El nombre de los personajes pertenece a SM. La historia y los "sobrenombres" son míos.
(De antemano les pido disculpas por los horrores ortográficos que encuentren)
Capítulo 3.
—¡¿Dónde diablos dices que están?! — grito Wolf al otro lado de la línea.
Reaper resoplo. Cuando Wolf tenía ese tipo de arranques le recordaba a su madre.
—En el Livestock Show. — contesto como si nada.
—¡¿Y qué mierdas hacen ahí?! — pregunto furioso. —Se supone que hemos venido a brindarle nuestro apoyo a nuestros hermanos. ¡No a divertirnos! —por su tono, se notaba que la ira crecía.
—No te pongas así— trato de controlarlo. —Hemos venido a celebrar. —dijo levantando el tarro de cerveza. Grizzly y Sundown hicieron lo mismo. —No todos los días podemos quemar las cuevas de los Devil's.
—¡Lose! —levanto la voz. Había pasado de lo enojado, a lo preocupado. —Pero esta no es la manera—los reprendió. —Y menos en este momento, que no puedo vigilarlos.
Dicho comentario le arranco una risa sincera a Reaper.
—Vamos, ya no somos unos críos para que andes tras nosotros. Todos y cada uno, sabemos perfectamente lo que hacemos—intento convencerlo. —Además estoy aquí.
—¡Es por eso que me preocupo! —dramatizo haciendo reír una vez más a Edward. — Tú, Grizzly, Sundown y Wild son un peligro juntos. Y al no estar su niñera, ustedes suelen descontrolarse.
Reaper levanto una ceja con arrogancia.
—Si nos sigues tratando así, nunca creceremos. —murmuro divertido.
—Y aunque los deje. Jamás maduraran. — Sentencio antes de colgar.
Edward se quedó mirando su celular por unos segundos. Le sorprendía como a pesar de los años Jacob no cambiaba. Aún seguía siendo el mismo hombre protector que cuando eran niños.
—¿Todo bien? —pregunto Sundown al verlo.
Edward asintió al mismo tiempo que tomaba asiento. Había salido hablar, ya que el lugar estaba atestado de personas.
—Perfecto. —murmuro Grizzly al otro lado de la mesa. —Ya tenemos suficiente con Alice y Ness como para preocuparnos de Wolf.
Wild levando su baso, brindando por ello.
—A veces se comporta como mi madre. — agrego el más serio de los cuatro.
—¿Solo a veces? — ironizo Reaper. Acción que hizo reír a todos.
Después de un par de chistes acerca de Wolf, pidieron otra ronda.
—Siempre es grato poder estar con ustedes. — aseguro Wild. —Muy pocas veces podemos estar así de relajados.
—Y brindo por eso hermanos—le siguió Grizzly.
Los cuatro levantaron sus tarros chocando unos con otros.
—Y para asegurarnos de que este momento dure eternamente. ¿Por qué no hacemos una apuesta? — Los tres miraron a Emmett con diversión. Por lo regular las apuestas con Grizzly incluían fracturas o luxaciones.
—¿De qué trata tu apuesta? —Pregunto Sundown con una ceja levantada. Conocía de sobra a Emm como para no temer.
—Algo sencillo. —murmuro entre dientes. Reaper y Wild lo miraban expectantes. Emm negó. —Ven al animal que esta ahí. —Señalo hacia el corral que estaba en el centro del lugar, donde había un gran toro. Tres cabezas asintieron. —¡Montémoslo! Y el que dure más ganara.
Wild negó instantáneamente. Sundown sonrío y Reaper comenzó a reír.
—¡Vamos! ¿Dónde está su sentido de la aventura? — pregunto con tono de reproche.
—En el mismo lugar donde dejaste la cordura— respondió Wild. Haciendo obvio que al ser el más grande de los cuatro se negaría. —Ni por todo el oro volvería a montar un toro. —dijo zanjando el asunto. Se levantó de su asiento rumbo a la barra.
—¿Qué hay de ustedes dos? —pregunto viéndolos a la cara.
Sundown negó.
—¿Qué abra de por medio? — Necesitaba saber que iba a ganar antes de arriesgarse.
—Mi respeto.
Reaper escupió al piso.
—Dame un culodulce por lo menos.
Emm negó divertido.
—¿Qué quieren que apostemos?
Sundown volteo a ver a Reaper en señal de ayuda.
—En un par de semanas me tocara hacer un viaje a New Jersey. Y la verdad no tengo ganas de ir. Por lo tanto el que pierda hará él viaja hasta haya. —dio su apuesta Reaper.
