Capítulo 4

El lugar era completamente deprimente; no había nada a su alrededor, solo un cielo azul oscuro, sin nubes, y una tierra negra, sin árboles ni plantas era todo lo que la rodeaba. No había sol, sin embargo, había la claridad suficiente para saber que era de día.

A lo lejos divisaba una figura femenina. No podía ver de quien se trataba, sin embargo, escuchaba su horrenda voz: - ¡Tú los mataste! – decía.

- ¡Claro que no! – respondió la chica, desesperada, e invocando sus poderes de sailor scout, atacó hacia donde estaba la extraña silueta.

Corrió hasta donde la vio caer, pero, al acercarse, grande fue su sorpresa al encontrarse con el cuerpo sin vida de Malachite cubierto de sangre, con el traje sucio y lleno de golpes. La rubia dio un grito de horror y al hacerse hacia atrás chocó con algo, al volverse, vio que con quien había tropezado era con el cuerpo desmadejado de Armand.

La joven guerrera cayó hacia atrás, y comenzó a arrastrarse, alejándose de los cuerpos, sin embargo, su paso se vio frenado por algo. Volteo y con horror se dio cuenta que el cuerpo de Saijo Ace era el que se encontraba ahí, quebrado de forma grotesca, con la sangre saliendo de su cráneo y boca.

Venus gritó de nuevo, histérica. Llevó sus manos a los oídos para taparlos y haciéndose un ovillo, cerró los ojos, tratando de evadirse, de no escuchar la maldita voz que le decía cada vez más fuerte - ¡Tú los mataste!

Mina despertó de su pesadilla dando un grito de horror, mientras un espantado Yaten salía de sus sueños de la peor manera.

- ¡Mina! ¿Qué ocurre? ¿Estás bien?

La chica estaba agitada y empapada en sudor, tenía los ojos desorbitados. Se llevó las manos al rostro y comenzó a llorar, al tiempo que se recostaba contra el platinado que amorosamente la consolaba.

- ¿Qué pasó? – preguntaron los otros dos chicos Kou, al tiempo que habrían de golpe la puerta del cuarto de su hermano

- ¡Oigan! ¿Qué no saben tocar antes de abrir? – espetó malhumoradamente Yaten, mientras con la sábana cubría la espalda desnuda de la rubia, quien seguía hundida en un mar de llanto contra el poderoso pecho de su novio.

- Lo sentimos, solo queríamos saber qué había pasado. Nos espantó el grito de Mina.

- ¿Qué pasó? – preguntó una chica peliazul que había asomado el rostro hacia la habitación del platinado.

Yaten los miraba con gesto ceñudo, mientras frotaba vigorosamente a su inconsolable novia.

- Mina tuvo una pesadilla – contestó de mala gana - ¡Ahora fuera todos de aquí!

Los chicos cerraron la puerta mientras una muchacha rubia y perezosa bajaba las escaleras, frotándose los ojos y bostezando.

- ¿Qué pasó? ¿Qué fue ese grito?

- Parece que Mina tuvo una pesadilla – contestó Taiki

- ¡Oh pobre Mina! Entraré a verla – dijo la rubia.

- No creo que sea una buena idea Bombón – dijo Seiya, al tiempo que la jalaba de un brazo, deteniéndola – Ella y Yaten están en "estado inconveniente"

- ¿Eh? ¿A qué te refieres?

Taiki puso una mano sobre su frente y comenzó a reír por la inocencia injustificada de Serena. Era realmente increíble que no entendiera lo que el pelinegro había dicho, pues ella hacía lo mismo con su hermano que él o Yaten con sus respectivas novias.

- ¡Ay Bombón! Qué despistada eres – dijo Seiya, al tiempo que sonreía vergonzosamente.

- Ven Serena, mejor vayamos a la cocina a preparar el desayuno – la jaló Amy de un brazo – Cuando Mina se sienta mejor nos contará que sucedió.

