Gracias Shizuki27 u Guest por los comentarios n-n

Espero les guste el capítulo 4

CAPÍTULO 4

POV. NARRADOR

Las miradas esmeralda y carmesí se encontraron de una forma que la peliazul desconocía por completo, los orbes rojizos demostraban un deseo incalculable aunque no tenían más que unos minutos de conocerse mientras que la otra mostraba nervios, más no solo eso le recorría, una sensación que le era irreconocible punzaba muy en su interior queriendo salir a flote, pero una vocecilla en su cabeza le impedía averiguar qué era lo que comenzaba a aflorar en su interior.

El esbelto cuerpo de la castaña, ese que parecía pertenecerle a una divinidad, acorralo en el sofá al musculoso y bien formado cuerpo de Natsuki que comenzaba a calentarse, mas no era lujuria si no su temperatura que literalmente subía debido a lo fuerte de sus emociones.

La suave mano de Shizuru se posó en la mejilla de Natsuki con delicadeza sintiendo la tersa piel, sus ojos se mantenían mirando fijamente el rostro de quien se encontraba debajo de ella de tal manera que así callera un meteorito entre ellas pasaría desapercibido para sus sentidos, delineaba con su mirada cada detalle que poseía la más joven. Se detuvo en una cicatriz que marcaba su cuello, sobresaliendo en su blanca piel y con lentitud bajo su mano hasta ese lugar de tal manera que provoco un suspiro de la peli azul seguido de agitados respiros.

POV. NATSUKI

El calor que el cuerpo de Shizuru desprendía y colisionaba contra mi piel asiendo a cada poro de mi cuerpo reaccionar, su profunda mirada aprisionando la mía, cada detalle del momento estaba ocasionando que me perdiera.

-Shi..zuru-. Su nombre me salió entre silabas cuando sus dedos tocaron la cicatriz de mi cuello, no controle las agitadas respiraciones ni mis manos que ahora luchaban por aferrarse al sofá debajo de mí.

-Tu brazo-. La mirada de la hermosa chica frente a mí se dirigió a mi brazo y acto seguido lo hice yo también rompiendo el momento tan extraño que había estado teniendo lugar. De mi extremidad aun brotaba sangre desde el pequeño orificio que la bala de aquel malnacido había ocasionado, bajaba hasta mi mano y escurría desde la punta de mis dedos llegando a la alfombra.

-Lo siento si te e causado asco-. Moví mi brazo que ahora me causaba dolor para intentar sacarlo de su vista y no causarle más incomodidades.

-Claro que no me has dado asco-. Sus manos tan delicadas a la vista tomaron mi brazo que ya a estas alturas estaba bañado en sangre. –Tenemos que llevarte a un doctor-. Examinaba con cuidado mi herida, vamos no era la primera vez que yo estaba así de herida, lastimada, cortada o golpeada.

-No es necesario, pero gracias-. Intente sonreírle a lo que ella se acercó a mi oreja y me susurro. –Pero yo quiero llevarte-. Aquellas palabras causaron que me derritiera ante su pedido y accediera a ir a un médico simplemente porque me lo pedía ella. Me puse de pie y camine hacia una repisa que estaba en la cocina con la vista de Shizuru siguiéndome a cada segundo sin perder de vista cada diminuto movimiento mío.

-¿Buscas algo?-. La intriga en su mirada me causo una sonrisa, mientras metía mi brazo izquierdo (el que no estaba lastimado) en un cajón para sacar una venda y algo de alcohol, no quería ir dejando sangre por todos lados.

-Vamos a ir al hospital pero no quiero ir dejando sangre por cada lugar que pase-. Le conteste al tiempo que colocaba mi brazo sobre el lavabo y dejaba caer sin ningún cuidado un chorro de alcohol, este caían en la tubería mesclado con mi sangre. Una mano tomo la botella que sostenía e impidió que cayera más liquido sobre mi piel.

-Tienes que tratarte con cuidado-. Esa voz tan tranquila acaricio mis sentidos dejándome hipnotizada por lo que solo puede asentir como respuesta.

