Uyyy, resolver esta situación se está haciendo complejo...y ahora ando con menos tiempo por el trabajo, pero obvio, se termina pronto. Gracias, Herria por tus reviews, ¡mi autora favorita! cuándo la sigues tu?
Para quienes lean manga hay dos recomendaciones que quiero hacer: Namaikizakari, I love it!, y Devil's Line. Saludos!
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La Bebop lucía igual que antes, igual que siempre. Reposaba como un armatoste más entre otras naves que buscaban amarre barato, alejada en los muelles del este. La historia de la vida de esa nave no eran los lujos.
Spike no estaba a la vista. Por un instante se le estrujó el corazón al pensar que podía encontrarlo fumando en la cubierta. Todavía no era de noche en Venus, allí el día era un poco más largo, pero ya había sombras y una luz anaranjada en los cielos.
Trepó por la escalera lateral, cruzó la cubierta y se detuvo ante la puerta. Miró alrededor. ¿Cuántas veces había estado allí fumando o bebiendo cerveza? ¿Cuántas veces había tomado el sol o colgado la ropa? Sin memorias profundas de su pasado lejano esa nave era lo más cercano a un hogar que había experimentado.
Retrocedió, insegura. Pero volvió a acercarse a la puerta. Estuvo al menos diez minutos de pie, juntando coraje. A lo hecho pecho, pensó al fin, en verdad Jet tenía razón. ¿Acaso se iba a quedar en su departamento eternamente esperando que Spike hiciera algo? Y una mierda. No habían pasado tres años y medio en vano, algo tenía que haber aprendido, no podía ser tan infantil como él.
Tecleó la clave de acceso y la puerta, con ese sonido familiar que recordaba, se abrió. Entró. El olor le trajo más recuerdos. Sus pasos la guiaron solos, no tuvo ni qué pensar hacia dónde ir y pronto estuvo en lo alto de la escalerita que miraba a la sala de estar. Allí estaba el sofá, la mesita. Y Spike, acostado durmiendo.
O tal vez no dormía. Después de todo, ¿cuántas veces había pensado que dormía y no lo estaba en absoluto? Sus pasos retumbaron un poco mientras bajaba los escalones metálicos. Un viejo y familiar sonido. Cruzó la sala y se sentó en el sofá individual. Apoyó el pack de cervezas que tenía consigo sobre la mesa. Spike no se movió. Observó como el pelo le caía sobre la frente, el perfil igual que el de Jack. Tenía una mano bajo la cabeza y otra apoyaba en el vientre. Estaba vistiendo su ropa de entrenamiento y sobre la mesa había un libro, un cenicero lleno de colillas y una taza de café vacía.
- Spike, se que estás despierto. - le dijo. Después de unos segundos él abrió los ojos y la miró de costado.
- Oh, Lady Faye hace acto de presencia.- dijo.- ¿A qué debo el honor?
- Me parece que tenemos que hablar.
Él gruñó.
- ¿Te parece? ¿Hace tres años y medio no te pareció, no?
- No, hace tres años y medio no me pareció. - sacó sus cigarrillos y encendió uno. - Te ... te pido disculpas por eso.
Spike suspiró pero no se incorporó ni cambió de posición.
- Cuando me enteré estaba confundida y no sabía que quería hacer. Y aquí dentro no podía pensar con claridad así que por eso me fui.
- ¿Y por qué no volviste cuando terminaste de pensar?
- Porque mi decisión no era compatible contigo. No creo que entonces quisieras escuchar de un embarazo, de un embarazo no deseado con una persona no deseada. ¿O me equivoco? La decisión era mía y sus consecuencias también.
- Pero no es así, ¿no? No se supone que sea así... - Spike se incorporó.
- ¿Hubieras estado feliz de tener un hijo conmigo? - Faye lanzó una carcajada - Ay, Spike, Spike...
Él no contestó.
