¡NO TENGO PERDÓN DE DIOS!

Oh glob, lamento haberme atrasado tanto tiempo. Por diossss... fueron casi 3 semanas! Cuando llegó el primer miércoles de subir este capítulo tenía muchísima tarea! y al siguiente también!, cuando acababa estaba demasiado adormilada para volver a subir... Pero esa no es ninguna excusa, la verdad fui perezosa, y lo lamento mucho.

De hecho ahora estoy en temporada de exámenes. Así que aunque en estos días estoy estudiando como bestia, la tarea ha cedido este fin de semana, así que vale más tarde que nunca. (Excusas, excusas...)

¡Pero aquí está! Por nada de este mundo dejaría de publicar.

¡Así que basta de disculpas y vamos directo al capítulo! Espero que lo disfruten :D

Saluditos -3-


Capítulo 4: Reencuentros

Orihime salió precipitadamente hacia el pasillo para atender a quien quiera que estuviera llamando a su casa, dejando a un pensativo y confundido Ulquiorra en la cocina. En el trayecto, ella trató de limpiarse todas las lágrimas para de tener el mejor aspecto posible y poder recibir decentemente a la inesperada visita que la esperaba afuera. Se llevó una gran sorpresa al abrir la puerta, y la alegría que sintió en ese momento logró amortiguar un poco su alterada alma.

— ¡Rukia!

La nombrada mostró una gran sonrisa antes de abrazar a Orihime con fuerza. Ella le correspondió felizmente mientras observaba a su amiga. Desde la última vez que la había visto, no había cambiado mucho. Debajo de la boina que traía puesta, pudo ver que su corto cabello seguía casi pegado a su cráneo, y que su característico mechón atravesaba su frente. No estaba muy segura, pero Orihime vio que había crecido unos cuantos centímetros, aunque eso podría deberse a que calzaba unas botas de tacón. Iba vestida con un abrigo largo y unos pantalones un poco ajustados, por lo que en general, se veía muy elegante.

Después de quitarse los zapatos y entrar a la casa, Rukia se dejó caer en el sillón, se quitó la boina y suspiró cansinamente mientras cerraba los ojos.

—Es genial estar por aquí de nuevo, Orihime. Hace tanto tiempo que no nos vemos... Tenía muchas ganas de verte. Han pasado muchas cosas...

Luego abrió los ojos y miró a Orihime con una expresión radiante. Entonces, sacó de uno de los bolsillos de su abrigo un paquete de dulces con la cabeza de un conejo. Parecía que moría de ganas por mostrarle algo a la pelirroja.

—Es más, te voy a mostrar una de ellas. Tengo una sorpresa para ti —dijo.

Entonces aplastó la cabeza de Chappy y se tragó el colorido dulce que salió de ella. Enseguida, Rukia pareció desvanecerse en el momento que salía su alma del gigai en que se encontraba.

Orihime ya estaba acostumbrada a ver salir a las personas de sus cuerpos, vistiendo extraño y empuñando espadas, pero se llevó una sorpresa al ver que Rukia no salía de su cuerpo vestida con su kimono negro; en vez de ello, un bonito haori blanco a la medida de la pelinegra cubría su figura. Aún sonriente, como una niña que presume un regalo a sus amigos, se dio la vuelta y Orihime vio en su espalda el estampado de un trece escrito en kanji y encerrado en un rombo. La pelirroja tardó un poco en procesar la información, y cuando acabó de hacerlo, Rukia afirmó su suposición al exclamar emocionadamente—: ¡Soy capitana!

Orihime, que sintió cómo la emoción de su amiga la contagiaba poco a poco, se acercó a ella para abrazarla nuevamente, a lo que se les unió el alma modificada dentro del cuerpo de Rukia, que gritaba "¡Pyon, pyon!" mientras las tres daban saltitos de alegría.

Ulquiorra, en cambio, no se había movido de la cocina. Recargado en el marco de la entrada, estaba mirando la escena que se desarrollaba enfrente de él con una mezcla de desconcierto y alivio; al menos Orihime ya no estaba llorando, pero le sorprendió la rapidez con la que ella había cambiado de estado de ánimo.

