EL SUEÑO

Esa noche llego Sesshoumaru, las personas del palacio comenzaron a andar rápidamente, nadie quería ser regaño e incluso golpeado por él, todos le temían, pero para suerte de ellos, Sesshoumaru llegaba notoriamente cansado y sin decir nada se sentó en su gran mesa.

- Amo su cena- le dijo un sirviente mientras le dejaba su plata frente a él-

- Donde esta Rin?- pregunto Sesshoumaru sin siquiera mirar a su sirviente, estaba demasiado agotado, pero no físicamente, sino mentalmente, había algo que le decía que grandes problemas se avecinaban y que de ellos Rin tenía mucho que ver.

- Ella está bajando en este instante- le respondió su sirviente, Sesshoumaru sin mirarlo asintió levemente.

- Sr. Sesshoumaru ha llegado!!- exclamo la muchacha al ver a su querido demonio. Sesshoumaru la quedo observando un segundo, se había puesto la ropa que él le había regalado, lucia hermosa y my femenina, se notaba considerablemente cada uno de sus dotes, que para una mente masculina no pasan desapercibidos, entonces recordó que aquella dulce niña de antaño había quedado en el pasado y ahora solo había una mujer frente a él digna de… digna de… en qué demonios estaba pensando.

- Siéntate a cenar conmigo, necesito preguntarte algunas cosas- le Dijo Sesshoumaru mientras la observaba hasta que se sentó.

- Bueno, creo que ambos tenemos de que hablar, yo también necesito hablar con usted- admitió la muchacha y Sesshoumaru asintió.

- Habla entonces- pidió él.

- Eh! Si… bueno, como usted sabe una parte del alma de Midoriko fue puesta en mi alma al nacer- Sesshoumaru asintió- bueno esta pedazo de alma más que ser una ventaja para mis habilidades, es un propósito que debo cumplir…- tomo aire, ya venía lo más difícil, Sesshoumaru la observo esperando pacientemente que continuara, mientras tomaba algunos bocadillos de su comida- el propósito es proteger el sello de la perla de Shikon que impide que vuelva a la vida.

- ¿Por qué esa perla ha creado un sello?- pregunto Sesshoumaru.

- El poder de la perla era muy fuerte, cuando destruyeron a Naraku y la Srta. Kagome pidió el deseo correcto, la perla desapareció, pero dejo su rastro, así como aquellas estrellas que vuelan, ese rastro es el sello, es el último vestigio de la perla y si se rompe volverá a aparecer la Shikon no tama y el mundo volverá al desequilibrio.

- Cuantos años debes cuidar del sello?- pregunto Sesshoumaru algo impaciente.

- Miles de años tal vez- respondió ella y Sesshoumaru la miro algo sorprendido.

- No podrás alcanzar esa edad- dijo duramente, pero ella no se molesto, de hecho sonrió un poco.

- Si puedo- dijo de pronto y Sesshoumaru la miro con su típico rostro pero por dentro no podía creerlo, eso no podía ser cierto, ella era una humana.- en el pedazo de alma que me incrusto Midoriko viene también parte del alma de un demonio, esa parte me otorga la misma inmortalidad que posee usted- explico.

- Ya veo- dijo Sesshoumaru tranquilamente mientras se limpiaba los labios con una servilleta.

- Para proteger el sello necesito de un ejército- proclamo Rin, quien de pronto de paro de súbito de su silla- y me gustaría pedirle ayuda en esta misión!- pidió mientras bajaba un poco la cabeza en señal de reverencia. Sesshoumaru la miro asombrado, le pedía ayuda a él.

- Solo me enseñaron las artes de las sacerdotisas, pero a batallar y cuestiones de guerra no fueron parte de mi entrenamiento y por eso no sé nada, pero usted Sr. Sesshoumaru si sabe!!! Por favor!!!- exclamo la muchacha.- ayúdeme o mucha gente morirá en la desesperados intentos de conseguir la perla.

