LAKEWOOD – ILLINOIS 1958

Caminó un largo rato tratando de acomodar las ideas.. Aun era temprano, pasó la noche pensando en las palabras de su padre y contabilizó los días que le quedaban a aquel verano... 24 días para ser exactos, era tan poco pero le bastaron 24 días para enamorarse de ella, usaría esos mismos para trazar un plan, puso rumbo hacia el muelle de madera ese lugar en el que se encontraban cada tarde, en donde el lago quedaba a sus pies y podían ver el sol trazar la montaña hasta ocultarse, en ese mismo lugar le había dicho que la quería, debería ser simbólico porque representaba el lugar en donde le haría una propuesta que definiría sus vidas luego de que terminase ese verano, la vio sentada mirando el lago, mientras el viento jugaba con su cabello se sostenía las piernas y apoyaba la barbilla en sus rodillas, era tan bella, sonrío sin darse cuenta, ella siempre lo hacía sonreír, la quería de tal forma que solo bastaba con verla para decidir qué hacer, caminó lentamente hacia ella a la vez que la madera del muelle crujía al pasar haciendo que se girara con una sonrisa, como si supiera que era él, que dulce era... Tenía una misión de la que no lo distraería más era en ese instante o nunca, se sentó junto a ella mientras le besaba en la frente, noto como fruncía el ceño y ladeaba la cabeza extrañándole por completo el saludo que le había dado, siempre la besaba en los labios, pensó que había comenzado mal

-¿Qué sucede príncipe?

-No soy un príncipe Candy...- resopló nervioso

-Pero pareces uno... Mi príncipe – le tomó la mano y buscó su mirada – ¿pasa algo malo?

-Se dulcificó su rostro inmediatamente, con ella no podía fingir la duda y la ansiedad lo estaban ahogando, tomó su mano que reposaba sobre la suya y la beso – no sé cómo comenzar pequeña, necesito saber...yo me pregunto si... ¿Tú...me quieres de verdad?

-Claro que te quiero te lo he dicho muchas veces ¿porque lo dudas ahora?

-No lo dudo es solo que... El verano está terminando y nosotros.. tomaremos caminos separados

-Separados si... Pero no quiere decir que terminemos con el verano.. ¿O si? – ahora era ella quien dudaba

-No.. eso es lo que quería decirte.. – miro sus ojos que lo buscaban ansiosos – pensé mucho este asunto y la verdad es que tú y yo no podremos estar juntos.. Tú vas a Nueva York a cumplir tu sueño y yo iré a Londres a continuar con el de mi padre

-¡Espera! – soltó su mano repentinamente - ¿estas diciéndome que lo mejor será que nos olvidemos? ¿Estas resumiendo lo nuestro a un simple amor de verano? ¿Es que acaso no hay solución? – lo miro con el seño fruncido y sus ojos comenzaban a empañarse

-No... Candy no quise...

-¿Adonde quieres llegar entonces? ¿Dime qué quieres Albert?

-Te quiero a ti – acunó su rostro - te quiero Candy y quiero que lo nuestro funcione así tengamos que separarnos por un tiempo

-Con las lágrimas agolpándose en sus ojos asintió – ¿por un tiempo?... yo también lo quiero y aunque no lo creas también lo he pensado, por un momento creí que tú... Que tú no querrías…., pero sí podemos, si de verdad nos queremos podemos hacerlo – le dijo dulcemente

-Lo sé – limpió una lagrima de su mejilla con ternura – tengo un plan, nos escribiremos y podemos hacernos llamadas de larga distancia de vez en cuando, mientras tanto podré Viajar a Chicago en Navidad y estaremos juntos

-Yo podré ir a verte a Londres, en primavera hay descanso en la facultad por 15 días

-¡Lo ves! y volveremos a estar juntos todo el verano mi vida, aún me falta un año para titularme y cuando eso suceda arreglaré todo para manejar desde aquí todo en Londres, en las sucursales de América, mi padre lo aprobaría y George me ayudaría, todo hasta que tu termines la carrera, podríamos vivir juntos.. luego podemos volver a Europa...- acaricio su rostro – allá hay muchos hospitales podrías trabajar si quieres

-¿Vivir juntos? – preguntó sorprendida y emocionada

-Si bueno quizá en un departamento para estar solos... Podrías ser mi esposa

-¿Que?:.. ¿Tu esposa? – sonrió

-¡Si! no creerás que podríamos vivir así con la bendición de nuestras familias ¿no quieres? – dijo casi en susurro – ¿no quieres casarte conmigo?

