PKMN no me pertenece…

Capítulo cuatro.

—¿Cómo que no sabes si puedas hacerlo? ¡Por algo Rodel te dejo venir!— le grité a Granate en nuestra habitación del hotel. Granate estaba sentado en la cama de él y en la videoconferencia estaba Rodel con Jon, que estaba con Shadow.

—Pues no toda la gente es muy buena que digamos y la verdad tengo miedo de poner en peligro la misión.

—Como le dije una vez a mi hermana "Yo canto y tú me sigues". Eres nuevo y quien sabe que nos van a pedir. Es mejor que te tranquilices y actúes como si fueras un cazador, pero elegante.

—La chica tiene razón, Ranger Granate, solo en ti confiamos— dijo Rodel.

—Gracias por la confianza, amigo— gruñí.

—Tú estás aprueba, igual que este tipo— dijo señalando a Jon— él se unirá mañana en vez del domingo, será mejor así. Esperemos pronto saber de tus hermanos.

—Sí, yo también— dije algo triste.

—Será mejor que descansen— recomendó Jon.

—Sí, nos veremos luego— se despidió Granate— Voy a buscar algo de comida, aprovecha para cambiarte.

Mi pijama es un pantalón largo y una blusa sin mangas. Solté mi cabello, que parecía que tomó vida por la forma en que soltó con tanta velocidad, y parecía una melea de Pyroar, no por el color si no por la forma. Prendí el televisor y estaban dando la lucha por el campeonato de Teselia. Empecé a trenzarme el cabello. Él campeón de Teselia regresó a su Cronkeldurr sacó su Volcarona, era muy fuerte, nivel noventa y algo. Tengo esperanza de que Sunshine luciera así. El que luchaba para campeón sacó un Pigeot Shiny, era Aereo y lo sabía porque ese lo había vendido yo.

El Pigot usó Vuelo y Volcarona usó danza aleteo. Luego Volcarona usó protección y un campo azul verdoso lo cubrió y Aereo chocó con el campo de fuerza y reboto. Hay que agregar que Aereo tenía nivel setenta y algo, mis pokemón, mi actual equipo excluyendo a aitu, tienen nivel ochenta todos. En eso, entró Granate con unos vasos de batido de chocolate y unas cajas.

—Mira, el campeonato de Teselia— se sentó a mi lado y me dio el batido— no había de fresa, parece que un Cherubi asaltó la cocina.

—Aquí no hay Cherubis salvajes, te estaban mintiendo— le contesté y tomé un sorbo del batido—Pero está rico.

—¿Crees que tal vez pueda hacerlo bien?

—Sí, solo no tienes que ser tan despiadado. Según lo que nos dijo Jazmín cuando la vimos hoy, estamos en una convención de Cazabichos— sonreí—¿Ves ese Pigeot? Ese lo atrapé. También le vendí un pikachu shiny, pero no sé que fue de él— El pigeot usó ala de acero, la cual se derritió casi al tocar al Volcarona, tenía Cuerpo en llama como habilidad. El Volcarona usó Onda Ígnea que golpeó al Pigeot—Solo di que eres un aprendiz y que conseguiste al quilava como herencia de familia— le di un sorbo al batido.

—Claro— me volvió a ver a los ojos de forma pícara—Adivina que hay en las cajas— me retó.

—¿Qué hay?

—Es comida.

—¿Pastel? ¿Chesscake? ¿Flan de chocolate?— a las tres negó.

—Algo más importante.

—¿Crepas?— abrió la caja y eran crepas rellenas de fresa.

—Te has ganado el cielo— le dije y le arrebaté mi caja, él se rió y abrió la suya— Muchas pero muchas gracias, hace ya bastante que no como crepas.

—¿Desde cuándo?

—Desde que te fuiste— confesé, creo que me sonrojé un poco. Devoré otro pedazo de la crepa. Onda ígnea de nuevo en Aéreo. Este calló en el suelo de K.O.—Ese pigeot era bastante rápido cuando era un pidgey, que mal que no le haya reforzado eso. Un Pico Taladro, o un Tajo Aéreo y pudo haber hecho daño en el Volcarona. También tuvo que haber alertado a esa ave, decirle que esquivara.

