En definitiva tener todo ese tiempo libre le ayudaba con sus nervios destrozados, el poder ir a donde quisiera y hacer lo que quisiera, sin tener que estar caminando entre las sombras, o escuchando los estúpidos planes de un científico venido a menos.

Tomo otra revista para ojear, analizando el contenido con un leve vistazo, metiéndola en la pequeña canasta plástica, sonrió al encontrar rediciones de Hakumo Tori, uno de sus escritores favoritos de ciencia ficción — ¿Disculpe? — pregunto mirando a la encargada, una linda jovencita de pelo rubio, que no dejaba de sonreírle, lo que en sí mismo le resultaba un poco incómodo.

— — Si — respondió la encargada sonriendo.

La villana dio dos pasos más acercándose al mostrador — tendrá la precuela — comento señalando el libro en cuestión — solo eh encontrado cinco semillas de naranja — cuestiono volteando levemente al estante de donde tomara el tomo que sostenía entre sus dedos — pero no veo por ningún lado brotes de cereza — intento hacer memoria sobre la trilogía en cuestión, era si no recordaba mal, brotes de cereza, cinco semillas de naranja y el ultimo numero era el aclamado un nashi antes de dormir.

La dependiente teclo en su ordenador y reviso brevemente la lista — el libro que está buscando por el momento no se encuentra en nuestro inventario — la villana dejo salir un bufido de irritación ante la respuesta — pero si gusta puedo mandárselo a pedir a la sucursal del norte — ambas miradas se cruzaron — mañana puede pasar por el si así lo requiriera — Shego asintió mientras entregaba la canasta y su contenido, analizando cuanto tiempo le tomaría releer su trilogía favorita.

Tres días después, miro la nota que encontrara entre las páginas del libro, la letra era bonita y recordaba a la chica como alguien que en otro momento quizás le viera gustado conocer, dejo salir un suspiro mientras se estiraba en su sillón.

En verdad estaba pensando en salir con una chica, no es que a ella le gustaran de esa manera, bueno no estaba cerrada completamente a la idea de explorar ese lado de su sexualidad, se sonrojo un poco, por qué diablos llegaría tan lejos con una completa desconocida, negó mientras se ponía de pie, caminando hacia su recamara, mordiéndose el labio un poco agobiada por tantas ideas que en esos momentos bombardeaban su mente sin parar.

El aire fresco, compensaba en parte, estar parada enfrente a esa galería de arte, esperando a una chica que solo había visto una sola vez en su vida, a un que si tenía que ser franca con ella misma, su sonrisa era linda, no tan linda como algunas que había visto en el rostro de su némesis, pero ese no era el jodido punto.

— — Siento la demora — susurro la rubia mientras intentaba regular su respiración — no pasaba un taxi — se disculpó — entramos — propuso con una tímida sonrisa adornando sus labios.

Debía admitir que la chica era más bella de lo que recordaba, e incluso sabia vestir a la moda con un presupuesto limitado, luciendo con suma confianza un ligero vestido de tonos primaverales, acompañado por unos modestos aretes de plata, el maquillaje justo y unos cómodos zapatos bajos.

La exposición era entretenida, para lo que la ciudad podía ofrecer, y estar en compañía de alguien que parecía dominar un poco el tema, le dejo explorar sus conocimientos sobre artes, después de todo, una no se convertía en una ladrona con fama internacional, si saber distinguir una obra autentica de una vulgar imitación.

— — Buena interpretación — inquirió aprobatoriamente ante el análisis de la rubia — a un que el contexto de la luz, no se usa de esa manera — puntualizo — si notas bien el enfoque de la toma es a contra luz — comenzó a explicar, ganándose la atención de algunas personas por su conocimiento de la obra del artista.

No estaba en sus planes la cena, en verdad solo era una salida a la exposición de fotografía, a un que no pudo negarse a la invitación.

— — No puedo creer que no hayas leído a Vasíliev — respondió la chica ante la respuesta anterior — es un gran escritor ruso de mediados del siglo pasado —.

La villana sonrió levemente — no me apasiona leer escritores comunistas — dijo tomando un poco de vino —demasiado patriotismo para mi gusto — la velada era sumamente amena, a un que Alessandra, era una persona sumamente apasionada respecto a sus gustos.

— — Si quieres — respondió tímidamente la chica — podría prestarte alguna de sus obras — sus mejillas se tiñeron de un ligero tono carmín — si nos volvemos a ver alguna vez — el silencio se apodero de la mesa durante algunos minutos, mientras Shego desviaba un poco la mirada.

¿Salir otra vez? En verdad le estaba pidiendo una segunda cita, dejo salir muy lentamente el aire atrapado en sus pulmones — podría ser — respondió sin afirmar o negar nada en lo absoluto, mientras continuaba comiendo, y dando por finalizada esa parte de la conversación.

El karma la odiaba, esa era la única respuesta, a esa maldita situación, ¿Por qué en verdad? Quien tenía tan mala suerte, para que justo en el momento en que estabas despidiéndote de tu cita, tu némesis apareciera entre los arbustos, como una acosadora de primera.

Masajeo el puente de su nariz, intentando relajarse un poco, antes de las presentaciones — Alessandra ella es Kimberly — empezó despacio — una "alumna" del instituto donde doy clase — la rubia sonrió tímidamente — Kimberly ella es Alessandra — sintió su boca secarse un poco — mi cita de esta noche — quizás fue su imaginación, pero la mirada de la heroína perdió un poco de brillo característico, la pelirroja, sonrió torpemente mientras daba una excusa algo ridícula y emprendía la retirada ante la incomodidad del momento.

Intento forzar una sonrisa, mientras despedía a su cita, momentos después, quedando en salir otra vez más adelante, necesitaba encuadrar sus ideas, camino lentamente hacia su domicilio, a un que se detuvo minutos después de empezar su recorrido.

— — Punkim — gruño algo molesta — no es el momento — repuso secamente, en verdad no era el momento de hablar de algo que ni si quiera ella misma sabia a donde iría a parar — en verdad no lo es— dijo mientras tras de sí dejando a una súper heroína completamente sumergida en un mar de dudas.