-Casarme... – de pronto se perdió en su mirada, su corazón martilleaba en su pecho, cerró los ojos y suspiró – si, lo haría, haría todo, lo soportaría todo para estar contigo – se abalanzó sobre el abrazándolo y cayendo juntos al suelo de madera del muelle, ella sobre el – es fantástico Albert.. Te amo

-Se paralizó por un momento y ella lo miró con atención – ¿que me dijiste?

-Te amo príncipe

-Sonrío – no soy un prin... – pero no termino de decirlo porque ella lo besaba al principio lento, suave y luego sus besos se tornaron intensos y deliciosos, así ella en sus brazos lo hacía sentir en las nubes – me ama – pensó – y yo... Necesito que lo haga

NUEVA YORK – 1964

Sonó el teléfono otra vez y salió de la cocina a contestarlo tenia un Sándwich preparado a la mitad y mucha hambre, pero aun así contestó

-Hola!... Hola! – había alguien en la línea, miro el teléfono a ver si era que estaba desconectado pero luego pensó que era su amiga Raquel – ¿eres tú ratoncita? Deja de jugar casi no he dormido, te prometo que te llamare en cuanto me sienta persona... ¿Hola...? Está bien.. Te quiero..- colgó sintiéndose como una loca y volvió a su comida cuando sonó el timbre – ¿pero que?...

Al abrir la puerta Raquel la enmarcaba vestida como siempre con botas altas, su cabello negro hasta la cintura y la boca tan roja como una manzana, pero sin sonrisa esta vez

-¡Ratoncita eres mala... muy mala!, como no me devuelves la llamada y yo preocupada por tus huesos – masco el chicle exageradamente y entro en el departamento – mírate esa cara, estas destruida.. Casi no pudimos hablar en la clínica... ¿No irás hoy a echarle cuchillo a alguien así?

-Hoy no trabajo Ra.. Hice las guardias suficientes para echarme al sofá por dos días más – terminó de hacer el Sándwich y le dio un mordisco sentándose en la barra de la cocina – pensé que eras tú la que me llamabas hace rato conteste y no hablaron

-¡Pues ya vez que no! Quizá el idiota de Noel, mira que no me he cruzado con el muy cobarde, porque si le llego a pillar... No la cuenta, eso es seguro

-De él no quiero hablar, no me molesto ni en pensarlo – su amiga se acercó y con un gesto preocupado le colocó la mano en la rodilla – es por ese que has estado tan.. ¿No se, tan distraída y callada últimamente? ¿O es por lo de tu hermana?

-Trago el bocado que tenía y miro a Raquel con una sonrisa fingida – Noel es un imbécil no quiero volver a saber de él en mi vida, me dejo un montón de mensajes en la recepción, hasta en mi contestador y me alegra que Patty se case.. Stear me cae bien, la verdad no sé cómo terminaron en matrimonio, solo estoy agotada, pero..

-¿Pero eso quiere decir que irás a la boda cierto?

-No lo sé... – todo su semblante cambio, pareció encogerse en el sillón – no quiero verlo... No sé cómo... Enfrentarme a... Lakewood, él y yo en el mismo lugar

-Con los ojos abiertos por la sorpresa se cruzó de brazos – no sabes de él en 6 años y le temes solo a la mención de su nombre, a la posibilidad de verle, tienes una relación con Noel por dos años y no te importa si se arrastra por tu perdón... ¡Candy estas mal!

-Crees que no lo sé... – se levanto del sillón y dejó medio Sándwich sobre el plato – lo ame demasiado, como nunca he amado ni amare a nadie más, eso lo juro... Pero me atormenta su recuerdo, no lo he visto en años y no quiero verlo

-Ay cariño.. Sigue en tu corazón, como una astilla – saco un papel doblado del bolso y se dirigió a ella – hace unos días lo vi en el periódico, dice que asistió a un evento en Europa... ¿Hace cuanto que solo lo ves en tu mente?, sigues pensando que es un príncipe a pesar de todo, y sigues llevando como un amuleto esa cadena – señaló su pecho y ella toco el objeto que ocultaba bajo su ropa

-Le tendió la hoja en donde se le veía de traje junto a otros caballeros, fue como volver atrás, regresar al pasado, al muelle, al lago... a el..