—Pues no todos son perfectos— se comió un pedazo de la crepa— ¿Cuántos cazadores hay?

—Bastantes, lo suficientes para hacernos desaparecer si saben que estamos haciendo— respondí. El chico sacó un samurott y le dijo que hiciera surf, cosa que dañó algo al Volcarona, pero este usó psíquico. El samurott

—¿Crees que tengamos oportunidad?— preguntó él. Yo sonreí—¿Qué pasa?

—Nosotros tenemos algo que ellos no tienen: inteligencia. Ellos pueden ser muy astutos, pero solo van por una meta, nosotros tenemos que tener la mente abierta— le respondí. Samurott le envió un hidrocañón y el volcarona lo evitó y luego envió viento plata— Ese volcarona es muy rápido.

—¿Cuáles crees que sean problema?

—Primero tenemos al tipo de cabello negro y de parche en el ojo. Dicen que estuvo en el equipo Aqua y que tiene un Huntail muy fuerte, que lo que hace es debilitar primero y luego atrapar. Luego tenemos una mujer de cabello rubio cuyo principal es un Vespiquen que conoce tóxico y además que conoce Auxilio, A defender y A atacar, que es algo problemático porque convoca a Combees para ayudarla y, aun así, vale como el ataque de un solo pokémo. También está el tipo que entrenó como ninja, tiene un Gerininja y muchos pokémon con ataques que intoxican o paralizan — como el samurott tenía que recargar, el Volcarona dio el último golpe con viento plata. Vaporeon salió a la pelea y usó surf, debilitando por fin al Volcarona. Mirto sonrió y sacó su Bravary— El último es un tipo misterioso que tiene un girafarig varicolor, dicen que es muy fuerte y muy peligroso.

—Claro. ¿Ventajas?

—Que parecemos más inoncentes, solo saca tu colmillo— Garra brutal al pobre Vaporeon, Rayo hielo al Bravary y de seguido Ventisca, el bravary usó fuerza bruta y adiós Vaporeon—Debes mostrar que puedes hacerlo sin dudar.

—¿Cómo qué?— preguntó. Le estampé la otra parte de mi crepa. El relleno de ella le llenó la cara. Yo comí la crepa que quedaba viva en la cara. Terremoto en el pobre Lucario, el Bravary seguía vivo y pateando a todos.

—Solo tienes que hacerlo, no tienes que pensarlo mucho. Analizas las consecuencias de forma rápida y si ves que no hay mucho que perder actúas— me chupé los dedos.

—¿Entonces perder tu libertad y se vista como un criminal no es un gran riesgo?

—He conocido todo Kalos y no me arrepiento de nada aún— sonreí y sentí una crepa frente a mi cara. Me retiraron la crepa de la cara y Granate se la comió—¿Qué hiciste?

—Medir las consecuencias y ver que no tenía mucho que perder— sonrió.

—Bien hecho— sonreí, y me limpié la cara con la servilleta— pero te vas a arrepentir de todo esto.

—No lo hagas.

—Lo haré— sonreí maliciosamente. Puse las cajas de comida (ya vacías) y lo ataqué con cosquillas.

Sabía que odiaba eso, como lo odiaba Añil. Él me devolvió el ataque y no pude evitar reír. Yo tengo cosquillas hasta en las rodillas. Y así seguimos hasta que el quedó encima de mí, ojos frente a ojos.

Tenía el corazón acelerado, sentía que me estaba dando un mini infarto. Las última vez que sentí eso fue cuando lo vi de nuevo… y cuando fui perseguida por unos Beedrill salvajes con solo Aitu como mi pókemon y en ese momento tenía nivel uno, fue aterrador. Pero esta era otra clase de aterrador, era más fuerte, más que cuando me topé con un Ursaring que estaba peleando con un Beartic y los dos me atacaron (Si, los dos eran shinys y me dieron buen dinero por ellos y un yeso en la pierna) sentí que mis piernas se debilitaron y que iba a morir de emoción (no sé que clase de emoción, bueno, no quería aceptar que la verdad me gustaba demasiado) quería cortar el contacto visual pero entré en pánico… ¡Entré en pánico en un segundo! ¡Fue el segundo más largo de mi vida!

