Capitulo 4: Consecuencias de una mentira.

POV Edward.

Me sentía como un león enjaulado, no sabia que hacer con el recuerdo que tenia mas presente de la fiesta de navidad, cuando Bella me dijo que estaba embarazada, eso me lleno de alegría pero al mismo tiempo de preguntas acerca de cómo paso todo. Ella y yo solo tuvimos relaciones una vez y fue por que al fin ella se enamoro de mí. O solo era para ocultar que estaba embarazada del otro idiota, para después decir que es mió, matarme y quedarse con todo mi dinero, pero ya pensar eso es como si mi vida fuera una novela barata que venden en las esquinas a tres libras. A partir de saber eso mi vida se hizo mas rara de lo normal, mi pregunta mas frecuente siempre era ¿Por qué acepto vivir junto a mi? En mi trabajo intentaba calmar mis pensamientos pero nunca podía, cada cosa que hacia me llevaba a pensar en Bella y en el niño que llevaba en la panza. Jane y Sulspicia se habían vuelto muy amigas de Bella, iban muy seguido a visitarla y a ayudarla con su bebe. En mi tiempo libre de mi trabajo del día de hoy salí a caminar a la ciudad, disfrutando uno de los pocos días soleados de invierno de Inglaterra, pase por una tienda donde vendían cosas para bebes, no quería entrar pero un impulso hizo que entrara de metiche a ver que vendían. Había tanta ropa de bebes y esas cosas, encontré varias cajas de música con canciones hermosas pero solo una me llamo total y completamente la atención. Era realmente hermosa, la melodía me envolvió y no me di cuenta del pasar del tiempo. La caja era de oro solidó con incrustaciones de diamantes y jades. La vendedora de la tienda se dio cuenta de que estaba embobado viendo la caja de música y no soporto las ganas de decir algo para hacer propaganda y venderla, esa canción la había escuchado en algún otro lugar, no recordaba donde pero ya la había escuchado.

-Es una hermosa canción, lastima que nadie la ha podido comprar-dijo la señora en un largo suspiro.

-Supongo que por que no la pueden pagar-dije con voz burlona viendo el precio de la caja de música que estaba a un lado. Quinientas Libras, casi me fui hacia atrás. Pero aun así sentí la necesidad de comprarla.

-La verdad es que si, es una pieza única, no hay dos como esta, aunque deben de haber mas cajas de música con la canción.

-Si, yo ya la había escuchado-baje la mirada para ver por ultima vez la caja e irme de nuevo a mi trabajo.-Debo irme-Salí de la tienda recordando la melodía, sentía que las notas estaban brincando por mi cabeza y una ilusión llego a mi.

"Es hermosa" decía Bella con una gran sonrisa, se acerco a mí y me abrazo lo más fuerte que pudo. "Es para nuestra hija" "Será niño Edward" "No, va a ser niña"

Hasta en mis propias fantasías salíamos enojados, voltee a la tienda y regrese corriendo.

-La quiero comprar-grite, como si se lo fuera a decir a todo el mundo, la vendedora me miro muy entusiasmadamente y me dio la caja de música en una cajita con estampados verdes en forma de hojas de árbol y un moño rojo. Saque de mi billetera las quinientas libras y guarde la caja en mi abrigo. Regrese a mi trabajo y Aro me miro fijamente, mire la hora, se suponía que debía regresar hace una hora, ¿Tanto me había embobado con la canción? Pero rápidamente saque la caja donde venia el regalo para mi hija.-Solo fui a comprar esto.

-Edward, el dinero que te di, era para que pagaras los impuestos-dijo enarcando una ceja, me encogí de hombros y camine a zancadas hasta mi oficina con la cabeza agachada.

-Perdón Aro.

-No te preocupes, solo no te pagare por un mes-dijo con voz seria.

-¡¿Pero si gano seiscientas libras al mes?!-le grite furioso.

