Navidad en enero! xD Hola chicas! Les agradezco sobremanera que hayan aceptado este crack fic! :3 las amo por eso! Antes de seguir quiero decirles que en honor a algo tan crack pondré un par de parejas crack con sus hijos n.n que aparecerán un poquis por aquí así que aquí van:
Shinobu y Miyagi: Kaoru. (crush de Tetsuya)
Tsukishima y Kuroda: Kuroh. (novio de Yashiro)
Yoshino Chiaki y Yuu Yanase: Chiaki (hombre)
Takano y Yokozawa: Masafumi (mujer)
Isaka y Asahina: Isanami. (mujer)
Nowaki y Misaki: Tsubaki. (mujer)
Bien, demasiadas personas xD pero no se preocupen por aprenderse el nombre si se dan cuenta la mayoría se parece al nombre de su mamá n.n y los describo con detalle así que espero disfruten esta penúltima parte del fic.
Besoo!
Sus ojos violetas se posaron sobre aquellas medias largas y rojas junto con la boina francesa que le hacía juego y para completar una tanga hecha a base de listones de material semi transparente y un sostén con un perfecto labrado de corazón en el centro de cada pedazo de tela para dejar expuestos aquellos pezones rosados que más de una vez había visto indisimuladamente mientras Hiroki amamantaba a Ayase…Tragó en seco al imaginar al castaño con aquella provocativa prenda y un hermoso sonrojo en sus mejillas mientras lo miraba fijamente con la boca semi abierta y los ojos brillosos, si compraba un labial que le combinara seguramente Hiroki sería la imagen erótica perfecta….
—¡Ahhhhh!—.Tetsuya inmediatamente soltó la prenda como si tuviera fuego en cuanto sintió que tocaron su hombro.
—¡Disculpa!—se asustó la chica al ver que el moreno se alejaba del toque de ella. —¿estás bien? es que parecía que tenías fiebre…— habló en tono bajito mientras Tetsuya sacudía su cabeza un par de veces para olvidar lo que estaba pensando hacía un par de segundos atrás y la miraba intentando centrar su mente en la chica que lo veía confundida
—Yo… estoy bien— susurró escondiendo por inercia la canasta que había estado llenando desde hacía veinte minutos con todo tipo de juguetes para el regalo del concurso y sonriendo mientras pasaba su mano por su nuca en un intento vano de relajarse un poco más.
—Qué bueno, y…¿comprabas algo para tu novia?—se atrevió a preguntar la castaña mientras miraba disimuladamente lo que Tetsuya ocultaba detrás.
—No, no, es para…— "mi mamá" No, definitivamente no podía decir eso…—mi… amiga… les-biana?—
—Ah… ya veo— comentó la chica con una sonrisa que Tetsuya supo interpretar a la perfección. Un rápido chequeo de pies a cabeza más el hecho de que se tragó su obvia mentira fueron suficientes para darle a Tetsuya una idea de qué tipo de mujer tenía enfrente.
—Aunque si me lo preguntas a mí— dijo mientras recogía la prenda que había dejado caer, —creo que esto no te quedaría mal— comentó descaradamente y al ver que la mujer reía cómplice sin ápice de haberse ofendido, una sonrisa se dibujó en sus labios; acababa de encontrar a otra chica tonta que se enamoraba de él.
—¿Será? Creo que atrás hay unos vestidores, ¿quieres acompañarme para probarme esto?— insinuó la mujer y Tetsuya dudó un segundo hasta recordar que Kaoru-chan llevaba prácticamente una semana y media sin hablarle, y a ese paso probablemente jamás le haría caso, así que una zorra ofrecida para quitarse las ganas momentáneas no estaría mal, además tenía el mismo color de cabello que Kaoru y del mismo largo, tal vez no el mismo color de ojos pero era plana así que serviría para su alorgasmia…
Se dirigieron a la parte de atrás de aquel complejo, donde se podían contemplar varios cuartos pequeños a cada lado de un angosto pasillo. Los minutos pasaron y Tetsuya ni siquiera sintió el tiempo que llevaba la chica de rodillas frente suyo, pues su mente seguía concentrada en una sola persona de ojos grises y de cabello castaño el cual imaginaba sujetar con fuerza mientras dirigía el ritmo de aquella boca.
—Kao… Kao-ru— repetía una y otra vez sin importarle que ese no fuera el nombre de la chica arrodillada; y como si lo hubiera llamado con la mente, su celular comenzó a sonar haciendo que Tetsuya lo sacara del pantalón y abriera los ojos de par en par al ver el número de teléfono y la persona que lo estaba llamando; y, sin importarle la chica, agarró su cabello y lo jaló hacia atrás para apartarse y contestar.