El silencio perduró hasta que un "Y el ganador es Mirto y su Bravary" me trajo de vuelta. Sentí que me ruborizaba y entonces apliqué lo que había aprendido en taekwondo: amarré mis piernas alrededor suyo y lo empujé hasta que se levantó y luego lo empujé con ambos pies y se cayó al suelo.

—¡Auch!— gritó.

—Lo siento— dije y me levanté de la cama, sentía que tenía rubor en mi cara—Será mejor que te cambies la ropa y yo me iré a lavar los dientes, sí.

—¿Claro?— dijo dudoso, se estaba tocando la cabeza. ¿Había rastros de sonrojo ahí? No lo creo, pero podría ser…

—Lo siento, una reacción ganada con los años— dije rápidamente y me encogí de hombros y me encerré en el baño.

¿Qué pasaba conmigo? Es solo mi amigo y mi compañero de trabajo y quién sabe si tendrá actualmente novia, sería raro preguntar y la verdad me daba miedo saber la respuesta. Me arreglé la trenza y me lavé los dientes, perfectamente rectos gracias a esas malvadas máquinas de hierro llamadas frenillos. Me miré en el espejo hasta que me aseguré que no había más rastro de rubor y luego toqué la puerta tres veces.

—¿Ya tienes la pijama puesta?— le pregunté.

—Tranquila ya me puse la pijama— contestó—¿Cinta negra ya?

—Sí, perdón por eso, fue un reflejo— contesté. Salí igual de irreverente que siempre. Tenía unos pantalones de cuadros largos y una camisa azul—Se te ve bien el azul, mucho mejor que el rojo.

—Gracias— sonrió y casi me sonrojo— es mi color favorito y el tuyo es el verde, ¿no?

—Aunque ese azul es muy bonito— salté encima de la cama y esta me rebotó. Me hice un capullo con las cobijas y quedé viendo a Granate—¿Puedo apagar el tele?

—Claro, pero quiero leer un momento— sacó su libro: el Conde de Montecristo— voy por la página dos, creo que voy muy lento.

—Claro, buenas noches— al escuchar eso, Aitu salió de su pokéball y se agazapó a mi lado—Buenas noches, pequeño.

Y cerré los ojos.

Granate, mismo día, misma hora, mismo lugar, misma habitación. Cantidad de sueño: aumentando conforme aumentaba las ganas de seguir leyendo.

—Claro, buenas noches— el eevee shiny salió de su pokéball y se encogió a su lado, agarrando parte de la cobija— Buenas noches, pequeño— cerró los ojos y al rato se dio la vuelta.

Traté de empezar a leer pero tenía hambre, todo era culpa de Azur. Las estampadas de crepas en la cara eran su especialidad, así nos conocimos y no me extrañaba que así se hubiera querido despedir de mi si su noviecito no hubiera llegado a despedirme con golpes.

Respiré hondo pero mi mirada, les juro que fue mi mirada no fui yo, se desvió de nuevo hacia donde Azur. Se veía muy graciosa dormida, pero tierna también. Sonreí por un momento y entonces Aitu me vio y me gruñó.

—¿Qué pasa, pequeño manojo de pelos?— lo reté y me gruñó. No lo había visto enojado así—Nunca pensaría en hacerle algo malo y usted lo sabe— le dije y se relajó un poco. Se levantó de donde estaba y se subió a los pies de mi cama hasta llegar a verme cara a cara—Nunca le haría algo malo, lo prometo— entrecerró los ojos y decidió acostarse encima del conde.

—¿Lo que quieres es me duerma ya?—alzó una de las orejas y abrió un ojo y luego lo pestañó—Lo que usted diga, su alteza— le rasqué la cabeza—¿Crees que tenga que decirle que su nombre es mi color favorito?—abrió un ojo y lo cerró—Eso pensé, buenas noches, Aitu.

