo de sorpresa al ver al recién llegado, automáticamente bajo la cabeza y coloco su puño en su pecho dándole el respeto que se merecía-majestad, disculpe mis modales, no me dijeron que vendría…

-¿Qué? Tío Juu, tú conoces a este tipo…-tercio la chica al ver como su tío reverenciaba al peli lila

-Marron….-gruño el pelinegro al ver la falta de respeto con la que su sobrina hablaba.

-No te preocupes Juunanagou, no me molesta la insolencia de tu sobrina…-sentenció Trunks- pero como la futura reina de mi pueblo, debería de tener mejores modales…

-Discúlpela majestad, no es su intención faltarle el respeto…-comentó avergonzado Juunanagou.

-Oh, sí que es mi intención…-rugió furiosa la chica, ignoro a Trunks y se dirigió hacia su tío, dándole deliberadamente la espalda al chico-tío Juu, ¿de dónde conoces a Trunks?

-Lo siento, se que debí habértelo dicho antes, pero no podía hacerlo…-comento el pelinegro apenas viéndola-el rey Vegeta me prohibió hacerlo…

-Cuando regrese a Vegetasei hablare seriamente con mi abuelo…-murmuro el pelilila

-Marron, creo que sería mejor que te sentaras…-Juunana la tomo de la mano y la condujo hasta la pequeña sala de estar-debemos explicarte todo…

-Bien, eso estoy esperando…-le dijo ella mientras se dejaba conducir por su tío. Ella tomo asiento en el sillón principal, mientras Goten y Trunks lo hacían en el opuesto, solo Juunanagou permaneció de pie.

-Bueno, para comenzar, debo decirte el origen de nuestro pueblo…-inicio el pelinegro

-¿Nuestro pueblo…?-pregunto la chica, estaba empezando a creer que todo lo que estaba pasando era una broma de muy mal gusto.

-Así es…-suspiro el ojiazul antes de seguir hablando- de Vegetasei…

-¡Me quieres decir que yo no soy humana…!-soltó la rubia mientras se paraba como resorte y miraba con odio al peli lila, eso no podía ser cierto, no podía ser de la misma especie que ese hombre.

-Mitad humana para ser exactos…-le corrigió su tío mientras la tomaba de los hombros y hacia que se sentara de nuevo-Tu padre era humano, Krillin fue un excelente hombre…

Marron solo pudo entre abrir la boca al recordar a su padre, lucho contra las lágrimas que querían traicionarla por su sola mención.

-Nuestro pueblo se ha regido hace miles de años por normas, Marron, leyes concisas que han hecho que nuestra civilización prospere. Los saiyajin siempre han sido orgullosos, buscan la perfección en todo momento, y esperan lo mismo de sus gobernantes. Por muchos años se había buscado la forma de que naciera el super saiyajin, una leyenda que parecía completamente lejana. Intentaron miles de cosas, pero se dieron cuenta que ser sangre pura no servía de mucho, así que comenzaron a mesclar las razas en varios experimentos.

-Pero nada servía, hasta que después de mucho, una niña hibrida, hija de elites saiyajin y de una humana había nacido con una fuerza superior al promedio. Así que decidieron que cuando ella cumpliera la edad para procrear, se casaría con el rey saiyajin. Su descendencia, no solo fue más fuerte, sino que además, su tiempo de vida se alargo tremendamente, pasaron de los cuatrocientos años a más de los quinientos años.

-Así que cuando nacía el próximo heredero a la corona, un sayajin de elite era elegido para venir a la tierra y engendrar un hijo con un humano. En las últimas diez generaciones, hombres y mujeres saiyajin fueron escogidos cuidadosamente, aquellos que tuvieran un nivel de pelea y una inteligencia mayor eran los seleccionados.

-En tu caso, la elegida fue la mano derecha de la reina. Tu madre es realmente una saiyajin muy fuerte…-intervino casi por primera vez Goten.

-Esperen, esperen… ¿Es? No, están equivocados. Mi madre murió hace años…-les rectificó la rubia

-Marron, pequeña, te mentí….-le dijo su tío mientras la tomaba de los hombros y la veía a los ojos. Juuhachi nunca murió, ella tenía que regresar a lado de la reina. Yo me ocuparía de ti hasta que pudieras regresar a su lado, te ha estado esperando por diez años…

-Y mi papa, ¿él también está vivo…?-fue lo único que respondió la rubia por el impacto de la noticia.

-No, el murió en ese accidente, lo siento…-contestó Juuhachi bajando la mirada.

-No, todo lo que me están diciendo es mentira…-negó la ojiazul, mientras se revolvía en su asiento.

