Salgo a la puerta del hospital, a tomar un poco el aire. Hoy toca turno de noche, y ni siquiera Naya está en el hospital. El frío me congela los huesos lentamente, clavándose en mí cómo de una espada de hielo se tratara. No hay gente en la calle, y sólo algunos taxistas vagan por la puerta del hospital en busca de gente a la que sangrarle el dinero.

"Tendrá que taparse los ojos, doctora", era tan idiota, provocador y atractivo. Esa sonrisa que al hacerlo, sus ojos se cerraban mientras me miraban, pero conseguía distinguir el verde de sus ojos clavados en mí. Me toco la barbilla y aún tengo la crema en mí, esparcida por sus largos y finos dedos. Un escalofrío recorre mi cuerpo, pero no quiero pensar más en él. ¿Yo, con novio? Hace más de un año que nadie se fija en mí, Cory Moteith, el tío más pesado del universo. Dos años juntos, y casi no sé como aguanté. Me sacaba cinco años, y sus hábitos me hacían más mayor de lo que soy.

Noto que una mano me toca el hombro, y me doy la vuelta con desgana. Veo a dos chicos de unos diecinueve años, considerablemente borrachos que se acercan a mí, se acercan demasiado.

-Eh, cómo me gustan las doctoras… ¿Verdad, Shane?-Le dice el primer chico a su amigo. Castaño, delgaducho y bastante feo. Su compañero asiente, y el olor a alcohol llega hasta mí, y los aparto de un manotazo de mí.

-Niñatos borrachos, me dais asco…-Digo apartándolos de mí, ellos se miran entre sí y ríen, rodeándome, tocándome el pelo.-¡Que me dejéis!-Grito intentando zafarme de ellos, pero mi intento fracasa. Ahora mismo, estoy asustada, y uno de ellos intenta besarme, y me niego, así que golpea mi labio pero no logro ver con qué lo hace. Uno de los dos me golpea la pierna, y quedo tirada en el suelo sin poder moverme. Me temo lo peor, y estoy pegada contra la pared, tapándome el labio con la mano, que sangra sin parar. Los chicos gritan, pero de pronto, sus risas paran, y miro hacia arriba. Chord tiene al que acaba de partir mi labio cogido de la mano, y casi da una vuelta completa a su muñeca, el otro compañero acaba de salir corriendo ante la presencia del alto y fuerte doctor, que aún impresiona más por su bata de color blanco, como sus dientes.

-¿Te gusta la doctora, no?-Pregunta retorciendo la muñeca del chico, mientras la sangre de mi labio cae sobre mi bata, dejándola teñida de rojo. El chico grita de dolor, mientras su amigo ha desaparecido ya calle abajo. Chord le da una patada en el estómago al chico, sin dejar de soltar su mano.-¡Eh, responde!-Le grita. El chico no puede responder a la patada que le ha dado, y yo tampoco puedo decirle que pare, casi no puedo hablar del dolor del labio. Chord coge al chico por la camiseta, lo levanta medio metro del suelo y lo estampa contra la pared. Su vena se ensalza en su cuello, y comienza a darle pequeños puñetazos en la cara. -Vuelve a hacerle eso a la doctora, o alguna chica, y te aplastaré más rápido de lo que piensas, niñato de mierda.-Dice finalmente, lo golpea de nuevo contra la pared, dejando que se vaya corriendo por donde huyó su amigo, que lo dejó tirado. Se agacha hacia mí rápidamente, quitando un poco de sangre de mi labio con su dedo pulgar.-¿Puedes moverte?-Me pregunta. Niego, me duele el tobillo, me duele mucho a decir verdad.-Agárrate de mi cuello.-Sugiere. Me agarro de su cuello, y me coge en brazos, como si no le costara nada. Me acerco a su cuello, y el delicioso olor a colonia que me había llegado cuando se presentó a mí.