Disclaimer: Lamentablemente no me pertenece One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda y la historia de Aoki Umi No Toraware Hime es propiedad deAyamura Yuki.
¡Bueno pues aquí le traigo un nuevo capítulo de esta historia! La verdad es que pensé que quedaría muchísimo más corto que los anteriores y me sorprendí más bien cuando vi que había escrito ¡5000 palabras! No sé si será el más largo de todos, eso depende de la historia original y de lo que yo iré agregando para cambiarlo.
Antes que nada quiero decir también que me he creado un segundo Tumblr especialmente para mis historias (más que todo de One Piece) y los invitó a seguirme para que podamos conectarnos todo y seguir compartiendo muchas más cosas de esté universo. Y si no tienen Tumblr...¿Pues que esperan para crearse uno y seguirme? bueno tal vez no para eso, pero les prometo que no se van a arrepentir 7u7, además de que allí se encuentra la mayoría de las personas Fans del Lawna y otros ships c: Lo dejaré en mi perfil por si quieren buscarlo
Capitulo IV
-Los escombros tomaron lugar en la habitación luego del impacto, causado por la bala que había perforado el vidrio de la ventana con una facilidad impresionante, quebrándolo al instante en miles de pedazos filosos. Law movió a la mujer sobre él esperando a que reaccionara y se levantara diciendo que se encontraba en perfecto estado, pero se sorprendió al encontrar sus manos llenas de un líquido rojo que había empezado a brotar de la herida de su espalda; era algo que ya había visto innumerables veces antes y no era para nada algo que lo hiciese sentir orgulloso.
De un momento a otro ya no se encontraba a bordo de su submarino en mitad del océano, el cuerpo de Nami había sido remplazado por el de otra mujer que se encontraba en circunstancia similares a las de ella. La sangre goteaba de sus manos y no podía dejar de mirar el color carmesí que lo sumergía en un trance del que no podía salir.
Sabía exactamente en donde se encontraba y no le agradaba la idea de revivir aquel suceso. Era de noche y estaba oscuro, pero las llamas que quemaban la ciudad le proporcionaban la luz suficiente como para distinguir las cosas a su alrededor.
La cama en la que estaba fue remplazada por la grama y tierra mojada producto de las intensas lluvias que anteriormente había bañado el país, muy lejos de donde se encontraba actualmente y no tenía que seguir mirando a su alrededor para saber que se encontraba en casa. En Flevence, mejor conocido como la ciudad blanca, anteriormente admirada por su peculiar belleza, donde había crecido toda su vida y en donde todo le fue arrebatado.
El rostro de su madre era tan pacifico en ese momento, ajena a como todo a su alrededor se caía a pedazos; hubiera deseado llegar a tiempo para ver su último aliento, para que ella le dijese que lo amaba y que cuidase a su hermana a partir de ahora, pero a la vez sabía que si lo hubiera hecho no hubiera sido capaz de decirle que ella también se había marchado.
La sujeto de los hombros y la aproximó hacia él para pegarla a su cuerpo en un último abrazo antes de partir; fue entonces cuando pudo escuchar los gritos lejanos de su subordinado llamándole con desesperación.
— ¡Capitán! —Repitió por cuarta vez intentando captar su atención, pero no fue hasta que toco su hombro que él pudo reaccionar mirándole a los ojos con conmoción—. ¡Tenemos que parar la hemorragia! Él se encargó de quitar los escombros del cuerpo de Nami y luego le ayudo a apartar su cuerpo de sus piernas para que el pudiese levantarse.
El oso al ver la tristeza de sus ojos comenzó a preocuparse y coloco la pata sobre su hombro nuevamente, el más que nadie sabía que aquello no hizo más que recordarle terribles experiencias.
—Capitán yo me encargaré—él le devolvió la mirada sin decir una palabra—. Vuelva a la cubierta, debe haber problemas.
—Está bien—apenas susurró de acuerdo con sus planes, no le seria de ayuda para tratar a la mujer, no con aquel estado de trastorno en el que se encontraba. En cuanto desapareció, Bepo se dispuso a tratar a Nami lo antes posible.
—¡Doffy! —Gritó alarmado Trébol corriendo desde el pasillo hasta llegar a su habitación en donde el rubio lo esperaba con noticias—. ¡Baby 5 y Buffalo han vuelto!