-No lo es, tu nacimiento fue planeado…-exclamo Trunks con una voz que no dejaba lugar para las dudas-Tu madre fue elegida por mi familia en cuanto yo nací y fue enviada a Chikyuu hace veinte años para engéndrate. Tu destino se sello hace cientos de años, nada ha pasado sin alguna razón…

-Goten, dime que no es cierto…-imploro con ojos llorosos la rubia.

-Ellos tienen razón, mi familia ha servido a la realeza desde siempre. Incluso, el hecho de que yo fuera mandado a Chikyuu también fue planeado, cada primogénito debe vigilar y cuidar a la futura reina de Vegetasei, pero Trunks me pidió a mí esa misión en vez de que la realizara mi hermano mayor…-le dijo apenado el chico, mientras volteaba hacia otro lado, hubiera querido abrazar a su amiga para que no llorara pero sabía que no era un buen momento.

-El destino forjo nuestros caminos antes de que tú nacieras, ¿no lo entiendes? Marron, eres mía, para toda la eternidad…-sentencio Trunks mientras se acercaba a ella, lo que menos hubiera querido era que la rubia se sintiera tan perturbada, pero era necesario la verdad, aunque esta pareciera terrible.

-¡No…!-gritó Marron mientras se liberaba del agarre de Juunana y se dirigía a las escaleras- ¡No quiero, no pueden obligarme, los odio, a los tres, a todos, me engañaron, son unos mentirosos…!

La ojiazul subió corriendo las escaleras, cuando llego a su cuarto, el ruido de un portazo fue todo lo que los presentes escucharon antes de que sus agudos oído saiyajin oyeran los desesperados llantos de la chica.

En el rostro de Trunks se pudo apreciar un profundo malestar ante lo ocurrido, hubiera deseado que ella no sufriera tanto, pero el daño ya estaba hecho.

-No te preocupes, antes de venir, mi tío Raditz me dijo que tu madre, había actuado de la misma manera cuando se entero que debía casarse con tu padre…-le animo Goten, mientras le pasaba un brazo por los hombros para reconfortarlo.

-Sí, algo así había escuchado…-murmuro el chico sin apartar la vista de la habitación de Marron.

-Bueno, que tal si tomamos algo mientras mi sobrina se calma…-comentó con calma Juunanagou, le había dolido de sobre manera la forma en que su sobrina le había hablado, pero la entendía y debía afrontar las cosas como una persona madura, así que dando un suspiro, encaro a sus visitas con una sonrisa- y dígame su alteza, ¿cómo esta mi hermana?

-Igual de huraña que siempre…-le dijo Trunks con una sonrisa

Sin poder evitarlo, los tres hombres comenzaron a reír de buena forma, cada uno de ellos recordando momentos que habían vivido con la madre de Marron.

Para Juunanagou, Juuhachigou era sin duda, la mujer más valiente que conocía, la amaba y la respetaba a tal grado, que aceptó sin dudarlo, el cuidar de Marron como si fuera su propia hija, su sobrina era tan diferente a como era su hermana, pero a pesar de todo, tenia valiosos momentos con ellas que las hacía ver antes sus ojos, casi como idénticas.

Para Goten, el hecho de recordar a la madre de Marron le daba ligeros escalofríos de terror. Era bien sabido por todos los saiyajines que las mujeres de Vegetasei eran de armas tomar, incluso su propia madre era como una generala, pero Juuhachigou rebasaba los limites de una saiyajin. En más de una ocasión estuvo a punto de darle la paliza de su vida si no hubiera sido porque Trunks y Bulma habían intercedido por él.

Y para Trunks, el recordarla solo había hecho que llegaran a su mente los momentos que ella pasaba con su madre y con él, era como una segunda madre, aunque realmente había sido como su institutriz, era tan arriesgada y cabeza dura como el mejor elite de Vegetasei, tal vez por eso, su padre no se había opuesto en que ella le ayudara en su educación. Muchas veces, Trunks había soñado despierto imaginándose como debiera ser su hija, porque a decir verdad, Juuhachi era una mujer hermosa a pesar de la edad que tenia. Trunks sonrió aun mas, ahora que lo analizaba con cuidado, Marron era una copia idéntica de su madre, el mismo cabello, los mismo ojos, el mismo cuerpo, pero había algo en esos pozos azules que no había en los de su madre, algo que por algún motivo, la hacía encantadora ante los ojos del príncipe.

-Perfecta…-comento el pelilila sin dejar de ver la habitación de la chica.