Las chicas seguían dando pequeños grititos, aunque pronto dejaron de saltar. Cuando las tres estuvieron en calma y se lanzaron al sillón, Orihime fue la primera en hablar:

— ¡Eso es maravilloso, Rukia! Pero... Me queda una duda. ¿Qué pasó con Ukitake?

La expresión de Rukia se ensombreció un poco, por lo que Orihime supuso que había pasado algo malo. Pero, al ver que seguía sonriendo, dejó de preocuparse.

—Oh, bueno, lo que pasa es que el capitán general lo reprendió porque, debido a sus problemas de salud, falta por periodos muy largos con sus deberes. Yo le dije que no había problema porque yo estaba ahí para cubrirlo, pero había asuntos en los que yo no tenía la suficiente autoridad para resolver. Por lo tanto, hice la prueba frente a los capitanes, y bajo la recomendación de Ukitake, y mi hermano, me nombraron segunda capitana del décimo tercer escuadrón.

Rukia habló muy atropelladamente, orgullosa de poder contar su historia. Su gigai aplaudió con palmaditas rápidas, y después Rukia sacó su guante para retirar la píldora de su cuerpo temporal para volver a él. Abrazó una última vez a Orihime, y luego reparó en Ulquiorra, quien las seguía viendo impasible desde la cocina.

Rukia soltó una carcajada.

— ¿Qué demonios te pasó?

Ulquiorra miró a Rukia con odio; Orihime, en cambio, los miraba confundida.

Rukia soltó otra carcajada y se levantó. Se paró frente a Ulquiorra y le dio unas palmadas en el lugar donde se le estaba hinchando el golpe que le propinó Orihime. Volteó a verla y al notar su desconcierto, le dijo—: Orihime, te presento a mi teniente.

Esa noticia, en vez de aclararle las ideas, la hizo confundirse todavía más. Rukia volvió a reírse.

— ¿No te la ha dicho? —volteó a ver al chico—Ulquiorra, eres demasiado modesto.

El aludido miraba hacia otro lado, con el ceño fruncido. Parecía ofendido, pero a la vez avergonzado.

—No tuve tiempo de hacerlo —contestó en voz baja.

— ¿Ah, no? —entonces reparó en los ojos hinchados de Orihime, y soltó un silbido por lo bajo. —Ulquiorra, ¿qué le hiciste? De seguro te metiste a la casa y le pegaste un buen susto... Eres un pervertido.

—Tú me dijiste que entrara. — Ulquiorra masculló por lo bajo en tono de reproche mientras evitaba la mirada de las dos chicas.

—Quien terminó golpeado no fui yo, ¿o sí? — la pelinegra respondió mirando a Ulquiorra con altivez mientras cruzaba los brazos y sonreía con sorna.

—Pero yo te dije que sería mejor esperar afuera...

—Ay ya. No seas quejica —Rukia volteó a ver a Orihime, que seguía igual o peor de confundida. Rió un poco y luego le explicó—: El muy creído se graduó de la academia en dos años. Para cuando vine aquí la última vez, aún no nos habíamos encontrado. Cuando escuchamos de él, e ingresó al Gotei 13, solicitamos que entrara a nuestra división. Decidimos actuar de inmediato porque Mayuri se enteraría en cualquier momento de su origen y lo hubiera convertido en una rata de laboratorio. Nos debes la vida, ¿a que no Ulquiorra? — le pellizcó una mejilla—, aunque fue un desagradecido por un tiempo. Insistía e insistía que lo trajéramos al mundo real— le lanzó una mirada insinuativa a Orihime— pero era tan hábil que no podían mandarlo de encargado de área, claro que no. Luego me nombraron capitana y él era el único que...

Rukia seguía hablando, dando golpecitos al hombro de su teniente, y Orihime sintió cómo sus mejillas ardían. "Así que él había intentado venir aquí para verme..." Bajó la mirada y negó con la cabeza rápidamente; ni que ella fuera tan importante para que fuera la razón de las ganas de Ulquiorra por volver al mundo real. Podría haber muchas razones más: vengarse de Kurosaki, por ejemplo.

