Disclaimer: Dragon Ball Z no me pertenece. Todos los derechos están reservados por Akira Toriyama.
Juegos del Destino
Segunda Parte
Capitulo 4: La búsqueda
Al día siguiente Bulma despertó un poco animada, su furia por lo que Yamcha había hecho había desaparecido aunque aún era molesto recordar lo que había pasado. Así que para olvidarse por completo de lo sucedido decidió ir a visitar a Flint a la antigua casa de Vegeta. Aunque su novio ya no radicaba ahí los sirvientes mantenían andando la casa y Bulma había hecho una buena amistad con el mayordomo al cual iba a visitar cada que podía.
Al llegar a la casa, Bulma tuvo una extraña sensación en su pecho, sin embargo no le prestó mucha atención.
Bajó del auto y al acercarse a la reja vio a un señor desconocido que barría la entrada de la casa.
— Buenos días —saludó ella—. ¿Podría decirle a Flint que estoy aqui? Soy Bulma.
El señor detuvo su labor y la miró extrañado acercándose a la reja.
Bulma se sintió un poco incómoda ya que nunca antes había visto a ese señor ¿acaso habrían contratado nuevo personal? Pero, ¿para que querrían mas del que ya tenían? si en esa casa ya no vivía nadie.
— Disculpe señorita pero aquí no vive ningún Flint —dijo aquel viejo examinado los ojos de aquella mujer.
A Bulma se le encogió el corazón ¿Era una broma?
— Lo que pasa es que un amigo vivía en esta casa, se mudó pero la servidumbre se quedo aquí.
— Solo conozco a un tal Flint que fue mayordomo aquí.
— Disculpe mi imprudencia pero, no estoy entendiendo…
— Esta casa se la vendieron a mi señor que llevaba años insistiendo por la propiedad sin embargo los dueños no querían hasta que ayer por la tarde lo contactaron y le insistieron en que si aún la quería ellos la tenían disponible.
— Y-ya veo… —murmuró Bulma al borde de colapsar ahí mismo.
— ¿Es usted Bulma Briefs? —preguntó el señor escudriñando la cara de la señorita.
— Si, disculpe mi descortesía, mucho gusto.
— No se preocupe, me han dejado una carta para usted, si me permite voy por ella.
El señor entro a la casa con paso presuroso.
— Oh por Dios… han vendido la casa ¿Porqué? —pensó la científica.
Minutos después aquel señor volvió con la carta y se la dio a Bulma que inmediatamente la abrió. La verdad era que esperaba encontrarse con la caligrafía perfecta de su novio, pero en cambio se topó con la del mayordomo:
"Señorita Briefs.
Cuando usted reciba esta carta seguramente nosotros ya no estemos aquí y esta casa pertenecerá a otra persona. No puedo decirle mucho, el joven me lo ha prohibido pero la verdad no se me hizo correcto no enterarla de nada.
Señorita, no soy quien para juzgarla pero el joven esta muy dolido, ya que vio las fotografías en la televisión la verdad no entiendo porque lo hizo.
Inmediatamente después de verla en las noticias le hable al joven quién me dio la orden de empacar todo, sin dejar rastro alguno, por tal motivo usted no se entero de nada, porque el no quería hablar con usted.
Siento decirle que será inútil que se trate de comunicar con el, ha cambiado las líneas de la casa y su celular, así que creo que va enserio.
Siento que haya sido de esta forma por como se esterara de las cosas, pero por el aprecio que le tengo era lo mínimo que podía hacer. Cuídese.
Flint."
— Le agradezco que haya guardado la carta y me la haya entregado —dijo Bulma antes de dar la vuelta y subir a su automóvil de nuevo.
Condujo como una loca hacía el restaurante de Milk y ahí les contó todo a sus dos mejores amigos.
— Nosotros también vimos la televisión —comentó Goku
— ¿Qué harás ahora Bulma? —le preguntó la Chef.
— No lo sé —dijo con sinceridad llevándose las manos a la frente—. Ha cambiado sus números, el de su celular, el de su casa, el de su trabajo y la verdad no sé su dirección y él pues… no quiere verme Flint me lo dejó claro en la carta.
