Capitulo 3
- ¡Por Dios, Candy! ¿Qué hacías hablando con Grandchester?
- No estaba hablando con él
- Pues eso no es lo que parecía – Annie se detuvo para mirar a su amiga a los ojos – No puedo creer que se atreva a dirigirte la palabra después de...
- ¡El no me reconoció!
- ¿Cómo dices?
- Que no me reconoció – Candy bajó la mirada – Creyó que era una cantante... o algo por el estilo. Él no me recuerda.
- Que canalla – Annie apretó los puños – Pero no importa... Ven vamos adentro, Patty y Tom te están esperando... no querrás perderte de la fiesta...
- No, claro que no – Comenzaron a avanzar hacia la entrada – Y dime, Annie... ¿Han venido todos nuestros ex compañeros?
- Casi todos
Candy y Annie entraron a la fiesta, allí ya las estaban esperando Patty y Tom, quienes saludaron con un afectuoso abrazo a la rubia. Estaban muy felices de volver a estar los cuatro juntos, como en los viejos tiempos. Candy extrañaba aquellos momentos, si bien nunca había perdido el contacto con ellos, sus reuniones no eran muy frecuentes, especialmente con Patty, quien había estado viviendo en Europa los últimos años.
- Entonces, mi representante dijo que el contrato estaba terminado – La modelo, les estaba comentando como había terminado su trabajo en el viejo continente.
- ¿Eso quiere decir que te quedaras en Nueva York? – Preguntó Tom.
- Sí, tengo barias propuestas que estoy analizando, algunas son muy buenas.
- Pues a mí me alegra que ya no tengas que volver a Europa – Dijo Annie – De esta manera podremos salir más a menudo.
- Y podré estar presente en el nacimiento del bebe de Tom – Sonrió a su amigo.
Tom comenzó a contarles como se estaban preparando él y Penny para la llegada de su futuro hijo. Les contó acerca de los antojos que había tenido su mujer los primeros meses del embarazo, y como él tenía que salir a comprar helado de cereza a las cuatro de la mañana. También contó las veces en que iban a las consultas con el médico, y les hacia escuchar los latidos del corazón, y ver por el monitor como el bebe se iba desarrollando semana tras semana.
Candy sintió una cierta opresión en el pecho, le alegraba que Tom estuviera tan feliz, pero no podía evitar sentir envidia al escucharlo. Su más profundo deseo era ser madre, y a los 27 años, aún no había podido cumplirlo. No era que le faltaran pretendientes, a lo largo de los años, varios hombres se habían interesado en ella, y Candy había intentado mantener una relación seria con alguno de ellos, pero siempre venían a su mente escenas de un pasado, donde nunca había sido una joven que atrajera a los hombres, sino todo lo contrario, nunca antes se habían fijado en ella como mujer, y por eso siempre se comportaba a la defensiva cuando alguien la invitaba a cenar o al cine. Pero su deseo por tener un bebe, seguía presente en su vida. En los últimos meses había estado evaluando la posibilidad de acudir a un banco de esperma para que le realizaran una inseminación artificial, incluso había ido a un par de consultas con un ginecólogo amigo. Había hablado acerca de esta posibilidad con Jane, su cuñada se había mostrado muy comprensiva con la decisión de Candy, y le había ofrecido toda la ayuda que podría llegar a necesitar.
- No puede ser cierto... – Murmuró Tom, mirando hacia la entrada. Parecía que la fiesta se había detenido por completo ante la llegada de un invitado especial.
Candy volteó hacia donde todos estaba mirando, pero no le llamó la atención quien acababa de hacer acto de presencia, pues había estado con esa persona minutos atrás.
- Tom, compórtate – Le advirtió Annie, al recordar los viejos conflictos entre ambos hombres.
- No entiendo porque ha venido.
- Es un ex alumno- Comentó Patty – Tiene tanto derecho de estar aquí como nosotros.
- Si... claro...
Tom aún se sentía enfadado cada vez que escuchaba hablar de Terry en televisión, o veía fotos suyas en el periódico o en las carteleras del cine. Le costaba demasiado olvidar todos los desplantes que había sufrido por parte de él apenas ingreso a la escuela, y la manera en que Terry y sus "secuaces" se burlaban de él y lo menospreciaban por su origen humilde.
Flashback
- Quiero presentarles a un nuevo compañero, su nombre es Thomas Stevens, espero que sean amables con él.
Tom estaba de pie frente a toda la clase, mientras la secretaria lo presentaba. Se sentía incomodo con ese uniforme de pantalón azul oscuro y camisa blanca, sobre la cual tenía un chaleco del mismo color del pantalón, en los pies, calzaba unos zapatos negros bien lustrados que había odiado desde el momento en que se los dieron. Tom no estaba acostumbrado a vestirse de ese modo, en su antigua escuela llevaba jeans y camisas cómodas, no este ridículo uniforme. Pero su padre había conseguido un trabajo en Nueva York, y él había tenido que abandonarlo todo para mudarse a su nueva ciudad. Gracias a su inteligencia, había logrado conseguir una beca en el Colegio San Pablo.