- Dos personas que no son nada el uno por el otro no deberían tener un hijo. - continuó ella después de unos segundos - Se que... sé que nunca te hubieras acostado conmigo si yo no te hubiera buscado así que supongo que también siento bastante culpa por eso, sabes...
- Bueno, tampoco me violaste... además, la segunda vez no fuiste tú sino yo. ¿Fue esa vez, no? ¿Cuándo quedaste embarazada?
Faye asintió. En verdad, sí, la primera vez habían usado protección pero la segunda no. Y eso había sido porque Spike la había asaltado de sorpresa en mitad de la madrugada saliendo del baño. Qué memoria. Culpas compartidas.
- Me molesta que no me lo hayas dicho pero entiendo porqué no lo hiciste... es que... estos últimos años han sido muy extraños. Nunca pensé que te fueras a ir para siempre, sabes... y de golpe te convertiste en un fantasma. Otro fantasma.- Spike se sentó en el sofá.
- Lo lamento... - lo observó, esa expresión perdida - No puedo reparar eso, no puedo volver el tiempo atrás... lo único que te puedo decir es que hice lo que pensé que era lo mejor en ese momento.
- Le hubieras dicho algo a Jet...
- Era lo mismo, él te hubiera contado... - ella recordó el miedo al ver el test, la incertidumbre de no saber qué hacer. - No fue fácil decidir tenerlo, tampoco decidir irme y aguantar todo sola. ¿Me imaginas tratando de llevar una vida distinta, cuidando a un niño recién nacido? Tuve que aprender muchas cosas...
Se le llenaron los ojos de lágrimas de solo recordar la tristeza que había sentido al comienzo, casi el primer año entero.
- Siempre estuve sola y si bien un hijo resolvía eso y me permitía proyectar un futuro y que el pasado no me importara tanto-... no sé, es terriblemente complicado que haya alguien que dependa el 100 % de ti. No podía bajar los brazos nunca porque si no era yo no era nadie. - se secó las lágrimas - Se que fui mi decisión, no me estoy quejando ni echándote en cara cosas, Spike, no es eso. Solo te estoy contando cómo fue, nada más. Y aunque fue difícil, estuvo bien. Esa es la sensación que tengo ahora y por eso volvería a hacer exactamente las mismas cosas. Incluso acostarme contigo aunque solo fuera un consuelo...
Él levantó la mirada ante las últimas palabras pero no dijo nada. Se rascó la cabeza.
- No llores, por favor. - murmuró.
- En verdad yo no quiero que ustedes sean desconocidos, esa no es mi intención, Spike, así que si quieres tener relación con él yo no voy a oponerme... Y si es al revés, bueno, también está bien. No voy a imponerte nada y tampoco quiero que sea una obligación... pero aunque odies los niños él es espectacular y... es verdad lo que dicen que aunque no te gusten los niños es imposible que no adores a uno que es tuyo... - sonrió.
- ¿Como se llama?
- Jack.
El la miró por primera vez de manera directa.
- ¿Por qué le pusiste Jack? - le preguntó.
- Por el whisky, Jack Daniel's. - Faye sonrió - Estaba en un bar e iba a beber la última copa porque sabes, embarazada no puedes beber alcohol, y el barman trajo la botella de whisky... y me pareció buena idea.
Spike sonrió también.
- Jack...- murmuró - Somos muy parecidos físicamente, ¿no?
- Casi una gota de agua. - Faye aplastó el cigarrillo en el cenicero de la mesita, entre los dos - Al principio me impresionó, sabes. No estaba en mis planes llevarme un pequeño Spike de suvenir y ver tu cara todos los días... jaja, vaya chiste.
Silencio. Spike sacó del bolsillo los cigarrillos y encendió uno.
- Ahora está con Jet. - dijo Faye.
- Oh, el tío Jet. Quedó de una pieza cuando se lo dije. Se olvidó de cualquier rencor contigo y creo que me odia. - se rascó la cabeza y volvió a mirarla - ¿Fue tan difícil?