-Por gritarme serán tres meses que no te pagare.-Me senté en mi silla que estaba enfrente de mi escritorio y avente la caja, la cajita de música se salio de la caja de cartón y se abrió, la melodía comenzó a tocarse de nuevo y haciendo que me embelesara escuchándola. Aun no recordaba donde la había escuchado, fui a recoger la caja de música del suelo y la tome entre mis manos temblorosas por el miedo ya que Aro venia para mi oficina, me quede parado, mis piernas no me respondían, Aro llego y me miro fijamente y después a la caja de música.

-Aro, yo…

-Edward…-dijo el con una sonrisa burlona-Era una broma, ese dinero era tu paga por haber hecho la exportación a Italia de la mercancía.-Estalle de risa. Mire de nuevo la caja de música y me di cuenta de que tenía grabado en letras de oro blanco la palabra: Lilium. Aro me miro fijamente, pude verlo por el espejo que estaba en la tapa de la caja de música.-Linda caja de música, la canción es hermosa.

-Si-fue lo único que pude decir ya que me imagine a mi y a mis dos hermosas Isabellas escuchando la canción conmigo, el bebe de Bella debía ser niña, y si es niña se parecería a su madre, los mismos ojos chocolates derretidos por el brillante sol, el cabello que se torna rojizo con el sol, su mirada…Todo seria de Bella. La iba a querer mucho, hoy le daría a Bella la caja de música y alomejor con eso viviríamos felices por siempre, aunque ¿Desde cuando una caja de música con una canción rara se hace un símbolo de reconciliación?

A mi hora de salida camine muy felizmente por la calle, estaba lloviendo como siempre, el día soleado se había terminado dejando una capa de lluvia en una tarde de invierno. Llegué a mi casa y me percate de unas pisadas hechas con lodo que estaban en la entrada de mi casa, gire la perilla de la puerta y estaba abierta. Escuche voces pero la que mas me llamo la atención fue la de Bella diciendo: Estoy…embarazada de…

Corrí con todas mis fuerzas y abrí la puerta de la sala de golpe. Ahí estaba, mi Bella y sus amigos. Para terminarla de amolar estaba el escarabajo de Jacob Black, le mande una mirada fulminante.

-¿De quien? ¿Quiero saberlo Bella?-dije con una sonrisa entusiasta, ella le mando una pequeña mirada a Lucia y después volteo a verme alzando una ceja.

-De Jacob, hace dos meses…

-¡Estupida rata de coladera!-No quise escuchar mas las palabras de Bella. Mi instinto de bestia me decía que debía matar a la cucaracha esa por haberme quitado la poca felicidad que quedaba en mi triste vida de coladera. Mi hija que termino siendo de el. Me lance hacia el y le golpee su rostro de mosca muerta sacándole sangre de el-¿Cómo te atreves?-ahora le di un puñetazo en el estomago y este se retorció en el piso como vil cucaracha que es, se puso una mano en la boca y otra en su estomago

-Edward…tranquilo-Dijo Bella acercándose a mi, me tomo de la mano y me zafe de ella, no quería estar mas con esa traidora.

-Bella… ¿Cómo pudiste hacerme esto?-Estuve apunto de derramar lagrimas pero mis fuerzas salvajes me decían que llorar era de niñas, pero mi conciencia se sentía mal al igual que yo-Ahora doy por entendido que lo nuestro nunca hubiera funcionado.

-Que inteligente eres Edward-Aplaudió como si lo que yo dije hubiera sido algo que se debía celebrar. No soporte mas estar en ese lugar, así que salí caminando a enormes zancadas hacia mí recamara cerrando la puerta de golpe y dejando a ella y a su futura cucarachita. Esa pequeña cucarachita tenia que ser mía, debía ser mía no de el. Subí las grandes escaleras de dos en dos, para subir más rápido y no tener que verle la cara de nuevo a esa traidora, mutiladora, roedora, depredadora…como sea. Al entrar a mi recamara, cerré la puerta con seguro y me recosté en mi cama. Tome la caja de música que estaba en mi abrigo, la mire y la avente hacia el espejo, haciendo que este se rompiera, el silencio no reino mucho en mi recamara ya que la caja de música se abrió de nuevo, haciendo que saliera esa hermosa melodía, con solo escucharla me dieron ganas de llorar. Al poco tiempo caí en los brazos de Morfeo.

