Hoy era viernes por la tarde, Matinette había llegado hace ya algún tiempo del trabajo, ambos habían comido y ahora se disponían a descansar.

Chat Noir se quedó mirando fijamente a Marinette, ella estaba concentrada dibujando sobre el sillón, siempre se recostaba tomaba su lápiz, goma y sacapuntas; y apoyando su cuaderno sobre sus piernas comenzaba a dibujar. Sus largas pestañas se veían hermosas cuando estaba de perfil, y su mirada serena le demostraba sin duda cuanto disfrutaba hacerlo. Ella era un ángel, un hermoso y puro ángel que ahora tenía al gusto de contemplar. ¡Y es que como no serlo! Con esas finas fracciones en su rostro, era piel perfecta y esos grandes ojos que irradiaban una sensación de amor y bondad.

En esos momentos, él siempre permanecía en silencio, mirando con detenimiento su bello rostro, los gestos que hacía y como sus delicadas manos trazaban el papel. Prefería no hablarle ni molestarla, el sonido de la televisión o la música seria molesto para ella, y no quería arruinar su paz.

Marinette era tan bella, cada rasgo de ella la hacía perfecto, aun sus pequeños defectos la hacían a sus ojos una mujer perfecta, preciosa y única, no creía encontrar a nadie mejor en la vida.

Tristemente él sentía que quizá no era lo suficiente para ella. Pero con ese cuerpo de gato siempre podría estar a su lado. No quería volver a la normalidad, sabía que si eso pasaba seria despedirse de Marinette, y eso sería horrible.

¿Qué te gustaba hacer antes en tu tiempo libre Chat? – Le preguntó ella dejando de lado su dibujo. Él pensó un momento, rascándose un poco la oreja con sus patas. –

Lo de siempre Marinette, jugar videojuegos, ver películas, no salía mucho que digamos. –

¿No tenías amigos? – Preguntó ella

Algunos. Muchos eran solo por conveniencia, al igual que las mujeres que me rodeaban – Suspiró con desgano. La verdad es que él no era tan feliz como muchos pensarían. Tenía todo lo que alguien pudiera querer, talento, belleza, dinero, pero no tenía lo más importante, amor.

¿No extrañas a nadie? – Él volvió a pensar un momento

Puede ser a mi amigo. Cuando era Ad- Se detuvo en seco – Cuando era humano, era la única persona con la que me sentía cómodo y sentía de verdad le importaba. Siempre me dijo que encontraría una persona que me amaría de verdad. Él siempre insistía que intente con alguna de todas las chicas que me amaban. Pero yo sabía que más que amor, ellas solo sentían atracción. – La miró sonriendo – Y luego llegaste tú a mi vida… Y siento solo amor. – Ella rio un poco y acaricio su cabeza. Ronroneo un poco acercándose y restregándose contra la mano de la chica. – Por eso no quiero volver a la normalidad. – Ella sonrió, tampoco lo quería, estaba bien como estaba. Pero sabía no podían vivir así para siempre.

Chat Noir realmente tenía miedo que Marinette descubra quien era antes de eso. Quizá ella se decepcione de quien es él, quizá no es lo suficientemente lindo, divertido y genial, quizá ella no ame esa parte superficial de él. Sí, eso era Adrien Agreste, una simple capa superficial. Era un chico prometedor en todos los aspectos, al ser rico y ser modelo tenia a quien quisiera a sus pies, todos lo amaban, pero… ¿Eso era realmente amor?

Marinette no quería al chico superficial, ella conocía cada uno de sus defectos, de vez en cuando se los recalcaba, pero a pesar de eso ella lo quería, a ese chico imperfecto y juguetón, que cada día la esperaba sonriente en su hogar. No quería que Marinette se decepcione de él. He incluso peor, ame más esa parte de él. Ya un par de veces vio fotos suyas entre las cosas de Marinette, como gato era muy curioso, y si bien se sintió alagado, él quería que quisiera al verdadero Adrien.

Quizá incluso conoció a Marinette y no le prestó atención, eso le dolería un montón, hasta pudo haberla herido. No era y no quería ser ese chico de las fotos. Él era Chat Noir, se sentía como Chat Noir, y ese era el lado del que Adrien quería que Marinette se enamorara.

Aunque sabiendo que a ella él le gustaba era un gran paso. Ahora solo debía conquistar su corazón.

Ya está por anochecer Chat – Informo Marinette, viendo como los últimos rayos de luz se apagaban en el horizonte.

¡Iré a la habitación por mi ropa! – El pequeño animal salto del sillón al suelo y comenzó a caminar rumbo a la habitación que compartía con Marinette.

