A/N: Bueno, me dio tiempo de escribir también este capítulo :'DEn este habrá Smut, ya saben, así todo romántico :')
Le agradezco mucho a TributeRusher, Guest, 1LoganEsMioMay, Manuel Uchiha, the-creme-de-la-crop, Soganuke, quikerusherboy, Nathy,lovekogan. jarlos, Nathy Sweet y Just K0gan por comentar el capítulo anterior, en verdad no esperaba que les gustase tanto :'D Espero que este capítulo les guste tanto como los anteriores.
Este asombroso capítulo se lo dedico al Jarlos de mi Kogan, the-creme-de-la-crop
Era otro día común en la bulliciosa ciudad de Los Ángeles, nuestros personajes principales se encontraban en su famosísimo 2J como apartamento en este día que tenía un clima un tanto caluroso, pero no era el suficiente como para que las personas tuviesen que tomar todo el día agua debido a la constante deshidratación que ejercía los rayos del Sol al golpear con la superficie del planeta Tierra.
Los habitantes del 2J estaban planeando ir a ver una película la noche de hoy ya que podían entretenerse y, además, había aire acondicionado en las salas para los clientes que disfrutaban de ver una buena película.
-Entonces iremos a ver World War Z.- Dijo el rubio diciéndole a sus amigos y su familia.
-Es muy interesante esa película.- Logan dijo apoyando la decisión de su amigo de ojos verdes.
-¿Cómo sabes eso?- Preguntó la menor del apartamento.
-Porque ya leí el libro.- Logan le responde a Katie con una sonrisa.
-¿Qué opinan ustedes?- La señora Knight le preguntó a la pareja de novios.
-Pues no sé, no me siento muy bien.- Carlos le respondió a la señora poniendo ambas manos encima de su abdomen y frotarlo suavemente.
-Oh. ¿Crees que hayas comido algo que tu cuerpo no recibió tan bien?- La madre de Kendall le pregunta al latino entrando en su habitual estado maternal.
-No. Supongo que esto se presentó debido a mi constante comer de cualquier cosa y hacer cosas peligrosas.- El latino respondió ni sabiendo con exactitud lo que mencionó.
-¿Logan?- El novio le preguntó al genio sabiendo que podría tener una teoría de lo que ocurría con el más dulce de los 4.
-Bueno, la teoría de Carlos está bien.- Dijo Logan con algo de sorpresa de que el latino haya dado una respuesta concreta y directa.
-Supongo que sería mejor que nos quedáramos.- La señora Knight le dijo a Kendall, Logan y Katie.
-Ahhh.- Gimieron a los que se habían dirigido.
-Tranquila mamá Knight. Me quedaré con Carlos. Vayan y diviértanse.- James le dijo a los 4 abrazando suavemente a su novio.
-¿Estás seguro James?- Logan le preguntó a su amigo más alto, no confiando del todo de sus conocimientos que poseía para cuidar de su novio.
-Sí, Logan. ¿No confías en mí?- El chico de ojos avellana frunció el ceño cuando el genio sacudió la cabeza.
-Bien James. Si estás seguro de poder cuidar por tu propia cuenta a tu novio, entonces está bien.- Dijo el rubio dándole apoyo a su amigo no como Logan.
-Gracias Kendall.- James le agradeció con una amistosa sonrisa.
-Bien, si estás seguro de hacerlo James, supongo que será mejor irnos ahora.- La señora Knight le dijo a sus hijos y a Logan. –La película es de estreno y sé que habrá muchas personas que querrán verla.-
-De acuerdo.- Kendall, Logan y Katie dijeron al unísono.
Los 4 que se disponían a salir tomaron sus cosas correspondientes para la noche y se dirigieron a la puerta de entrada. –Si necesitas ayuda James, llámame y haré lo posible para ayudarte.- La señora Knight le dijo al chico alto mientras guardaba su teléfono celular en su bolso.
-Sí mamá Knight. Lo tengo todo cubierto.- James dijo con seguridad, aunque interiormente no estaba del todo seguro de hacer esto, nunca antes había cuidado de nadie y especialmente de alguien a quien quería más que a nadie.