— ¿Qué ha ocurrido? —preguntó volteándose hacia su dirección, esperando a que explicase el porqué de su repentina agitación.
— ¡Es mejor que lo veas Doffy! —continuó gritando escandalosamente mientras se acercaba cada vez a él, haciéndole incomodar. Decidió seguirlo por el hecho de que no continuara molestándolo, pero entendió de qué hablaba en cuanto vio la cabeza de dos miembros de su familia sobre un pequeño barco, sin rastro de sus cuerpos y un Den den Mushi sobre el barco. Una vena de su frente comenzó a marcarse lentamente dejando muy notoria la furia que tenía porque alguien se haya metido con su familia.
—Ese mocoso—masculló entre dientes con furor mientras apretaba la mandíbula.
— ¡Joven amo! —lloriqueó Buffalo en cuanto lo vio.
— ¡Maldición! Ese maldito de Law en verdad lo hizo—corroboró la mujer a su lado, en las mismas condiciones que él.
— ¡Lo siento Desuyan! Juro que me vengaré—rugió molesto y avergonzando por las condiciones tan lamentables en la que se encontraban.
— Seguimos atacándolos, pero…no pudimos completar la misión—gritó con frustración, con una pequeña lagrima asomándose en la esquina de su ojo.
—Está bien…—suspiró cansado de escuchar su resumen de lo que había ocurrido—. No necesitan decir nada más, después de todo estaban bajo mis órdenes.
—Vaya sorpresa—se escuchó decir del Den quien tenía una singular risa siniestra. Donflamingo bajo la mirada hacia el caracol para escuchar lo que tenía que decir—. No esperaba que viniera el jefe en persona.
— ¡¿Law?! —Dijo cambiando su gesto enfurecido por uno sonriente al escucharlo luego de un tiempo sin haberle visto—. Ha pasado mucho tiempo, es una lástima no poder saludarte en persona. Dime, ¿Dónde están los cuerpos de Baby 5 y Buffalo?
—Quien sabe—respondió desinteresado—. No me preguntes cosas sin importancia.
—Reacciona de una vez Law—río brevemente antes de tomar asiento—. Los mocosos no deben jugar a ser adultos. ¿Dónde estás? No me hagas enojar.
— ¿Hacerte enojar? —Hizo una pausa antes de continuar—. No deberías preocuparte por cosas irrelevantes. Antes de que el rubio pudiera volver a hacerle otra pregunta, el Den Den volvió a su forma original indicando el final de la llamada.
—Recuperen lo que podáis del naufragio y seguid buscando por la zona—ordenó a sus hombres—. Avisen a los Marines, cierren todos los puertos cercanos, no dejéis que parta ningún barco. Y enviad una partida de búsqueda a por la princesa—su estado de ánimo cambio completamente mientras dejaba atrás el ceño fruncido y era suplantado por una sonrisa presumida—. Después de todo, la princesa es una descendiente de dios, tiene que seguir viva.
—Han sido sorprende mente habilidosos Law, ¿De verdad has conseguido a una tripulación tan fuerte? —habló en voz alta para sí mismo—. Siempre que su único objetivo sea el dinero, no debería haber problema; pero si no lo es, podría ser peligroso. Con o sin su cuerpo, lo mejor será hacer que la princesa desaparezca lo más pronto posible. Dada las circunstancias es poco probable que haya salido ilesa. Sin embargo, será un problema si resulta que de verdad goza de protección divina.
Baby 5 lo miró sin entender a qué se refería, pero aunque no estaba al tanto de lo que ocurría en la cabeza del rubio, sabía que la venganza contra Law no estaba demasiado lejos.
—Hemos conseguido librarnos de ellos. Sin embargo, los daños son considerables—comenzó a relatan Sachi en cuanto a lo que había ocurrido la batalla anterior. Luego de que la princesa fuese herida, Law se encargo por si mismo de enviarle una sorpresa a Donflamingo en un pequeño barco en dirección a Dressrosa, pero eso no significaba que los enemigos no había dado una dura lucha antes de que eso ocurriese, ocasionando graves desastres en su submarino y la mayoría de sus tripulante.
