Advertencia: Este cap contiene smut ligero. Aviso acá porque no quiero cambiarle el rating a M ;D
¿Pero qué hacía Viktor allí? Yuri entonces recordó lo que Phichit le había dicho, que Viktor solía ir a verlos patinar, sólo que había olvidado por completo preguntárselo directamente al de cabello plateado.
"...¡Ah! Yurio. No hay problema. Es Viktor, él...Él es un amigo mío." Dijo, logrando contenerse a tiempo de decirle que era su pareja. No quería ser él el que tuviese que explicarle a un niño pequeño cómo es que dos hombres podían estar juntos.
"Oh. Ya veo..." El rubio lo soltó, más tranquilo. "Por un momento creí que se trataba de uno de esos señores pervertidos que les gusta ver niños patinar. Ya me he topado con esos antes. Pero si es un amigo tuyo, no tengo de qué preocuparme entonces... Uh. ¿Y por qué tu amigo sólo se queda allí? ¿No piensa entrar a patinar?"
Aquella pregunta hizo que Yuri se preguntara lo mismo. No obstante, con lo que ya conocía de Viktor, creyó tener la respuesta a eso.
"Yurio, espérame un momento." Rápidamente se deslizó hacia el peliplateado para saludarlo, y de paso confirmar sus sospechas. "Viktor, ¿qué haces aquí? Creí que estabas en tu trabajo."
"¡Yuri!" Antes de contestar, se abalanzó hacia él para abrazarlo, con todo y la valla de protección en medio de ellos. "Es viernes. No había mucho qué hacer en el trabajo, así que me dejaron salir temprano. Iba a llamarte pero imaginé que seguirías aquí. Y me alegra haber venido, ¡pude verte realizar esa rutina de nuevo!"
"¿Eh?" Yuri lo tomó de los hombros para alejarlo un poco y verse a la cara. "¿Cómo que 'de nuevo'?" Luego del festival de hacía tres meses, Yuri no había vuelto a practicar Agape.
A menos que...
"Oh. Aún no te he contado cómo me enamoré de ti, ¿cierto?" Volvió a abrazarlo, restregando su mejilla contra la suya. "Fue aquí mismo, cuando te vi hacer esa misma rutina en una exhibición. Captaste mi atención de inmediato, pero no le dí mucha importancia en ese momento, para mí sólo eras un chico guapo y desconocido." Yuri se ruborizó. "¿Pero sabes? Pocos días después te reconocí en la universidad, aunque al principio no estaba seguro si eras tú, por las gafas y la actitud tan diferente que mostraste en la pista; eres más reservado. Pero cuando estuve totalmente seguro de que eras tú, supe que el destino estaba de mi lado y que no debía desaprovechar la oportunidad de conocerte." Lo abrazó con más fuerza, tanto que al moreno le dolió el cuello.
Yuri no creía en las patrañas del 'destino', y esperaba a que Viktor tampoco (supuso que lo había dicho más bien para sonar romántico). Aún así, debió admitir que se sintió halagado de saber que el peliplateado lo encontraba atractivo y que además le gustaba su manera de patinar.
"Espera. Eso quiere decir que...¿lo único que te gusta de mí es cómo patino?" Inquirió, por alguna razón, sintiéndose un poco dolido.
"¡¿Ah?! ¡Por supuesto que no!" Exclamó despegando sus mejillas para mirarlo a los ojos. "Sí, me gusta verte patinar, pero solamente porque cuando lo haces te ves tan seguro de ti mismo, tan fuerte..., pero tu 'yo' normal también me gusta mucho. Eres tan lindo cuando actúas serio." Dijo ruborizándose y Yuri también. Entonces calló de pronto. Tomó un largo mechón de su cabello plateado y lo enredó entre sus dedos. Parecía nervioso. "Yuri, debo confesar otra cosa. Yo... desde que supe que estábamos en la misma universidad me puse a observarte, incluso he mirado tus entrenamientos, y...entre más te observaba, más crecían mis sentimientos hacia ti." Al escuchar aquello el moreno abrió mucho los ojos.
