Hola lamento mucho el no haber escrito antes de que se terminará la semana, pero tuve momentos depresivos y no pude animarme a hacer gran cosa, de hecho, estaba pensando que esto no resulto, que nadie lo vería, y lalala. Pero cuando hoy revise la historia, vi que mucha gente ha estado leyendo la historia. Así qué, aquí estoy.
Revisen el capítulo 2 por favor, ahí cambios importantes y olviden lo que había antes en ese capítulo, ( extiende su varita: Obliviate!) ahora concuerda más.
Capítulo 4:Hogwarts, nueva vida, un nuevo comienzo
Un grupo de tres jóvenes brujas se materializo de la nada en un pequeño pueblito llamado Hogsmeade, era bien entrada la noche y no se veía ni un alma en el irregular camino.
Ni bien hubo puesto un pie en tierra firme, sus temblorosas piernas no aguantaron su peso y casi se va de bruces contra el suelo, de no ser por su madrina que la sostenía entre sus brazos. Su primera aparicion conjunta y ya la detestaba, esa sensación de estar cayendo al vacío, la desorientación temporal y el horrible dolor de cabeza y náuseas que le producía sumando el vórtice de sensaciones extrañas.
Sellene, su madre la observaba al lado de su madrina con una enorme sonrisa en el rostro, claramente emocionada y animada por haber utilizado la magia y que esta le respondiera como si no la hubiese dejado hace ya tantos años...
El callejón se veía vacio, y ningún alma se divisaba en los oscuros pasajes, alumbrados por antorchas colocadas fuera de las pintorescas casitas, una corriente helada despejaba la mente aún atolondrada de Emily mientras avanzaban por Hogsmeade.
Un imponente castillo, resaltaba en la oscura noche, como una pequeña llama de luz entre la oscuridad de la noche, el lugar se veía enorme tras las rejas de hierro, enormes jardines de los cuales no alcanzaba a divisar el fin de estos, el castillo, majestuoso y bien cuidado, como si lo hubiesen construido ayer; a sí, magia;pensó Emily, observando el castillo que tanto había deseado conocer, en donde estudio su madre y en donde esta conoció a su padre. Su madre, nunca quiso hablar mucho de él y por alguna razón, hasta ahora desconocida para ella, su madre evitaba siempre el tema y no deseaba hablar de él. Emily, al notar la molestia de su madre y el ocasionar su llanto cuando era más pequeña por preguntar por su padre, le habían enseñado que era mejor dejar el tema a un lado.
Así qué guardaba en su memoria y corazón a fuego cualquier información que iba aprendiendo de él.
Un agradable silencio se había formado en las tres brujas, cada una estaba en su burbuja individual, recordando, pensando o añorando, tantas cosas que significaba ese castillo. Atha, fue la primera en romper el silencio.
-Enviare un patronus a Albus, Minerva vendrá a recogernos.- dijo sacando la varita y haciendo aparecer un oso de una niebla espectral y brillante que corrió en dirección al castillo, traspasando sin más la reja y protecciones.
-Ehmm...sabes, si los demás...uuh, ya sabes - dijo Sellene, un poco pálida y con un más que obvió nerviosismo.
-No, no hay nadie en el castillo más que Minerva, Albus y nosotras tres. Y permanecerá así hasta el inicio de las clases.-respondió Atha a su amiga, entendiendo a que se refería. Emily no entendía nada, pero ya se había resignado a que no le dirían nada y debía tratarse de algo entre ellas.
Una luz se fue acercando hasta ellas, con cada momento se hacía más grande, una alta silueta negra caminaba en la oscuridad hacia ellas, las puertas se abrieron con un pase de su varita y una vez dentro se cerraron automáticamente.
Ahora más cerca de quien les abrió la puerta, Emily vio que se trataba de una mujer ya entrada en años, de aspecto severa con un moño muy apretado, era alta y de porte elegante que inspiraba respeto y buena educación. La mujer la intimidó, pero al ver la sonrisa de cariño con que observo a su madre y el enorme abrazo que le dió, la hicieron cambiar rápidamente de opinión. Si, puede que sea severa, pero no tanto. Incluso,podría asegurar que vio lagrimas en su rostro cuando habló con su madre, pero se recompuso tan rápido, que si no hubiese estado atenta, no lo habría notado.
Se quedo un poco rezagada, mientras su madre y madrina conversaban con la señora. Ella volteo su rostro hacia ella y le sonrió levemente, vió una chispa de alegría en sus ojos; cosa que la desconcertó, porque ella nunca había visto a esa señora en la vida.
-Mi nombre es Minerva McGonagall, tu futura profesora de Transfiguraciones y subdirectora de Hogwarts. Tu eres Emily ¿verdad?- dijo acercándose a la joven bruja más en afirmación que en pregunta.- ¿puedo abrazarte?
La pregunta la desconcertó, por decir lo menos, pero asintió igual, si saber que decir.