—Al menos la mitad de nuestra tripulación será incapaz de moverse durante un tiempo—agregó Penguin desde el otro lado de la habitación—. Pero tenemos suerte de haber conseguido llegar a un puerto en el que teneos casas seguras.
—Capitán—le llamó Bepo irrumpiendo en la habitación con semblante de preocupación—. Parece que todos los puertos de esta zona han sido bloqueados, ¿Qué vamos a hacer?
Sentado desde su silla con la Nodachi descansando en su brazo, Law se encontró en silencio mientras trazaba un rápido plan para seguir luego de que el anterior se viera arruinado por las acciones de Donflamingo, el rubio sacaría provecho de que su cargo de Shichibukai hubiese sido destituido y al estar él aún en ventaja de poseer todavía aquel poder, dejaría que la Marina se encargara de ellos mientras el descansaba cómodamente sobre su trono hecho de la miseria de los habitantes en Dressrosa.
El más que nadie deseaba verlo caer desde primera fila.
—Esconderemos el barco, daremos un rodeo e iremos por tierra—se cruzó de manos mientras miraba a sus hombres con seriedad—. Dividan a los miembros de la tripulación que aún se puedan mover en pequeños grupos que no llamen la atención y decidles que se pongan en marcha.
—Entendido—comprendió Sachi—. Me pondré con las preparaciones.
—Capitán, No hay problema en partir mañana ¿verdad? —Se rascó la nuca con nerviosismo—. ¿Qué va a hacer con Nami-san? Ni siquiera ha recuperado la consciencia, ¿No es suficiente ya? Es imposible llevarla con nosotros en su estado.
—La utilidad de la princesa no es solo como simple sacrificio Bepo—intervino Penguin ante las palabras serias que el oso había dicho. La preocupación de el por la mujer lo estaba llevando lejos como para dejar el objetivo de lado.
—Entonces, ¿Van a arriesgarse a esperar hasta que ella se recupere? —Replicó con sutil molestia en su tono—. ¿Estás dispuesto a ponerse en peligro por ella? Bepo por primera vez en mucho tiempo dominaba la conversación con tal dureza que pocas veces sus compañeros de tripulación había podido ver, generalmente el oso acataba ordenes sin rechistar y sin importar quién o que fuese lo que estaba en medio, pero esta vez era diferente y no por el simple hecho de haberse encariñado con ella.
—Yo me quedaré—anunció el moreno chasqueando la lengua, interrumpiendo su pequeña disputa—. Hemos soportado los daños, seria peor si nos quedáramos sin nada. Ustedes y el resto de la tripulación vayan al punto de encuentro, esperaré hasta que la princesa se recupere y luego los alcanzare.
El resto de los hombres se encontraron sorprendidos por sus decisiones arriesgadas y repentinas, usualmente su capitán solía dejarles a cargo de cualquier rehén que tuviesen durante su viaje, y era la primera vez que el aceptaba quedarse a solo a esperar a que el momento adecuado llegase.
—Tras eso, nos atendremos al plan original e iremos al altar—continuó luego de breve suspiro—. De esta forma no habrá ningún problema.
—Oh ya veo—chasqueó los dedos Sachi al instante—. Supongo que un cadáver no podría valer como sacrificio ¿cierto? Sería un gran problema si se descompone antes de que lleguemos al altar.
— ¡Oye! No digas esas cosas tan desagradables—Bepo lo golpeó en la cabeza inmediatamente echando humo por sus orejas, notablemente molesto por su comentario.
—Era mejor que te quedaras callado—murmuró Penguin divertido mientras negaba con la cabeza.
-Nami sentía todo su cuerpo pesado, no podía mover ni un musculo y se sentía completamente inmovilizada en la cama, como si unas duras cadenas impidieran su movimiento e incluso la correcta circulación de la sangre. Intento hablar, pero ni siquiera pudo emitir sonido, su garganta estaba tan seca que ni saliva era capaz de hacer su trabajo de lubricar su cavidad oral.
Mientras apenas mantenía los ojos abiertos, se preguntó que estaría pasando actualmente en Wheatheria, ¿Estarían preocupados por ella? ¿Sus Nakamas se habrán enterado ya de su secuestro? Esperaba que lo último se cumpliera cuanto antes si es que todavía no sabían que ella ya no se encontraba en el país, después de todo ella ya había planeado irse con ellos desde hace mucho tiempo.
