Disclairmer: La trama no me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer. Solo me adjudico a la adaptación.
Los ojos de Edward se abrieron al sentir la fresca brisa. Su frente se sentía cálida y sus manos sujetaban algo cálido también sobre su pecho. Giró su rostro a la derecha y se encontró con suéter arrugado de Bella. Lentamente levantó su mirada hasta encontrarse con los ojos cerrados de la muchacha, una sonrisa se formó en su rostro al verla descansando de aquella manera y se ensanchó más al darse cuenta de que seguramente se habían saltado una clase o tal vez dos… daba igual, no importaba, porque se sentía completamente despierto, de hecho sentía que había dormido mejor que en su propia cama.
Suspiró y nuevamente sintió la presión cálida en su pecho, al llevar su mirada ahí notó sus manos envolviendo la pequeña mano de Bella.
Con mucho cuidado de no despertarla quitó las manos de la muchacha de él y se sentó para recargar su espalda en la parte sobrante del tronco del árbol. La observó dormir y aunque durante esos 5 días que llevaban juntos no se había hecho "aquella" pregunta ahora le vino repentinamente.
¿Qué era lo que ella le iba a pedir a cambio de fingir ser su novia?
No habían hablado de eso y ella tampoco había dado señales de que era lo que quería y Edward no se podía imaginar lo que una chica tan normal y sencilla como Bella pudiera pedirle.
Suspiró y llevó su mirada hacia el cielo azul…
Las manos de Edward estaban sobre los hombros de Bella manteniéndola recta en la silla del comedor de su casa, los brazos de la chica se estiraron para poder tomar el tenedor y el cuchillo de la mesa y poder permitirse comer ese pedazo de carne a la parilla que le estaba hablando.
—Quiero comer como una persona normal —se quejó—, con las manos y una tortilla —le dijo agitando el tenedor en el aire.
—Hacer eso es de mala educación —dijo Edward riendo y sujetando más su agarre a los hombros de ella—. Te prometo que solo esa será la única vez que comerás de esa manera.
—Na-uh —cantó—, me estás haciendo comer como niña rica hoy y sabes lo hambrienta que estoy —mientras iban de camino a la casa del modelo Bella le comentó que cuando dormía siestas solía despertar con un hambre feroz aunque hubiera comido antes de la siesta. Así que sí, técnicamente Edward sabía lo hambrienta que estaba por lo que se apiadó de ella.
—Bien —dijo soltando sus hombros pero no la dejó completamente.
Sus manos se deslizaron por sus hombros hacia el frente de ella y luego sus codos pasaron sobre estos rozándolos, para que al final ambos brazos estuvieran reposando sobre los hombros de la muchacha. Edward tomó las manos de Bella que aun sujetaban los cubiertos y le enseñó como cortar un trozo de carne, repentinamente el hambre le había llegado a él también.
—Y así es como debes usarlo —le susurró al oído.
—Bien, es incómodo hacerlo cuando tus manotas me enganchan al respaldo de la silla y no me permite acercarme a la carne —sonrió viendo el trozo de carne que era sujetado por su mano izquierda y también la mano izquierda de Edward—. Ahora dame ese trozo de carne antes de que devore tu mano.
Edward sonrió y movió ambas manos de ellos para poder llevar el trozo de carne a la boca de ella. Bella gimió victoria cuando su boca se sintió llena de ese glorioso trozo de carne. No era la mejor que había probado pero aun así sabia deliciosa. Edward se alejó de ella para sentarse a su lado.
—Solo trata de no comer muy "normal" en la fiesta.
—Eso suena a que estás avergonzado de tu novia —las cejas de él se elevaron y ella se vio obligada a aclararle—. Me refiero a que si en verdad tuvieras una novia normal ¿La harías hacer todo esto? —señaló a la mesa y Edward se tomó su tiempo para contestar—. Si lo hicieras con tu novia pensaría que te avergüenzas de ella.