POV. SHIZURU

Vi como Natsuki sin ningún cuidado en si se lastimaba o no soltó el alcohol sobre su piel, en ningún momento se quejó de que le ardiera ni se inmuto cuando más y más sangre seguía saliendo de su herida. Siendo tan joven, pues solo tenía 16 y resolviendo un balazo en su brazo ella sola, ¿Dónde estarían sus padres?

Algo dentro de mí me impulsaba a ser yo quien se hiciera cargo del asunto aunque veía que ella era capaz de resolver perfectamente sus problemas. Con mucho cuidado tome su brazo entre mis manos y con un pedazo de algodón que saque del cajón y empape en alcohol limpie su brazo como si le acariciara lentamente, Natsuki me miraba fijamente y lo único que se escuchaba eran las respiraciones de las dos que comenzaban a tomar un solo ritmo mezclándose en aquella habitación.

-Llamare para que nos recojan y nos lleven al hospital-. Ya había terminado de limpiar y ahora le hacía presión con la venda para que no perdiera más sangre, era asombroso que aun siguiera como si nada después de perder tan importante cantidad.

-Podemos ir en mi motocicleta-. Dijo firme, su brazo insistía en sangrar pero seguía haciendo presión, toque su rostro obteniendo como respuesta su mano en la mía. –Por favor déjame llevarte no estás en condiciones de conducir-. Saque mi celular y llame a mi chofer personal, Natsuki no quería pero termino dándome su dirección. En 5 minutos estarían ahí para llevarnos al hospital.

-Shizuru, no es bueno que me lleves contigo puedo ir sola-. Ambas nos encontrábamos en la parte trasera de mi limosina, ya se imaginaran lo que me costó hace que se metiera. Me renegaba casi con suplica que le dejara bajar, que no le llevara puesto que ella podía ir sola, le preocupaba que me vieran con ella pero ¿Por qué? –Por favor Shizuru, olvida este pequeño encuentro y déjame bajar-. Su mirada, sus movimientos, incluso su respiración a mi parecer no concordaban con lo que decía pero aquellas palabras tenían tanta fe en lo que mencionaban que entre ella misma sostenía una batalla.

-Ara que necia es mi Natsuki-. Que sonrisa más grande se formó en mi rostro al ver como se sonrojo por completo. –No soy tuya... -. Fufufu esto será un reto porque juro que serás mía Natsuki o mejor dicho hare que lo aceptes porque cuando me tope contigo te convertiste en mi chica.

-Shizuru, no te conviene estar conmigo porque… -. Desvió su dulce mirada hacia la ventana, sus pies se movían nerviosos, no pude evitar tomar su mano y acariciarla con mis dedos estrechando nuestras palmas. –Ara lo que sea puedes decirlo Natsuki, no me molestara-. Se volteo hacia mí con determinación en sus hermosos jades, más una mueca de dolor que sin éxito intento cubrir con indiferencia. –Soy una persona que carga con muchos problemas es todo lo que te puedo decir-. El suspiro que después libero me afirmo que no diría nada más.

Todo estaba tranquilo, el chofer conducía a una velocidad moderada por lo que podía ver como los árboles, edificios y demás carros pasaban por al lado de la ventanilla, el aire acondicionado de la limosina mantenía una temperatura fría que me dio la excusa perfecta para acercarme más a Natsuki

-Ara, tengo frio Nat-su-ki-. Me acerque en el asiento para poder abrazarle pero ella se recorrió al mismo tiempo quedando pegada a la puerta. -¿Qué sucede? ¿Acaso te molesta tenerme cerca?-. Jugué con las palabras y logre un sonrojo más en sus tiernas facciones.

-Baka! Es solo que, necesito mi espacio personal-. Intento cruzarse de brazos pero desistió de la idea con una mueca de dolor, la venda se impregno con un poco de sangre. Fue en ese momento que me sentí culpable, esa bala que le lastimo era para mí y ella sin conocerme la bloqueo con su propio cuerpo. Creo que mi expresión cambio repentinamente pues me pesaba aquello, sentí unas lágrimas formarse es mis ojos, sentí como se deslizaban esas mismas lagrimas por mis mejillas.

