4. Escapando.

Turku era… bastante bonito, eso es todo lo que puedo decir de este lugar a su favor. El lugar era bellísimo, pero había niebla y yo odio eso. Nos estábamos quedando en unas cabañas algo alejadas de las demás, aunque bastante espaciosa y acogedora.

En cuanto habíamos llegado James se había encerrado en lo que seria el comedor con una laptop que no dejaba ni a sol ni sombra y no había salido desde entonces. Vic y yo teníamos terminantemente prohibido salir y ella no se separaba de mi lado en ningún momento. Según lo que había podido notar, en el norte de la ciudad había un grupo de tres vampiros y al este otros cuatro, por lo que si salíamos había grandes probabilidades de que nos notaran.

Pero como yo sabía y James debía de suponer, Victoria no era una persona a la que le guste estar encerrada por mucho tiempo y ya se le empezaba a notar la impaciencia por salir.

Tenia el mini equipo de música que había ahí a todo lo que daba y, sentada en una silla en frente mío movía el pie con insistencia, comentando a romper el cerámico negro que había como piso.

- Me canse! – exclamo parándose de un salto sobresaltándome. Con un rápido movimiento me tomo por la muñeca y me arrastro hacia la puerta.

La noche había caído desde hacia una hora y de seguro varias personas estarían volviendo a sus casas, sin saber que una muy alterada vampiresa estaba suelta y sus vidas corrían un grave peligro.

Victoria continuo arrastrándome calle arriba hasta que, al doblar en una esquina, nos llego a nuestros oídos una fuerte música que provenía de una gran discoteca a dos cuadras de ahí. En menos de dos segundos estábamos ambas en la puerta, la manga larga de mi camiseta casi se caía a pedazos en la parte donde Victoria tenía su mano y las suelas de mis zapatillas estaban mas gastadas que nunca.

- Perfecto. – dijo esbozando una gran sonrisa al tiempo que pasaba su mirada por todo el local hasta detenerla en un hombre de unos cuarenta pasado de copas. Nuevamente tiro de mi muñeca llevándome hasta el.

No había pasado ni media hora que ambas ya nos tambaleábamos fuera del local. No teníamos olor a alcohol pero estábamos muy borrachas. Vic más que yo, pero yo tampoco me quedaba atrás. Nos apoyábamos la una en la otra para caminar y ni siquiera así podíamos mantener el equilibrio, mañana tendríamos un dolor de cabeza horrible.

Estaba tan bloqueada por la bebida que no sentiría ni una horda de vampiros acercándose a nosotras, pero algo bastante similar se acercaba.

Dos hombres que aparentaban unos treinta años, de aspecto desalineado, pero muy bonitos, se acercaban hacia nosotras con unas pequeñas pero no por eso menos bellas, sonrisa en sus rostros.

Recién cuando estuvieron a menos de dos pasos nuestros note que eran vampiros y unos bastante viejos… si, últimamente hasta podía llegar a adivinar las edades de los vampiros si me concentraba.

- Necesitan ayuda jóvenes? – pregunto uno de los dos. Vic sonrió ampliamente, todavía sin notar que eran como nosotras, y separándose de mi avanzo un paso hacia el hombre que había hablado, pero antes de llegar a dar otro paso tropezó y estuvo a punto de caer. Solo a punto, ya que el vampiro la tomo por la cintura, impidiendo que se diera de lleno contra el asfalto.

El otro vampiro al notar que yo también me tambaleaba peligrosamente se acerco y paso un brazo alrededor de mi cintura.

- Y díganme, como se llaman? – pregunto el que me sostenía a mi mientras comenzaban a llevarnos hacia el lado contrario al que teníamos que ir, hacia el este, por lo que estábamos yendo hacia otros dos vampiros.

- Yo soy Vic-victoria y esta es mi amiga Isabella. – dijo Victoria tartamudeando, le costaba hablar cuando estaba borracha.

A mi la borrachera se me había ido de pronto al notar que podría llegar a tener una oportunidad para escapar, la borrachera dio paso a un horrible dolor de cabeza, pero al menos podía pensar con claridad sin tener que detergerme a pensar cuanto sumaba dos mas dos.

En cuanto Victoria dijo Isabella los dos vampiros voltearon a verme, yo todavía seguía tambaleándome como si estuviera borracha mientras que mi cerebro trabajaba a marchas forzadas.

