Mica: ¡Hola mi gente! Espero que la estén pasando de 10 las vacaciones, queda poco para empezar las clases pero mejor cambiemos de tema. He vuelto con otro capítulo y espero que lo disfruten.
P/D: Recuerden dejar comentarios y perdónenme por los errores (y/u horrores) ortográficos ¡Disfruten! Y no olviden que acepto ideas y personajes, al igual que criticas buenas y/o malas XD
-Oye Kim, ¿estás bien?- pregunto Mikey acercándose a la mencionada, quien estaba sentada en el sillón mirando a la nada.
-Sí, es solo que…- miro al menor un momento, para después suspirar y desviar la vista, rascándose nerviosa el brazo. -…estaba pensando que sus armas no le hará nada a "él"-
-¿Por qué lo dices?- pregunto ladeando levemente la cabeza.
-Porque es un especie de demonio. Sus armas no podrán hacerle nada salvo que…- los ojos de Kim se abrieron como platos, al mismo tiempo que una sonrisa empezaba a aparecer en su rostro. -¡Mikey, eres el mejor!- sin borrar su sonrisa, abrazo a la confundida tortuga. -¡Chicos, necesito sus armas!- exclamo separándose de la tortuga. Raph y Leo salieron del do-jo, mientras que Donnie salía de su laboratorio, los tres con extrañeza ante aquello.
-¿Para que las necesitas?- pregunto Raph acercándose a Kim.
-Sus armas no podrás hacerle daño a "él" porque es un demonio- hablo con alegría ella, mientras que la cara de las tortugas era todo un poema.
-¿Y eso es algo bueno?- pregunto Donnie extrañado y algo sobresaltado.
-Déjame terminar- negó con la cabeza rápidamente. –No podrán hacerle daño salvo que yo haga algo son sus armas. Por eso necesito que me las den- entre los cuatro se vieron extrañados.
-E-Esta bien- con un poco de inseguridad, las tortugas dejaron sus armas en el piso con lentitud.
-Las estrellas y los shurikens también- hablo Kim con una enorme sonrisa. Después de unos minutos, Kim se encontraba sentada en el piso de forma india, con los ojos cerrados y con las armas a su alrededor. Los chicos tomaron cierta distancia, mirando fijamente a la chica. Vieron como Kim juntaba sus manos, como si estuviera por rezar, y respiraba profundo. Ella levanto levemente la cabeza y en cuanto abrió los ojos, un brillo se apodero de la habitación. En cuanto el brillo desapareció, los chicos se acercaron rápidamente a la chica y miraron sus armas, las cuales se veía algo brillantes.
-Wow- Mikey levanto sus nunchakus y los hizo girar, sonriendo enormemente. –Chicos, se sienten más livianos-
-Es cierto- asintió Donnie agarrando su bastón Bo y poniéndolo en su lugar. Miro a Kim, quien estaba con las manos extendidas, como si estuviera buscando algo. -¿Qué pasa Kim?- pregunto algo extrañado agarrado una de las manos de la chica.
-No es nada, solamente estoy ciega- se levanto con la ayuda del genio ante la mirada sorprendida de los demás. Sus ojos, los cuales estaban blancos, empezaron a tomar color lentamente. –Pero es temporal- sonrío.
-Pensé que sin tu cristal no tenías poderes- comento Leo extrañado.
-Jamás dije eso- levanto la mano, poniendo la palma de esta hacia arriba. Una esfera brillante se empezó a formar en la palma de su mano, llamando la atención de las tortugas. –El cristal aumenta los poderes pero no significa que no los tengamos- cerro la mano y la esfera desapareció. –La ceguera tan solo es un efecto secundario de usar mucha energía- se miro las manos y suspiro. –Efecto el cual podría evitar con mi cristal en mano pero no lo tengo- se encogió de hombros y sonrío levemente. –Espero que todo salga bien- pensó, para después suspirar.