- Al principio sí... - apoyó la cabeza en la palma de su mano y su codo en la rodilla - Decidir qué hacer fue lo peor y después está el período de duda, sabes, hice bien, hice al, ya no hay vuelta atrás y esas cosas... Pero la opción era más aterradora así que...
- ¿Tan aterrador era venir y decírmelo?
Sus miradas se encontraron.
- Si, yo... - Faye se mordió el labio inferior - me sentía culpable. Una consecuencia no deseada de un acto no deseado... era demasiado, te iba a explotar el cerebro.
- ¿Crees que yo me acuesto con alguien sin ganas? - Spike dio un par de pitadas - Estuve pensando en eso, sabes... pensé que tal vez no te hubieras ido si no nos hubiéramos acostado y hasta llegué a arrepentirme un poco... Pero éramos dos adultos, ¿no?
- No tanto, somos bastante chiquilines según Jet... - Faye abrió otra lata de cerveza - estabas tan ausente, tan vacío... yo solo quería despabilarte un poco. Me parecía injusto que anduvieras como muerto en vida cuando habías tenido la enorme suerte de regresar vivo...
Faye lo miró.
- Cuando te fuiste yo sinceramente pensé que te ibas a morir. Vi tu espalda y supe, lo supe de verdad, supe que te ibas a morir. Y me dolió, un montón, muchísimo. Al final no podía hacer nada por mí ni por ti ni por nadie. - dijo - Y después de unos días volviste y se sintió como un milagro, sabes... pero de ese milagro solo Jet y yo éramos consientes. Tu no, tú estabas ausente.
Spike no dijo nada. Faye suspiró. Estuvieron en silencio un rato más, fumando y bebiendo. Faye sentía que nunca se hubiera ido de la nave. Cada olor, cada crujido del metal le eran familiares.
- ¿Y ahora cómo estás? - le preguntó por fin.
- Confundido.
- No tienes por qué hacer nada, Spike. No te estoy pidiendo nada...
- Lo sé, pero nada es precisamente lo que no puedo hacer, ¿no?
- Tampoco se trata de hacer algo por obligación. Jack es un bebé todavía, puedes conocerlo poco a poco, puedes... no sé, visitarnos de vez en cuando y verlo crecer... ¿le puedo decir que eres su padre? ¿Me permites eso? No ahora, más adelante...
- Por supuesto, Faye. Me parece que ya lo sabe, igual. - se tocó el pelo - Por un momento pensé que era de ese tipo que trabaja contigo en el bar...
- ¿Tom? - exclamó ella, sorprendida.
- Sí... - se sentó y se agarró la cabeza con las manos - No puedo creer que sea padre. Yo.
Faye no acotó nada. Quería preguntarle si acaso no lo había pensado alguna vez, si no lo había deseado o fantaseado o temido eso. ¿Tal vez con Julia? Pero no lo hizo. Tenía miedo de las respuestas. Acabó en tres tragos largos la lata y se levantó. Cruzó el espacio que los separaba y se paró al lado de él. Estiró la mano y la apoyó en el pelo, ese pelo verde cuyos tonos ya conocía de memoria. Después la apartó.
- Me voy. Me dijo Jet que se marchan mañana pero ya sabes dónde estamos así que eres bienvenido cuando quieras.
Tocó levemente su mejilla y se apartó pero él le tomó la muñeca.
- ¿Me perdonas, no? -le dijo.
- Spike, si no hay nada que perdonar. - le sonrió - Nos vemos, adiós.
Y se marchó por la escalera. Fuera era de noche. Respiró hondo y emprendió el camino de regreso al piso. Increíblemente se sentía más liviana. Lo más importante ya estaba hecho. Se abrazó, no tenía frío, solo volvía a sentirse sola. Esa nave le recordaba la profunda soledad en la que había vivido tanto tiempo y Spike le recordaba lo que era el amor no correspondido.