- Isabella, es un bello nombre.- dijo uno de ellos, el que sostenía a Victoria, el mayor de ambos y no solo físicamente. – Cual es tu apellido Isabella. – pregunto con vos sedosa, mucho mas suave que antes. En sus ojos note una extraña emoción que no supe definir pero que me decía que ellos ya sabían mi nombre completo.

- S- swan, par que qui-quieres saber su apellido? – pregunto Vic todavía tartamuda y sin caer en cuenta de que la cara de los vampiros había cambiado y se mostraban levemente mas contentos.

- Isabella Swan. – murmuro el que me ayudaba a caminar con una sonrisa aun mas grande mientras sacaba un pequeño celular del bolsillo y marcaba un numero que tenia apuntado en su lista de contactos, casi sin mirar el celular.

Yo no había hablado desde que llegaron y no pensaba hacerlo, antes quería saber a quien llamaban y después como seguía mi plan de escape. Si tan solo pudiera crear una buena distracción… estaba segura que podría correr hacia el aeropuerto y…

- Isabella! Victoria! – grito alguien detrás nuestro. Los cuatro volteamos para encontrarnos con James en la esquina, el si había notado que eran vampiros y nuestro estado, ya que todavía no había dejado de tambalearme en un vano intento de que todavía me creyeran borracha y por lo tanto incapaz de pensar con claridad.

Claro! Casi se me escapa una sonrisa de satisfacción, James era la mejor distracción posible. Dos segundos después estaba frente a nosotros cuatro con el ceño fruncido y un humor de perros.

- Las conoces? – pregunto el vampiro que ayudaba a Victoria a no caer.

- Claro que si, son mis compañeras de viaje. – no dudo ni un segundo cuando dijo eso.

- Ella es Isabella Swan, según lo que nos dijeron unos vampiros ella no debe estar muy contenta de acompañarlos. – dijo el vampiro que me sostenía a mi, apretando el agarre de mi cintura mientras su cuerpo se tensaba.

- Y quien les dijo esa mentira? – dijo James sin alterarse ni un momento al ver a dos vampiros dispuestos a atacar frente a el.

- Los Cullen han pasado la noticia por cada clan de vampiros, dispuestos incluso recompensar a quien la encontrara y acabara contigo.

Oh, así que si me seguían buscando, aun después de un año y medio…. Escondí una sonrisa y me dispuse a pasar a la segunda parte del plan. Me doble al medio, aferrándome el estomago y vomite sangre en el asfalto, eso no llamaría mucho la atención ya que cualquier vampiro borracho vomitaría, pero sirvió para que el sujeto que me tenia agarrada por la cintura me soltara.

James también se había tensado, dispuesto a atacar y Victoria parecía ya libre de la borrachera ya que se había separado de el vampiro que la sostenía, se había tensado y estaba más que dispuesta a atacar.

Yo ya había dejado de vomitar y estaba jadeando por el esfuerzo y la perdida de sangre, pero al mismo tiempo veía de reojo lo que pasaba a mi lado.

El vampiro que me había sostenido se movió de manera imperceptible, alejándose de mí, y a la vez buscando una mejor forma de atacar a James.

El otro vampiro, con mucha menos paciencia, se abalanzo sobre James y antes de que yo pudiera divisar su movimiento ambos ya estaban enfrascados en su pequeña pelea, justo al mismo tiempo que Victoria se abalanzaba sobre el que estaba cerca de mí.

Mire a mi alrededor en busca de una posible vía de escape y la encontré, un hombre que estaba entrando a su coche, eso me venia como anillo al dedo. Corrí hacia ahí y entre al coche por la puerta del conductor, obligando al hombre a correrse al asiento del copiloto con una simple mirada.

- Que diablos cree que…? – no pudo seguir hablando por que lo había agarrado del cuello con una mano mientras que con la otra encendía el coche y arrancaba, pisando el acelerador a fondo para irme rápido de ahí.

Mire por el retrovisor para asegurarme que no me seguían y descubrí con alegría que estaban tan enfrascados en su contienda que ni habían notado que no estaba. De todos modos, estaba débil, no tenia la sangre suficiente por haberla echado en la calle, necesitaba sangre… mire de reojo al sujeto que ya estaba de un bonito color azul… valía la pena matarlo para escapar? El también debía tener familiares preocupados por que no llegaba a hora a casa y que lo extrañarían si yo lo mataba. No, no debía hacerlo. Lo solté y le pegue un golpe en la cabeza que lo dejo inconsciente.