Ámbar, lugar, desconocido, misma noche.

Qué te duermas, hubiera dicho mi hermana Azur o Yuki, a nadie le importaba ya como se llamara. Ella no es mi madre y no me podría mandar, ya no más, en especial al ver todo lo que nos estaba escondiendo.

—¿Crees que podremos abrir la puerta dorada?— le pregunté a Añil. Mi Leivanny se puso a mi lado—Sin Azur no podremos hacerlo.

—La verdad sería mejor que no lo hagamos— comentó Añil, dándole una patada al saco de arena, el Luxio lo imitó con la garra—Estos tipos no pretenden nada bueno.

—Pero, ¿No sería bueno saber que hay detrás de la puerta? ¿Cazar algo interesante?

—Apenas tenemos un pokémon cada uno y lo hacen para que no podamos medio defender. Nos quieren para abrir la puerta y ya.

—¿Por qué no puedes ver el lado positivo? ¡Al fin somos importantes!

—Siempre hemos sido importantes, Ámbar— me contestó él.

—Pero no como Azur— murmuré.

—Hermanita, siempre hemos sido importantes, sobre todo para Azur y estoy seguro que en algún lugar nos está buscando— comentó y sonrió— Confía en mí, pequeña.

Me senté en el suelo y me senté a pensar: a pesar de que nos había mentido, Azur nos quería y estos tipos nos daban muchas cosas para entrenarnos… algo debían planear y Añil debía tener razón en decir que no era bueno. Sí era así esperaba que Dalí no esté metido en esto. Suspiré y solo esperaba que mi hermana viniera antes de que todo estuviera más confuso.

Azur, día siguiente, ciudad petroglifo.

Me desperté y vi a Aitu acostado en el libro de Granate. Me pareció extraño, pero no le dí importancia. Me bañé y me hice una coleta, dejando bien definidos los rizos de esta. Al ver mi imagen me alegró que tuviera mi esencia pero nadie me reconocería. Desperté a Granate y le dije que se despertara y me lleve a Aitu conmigo para el comedor y al rato, Granate nos alcanzó.

—Tengo que confesarte algo, Paladio— le dije, comiendo un poco de mi cereal de chocolate—Al principio usé armas para protegerme de los otros cazadores. Nunca ataque a nadie y las dejé de usar hasta que logré tener un buen equipo. Solo no me gustaba que no lo supieras.

—Mientras no la hayas usado, todo bien— sonrió y volvió a ver a la gente— El chico con el disfraz de ninja nos está viendo.

—Los ninjas usan pokémon de tipo veneno en mayoría. Quién sabe que tendrá en manos para ganar. Y su Gerininja fue dado como su pokémon inicial así que también cuenta como suertudo— sonreí—no como yo, pero algo es algo.

—Pero tiene suerte de haber conseguido uno desde la primera vez.

—Yo también lo hice: tengo mi Delphox Gand en el laboratorio del Profesor Ciprés.

—Buenas tardes— saludó un mesero— la señorita Jazmín les mandó una carta a cada grupo de cazadores y supongo que ustedes son un grupo ¿eh?

—Pues sí.

—Les falta uno. Creo que el tipo del Girafarig no tiene grupo. Según las órdenes, deben ser en grupos de tres.

—¿Quién es el tipo del Girafarig?— preguntó Granate.

—El tipo ninja— contestó él—¿Quiere que le informe que si se quiere unir con ustedes?

—Por favor.

Eso era muy raro. Que nos haya puesto alguien así por así, eso tenía alguna treta escondida. Volví a ver la mesa donde estaba el chico solo. Él asintió y se vino con nosotros. Nos saludó con la cabeza y nos dio siete pokéball que el mesero le había entregado.

Era una persona menuda. No era el mismo tipo que había estudiado para ser ninja, ese tipo se había unido con las gemelas cazadragones, aunque me sorprendió ver otro ninja por los alrededores. Podría ser un hombre joven o una mujer joven. Tenía un traje negro y una máscara negra y la Safariball en un collar colgando con una insignia que supuse sería de un gimnasio pokémon.