—¡Kaoru!—
—Hola, Tetsuya— Kaoru tragó en seco e intentó controlar su respiración para sonar calmado al llamar a quien deseaba después de tanto tiempo.
—¿Cómo estás? Pensé que habías cambiado de teléfono— Tetsuya comenzó a componerse las prendas de vestir mientras la chica se cubría con las sábanas de la cama que se encontraba en aquella pequeña habitación.
—No, solamente estaba ocupado para contestarte… pero ya no lo estoy—
—¿Estas libre?, ¿tienes algo qué hacer?— Tetsuya contuvo el aliento mientras escuchaba el silencio desde el otro lado de la línea.
—¡Oye!¡cuelga el teléfono!—gritó la castaña y el moreno de inmediato se volteó mientras una sonrisa maquiavélica se dibujaba en su rostro y su mirada gélida se dirigía a la mujer que aún seguía desnuda.
—Esa boca tuya ya me sirvió así que ahora ciérrala— terminó de ajustar el zíper de su pantalón, agarró la bolsa de juguetes que tenía de regalo y con un fuerte portazo salió de aquella habitación y se dirigió a pagar mientras escuchaba la melodiosa voz de Kaoru quien le había dicho que esperara para saber si tenía algún plan.
—No… creo que estoy libre hoy— Comentó Kaoru sonriendo al saber qué diría Tetsuya.
—¡Perfecto! ¿Quieres ir a comer algo? Conozco un buen restaurante coreano…—
—Prefiero comida italiana, allí venden un plato delicioso de repollo…—
—Lo que quieras belleza— sonrió Tetsuya mientras terminaba de pagar y salía de aquel lugar con el regalo listo.
—¿Y a qué hora nos vemos?, ¿qué estás haciendo ahorita?—
—Pues comprando el regalo de Navidad de mi madre y cuidando… a los gemelos— Sus ojos se abrieron como platos al recordar a los pequeñitos idénticos que ahora no se encontraban fuera de la tienda….—T-te… llamo luego— colgó y dio una rápida mirada al lugar atiborrado de gente solo para darse cuenta que ninguno de los gemelos estaba. Pasó su mano por su castaño cabello y sin importarle que la gente lo viera inflo sus pulmones para luego gritar el nombre de los pequeños sin tener resultado alguno.
—¡Hiro!, ¡Aki!— volvió a gritar y corroboró que ninguno de sus pequeños hermanos estaba siquiera cerca y en cambio solo miraba gente que se le había quedado viendo pero luego seguía su camino. Un escalofrío atravesó su espina dorsal y volvió a ver su teléfono, llamando al instante a la primera persona que se le ocurrió.
—¡Hola ex mejor amigo! ¿todavía te acuerdas de mí? Soy Yanase Chiaki, hijo de Yanase Yuu y Yoshino Chiaki, voy a la misma secundaria que tú, vivo desde hace dieciséis años a tres calles de tu casa, se supone que somos mejores amigos y desde que salimos de vacaciones ni me has llamado…— se quejó un pelinegro de ojos rojizos mientras una pelinegra de ojos azules grisáceos suspiraba al ver su novio hablar con su mejor amigo.
—¡Necesito tu ayuda!—
—¡¿Y solo por eso me llamas?!—
—Chiaki, lo siento—suspiró Tetsuya al oír las quejas de su compañero.
—Pff no te importo—
—¡Claro que me importas!— el moreno suspiró mientras se sentaba en una de las pocas bancas que estaban vacías en aquel lugar.
—¡Ni me llamas!—
—Pero lo estoy haciendo, igual tu no me llamas nunca—
—Se supone que tu debías llamarme primero, yo siempre lo hago y ni creas que siempre voy a estar allí para ti—
—Pero tú prometiste estar siempre para mí—
—Entonces al menos llámame…— la ojigris veía expectante aquella común conversación que Chiaki tenía con Tetsuya y su típico bromance, mientras bajaba a Sorata de su regazo y le hacía señales a Chiaki para que fuera al punto. —Bien… y por cierto… ¿para qué me llamaste?—volvió el ojicarmín a preguntar y por inercia se despegó del teléfono al escuchar el grito de Tetsuya.