—En primer lugar creo que sería imposible para mí el tener una novia "normal" —ahora fue el turno de Bella de elevar sus cejas. Su levantamiento de cejas se había vuelto algo así como una señal privada de cuestionamiento entre ellos—. Ya sabes, si yo saliera con una chica normal sería complicado, soy un modelo y tengo "seguidoras", salgo a fiestas con grupos grandes de chicas, sería complicado que una chica "normal" entendiera eso.
—Te refieres a los celos —dijo Bella y Edward solo asintió—. No soy experta en el tema puesto que nunca he tenido un novio pero, ¿No se supone que cuando sales con alguien debe
existir la confianza por ambas partes? Tú siendo un modelo creo que si es claro que tienes a cientos de chicas calenturientas detrás de ti pero ¿Qué es lo que te hace pensar que no hay chicos detrás de la chica "normal"? —Edward pareció comprender—. Entonces creo que no solo habría celos por parte de la chica sino también por parte tuya… y aun así no creo que una relación basada en celos sea sana. Pero ¿Qué es lo que te hace pensar que si sales con alguna chica de tu "mundo" las cosas no serán de la misma manera?
Edward rió después de que Bella dejó de hablar y la observó cortar otro trozo de carne para después llevarlo a su boca, lo había hecho correctamente.
—Tienes razón —habló el muchacho—. He salido con un par de chicas que también son modelos y no duramos más de 3 meses.
—¿Por qué terminaron? —preguntó Bella cubriéndose la boca ya que seguía con un trozo de carne.
—Porque iba en una escuela normal con chicas normales —le contestó sonriendo y ella asintió.
—¿Lo ves? Si no intentas salir con una chica normal nunca lo sabrás —tomó un trago de agua que estaba en un pequeñísimo vaso de cristal y continuó—. Pero te aconsejo que cuando salgas con una no la hagas hacer como los de tu "mundo", inclúyela en tu mundo pero no la transformes.
El modelo asintió comprendiendo y archivando en su mente las palabras de la chica devoradora de carne que estaba frente a él. Lo iba a tener muy en cuenta probablemente durante toda su vida.
—Gracias por traerme —dijo Bella acomodando su falda.
Edward le sostenía la puerta aunque ella ya no estaba dentro del auto, habían hablado más tiempo del que ella se hubiera imaginado y ya pasaban de las 9 de la noche cuando había llegado a su casa.
—Lo menos que puedo hacer —dijo Edward empujando la puerta para que se cerrara.
—¿Mañana a qué hora nos veremos? —preguntó Bella.
Era viernes y el sábado como era obvio no tendrían clases así que Edward le había pedido que se reunieran más temprano ya que debían comprarle la ropa que usaría en la fiesta el domingo, que rápida había sido la semana.
—Te parece bien a las 10:00 de la mañana.
—Me harás madrugar, los sábados son días de despertarme tarde —Bella curvó su labio inferior hacia afuera y puso ojos de cachorrito para que Edward recorriera aunque fuera solo una hora.
—¿Necesitas dormir aun más de lo que dormiste hoy? —le preguntó recordándole que habían dormido casi tres horas en el colegio.
Bella rodó los ojos pero la ligera sonrisa que adornaba su rostro nunca lo abandonó.
—Bien a las 10 —se dio por vencida—. Nos vemos mañana —se dio media vuelta para caminar hacia su casa pero el brazo de Edward la detuvo—. ¿Qué?
—Necesito hablar con tus padres —dijo el muchacho seriamente y los ojos de Bella se abrieron al máximo.
—Agradecemos la invitación pero no creo que podamos ir —dijo el padre de Bella.
—Además ¿No es muy pronto para que nos presentemos con tus padres? —preguntó Renne viendo a ambos chicos.
Estaban en la sala, Edward y Bella de pie frente a sus padres que estaban sentados en el sillón.
—Yo pienso que está bien —dijo Edward amablemente.
—Gracias pero sería muy problemático, aunque sea domingo trabajamos hasta tarde y lo niños no se quedarían quietos en un solo lugar con tantas personas, además que tienen escuela y bien no creo que podamos en realidad —dijo la mamá de Bella.