Mientras caminaba hacia el pupitre que le había asignado el profesor, Tom podía sentir las miradas hostiles de sus compañeros, y también los murmullos.
- He oído que viene de Texas, y que su familia es pobre.
- Yo he oído que su padre es traficante, y que por eso puede permirise pagar una escuela como esta.
- Claro que no... Su madre ha estado ofreciendo "sus servicios" a los directivos de la escuela.
- Pues sea como sea, una persona como él no tiene lugar en un sitio como este.
Tom quiso romperles la cara a todos aquellos quienes estaban divulgando rumores infundados, pero se contuvo.
La semana siguiente, Tom fue a probarse para ingresar al equipo de futbol del colegio. El había sido un excelente quarterback en Texas, y el entrenador decidió dejarlo entrar al equipo, ocasionando enojo en los demás jugadores, especialmente en Terry, quien nunca dejaría que un vaquerito le quitara su puesto.
Una vez terminado el primer entrenamiento, Tom estaba sentado en una banca del vestuario, sacándose su uniforme. Terry se acercó a él, vestido solamente con una toalla en la cintura, y el cabello mojado.
- ¿Crees que es tan fácil ingresar al equipo, "vaquero"? – Terry había utilizado esa palabra en un modo despectivo, pero Tom no se había ofendido, estaba muy orgulloso de sus orígenes.
- Pues... Ya he entrado ¿No? – Le contestó él.
A Terry le enfureció el tono que Tom había utilizado, y su sonrisa se borró de su rostro.
- ¡No eres bienvenido! – Le dijo con firmeza – Ni en el equipo, ni en la escuela.
Tom se puso de pie y lo miró con desafió. Parecían dos leones adultos a punto de enfrentarse para ver quién se quedaría con el puesto de "macho alfa".
- ¿Y quién va a impedirlo? ¿Tú?
Estaban a punto de comenzar una pelea cuando el entrenador entro al vestuario, y se puso en medio de ellos para calmarlos.
- ¡No quiero peleas en mi equipo! – Les gritó a ambos. Pero ellos parecían no darse cuenta de la intervención del entrenador, y seguían mirándose fijamente – Si no son capaces de comportarse como personas civilizadas, y trabajar en equipo, no me importa que tan buenos jugadores sean ¡Ambos están fuera! ¿Entendido?
- Si, entrenador – Murmuraron los dos, dejando a un lado la actitud desafiante.
Terry se dio la vuelta y entró en las duchas, mientras Tom seguía sacándose su uniforme.
Fin de flashback
Después de pensarlo unos minutos, Terry decidió ingresar a la fiesta. Se había sorprendido al darse cuenta que, la hermosa mujer que había visto en el aparcamiento, era nada más y nada menos que Candy. Se había sentido un estúpido por no haberla reconocido antes, pero debía admitir que el cambio en ella había sido enorme, y para mejor. Pero Candy nunca había sido fea, y él lo había descubierto poco tiempo antes de terminar la escuela, cuando había logrado conocerla mejor, gracias a la ayuda que le había brindado para no reprobar las materias. Habían pasado tiempo juntos, y llegó a la conclusión que, con unos cuantos "arreglos" sería bonita. Y ahora se había hecho esos "arreglos" y Terry había quedado completamente impresionado ante el cambio.
Notó como, al entrar por la puerta, las cabezas de todos voltearon a verlo, se sentía como una especie de animal exótico siendo la atracción de un zoológico. Con la mirada buscó a Candy, se había comportado como un idiota con ella y quería disculparse, solo le tomó unos segundos localizarla, pues ella resaltaba entre las demás mujer de la fiesta. Iba a acercarse a ella cuando sintió que alguien lo jalaba de la camisa. Volteó para encontrarse con una mujer rubia que recordaba muy bien.
- ¡Terry! – Dijo Susana, colgándose de su cuello y sorprendiendo a Terry con un beso en los labios.
- Susy – Estaba confundido, no entendía porque lo estaba besando, cuando en realidad tendría que estar furiosa con él por como la había tratado la última vez que se vieron.
Flashback
Era la fiesta de graduación, y los alumnos estaban felices por haber concluido un ciclo en su sus vidas, pero también tristes porque muchos tomarían caminos separados. La fiesta casi estaba llegando a su fin, y los jóvenes graduados estaban charlando acerca de lo que harían de ahora en más. En la pista de baile, solo se encontraban algunas parejas, dentro de las cuales estaban Terry y Susana. Estaban bailando una canción lenta, muy pegados el uno del otro, entonces él decidió darle la noticia que tenia para ella, sin la menor delicadeza de su padre.