Sesshoumaru la observo, sin decir nada se paró de su asiento y se retiro dejando sola a Rin en el comedor.

- No me ayudara! – pensó de pronto Rin, mientras miles de lágrimas comenzaban a surcar sus mejillas- sin él no podre continuar mi misión y moriré en vano.

Sesshoumaru quien caminaba hacia su cuarto la escucho sollozar, se sintió miserable, un maldito… pero habían dos sentimientos que se encontraban en una batalla dentro de él, desde que Rin le pronuncio la petición, el orgulloso Taiyoukai que odiaba los humanos y que nunca se rebajaría a ese nivel y su el amable demonio que siempre llevo dentro de si, que le decía ve… salva a tu pueblo… su pueblo… su pueblo… de pronto sintió que había algo que había olvidado… algo esencial. Una vez en su pieza vio su enorme cama y sus lujosos muebles y como la luz de la luna entraba en su habitación iluminando el lugar tenuemente. Se saco su armadura y la dejo en sobre un colgador dispuesto a cargar solo su armadura, luego procedió a sacarse la parte de arriba de su kimono masculino, dejando todo su torso descubierto a la luna, se quito las botas y los pantalones, dejando todo en su debido lugar y así desnudo por completo de dirigió a su armario y saco de él unos pantalones casi tan anchos como los de su kimono y que parecían ser de seda, se los puso con total tranquilidad y se recostó en su cama, pensando que haría… la dejaría o la ayudaría… su orgullo lo que pensarían otros demonios de él y así el sueño lo venció sin darse cuenta.

A veces los sueños son crueles, malvados, en él veía como su padre prefería a aquella humana mujer y lo dejaba a él tan pequeño y sin amor al lado de la fría mujer que le hacia llamar madre, sin poderlo creer y con un intenso dolor vio como le dio la espalda y se esfumo, pero él tan pequeño e inocente y a la vez tan necesitad de cariño corrió tras de su padre, con sus ojos llenos de inocencia y lágrimas de desesperación.

- Padre! Padre!- lo llamaba con su voz infantil, mientras corría tras él- no me dejes por favor! Padre!.... te necesito!- la última frase, se escucho mas ronca y profunda y entonces miro su cuerpo, ya no era pequeño, sino más grande, como ahora, llevaba el mismo pijama que se había puesto la última vez antes de dormir, cuando volvió a ver su padre, se dio cuenta que había volteado a verlo.

- Que dijiste Sesshoumaru?- le pregunto el alto Youkai, que aun cuando eran del mismo porte, lograba intimidarlo, con esa parada y esa mirada tan compasiva y amorosa, esa mirada lo hacía sentirse invadido por dentro, como si fuera más que un libro abierto para su padre, bajo la mirada, pensando en lo último que había dicho… algo que nunca se había atrevido a pronunciar.

- Dime que tengo que hacer – le pidió casi rogando, no entendía por qué, pero se sentía tan vulnerable ante su padre, tan pequeño e indefenso.

- Tu sabes que debes hacer hijo mío- le dijo Inu Taisho, mientras se acercaba a Sesshoumaru y le ponía una de sus manos sobre su hombro- Eres el demonio protector de Norte, estos son tus tierras como alguna vez fueron las mías y debes protegerlas.

- Pero…- trato de refutar él, pero su padre siguió hablando.

- No importa que diga el resto Sesshoumaru, tu ya eres un verdadero demonio, me has superado y sabes que es lo correcto, ve y toma tu espada- le dijo su padre, extendiendo sus manos al frente de él, Sesshoumaru observo sus manos y en ellas cargaba a Bakusaiga, sin pensarlo, tomo la espada con sus manos y miro incrédulo a su padre- ve y ayuda a esa muchacha, se bondadoso Sesshoumaru, como siempre lo has sido- Sesshoumaru lo miro asombrado, pero de pronto oculto su mirada en la sombra de su flequillo.

