Capitulo tres. Decisiones y verdades.

Las cosas parecen más fáciles cuando todo está a tu alcance.

Edward abrió sus ojos y bostezó. Se sentía demasiado raro después de haber dormido de nuevo. Un dolor se apoderó de su estomago y éste gruño desesperadamente. Una sensación extraña lo hizo quejarse. Parecía como si su bajo vientre fuera a explotar de alguna forma rara. Edward sintió que alguien estaba con él allí, así que giró su rostro y vio a Bella durmiendo a su lado. No quiso despertarla, así que susurró el nombre de Carlisle. Sabía que él lo oiría a cientos de quilómetros.

Carlisle no tardó en entrar a toda prisa en la habitación y se acercó a la cama. Apartó despacio a Bella y alzó a Edward hasta incorporarlo. Después lo miró dudoso y esperó a que su hijo hablara.

-No me siento bien.- Le dijo al fin Edward.- Me gruñen las tripas y hace mucho tiempo que yo no.- Edward sabía que eso era hambre, ya que había escuchado millones de veces a los humanos.- Creo que me estoy meando.

-Es posible.- le dijo Carlisle con una pequeña sonrisa.- Te llevaré al baño.

Carlisle lo alzó entre sus brazos y lo llevó hasta el baño más cercano de la casa. Lo dejó en la puerta y esperó fuera. Edward caminó como pudo hasta la taza del váter y la observó con repugnancia. Ahora que estaba en el cuerpo de Jacob, debería verlo desnudo. El maldito perro también vería su cuerpo. Aquello no le agradó en absoluto.

Edward se acercó por completo al váter y con su mano sana sacó aquello que no quería ver de aquel cuerpo. Después de mear, estiró la cadena y como pudo se lavó la mano sana que no tenía en cabestrillo. Maldijo cientos de veces aquella situación y los deseos de su prometida. Edward abrió la puerta y Carlisle lo volvió a llevar hasta la cama depositándolo al lado de Bella.

Ella abrió sus ojos y lo miró algo extrañada. Una mueca se formó en los labios de la muchacha y después la confusión y la vergüenza se reflejaron en su hermoso rostro. Bella alzó su mano y acarició la cara caliente de Edward. Algo en su interior se removió desesperadamente.

Bella se separó de él al escuchar ruido en el piso de abajo y los gritos desesperados de Jacob. De un salto se levantó de la cama y miró a su prometido. Susurró un suave lo siento y salió de la habitación. Mientras bajaba las escaleras, pudo escuchar la voz de Seth en la cocina.

-Ahora Jake sabrá lo que es ser rápido siempre, no tener que dormir y beber sangre.- El joven se reía.

-Vamos, cállate.- Le decía una molesta Esme.- Esto no es una broma.

-Ya lo sé, pero no puedo evitarlo.- Seth no dejaba de reírse.- ¿Qué hará ahora Bella?

-Ella hará lo correcto.- La voz de Alice sonó en la instancia.- Será mejor que nos callemos.

Bella se dio cuenta que había estado de más el escuchar desde las escaleras y entró en la cocina algo apenada.

-¿Cómo está Jake?- Le preguntó a la pequeña sabelotodo.

-Está en el salón. Odia con todo su ser estar así y haber tenido que beber sangre de un ciervo.- Alice le sonrió y le tendió un plato de tortitas con canela.

-Come.- Le dijo Seth con la boca llena.- Está delicioso.

-No tengo hambre.- Bella miró con asco la comida. Desde lo ocurrido el estomago se le había cerrado.

-Vamos hija.- Esme le acarició la cabeza.- Debes comer. Esto pasará, ya lo verás.

-¿Y si no pasa?- Bella tragó pesadamente y miró a Esme como jamás la había observado. Con un terror en sus ojos demasiado profundo. – Amo a Edward tal y como es y también quiero a Jacob de vuelta.

Bella comenzó a llorar desesperadamente contra el pecho de Esme. En ese instante Bella se dio cuenta de cuánto necesitaba allí a su padre o su madre biológicos. Absorbió por la nariz la agüilla que comenzaba a gotear de tantos lloros, secó sus lágrimas con el dorso de su mano y miró a los demás.

-Vamos, pronto todo volverá a ser normal.- Seth volvió a masticar un trozo de tortita y tragó para engullir un trozo más.- Además, tal vez así aprendan a no pelear tanto. Me aburre ser el único que quiere estar aquí con los Cullen.

-Vamos Seth.- Esme le dio una palmadita en la espalda.- Sabes que tú siempre serás bien recibido aquí.

-Os olvidáis de algo.- La cantarina voz de Alice hizo acto de presencia.- Si esto sale bien, dejarán de pelear.

-Quiero ver a Jake.- Pidió Bella llorando.- Necesito verlo.

-No creo que sea conveniente.- Alice caminó hacía Bella con sus pasos típicos de bailarina.- Está más tranquilo, pero no sé si aguantará tu presencia.

-No me hará nada.- Aseguró Bella.- Jacob me quiere.