—Bueno, si cambian de opinión estarán en la lista de invitados —ambos padres asintieron pero Edward no había terminado—. También quiero pedirles algo más. Me gustaría que Bella pudiera quedarse a dormir en casa de mis padres… no hay absolutamente nada de qué preocuparse —dijo antes de que sus padres pudieran malentenderlo incluso antes de que ella lo malentendiera ya que eso definitivamente Bella no lo tenía presente—. Pueden confiar en mí y sobre todo en su hija, también mis padres estarán pero pienso que sería mucho mejor para ella que quedarse ya que la fiesta terminará muy noche…
—Yo pienso que es una buena idea. Mamá, papá. Las calles se ponen peligrosas en las noches y pueden confiar en mí…
—Confiamos —la interrumpió su papá—. Les doy mi permiso.
Edward solo esperaba que los padres de Bella tuvieran en cuenta de que ella solo dormiría en su casa, en habitaciones separadas, muy separadas.
—Yo también —dijo Renne sonriendo, una sonrisa maliciosa.
—Gracias, traeré a Bella a primera hora de lunes —dijo Edward agradeciendo.
—¿Por qué no me habías dicho eso? —preguntó Bella de pie fuera de la puerta de su casa, estaba cerrada solo por si sus padres decidían espiarlos—. Me tomaste desprevenida.
—No quería alarmarte y que pensaras otra cosa —la chica dejó caer sus hombros y negó con la cabeza.
—Creo que si estoy haciendo todo esto deberías confiar un poco más en mí —dijo Bella cruzándose de brazos.
—Lo haré, aun nos quedan dos meses —logró hacerla sonreír y preguntó casi inconsciente—. ¿Confías en mí?
—¿Debería? —preguntó Bella pero algo en el interior de él sintió que lo hacía, aunque fuera solo un poco, pero confiaba en él.
—Buenas noches, Bella.
—Buenas noches, para ti también.
Edward se inclinó hasta que sus labios rozaron el oído de Bella.
—Tus padres están espiando por la ventana —sonrió sobre el oído de ella.
—No es novedad —sonrió—, deberás acostumbrarte.
—Lo haré, tenlo por seguro.
—Bien ahora aléjate que tu respiración en mi cuello me da cosquillas —Bella podía ser un poco demasiado honesta al hablar.
Edward no se movió, en lugar de eso rozó su nariz en el cuello de ella provocando que soltara una carcajada. Bella lo empujó con ambas manos pero este no se alejó completamente de ella, juntó sus frentes y susurró:
—Tus padres siguen observándonos.
—¿Qué sugieres? —preguntó pero él no le contestó con palabras.
Unió sus labios, y como la primera vez, ella tardó en entender que Edward la estaba besando pero cuando lo comprendió cerró sus ojos y se dejó llevar por él que parecía tener experiencia besando, él deshizo el beso.
—Aun siguen observando —dijo sobre sus labios y nuevamente la volvió a besar…
Lo mejor de ser sábado es que se podía despertar tarde, no había escuela ni tareas por las que estar presionada, podía cuidar a sus hermanos menores y Edward…
Los ojos de Bella se abrieron mientras rodaba en su cama para ver el reloj verde con rojo con forma de hoja de árbol colgado en la pared blanca con círculos de colores. Las 9:27 a.m., sus ojos se agradaron al ver la hora y como de rayo salió de la cama, tenía que despertar a sus hermanos, también preparar el desayuno de sus hermanos, bañar al pequeño Seth, debía bañarse ella y todo eso antes de que Edward llegara.
—¡Hermana! ¡El desayuno está listo! —gritó Leah desde el primer piso.
Bella se congeló al escuchar eso, ¿Ya estaban despiertas?
Bajó corriendo las escaleras alisando su cabello con las manos y cuando llegó al comedor encontró a todos sus hermanos, a excepción de James, sentados en la mesa tomando su desayuno. Leah volteó hacia su hermana y le sonrió mientras colocaba el último plato en la mesa.
—¿Qué pasa aquí? —preguntó extrañada. Bella pensó que probablemente una familia de extraterrestres había llegado a la tierra y los había sustituido por su familia porque definitivamente no era esa.