-Cuídense chicos.- Jennifer le dijo a la pareja sentada en el sofá antes de salir del apartamento.
-Adiós.- Dijeron Kendall, Logan y Katie antes de seguir a la señora Knight; siendo Kendall quien cerrara la puerta cuando todos estaban fuera.
-Bien Carlitos, ¿qué te duele?- James le preguntó a su novio mirándolo directamente a los ojos.
El latino suspira y se levanta algo vacilante del sofá. –En realidad, no me siento mal.-
-¿Qué?- El chico alto le preguntó al bajito.
-Simplemente fingí que me sentía mal para no ir al cine con ellos.- Carlos le admitió.
-¿Por qué no querías ir?- James le preguntó algo extrañado, Carlos nunca mentía.
-Es que solamente quería estar contigo.- El latino le dice a su pareja antes de acercársele y sentarse en sus musculosas piernas. –Quiero compartir esta noche contigo.- Le dijo antes de inclinarse y besarlo de manera provocativa en su cuello.
James gimió ante los besos que su novio le propinaba en su cuello; se sentía tan bien que hasta su mente nublaba. –Carlos, ¿qué estás haciendo?- Le preguntó al chico encima suyo mientras que con sus grandes manos agarraba, quizá la parte anatómica que más le gustaba de su novio, el gran trasero de Carlos.
-Tienes suficiente imaginación como para interpretar lo que estoy haciendo.- Carlos le dijo con voz ronca en la oreja de James, haciéndole cosquillas con su cálido aliento.
James soltó un gemido como los dientes de Carlos mordían superficialmente la suave piel de su cuello. -¿Estás seguro?-
El latino dejó de atacar ferozmente el cuello de su amado. –Sí. Quiero entregarme por completo a ti.- Carlos le dijo a James dándole un tierno beso a su amado novio. –Quiero hacerlo porque te amo.-
James sonrió enormemente. –También te amo, Carlitos.-
Fue así como inició la noche de entrega de cuerpo y alma de James Diamond y Carlos García.
James le daba suaves besos a su novio latino en su cuello, en sus ojos y en su frente. Carlos hacía unos gemiditos de placer al sentir los suaves labios de su amado novio que les deba besos como de pluma en toda la extensión de su rostro; se sentía tan bien. El más alto metió sus manos por debajo de la camisa de Carlos para poder sentir la suave piel morena de su novio; ya en alguna otra ocasión había sentido su piel, pero sabiendo que lo que estaban por hacer era algo sumamente especial, de algún modo u otro se sentía aún más suave bajo el tacto de sus largos dedos. Carlos disfrutaba la sensación de los dedos de James sobre la piel de su abdomen que empezaba a tornearse caliente; se estaba excitando.
El chico de ojos avellana tomó el borde de la playera de Carlos y empezó a subirla, el latino ayudó a su novio a quitarle la playera alzando sus brazos en el aire. Cuando Carlos estaba medio desnudo, James se mordió los labios al ver todo el torso de su novio. La piel de caramelo de Carlos se veía aún más atractiva por el suave destello de la luz del satélite natural de la Tierra que entraba por las ventanas del apartamento 2J.
-Tenía razón cuando decía que eres hermoso por dentro y por fuera.- James dijo sin apartar sus ojos de color avellana del abdomen musculado de Carlos; se veía tan irresistible así.
Carlos entonces empezó a deshacer uno por uno los botones de la camisa de su novio. Cuando todos los botones estuvieron deshechos, Carlos empujó la delgada tela de los anchos hombros de James, dejando que la prenda de vestir cayese al suelo con gracia, dejando desnudo el torso del chico lindo de Big Time Rush. Continuaron besándose con pasión y amor, cada uno pasando sus manos por todo el contorno del cuerpo del otro, explorando cada músculo y centímetro cuadrado de la piel caliente y suave que tenían para brindarse, pero como la pasión fue aumentando, sus cuerpos empezaron a calentarse cada vez más y a excitarse sexualmente, siendo esto último muy notorio por el gran bulto que mostraba cada uno en sus pantalones.