-Yo no digo que no te quiera, simplemente que la sed es muy mala y tú ahora eres la cantante de él.- Alice la miró con el ceño fruncido.

-Si me fuera a hacer algo, tú lo verías.- Aseguró Bella.

-Recuerda que con Edward lobuno y Seth aquí, no puedo ver nada.-. Le recordó Alice algo molesta.

-Dejarme ir.- Bella miró a Esme con cara de perrito abandonado y la mujer se levantó llevándola hacía el salón.- Gracias Esme.

-Probaremos a ver que hace hoy, si no lo soporta, tendrás que mantenerte alejada.- Le comunicó seriamente Esme.

-No creo que la exprima.- Dijo riéndose Seth aún con un trozo de tortita en la boca.- Piensa que él es un hombre lobo, por lo tanto el autocontrol también corre por su venas.

-Edward aprendió a transformarse en tan solo unas horas.- La voz de Carlisle interrumpió en el pasillo.- Tal vez Jacob también lo haga.

-Gracias.- Bella miró a Carlisle y caminó escaleras abajo.

Al llegar al salón, pudo ver a Jacob en una esquina junto a Emmett y Jasper. Los ojos del muchacho se clavaron en los de Bella. Aquella intensa mirada atravesó su cuerpo hasta llegar a su alma. Los ojos de Jake seguían negros como el ónice.

-Bella.- Jacob siseó el nombre de la joven.- No te acerques.

-Confío en ti.- Le dijo ella mientras se acercaba despacio y con la mano tendida. – Se que no me harás daño. Nunc ame lo has hecho como lobo, nunc ame lo harás como vampiro.

-Ayer estuve a punto de matarte.- Puntualizó el muchacho con la voz ronca.- Aléjate.

-¡No!- Bella se acercó despacio.- Jasper, controla las emociones de Jake.- Le pidió sin mirarlo.- Emmett demuestra tu fuerza sobrehumana.

Bella se acercó a Jake y se arrodilló en el suelo frente a su rostro. Estiró su mano temblorosa y sudada. Por un instante cerró sus ojos. Al tocar aquel rostro de él, supo que ese era su lugar en ese instante. Jake sisó al sentir la cálida mano de bella. Trataba de no respirar y aguantar aquello. Bella lo miró con una sonrisa floja y se acercó hasta su mejilla para darle un casto beso.

Bella pudo observar el sufrimiento de Jacob en aquel rostro tan conocido para ella, así que se separó de un salto y se alejó unos cuantos pasos. Su cuerpo entero tembló de arriba abajo y su labio inferior titubeó. Un ruido extraño se escuchó en aquella sala y Jasper tuvo que hacer un sobre esfuerzo para tranquilizar también a Bella.

Se giró sobre su propio cuerpo cuando estuvo un poco más calmada y al dirigir la vista hacia el ventanal, se encontró con Billy Black al lado de Carlisle.

-Acércate.- Le ordenó Billy.- No llores más, las cosas han pasado y punto.

-Lo siento tanto.- Repitió de nuevo ella.- Sé cuanto odias a los Cullen y cuanto has de pasar por mi culpa.

-No odio a los Cullen, Bella.- Billy cerró sus ojos.- Simplemente, somos enemigos por naturaleza y gracias a tus locuras, ahora somos algo extraño.

-Lo siento.- Volvió a sollozar cada vez más fuerte.

-Oh.- La voz de Jasper se escuchó alta y clara.- No le hagáis sentirse peor todavía, ya tengo bastante con tener que pasarme aquí todo el día sujetando a este exprimidor.

-No te quejes así.- Emmett habló con una voz ronca y cansada.- Yo quiero estar con mi Ross y no puedo por vuestra culpa, así que cállate, Jasper.

-Callaros.- La voz de Carlisle se hizo notar en la sala y todo el mundo cerró sus bocas, incluso Bella dejó casi de llorar.- Poco a poco se harán las cosas.

-Lo primero de todo es alejar a Jacob de aquí por un tiempo. – Billy habló mirando a su hijo.-Tengo que hablar con Sam para que nos lleve a un lugar lejos de los humanos.

-¿Ahora ya no es un peligro para vosotros?- Preguntó una muy molesta Rosalie, apareciendo por el gran ventanal.- ¿Ahora podrá entrar en la reserva como Pedro por su casa? Que yo sepa es un vampiro igualmente.

-Pero es Jake.- Seth entró a formar parte de la conversación.

-En el cuerpo de Edward, con las preferencias de Edward sobre la dieta.- Recalcó Rosalie.

-¿Y qué sugieres?- Preguntó Seth asustado.

-Deberían alejarlo del pueblo.- Afirmó muy segura.- Él no es estable y podría matar a cualquier humano, aquí las reglas son para todos.

-Las cosas han cambiado.- Aseguró Billy.

-Claro, porque ahora es tu hijo el que está dentro de ese cuerpo. Cuando era Edward y aseguraba que no le iba a hacer ningún daño a Bella, nos estabais vigilando para atacar en cuanto cometiéramos un error.