—Por mi parte, tengo un par de encargos desagradables que cumplir cuando lleguemos a casa. —ahora fue el turno de Sundown. —Contando de que le agrego unos mil dólares, para que se animen.
Edward comenzó a reír al ver la cara de felicidad de Emm.
—Bien. Acepto. —afirmo Grizzly. —Pero en caso de ganar, quiero la moto que tienes en la armería. —dijo señalando a su primo. —Y de ti—murmuro mirando a Sundown. —Quiero tu bonito collar.
Sundown miro la última pieza de su herencia sureña. El artefacto de madera con forma de cabeza de ganado había sido propiedad de su tataratataratataraabuelo. No podía ponerlo en juego tan fácil.
Reaper miro la reacción de su cuñado. Emm había cruzado la línea.
—Si tú quieres mi moto y el collar de Sundown, tendrás que darnos algo grande.
Grizzly lo miro socarronamente.
—¿Qué puedes querer que yo tenga? —pregunto seguro de sí.
—Por mi parte, quiero la pistola que el abuelo te heredo.
Emm frunció el ceño. No estaba muy convencido.
—Y yo quiero el aniño que tu padre tedio cuando te nombraron miembro. —agrego Sundown, recargado en la silla y con las manos en la cabeza.
—¿Por qué les daría eso? —pregunto desconfiado.
—Por qué quieres la moto de mi padre y el collar de Sundown. —contesto con obviedad.
Grizzly bufo un poco. No había pensado en la posibilidad de que ambos quisieran algo muy suyo. En algún punto, llego a pensar que alguno le propondría teñirse el cabello. Sin embargo ambos habían dado en el calvo. Los dos querían objetos muy preciados.
—Está bien—acepto el grandulón. —Pero dicho premio solo se lo otorgare a quien gane. — Sentencio. Se levantó de su asiento y comenzó andar rumbo al corral. —¿Quién ira primero? —pregunto volteando.
Sundown miro a Reaper.
—Yo. —Respondió Sundown.
Reaper levanto una ceja ante la respuesta.
—¿Tu? — pregunto con incredulidad.
—Quiero asegurar el triunfo. —afirmo levantándose de su banco.
Edward se encogió de hombros, dándole a entender que hiciera lo que quisiera.
Sundown camino hacia el granero. Justo donde estaba un grupo de vaqueros. El comenzó a explicarles lo que querían hacer. Todos asintieron y comenzaron a pasarle los artefactos necesarios para montar.
—Te apuesto cien dólares, a que no dura ni cinco segundos. —susurro Grizzly.
Reaper volteo a verlo mientras reía. Conocía de sobra a Sundown, como para apostar en su contra.
—¡Echo!— dijo cruzando su mano. Grizzly la tomo sellando el trato.
En medio del lugar Sundown se preparaba. Respiro un par de veces antes de subirse a las rejas. El toro se encontraba acorralado. Así que por el momento estaba quieto. Agito su cabeza y procedió a montarlo. El animal bajo sus piernas se movía inquieto. La euforia corría por las venas de ambos. Sin pensarlo espoleo al toro. El hombre a su lado abrió la puerta y animal salió corriendo.
Reaper y Grizzly comenzaron a gritar trepados en la cerca. Sundown montaba con gracia. Una mano en el lomo del toro y otra en el aire. Una par de levantadas por parte del toro y Sundown cayó al piso.
—¡Mierda! —grito Grizzly. Dándole el dinero a Edward.
—¡Démosle un aplauso al mejor competidor hasta ahora!—dijo alguien en el altavoz.
Reaper comenzó a silbar, mientras Grizzly aplaudía. La multitud hizo lo propio apoyando al jinete caído. Sundown se levantó con elegancia. Se sacó el sombre y comenzó a ondearlo, la gente comenzó aplaudir aún más. Jasper agradeció y continúo su camino. Los vaqueros comenzaron a quitarle los artefactos. En ese momento Grizzly comenzó a caminar rumbo a Sundown.
—Me va— dijo seguro de sí. Sundown levanto una ceja.
—Te eh dejado un buen record que superar. —aseguro con arrogancia.
—Te voy a destrozar—dijo antes de comenzarse a vestir.
Sin entrar más en detalles. Sundown comenzó a caminar hacia donde estaba Edward.
—¿Qué tal? — pregunto a su cuñado.
—Nunca decepcionas maldito— contesto el cobrizo.
Jas comenzó a reír.
—Por supuesto, si no pregúntale a tu hermana. —Edward no aguanto y tras la risa de su cuñado, le dio un puñetazo en el brazo. Acción que hizo reír aún más a Jasper.