Escucho el sonido de la madera crujiéndose a abrirse y fijo sus ojos en la figura conocida de Law que la observaba desde la penumbra, a pesar de estar boca abajo y de que el lugar estuviese oscuro, Nami tenía una muy buena vista de sus ojos, era como si estos brillaran como estrellas en la oscuridad.
— ¡Nami-ya! —sé sobresaltó de repente, como si no se hubiese dado cuenta de que ella estaba consciente—. ¿Estas despierta? —su rostro ahora había cambiado a uno con una pizca de algo que no sabría reconocer como preocupación o sorpresa, pero estaba tan débil que podía ser algo fácilmente confundible. Sin embargo aunque apenas podía mantener los ojos abiertos estaba casi segura de que podía ver en sus ojos la creciente inquietud de saber si se encontraba bien, era extraño para ella, que el hombre que tanto insistiera en sacrificarla en un altar,ahora tuviese una cara de pánico por perderla, y ella ya había visto ese rostro antes, en los rostros de las personas cuando perdían a alguien querido.
Siempre se había preguntado cómo sería que alguien la mirase a ella de esa forma, pero aunque nunca había desecho en su cabeza la ocasión de que aquello pudiese ocurrir en el futuro, nunca se imaginó encontrar aquella mirada en un hombre como Trafalgar Law.
— ¿Qué? —Balbuceó apenas en un susurro, tan poco audible como para que Law se acercara más hacia ella—. ¿Por qué? —Preguntó ahora un poco más duro, haciendo que él se confundiera por la repentina pregunta—. ¿Por qué tienes esa cara?
— ¿Cara? —Repitió pasándose por el rostro como para eliminar cualquier sentimiento que ella ya había captado—. ¿Qué cara?
—No entiendo en lo que piensas…Law—la forma en la que había pronunciado su nombre lo hizo dejar de taparse el rostro con su mano y verla desconcertado por el suave tono que había empleado—. No lo entiendo—fue lo último que dijo antes de sucumbir nuevamente al sueño que desde hace tiempo la llamaba.
— ¿Nami-ya? —la llamó moviendo ligeramente su hombro en busca del significado de sus últimas palabras.
Cuando vio que ella no respondía y que se había dormido nuevamente, lanzo un largo suspiro mientras se peinaba el cabello hacia atrás. ¿Cuál era el rostro que había puesto? Se preguntó en su cabeza.
Antes de girarse y salir por la puerta rozó el rostro blanquecino de la pelirroja sutilmente con sus dedos, apenas dándole una ligera caricia; luego llevo lentamente un mechón de cabello naranja detrás de su oreja para apartárselo y que este no le molestara. Finalmente se apartó como si hubiese hecho algo incorrecto y se dispuso a salir de la habitación, no sin antes echarle una rápida mirada antes de cerrar la puerta.
-Cuando Nami se despertó por segunda vez ahora se sentía con mucha más energía y ahora podía mantener ambos ojos completamente abiertos, intento sentarse en la cama apoyando ambas manos sobre el colchón y sintió una fuerte punzada en la espalda que la hizo rápidamente acostarse boca abajo nuevamente.
Se sintió confusa al recordar el sueño que hacia tenido mientras dormía, pero no estaba segura si en verdad se trataba de un sueño o había pasado en realidad, por que ver a Trafalgar Law preocupada por ella realmente la hizo dudar de la realidad.
Luego de varios intentos en los que le costó bastante trabajo, logró finalmente incorporarse sobre las sabanas justo en el momento en que vio entrar a un hombre por la puerta, quien no reconoció inmediatamente.
—Gracias a dios que despertaste Nami-san—la saludó alegremente con una bandeja en manos, que traía un pequeño vaso de vidrio acompañado de una tetera—. Te he traído algo de agua, ¿Cómo está tu garganta? Debes tener sed.
Lo miró de arriba abajo con mirada analizadora, recordaba haberlo visto de reojo en la cubierta la primera noche en el submarino, pero nunca había establecido una conversación banal con él en ninguna oportunidad. Llevaba puesto el traje oficial de la tripulación y un gorro blanco en donde decía "Penguin" el cual supuso seria su nombre.