… … … …
Kim miro aquella casa, sintiendo un escalofrió recorrer su cuerpo al recordad los días que estuvo ahí. Con un leve suspiro, abrió las puertas y entro con precaución.
-Tengan mucho cuidado- recomendó ella.
-Este lugar da escalofríos- comento Donnie entrando.
-E-Estoy contigo Don- apoyo Mikey temblando ligeramente. Justo en eso, la puerta se cerro de golpe, causando que los 5 se voltearan de golpe.
-Sabe que estamos aquí- hablo Kim llamando la atención de las tortugas.
-Supongo que estamos en problemas- hablo Raph con el seño fruncido mirando a su alrededor. En eso, Mikey grito y se escondió detrás del líder.
-¿Qué pasa Mikey?- pregunto Leo con preocupación al verlo temblando. El menor, sin salir de atrás de su hermano, apunto hacia una esquina oscura. Raph y Donnie empuñaron sus armas, mientras que Kim miraba la zona señalada detenidamente.
-¡Vallase!- exclamo una voz femenina y algo infantil. De entre las sobras salía una niña de piel grisácea, cabello negro, ropas sucias y maltratadas, con cadenas rodeando sus muñecas, ojos completamente negros y con lágrimas de color carmesí corriendo por sus mejillas.
-¡Esperen!- exclamo Kim al ver que Raph y Donnie estaban por atacar. Vieron extrañados como ella se acercaba a la niña. –Emily…tranquila- hablo con dulzura al ver que la niña iba a retroceder. –Soy yo- se señalo a sí misma. –Soy Kim, el ángel ¿recuerdas?-
-¿K-Kim?- la niña la miro fijamente, para después acercarse rápidamente y abrazarla con cariño. -¡Qué bueno que está bien!- se separo un poco y la miro a los ojos. –¿Pero qué haces aquí? No deberías haber vuelto-
-Tranquila, les prometí que los ayudaría y es lo que voy a hacer- le sonrío con tranquilidad, para después separarse por completo de la menor y mirar a su alrededor. -¿Dónde están los demás Emily?- le mencionada no dijo nada, simplemente bajo la vista.
-¿Qué pasa pequeña?- pregunto Leo acercándose a ambas.
-P-Pues…- jugo nerviosa con sus manos, provocando un leve sonido por las cadenas chocando entre sí. -…fueron encerrados por ayudar a que Kim escapase-
-¿Q-Que…?- la mencionada agito levemente la cabeza.
-¿A qué te refieres con eso?- pregunto Leo extrañado.
-Nosotros lo distrajimos mientras ustedes entraban y la sacaban- Emily suspiro y miro a la tortuga. –Es por eso que encerraron a todos en el sótano-
-¿Y por qué no te encerraron a ti también?- pegunto Kim extrañada.
-No lo sé- negó lentamente con la cabeza. –Pero estaba furioso cuando tú te fuiste- comento mirando a Kim. En eso, Mikey se acerco lentamente y miro a la niña parado desde atrás de su hermano. -¿Tu?- Emily miro fijamente a la tortuga de naranja.
-N-No vas a gritarme como la ultima vez, ¿verdad?- pregunto el menor con inseguridad, suspirando de alivio al ver como Emily negaba con una sonrisa en el rostro.
-Lo lamento mucho por eso- se froto el brazo con nerviosismo. –E-Es que no sabía que eras amigo de Kim-
-No te preocupes- sonrío Mikey saliendo por completo de su escondite. Raph también se acerco y rodo los ojos al ver como Mikey y Emily chocaban los cinco.
-¿Estás bien Don?- pregunto Raph volteándose hacia el mencionado, quien estaba mirando de manea perdida hacia a la oscuridad. Todos se voltearon hacia el genio.
-¿He?- Donnie agito la cabeza y los miro con una sonrisa nerviosa. –S-Si, no se preocupen- se acerco a ellos rápidamente pero la pequeña Emily lo miro con atención.
-Tengo un muy mal presentimiento- pensó con preocupación.