—Como tú vas a salir no quise despertarte y cociné yo —le contestó Leah con una sonrisa—. Vamos desayuna para que estás lista.
Bella observó nuevamente a sus hermanos desayunando, sacudió la cabeza y justo cuando iba a decir que no tenía hambre un panqueque de nuez se apareció frente a ella.
—Si no desayunas no habrá postre —dijo Jessica dándole una mordida a su panqueque.
Aun confundida la muchacha se sentó en su lugar y empezó a comer dándose cuenta de que Leah era una muy buena cocinera. Desayunaron en silencio hasta que Jessica rompió el hielo con un comentario que hizo a Bella atragantarse.
—Ayer papá y mamá dijeron que Edward y tú se habían besado mucho —dijo la pequeña emocionada.
Bella sintió la mitad de su salchicha dentro de su garganta impidiéndole respirar. Su rostro se puso rojo y no precisamente de vergüenza. Paul se levantó de su asiento y le dio suaves palmadas en la espalda a su hermana mayor para que pudiera tragar o escupir el pedazo de salchicha, una vez que pudo sacarlo Leah le dio un vaso con agua que rápidamente aceptó.
—Jessica, cosas como esas no se dicen —dijo Paul reprimiendo una sonrisa.
—Yo también quiero besar a Edward —dijo Jessica en un intento de hacer berrinche pero no le funcionó.
—No, tú no puedes besar a Edward —le contestó Bella poniéndose de pie—. Yo soy su novia por eso puedo besarlo —Jessica curvó su labio inferior hacia afuera y cruzó los brazos sobre su pecho—. Aunque… —a Bella rápidamente se le vino una idea a la mente—, probablemente Edward te puede besar "amistosamente".
Ella era la hermana mayor y se supone que debía alejar a su pequeña hermana de 10 años de ese tipo de pensamientos pero lo único que lograba era aumentarle los ánimos con ese tipo de comentarios.
—Quiero besar a Edward amistosamente —dijo Jessica de nuevo emocionada.
—Pero será un beso pequeño —le advirtió Bella.
—¡Sí! —gritó animada la pequeña mientras que ambos gemelos negaban observando las travesuras de su hermana mayor.
—¿Quieres que bese a tu hermana de 10 años? —preguntó Edward incrédulo.
Bella solo sonrió y asintió.
Edward había llegado un par de minutos antes de la hora acordada a casa de Bella por lo que cuando ella había bajado a recibirlo su cabello aun estaba húmedo y estaba humedeciendo la blusa amarilla que la chica llevaba puesta.
—Es una niña —dijo Edward alejando su mirada de la blusa con escote de Bella, a pesar de no tener realmente mucho busto esa blusa sí que la hacía lucir tan ardiente y él definitivamente no se la imaginó nunca de esa manera.
—No seas ridículo, no te dejaré besar a mi hermanita de esa extraña forma en la que me besas —Bella parecía tan normal después de cada beso pero Edward cada vez se sentía más extraño—. Solo dale un beso en la mejilla y dile que es una manera tierna en que besas a las chicas.
A ella si la besaba de manera tierna. Edward sacudió su cabeza y nuevamente conectó su mirada con la de Bella.
—Solo un beso de mentira, ¿verdad?
—Un pequeño beso de mentira.
Por alguna razón no se podía resistir a la petición de la chica de blusa color pollito.
—Bien —dijo dándose por vencido.
Bella lo tomó de la mano y ambos entraron a su casa. Paul y Leah se encontraban limpiando la mesa mientras que Sam limpiaba con una toallita el rostro de Seth y Jessica solo estaba echada en el sillón viendo televisión.
Cuando Edward entró a la sala Jessica se levantó como resorte del sillón.
—Hola, niños —saludó Edward y todos clavaron sus ojos en las manos unidas de Bella y él, incluso él también hizo lo mismo pero aun así no separó sus manos.
—Jessica —dijo Bella sonriendo—. Edward te dará un beso amistoso pero con la condición de que subas tus calificaciones en la escuela.