—La dejare aquí, ¿Serás capaz de rellenar el vaso? —preguntó antes de colocar la bandeja sobre la mesa de noche una vez ella asintió con la cabeza en silencio—. Sería bueno que comieras algo ¿Crees que puedes? Ah, hoy hace un muy buen tiempo, abriré las ventanas.
Luego de abrir las ventanas se aproximó hacia ella y le acomodo la almohada para que ella se sintiese más cómoda, acercándose apenas unos milímetros más haciendo ella arqueara una ceja y él se colorara ligeramente.
—Ah disculpa—dijo tosiendo con nerviosismo—. Todavía no me he presentado ¿verdad? Me llamo Penguin.
Por otro lado Nami no fue capaz de responder a las cosas que Penguin le decía, todavía estaba un poco atolondrada para distinguir si no se encontraba dormida todavía.
—Estamos en una casa de propiedad privada en un país muy lejos de Wheatheria—respondido antes de que ella siquiera pensara en preguntarle—. Vamos a quedarnos aquí un tiempo, de esa forma podrás recuperarte Nami-san.
« —Quedarnos un tiempo—pensó mientras bebía un trago de agua, refrescando su seca garganta el instante. »
— ¿Qué hay de la flota de Dressrosa? —inquirió con curiosidad, queriendo saber si Donflamingo se encontraba lo más lejos posible de ella.
—Aun buscándote—le dijo mirándola desde el rabillo del ojo, inseguro si contestar su pregunta con aún más detalles—. Por lo tanto no puedo permitirte que salgas al exterior. Lo siento.
Nami sabia eso aunque no se lo hubiera preguntando, a pesar de haber salvado anteriormente a su capitán, él no cedería en cuanto a su liberación.
—Gracias por salvar al capitán—le agradeció sonriéndole alegremente, como si supiera exactamente lo que había pensando—. Aunque suene impertinente, el capitán es muy importante para nosotros, aunque no puedo evitar preguntarme por lo has hecho Nami-san—su tono de voz la sorprendió, que paso de ser uno serio a ser un con toque divertido.
Nami también se preguntó lo mismo, ¿Por qué lo había salvado? Fácilmente podría haber dejado que la bala lo atravesara y que estuviera lo suficientemente débil como para poder escapar, pero simplemente no pudo; había sido como un acto reflejo, ella no hubiera podido quedarse sin hacer nada viendo como la vida de alguien podría desvanecerse frente a sus ojos. No importaba quien fuera, ella no era el tipo de personas que daban un paso atrás cuando se trataba de la vida de alguien.
Y tampoco lo había hecho esperado algo a cambio como su gratitud o por obtener su libertad, era algo más que eso. Lo había hecho por la sencilla razón de que quería hacerlo.
—No sé por qué lo hice—mintió no queriendo revelar las razones detrás de sus acciones, era más fácil hacerlo que intentar explicarle eso a piratas que nada les importaba más que ellos mismos.
—Ya que estas levantada y puedes hablar creo que serás capaz de comer. Te traeré algo de sopa—le dijo antes de marcharse nuevamente. Mientras Penguin caminaba hacia la cocina no pudo parar la sonrisa que se formó en su rostro, él estaba algo seguro de saber las razones detrás de la pelirroja, pero al ver que mentía deliberadamente no quiso seguir discutiendo por el tema.
—Capitán—lo llamó Bepo antes de entrar al salón en donde el pelinegro se encontraba leyendo un libro, el moreno aparto la mirada de las paginas para mirarlo—. El grupo de Jean Bart dice que partirán mañana.
—Ya veo—comentó perezoso—. En ese caso iré a verlos.
—Sigo estando en contra—cambió la conversación, para hablar de un tema que Law no quería discutir—. No hay razón para que vayas con Nami-san, de entre todos tu huida es la más importante. Nami-san puede venir conmigo y Sachi…
—Eso no va a ocurrir —interrumpió agarrándose el puente de la nariz—. Soy el que goza de más posibilidades de no ser descubierto, además ya hemos discutido esto antes, no vas a quedarte a solas con Nami-ya. El tono que empleo no era en forma de regaño, era cansado, pero sin dejar de lado la amenaza que implicaba ir en contra de sus palabras.