- Gracias padre- le Dijo Sesshoumaru con la voz quebrada, fue cuando sintió una calidez en todo su cuerpo, su padre estaba frente a él y sus brazos rodeaban toda su espalda.

- Estoy muy orgulloso de ti hijo mío- le dijo de pronto, mientras él ya no cabía en su asombro y tan embobado estaba que no respondió el abrazo de su padre, se dio cuenta hasta que el gran Youkai se separo de él- prométeme que cuidaras de tu hermano- dijo de pronto, Sesshoumaru lo miro con cierta repugnancia, pero al ver la cara tan amable y bondadosa de su padre, no pudo hacer nada más que a sentir y pensar que a él también le gustaría poseer un rostro así de angelical.

- Adiós hijo mío- dijo de pronto su padre, tomándolo por sorpresa.

- No! Aun no te vayas!- rogo él de pronto, esas palabras habían salido solas de su boca y así anonado, solo vio a su padre sonreír.

- Siempre estaré en ti y en tu hermano- le dijo mientras comenzaba a hacerse invisible su imagen- te quiero hijo no lo olvides- dijo antes de desaparecer.

Se despertó de sobre salto, incorporándose de su cama, quedando sentada en ella, observo que la luna aun seguía en pie, pero se sorprendió al notar que algo caía de sus mejillas, algo húmedo y así delicadamente se llevo una mano al rostro… lágrimas?, eran lágrimas… estaba llorando… cuanto tiempo llevaba sin derramar un sola lágrima, de pronto sintió a Bakusaiga vibrar y emitir energía de si, se levanto y se acerco lentamente a ella, la observo antes de tomarla, vibraba con fuerza y cuando él la tomo en sus manos, supo de inmediato cuál era su destino y que debía hacer.

Ya amanecía y se levanto a tomar desayuno, más bien a hablar con Rin, pero cuando llego al comedor no había nadie allí más que Jaken.

- Amo bonito, como durmió- pregunto el pequeño demonio- que desea desayunar?- le pregunto, pero Sesshoumaru solo miraba todo el salón en busca de Rin o de que apareciera, sin decirle nada salió de comedor y siguiendo la esencia de Rin, llego a uno de sus jardines y en el corazón del lugar a vio sentada en unos de sus asiento de mármol.

- Rin!- la llamo dulcemente y la muchacha apenas lo miro pero fue suficiente para que él viera sus ojos llenos hinchados de tanto llorar. Ella no contesto- no es necesario llorar- le dijo de pronto.

Rin lo observo, miraba al cielo con un semblante maduro y sabio, eran tan atractivo, era tan bello.

- Pero usted no me ayudara- dijo ella apenas y con la voz quebrada, fue cuando vio como él la observaba fijamente, si no fuera porque sus labios permanecían igual que siempre, habría pensado que le sonreía, de pronto se quedo perdida en aquellos bellos ojos tan brillantes como el oro, tan bello como la primavera y tan tan… que le estaba pasando? No lo entendía?, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio que él le tenia una mano, ella sin pensarlo la tomo.

- Vamos Rin, que nos queda mucho por hacer- le dijo de pronto con esa misma cara que la había dejado embobada unos minutos antes, donde todas sus facciones estaban relajadas y sus ojos parecían destellar nada más que amor y ante esa mirada y ese semblante, sonrió como nunca. Sesshoumaru la vio sonreír, se veía tan hermosa cada vez que sonreía de esa manera… eran preciosa sin duda.

- Si vamos!- dijo ella de pronto parándose con tanta energía que él mismo quedo sorprendido de su recuperación, de pronto algo rugió y Rin se sonrojo.

- Vamos a desayunar- le dijo y ella asintió avergonzada.

Llegaron al comedor y tomaron sus respectivos asientos, el desayuno ya estaba servido, sin más se dispusieron a comer tranquilamente.

- Sr. Sesshoumaru, he estado pensando que deberíamos pedir a Inuyasha y sus amigos que nos ayuden- sugirió la muchacha.