—¡Perdí a los gemelos!—
—¿Eh?—Chiaki abrió los ojos mientras Masafumi automáticamente lo volteó a ver. —¡Perdiste a tus hermanos de once años!—
—¿¡Qué hizo qué!?— Masafumi gritó mientras le arrebataba el teléfono a Chiaki —Te habla Takano Masafumi, ¿¡qué pasó?!, ¿¡dónde estás?!, ¡¿por qué los dejaste solos!? ¡voy a llamar a Isanami y Rita!, ¡seguro Kaoru te va a matar! ¡¿Ootori y Koushuu saben algo?!— el aglomerado de preguntas nerviosas que Masafumi le estaba haciendo lo aturdió levemente pero definitivamente sí había escuchado lo último
—¡Mis hermanos no! ¡Ninguno de mis hermanos debe saber! Llama a quien quieras para que me ayude a buscarlos pero que nadie de mi familia se entere, estoy en Aeon Laketown—
—Bien conejo, nos vemos en cinco minutos— Masafumi cortó la llamada y vio a Chiaki que la miraba expectante.
—¿Y bien?— preguntó el chico a ver que su novia sujetaba su largo cabello negro en una coleta y agarraba a Sorata con un brazo mientras con el otro cogía su teléfono celular.
—Llamaré a Isanami y Tsubaki— Finalmente abrió la puerta de la casa para esperar a que Chiaki se apresurara a sacar la moto de su garaje para dirigirse al centro comercial más grande de Japón.
Diez minutos y los cinco chicos se encontraban reunidos en el food court mientras miraban a Tetsuya con un té que Kusama Tsubaki había preparado pensando en el moreno.
—Gracias— Comentó un nervioso Tetsuya mientras le volvía a dar otro trago al té chai aromatizado.
—No hay de qué, mamá lee demasiados mangas de cocina y saqué la receta de uno de ellos— comentó sonriente la oji azul mientras recordaba las estanterías llenas que su madre Misaki guardaba con adoración en una de las habitaciones de su casa.
—Bien, encontrar a los bebés Usami es como dirigir una empresa, nos organizamos, nos dividimos el trabajo y nos mantenemos comunicados y listo, seguro en menos de diez minutos encontramos a esas adoraciones— comentó Isaka Isanami haciendo reír a Chiaki quien tenía una idea muy clara de toda la preparación que la chica tenía para ser la heredera de Marukawa Shoten.
—Bien, algo más que falte…—preguntó Takano Masafumi mientras acariciaba a Sorata en sus brazos.
—Sí… eeemmm… también perdí a Yashiro—
—¡Tetsuya!—gritaron todos al unísono y el aludido solo atinó a mostrar su blanca sonrisa mientras volvía a tomar el té tranquilizante y escuchaba cómo se repartirían la búsqueda por los gemelos y Yashiro.
AxHxAxHxAxHxAxHxAxH
Hirohiko llevaba más de media hora corriendo a través de todo el centro comercial, y sólo pudo parar cuando sintió que sus pulmones no daban para más, le dolían demasiado sus piernas y sus ojos hinchados de tanto llorar le impedían ver claramente donde estaba. Dio un rápido vistazo y cuando vio la tienda de mascotas se acordó que ya había pasado por allí haciendo que sus lágrimas volvieran a acumularse. Ni Tetsuya ni Yashiro ni su otra mitad estaban por ninguna parte y mientras más corría más se convencía que no los encontraría jamás; se dejó caer al suelo y estrelló sus puños contra el frío azulejo que le devolvía un reflejo borroso de su estado que le hacía recordar a su gemelo…
Un minuto, tal vez dos, o diez y Hirohiko rechinaba sus dientes mientras seguía tirado en el suelo llorando sin que nadie siquiera se percatara de él, pero apenas escucho una campana moviéndose seco sus ojitos llorosos y cual felino empezó a buscar de dónde provenía aquel típico sonido al cual inmediatamente le siguió el típico "Ho Ho Ho" que delataba quién era.
—Santa…— se levantó del suelo y comenzó a correr en sentido de aquella melodiosa voz encontrando así una pequeña fila de adultos con sus hijos haciendo cola para hablar con Santa; una sonrisa se ensancho en su pequeño rostro y sin pensarlo dos veces comenzó a hacer fila pacientemente esperando para hablar con él, ¡Seguro sabría donde estaban sus hermanos!, y le ayudaría a encontrarlos y no sentirse solo… en un lugar tan grande… con muchísima gente extraña… un nudo atravesó su garganta pero intento contenerlo lo más que pudo; no quería que Santa pensara que era un niño débil; no, el siempre sería el príncipe de su querido Akihiro… —siempre…—
El tiempo pasó rápidamente y cuando sintió le tocó a él el turno de pasar; camino rápido a Santa y como todos los niños se sentó en su regazo.