—Estoy preocupado—admitió en un suspiro—. Si te vuelves cada vez más cercano a Nami-san, ¿No se interpondrán tus emociones en el camino? El moreno clavo rápidamente sus ojos de nuevo en él como si lo hubiera insultado deliberadamente.
—No perderé de vista el objetivo solo por eso—gruñó dando por terminada la conversación—. Definitivamente no lo haré.
Su dura afirmación no hizo más que hacer preocupar aún más el oso, quien no estaba realmente seguro de sus palabras a pesar de la fuerte determinación que tenían.
-El resto del tiempo no hizo más que permanecer en reposo sobre la cama a la espera de que su herida mejorara, las únicas personas que la había visitado había sido Bepo para saludarla y decirle que se recuperara pronto, y por otro lado Penguin quien se encargaba de llevarle agua y comida.
Se estaba aburriendo de permanecer allí sin absolutamente nada para hacer, se la pasaba viendo cuando el sol se ocultaba por las noches y como la luna hacia su aparición, porque ya estaba cansada de contar la cantidad de manchas oscuras en el techo.
— ¡Nami-san! —La interrumpió Penguin con voz aguda, entrando en la habitación con la jarra llena nuevamente de agua, mientras movía sus caderas en un gracioso baile—. ¿Deberíamos lavar tu cuerpo? —dijo con una pequeña risa nerviosa mientras batía sus pestañas.
Aquel comportamiento le pareció extraño, ¿En verdad se trataba de un hombre? Su forma de hablar era muy femenina, incluso más que la de ella. Lo vio mecer las caderas de un lado a otro mientras lo oía tararear una canción que no conocía.
—No te preocupes, lo hare yo misma—hizo una mueca incomoda por no saber si en verdad se trataba de un hombre que debió haber nació como mujer.
—Oh, ¿Pero no te será difícil alcanzar la espalda? —le preguntó llevándose una mano hacia lo boca simulando asombro—. No te preocupes por mi princesa, ya estoy acostumbrado a esto.
Nami estuvo a punto de ceder, al fin y al cabo era como si se estuviese bañando con su mejor amiga Robin. Oh cuanto extrañaba a la arqueóloga y sus largas duchas juntas y relajantes. En ese momento Law entró en la habitación, paralizándose en cuanto Nami había comenzado a quitarse la camiseta para poder entrar en la ducha, en cuanto el moreno enfoco sus ojos en Penguin, se cruzó de brazos y gruñó mientras lo miraba fríamente con desaprobación.
Nami había jurado oír que incluso había chasqueado la lengua con molestia.
— ¿Te sigue doliendo la herida? —le preguntó ahora en dirección a ella, antes de comenzar cualquier alboroto con su subordinado.
—Estoy bien—mintió escogiéndose de hombros e ignorando el pinchazo que sintió.
— ¿Es eso cierto Penguin? —cuestionó ahora al otro hombre.
— ¡Claro que no! Todavía no puede andar—dijo rápidamente negando con las manos en el aire.
—Solo intento confirmar la situación Nami-ya—frunció el ceño mientras estrechaba los ojos, haciendo que sus ojeras se marcasen aún más por debajo de sus ojos—. No tienes que mentir.
—En ese caso podrías habérmelo pregunto a mi directamente Capitán—sonrió recostado su cabeza sobre sus brazos estrechados en su cuello—. ¿No se lo preguntaste a Nami-san por que estabas preocupado?
Nami inmediatamente sonrió de medio lado al ver lo incomodo que ahora el moreno se había puesto, dejando al descubierto completamente sus pensamientos al respecto.
— ¿Estabas a punto de desvestirte? —cambió el tema, intentando no mirarla demasiado mientras le preguntaba. Nami no entendió por que actuaba de esa manera hasta que se dio cuenta que no se había colocado de vuelta la camiseta.
—Así es—dijo picaronamente, al fin algo de diversión para ella luego de horas encerrada allí—. Además, Penguin-san se ofreció a ayudarme. El susodicho se sintió avergonzado al oír el honorifico que Nami había usado después de su nombre.
—Penguin—susurró Law con tono amenazante, girándose para encararlo.