Edward comprendió mientras Bella le explicaba a su hermanita emocionada la condición.
—Debes prometerlo —dijo Edward colocando su mano sobre el hombro de Bella—. Si no prometes eso no podré besarte.
Le pequeña asintió energéticamente y con ese brillo en los ojos que Edward solía ver en todas sus seguidoras.
—Lo prometo.
—Bien —Edward le guiñó un ojo a Bella y se inclinó hasta la altura de Jessica—. Cierra los ojos.
Jessica cerró los ojos y Edward sostuvo su pequeño rostro con una mano para después depositarle un tierno beso en la mejilla, la pequeña pegó un gritito de emoción al sentir los labios del modelo sobre su mejilla y cuando Edward se incorporó la pequeña abrió sus ojos y saltó para abrazar al chico.
—Prometo que mejoraré mis calificaciones —le dijo aun rodeándolo con los brazos.
Edward volteó hacia el rostro sonriente de Bella y nuevamente le guiñó el ojo.
Era la primera vez que Bella iba en el asiento de enfrente del auto de Edward y era también la primera vez que él era el conductor del auto, siempre ambos iban en la parte trasera y un chofer de Edward se encargaba de llevarlos al colegio y de regreso, pero ahora que el chofer no iba ellos se sentían más juntos lo cual sacó una sonrisa en el rostro de Bella.
—Por cierto, muchas gracias por ayudarme con Jessica —la sonrisa dibujada en el rostro de Bella no se borraba.
—De nada, es lo menos que puedo hacer por ti —él quería voltear hacia ella pero debía ver el camino para su mala suerte. ¿Por qué rayos había decidido darle el día libre al chofer? A sí porque quería pasar más tiempo a solas con Bella aunque ni siquiera entendiera el motivo de ese sentimiento.
—Vamos no digas que es lo menos que puedes hacer por mí, me has ayudado mucho…
—No más de lo que tú lo estás haciendo —la interrumpió—. No sé qué es lo que quieres que pueda recompensar todo lo que estás haciendo por mí, mi mentira.
Bella se encogió de hombros y observó el camino.
—Cosas —dijo y el auto quedó en un profundo silencio cómodo.
Apenas habían bajado del auto y Bella nuevamente ya quería regresar de solo ver el enorme letrero lujoso de la tienda en donde Edward había estacionado, de hecho él la tuvo que sostener de la mano para que ella no regresara al auto.
—Es solo una tienda —dijo Edward atrayendo a la castaña más cerca de él.
—¿Bromeas? Seguramente el vestido más barato de esa tienda cuesta lo que pago por mi matricula en el colegio y déjame decirte que es mucho lo que pago —Edward logró acercarla hacia él y tuvo la oportunidad rodearla con un brazo.
Ambos se quedaron en silencio, de pie fuera de la tienda, la mirada de Bella conectó con la de él y después solamente porque él quiso la besó, fue un beso rápido como si estuvieran en el colegio y quisieran demostrarles a todos que eran novios pero no dejaba de ser un beso, un beso que no había tenido un motivo exacto para ser iniciado.
—Hay que entrar —dijo Edward sin soltarla.
Ambos entraron a la tienda tan juntos como les era posible poder caminar.
Bella estaba dentro de probador con un hermoso vestido verde que se amoldaba perfectamente a su cuerpo haciéndola lucir curvas que en su vida llegó a imaginar que tendría, el vestido era largo y apenas con aquellas zapatillas de tacón alto le quedaría perfectamente, en el busto era un entrecruce de telas del mismo color pero de forma un poco arrugada y subía en un solo tirante por su hombro izquierdo en una hilera flores pequeñas.
Se observó en el espejo y sintió que el vestido aunque era hermoso no le quedaba a ella, probablemente ella se vería bien con algo mucho más sencillo.
Respiró profundo antes de quitarle es seguro a la puerta del probador y salir lentamente.
Cuando salió, Edward estaba de espaldas a ella, sus brazos estaban cruzados sobre su pecho y su postura era firme. Se sintió avergonzada de mostrarse ante él en ese vestido pero después de todo en la fiesta cientos de personas la verían con cualquier vestido que escogiese.