"Viktor, ¿estás diciéndome que... llevas tres meses enamorado de mí?" Preguntó incrédulo, bajando la voz. Sabía que había gente alrededor y no quería que algo tan personal fuese escuchado. El peliplateado comprendió y él también bajó el volumen.
"Sí..." Respondió con su cara ya completamente roja, usando sus manos para esconderla detrás. "N-no me mires así. Me haces sentir como un acosador."
"¡N-no es eso! Es sólo que... no tenía idea de que te gustara desde hacía tanto, y yo...nunca me dí cuenta." Yuri se dio una patada mental, y sintió como si se le revolviese el estómago. Había condicionado a Viktor a que sería su novio de manera permanente si éste aún seguía enamorado de él luego de un mes. Y ahora se enteraba que el peliplateado tenía más de un mes enamorado de él.
En teoría, Viktor ya había ganado, con lo que se dio cuenta que su condición era inútil y hasta algo insensible de su parte.
"Sucede que... no me atrevía a acercarme a ti. Me daba vergüenza." Admitió bajando sus manos, dejando ver su mirada tímida, aunque Yuri creyó advertir algo de nostalgia en ella. "Me tomó bastante tiempo reunir el valor para hablarte, pues ni siquiera sabía si teníamos las mismas preferencias y... el día que por fin me atreví... Bueno..., me puse algo nervioso, me precipité y terminé por declararme" Dijo riéndose de sí mismo. "Cuando recuerdo eso me doy cuenta que es normal que pensaras que te estaba jugando alguna broma. Pero no me arrepiento de haberlo hecho, porque ahora estamos juntos." Dijo, aproximándose al moreno con la obvia intención de besarlo, sin embargo, Yuri giró la cabeza.
"Viktor, hay niños..." Avisó en un murmullo, con sus mejillas todavía rojas, refiriéndose tanto a Yurio como a otros pequeñines que rondaban por la pista acompañados de sus padres.
"Oh. Tienes razón. Lo siento..." Dijo algo desanimado, pero entendió que no era la hora ni el lugar apropiado para intimidar.
"Si también te soy honesto..." Continuó el de ojos ámbar, llevándose una mano al cuello, también nervioso. "Igual me gustas desde hace tiempo..." Al escuchar aquello los ojos azules de Viktor brillaron. "Es sólo que nunca pensé que el chico popular de la escuela se pudiera fijar en mí..."
"Y yo nunca pensé que el chico que me rechazó me fuese aceptar si se lo preguntaba por segunda vez. Ambos nos equivocamos." Sonrió y Yuri hizo lo mismo.
Se siguieron mirando uno al otro por varios segundos hasta que el moreno sintió que algo lo jalaban de la chamarra.
"¡Yuri! Ya saludaste a tu amigo, ahora regresa conmigo." Exigió Yurio, quien ya quería seguir ensayando su rutina.
"Ah, lo siento. Ya voy."
"¿Oh? ¿Y quién es este pequeñito? Nunca te había visto aquí antes." Comentó Viktor alargando una mano para acariciar su cabeza, pero apenas lo tocó, el rubio se hizo a un lado y le sacó la lengua.
"Soy Yuri Plisetsky. Patinador profesional." Contestó cortante, y el Yuri moreno hizo un ademán con una mano para indicarle a su novio a que le diera la razón.
"Ya veo. Es un gusto para mí conocer a un patinador profesional con un nombre tan bonito." Siguió el juego.
"Más te vale que lo sea." Le amenazó con ojos asesino, pero a Viktor aquello le pareció adorable y rió.
"Es nuestro nuevo compañero de pista desde hace una semana. Le decimos Yurio de cariño." Explicó Yuri mientras le daba palmaditas en la cabeza al niño, con él no se quitó. "Yurio, ¿qué tal si dejamos el ensayo para otro día y le enseñamos a Viktor a cómo patinar?"
"¡¿Ah?! Yuri, ¿pero cómo es que...?" Quiso averiguar cómo es que su novio supo que no sabía patinar, aún no lo se lo había dicho, pero Yuri lo interrumpió al tiempo que intentaba no sonar burlesco.
"Viktor. Haz venido a verme a entrenar muchas veces, pero yo nunca te he visto en la pista, lo que me hace sospechar que no sabes patinar."