-¿Fue profesora de mi madre?- preguntó quedamente, intentando averiguar si la había conocido de pequeña. McGonagall rió
- Oh, lo fui. Una de las mejores estudiantes que he tenido, y en mis primeros años de enseñanza. Pero eso no quiere decir que te vaya a tratar diferente-contesto guiñando un ojo e iniciando la marcha al castillo.
Caminaron un rato en silencio, apreciando la tranquilidad del lugar, sin embargo, no duró mucho tiempo; las mujeres tenían mucho que conversar, por lo que Emily les dió su espacio y camino más lento entreteniéndose en lo que veía a su alrededor.
Los árboles se volvía más densos, dando paso a un bosque, le parecio ver a lo lejos un árbol nudoso, que se movía, un tentáculo enorme y alargado saliendo del agua en un turbio lago, del que no se veía gran cosa en la oscuridad, de no ser por la luna, no lo habría divisado. Por dentro el castillo era aún más cálido de lo que aparentaba, y más espacioso, cientos de antorchas alumbraban su paso a medida que iban avanzando por los corredores de piedra, supuso que en invierno todo el castillo sería extremadamente helado, claro que al ser mágico...quizás no tanto. Llegaron hasta un comedor con cuatro mesas enormes, dispuestas a lo largo del recinto, y esperaron en la entrada al profesor Dumbledore.
Mientras las demás conversaban, Emily no pudo evitar alejarse aún más del grupo y explorar las cosas del corredor, las armaduras oxidadas, que por alguna curiosa razón, no podía levantarles el casco, pero cuando se daba vuelta estaban abiertos. Era como si se estuviesen burlando de ella. Se puso de puntillas para examinar más de cerca la armadura...
-Eeh!, oye tu! ¿Qué crees que haces? ¡¿Que no te enseñaron que es de mala educación estar curioseando objetos ajenos?!- gritó una voz ronco en algún lugar detrás de ella, la piel se le puso de gallina y tropezó, cayéndose contra la armadura y botándola al suelo en su intento de buscar un agarre. Giro sobre sí misma, en busca de la persona que le había hablado, pero no veía a nadie, hasta que noto el enorme cuadro de un hombre cuarentón con pinta de lord, como del estilo del siglo XIX, el hombre la observaba notablemente divertido y fracasando en su intento disimular su sonrisa.
Frunció el ceño y lo miro enojada.
El hombre no pudo disimular más y estallo en sonoras carcajadas, que desgraciadamente fueron borrando el enojo a Emily, quién quería permanecer molesta, pero su risa era demasíado contagiosa y la verdad es, que su estruendosa caída no podía haber sido más chistosa.
Cuando al fin logro dominarse, pregunto con una sincera curiosidad.
-¿Quién eres?
-Sir Laurence de Lancastle, encantado señorita.¿ Con quien tengo el placer?- pregunto cortesmente, con una educada reverencia, digna de su época y porte, haciéndola sentir como en las películas de Jane Austen.
-Me llamo Emily. Emily Boudica
-Boudica dices?, Mmm...no me suena familiar. Pero, me recuerdas mucho a alguien...solo, que no se a quien. Curioso. -murmuro el hombre observando los rasgos de la chica con atención- bah!, no le haga caso a este viejo y dime niña, ¿qué haces en el castillo, es que no sabes que son vacaciones?..
- Pues...las verdad es que no tengo idea. Mi madre me trajo hasta aquí y ... yo no conocí mucho de esto que digamos, hace poco me entere de este...muuy interesante mundo y dijo algo de prepararme para entra al año que corresponde ó algo, asi.
-Ya veo.-dijo el hombre pensativo.
-¡¿Emily?!, ¿Donde te metiste, niña?, ¡El profesor Dumbledore espera! -gritó su madre, escuchandose su voz cada vez más fuerte.
-Debo irme, pero prometo volver a visitarte, tengo muchas preguntas que hacer-dijo mirando a Sir Laurence. -¡Voy!- gritó sobre su hombro, caminando de espalda, observando al Sir hacer su reverencia, con un gesto de despedida de su mano a lo lejos y el " volveré pronto" gritados a toda prisa, volvió al corredor y con ello al Gran Salón
-Boudica...mmm...Boudica, nop, no he escuchado ese apellido en la vida. Pero ciertamente hay algo cautivador en esa chica, algo increíblemente misterioso, haciendo difícil la tarea de ignorarla.-pensaba Sir Laurence al verla alejándose.
El director resultó ser muy amable y estaba interesado en todos los aspectos de su vida, o al menos eso aparentaba. Era como una especie de abuelo preocupado, y era muy divertido cuando contaba anecdotas de su madre y madrina en el colegio.