POV Bella.

Después de que le dije a Edward que el bebe era de Jacob, el había tomado distancia entre los dos, ahora no lo veía cuando se iba a trabajar, no lo veía en las noches cuando llegaba. Ni los días que el descansaba lo veía, extrañaba verlo. Aunque a veces me daban ganas de decirle la verdad, pero el temor de que quisiera quitarme a mi Edward bebe era más fuerte que el sufrimiento de los dos en este momento. Lucia y los de más, nunca regresaron, fue como si los hubiera corrido para siempre. Ya era el noveno mes, estaba llegando a su fin, Carlisle había venido a visitarme para ver como iba con el embarazo, decía que estaba bien, solo que los cambios de animo repentinos le hacían daño a mi Edward. El se había venido a vivir con nosotros. En las mañanas solo me levantaba para irme a bañar, de ahí en más me la pasaba acostada en mi cama y Carlisle me llevaba de comer a ella. Hoy era un día de esos.

-Espero que te guste la comida de hoy-dijo Carlisle con una gran sonrisa. Yo se la devolví con muchas ganas. Al momento de mirar la comida me gusto pero al olerla me dieron ganas de vomitar, así que Carlisle quito la comida de la cama.-Bella.

-¿Si?

-Si tu y Edward nunca se amaron ¿Cómo…? Digo…Tu y el…

-No lo recuerdo muy bien-dude un poco tratando de recordar exactamente nuestros escasos días como esposos felices. Hasta que al fin pude recordarlo-¡Estupidos ejotes!-Solté enojada.

-¿Ejotes?-dijo el dudando al igual que yo-No preguntare nada mas. El salio de mí recamara con la comida en sus manos. Lo llame por su nombre, cosa que nunca hacia, siempre le llamaba señor Cullen, pero se había vuelto tan cercano a mi que ya lo sentía como si fuera mi padre.- ¿Si?

-Cuando llegue Edward, ¿puedes decirle que venga a mi recamara?

-Claro-dijo con una sonrisa entusiasta y salio de mi recamara.

Me levante como pude de mi cama, mi Edward era más grande de lo que pensaba, había visto tantas mujeres embarazadas pero nunca había visto a una con una panza como la mía. ¿Será por que estoy gorda? Camine hacia la ventana apoyándome de los muebles y de una mecedora que me habían mandado Renee y Esme. Al llegar a la ventana mire a través de ella la incesante lluvia que caía por la ventana. El día era nublado como siempre, y los árboles que estaban a las afueras de mi casa se movían por el viento, algunas flores de ellos se caían, la primavera había llegado hacia unos meses. El pasto verde brillaba por la lluvia, podía imaginar ver corriendo a mi Edward por el pasto persiguiendo una pelota roja, su rostro pálido como el de Edward, sus ojos verdes iluminados por la escasa luz del sol, su brillante cabello dorado, y su hermosa sonrisa torcida. Cuando aun podía valerme por mi misma en el embarazo, había entrado a husmear en la recamara de Edward y encontré una caja de música que me llamo la atención, al escuchar la canción me di cuenta que era la misma que le cantaba a mi Edward bebe en las noches. Lilium. No sabia por que el había comprado esa caja tan hermosa. Me la había llevado a mi recamara para escuchar la melodía cuando el no estaba, siempre me imaginaba a Edward y a mi cantándole Lilium a nuestro hijo. Saque la caja de música de mi cajón y camine de regreso a mi cama a esperar la llegada de Edward, me acosté y me quede dormida un rato.

Unas voces conocidas un poco audibles para mis oídos me despertaron, era la voz paternal de Carlisle y la voz aterciopelada de Edward. Discutían acerca de que el no quería entrar a verme.

-No es mi deber entrar Carlisle-decía Edward enfadado-El que debería estar aquí es esa cucaracha mal viviente.