-Acarició su rostro serio en el papel y sus ojos se empañaron, doblo la hoja y se la tendió a Raquel - ya lo he olvidado ¿té lo tengo que repetir?

-Aún lo amas y su fantasma no te dejará ser feliz, como es que encuentras a tu hombre, con el tipo con quien te pensabas establecer, justo con su asistente encima de una camilla y sueltas la risa, das media vuelta y pasas la página...¿realmente no lo has analizado o sigues en shock..? Yo si ratoncita, si que lo he repetido mil veces en mi cabeza, ¡yo los mato! Tú nunca quisiste a Noel... Tú cuerpo siguió con su vida después de aquel verano pero tu alma se fue con él a Londres y tu corazón se esparció en ese lago de Lakewood, por eso no quieres volver.. temes, y vaya que te da miedo reencontrar los pedazos que perdiste, ¿tanto te aterra a volver a verlo que faltarás a la boda de tu propia hermana?

-Ra... – gimoteo – déjalo estar... Por mi paz mental ... No regresare a Lakewood por cobarde o por tonta, me aterra volver a... El pasado

-¡Tu hermana es quien se casa!

-Miro de un lado a otro - lo pensare

-Resopló de frustración, le dio un apretón y abrió la puerta del departamento para salir no sin antes dejar a la rubia pensar un poco – enfréntalo, ya no huyas libérate de su recuerdo, aquí te dejo esto – colocó en la encimera el papel de periódico

-Lo tomo entre sus manos y volvió a acariciarlo... – Albert.. Qué guapo estás pareces un príncipe... Si, ya lo sé, no lo eres – miro hacia el ventanal y se perdió en sus pensamientos...

LAKEWOOD – 1958

El baile de final de verano llego y estaba tan guapo, la esperaba al pie de las escaleras con un traje que le hacia parecer mas un príncipe, suspiró caminando hacia él que la miraba de esa forma otra vez, como si no le importara mas nada ni nadie, como si lo hiciera sentir vivo, pero probablemente ella lo miraba de la misma forma, lo que sentía era mas grande de lo que pudiera imaginar, estaba cayendo la tarde y las luces se encendieron por toda la enorme lona beige que cubría el suelo improvisado de madera en la grama frente a el lago, habían improvisado también bombillas de luz por toda la orilla que resplandecerían como lunas por en el agua, era impresionante, ese año se habían superado o es que ella se sentía sensible a todos esos detalles que hacían perfecto el momento con el hombre del que se había enamorado ese verano, se colocaron en una mesa rodeada de amigos, el ambiente traía la música en vivo de un lado a otro y los asistentes comenzaban a bailar

-Albert se acerco a su oído y en un susurro que termino en un beso tierno en la mejilla dijo – Estas preciosa esta noche, pareces un ángel, no puedo dejar de preguntarme si eres de verdad, si en realidad me amas

-Ella lo miro acariciado su mejilla dulcemente y asintió acercándose también a su oído – por mas que te lo preguntes la respuesta siempre será si – se recostó de su hombro y lo sintió suspirar seguido de un beso que dejo en su cabeza

Con unas copas de ponche entre risas y juegos todos conversaban tan alto como se los permitiera la música, Patty bailaba en la pista moviéndose de un lado a otro con un chico, feliz de estar en el festival, comenzó a sonar música para los jóvenes mas movida y animada a la cual ni los mayores pudieron resistirse, así que sin perder la sonrisa se dirigieron a la pista y bailaron hasta el cansancio, el alcohol por poco que bebieran, el éxtasis de la velada se les fue subiendo poco a poco a la cabeza y las risas se convertían en carcajadas, las conversaciones se hicieron murmullos mientras ellos se movían en el centro de la pista él la hizo girar, la tomo de la cintura y la pego a su pecho, ella lo abrazo por el cuello y se perdieron en un beso apasionado que atrajo todas las miradas entre silbidos y risas, al ritmo de la musica corearon canciones a la par que bebían mas ponche, era una fiesta, la diversión inundaba todo el espacio, la lona estaba repleta cuando de pronto el la tomo de la mano y la arrastro entre la gente hacia la orilla del lago, la abrazo y la beso con tanta pasión que sintió su corazón estallar en su pecho y el calor inundar sus mejillas, no tuvo mas opción que rendirse a su boca saboreando sus besos como si no existiera el mañana, el mundo dejo de existir, ya no escuchaba la música solo sentía el calor que emanaba y el latir de su corazón bajo sus manos, quería tocar su piel, era una necesidad, necesitaba sentirlo tan cerca, nunca había sentido nada parecido, se sentía flotar cuando el interrumpió el beso acariciando su cabello ambos jadeaban luego de aquel beso intenso

-Con los ojos cerrados apoyo su frente contra la suya – Escapa conmigo

-Se recostó en su pecho y lo abrazo fuerte – ¿a donde?