Al parecer, ella no era la única pastosa, su madre la habría superado enormemente cuando por accidente había tropezado con el director, rompiéndole la manga de su túnica, y para sorpresa suya, Albus había reído y le habria invitado un té con galletas. Sellene, luego de haberle roto la túnica al director, no pudo rechazar la oferta y terminaron conversando animadamente, desde ese momento. Atha reía a carcajadas limpias a costa de su amiga y de vez en cuando Emily creyó vislumbrar un dejo de melancolía y anhelo en el rostro de su madrina cuando miraba a su madre y creía que nadie la notaba.
Una vez finalizado el banquete en el comedor, entre animadas charlas se encaminaron a la oficina del director , hasta detenerse en medio del pasillo, cerca de las habitaciones de los profesores y de la torre del director en donde se halla un cuadro de una hechicera de atuendo extravagante con colores incombinables y pelo azul, con aspecto desaliñado y mirada perdida.
Su nombre es Avalon, una peculiar bruja que nunca fue capaz de adaptarse al mundo mágico ni al muggle, debido a su distinta forma de ver la vida. Era una hermitaña sociable y anduvo por el mundo buscando algo que necesitaba. La leyenda cuenta que cuando término el colegio, con excelentes calificaciones por cierto, dejo a sus padres y las becas ofrecidas por el ministerio y prestigiosas Universidades para recorrer el mundo. Ella veía la vida como una oportunidad única y no como algo para estar desperdiciandolo estudiando años de teoría para luego conseguir un trabajo normal y formar una familia como el resto de las brujas de su generación. De hecho, ella no estudiaba en el colegio, ella descubria cosas nuevas y se entusiasmaba, buscaba saber y aprender todo. Siempre fue muy curiosa y viajo por distintos paises, conoció diferentes culturas y vivió el día a día. Hasta qué se enamoro de un joven, que fue capaz de seguirle el ritmo y acompañarla en su viaje. En una de sus múltiples caminatas, fueron asaltados y el se interpuso cuando quisieron matarla. Ella furiosa y ciega por la venganza liberó su poder y asesinó a sus perseguidores, pero término suicidandose, sin notarlo; cegada por el dolor agotó sus reservas hasta quedar sin ni una sola gota de magia en sus venas.
-Cordis Iungite* -dijo Mcgonagall, devolviendo a Emily a la realidad y sacándola de sus pensamientos, al ver el mismo cuadro qué estaba en uno de los libros de su madre, cuya historia le había llamado profundamente la atención.
La joven del cuadro observó a las cuatro con una mirada desolada antes de inclinarse ligeramente a la izquierda y dejarles pasar. McGonagall se despidió en la entrada, para luego dirigirse a la habitación de los profesores; al estar los alumnos de vacaciones, no era necesario que estuviera en su cuarto cerca de la torre de Griffindor.
Emily la observo marcharse, y se quedo allí durante un rato, antes de girar a sus nuevas habitaciones. El interior era espacioso y circular por estar ubicado en una de las Torres, con enormes ventanales que daban a los jardines y a lo lejos se veía el lago y el bosque prohibido, iluminados por la luz de la luna, había una pequeña chimenea y unas sofás enfrente en el lado derecho, cojines y estanterias con muchos libros, que de seguro revisaría luego y del lado izquierdo una mesa para cuatro personas, para almorzar, cenar, etc. Todo en colores morado, turquesa y dorado. Con un símbolo en las cortinas de tres puntos en forma de medialuna lateral y una línea debajo de los puntos en distintas direcciones, a la derecha, al centro y a la izquierda. Prevaleciendo la del centro sobre las otras. Nunca había visto algo así, pero ya averiguaría de ello más tarde, ahora estaba demasiado cansada.
Su madre y madrina habían tomado las dos habitaciones del primer piso, así que no le quedo más remedio que subir las escaleras hasta la ultima habitación disponible. Era enorme y cálida, seguramente tendría una vista espectacular, pero ya se ocuparía de eso. Al igual que abajo, estaba todo decorado con los mismos colores; una enorme cama en el centro con cuatro postes en cada pata, y doseles morados con un borde turquesa y terminaciones doradas amarrados a esta, las sábanas eran, por supuesto de los mismos colores. Sus maletas estaban a los pies de la cama, saco apresuradamente su pijama, se cambió y se deslizo en las suaves sabanas de un suave algodón, similar a la seda por su textura. Observo el reloj muggle que saco de su maleta y colocó en la mesita de noche. Las 4.39 de la mañana. Agotada a más no poder, cayó en un profundo sueño pensando en el largo día que le esperaba mañana.
*Cordis Iungite:significa en Latín lazo de corazón.
Enserio, lamento haber tardado tanto, pero ... Bueno...acá esta, si está un poco extraño o no les esta gustando diganme!
Espero que les gusté, cualquier duda, sugerencias, opiniones, ya saben! Reviews!
Tratare de actualizar luego, aunque tengo mucho trabajo..Quizás si me daban reviews me motiven a escribir más rápido y animen mi día! :D