- Qué?- exclamo Jaken sin dar crédito a lo que sus oídos escuchaban- pedirle al Sr. Sesshoumaru que vaya en busca de ayuda a su medio hermano y un hanyou como Inuyasha es una falta grave!!!- exclamo el demonio muy enojado- no se para que sea esa ayuda, pero tu atrevimiento es imperdonable!!! Sr. Sesshoumaru deje que me encargue de darle una lección!- pidió Jaken, pero en vez de ver un semblante de aprobación de su Amo, solo vio una penetrante y diabólica mirada, que lo dejo helado y callado.

- Me parece una buena idea- le dijo Sesshoumaru a Rin volviendo su mirada a ella, dejando a un perplejo Jaken- había pensado lo mismo.

- De que me estoy perdiendo?- pregunto Jaken al borde las lágrimas, Rin lo miro y le sonrió.

- De nada Sr. Jaken, usted también será parte de esto, necesito formar un ejército para proteger el sello y usted posee muchos conocimientos de demonios que tal vez nos quieran ayudar- le dijo la muchacha.

- En serio?- pregunto el demonio incrédulo, la muchacha sonrió.

- Claro que si- le dijo, mientras Jaken se ponía a celebrar y a saltar, fue cuando le llego una fruta por la cabeza.

- Compórtate, no puedo comer así!- le regaño Sesshoumaru.

- Si! Si! Amo bonito- dijo nerviosamente Jaken.

- Partiremos mañana por la mañana- proclamo Sesshoumaru antes de levantarse de la mesa y desaparecer. Rin le sonrió y Jaken lo siguió esperando las ordenes de su amo.

Al día siguiente, como Sesshoumaru dijo iban saliendo apenas comenzaba a salir el sol, iban solo ellos, Sesshoumaru, Rin, Jaken, Kirara y Ah-Un.

Cuanto nos demoraremos Sr. Sesshoumaru?- pregunto Rin y no supo porque, pero el hecho de que lo llamara Señor ya no le gustaba.

- Medio días- respondió mientras comenzaba a volar, entonces Rin entendió por que se iban a demorar tan poco, así que monto a Ah-Un y atrás de ella fue Jaken y Kirara.

En todo el trayecto no hablaron casi nada, fue mas Jaken que armaba en cada momento un alboroto por lo que fuese, ya era tanto que no solo lo había retado, sino que también a ella la traía algo molesta.

- Sr. Jaken?- lo llamo de pronto.

- Que quieres muchacha?-

- Le aviso que si no guarda silencio hasta que lleguemos donde Inuyasha, lo purificare- le dijo y el pequeño demonio verde se espanto, mientras sudaba frío, para sorpresa de ambos Sesshoumaru soltó una corta y seca risa.

- Está bien- dijo resignado y calló en todo lo que resto de trayecto, pensando que todo era muy injusto, que él siempre era despreciado y que si hablaba tanto era simplemente para llamar la atención de su Sr. Sesshoumaru y ver si alguna vez recibía algo más que desprecio de parte de él, pero nunca lo lograba, nunca, tal vez sería bueno cambiar.

- Ya falta poco- dijo de pronto Sesshoumaru. Rin trato de observar mejor y se dio cuenta que a unos kilómetros de allí se veía humo asomar, solo le tomaría un par de minutos en llegar.

En la aldea, estaban todos juntos, Kagome e Inuyasha habían tenido dos hijos, uno de 7 y otro de 6 ambos seguidos, ya que ella había quedado embarazada justo después de que Rin se fuera, mientras que los de Sango y Miroku ahora tenían 12 cada mellizo y 8 el menor, Kaede ya era una vieja anciana que trataba de hacer todo lo que más podía pero los años se le habían venido inevitablemente encima, todos cenaban tranquilamente cuando Inuyasha comenzó a olfatear visiblemente el ambiente.

- ¿Qué pasa Inuyasha?- pregunto Kagome.