Al otro lado, Emmett comenzaba a subirse a la cerca. Respiro hondo y se subió al toro. Le sonrió a la gente y esta comenzó a aplaudir. Espoleo al toro y un señor abrió la puerta como la vez anterior. El toro salió disparado al centro del corral, dándole a Emm un breve tiempo para sostenerse. Una levantada de sus patas traseras, basto para que Grizzly callera al suelo. Edward comenzó a reír. Sundown se posó una mano en la cara y comenzó a negar. La gente le aplaudió como si hubiera ganado.
—¡Un fuerte aplauso, para este joven arriesgado!— dijo la misma voz por el altavoz.
La gente hiso lo que se les pido dándole una breve ovación.
Edward sonrió al ver a su primo caminar hacia ellos todo tembloroso.
—Es tu turno— le ordeno señalándolo.
Se encogió de hombros y comenzó a caminar hacia el corral. Los mismos vaqueros lo ayudaron a prepararse. Le dijeron las normas antes de que montara. Edward no los escucho mucho. Tenía mucha experiencia montando toros. Ya que cuando su padre vivía, solían montar dichos animales. Tomo una larga respiración antes de subir al animal.
Al otro lado del corral, una hermosa rubia acababa de ver a quien montaría esta vez al toro, así que corrió hacia su mejor amiga.
—¿Ya viste quien montara el toro? —le pregunto a su amiga con emoción.
—No. — contesto Bella negando.
—Es Reaper. —murmuro la Rosalie.
Al escuchar a su amiga, el rostro se le ilumino a Bella. Por fin, después de estarlo buscando, lo volvía ver. Sin pensarlo comenzó a caminar hacia las primeras filas, con Rosalie detrás de ella. Vio perfectamente cuando se montó al toro. Como no mostraba ningún rastro de miedo frente a lo que iba hacer.
De un momento a otro, el toro salió disparado al centro. Edward puso una mano en la agarradera del lomo, mientras que la otra la levanto con elegancia. No sonreía. Tan solo miraba fijamente hacia un punto en particular. Bella corrió la vista para ver de quien se trataba. Grizzly estaba en el lugar donde Reaper miraba, acompañado de otro hombre demasiado guapo. Ambos gritaban.
Todo paso muy rápido. Cuando Edward sintió que el animal lo iba a tirar, hizo un giro elegante con su pierna, pasándola al otro lado y de un salto cayó al piso. Dicha maniobra encendió al público, quien se levantó de sus asientos para ovacionar a Reaper. El cual solo levanto una mano a modo de agradecimiento.
—¡Tenemos un ganador! —gritaron por el altavoz. —Merecida ovación al mejor competidor de la noche.
Edward sonrió mientras se alejaba hacia su mesa.
—Debes ir hablarle. —susurro Ross en el oído de Bella.
Ella negó.
—¿Qué le digo? —pregunto viéndolo a lo lejos.
—Que el maldito beso que te dio hace un año te dejo encendida. — murmuro con diversión.
Bella sonrió.
—Luce más guapo que hace un año—dijo despegando la vista de ese hombre, que invadía sus sueños a menudo.
—Eso no está en duda. — le dio la razón. Tanto Reaper como Grizzly se veía mejor que la primera vez que los habían visto. —Tienes que abordarlo antes de que alguna buenona te gane.
Bella asintió. Sin embargo no podía moverse de su lugar. Edward seguía siendo el hombre más guapo que en su vida había visto. Su cabello estaba un poco más largo y peinado hacia atrás. Su barba estaba definida y bien cortada, dándole un aspecto varonil y aterrador a la vez. Sonreía y se veía alegre al lado de los dos hombres que lo acompañaban, que no se sentía con la suficiente fuerza como para interrumpirlo.
Pero al ver que se levantaba de su lugar rumbo a la salida, comenzó a seguirlo.
Después de montar al toro, Edward comenzó a caminar rumbo a su mesa. En el trayecto pudo sentir muchas miradas. Volteo a ver cuando sintió una muy penetrante. Se trataba de un grupo de chicas. Las cuales le sonreían sugestivamente. Cualquier otro día se iría con ellas. Pero hoy era noche de chicos y no podía dejarlos solos. Ignorándolas continúo su camino.
—Tenías que lucirte maldito—Le dijo Emm una vez que tomo su lugar.
Reaper comenzó a reír mostrándole el dedo medio.
—Talento nato—se pavoneo.