— ¿Vas a darte por vencida entonces? —espetó Milk.
— Claro que no, voy a intentar cualquier cosa, así Vegeta no quiera hablar conmigo, tiene que escucharme, todo esto fue una trampa de Yamcha.
Bulma se hizo valer del poder de su compañía Capsule Corp para investigar el paradero de Vegeta; en efecto los teléfonos anteriores se encontraban cancelados, la cuenta de correo electrónico estaba dada de baja y aunque tecleaba las combinaciones del nombre de Vegeta en internet los resultados que arrojaba no eran de mucha ayuda. Entendía que Vegeta manejaba un perfil bajo así que no era raro no encontrar información sobre él. Sin embargo su empresa la Corporación V era conocida y ella ya se había encargado de mandar correos pidiendo contactar con el director general, sin embargo estos nunca recibían respuesta.
Fue hasta que un día se topó con una nota de internet sobre Corporación V en un periódico de circulación europea:
"La corporación V se acaba de posicionar la semana pasada en puesto numero 4 del top de las 10 empresas financieras más exitosas de Europa. Corporación V fue rescatada hace un año de una racha de altibajos que mantuvo con negocios que no fructificaban. El ahora nuevo director general es el heredero del negocio familiar, que hoy se coloca como uno de los empresarios mas prestigiados, el Sr. Vegeta. Que con un carácter serie y despreocupado ha sabido llevar las riendas del negocio que sus padres le legaron. Su vida personal es muy cerrada sin embargo al ser ya una figura pública se han conocido varios detalles acerca del joven. Estudió una carrera en finanzas, es hijo único de padres japoneses, tiene 24 años de edad y se rumora que lo han visto en bastantes ocasiones con una modelo, hija de un miembro del consejo de Corporación V…"
Bulma releyó aquella pequeña parte de la nota una y otra vez. Eran rumores, que podían ser verdad o no, igual que las fotografías con Yamcha.
Continuó leyendo el artículo pero no encontró algo más de su interés, sólo daban cifras del dinero que manejaba la corporación y de los negocios en los que había invertido su capital, hasta que hasta debajo de la página Bulma encontró una fotografía que la hizo cambiar de opinión:
Una hermosa castaña le agarraba el brazo a Vegeta y le estaba dando un beso en la mejilla, él la tomaba de la cintura con expresión seria. Lucían como una pareja de recién casados y Bulma por primera vez en mucho tiempo se sintió miserable; acababa de sentir un poco de lo que probablemente Vegeta había sentido al verla besándose con Yamcha.
Bulma cerró aquella página de internet, y ahogó el llanto por un largo tiempo.
Esa misma tarde les platicó a sus dos amigos sobre lo que había leído y les expresó su decisión de dejar de buscarlo. Había agotado todos los recursos que tenía durante meses, los correos que mandó nunca obtuvieron respuesta y las llamadas que hizo hacia la Corporación V le eran desviadas. Bulma pensó que quizás aquella hermosa modelo de la fotografía era el motivo, y no culpaba a Vegeta, sin embargo le dolía que él se hubiera dejado llevar por los chismes de la televisión, le dolía que él no hubiera tenido confianza en ella y que sin siquiera dar la oportunidad a hablar se hubiera marchado en silencio. Pero eso ya no tenía caso, y con todo el dolor que le propiciaba el dejar a Vegeta, ella simplemente se rindió.
Los siguientes 4 años fueron buenos para Capsule Corp que dominaba el mercado de todo tipo de aparatos electrodomésticos y robótica; desde que Bulma se había comprometido de lleno a la empresa de su padre el trabajo la había mantenido ocupada, sin embargo cada noche no podía evitar mirar el cielo estrellado y pensar en él, preguntarse si él pensaba en ella aunque fuera algunas veces
Bulma ya se había resignado a vivir una vida en solitario, no estaba negada a conocer a alguien, sin embargo sabía de sobra que nunca podría olvidar a Vegeta.