Mientras Rukia seguía con su perorata, Orihime alzó la vista y una vez más su mirada y la de Ulquiorra se cruzaron; lo que fuera que estaba diciendo Rukia, y todo lo que ya había dicho, seguramente era demasiado vergonzoso para él, pues en sus mejillas también se distinguía un leve tono rosado; además de ello, su expresión seguía siendo impasible. Ella sonrió al darse cuenta de que, aunque él fuera ya un alma semi—humana, sus viejas características de cuando era un arrancar estaban casi intactas. En los labios de él también se dibujo un leve gesto que correspondía al de Orihime, y luego desvió la mirada a Rukia para escuchar algo que acababa de decir.

—... Y eso nos lleva a la razón por la que estamos aquí. Si te habrás dado cuenta, hay muchos más menos grande de lo normal rondando por la ciudad. Seguramente es porque Karakura es el juureichi, pero aún así es muy extraño que esto pase y la situación puede empeorar. Como la decimotercera división tiene dos capitanes, decidieron mandarme a mí y traje a dos tenientes... Al desagradecido —volvió a golpear a Ulquiorra— y a Rangiku.

La expresión de Orihime se iluminó aún más, y cuando por segunda vez se escuchó que llamaban, salió volando y casi se tropieza con sus propios pies. Al abrir la puerta estuvo a punto de chocar con un par de enormes pechos, pero se detuvo a tiempo para encontrarse con los bellos ojos azules de la persona de la sociedad de almas que había extrañado más, además de a Rukia.

Matsumoto estaba más guapa que la última vez que Orihime la vio, si eso era posible. Su rubio cabello, más largo, caía a sus lados suavemente. Iba vestida con un suéter de cuello de tortuga y traía un pantalón ceñido y unas botas de tacón alto. Se veía preciosa; sin embargo al mismo tiempo se le notaba cansada, por no decir triste; aún así, al ver a Orihime se alegró de inmediato y la abrazó fuertemente.

— ¡Cuánto tiempo sin verte Hime! Mírate, ya eres toda una mujer.

Entró a la casa y saludó a Rukia, alegre; luego volteó a ver a Ulquiorra y dio una carcajada tan fuerte que Orihime dio un saltito.

— ¿Qué diablos te pasó? ¿Eso se lo hiciste tú, Rukia?

—No; fue Orihime —contestó ella despreocupadamente, y se unió a la risa de Rangiku.

— ¿En serio? ¿Pues qué le habrás hecho para que te dejara así? Ulquiorra, pequeño pervertido.

El aludido no dijo nada y sólo se conformó con fruncir el ceño brevemente y mirar a Rangiku de la misma manera que a Rukia cuando le dijo lo mismo. Y aunque parecía querer que se lo tragara la tierra, por su silencio, Orihime imaginó que usar a Ulquiorra como método de entretenimiento era algo común para su capitana, y seguramente también para algunos de los tenientes. Mientras se imaginaba a Rangiku pintándole la cara mientras dormía, Rukia dejó de reír, suspiró y siguió hablando.

—Ahhh... Vale. Ahora que Rangiku está aquí será mejor que aclaremos unas cosas... Es desconocido cuánto tiempo tengamos que pasar en el mundo real. Nos añadiremos a sus vidas y haremos las cosas de humanos que ustedes hacen, así que les pediremos que por favor nos ayuden a incorporarnos. La vez pasada fuiste muy amable al dejar que Rangiku y el capitán Hitsugaya se quedaran en tu casa. Ahora te lo pido de nuevo, con estos dos.

— ¿Qué? —su voz se alteró notoriamente; miró a Rangiku y a Rukia, que le sonreían con toda naturalidad, como si hubiera sido obvio que ella solita llegara a esa conclusión. —Yo... Bueno, sí, está bien. Pero, ¿no sería mejor que Ulquiorra se quede con otro chico y tú te quedes con Rangiku y conmigo? Creo... Que así sería más cómodo para todos...

Las mejillas de Orihime volvieron a encenderse y miró a Ulquiorra con nerviosismo. Primero lo había golpeado, luego le había gritado y ahora se refería a él como un invitado no deseado. Perfecto Orihime, pensó. Se supone que deberías estar feliz, no intentando que piense que sigues siendo la adolescente inmadura que secuestró hace años...