Sundown los miraba con cansancio. El ganador era más que obvio. Jasper recordaba cuando Edward montaba toros en la armería acompañado de su padre. Como el cobrizo siempre ganaba cuando iban al rodeo. Así que cuando Emm propuso la apuesta, sabía que Edward ganaría.
—Está en mis venas—presumió Reaper antes de comenzar a caminar rumbo a la salida.
—Buena actuación— le dijo Wild a Ed cuando se encontraron en el camino. Reaper le dio un apretón de manos y continúo con su camino. —Siempre llamando la atención. —Les dijo a los otros dos cuando llego a la mesa, haciendo que ambos se encogieran de hombros.
De camino a la salida, la gente levantaba sus vasos en señal de respeto. Sin embargo ninguno se acercaba a felicitarlo en persona. Y no era para menos. El parche que traía en la espalda y su cara de malos amigos, lo decían todo. Nadie en su sano juicio, iba y les hablaba a los Lycans.
Edward continúo su camino sin detenerse. Al salir del bar en forma de granero, encendió un cigarrillo y comenzó a fumarlo recargado en una de las bardas de madera. Tenía puesta su vista en el horizonte. No necesitaba decirle a ninguno de sus hermanos que necesitaba un tiempo a solas. Ellos sabían que todo lo relacionado con el rodeo, para él representaba un agridulce recuerdo.
En su andar hacia la salida, Bella tomo un par de cervezas sin ningún inconveniente. Pero al llegar a la puerta, los nervios se apoderaron de ella. Ahí dándole la espalda, se encontraba Reaper. El parche del lobo se veía imponente en su espalda. Sin pensarlo mucho continúo su camino. Ya que si se detenía analizar, optaría por regresar a su lugar.
—Es una hermosa vista. —afirmo Bella posicionándose a su lado. Ocultando a la perfección su temblor al hablar.
Edward volteo en seguía al escuchar esa melodiosa voz. Al hacerlo, lo pudo contener una sincera sonrisa. Ahí parada a un costado de él. Se encontraba la hermosa Bella Swan. Aquella chica que conoció un año atrás. La cual le había dado el mejor beso que pudiera recordar. Solo que esta vez no parecía frágil e indefensa. No. Eso había quedado atrás. Ahora lucia segura de sí, enfundada en uno short de mezclilla, acorde con unas botas vaqueras y una camisa a cuadros roja. Se veía sensual con ese atuendo.
—Muy hermosa—le dio la razón.
Bella le sonrió de vuelta. No podía creer el hecho de que estuvieran hablando. Hacía mucho que se había imaginado, ¿Cómo sería volver hablar con él? Y ahora que lo tenía de frente, nada se le ocurría. Parecía que le habían vaciado el cerebro, antes de llegar a él.
—Buena actuación la de ahí adentro. —lo elogio señalando el lugar. Al mismo tiempo que le daba una cerveza.
Edward tomo un trago y asintió.
—Ese giro con la pierna fue muy bueno. —prosiguió al ver que el solo sonreía.
—Todo es parte del show. —afirmo. —Lo que viste ahí solo fue una demostración de poder.
Bella comenzó a reír. Este era un hombre que no temía ser presumido y arrogante.
—Modestia ante todo— murmuro antes de darle un trago a su cerveza.
—Solo señalo los hechos. —dijo guiñándole un ojo. —Pero dejando a un lado mi actuación. ¿Qué haces aquí? —
—Eh venido a comprar ganado. —contesto en tono juguetón.
—Sí, me han dicho que la carne de este lugar es la mejor del país. —le siguió el juego. —Nada como Texas.
—La familia de Ross es de aquí.
Edward asintió. Al girar un poco su rostro vio a Emm saliendo del granero con una rubia de la mano.
—Hablando de la reina de roma—dijo señalando hacia un costado.
Bella giro su rostro, para encontrarse a Ross subiendo a la moto de Grizzly.
—Si será fácil—murmuro enojada. —Se va y me deja aquí botada la maldita.
Reaper comenzó a reír. El rostro de Bella, estaba teñido de rojo, haciéndola ver más natural y hermosa.
—No te preocupes por eso, yo puedo llevarte. —ofreció dándole otro trago a su cerveza.
—¿Enserio? —pregunto dudosa. —Eh visto que estas con tus amigos. No me gustaría distraerte. —levanto su mirada, viéndolo entre sus pestañas.
—Llevarte no representa ningún problema. —le aseguro. —A demás conozco un lugar que merece la pena ser visto. —la miro por un momento. Ella se mordía su labio inferior, tentándolo a probarlo. —¿Qué dices? —levanto una ceja, retándola.