-Rosalie, sal del salón.- Ordenó Carlisle.- Billy, haremos lo que hablamos.

-¿Y qué hablasteis?- Preguntó Bella.- ¿Donde llevareis a Jake?

-Lo vamos a alejar un tiempo.- Dijo muy seguro Billy.- Sam y yo cuidaremos de él. Cuando sepa controlarse ante la sed de sangre humana, lo traeremos de vuelta.

Bella corrió hasta Jake y se arrodilló contra el suelo. Sus brazos apretaron el cuello del muchacho y lo abrazó intensamente. Algo tiró de ella haciéndola volar unos metros hacia atrás. Al girarse asustada, pudo ver a Carlisle con una expresión de muy pocos amigos en la cara. Aquello la dejó perpleja.

-¿Estás loca?- Preguntó Emmett sujetando a Jake fuertemente.- Eso no lo vuelvas a hacer.

Jake se revolvía inquieto entre los brazos de Jasper y Emmett y no dejaba de gruñir. Sam entró en ese instante por la puerta y lo arrastró junto a los hermanos Cullen hacía fuera.

-Nos vamos.- le dijo un triste Billy.- Carlisle, vendremos en cuanto podamos.

-Hasta pronto.- Carlisle los acompañó fuera y Bella se quedó allí llorando.

Edward había escuchado los gritos y parte de la conversación que se mantenía en el piso de abajo. El dolor ya casi no lo sentía en su cuerpo. Pero sabía que si se levantaba de la cama la cagaría, así que esperó a que alguien subiera. No supo cuanto rato estuvo solo allí hasta que la puerta se abrió y Esme entró con una bandeja de comida. En ese instante, escuchó un coche marcharse de la propiedad.

-¿Quién se ha ido mamá?- Preguntó preocupado.

-Tranquilo, Edward.- Esme besó su frente y lo ayudo a incorporase para poder desayunar.- Come.

-Me siento extraño haciendo estas cosas.- Le puntualizó.- Nunca pensé que volvería a hacer cosas de humano.

-Lo sé.- Le admitió Esme.- Pasará pronto.

-Me da asco estar en el cuerpo de este chucho. Sé que huelo mal para todos vosotros y además, no me viene mi ropa.

Alice rió desde la puerta y entró con paso ligero hasta la cama. Se sentó a los pies de ésta y l miró extrañada.

-Ahora tampoco tengo visiones estando a tu lado.- La pequeña se rió despacio.

-Muy graciosa.- Edward gruñó.- ¡Quiero que esto acabe!

Aquel grito se escuchó por toda la casa. Alguien corrió por las escaleras a una velocidad sobrehumana y entró en la habitación asustándolo. Allí, parada frente a él estaba una Rosalie muy enfadada.

-¡Cállate!- Le ordenó.- Bella te está escuchando.

-¿Y desde cuando te importa ella?- Preguntó Edward furioso.

-Ella no me importa.- Afirmó Rosalie.- Pero si no deja llorar, no podré llevarme a Emmett a cazar.

Salió dando un portazo y dejando a todos los allí presentes con la boca abierta. Un ruido de nudillos se escuchó tras la puerta y una vocecita llamó la atención de todos.

-Toc, toc ¿Se puede?- Seth asomó su carita por la rendija de la puerta y sonrió.- Yo no te voy a juzgar.

-Pasa.- Le dijo un cansado Edward.- Pero por favor, deja de decir estupideces.

Seth entró sonriendo a la habitación y miró las tortitas con los ojos muy abiertos.

-¿Te vas a comer eso?- Preguntó señalándolas.

-Eres un comilón insaciable.- Dijo una cantarina Alice.- Deja de comer.

-Lo siento, es lo que conlleva ser lobo.- Seth se rascó la nuca y miró a todos.

-Salir de aquí.- La voz de Bella se escuchó alta y clara.- Necesito hablar a solas con Edward. No quiero que escuchéis nada, así que si os vais a cazar lo agradecería. Seth, ves a la reserva y trae ropa de Jake.

-No hace falta, podemos cortar la de Emmett que ya no utiliza.- Dijo calmadamente Esme.

-Pues que se vaya a decir que está bien.- Dijo ya una Bella un poco enfadada.- Me da igual.

Cuando Bella se aseguró que toda la casa estaba vacía, volvió a la habitación donde estaba su extraño Edward. Quería hablar con él y no quería que nadie se enterara de sus cosas. Era el turno de que Edward le dijera a ella lo que pensaba y que si la odiaba se lo dijera. Bella respiró hondo y entró a la habitación. Al abrir la puerta, vio allí el cuerpo de su amigo Jake y se le encogió el alma.

Caminó despacio hasta la cama y se sentó junto a Edward. Deslizó la mano suavemente hasta la sana de Edward y entrelazó los dedos en ella. Si esa era la última vez que iba a estar al lado de Edward, lo mejor sería aprovecharlo.