—Hola, somos Jade y Paladio— nos presenté—¿Y tú eres?— silencio, el ninja escribió en un papel "Arrebol"— Okey, mucho gusto. Paladio, lee la carta.

—Buenos días, Cazadores. Quiero informarles que desde ahora todos ustedes son cazadores de Caleidoscopio ¡Hurra! Pero que tres de ustedes pueden participar por un puesto mayor, ser cazadores elite— los ojos del ninja se abrieron de par en par— buena paga, buenos contactos, se permite la venta por fuera individual y nos acompañarán a Ciudad Petroglifo— volví a ver a Granate y él asintió—Parece que ser cazadores elite tendrán que pasar por esta caza del tesoro. ¿qué tal?

—Me parece que debe ser difícil en algún lugar— dije. El ninja asintió.

—De seguro, pero quién sabe, tenemos que arriesgarnos— dijo él y él sonrió. Sonó como todo un cazador. Siguió leyendo—El primer punto se le dará al que encuentre a mi pokémon shiny: él podría provocar problemas eléctricos en el hotel y será difícil de atrapar. Estaré en mi habitación para esperar al ganador. El juego empieza cuando las luces empiecen a parpadear.

—Un eléctrico— contesté— solo alguien así podría provocar problemas eléctricos.

—No podría ser uno de tierra, son inmunes a la electricidad, podrían bloquear la carga del hotel— las luces parpadearon.

—El juego empieza. ¿Alguien sabe dónde está la batería principal?— Arrebol sacó un papel y escribió "Un Joltik sabría", varios grupos se nos adelantaron—¡Tienes toda la boca llena de razón!— liberé a Light—¿Tienes hambre, pequeño? ¡Guíanos a la fuente de poder!— Light brincó a mi cabeza y luego al suelo y empezó a correr—¡Mantengan el paso!

—No sé si fue buena idea que hiciéramos esto— dijo Granate. Arrebol agarró las Safariball.

Light tenía ganas de irse por muchos atajos, pero evitó hacerlo porque veníamos atrás de él. Había mejorado la velocidad, o tal vez es que tenía miedo que lo pisáramos. Pronto se detuvo ante un pasillo largo, al final, una puerta.

—Arrebol, ten la pokeball lista. Paladio, saca a Noibat por los de tierra y yo usaré a Glader por si es de electricidad, alguno de los dos deberá tener razón— volví a ver a Arrebol— Perdón si te parezco mandona, es que normalmente no soy así, solo que quiero llegar a tener ese puesto— cerró los ojos como si estuviera sonriendo y asintió, creo que me comprendía— Si tienes algo que duerma o envenene…— él asintió.

Light estaba colgado de la puerta, quería devorar la carga que estaba detrás de la puerta. Abrimos la puerta y tres entrenadores salieron corriendo.

—¡Es demasiado fuerte!— gritó una de las gemelas.

¿Tuve miedo? No, era muy incauta para eso. Pero la verdad tal vez fue raro ver a las cazadragones gritar que era fuerte, pero tal vez es que tenía ganas de pelear.

Era una sala enorme, Glader no tendría problemas en surcar por ella. Estaba llena de Electrotelas y había varios Joltik y Gavaltula por todos lados, ninguno era shiny. Y ahí estaba nuestro enemigo: café y celeste, muy grande y estaba sonriendo con malicia. Y ahí estaba nuestro enemigo Stunfisk shiny.

N/A: Tengan miedo del verdadero depredador: ¡Stunfisk! La verdad en los juegos desde Blanco siempre tuve problemas con ese bicho… ¡Te odio Stunfisk!

Sky: Saludos, espero noticias de tu fic pronto… ¡Feliz año! :D

WhiteBlade: Quiero ver como agregarás lo de los cazadores a tu fic. Gracias, feliz año.

Omega: De nada, Tal vez no te gustaría estar en la habitación llena de joltiks, pero por lo menos no son spinaraks. Feliz año.

¡Y feliz año a todos los que me siguen! Que tengan un feliz 2014