— ¡Todavía no he hecho nada! —se adelantó a defenderse.
—Nami-ya—dijo con tono ambiguo—. La forma de hablar de Penguin es una fachada, tenlo presente.
Para sorpresa de ambos hombres, Nami comenzó a carcajearse de la situación, bastante divertida al parecer. Law se había preparado mentalmente ya para escuchar sus quejidos y protestas, pero nunca se imaginó que encontrará aquello nada más ni nada menos que divertido.
—Buen intento Penguin— lo aludo luego de que sus risas cesaran.
—Bueno, creo que es mejor que me vaya—anunció Penguin huyendo literalmente de la furia que su capitán emanaba, salvándose el pellejo y ganando un poco de tiempo para que él no lo matase.
Una vez se fue, la tensión incremento con el aire que entraba por la ventana que ambos vieron por unos segundos. Nami sintió la suave brisa en su piel, indicando que hoy haría un buen tiempo; era una lástima que no podía levantarse para poder apreciar el clima desde la cubierta.
Su atención se dirigió ahora hacia el pelinegro, quien no se había movido de su posición a unos cuantos metros de la cama en donde estaba, tenía los ojos cerrados con el ceño fruncido y la mandíbula tensa; parecía estar sumido en pensamientos en donde ella quería indagar.
Había muchas cosas que quería preguntarle. ¿Qué era ese altar del que habla? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué haría con ella? ¿Qué tipo da de persona es?, pero además de no saber cómo comenzar hacerlo también estaba la posibilidad de que el obviamente no contestara ninguna de sus dudas, con la insignificante razón de que no era de su incumbencia, pero si ella iba a morir quería saber el porqué.
—Esta situación es problemática—se adelantó a decir antes de que ella tomara el valor de hacerles preguntas, sorprendiéndola durante un breve segundo en el que trago saliva antes de continuar—. Tienes que pensar más en ti misma, esta vez me salvaste. Pero incluso si otra vez se da el caso, no vuelvas a hacerlo.
Nami no esperaba que el infame pirata Trafalgar Law le diera la gracias por sus acciones, en cambio pensó que pretendería que nada hubiera ocurrido porque realmente no le importaba si ella se hubiese lastimado en el proceso, y no es que Nami quisiera sus agradecimientos de cualquier forma, ella no lo había hecho para tener alguna clase de reconocimiento.
— ¿Por qué no? —alzó la barbilla mientras estrechaba los ojos en espera de su respuesta.
Su pregunta pareció molestarlo aún más, esta vez abrió los ojos y pudo notar la pequeña llama que estaba creciendo en su interior.
— ¡¿Qué no estas satisfecha con lo que acabo de decir?! —prácticamente le gritó, pero aun manteniendo la compostura—. ¿Acaso quieres resultar herida?
— ¡Claro que no! —Chilló cruzándose de brazos—.Si alguien puede resultar herido frente a tus ojos y tienes la oportunidad de evitarlo ¿Qué vas a hacer? ¿Quedarte allí parado sin hacer absolutamente nada?
—No lo haría si eso implica salir herido o muerto —su confesión la desilusionó a tal punto en el que no quiso seguir discutiendo algo que él jamás entendería, ni siquiera supo cómo fue que llego a pensar que Law podría haberse preocupado por ella. Era más que obvio que no le importaba la vida de nadie más que la suya.
Negó con la cabeza sin ser capaz todavía de creer lo que había dicho, por un momento creyó que tal vez sería diferente y que una horrible experiencia lo hizo ser el hombre que actualmente era. Había sido una suposición tonta, se había equivocado.
—Es más que obvio que no vas a comprender mis razones—sonrió incrédula mientras hablaba—. Tal vez porque tú y tus objetivos son más importantes para ti frente a la vida de una persona—mientras lo decía intentó que todo su aberración hacia el quedara más que clara, mirándole como si fuese la peor escoria que jamás había visto.
Law comprendió instantáneamente el mensaje que ella le estaba dando. Salió de la habitación azotando la puerta sin decir ni una palabra.
¿Qué hubiese pasado si los papeles se hubieran invertido?, que esta vez era Law el que tenía la oportunidad de apartarla para que no resultara herida. Nami se preguntó si él la hubiese dejado allí desangrándose, viéndola a los ojos mientras su vida se desvanecía.