"Ah, ya veo. ¡Eres muy listo!" Dijo Viktor orgulloso de él, pero pronto su sonrisa se apagó. "Pero no sé si sea una buena idea..." Parecía atribulado mientras jugaba de nuevo con su cabello. "No tengo muy buena coordinación..."
"¡Oooh! Así que existen adultos que no saben patinar sobre el hielo." Dijo el rubio con rostro sorprendido. "Qué inútil."
"No importa. Yo estaré contigo. Te prometo que no te dejaré caer."
Al escuchar a Yuri decir aquello con tanta seguridad, Viktor se ruborizó de nuevo y entonces asintió.
"Yuri, ¿en verdad ese tipo sólo es tu amigo?" Preguntó el niño cuando el peliplateado se había ido a buscar patines a la recepción.
"Sí, ¿por qué?" Inquirió, sintiendo un poco culpable por mentirle.
"Mmmh. No sé." Se encogió de hombros. "Es que creo que le gustas."
Yuri no supo qué contestar a eso.
Al volver el peliplateado, ya con los patines puestos, se quedó inmóvil al borde de la pista hasta que el moreno se deslizó hasta él para tomarle de las manos. Viktor introdujo un pie tembloroso al hielo, y cuando estuvo seguro que no iba a resbalarse, metió el otro.
Yuri comenzó halarlo primero despacio, pudiendo sentir su tensión. El otro miraba al piso, como queriendo cerciorarse de que no se le fueran a doblar las rodillas o tropezar con algo. Por otro lado, Yurio patinaba cerca de ellos, quizás divirtiéndose por ver a un adulto tan atemorizado.
"Viktor." Le llamó con la voz más suave que pudo, como si tratara con un niño (un niño que no fuera Yurio). "No pasará nada. Confía en mí."
"Confío en ti, Yuri." Replicó mientras alternaba la mirada hacia sus ojos ámbar y al piso. "En quienes no confío es en mis piernas. Temo yo hacerte caer. Soy muy torpe..." Murmuró, sorprendiendo así al moreno.
El peliplateado era considerado una especie de Dios griego por todos quienes lo conocían, aunque Yuri ya se había dado cuenta de que tenía fallos como cualquiera, lo que no esperaba es que éste también tuviese complejos que lo hiciesen sentir inseguro. Entonces lo asió con más fuerza y le sonrió.
"Está bien. Tu torpeza es lo que te hace más lindo."
"¿En...en serio piensas eso?" Preguntó, ahora centrándose en él.
"Por supuesto. No estaría contigo si no me gustara todo de ti."
"Yuri, tú..." Viktor estuvo a punto de llorar por las palabras tan bonitas de su novio, pero esa distracción fue más que suficiente para que uno de sus pies diese un mal paso y casi resbalara. Yuri logró detenerlo a tiempo, pero Viktor terminó con su cabellera enmarañada sobre su rostro.
"Oh. Tenemos que hacer algo con tu cabello." Comentó mientras intentaba quitárselo de la cara, pues el peliplateado estaba más ocupado aferrándose a él por casi caerse. "Yurio, ¿podrías prestarnos tu liga?"
"¿Eh? De acuerdo." Se detuvo ante ellos y se quitó la liga de su cabello rubio. "Toma, que se la quede. A diferencia de él, yo no la necesito para patinar."
"Gracias." Rió apenado, pues ese comentario había sido innecesario. Se situó tras de Viktor y con sus dedos peinó su cabello hacia atrás, después lo amarró con la liga. Sabía cómo hacer eso gracias a que su hermana a veces le pedía peinarla. "Listo. Incluso te ves más guapo sin todo ese cabello estorbando."
"Yuri. Eres muy injusto..." Le habló con voz baja y algo molesta. "No digas esas cosas. Hacen que me den ganas de besarte..."
"Ah..." Claro, seguían en público. Ignorando un poco el comentario, lo volvió a tomar de las manos para seguir patinando.
A medida que patinaban, el peliplateado fue ganado cada vez más confianza, al punto que Yuri sólo lo tenía sostenido de un brazo. Yurio hacía acrobacias cerca de ellos, tal vez presumiendo su talento. Y alrededor de veinte minutos después el rubio tuvo que irse a casa, con lo que la pareja decidió detenerse también.