Media hora después, Mina y Yaten salieron de la habitación. Los chicos habían preparado el desayuno y tenían todo dispuesto. Al verlos, Serena y Amy dejaron lo que estaban haciendo para ver a su amiga mientras Yaten se unía a sus hermanos en la cocina.

- ¿Qué pasó Yaten? – preguntó Taiki mientras secaba unos platos.

- No lo sé, solo… tuvo una pesadilla pero no quiso contarme nada – dijo el platinado, al tiempo que miraba al grupo de chicas a través de la ventana de la cocina.

- Pues debió haber sido algo verdaderamente horrible para que gritara de esa forma – comentó Seiya, quien había terminado de preparar el jugo de naranja.

Fuera de la cocina, las chicas platicaban con Mina mientras terminaban de acomodar la mesa.

- ¿Mina que sucedió? ¿Por qué gritaste de esa manera? – preguntó Amy

- Tuve un sueño horrible – dijo Mina, quien tenía un aspecto terrible – yo… soñé con Malachite

- ¡¿Qué?! – preguntó escandalosamente Serena, mientras se le caía una taza

- ¡Serena cállate! – la reprendió Amy - ¿Cómo que soñaste con Malachite?

- Y con Saijo… y Armand… - Mina llevó una mano a su frente. A pesar de haber sido reconfortada por Yaten, eso no la había hecho sentir mejor; tenía semblante preocupado.

- Pero ellos… ¿ya le platicaste a Yaten? – preguntó Amy

- No. Fue solo una pesadilla, eso no tiene por qué tener relevancia y Yaten no tiene por qué saber de su existencia.

- Pero Mina…

Todas guardaron silencio. En ese momento llegaron los chicos con el desayuno y se dispusieron a comer.

Mina trató de tranquilizarse y disfrutar su desayuno y el resto del día. Al final de cuentas, solo había sido una pesadilla, así que decidió relajarse, olvidar lo ocurrido y disfrutar a lado de su amado novio.

MxY

Se encontraba en un lugar extraño que no reconocía. Sabía que tenía que luchar contra algo o alguien, ya que estaba transformada en Sailor Scout.

- ¡Tú los mataste! – volvió a escuchar la horrenda voz que venía persiguiéndola hacía semanas dentro de cada pesadilla.

- ¡Yo no maté a nadie! ¡No fue culpa mía! – Sailor Venus vio a lo lejos la extraña silueta que ya se le hacía familiar. Avanzó hacia ella y se encontró a su paso con los cuerpos destrozados de Malachite, Saijo y Armand.

Los guantes blancos de Venus comenzaron a teñirse de sangre, lo que comenzó a alterar a la rubia guerra.

La silueta femenina estiró uno de sus brazos; su mano parecía un garfio, como si estuviera sosteniendo algo. Poco a poco, Venus pudo divisar que era lo que sostenía.

Sailor Venus vio con horror como el cuerpo de Yaten se iba materializando; la figura lo tenía tomado del cuello y él parecía que estaba sin vida.

- Tu destino es estar sola y lo sabes. Mira lo que les pasó a los otros y ahora mira a tu querido novio… ¡él también está muerto por tu culpa!

- ¡No Yaten!

La figura aventó el cuerpo de Yaten hacia ella con tal fuerza que cuando lo recibió, ambos salieron proyectados. Cuando pudo verlo, se dio cuenta que a quien tenía en brazos era a Sailor Star Healer; ella mostraba muchas contusiones en su cuerpo y excoriaciones en el cuello, sus labios estaban azules, señal inequívoca de la muerte.

- ¡Tú provocaste su muerte! Él es una sailor scout que no puede estar contigo.

La rubia despertó en medio de la noche con un desgarrador grito de terror.

- ¡Mina qué sucede! – Artemis estaba alarmado.

La chica no contestó, solo se abrazó a sus piernas y comenzó a llorar amargamente.

- Otra pesadilla, ¿verdad? Llevas semanas así.