¿Qué quieres de comer hoy? – Gritó para que Chat la escuchara desde la habitación

¡Yo cocino mi lady! Usted ya trabajo, merece descansar – Ella sonrió, era todo un "amo de casa".

De acuerdo, sorpréndeme gatito.

Miró por la ventana, realmente faltaba poco para navidad, y todavía no sabía que regalarle a Chat. Quería que sea especial. Chat le había dado las fuerzas que necesitaba, la había acompañado, querido y protegido. Él siempre estaba cuando ella lo necesitaba, y si tenía algún problema, le contaba mientras jugaba con sus cabellos y luego ya se sentía mejor.

No supo en qué punto ver sus verdes ojos se volvió lo más hermoso en su día. Cada vez que lo veía jugar con un ovillo de lana, limpiar su cuerpo con la lengua, poner esas típicas expresiones engreídas, se le hacía algo hermoso, que llenaba su corazón de algo que no podía ni quería comprender. Ese minino lleno su mundo de alegría otra vez.

Ya no pensaba más en Adrien, desde la charla con Alya se sintió libre al fin, dejo atrás de una vez por todas ese doloroso e imposible amor. Ahora, ya varios meses después, podía sentir que de verdad no lo amaba. Le gustaría verlo y decirle todo lo que alguna vez sintió, para así cerrar el ciclo.

¿Y que desea usted para cenar mi lady? – Dijo coqueto saliendo de la habitación, vestía un pijama de color negro en el pantalón y verde en la remera.

Mmm, puede ser albóndigas con arroz –

¡Lo que usted ordene mi lady! – Camino hacia la cocina. Marinette le había enseñado a cocinar todo tipo de cosas, y en su tiempo libre el igual indago para así aprender más platillos y deleitar a su dueña por las noches. Ella trabajaba muy duro para mantenerlos, lo mínimo que podía hacer era ayudar en la casa cuando era humano. Así sea cocinando o limpiando.

Ella miró por un momento el techo. Sus padres no estaban conformes con la charla que habían tenido hace unos días. Ellos habían dicho que desde hace ya mucho no salía tanto de casa ni iba a verlos. Y ahora que les había dicho que pasaría parte de la navidad en su casa con su gato mucho menos. Ella comería con sus padres y pasaría un momento. Pero el brindis lo quería hacer con su minino. Dejarlo solo en navidad sería algo muy doloroso para él. Y ella jamás haría algo que lastime a Chat.

Chat le había dicho varias veces que sería bueno que valla con sus padres a festejar, que él estaría bien solo en casa. Pero sabía perfectamente que no era así. Chat era su familia ahora.

Me gustaría que para navidad cocinaras algún pan dulce Chat – Dijo Marinette mientras seguía dibujando, estaba ansiosa por terminar su modelo. Un hermoso vestido para un cumpleaños de 15. Realmente le gustaba como estaba quedando, así que con muchas ansias quería terminarlo y ya empezar a armarlo.

¿No estarás con tus padres mi lady? – Dijo confundido y algo preocupado

Cenare con ellos. Luego quieren ir a ver los fuegos artificiales y las hermosas luces del centro en la Torre Eiffel. Yo vendré a hacer el brindis contigo, ya para ese momento serás humano. Podemos comer pan dulce, y todo tipo de golosinas que comprare. – Desde la cocina Chat Noir sonrió con alegría pura, Marinette lo había elegido a él para pasar la navidad.

¡Solo faltan unos días! Puedes comprar mis materiales mi lady, así puedo practicar un pan dulce primero así para navidad comemos uno mejor – Marinette sonrió

¡Claro gatito! Mañana pasare a comprar, pero estoy segura que te saldrá delicioso. – Una navidad en un hogar. Chat Noir estaba realmente ansioso.

Tráeme además para hacer un budín y todos los materiales que quieras, te cocinare todo lo que pidas la noche anterior mi lady. – Ella sonrió

Supongo que con un budín no estaría mal gatito – A ella le cansaba cocinar, su familia tenía una panadería siempre cocino y estuvo rodeada de comida, ahora que era independiente y tenía su amo de casa, descansaría de esas labores.

Marinette se preguntó que sentiría el día que Chat y ella se separen, por algún motivo últimamente estaba demasiado ansiosa por ello. También temía que alguien lo esté buscando, y se lo lleve de su vida. Sabía que era muy probable que algún día se tendrían que separar, y eso sería realmente doloroso.

Esos pensamientos no la dejaron dormir esa noche.