-No lo se, pero ven conmigo, no quiero separarme de ti

-Ella lo miro con una sonrisa inmensa – vamos escapemos

-Pareció pensar, luego le devolvió la sonrisa mas radiante y cálida que había visto – La cabaña del bosque

-¿De que hablas, que cabaña?

-Solo dime ¿lo harás? Si nos vamos ahora….

-Lo haré…. Solo…. Dame unos minutos, espera aquí – le dio un beso dulce y corrió hacia la lona

El se quedo ahí pensando miro hacia el lago con las manos en los bolsillos, era de noche y en lo único que pensaba era en el camino hacia esa vieja cabaña, el camino que le esperaba por delante, solo quería abrazarla y estar en paz un rato solo con ella, el verano terminaría y tendría que volver a Europa tan lejos de sus besos, pero tendría que funcionar, lo harían funcionar.

-Tina por favor te encargo a mi hermana, volveré al amanecer y necesito que me cubras

-¿A donde vas Candy? Pregunto su hermana con voz cantarina apareciendo de pronto

-Patty… necesito que tu y Tina me cubran hasta mañana, ¿si?

-Su hermana la miro divertida – ¿te vas a ir con tu novio, toda la noche y solos?

-Si, No… solo… cúbranme y ya les devolveré el favor

-Ambas chicas se miraron con complicidad y Tina con una sonrisita picara asintió – Anda y disfruta de la vida.. y ¡oye! No te cohíbas de contarnos luego – dijo entre risas despidiéndose a lo que Candy solo puso los ojos en blanco.

LONDRES – 1964

Leía con cuidado aquel informe Ella era Médico especialista en corrección y rehabilitación quirúrgica, Vivía en un departamento en Nueva York, mantenía una relación formal con un Cardiólogo, había conseguido titularse con honores y en la actualidad tenía un proyecto médico con el respaldo de varias fundaciones... Dirigía una clínica popular, se hacia llamar clínica feliz.

-Resopló... – una relación formal con un médico hasta hay una fotografía de ambos.. no necesitaba esto George – pero igual la sostuvo, ella forzaba una sonrisa y él la sostenía con posesión, decía que estaban comprometidos, la tiro dentro de la carpeta, cerró con fuerza, la apartó y se dejó caer en la silla reclinable, pasó su mano por su rostro tratando de quitarse esa imagen de la cabeza sin éxito – tenía derecho a rehacer su vida, tenía todo el derecho de olvidarme – se dijo con tristeza – yo también lo hice Candy seguí con mi vida, intente querer a alguien más...pero no he podido olvidarte, aún te sueño, aún te veo al cerrar los ojos, aún... Te siento.

Eran las Siete de la mañana en Nueva York aunque para él era casi medio día, en su lujoso piso de soltero solo se escuchaban sus pasos resonar en el mármol, se preguntó cómo sería escuchar su dulce voz de nuevo, entonces en un impulso tomo la carpeta y marco el número, escucho su voz... ¿Quien era esa ratoncita a la que creía hablar?, pensó en contestarle pero las palabras no salían de su garganta su corazón latió con fuerza y cerró los ojos cuando ella pronunció las últimas palabras, imagino que podría estar allí volviendo a pronunciarlas para él pero sabía que no era cierto, se quedo con el teléfono sujeto a su mano mucho tiempo después de que ella colgara al otro lado de la línea, al otro lado del mundo... Candy... Susurró evocando a el lago que fue testigo de su amor aquel verano, el sol ocultándose, los tonos naranjas, el verdísimo color de sus ojos y su sonrisa.


Saludo a todas las lectoras, hay cosas que descubrir en esta historia, Porque?, y Que pasó?... que hizo que se separaran... pero parece que el destino tiene preparado volver a reunirlos. ;)