"Mis pies duelen..." Se quejó el de ojos azules al tiempo que se quitaba los patines.
"Descuida, te acostumbrarás a ellos." Dijo de manera juguetona sentándose a su lado, también quitándose los suyos.
"¿Ah? ¿Quieres decir que me seguirás enseñando a patinar?" Inquirió con cierto temor, aunque le agradaba la idea de pasar tiempo con Yuri haciendo lo que a él le gusta.
"Claro...A menos que no quieras."
"¡Sí quiero!" Lo abrazó, apoyando su cabeza en su hombro derecho. "Yuri, ¿qué hacemos ahora? La verdad estoy algo cansado después de patinar, pero quiero estar contigo."
"Uh... No lo sé. Pero me gustaría ir a mi casa a ducharme."
"Es verdad... Los dos estamos sudorosos. Creo que también debería irme a casa a darme un baño y a alimentar a Makkachin. Nos reuniremos más tarde."
"Suena como un plan." Luego de asegurarse que nadie los miraba, lo besó en la mejilla.
Salieron de la pista y se dirigieron primero a la casa del moreno, que estaba más cerca. Cuando llegaron, Viktor quiso darle un beso de despedida, no obstante, antes de poder hacerlo, la puerta de su casa se abrió. Era la madre de Yuri que sacaba la basura.
"¡Vicchan! Qué alegría verte otra vez." Dijo la mujer, pues había comido con ellos esa tarde. "¿Vas a quedarte a la cena?"
"Ah. Mamá, venimos de patinar..." Quiso explicar el moreno, pero su madre lo interrumpió.
"¡Oh! Ya entiendo. En ese caso. Vicchan, ¿por qué no usas nuestro baño? Estoy segura que alguna de las prendas de Yuri te quedará mientras lavo tu ropa."
"¿Puedo?" Miró al moreno buscando su aprobación, y éste asintió encogiéndose de hombros. La verdad era que a ninguno de los dos se le había ocurrido esa idea.
Al entrar al cuarto de baño, el peliplateado no perdió tiempo en empezar a quitarse la ropa. Yuri estuvo a punto de amonestarlo por no esperar a que cerrara la puerta, pero algo lo detuvo. Se quedó viendo como se quitaba la camisa, pudiendo ver su espalda desnuda.
Viktor, sintiendo la mirada del moreno, se giró hacia él y se quitó la liga del cabello, dejando caer su largo cabello por sus hombros y pectorales. Yuri intentó apartar la mirada, pero se había quedado embelesado con aquella visión. El peliplateado avanzó hacia él, mirando directo a sus ojos ámbar y presionó un pulgar sobre sus labios, acariciándolos un momento antes de intercambiarlo por sus propios labios. Durante el beso, Yuri lo rodeó con sus brazos para profundizarlo, con lo que Viktor aprovechó para deslizar sus manos debajo de su ropa y tomarlo con fuerza de las caderas.
"Yuri, la ropa." Le recordó su madre al otro lado de la puerta, pensando que los chicos se habían entretenido conversando.
Viktor y Yuri separaron enseguida, respirando agitados. Ambos, con sus rostros ruborizados, se dieron la vuelva y el peliplateado terminó de desvestirse, dejando su ropa sobre el lavabo. Al escuchar cerrarse la cortina, Yuri la tomó y salió para dársela a su madre.
El moreno caminó lo más aprisa que pudo hacia su habitación, con una bochornosa erección entre las piernas. Habían comenzado a tocarse sin pensar, fue instintivo. Aunque supo que no debía sorprenderle que en algún momento de su relación llegarían a eso. Después de todo eran novios, pensó...
Intentó tranquilizarse, pero no podía dejar de pensar en la calidez de aquellos labios y el hormigueó que le provocaron por todo el cuerpo. No pudiendo aguantarse más, Yuri tuvo que saciarse a sí mismo, sintiendo especial vergüenza por hacerlo pensando en Viktor.
Sugerencias, quejas, mentadas de abuela y madre, insultos, halagos, pedidos de matrimonio; dejen reviews.
