Abrió los ojos desesperado de tanto dar vueltas en su cama, se quitó, molesto, las sábanas de encima dejándolas a la altura de su cintura y se incorporó quedando sentado.

¿Qué se suponía que iba a hacer un domingo?

Esa era la pregunta que se repetía una y otra vez; escucho a sus compañeros de piso hablando fuera de la habitación, se levantó y salió sin molestarse en como estaba vestido.

- Ya te he dicho, Naruto, que no quiero saber los detalles de lo que vais a hacer Hinata y tu… - repitió cansada su compañera de piso, esta estaba fregando las tazas del desayuno mientras el rubio se encontraba sentado en la encimera junto al fregadero. – y bájate de ahí, que eso no es para sentarse. – mientras le daba un golpe con un paño.

- ¿Hay café? – preguntó cuando entró en la cocina.

- Si, lo ha hecho Naruto. – dijo colocando las tazas en un mueble, se dio la vuelta y miró al moreno. – ¿Cuántas veces os he dicho que os cortéis un poco para andar así por la casa? – dijo mientras veía al moreno con solo un boxer puesto, este solo se limitó a coger una taza y servirse el café.

- Donde hay confianza da asco… - soltó el rubio volviéndose a sentar en la encimera.

- ¿Qué les parecería si ahora salgo yo en ropa interior por el piso? – los chicos se miraron entre sí y una sonrisa apareció en sus caras.

- ¿Quieres que te respondamos a esa pregunta? – preguntó el moreno con cara de "no quieras saberlo", el rubio se limitó a reírse.

- Ehh, no! porque de vosotros me espero cualquier cosa. – se dirigió a la puerta de la cocina. – y cálzate que ya sabes que los resfriados se cogen por los pies. – le dijo antes de salir.

- ¿Porqué es tan perfeccionista? – le preguntó el rubio a su amigo una vez solos, el otro se limitó a encogerse de hombros. – yo creo que no sabe ni divertirse.

- Estoy de acuerdo contigo. – afirmó el moreno.

- Bueno yo me voy que he quedado con Hinata. – dijo saliendo de la cocina.

- Genial! Y ahora que hago yo toda la tarde... – susurró para sí.

***

La pelirrosa se encontraba en su habitación estudiando una de sus asignaturas de la universidad y él…él se encontraba casi tirado en el sofá con el mando a distancia en la mano cambiando de canal constantemente.

- No echan nada más que basura… - suspiró cansado y se alargó hasta la mesa para coger el cuenco de patatas que había sobre él.

En ese momento sintió una puerta cerrarse en el pasillo y poco después vio a la pelirrosa pasar hacia la cocina en pijama, si a eso se le podía llamar pijama…ya que llevaba unos mini shorts con una camiseta de tirantes.

- ¿Dónde quedó lo de: "cortaos para andar con esas pintas por la casa"? – dijo imitando la voz de la pelirrosa.

- Sasuke…no sabía que había alguien en casa. – se quedó parada en medio de la puerta.

- Tranquila no te voy a comer…aunque ya me gustaría. – se sorprendió de sus pensamientos. – Puedes pasar si quieres… - le dijo al ver que no se movía.

- ¿Qué ves? – dijo tomando asiento junto al moreno.

- Nada interesante… - vio a la pelirrosa levantarse y acercarse a un mueble donde guardaban el alcohol, para ocasiones especiales.

- Se me ocurre una idea. – alzando una botella de vodka blanco junto con dos pequeños vasos.- ¿Qué tal si jugamos al yo nunca…?

- ¿Al yo nunca? – preguntó confuso.

- Si, haber te explico… - dijo mientras se sentaba de nuevo en el sofá y llenaba los vasos. – yo digo por ejemplo: yo nunca me he puesto pantalones, y si lo has hecho bebes. – mientras hablaba le pasó un vaso al moreno. – ¡ah! y hay que ser totalmente sincero… - agregó.

- Vale, empiezo. – puso expresión pensativa. – yo nunca…he ojeado por la ventana a la pareja de enfrente. – la pelirrosa se sorprendió.

- Empiezas fuerte… - dijo para después beber su vaso.

- Me toca… - miró al moreno con una sonrisa maligna. – yo nunca me he vestido de rosa… - sonrió triunfante mientras bebía ella también, ante la expresión del moreno.

- Fue una apuesta con el dobe… - se defendió mientras bebía.

- No quiero explicaciones. – respondió divertida la pelirrosa.

Así empezaron el juego acabando poco a poco con las botellas del minibar, por otro lado su estado de embriaguez se estaba haciendo más notorio y las preguntas cada vez iban en aumento.

- Vale me toca… - una pregunta se le vino a la mente, siempre había querido saber la verdad. – yo nunca me he acostado con la cerda… - sonrió arrogante, ahora sabría si su amiga decía o no la verdad. Miró al pelinegro y no lo vio hacer ni un solo gesto, levantó una ceja interrogante. – ¿¿No te tiraste a Ino?? – el moreno negó con la cabeza. – ya veras cuando la pille… - susurró la chica.