A él no parecía importarle mucho la discusión; cualquiera creería que no le importaría dormir en una banca en el parque. Después de escuchar la réplica de la pelirroja, él se limitó a decirle un suave "te lo dije" a Rukia, y regresó a la cocina para buscar otra bolsa de hielo. Rukia lo ignoró y siguió hablando con Orihime.

—Tienes razón Orihime, pero el detalle está en que nadie aparte de ti sabe que él está aquí, y conoces a Ichigo: no dudaría que se abalanzara sobre él nada más verlo. Contigo estará mejor.

Entonces Rangiku rodeó los hombros de Orihime con un brazo y la zarandeó suavemente.

—No te preocupes, Hime. Ulquiorra no dañaría ni a una mosca. Pronto te darás cuenta de que es muy divertido pintarle la cara cuando duerme.

Rukia asintió convencida.

—Creí que él tenía el sueño más ligero...

Pero las otras dos rieron de nuevo y el comentario quedó apagado. Ulquiorra las ignoró y se metió más en la cocina. Luego Rukia vio la ventana, iluminada con la luz artificial de la calle y añadió—: Y hablando de Ichigo, será mejor que vaya a su casa pronto, se está haciendo tarde y necesito tener una cama donde dormir.

— ¿Segura que Kurosaki te dejará quedarte en su casa?

—Bueno, no tengo otro lugar aquí al que pueda llamar mi hogar. Además, sus hermanas y su papá me aman; aunque él no quiera, ellos no dejarán que me quede en la calle.

Abrazó por última vez a Orihime, se puso la boina y se dirigió a la puerta.

—Ya daré mi informe mañana. No creo que los de la sociedad de almas se alarmen mucho por unas cuantas horas de retraso del informe del capitán. ¿Qué sucede Orihime?

La chica miraba a Rukia con gesto dubitativo, y pensó un momento antes de contestar: —¿Van a tener que volver a instalar esa especie de televisor gigante en mi casa?

Rukia sonrió.

—No será necesario— sacó de otro de sus bolsillos una especie de esfera con patitas— los del departamento de desarrollo han progresado mucho ahora que dejan que Urahara se pasee por allí. Creo que se sienten aliviados de no tener que seguir siendo los experimentos de Kurotsuchi. Bueno, nos vemos.

Y salió del apartamento. Después de un momento se escuchó el sonido de un coche, lo cual extrañó a Orihime, pero al comprobar que no se oía ningún sonido de choque o explosión, se tranquilizó y Rangiku se dirigió a ella: —Sería bueno que me digas dónde voy a dormir. Mientras lo decides, tomaré un baño. La tina que tenías en el otro apartamento era genial, ahora veremos qué tal está ésta —luego miró hacia la cocina, donde Ulquiorra se estaba frotando la cabeza con una nueva bolsa de hielo, indiferente a la conversación, y susurró—: Es obvio que a él ya lo conocías de antes. Rukia me dice que no es seguro conversarlo en público, así que espero una explicación tuya. Te doy tiempo, soy muy accesible.

Le guiñó un ojo y desapareció por el pasillo en busca del baño, dejando a Orihime y a Ulquiorra solos de nuevo.


—Siento mucho lo que ha pasado hoy.

—...yo irrumpí aquí sin tu permiso.

—Pero no debí tratarte así; debería haberte recibido de una mejor manera, cómo a un...

Orihime se detuvo ahí. Los brillantes ojos de él se posaron en los de ella.

— ¿Cómo a un qué? No somos nada, Orihime —al hablar, lo había hecho en un tono tranquilo, como si estuviera explicando algo sencillo, y no en ése frío y cruel al que ella estaba acostumbrada.

—Lo sé —respondió ausente. Se perdió en esa mirada verde mientras asentía en silencio, sintiéndose extraña por la tranquilidad presente la atmósfera.

—Aún así... Aquí estamos, al parecer, necesitándonos el uno al otro...

Ella lo miró curiosa. Además de su sinceridad, lo que más le sorprendía de Ulquiorra era que dijera algo tan lleno de significado de una manera tan sencilla. Luego él añadió: —No hay ningún sentido detrás de eso.