- Artemis – dijo ella, llorando - ¡Yaten! No quiero que le pase lo mismo.

- Mina no tiene por qué ocurrirle nada malo.

- Pero mi destino… - La muchacha volvió a romper en llanto

MxY

Mina estaba agotada, tanto física como mentalmente; llevaba semanas teniendo pesadillas, como bien le había dicho Artemis, y aunque había tratado al principio de no darle importancia, al volverse más frecuentes, éstas comenzaron a afectar su vida.

Había estado muy distante con sus amigas, con la escuela, pero sobre todo, con Yaten.

Aunque él lo había percibido, no decía nada. Se había mantenido al margen de la situación, pues la conocía y sabía que no le contaría nada. Lo único que podía hacer era estar con ella cuando lo necesitara.

Después de las clases, la rubia había salido intempestivamente de la escuela, sin esperar a las chicas o al platinado. No soportaba más la angustia de la que había sido presa desde la primera pesadilla que tuvo, y consideró que ir a casa no sería de gran ayuda, por lo que decidió desviarse hacia el puente de la ciudad.

Necesitaba despejarse un poco, reflexionar… Llegó al puente sintiéndose desfallecer. Era como si llegando ahí, obtendría la solución que necesitaba para sentirse mejor. ¿Por qué ahora que había encontrado la felicidad su mente parecía traicionarla? "Porque tu deber es estar sola. Luchar siempre es tu misión" se dijo, mientras las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas.

Tomó el anillo de compromiso entre sus dedos, recordando aquél hermoso día en el que Yaten le propusiera comprometerse. Acunó el anillo cerca de su corazón, liberando todo aquel malestar que tenía, que la mantenía alejada hasta cierto punto del hombre que amaba. "Lo único que quiero es protegerlo, que nada le suceda… no puedo permitir que algo le suceda" se dijo.

Y todos esos malditos sueños habían comenzado desde que se había cruzado con ese chico platinado aquella mañana en la que se dirigía a la escuela con su prometido "es imposible" pensó, jadeando un poco, pues su llanto le impedía respirar bien.

- ¡Mina! – la voz de sus amigas la hizo reaccionar

- ¡Chicas! – la rubia subió rápidamente el rostro con sorpresa - ¿qué hacen aquí? – preguntó, mientras se enjugaba las lágrimas.

- Bueno, te vimos salir apresuradamente de la escuela, ni siquiera esperaste a Yaten, así que decidimos seguirte - dijo Lita

- Mina, ¿qué tienes? Haz estado muy rara todas estas semanas – preguntó Rei

- ¿Es acaso que te comienza a incomodar que Yaten se transforme en chica? - dijo traviesamente Serena – Porque has estado muy rara con él.

- Serena… – le llamó la atención Rei, pero la rubia no hizo caso.

- Eso no debería ser un problema Mina, de hecho es divertido. Seiya se ha trasformado varias veces en Figther y nosotros la hemos pasado muy bien – dijo con picardía la rubia de odangos

- ¡Serena! – la reprendió Rei - ¡No queremos saber tus perversiones! ¿Por qué eres tan impertinente siempre?

- No es eso chicas – respondió Mina, enjugándose la nariz y frotándose los ojos – A mí nunca me ha importado si Yaten es hombre o no. Yo lo amo por su esencia, no por eso.

- ¿Entonces? ¿o es que acaso ya te arrepentiste de su compromiso? – preguntó con cierto temor Amy, colocando su mano sobre el brazo de su amiga a modo de apoyo.

- No se trata tampoco de eso – nuevas lágrimas salían - no les había querido decir nada pero… he soñado cosas…

- ¿Es por el sueño que tuviste cuando estábamos en casa de los Kou? – preguntó Serena

- Es más que eso. He seguido soñando con Saijo, Armand y Malachite y ésta vez… – sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente – Yaten también estaba muerto

- ¿Por qué no nos habías dicho nada? – preguntó Lita

- Porque creí que no era importante, y todo comenzó desde que vi a ese chico.