- Susana...
- ¿Si? – Ella estaba feliz de bailar con Terry, se sentía bien en sus brazos.
- Tengo algo que decirte
- ¿En serio? – Ella se emocionó, creía que lo que Terry tenía para decirle, era lo que siempre había deseado. Creyó que, ahora que habían terminado la escuela, él le pediría matrimonio.
- Si... Esto es muy importante, no sé como lo tomarás... – El corazón de ella comenzó a latir con más fuerza, estaba segura que le podriría que se case con él. Comenzó a imaginarse cómo sería su vida con Terry, tendrían una boda de ensueño, y la llevaría de luna de miel a Europa, luego viajarían mucho, de todas formas, Terry no tenía que preocuparse por el dinero, era millonario, y ella también lo sería una vez que se casarán – Me iré a Los Ángeles – Le dijo de repente.
- ¿Qué? – Susana estaba confundida, esa era la petición de matrimonio más extraña que jamás había oído.
- Que me iré a Los Ángeles – Le repitió Terry – Voy a probar suerte como actor.
- Bueno – Susana lo entendió – Si eso es lo que quieres...
- ¿Es que no te molesta? – A Terry le extrañó la reacción de Susana, ella nunca se había caracterizado por ser una mujer calmada y comprensiva.
- Claro que no, mi amor – Se rió ella – Si eso es lo que hace feliz, debes hacerlo.
- Pues... gracias por entenderlo...
- ¿Cuándo nos vamos? – Le preguntó de repente.
- ¿Cómo dices?
- Quiero saber cuándo nos vamos – Repitió ella – Necesito preparar todo, comprar ropa nueva, el clima de Los Ángeles es más cálido que el de Nueva York y...
- Un momento – La frenó él – Tu no vienes conmigo.
- Claro que voy contigo, soy tu novia y debo estar a tu lado.
- ¿Es que no lo has entendido? ¡Te estoy terminando!
- No, Terry... ¡Tú no puedes hacerme esto! – Susana comenzaba a perder los nervios.
- No puedo llevarte conmigo – Le explicó él – Iré a empezar una carrera como actor, y no puedo cargar con una novia – Terry sintió como una mano se estrelló contra su mejilla, Susana estaba llorando y se veía muy furiosa.
- ¡Te odio, Terry! ¡Te odio! – Le gritó - ¡No quiero volver a verte nunca más!
Y no volvió a saber nada más de ella a partir de ese momento.
Fin de flashback
Terry no entendía como la mujer que, había dicho odiarlo, lo estaba besando apasionadamente después de nueve años de no tener noticias de ella. Él no quiso volver a "ser descortés" con Susana y aceptó gustoso el beso, después de todo no dejaba de ser un hombre.
- Me alegra mucho que hayas venido – Le dijo ella, aún colgada de su cuello – Te he extrañado mucho – Volvió a besarlo nuevamente.
Un par de ojos color miel, miraban aquella escena con furia.
- No puedo creer que se haya atrevido a venir
- Tranquilo, hermano... – Le dijo Stear, dándose cuenta que Archie comenzaba a perder los nervios.
- Después de todo lo que nos ha hecho...
- Él no hiso nada
- Te parece poco que se haya ido sin siquiera despedirse de nosotros – Le contestó indignado – Después se convirtió en una estrella de cine, y ya no quiso volver a saber nada de sus amigos. Nosotros fuimos quienes lo apoyamos a él cuando su padre no lo dejaba estudiar actuación, pero eso no le importó demasiado.
- Tienes que olvidarlo, Archie, como lo hemos hecho todos.
- Pues no puedo hacerlo
- Entonces actúa como si no estuviera aquí
- No sé cuánto tiempo más pueda soportar sin propinarle un buen golpe a ese desgraciado – Dijo apretando sus puños, viendo como Susana y Terry reían animadamente.
- Solo es por esta noche, después volverá a su vida en Hollywood.
- Espero que estés en lo cierto, hermano, de lo contrario no se de lo que sería capaz.
Pero mientras Archie miraba con desagrado la escena que estaban protagonizando Susana y Terry, había otra mujer que lo estaba observando a él. Annie había salido con muchos hombres después de la graduación, pero nunca había olvidado a quien le había robado su corazón en su adolescencia. Claro que ahora las cosas eran diferentes, en la escuela, Annie siempre había sido tímida y nunca se había atrevido a hablar con Archie, aunque él tampoco había notado su existencia, más que para copiarse de ella en los exámenes de algebra, que por cierto, nunca se lo había agradecido. Annie decidió que todo iba a cambiar esa noche, se enfrentaría a Archie y le hablaría con la verdad, le importaba muy poco que él estuviera aún enamorado de Susana.