Al verlo con ese aire decidido, su mirada llena de deseo y eso labios que prometían algo más que una tranquila caminata; hicieron que Bella no tuviera como negarse. Así que tan solo se limitó a asentir.
—Entonces espérame aquí.
Sin decir algo más, salió corriendo rumbo a la reja que estaba del lado derecho, donde ya hacia su moto estacionada. Al llegar vio a Sundown y Wild. Ambos comenzaban a montar sus motos.
—Pensamos que ya te habías ido. —dijo Wild.
Edward ladeo su cabeza.
—Estoy en plena conquista.
Sundown levanto las cejas ante la declaración.
—Quieres repetirlo. —murmuro pensando que tal vez había escuchado mal, por culpa del ruido de las motos al arrancar.
—Iré a dar una vuelta con una chica. —afirmo viéndolo a la cara, en tono desafiante. —Así que no me esperen. —sin esperar a que le contestaran arranco la moto hacia la salida.
Al pasar por la salida, vio a Bella esperándolo con una chamarra de cuero negra puesta y su mochila. Verla en ese atuendo hizo que su miembro se levantara. No había nada más excitante, que una chica enfundada en cuero.
—¿Te llevo preciosa? —le pregunto en tono sensual, al pasar por su lado rosándole las piernas con sus botas.
Bella asintió mientras le sonreía.
Ahí frente a ella, estaba el hombre de todas sus fantasías. Porque desde hace más de un año que no paraba de soñar con él. Ya que aún podía sentir la piel de su espalda entre sus manos y como sus caderas se juntaron en aquel callejón en medio de la ciudad.
Edward le extendió un casco, el cual no dudo en tomar y ponérselo respectivamente. Al estar lista, cruzo la pierna izquierda por la moto y se subió en ella. Apretó sus piernas a las de Reaper y con un toque ligero se sostuvo de su cintura. El cobrizo trago duro, al sentirla muy cerca. Sus manos estaban a una altura muy peligrosa. Justo por arriba de su erección. Él pensaba que no era posible estar así. Sin embargo recordó todo el tiempo que la estuvo anhelando desde que la conoció. Y ahora que se podía prestar la oportunidad, no la iba a desaprovechar.
Con un rugido de la moto, los saco a ambos del lugar. Despertaron muchas miradas al pasar por el camino. Todos los veían. En primera por la motocicleta y en segunda por el hombre que la montaba. El parche de los Lycans nunca pasaba desapercibido. Ignorándolos por completo, Reaper continuo manejando.
Pasaron alrededor de quince minutos, en los cuales Reaper condujo por la carretera, hasta que llegaron a un hermoso prado que mostraba la ciudad desde las alturas. Edward tomo la manta que traía y la extendió en el pasto; asegurándose de que su erección aun palpitante no se notara. Tomo un par de cervezas al mismo tiempo que invitaba a sentarse. Bella le sonrió antes de hacerle caso.
—¿Eres de por aquí? —le pregunto ella una vez que estaba instalados.
Ambos estaban recargados en un enorme tronco viendo la ciudad. Edward tenía una mano atrás que sostenía su cabeza. Mientras que ella se recostaba en un montón de hojas.
—No. —contesto secamente, ya que no estaba acostumbrado a entablar conversación con las chicas con las que se quería acostar.
—¿Entonces, como sabias de este lugar? — levanto su mirada para verlo. Sin embargo Edward ni se inmuto.
—Una vez se descompuso mi moto a esta altura de la carretera, así que pare para ver lo que tenía. Y al hacerlo, me encontré con esta hermosa vista. —contesto con sinceridad.
Bella asintió. Giro su cabeza para volver a ver hacia la ciudad. ¿Cómo había llegado hasta ese lugar?. Era obvio que tenía tención sexual con Reaper. Sin embargo algo le decía que podrían tener algo más que sexo. Si se llegaban a conocer. Pero por la forma en que él contestaba, tal vez solo serían material de un buen encuentro.
¿Ustedes se irían con un extraño? (Por que prácticamente Bella no sabe nada de Él)
SOBRENOMBRES.
REAPER — EDWARD
WOLF- JACOB
GRIZZLY - EMMETT
SUNDOWN - JASPER
WILD - SAM.
¿Dudas? Dejamelas en un Review
Según yo, esta vez no tarde tanto. El próximo cap lo tendrán la otra semana.
Les agradezco infinitamente, el que lean mi historia. :D
Por cierto... ¡SE BUSCA BETA! (informes en mi facebook [Zashsundown])