Ella sonrió al recordar viejos tiempos.

—Lo sé.


Orihime despertó a la mañana siguiente con un martillante dolor de cabeza. Sin subir la cortina, se quedó boca arriba en el futón mientras se quedaba mirando al techo, preguntándose qué tan real había sido la noche anterior.

Permaneció en total silencio intentando escuchar cualquier señal de que el hombre que había creído muerto durante seis años realmente se encontraba en la misma casa que ella.

Con cuidado, se levantó del futón, se vistió, miró añorante su cama, dónde sólo se notaban unos mechones rubios entre las sábanas y despacio, abrió la puerta de la habitación, caminó por el pasillo, y llegó cerca de la sala, donde escuchó la suave respiración proveniente de la persona dormida en el sofá.

Se quedó escuchándolo por unos minutos, y mientras su corazón latía aceleradamente, se percató de que por fin, "está vivo..." era un pensamiento que reflejaba la realidad, y no un esfuerzo de aferrarse a una esperanza vana.


Hey, hasta aquí!

¿Qué les pareció? Ya está acabando la introducción deprimente y ya para la próxima entramos más a la historia (supongo XD). Los otros personajes de la sociedad de las almas también entraran en el argumento de manera importante.

¡Hora de contestar reviews!

Pitukel: Hola! XD Que Orihime y Ulquiorra se encuentren hechos un lío es lo que quiero que se note, así que es genial que se haya notado! Muchas gracias por leer y espero que este cap también te haya gustado. ¡Un beso!

nura jenova: Es grandioso que la historia te parezca interesante. Así el deseo de no atrasarme de nuevo arde en mí (?)... Esta vez no se vio nada de Hinamori, pero para la otra te aseguro que sí lo hay (creo XD)... Gracias por el ánimo y hasta el siguiente cap. ¡Saludos!

Andyhaikufma: En una buena parte de la introducción me basé en el one-shot de Unmasked, de hecho XD... Esque simplemente me encantó. Kubo sacó la escencia nihilista de Ulquiorra a un punto tan puro que me fascinó por completo... y luego con eso de "Felicidad" y luego la cara de Orihime enfrente al despertarse... Fue un consuelo para mí saber que Tite hizo que Ulquiorra sintiera algo por ella (aunque Orihime no lo haga, maldito Ichihime (aunque también me gusta, prefiero mil veces el Ulquihime)) XD...

Y te juro que yo también quisiera que Ulquiorra reviviera en la historia oficial, como fuera, pero que volviera de alguna forma TT3TT...

Y bueno, ya viste que Ulquiorra estuvo friegue y friegue para ir al mundo real (muy a su manera por supuesto, te lo dejo a la imaginación XD), y ahora que están los dos bajo un mismo techo las posibilidades son infinitas muajajaja!

Me alegro que la historia te guste y te agradezco mucho el que sigas la historia. Y una disculpota por no actualizar pronto. Un abrazo y un beso enorme :D

EldaCifer27: Traerlo como shinigami era la mejor forma que se me ocurrió, las ideas afloraron mejor así XD... Respecto al Ulquihime, no sé cuando empiece con el fanservice, pero entre los dos no faltará tensión y sentimientos encontrados, te lo juro. Con Shinji espero sacar su lado trolleante, pero serio a la vez. A este hombre le pueden faltar muchas cosas, pero nunca el estilo :D...

Y así me gustan tus ánimos en estilo política barata, ¡no importa! Espero que te haya gustado este cap y nos vemos en el que sigue ;D

emili: Me alegra que te haya gustado la historia. ¡Sigue al pendiente, que aunque me desaparezca por ahí por un tiempo sigo publicando! Un beso :)

Ellie-chan: Hola! Es genial que ta haya gustado la historia y que te haya parecido interesante. Gracias por las porras, y te aseguro que este fic es 100% Ulquihime. Nos estamos leyendo :)

kiharus: Tu me debes un review, señorita, así que exijo uno más largo que el capítulo que acabo de publicar... Aún así te debo un ajuste de cuentas XD Saluditos .3.

Bueno, nos vemos en el siguiente cap, y espero no tardarme tanto! ¡Muchos saludos a todos :D!