Miró como Chat dormía a su lado. Estaba relajado, sus hermosos y verdes ojos estaban cerrados, y esa expresión de paz se le hacía terriblemente adorable. Acarició los rubios cabellos de su mascota, se veía hermoso. Ese pensamiento la hizo sonrojarse ¿Desde cuento veía a Chat como alguien hermoso?

Tuvo miedo. Sabía que Chat jamás la lastimaría, o por lo menos no querría hacerlo, pero tenía temor de descubrir un nuevo sentimiento por él. Es por eso que, cuando se encontró a si misma acercando sus labios a los de su dormido compañero sintió un escalofrió, como si su instinto le gritara algo. Chat era lindo, amable y todo lo que alguien podría querer, pero no quería cruzar esa línea, sentía desasosiego. Se detuvo, no, realmente no podía besarlo. Pero antes de darse cuenta, sus labios fueron encontrados con los ajenos.

Su rostro se pintó de rojo, su respiración se agito y contemplo unos hermosos ojos verdes, que la miraban como si ella fuera lo más precioso del mundo. Él igual tenía un leve sonrojo, bien oculto por su máscara, y esa hermosa sonrisa que ella quiso mirar para siempre. Los corazones de ambos latían fuerte, el hermoso tacto de sus labios juntos en ese segundo despertó en ellos una sensación nueva, y vieja a la vez.

Los labios de Chat, a pesar de que solo los sintió por un segundo, eran cálidos y suaves. No podía dejar de querer repetir esa extraña, pero no lo haría. Solo se quedó mirando a Chat, con sus grandes ojos celestes y una sonrisa que quedaría para él como un inolvidable recuerdo.

Ella cerro sus ojos, y Chat la atrajo más hacia sí, colocando sus brazos en su cintura, para estrecharla en un cálido abrazo. No supo por qué Marinette lo intentó besar, y mucho menos de donde el saco el impulso de hacerlo. Pero estaba feliz, porque a pesar de eso, ella solo le sonrió, con una mirada que le demostraba que ella igual disfrutó ese pequeño tacto.

No pensaría más en ello, era hora de dormir.

Luego del beso, para ellos las cosas siguieron como si nada hubiera pasado. Seguían durmiendo juntos, haciéndose mimo y riendo. Hacían su vida cotidiana. Por un lado, Chat quería volver intentar besar a Marinette, a ella pareció no haberle molestado, pero tampoco quería hacer algo que la incomode, no se aprovecharía de su princesa.

Marinette por su parte estaba confundida, ella no supo el por qué tuvo esos terribles deseos de besar a Chat, de sentir esa cálida mirada sobre su cuerpo, reflejarse en sus hermosos ojos verdes. No se sentía arrepentida por ello, fue una sensación que despertó cosas en ella que jamás creyó.

Ya tengo el pan dulce y budín mi lady – Mañana seria navidad. Chat tenía todo listo para compartir una linda velada con Marinette. Los padres de esta vendrían temprano a la casa de la chica. Por lo que incluso en ese momento podría estar con ella, después de todo solo cuando ya era de noche volvía a ser semi-humano.

Bien hecho gatito. – Se acercó a él y acaricio sus rubios cabellos.

Faltaba tan poco, tenían todo listo, la comida, la decoración y las ganas de festejar juntos esa linda navidad. Para Chat la primera que sentía tendría verdadero amor.

Cuando el día siguiente llegaron los papas de Marinette. Abrazaron cálidamente a su hija y le entregaron un regalo el cual ella gustosa abrió, se trataba de un suéter de color blanco y rojo. Ella les entrego un par de gorros a ambos, eran alargados y con un pompón en la punta. La madre de Marinette se acercó a Chat y acaricio su cabeza, éste ronroneando se refregó a su mano, a los padres de Marinette le gustaban los animales. Además, sabia lo bien que le había hecho a su hija la llegada de ese gatito.

La cena fue tranquila, había comido temprano por lo que Chat había podido compartir un momento con ellos. Cuando empezó a oscurecer él se fue a esconder en la pieza. Había podido disfrutar lo que era tener una familia por un buen rato, y sabía que haría el brindis con su lady.

¿Segura que no quieres venir cariño? – Preguntó nuevamente su madre. Ella sonrió

Si madre, estaré bien. Chat estará conmigo y quizá vaya a ver a Alya. – Eso ultimo era mentira, pero sabía tranquilizaría a su madre

De acuerdo, ¡Que tengas una feliz navidad hija mía! – Su madre la abrazo

Igualmente, ma, pa. – Ahora su padre las estrecho en un abrazo a ambas. Con un beso en la mejilla ambos se retiraron de la casa. Ella espero un rato hasta que finalmente fue hacia la habitación – Ya se fueron Chat, puedes salir. – Ella sonrió viendo como él se asomaba por la puerta, primero saliendo sus orejas felinas, cosa que le causo gracia. Sus orejas eran realmente adorables.