-Su majestad ¿viene? Tomares un poco de café…-le dijo Juunana mientras le hacia un ademan para que lo siguiera al comedor

-Claro…-le contesto Trunks avanzando de mala gana

Cuando Marron pensó que las lágrimas ya no podrían salir más de sus ojos, se levanto de la cama y tomo el pequeño retrato que tenia de sus padres. En él estaba su padre abrazando a su madre con una enorme sonrisa, mientras ella estaba entre los dos sosteniendo un enorme algodón de azúcar, su carita estaba llena del azúcar derretido. Su madre solo tenía una leve sonrisa mientras la tomaba de la mano.

Esa foto la habían tomado un mes antes del accidente de sus padres. Solo tenía nueve años en ese entonces, y su tío Juunana había aparecido como un ángel para consolarla desde entonces, le amaba como un padre, pero ahora lo que sentía por él se mezclaba con el dolor de sentirse engañada y traicionada.

-Estas viva…-le dijo a la mujer del retrato-y tú también me engañaste…

Su vida era una mentira, toda su existencia había sido planeada sin que ella pudiera decir o decidir sobre ella, todo era tan injusto.

Era casi de noche cuando los saiyajines sintieron la energía de Marron calmarse, toda la tarde había estado fluctuando de manera irregular, por lo que era más que seguro que ella había caído dormida por el llanto.

-Iré a verla…-comentó Trunks mientras se levantaba de su asiento

-No sé si es buena idea, Marron está muy molesta…-le dijo Juunana

-Tengo que estar con ella…-le contesto el pelilila mientras seguía el camino que lo llevaba al cuarto de la rubia

-Trunks cuidara bien de tu sobrina, Juunana…-le dijo Goten mientras le tomaba del hombro para darle confianza-él sabe lo que hace…

-Lo sé, es solo que aunque me cueste aceptarlo, ella sigue siendo mi sobrina…-le contesto ojiazul

-Y él nuestro príncipe…-reitero el ojinegro-solo es cuestión de tiempo para que ella deje de sufrir, debemos confiar en el destino…

-Toda mi vida he confiado en el destino, Goten…-le dijo Juunana-toda mi vida…

Trunks abrió la puerta lo más silencioso que pudo, encontró a Marron acurrucada sobre su cama. Cerrando la puerta con cuidado se acerco a la chica, su respiración era pausada y había rastros de lagrimas sobre sus mejillas, incluso sus parpados estaban ligeramente hinchados, y aunque a casi nadie le gusta que los vean llorar, para Trunks, contemplar a la rubia de esa manera, la hizo más humana antes sus ojos.

Una ternura y delicadeza brota de su cuerpo como si fuera un propio ángel, para el príncipe, nunca había contemplado a una criatura tan hermosa, ni siquiera su propia madre ni su hermana le eran tan hermosas como ella en esos momentos. Algo nuevo nació en dentro de él que no había experimentado antes, no era la obligación de cuidarla ni de quererla y amarla, sino que era su propio ser quien quería cuidarla y amarla. Su alma saiyajin se sentía quebrada y solo buscaba estar cerca de aquella criatura celestial que podría curar su cuerpo tan adolorido de repente.

Se acerco a ella y se sentó en el borde la cama, con un deseo en su interior, se aventuro a tocar su rostro, solo para saber si era real lo que estaba viendo o solo era producto de su imaginación y la idealización de aquella con la que tenía que casarse.

Con placer comprobó que su tacto era tan suave como lo pensaba. Con delicadeza paso sus dedos por sus mejillas, recorriendo los surcos que antiguas lágrimas habían dejado en su blanca piel, y con lentitud avanzo hacia su cabello que en ese momento se le asemejaba al dorado sol que se ponía en el cielo en las mañanas, era tan sedoso, que se encontró difícil dejar de acariciarlo. Con un suspiro alejo su mano de ella y enfoco su vista en el pequeño cuadro de madera que Marron sostenía entre sus manos, con extrema delicadeza se lo quito sin que ella despertara y lo contemplo mejor.

Era un fotografía como las que tenía su madre en su alcoba, pero en esta aparecía Juuhachigou con una sonrisa que para ser sinceros nunca había visto, también había un hombre de baja estatura que sonreía con gran alegría y una Marron en miniatura. Trunks sonrió tan solo de verla cubierta de caramelo rosa, con cuidado deposito el portarretrato sobre la mesita de noche que estaba cerca, y con cuidado, deposito un casto beso en la frente de la rubia.

-Duerme, Marron, ahora nada puede hacerte daño…

Continuara…

Besos

Bye, bye

Adickdelta