- ¿Qué chico? – preguntaron las muchachas

- Un día en que Yaten y yo íbamos a la escuela, un muchacho pasó junto a nosotros. Era… era idéntico a…

El sonido del comunicador de Serena interrumpió la plática.

- ¿Qué sucede Luna?

- Volvió a aparecer otro alíen. Los Three Lights ya fueron para allá, pero necesitaran su apoyo.

- Entendido Luna, vamos para allá. Bien, creo que esta plática quedará pendiente, el deber nos llama.

MxY

Cuando las chicas llegaron al lugar, las Sailor StarLigths ya se encontraban luchando contra el monstruo.

- ¿Por qué tardaron tanto? – preguntó Sailor Star Maker

- Lo sentimos Maker, pero ya estamos aquí – le contestó Sailor Mercury. Maker hizo una mueca y las chicas se unieron a la batalla.

Sailor Star Healer no pudo evitar mirar a su novia, descubriendo que tenía los ojos rojos; era evidente que había estado llorando. Apretó los puños sintiéndose impotente, pues la muchacha no había querido decirle qué era lo que la tenía en ese estado desde el incidente en casa de los Kou.

Sabiendo que no podría hacer nada en ese momento, decidió unirse a sus compañeras, quienes ya habían comenzado a atacar al monstruo.

El alienígena al que se enfrentaban era aún más fuerte que el de la última vez, sin embargo, Sailor Mercury comenzó a estudiarlo, descubriendo que su punto débil se encontraba en la espalda.

- Es necesario colocarlo de espaldas a nosotras para que Sailor Moon pueda derrotarlo – jadeo Mercury, cansada por el esfuerzo físico al que había sometido su cuerpo debido a la batalla.

- Bien, yo me encargo de eso.

- Sailor Venus, espera…

Venus no escuchó. En un afán por evadirse, comenzó a atacar al monstruo, atrayéndolo hacia un viejo edificio. Sailor Moon tuvo la oportunidad perfecta para atacar.

- ¡Espera! ¿Qué vas a hacer? ¿Qué no ves que Venus puede salir lastimada? – le dijo desesperadamente Sailor Healer a la Princesa de la Luna – ¡Sailor Venus lo llevó hacia ese edificio que está a punto de caerse!

- Lo sé Healer, pero es nuestra única oportunidad.

Healer observó con angustia como Sailor Moon invocaba su poder, destruyendo al gigantesco pulpo.

La onda expansiva de la explosión provocó que el edificio comenzara a derrumbarse, haciendo que se desprendiera el techo.

Sailor Venus se encontraba justo debajo de él; al percatarse que el proyectil se dirigía hacia ella, lo único que hizo fue agazaparse, esperando el final.

La guerrera platinada corrió desesperada intentando llegar a tiempo para salvar a Venus, pero alguien se le había adelantado.

Venus tenía los ojos cerrados cuando sintió que alguien la tomaba en brazos; en un principio, pensó que había sido Yaten, pero enseguida descartó la idea, pues, los brazos que la sostenían eran masculinos y para que fueran de su novio, tenía que haber dejado de ser una sailor scout, lo que implicaría volverse vulnerable pues, como chico, carecía de poderes.

Entonces comprendió que no podía ser él, abrió los ojos y con espanto, comprobó quien era su salvador.


Hola!

Por fin hizo acto de presencia el hombre misterioso, ya tienen idea de quien se trata?

Muchas gracias por leerme, gracias a todas las personitas que me han dejado sus reviews y gracias a Majho Durán, Srita. Kou, Liandra Montoya, Arely Basilio y Kary Martinez por dejarme sus comentarios vía Facebook.

Les invito a pasar por mi página en FB Gabiusa Kou, darle like y dejarme sus comentarios y ver demás cosillas que comparto n.n

Bueno Bombones, espero este capítulo haya sido de su agrado, nos leemos el próx. jueves, besos estelares!