- Es el olor de Sesshoumaru- explico el Hanyou mientras salía de la cabaña, seguido de Kagome que antes de salir dio la instrucción a sus hijos de no salir, Sango y Miroku hicieron lo mismo antes de seguir a Inuyasha.

Una vez todos afuera, pudieron ver como Sesshoumaru volaba hacia la aldea y que detrás de él venía su dragón y en el montada Jaken y una muchacha con pinta de guerrera, llevaba armadura, un arco y una espada. Estaban todos ya puesto en guardia, pues, aun que lo último que vieron de Sesshoumaru fue su cambio, nadie sabía que podría haber pasado en 8 años. Inuyasha ya de disponía a desenfundar a Tesaiga, cuando Sesshoumaru aterrizo y lo detuvo.

- Guarda tu espada Inuyasha, no vengo a luchar contra ti- dijo cortamente, todos prestaban atención a lo que pasaba, sin entender nada, pero todo fue muy claro cuando la alta mujer que acompañaba a Sesshoumaru, salto del dragón y se acerco a ellos corriendo y gritando.

- Inuyasha!! Srta. Kagome!!!, Sango, Miroku, Shippo!-exclamo emocionada de verlos, era difícil reconocerla con aquella coleta en lo alto de su cabeza, pero aquella sonrisa y ese optimismo, solo era de Rin.

- Rin!!!- exclamaron al unisonó.

Todo fue alegría al verlos, les conto resumidamente todo su entrenamiento, mientras ellos hacían miles de preguntas y ella las respondía amablemente, Sesshoumaru se había retirado del grupo hacia un árbol cercano, mientras observaba como el sol se ponía y como los cabellos de Rin se atenuaban al mismo tiempo que el sol, era hermosa, radiante, amable, todo lo que él aun no era, pero que alguna vez le gustaría ser, recordó el hermoso rostro de su padre y solo pensó que alguna vez él podría ser así de bello, pero ella era así de hermosa y no tenía que hacer nada más que ser ella misma, por alguna razón ya no la veía como la tierna niña que lo acompañaba, ahora solo había una mujer hermosa que él comenzaba a desear, si a desear, así era, no sabía cuándo ni cómo pero ahora la deseaba para él y así sería. Sonrió al final tanto reclamar a su padre su gusto por los humanos y allí estaba él dándose cuenta que quería a esa mujer para él y ni siquiera sentía algún cargo de consciencia.

Mientras que con Inuyasha y los de más, Rin ya les estaba contando el verdadero motivo de su visita, lo del sello, de su misión y del ejercito, todos la escucharon con atención y sin preguntar nada, solo dejaron que la muchacha dijera todo lo que tenía que hablar.

Es por eso que quería preguntar si ustedes quieren ser parte de mi ejercito y ayudarme en esta misión?- les pregunto Rin, pero casi ni fue necesaria la respuesta, pues, los ojos de cada uno de ellos brillaron con una intensidad desmesurada, si después de tantos años de ocio, sus corazones guerreros solo deseaban volver a las batallas, era verdad que la paz era hermosa y que la habían deseado, pero la acción, la adrenalina de una batalla los volvía loco.

- Claro que si- dijeron casi al unisonó, que llegaron a espantarla.

- Bien entonces puedo contar con ustedes-

- Y que es lo primero que tenemos que hacer?- pregunto Miroku.

- Primero que nada debo ir por Toutosai- dijo ella.

- Que? Pero porque?- pregunto Inuyasha.

- Necesito una espada, la espada de ella, de Midoriko-

Todos la observaron muy asombrados.

Continuara…

N/A: se que avanza lento mi historia y no había subido capitulo porque hace poco me llego el internet, comprenderas la situación de mi país luego del TERREMOTO que azoto estos lugares, gracias a Dios a nosotros no nos sucedió nada, a nadie de mi familia… bueno CHILE sigue, se mueve y nos ayudamos, después de todo no todo es tan malo como parece dejen rew plis