- La última pregunta… - dijo al ver que ya no había más líquido en la botella. – yo nunca me he enamorado de un compañero de piso… - soltó sin pensar, al rato se sorprendió de sus palabras. El alcohol se les bajó de repente y la chica se quedó mirando al moreno sin saber que hacer, pero no podía mentir…se le daba demasiado mal. Cogió el vaso y con lentitud se lo llevó a los labios…pero mayor fue su sorpresa al ver como el moreno bebía también de su vaso.

Eso quería decir que sentía algo por Naruto o por ella…pero hasta donde llegaban sus conocimientos el Uchiha no era gay, así que solo quedaba una opción…ella. Sus ojos quedaron perdidos en el vaso…¿Qué se suponía que debía hacer ahora?

Se puso a barajar posibles acciones, desde salir corriendo hasta un día de verano casarse en la mejor iglesia del país, todas esas ideas la llevaron a una sola palabra…patética.

No se dio cuenta de cuando empezó a verse vestida de blanco junto a quién, hasta hace un momento, era su compañero de piso……como tampoco se dio cuenta cuando sus labios fueron atrapados por los del moreno. Sintió su espalda chocar con una de las paredes del salón, entonces reaccionó. El moreno dejó de besarla y observó su rostro confuso.

¿En qué momento la levantó del suelo y la llevó hasta la pared más lejana del salón?

- Sakura, si quieres podemos ir más despacio… - le susurró el moreno, él comprendía que todo eso le había llegado por sorpresa. Mientras la pelirrosa seguía intentando recordar el momento en el que el moreno colocó los vasos perfectamente sobre la mesita, se había acercado a ella y la había cargado hasta la pared más lejana del salón junto a la puerta que daba al pasillo de las habitaciones.

El Uchiha salió de la habitación con intención de volver a su cuarto, y dejar a la pelirrosa sola pensando en lo que estuviera pensando, pero una mano le hizo girar y quedar pegado a la pared del pasillo, después fue atacado por los labios de la chica.

El moreno la cargo, lo que provocó que la chica entrelazara las piernas alrededor de la cintura del moreno y sin dejar de besarse se metieron en la primera habitación del pasillo…la del rubio.

***

- Tsk…ya te dije que lo sentía treinta veces…. – respondió cansado el moreno, este estaba sentado en el sofá con una sábana alrededor de su cintura.

- Sí, ya, claro… - respondió el rubio dando vuelta de un lado a otro. – ya no me quedan más sábanas limpias, las he tenido que lavar todas…-

- Yo te compraré más… - respondió la pelirrosa arrepentida. Estaba cubierta por el edredón que cubría la cama del rubio.

- Y por no hablar de los traumas que tengo al entrar a mi habitación y encontraros en esas posturas tan… - puso cara de horror mientras miraba al moreno, este desvió la mirada. Mientras la pelirrosa los miraba divertida. – Por cierto Sakura, no sabía que fueses tan flexible… - la pelirrosa se puso seria.

- Me lo tomaré como un halago… - a la pelirrosa se le ocurrió algo para zanjar el tema: "encuentros pasionales en la habitación de Naruto". – ¿Naruto, que tal si te preparo ramen? –

A Naruto se le iluminaron los ojos, a lo que Sasuke gruñó molesto, los tres se dirigieron a la cocina y los chicos esperaron a que Sakura terminara de cocinar.

-Bueno,¿y se os ocurre alguna solución? – preguntó el rubio mientras devoraba su plato de ramen.

- ¿Y si os cambiáis la habitación tu y Sasuke?, así ya no habría más problemas. – propuso la pelirrosa, a lo que los chicos aceptaron.

Después de tres horas de mudanza, el rubio se fue al cine con Hinata y el moreno emprendió la búsqueda de la pelirrosa por la casa.

- Sakura… - le susurró en el oído, esta pegó un pequeño bote del susto.

- Sasuke, me has asustado… - se levantó de la silla donde estaba sentada, vio al moreno acercarse peligrosamente a ella.

- ¿Qué tal si probamos mi nueva habitación? – le dijo mientras la acorralaba contra la mesa de la cocina.

- Será un placer… - respondió mientras emprendían el camino por el pasillo.

***

- Ven Hinata, vamos a mi habitación. – el rubio acababa de entrar en el piso junto a su novia, y se dirigían por el pasillo a la que era su habitación, pero al abrir la puerta se quedó en estado de shock al ver a la pareja en la cama en una de sus posturas.

- ¡¡¡Naruto, esta ya no es tu habitación!!! – le gritó el moreno.

- Yo…yo…lo… - al rubio no le salían las palabras, un almohadón le dio en la cara haciéndolo reaccionar.

- ¡¡Cierra!! – gritó desesperada la chica, el rubio hizo caso al instante.

- ¿Estas bien, Naruto? – preguntó preocupada una chica de ojos color perla.

- Si… - respondió mientras se dirigía a su nuevo cuarto, se paro en seco en medio del pasillo. – oye, Hinata, ¿sabes si Sakura es contorsionista? –

- No, que yo sepa, ¿por qué? – preguntó confusa.

-No…por nada…- respondió pensativo.

***

- Sasuke, estoy aburrida…¿por qué no jugamos un rato?- el moreno sonrió arrogante.

- Para que luego digan que no sabes divertirte…- pensó mientras secuestraba a la pelirrosa en su habitación…