Tímidamente se aclaró la garganta para llamar la atención de Edward, la cual logró captar rápidamente.
Cuando el modelo volteó hacia ella por poco y se caía de espaldas. Se veía hermosa y provocaba ganas de devorarla con aquel rostro tímido que mostraba, sus ojos esperando las palabras que Edward no podía soltar y sus manos entrelazadas que debían estar de esa manera para que no se notara lo nerviosa que estaba.
—Magnifico —dijo la mujer rubia de excesivo labial rojo que había aparecido de la nada.
Él apartó la mirada de Bella y ella solo se estremeció al escuchar la voz de la mujer.
—Te queda perfecto, probablemente ese vestido fue hecho especialmente para ti. Tengo unas zapatillas que quedarían perfectas con ese vestido.
La mujer salió corriendo dejándolos a ellos dos solos.
Caminó hasta el espejo de cuerpo completo que estaba frente a ella y nuevamente se observó. Podría ser que el vestido realmente se le viera bien, tal vez se había sido diseñado para ella pero…
—Te ves hermosa —logró pronunciar Edward.
Bella no separó su mirada del espejo en donde podía ver perfectamente a Edward acercándose por detrás de ella.
—Es… el vestido probablemente es mucho para mí, no creo que se vea tan bien…
—Créeme, te luce hermoso —se detuvo detrás de ella y colocó sus manos en los hombros desnudos de ella.
Ambos observaron sus reflejos en el espejo y se veían bien, juntos, realmente bien, y ahora con el vestido ella casi podría hacerse pasar como una de ellos.
—Gracias —suspiró cuando los pulgares de Edward empezaron a moverse de manera circular sobre sus hombros pero trató de concentrarse en el vestido—. Creo que las flores del hombro no lucen —luchó por lograr pronunciar.
—Si recogemos tu cabello —dijo deslizando sus manos de los hombros de Bella pasando por su cuello y hasta llegar a su cabeza para lograr tomar su cabello en una coleta con sus manos. Ambos observaron el reflejo, era cierto de esa manera lucía mejor el adorno del hombro y también dejaba ver el largo cuello de Bella haciéndola lucir casi como una modelo—, así. Te ves aun más hermosa.
—Aquí están las zapatillas de tacón —dijo la rubia casi gritando.
Le entregó la caja a Bella y cuando abrió la caja Edward rápidamente protestó ya que estaba detrás de ella nuevamente sosteniéndola de los hombros.
—No, no quiero que use esas cosas —dijo observando el tacón de más de 10 centímetros de aquellas zapatillas negras de terciopelo o gamuza—. Estoy seguro que tienen algo más cómodo para sus pies.
La mujer levantó una ceja observando a la pareja de jóvenes y asintió para marcharse en busca de algo más cómodo para la chica.
—No tienes que hacer todo esto —dijo Bella volteando hacia Edward—. Puedo usar esos si quieres por una noche.
—Sí, sí tengo que y no es lo que yo quiera, es lo que a ti te guste. Después de mañana enviaré ese vestido a la tintorería y te lo quedarás —ella ya había abierto su boca para protestar pero él la silencio colocando un dedo sobre sus labios—. Y no quiero escuchar ninguna protesta.
—Estás haciendo mucho por mí —dijo Bella.
Edward deslizó sus manos hasta la cintura de ella y la acercó a él.
—Solo trato de hacer lo que tú estás haciendo por mí.
—¿Así que se trata de eso?
—Ya ni siquiera sé de qué se trata…
Y la besó, nuevamente no tenía porque hacerlo pero simplemente había querido hacerlo. En algún momento la mujer rubia los llamó pero ellos estaban en su mundo por lo que ni se molestaron en escucharla. La mujer dejó la caja sobre una de las sillas rojas del lugar y los dejó ahí rodeados de espejos y besándose.
Hola, espero les este gustando la historia:) gracias a los que estén siguiendo a esta historia que me encanta, con cada follow, favorite y review que dan me hacen muy feliz, gracias de corazón.
un review?