-Una vez vestida con las ropas que le habían dado, que según su gusto no estaban para nada mal, salió por la puerta encontrándose con Bepo, Penguin y Sachi que la esperaban con impaciencia recostados de un muro de ladrillos bajo la sombra de un gigantesco árbol.
Llevaba una camisa blanca sin hombros debajo de un corsé ajustado en el pecho de color negro decorado con detalles dorados, acompañado de una falda de vuelo de color vino tinto que llegaba justo en la mitad de sus muslos descubiertos. Llevaba su largo y rizado cabello naranja suelto y cayendo en cascadas en su espalda y unas botas marrones con tacones.
— ¡Te queda muy bien Nami-san! —la alagó Bepo abalanzándose sobre ella una vez la vio, tenía sus regordetas mejillas blancas enrojecidas por un tierno matiz rosado. Los otros dos hombres a su lado que apartaron la mirada incomodos no estaban muy diferentes de él
—Tus otras ropas estaban sucias y hubieran atraído la atención, así que... —se aclaró la garganta Sachi—. Además se rasgaron cuando saliste herida.
—Me gustaría haber podido escoger mis ropas—se cruzó de brazos con determinación—. Pero me gusta, tienen muy buen gusto—les guiñó el ojo sensualmente causando que Penguin casi tuviese una hemorragia.
Le recordaban tanto a Brook y a Sanji, y aunque odiara admitirlo extrañaba sus extraños cortejos.
— ¿Estas lista? —escuchó la voz ronca de Law detrás de ella, rápidamente se volteó ligeramente para verlo. El moreno también llevaba ropas bastante normales, muy diferentes de las que solía usar con el logo de su tripulación, incluso podría decir que le quedaban bastante bien.
—Si—respondió en un suspiro, más que lista para partir. Nami se despidió rápidamente de Penguin y Sachi y luego se despidió del oso con un suave beso en su cabeza haciendo que todos la miraran estupefactos. Bepo en vez de sentirse avergonzando, la abrazó en respuesta con felicidad plasmada en su rostro, ambos se habían vuelto realmente cercanos.
Luego de que se separaran, Law le extendió su mano para que Nami la tomará, pero ella se le quedo mirando de arriba abajo y luego la rechazó, adelantándose en su camino mientras dejaba al moreno con su mano aun extendida en el aire.
Se quedó de pie durante unos instantes enfurecido por su repudio luego de intentar ser amable con ella. Finalmente la siguió y sin pedir permiso la tomó bruscamente de la muñeca, jalándola para caminar junto a él; Nami quiso reclamarle hasta que vio la mirada irritada que le dio advirtiéndole que no quería escucharla hablar.
Decidió aceptarlo a regañadientes con el ceño fruncido, mientras intentaba el ignorar la sensación de sus dedos envueltos en su piel.
Pues como habrán visto, en este capítulo podemos ver un poco la cercanía entre estos dos, al igual que un poco más de lo que piensa nuestro querido Law, ¿Qué piensan de ello? estoy curiosa por saber además de lo que opinan de las razones de Nami y si creen que Law tienen razón para molestarse.
-Respondiendo comentarios :D-
-Alessana Yagami: Me alegra que te guste tanto xd pero si el anterior que era bastante sencillo te gusto. ¿Qué pasará con este? o: Espero que te gusten los pequeños momentos que agregué de ellos en este capítulo, se me hizo necesario al menos un poco por que aun no había pasado nada relevante entre ellos, y además quedo perfecto para lo que viene después.
Respecto a tu pregunta, pues ya te habrás respondido en este capítulo xd De hecho, planeaba que Donflamingo se encontrase allí, pero no me pareció que fuese algo que el haría a menos que pasará algo con sus subordinados (como vimos en Punk Hazard) de hecho, me fijé en esa parte para que la historia siguiera un hilo no muy diferente a lo que paso en el manga. Las razones de Law y Donflamingo están cruzadas (por así decirlo) y se sabrán más adelante.
-Guest: ¡Gracias por tu comentario y por leer dulzura! Espero ver otro comentario tuyo por aquí.
¡Gracias por leer! besitos de Bepo para todos/as.
