Capítulo 4

Al día siguiente Quinn despertó en su habitación con la misma ropa del día anterior. Supuso qué Thomas la había llevado, pero al pasar por el living la persona que estaba acostada en el sofá no era Thomas sino una morena hermosa de ojos color chocolate que dormía muy tranquila. Quinn se había quedado helada al verla ahí. No sabía porque Rachel estaba en su living. Como había llegado ahí si ella nunca le dio su dirección, la única opción q le quedaba era que Thomas la había llamado. Efectivamente Quinn se acercó al teléfono y ahí junto a este estaba la tarjeta con el número de la morena. Quinn se acercó a Rachel para poder despertarla. Se veía tan tierna durmiendo ahí, abrazada a una manta.
-rach despierta, vamos Rachel tienes q levantarte.-
Quinn intento despertarla y Rachel no reaccionaba así que se le ocurrió una forma no muy relajada de levantarla.
-BERRY MUEVE TU TRASERO DE MI SOFÁ EN ESTE MISMO MOMENTO.- esa si era la Quinn del instituto.
Rachel sobresaltada no sabía que había pasado sólo se dio cuenta donde estaba y con quien cuando cayó al suelo del susto que le dio Quinn.
-qué demonios Quinn, casi me matas de un susto. Esas son formas de despertar a una persona?- Rachel tenía la mano en su pecho, todavía no se reponía del susto.
Quinn reía a carcajadas por el estado de la morena. Rachel en ese momento se fijó en la rubia que tenía delante, esa sonrisa que tan loca la volvía, esos ojos llenos de alegría. Esa era la Quinn que quería volver a ver. Ella estaba dispuesta a todo por la chica de ojos avellana. Cuando Thomas la llamo ella acudió sin pensarlo a la casa de la rubia. Sabía que Quinn no estaba bien y quería cuidarla.
-vamos rach era la única forma de despertarte. Te compenso con un desayuno?-
-más te vale que el café sea doble.-
Las chicas pasaron el desayuno tranquilas entre charlas. Quinn debía volver al estudio a trabajar pero Rachel le informo que ese día se quedaría todo el día en casa.
-Thomas dijo que tenías que hablar conmigo y que no se te ocurra aparecer en el estudio.-
-Thomas debería mantener la boca cerrada de vez en cuando.- dijo la rubia un tanto enojada con su socio y amigo.
-Quinn sé que necesitas tiempo, pero es importante que me cuentes que te pasa? Qué es eso tan grave que te sucedió en Londres para que hayas cambiado tanto?.-
-no puedo rach, es muy complicado, no quiero alejarte de mí, y sé que mi pasado hará que no vuelvas a hablar conmigo. No quiero que eso pase.-
-Quinn, escúchame bien, nada ni nadie va a lograr que yo me olvide de vos y me aleje. Siempre voy a estar a tu lado pase lo que pase.-
-es difícil, no sé por dónde empezar.-
-cuéntame desde el principio, desde que llegaste a Londres.-
-está bien pero necesito que me prometas que no me vas a interrumpir hasta que termine de hablar.- Rachel asintió sin decir nada y la rubia continuo hablando.- cuando llegue a Londres seguí estudiando fotografía y en uno de esos cursos conocí a Alex un chico inglés que al principio me pareció encantador, su sonrisa te convencía de todo. Y yo como una estúpida caí en su juego.-se lamentaba Quinn mientras seguís con la historia.- 3 meses después él era mi novio, pero las cosas empezaron a cambiar, unos meses después él consiguió trabajo en un bar. En las noches llegaba muy alcoholizado y drogado, habían pasado 6 meses desde que me golpeo por primera vez. Yo no sabía qué hacer, tenía miedo su padre era un respetado juez y nunca me iban a creer. Él era otra persona, ya no lo conocía. Una noche llego más borracho que nunca y tenía una botella en la mano e intento propasarse conmigo y me tiro a la cama. Le dije que me soltara que no quería tener relaciones con él y no le importó. Me golpeo con la botella y yo caí inconsciente al suelo.- Quinn aguantaba las ganas de llorar para poder terminar con la historia. Pero su cuerpo le costaba mantenerse en pie. Rachel lo noto y abrazo a la rubia sin decir nada sólo un abrazo donde decía todo.
-si quieres podemos seguir otro día Quinn, de verdad no hace falta que sigas ahora te hace mal.-
-si no lo saco ahora no voy a tener el valor de volver a hablar otro día Rachel.-
-está bien te escucho.-la morena estaba atenta a todo lo que la rubia decía.