En esos 4 años el restaurante de Milk había crecido bastante y de hecho Goku le había platicado a Bulma que los deseos de ambos eran de convertir el restaurante en una franquicia, sin embargo no contaban con el capital para ello. Bulma les había ofrecido ayuda monetaria con la cantidad que desearan pero ninguno aceptó. Ambos prefirieron buscar algún convenio con empresas locales o extranjeras que se dedicaran a financiar negocios a corto y largo plazo, pero el proceso era largo y de muchísimo papeleo, y a pesar de haber contactado con varias empresas aún no obtenían respuesta pero eso no los desanimaba ya que Goku y Milk estaban dispuestos a llenar cuantas solicitudes fueran requeridas para lograr su sueño y darle a su pequeño Gohan una buena vida.
…
— Señor, hemos contactado con los dueños de la empresa, me encargué personalmente de revisar que todo el papeleo estuviera correcto. Como el contrato ya fue firmado hace dos meses esto es mero protocolo. La inauguración de la franquicia será mañana por la mañana y se anunciará ahí mismo la construcción de más locales, proyecto que está en marcha y que por supuesto nosotros financiamos. Le he dejado una copia del contrato, sus boletos en su escritorio y la tarjeta del dueño para que lo contacte al llegar, el vuelo sale mañana temprano, el código de etiqueta es formal así que no olvide empacar su traje. No necesita decir nada simplemente presentarse con los dueños y representar a la Corporación V en el evento —le dijo con avidez su asistente siguiéndole por los pasillos de la empresa hasta llegar a su oficina.
— De acuerdo —dijo Vegeta haciendo un recuento mental de todo lo que su asistente acababa de comunicarle.
— Otra cosa —dijo su asistente un poco contrariada lo que hizo que Vegeta se detuviera antes de entrar a su oficina—, la Señorita Maddison lo espera.
Vegeta no pudo ocultar su cara de fastidio ante la idea. Maddison, la hija super modelo de las pasarelas más exclusivas de Europa, hija de uno de los miembros del consejo amigo de su padre. Era una chica atractiva no iba a negarlo, sin embargo algo con su cerebro y forma de pensar estaba mal.
Al principio Vegeta había comenzado a salir con ella con intenciones mas o menos serias. Sin duda nunca había podido apartar a Bulma de su mente pero estaba consiente de que tenía que dejar eso en el pasado. Sin embargo conforme fue tratando a aquella mujer se dio cuenta de que las cosas con ella no iban a funcionar nunca. La joven era demasiado infantil y superficial para su edad pero cuando quiso dejarle en claro que él no pretendía estar con ella todo salió mal. En algún punto Maddison comenzó a obsesionarse con él y tratarlo como si en verdad estuvieran saliendo. Irrumpía en su oficina a la hora en que a ella le placía, impidiéndole hacer su trabajo como debía.
Vegeta se detuvo en la puerta de su oficina y meditó por un momento para después darle órdenes a su asistente:
— No quiero verla pero no se irá ni aunque se lo diga yo así que dile que he salido a un viaje de imprevisto y que volveré en una semana. Mientras daré la vuelta a la sala de reuniones de la planta de arriba y en cuanto ella se haya ido notifícamelo por teléfono.
La chica que tenia por asistente asintió y así lo hizo. No fue difícil engañar a la tonta jovencita que furiosa por su frustrado plan abandonó el edificio de Corporación V.
Ya se había cansado de esa situación, pero por respeto al amigo de su padre no se había portado grosero con su hija, misma que no entendía de ninguna forma que él no quería nada con ella.
Al cabo de un rato y ya de vuelta en su oficina Vegeta revisó los papeles que su asistente le había hecho llegar. ¿Quién diría que volvería a la ciudad que lo vio nacer por cuestiones de negocios? Estaba nervioso por ese hecho aunque era absurdo ya que no vería a nadie conocido ahí, solamente iría a representar a su empresa en uno de sus otros tantos negocios y regresaría para vivir su vida normal. Aún así, sentía curiosidad por Bulma, ¿Se habría casado ya con Yamcha? El recuerdo le produjo una mala sensación y lo desechó de su mente, concentrándose en lo único que debía: negocios.