-Edward, ella quiere hablar contigo, solo escúchala.-Edward bufo.

-De acuerdo-dijo a regañadientes y caminando a zancadas hasta mi, abrió la puerta con cuidado y abrí los ojos para verle la cara, era tal y como la recordaba. O más hermosa, no sabía. El se detuvo en seco a un metro de mí y me miro con repugnancia. Espere a que el dijera algo pero eso era como pedirle peras al olmo, así que comencé yo, como debía ser.

-Edward.

-Si, así me llamo. Que bueno que te acuerdas-dijo el alzando una ceja, fruncí el seño y el desvió su mirada.

-¿Puedo hablar contigo?-pregunte durativa, como si ni yo misma supiera que decir y la verdad así era, solo dejaba que lo que pensaba saliera por mis labios.

-¿Ya lo estas haciendo no?-dijo con la mirada perdida en la noche de luna llena. Solté una pequeña risita y por lo que pude notar el también, pero rápidamente cambio su rostro alegre por uno lúgubre.- ¿Qué es lo que quieres Bella?-Escucharlo decir mi nombre hizo que mariposas corrieran de nuevo por mi estomago.

-Siéntate a mi lado-Mis ojos cansados y dormilones pudieron ver que Edward se sonrojaba, me hizo caso por una vez en su vida y se sentó enseguida de mi en la cama. Pase mi brazo por su cuello acercando su rostro pálido al mió, hice lo mismo con mi otro brazo y lo acerque mas a mi.-Perdóname-le susurre al oído.

-¿Que dijiste?-me susurro con su voz aterciopelada. Pude sentir como aumentaba la temperatura de su rostro. Puse mis manos en sus mejillas y entrelace mis dedos temblorosos en su cabello dorado.

-Perdóname-Acerque mas mi rostro al suyo y poce mis labios en los de el. Tomo mis manos con las suyas alejándome de el.

-Bella…-dijo con la voz entrecortada-No puedo dejarme llevar.

-¿Por que?

-Por que…

-Que bruta…-dije dándome un leve golpe en la frente recordando para que le había mandado llamar. El me miro durativo-Tengo que decirte algo importante-dije cambiando mi rostro por uno mas entusiasta, ahora por fin podré hacerlo feliz.

-Yo también-dijo el en voz baja-Tu primero.

-Bueno, es acerca de mi hijo-dije con una sonrisa, el pronto cambio su rostro por uno más seco. Gruño y después me miro de nuevo-Te quería decir que…es tuyo.

-¡¿Qué?!-grito, se puso las manos en la cabeza y sonrió de nuevo, pero la felicidad le duro poco por que después volvió a su rostro sin expresión-¿Por qué me mentiste?

-Tenia miedo de que me lo quitaras-Admití-Pero al verte sufrir pensé que ya era mucho soportar esta mentira.

-Tardaste…-Tome la caja de música que la había dejado a un lado mió para cuando llegara Edward.- ¿Dónde la conseguiste?

-La encontré en tu recamara.

-Nunca dejaras de ser metiche ¿cierto?-hizo su sonrisa torcida que tanto me gustaba y abrió la caja de música-¿Es linda la canción cierto?-Asentí con la cabeza tarareando la canción.-Veo que te la aprendiste-se acerco a mi y me paso el brazo por la cintura, puso la caja de música en la cama y me sobo el vientre.

-Me la se desde que soy una niña, la canto todas las noches.

-Entonces ya se donde la escuche.

-Perdona si te molesta-dije encogiéndome de hombros-Bueno dejemos de hablar de esto y dime que era lo que me ibas a decir.

-Bueno am…-ladeo la mirada-Este…ah…am…um…Cassandra…

-¿Qué hay de esa cucaracha?

-Es mí…

-¡¿A quien le llamas cucaracha?!


Dejen Reviews :) !!

aqui estan las imagenes del capitulo:

POV Bella: .com/albums/ss310/sakuriitha-94/My%

POV Edward: .com/albums/ss310/sakuriitha-94/My%