-Yo lo sien…-. No me dejo terminar la frase, sus delgados pero fuertes y tibios brazos me rodearon ajustándose a mi cuerpo ofreciéndome el más sincero abrazo que he sentido en mi vida, acerco su rostro al mío observándome con una mirada segura que puedo jurar brillaba intensamente, lo único que nos separaba eran unos escasos milímetros y mis lágrimas que aun corrían por mis mejillas dejando un húmedo rastro.

-No tienes nada de que disculparte-. Su ronca voz palpito en mis oídos aislándome de cualquier otra cosa. –Una hermosa chica como tú no debería derramar lágrimas, menos por alguien como yo-. Después de esas palabras que me dejaron en silencio procedió a limpiar las lágrimas con sus labios provocando que me aferrara con todas mis fuerzas a su cuerpo queriendo grabar permanentemente su esencia, queriendo que se quedara a mi lado.

-¡FUJINO-SAMA NOS PERSIGUEN!-.

POV. NATSUKI

"De tu vida hare una pesadilla sin importar que,

a todas partes me encargare de que el dolor te acompañe,

nunca te olvidaras del error que cometiste al preferirle sobre mí."

Esas estúpidas palabras que me han causado pesadillas desde hace años, su profunda voz profanando cada uno de mis pensamientos queriéndome torturar en cada uno de mis respiros.

" Aunque intentes huir…

ten por seguro te encontrare."

Unos pocos segundos fueron suficientes para que sucediera todo:

Un balazo impacto contra el cráneo del chofer bañando de sangre el parabrisas, la limosina comenzó a dar giros sin control, una camioneta negra apareció detrás de nosotras y Shizuru gritaba mi nombre desesperadamente.

-¡Natsuki!-. Sería muy riesgoso seguir en la limosina aunque pudiera tomar el control de esta puesto que ya la tienen localizada, no tengo una pistola para exterminar a nuestros perseguidores.

-¡NATSUKI!-. Otra bala entro furiosamente por la ventana asiendo los vidrios volar, escuchaba el llanto de Shizuru al ver como los pedazos de ventana se encajaban en mi cuerpo al actuar como un escudo humano para protegerle. Mi cuerpo se pegó al suyo al ver que a unos pocos metros se encontraba una pared contra la que la limosina seguramente se estrellaría.

Note como al abrir mi boca para decir unas palabras salpique sangre en el rostro de Shizuru, ella no paraba de llorar en silencio, de verme con ojos de miedo, de desesperación en su estado más puro. –Tienes que… *sentí como la sangre se amontonaba en mi boca y la trague* confiar en mí-. Su respiración se agitaba, sudaba en frio por esa terrible situación que a cualquiera le helaba la sangre que a cualquiera le hacía paralizarse y esperar su muerte sin objeción. Una bala más entro por el coche y sin siquiera yo saber cómo diablos lo logre pare la bala con mi mano antes de que atravesara la pierna de Shizuru.

-AAAAAAAAAAAAAAAA!-. El dolor en mi cuerpo comenzaba a hacer que viera borroso estaba llegando a ciertos límites que me costarían caro, si perdía más sangre esto se pondría muy pero muy feo.

-¡DEJA DE HACER ESO!-. Sollozo mi acompañante pero tenía que hacer una cosa más antes de parar esto, tenía que asegurarme de que estuviera bien, de que esos hijos de puta pagaran.

-Perdona pero aún tengo algo que hacer-. Patee con fuerza la puerta de la limosina asiéndola volar en la calle, esta dio contra el parabrisas de la camioneta que iba detrás asiendo que dieran un forzado frenon y fue entonces cuando mire esos hermosos rubíes que estaban frente a mí, cuando pare mi respiración.

-Ni se te ocurra soltarte de mí-. Fue lo último que le dije antes de abrazarle con fuerza, dejándola envuelta en mi lastimado cuerpo, manchándola con mi sangre sin poder evitarlo.

Salte de la limosina con ella protegida para que no se golpeara, no pude evitar el hecho de que yo fui quien derrapo en el asfalto causando que mi ropa se rompiera en el proceso y finalmente chocara contra la dura pared escuchando como algo se rompía al momento del impacto.

-Grrr-. Emití un gruñido de dolor, alcance a ver como el vehículo causante de todo se marchaba a toda prisa dejándonos ahí sin ninguna señal de por qué demonios hicieron todo eso.