—Bien, qué quieres de Navidad— soltó el hombre que sudaba como si estuviera en un sauna dentro de ese enorme traje de seda rojo que le quemaba cada vez más; vio su reloj de pulsera y luego al peculiar niño con cabello gris y ojos cafés que se había quedado callado y con una cara que amenazaba querer llorar. Rechinó sus dientes y un pequeño tic se instaló en su ojo derecho. ¿En serio otro niño que lloraba? No, definitivamente la paga no valía para tener que soportar a saber ni cuantas libras en sus piernas y los gritos de los niños, jalones de barba y ese llanto que parecía que el peligris quería contener. —¿Entonces? Si no pides vas a tener que bajar…—
—¡Quiero a mi hermano gemelo!—gritó por fin Hirohiko comenzando a llorar y haciendo que Santa rodara sus ojos y volviera a ver el reloj; sin embargo sonrió levemente y le pidió a uno de los duendes ayudantes que tenía que le pasara algo que tenía en su maleta en el vestuario en un susurro que Hirohiko no pudo siquiera escuchar… —Ya, ya, espérate un momento— el duende regresó y Santa sonrió al ver que ya era su hora de cambio de turno —¡Tadaaaaa!, ¡tu gemelo!—
Hirohiko secó sus lágrimas al escuchar lo que Santa decía y al abrir los ojos se topó con unos ojos castaños y un cabello gris que de inmediato le quitaron la sonrisa…—Aki…— Y lo siguiente que Santa escuchó fue el grito casi ensordecedor que emitió Hirohiko seguido de un llanto que asustó a los demás niños que seguían haciendo fila; Santa intentó calmarlo pero el único resultado que obtuvo fue que le arrebatara el espejo y lo tirara a lo cual el anciano lo vio con sorpresa y más aún cuando sintió el impacto de un puño sobre su mejilla izquierda y el grito de su ayudante al ver a Hirohiko salir corriendo del lugar.
—¡Oye tú!—el ayudante hizo el intento de seguirlo pero el tipo en el traje rojo lo detuvo mientras se sobaba la mejilla levemente hinchada por el golpe.
—Déjalo, seguro se fue con sus padres y yo… ya me harté de este trabajo— el tipo se quitó la barba y el gorro frente a los niños que hacían fila y se quedaban boquiabiertos viéndolo; su morete se comenzaba a notar y el cansancio lo hacía pensar que esta era una de las peores Navidades de su vida, hasta que recordó quienes tenían esas particulares facciones… cabello plata, ojos achocolatados… —gemelo… ¡Usami! ¡Le hice una broma a un Usami!—El nieto de Fuyuhiko Usami, el dueño de más de la mitad de las acciones del Centro Comercial… y a quien le llegaría la noticia de lo que acababa de hacer… ahora estaba seguro que era la peor Navidad de su vida.
Hirohiko intentaba convencerse una y otra vez de que ese Santa malo no era el verdadero Santa que siempre le traía sus juguetes todos los años y que era un tonto señor que le mintió; pero sentía que su pequeño corazón ya no aguantaba para más tristezas acumuladas en ese día. Se preguntó si Akihiro también lo estaría buscando, y al darse cuenta que aquello era una pregunta con una respuesta obvia, una pequeña sonrisita se instaló en sus labios. ¡Sí, seguro Akihiro lo estaría buscando también! ¡Y seguro entre tanta gente es imposible que se vean! Necesitaba algo grande, que llamara la atención para que Akihiro lo viera… un segundo bastó para ver a su alrededor y notar el enorme árbol de Navidad que adornaba el Centro Comercial, limpió de nueva cuenta sus lágrimas y salió corriendo hacia el inmenso árbol artificial.
—Aquí me verá…— colocó un pie sobre una rama y agarró otra con su mano logrando subir levemente y sin poderlo evitar volvió a sonreír, está vez Akihiro si lo vería, si lograba subir hasta la punta de aquél árbol que abarcaba hasta el techo de Aeon Laketown…
Sumimasen por el atrasooo! Vamos a tener Navidad hasta febrero O.o bn creo que en un par de días subo el otro que ya tengo hecho :3
BTW ¿todavía se acuerdan de "Quiero perder la virginidad contigo"? Muchas me pidieron la conti! Así que señoritas, ¡es lo siguiente que haré! Alguien quiere darme sugerencias para el fic…. ¡necesito inspiración!
Besooooo!