-al otro día amanecí desnuda en la cama, tenía sangre en las uñas y el labio me dolía igual que la cabeza. Esa fue la primera vez que me tomo por la fuerza. Sé que fui una tonta porque tendría que haberme largado de ahí lo antes posible. Pero tenía mucho miedo. Todas las noches era igual, él llegaba borracho y hacia conmigo lo que quería. Después de unos meses conocí a Mark, era mi ayudante en el estudio de fotografía y me fui enamorando de él. Teníamos un amor a escondidas. Alex seguía igual que siempre ya no me importaba que me tomará por la fuerza, en esos momentos yo no pensaba, sólo dejaba mi cuerpo ahí y mi mente ya no existía en esa habitación. Mark lo sabía e intentaba ayudarme aunque no sabía qué hacer, hasta que un día me entere que estaba embarazada.-
El bebe es de... de...- pregunto la morena con miedo.
-tranquila es de Mark, yo sabía que no podía ser de Alex, porque él no podía tener hijos. Se lo dije a Mark y él estaba feliz con la noticia queríamos fugarnos y huir de Alex, pero cuando Alex se enteró estaba furioso y amenazó con matar a Mark, yo me iba a escapar con él esa misma noche, pero Mark nunca llego al aeropuerto. Yo me fui porque se lo había prometido. Después de unos meses sin noticias de Alex y Mark, me entere que Mark había muerto, que lo habían matado en un bar. Y supe que fue Alex, no tenía pruebas pero sabía que él era el culpable. Ahí fue cuando decidí volver a tenía que huir Rachel. Estaba destrozada, yo lo quería mucho a Mark, íbamos a tener una hija y el maldito de Alex lo mato, y todo por mi culpa.- Quinn era un mar de lágrimas y Rachel la abrazo.
Rachel también lloraba, sentía impotencia, dolor, bronca, ganas de matar a ese maldito por haber hecho sufrir a su rubia.
-no es tu culpa Quinn. Vos hiciste lo que pudiste para sobrevivir al lado de ese tipo.-
-tengo miedo rach, tengo miedo de que me encuentre y le haga daño a Emma. Por eso no quiero acercarme a vos, no quiero que te haga daño.-
-bonita, no te va a encontrar, no te va a hacer daño, ni a vos ni a Emma y tampoco a mí. Te lo prometo. No me alejes de tu vida, ahora más que nunca déjame cuidarte, a vos mi hermosa rubia y a esa preciosura que viene en camino.- Rachel no lo pudo evitar y le dio un beso en los labios a Quinn. La rubia al sentir esos cálidos y carnosos labios no pudo resistirse tampoco e intensifico un poco más el beso. Se tuvieron que separar porque necesitaban aire pero dejaron sus frentes juntas, se miraban a los ojos y se transmitían todo el cariños que se tenían.
-no me alejes Quinn, de verdad quiero cuidarte.-
-prométeme que te vas a cuidar vos también, por favor, nunca me personaría que te pase algo.-la rubia tenía más miedo por Rachel que por ella misma. De verdad quería cuidarla.
-te lo prometo bonita.- Rachel cerró esa promesa con un beso.
Así se quedaron un rato abrazadas hasta que el sueño venció a la rubia. Rachel se levantó del sofá y se dirigió a la cocina a preparar el almuerzo. Quinn comenzó a desperezarse y el aroma a comida que salía de su cocina la despertó por completo.
Quinn se levantó y camino hacia su cocina y ahí se encontró con la imagen más perfecta del mundo. Rachel estaba concentrada cocinando. Su cabeza tenía harina al igual que su delantal. Estaba tan metida en lo que hacía que no se dio cuenta de que una rubia estaba parada detrás de ella con una sonrisa en su rostro.
-te ves hermosa en mi cocina.- susurro Quinn en su oído y la morena se sobresaltó al sentir la cercanía de la rubia con su cuerpo.
-QUINN! Me asustaste. Pensé que estabas dormida.- Rachel se había puesto nerviosa por la cercanía de Quinn con su rostro.
Quinn lo noto y lo uso a su favor. Quería probar que tanto sentía la morena por ella.
-sí, estaba dormida pero ese olor deliciosos me despertó. Y aparte ya no sentí tus brazos a mi alrededor.-Quinn lo dijo muy sensual y a la morena se le erizó la piel.
-eh... No... No quería despertarte pero es tarde y tienes que almorzar bien para estar fuerte y para que Emma tenga todos los nutrientes que necesita.- la morena bajaba la cabeza y el color de su cara incrementaba a medida que Quinn se acercaba a ella.
-bueno gracias rach, pero que estas cocinando?.-
-lasaña vegan. Es sana y alimenta bastante bien.-
Quinn se dio vuelta para ir al baño y sintió una punzada muy fuerte en su estómago. Estuvo a punto de caer al suelo sino hubiera sido por Rachel que logró sujetarla a tiempo.