Conduje en silencio hasta el aeropuerto, analizando las probabilidades de escapar sin beber sangre y si podría conseguir de otra manera. Justo cuando estaba a punto de bajar del coche una idea me llego como caída del cielo. Tome la muñeca del hombre y le hice un pequeño tajo con la uña, la cual estaba convenientemente afilada para estas ocasiones. Después puse la muñeca sobre mi cabeza y deje que la sangre cayera en mi boca, si la ponzoña no lo tocaba no se convertiría y de este modo tampoco moriría. Antes siquiera de que su vida estuviera en peligro rompí su camiseta y le hice un nudo alrededor de la muñeca para evitar que saliera mas sangre.

Nuevamente estaba por bajar cuando me vino otra idea. Me saque la campera que tenia y la deje ahí, quedándome en manga corta a pesar del frió que hacia. Rápidamente le saque la cazadora de cuero marrón que tenia y el buzo y me los puse. Tome la coleta que normalmente tenia en mi muñeca y me hice un rodete (moño, como le quieran decir, se amarro el pelo en un moño), después me puse la capucha y de este modo, con la cazadora abultada pasaría por un hombre.

Revise en su guantera y encontré un par de guantes negros, además de su billetera (cartera o como quieran decirle) con plata y tarjetas incluidas. Tome ambos y me baje esta vez definitivamente del coche.

Me concentre mientras entraba al aeropuerto y note con más felicidad aun, que James y los demás seguían en donde los deje y el otro grupo estaba en el norte todavía. Me acerque a donde estaba la muchacha que controlaba los pasaportes lo mas rápido que podía en un paso humano, no quería llamar la atención antes de tiempo.

- Disculpe señorita, – dije con voz ronca, pasaba fácilmente por la de un hombre, había usado este truco incontables veces. – cual es el próximo avión que sale?

- Esta saliendo uno en diez minutos, rumbo a Nueva York. – dijo la chica con una sonrisa de oreja a oreja, seguramente ensayada.

- Le quedan pasajes? – pregunte con esa voz que pasaba por la de un hombre.

- Si, nos quedan dos, pero salen muy…

- Déme uno. – la interrumpí al tiempo que sacaba la tarjeta de crédito de la billetera y se la pasaba.

- Claro señor. Tiene su pasaporte? – me pregunto mientras hacia no me interesa que cosa con la computadora.

- Por aquí lo tengo. – dije y pase las manos por todos los bolsillos disponibles, ella me dio el pasaje y la tarjeta y espero pacientemente a que le mostrara un pasaporte que no tenia. Le arrebate ambas cosas de sus manos y fije mis ojos en los suyos. – Me lo deje en el coche, espero que no te moleste que lo vaya a buscar. – dije esta vez con mi voz, sedosa, como cuando Edward quería algo y lo obtenía.

- Por supuesto. – dijo ella impactada y sonrió bobamente. Yo le sonreí y me fui, directa para la sala de embarque. Ahí nuevamente use un par de truquitos y logre estar sentada en el avión cómodamente.

Me concentre por tercera vez en ese día y note que el grupito de idiotas seguía peleando, y los otros vampiros todavía estaban al norte, este día la suerte estaba de mi lado al parecer. Fije mi atención en el grupo de vampiros peleando y la deje fija en ellos hasta que el avión despego. Recién entonces me relaje y tampoco demasiado, le hice una seña a la azafata y esta se acerco con esas sonrisas falsas que tenían todas a estas horas de la noche, cuando ya están cansadas de trabajar.

- Que necesita señor? – pregunto la azafata.

- Quiero un plano de Nueva York y un mapa de Norteamérica completo. – dije con voz ronca. La mujer asintió y se fue para volver a los pocos minutos con los dos planos que yo le había pedido.

El resto del viaje a Nueva York estuve planeando como llegar hasta Forks y buscar a los Cullen.

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Notas de la loca y desquiciada de su autora, Karlita Ate:

Holaaaaassss!!!!! Acá yo! De nuevo!!! Dispuesta a incordiarlos!!! Jajajajaj

No, ahora si, en serio… gracias a todos por los reviews ;) y sigan dejado que me suben el animo (y el ego) .…

Bye, beshos y sigan leyendooooooo;)