¡Muero de hambre mi lady! –

Vamos a probar ese delicioso pan dulce –

¡No te olvides del budín! –

La noche para Chat fue maravillosa, la mejor navidad de su vida. Marinette lo había elegido a él para compartir el brindis.

Ella comió alegre el pan dulce y budín, mientras que Chat ataco una caja de chocolates que ella había comprado. Hablaron con calma, vivían juntos hace casi un año por lo cual sentían la confianza de decirse cualquier cosa que cruzara por sus mentes. Jamás se aburrían juntos.

El reloj marco las 11:59, ambos se levantaron, tomaron sus copas con sidra y se acercaron a la ventana del departamento, mirando en silencio el cielo nocturno. Chat tomo la mano de Marinette, y ambos se perdieron en la mirada ajena. Los fuegos artificiales sonaron a la distancia y en la televisión se escuchaban los gritos de "feliz navidad", como siempre ella ponía la televisión en un canal de noticias donde pasaban para avisarles la hora.

Brindaron, mirándose fijamente.

Feliz Navidad mi Lady…- Dijo el tomando su sorbo de sidra.

Feliz Navidad mi gatito… - Ella igual bebió la sidra, con una hermosa sonrisa en su rostro.

Los fuegos artificiales sonaban, y casi como si de una película se tratara Chat se acercó lentamente a los labios de Marinette. Ella se perdió en sus hermosos ojos verdes. Sus corazones latían cada vez más rápido, sentían que el aire se escapaba de sus pulmones, dejándolos sin aliento. Cada vez estaban más cerca, y con una traviesa sonrisa Chat beso la mejilla de Marinette, esta soltó una pequeña risa y estrecho a Chat contra su cuerpo, abrazándolo fuertemente.

Esta será una de las muchas navidades que pasaremos juntos Chat…- Dijo ella en su oído – Yo ya lo decidí – Chat y ella se separaron, éste la miraba con curiosidad – Pensé mucho en nosotros, y lo que llegaría a pasar el día que tengas que volver a la normalidad – Él suspiró, también pensó mucho en ello, sentía mucho temor por el futuro. Ambos sabían que esa duda rondo su cabeza por interminables noches e infinitas tardes. – Pero ahora eres como mi familia. Y no me importa que pase cuando vuelvas a ser humano, esta casa siempre estará abierta para ti, y cada navidad que quieras la pasaras conmigo. – Sus hermoso y grandes ojos lo miraban con un brillo especial, ella había tomado una decisión, estar con él hasta el final de sus días. No quería ni dudar ni temer más, ellos ahora eran familia y la familia no debía separarse jamás

¿No te enojaras? – Susurró y ella tomo sus manos – Si te decepcionas de quien soy en realidad…- Sonrió.

Ahora mismo se una sola cosa. Eres Chat Noir, mi lindo gatito, y pase lo que pase te prometo que siempre seré tu familia y que siempre te amare. -

Tengo miedo mi Lady…- Agachó su cabeza. Sin poder contenerlo su cuerpo comenzó a temblar, apretando fuertemente sus puños. – No quiero volver a la normalidad. – Unas rebeldes lagrimas comenzaron a salir de su rostro, apretó sus puños con impotencia. Las delicadas manos de Marinette tomaron su rostro y lo hicieron mirar fijamente

Ya no temas más… Yo no te dejare Chat. – Ella acercó su rostro al felino, beso sus ojos y lamio sus lágrimas. – Todo estará bien…- Ahora ella acerco sus labios a los de Chat y apenas si dando un rose le hizo saber algo a Chat, ella igual lo amaba.

Se alejó un poco y Chat ya no lloraba, ahora tenía una leve sonrisa. Tomo el rostro de Marinette con sus manos y ahora si la beso, con más intensidad que las veces anteriores. Ella cruzo sus brazos por el cuello de Chat y lo atrajo más hacia sí, él ahora tomo su pequeña cintura y la estrecho. Sus labios se movieron un poco, disfrutando la sensación del tacto, esa hermosa sensación de sentirse llenos, como si hubieran encontrado algo que los completaba. Era dulce y cálido, sus cuerpos encajaban a la perfección.

Fue entonces cuando paso, una extraña luz salió del cuerpo de Chat, dejando toda la sala iluminada, impidiéndole ver nada. Lentamente esta comenzó a desaparecer, ambos confundidos y preocupados se separaron, y en cuanto esta se esfumo los ojos de Marinette se abrieron como platos.

A-Adrien…-