-Quinn q sucede? Estas bien? Vamos a sentarte. Hay que llamar a tu médico o llevarte a un hospital para que te vean.- la morena hablaba sin parar y la rubia la detuvo.
-está bien Rachel, sólo fue una puntada, es normal a veces cuando pasas por situaciones estresantes.- dijo la rubia con una mueca de dolor en el rostro. No quería preocupar a la morena pero le había dolido mucho el vientre por lo que decidió relajarse.
-está bien mejor te acompaño a recostarte y te llamo cuando la comida este lista si?.-
-está bien avísame cuando ya esté lista.
Rachel acompaño a la rubia a su cuarto y la recostó mientras volvía a la cocina para seguir con la comida.
Quinn no se sentía muy bien, de verdad le dolía pero ella pensó que era a causa del estrés.
Rachel ya había apagado el horno y estaba todo listo para el almuerzo. Cuando fue a la habitación de la rubia para avisarle, pero no la encontró.
-Quinn? Estas en el baño?- la rubia no contestaba y Rachel se comenzó a preocupar.
Abrió la puerta del baño y ahí estaba Quinn tirada en el suelo con manchas de sangre en sus piernas.
Rachel se asustó mucho y corrió hacia la rubia para levantarla. Quinn estaba inconsciente y Rachel estaba desesperada.
Bajó por su celular y llamo a una ambulancia.
Una vez que llegaron al hospital, a la rubia la ingresaron en urgencias y Rachel tuvo que esperar fuera de la sala. Estaba nerviosa y con mucho miedo de que algo le sucediera a ella o a Emma. Ella había insistido en que le contará toda la historia de Londres y la rubia no podía sufrir ese tipo de estrés. Si algo le llegaba a pasar no se lo perdonaría jamás.
Había pasado una hora y nadie salida para informarle como se encontraba la rubia.
-familiares de la señorita Fabray?- pregunto una enfermera.
-si yo soy...- Rachel no sabía que decir claro que no era familiar de Quinn pero algo tenía que inventar.
-usted es?.-
-la novia.- Rachel estaba roja de la vergüenza pero era lo único que se le ocurrió para que la dejarán pasar.
-está bien, la señorita Fabray ha sufrido pérdidas en el embarazo pero logramos estabilizarla, la bebe está bien pero tiene riesgo de nacer prematura. Ahora está descansando y se quedará la noche en observación.-
-Puedo verla?-
-claro venga conmigo.-
Rachel entro a la habitación y se congeló con la imagen que vio. Quinn estaba en una cama llena de cables por todos lados. Estaba dormida y relajada.
La morena se acercó y tomó su mano. Ver a la rubia tan frágil le partía el corazón. Realmente la amaba y quería cuidarla de todo.
-rach?- la rubia dijo su nombre en un susurro.
-hola bonita acá estoy, como te sientes?-
-un poco mareada, pero estoy mejor.-
-Quinn si te llegaba a pasar algo te juro que me moría. No sabes lo asustada que estaba.-
De pronto entro una enfermera a revisar a Quinn.
-menos mal que ya se despertó señorita Fabray, su novia estaba muy preocupada por usted y estaba volviendo locos a todos en el hospital.- dicho esto se retiró de la habitación dejando a las dos chicas sorprendidas pero más que nada a la rubia que no entendía nada.
-porque dijo eso la enfermera?-
-eh, bueno es complicado y no quiero que te enojes fue algo que dije para poder entrar ya que sólo familiares entraban a verte y yo no me podía aguantar.- la morena no respiraba al hablar. Y esto le causo mucha gracia a la rubia.
-rach, jamás me podría enojar con lo que dijiste, en cierto punto es halagador.-
Rachel estaba muy ruborizada y no se había percatado de la cercanía de la rubia. Quinn No pudo resistirse y dejo que su cuerpo y corazón se hicieran cargo de la situación fue un duce y tierno beso; el cual marcaría el inicio de un cambio; si bien no duro mucho fue dulce y lleno de amor y ambas lo sintieron y notaron.
-¿Qué fue eso?-dijo la morena que todavía no salía de su asombro.
-un beso… no se precisamente en donde estamos paradas… lo único de lo que si estoy segura es que te necesito a mi lado y te necesito en mi vida.-Quinn de verdad la quería a su lado. Rachel era muy importante para ella y no quería perderla.
-y ahí estaré contigo.-le contesto la morena regalándole otro beso.

Así se quedaron varias horas dándose mimos hasta que la rubia se quedó dormida.

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