- Tom ¿Serias tan amable de traerme algo para beber?
- Claro, Annie – Le contestó antes de retirarse a buscar un refresco.
- ¿Qué sucede? – Le preguntó Candy. Conocía bien a su amiga, y sabía que no estaba sedienta, solo quería deshacerse de Tom por alguna razón.
- Quiero contarles algo, pero Tom no puede enterarse.
- ¿De qué se trata?
- Hoy voy a contarle a Archie lo que siento
- ¿Estás loca? – Exclamó Patty
- No puedes hacer eso – Candy también se había sorprendido - ¿Cómo crees que lo tomará él?
- Ya no me importa lo que piense... no pierdo nada con intentarlo
- Pero...
- Esta es la única oportunidad que tengo para sacarme todo esto que siento de encima, al menos si me dice que no quiere nada conmigo, sabré que lo he intentado.
- Tom se pondrá furioso si te ve hablando con Archie – Annie le hiso señas para que se callará, Tom se estaba acercando a ella con tres vasos en las manos.
- Aquí tienen – Les dijo, entregándoles los refrescos.
- Gracias, Tom – Annie le dedicó una de sus mejores sonrisas.
Pasaron unos minutos, cuando alguien se paró frente a ellos, y se dirigió a Candy.
- ¿Quieres bailar? – Terry le ofreció su mano, esperando que ella aceptará. Pero fue Tom quien contestó.
- ¡Claro que no quiere bailar contigo!
- Tranquilo, vaquero – Le dijo con una sonrisa socarrona – La devolveré sana y salva – Y sin volver a pedir permiso, y con la mirada asesina de Tom tras ellos, Terry arrastró a Candy al medio de la pista.
- ¿Qué crees que estás haciendo? – Exclamó Candy, mientras Terry colocaba los brazos de ella alrededor de su cuello y la tomaba de la cintura.
- Estoy bailando – Comenzó a moverse al ritmo de la música.
- No me refiero a eso
- ¿Entonces?
- ¿Por qué me has traído a la pista de esta forma?
- Para que no puedas negarte – Le contestó con naturalidad – Escucha... Quiero pedirte perdón por no haberte reconocido en el aparcamiento.
- Ah... Ahora si me recuerdas – Se burló Candy.
- ¿Cómo podría olvidar tus verdes ojos?
- No trates de halagarme, Terry. No funciona conmigo.
- Solo intento disculparme
- Pues ya lo has hecho... ¿Puedo marcharme ahora?
- No
- ¿Por qué no?
- Porque estamos bailando
Candy no quiso seguir discutiendo con él, y se dedico a esperar que la canción terminara. Apoyó su mentón en el hombro de Terry y continuó bailando, intentando aplacar los miles sentimientos que le venían a la mente. Tiempo atrás, había soñado con estar de ese modo con Terry, pero el tiempo había pasado, y las cosas eran diferentes.
La canción terminó y Candy intentó volver con sus amigos, pero Terry no se lo permitió.
- Espera... por favor, no te vallas
- Mis amigos me están esperando
- Sobretodo el vaquero ¿No? – Le espetó enojado, algo que sorprendió a Candy.
- ¿A qué te refieres?
- ¡No soy estúpido! – Le gritó – Es evidente como me mira ¡Tienes algo con él! ¿Verdad?
Candy no soportó la manera en que Terry le estaba gritando. Así que se soltó de él y rápidamente se dirigió a la salida. Una vez afuera, comenzó a buscar las llaves de su auto, pero no se dio cuenta que Terry la había seguido.
- ¿Qué demonios te pasa? – Candy se dio vuelta para enfrentarlo.
- ¿Qué qué me pasa? – Le preguntó indignada - ¡No tienes ningún derecho a gritarme de ese modo! ¡Eso es lo que me pasa!
- Tienes razón – Dijo Terry más tranquilo – Lo siento, no debí exaltarme tanto, es solo que...
- Déjalo, Terrence
- Pero Candy, quiero pedirte disculpas por cómo me he comportado.
- Pues estas disculpado... ahora, si no tienes nada más que decirme...
- ¿Quieres cenar conmigo mañana? – Le preguntó de repente.
- ¡No! – Dijo Candy, sin detenerse a pensarlo. Entonces se dio la vuelta y se dirigió a su auto.
Terry la observó irse, sin decir una sola palabra, solo sonreía. Era la primera vez que una mujer lo rechazaba, pero no iba a quedarse de brazos cruzados, quería salir con Candice White Andrey, y lo iba a conseguir.
Continuará...
Mil gracias a todas las que siguen este fic, espero no decepcionarlas
Acá dejo un capítulo más =)
Besosssss