-Creo que sería mejor continuar esto en nuestra habitación.- James dijo entre gemidos por la falta de aire en sus pulmones por el gran tiempo de estarse besando con el latino.
-Estoy completamente de acuerdo.- Carlos le dijo a su novio de ojos avellana.
Entonces, Carlos se quitó de encima del cuerpo más grande de su amado novio y agarró sus camisas que yacían en el suelo, no quería que los demás se enteraran de qué cosa habían hecho en su ausencia. James se puso de pie, paso un brazo alrededor de los hombros de su novio latino y otro por debajo de sus piernas para, sin que Carlos lo esperase, cargarlo en forma nupcial. James se dirigió cuidadosamente por las escaleras con su novio medio desnudo en sus brazos para llegar a su habitación compartida, en donde se volverían uno por primera vez en sus vidas.
Al llegar a la habitación, James depositó suavemente el cuerpo más pequeño de su novio sobre las sabanas de su cama compartida. El más alto dejó que sus ojos avellana viajasen por todo el contorno del torso desnudo de su novio latino, estaba completamente encantado con su suave y acaramelada piel.
-No puedo creer que seas mío.- James murmuró de modo que su novio pudiese escucharlo, y sonrió cuando notó un pequeño sonrojo en su tierna cara antes de inclinarse sobre él y darle un beso.
Carlos pasaba sus morenas manos por los endurecidos músculos del abdomen de su novio, disfrutando más cuando sentía sus abdominales contraerse bajo el tacto de sus dedos. El joven latino siempre tuvo miedo de que al tener su primera vez le dolería muchísimo, pero se había convencido de que ese dolor valdría la pena tolerarlo si perdía su virginidad con una persona que se preocupase por él… Y afortunadamente la tenía, esa misma persona estaba besándolo en ese instante.
Cuando las Jennifers le dijeron al latino que James sólo lo quería por sexo, en verdad lo creyó. Pero cuando su novio fue a consolarlo, se dio cuenta de que había sido patético haberle creído a esas malvadas chicas. Tenía que confiar en James, y él jamás le insinuó algo para meterse en sus pantalones, James siempre fue un caballero con él.
Y es así cómo se encontraba Carlos García, en la cama siendo besado por su amado novio James Diamond, con quien dentro de poco tendría el placer de perder su virginidad.
Carlos no sabía si podía soportarlo más, así que decidió dejar que sus manos viajaran hasta la hebilla del cinturón del más alto, deshaciéndose de la correa que correa de cuero que apretaba la cintura de James y luego del botón del pantalón del mismo.
-Carlos.- James lo llamó alejándose unos cuantos centímetros de su rostro. –Hay que ir lento, disfrutemos lo más que podamos este momento.- Le dijo antes de volverlo a besar.
El joven latino decidió hacer caso, pero aún así empezó a deslizar la mezclilla de las atléticas piernas de su novio hasta que llegaron a sus rodillas. Carlos empezó a gemir más fuerte cuando James empezó a atacar su cuello con besos y suaves mordidas. Inclusive de que James haya pedido ir más lento, él mismo no pudo contenerse; necesitaba hacer suyo a Carlos en todos los parámetros. Por lo tanto, en poco tiempo, tenía a su novio con los pantalones en la misma condición que los suyos.
-Olvida lo que dije, solamente necesito amarte para saciar mi sed de ti.- El más alto dijo con voz de lujuria, pero también se podía percibir la dulzura en ella.
El latino no objetó nada, simplemente quería dejar a su novio hacer lo que quisiera, pues sabía de antemano que esta noche era especial para ambos.
James se puso de pie para quitarse sus tenis, calcetines y pantalones junto con sus bóxers, quedando así completamente desnudo. Fue en ese preciso momento que Carlos decidió ver a James y automáticamente se sonrojó. –Woow Ja-James, es… Es gra-grande.- El pequeño dijo con voz entrecortada debido a la impresión, pues la virilidad del de ojos avellana era bastante grande. No era un grande colosal, sino que era lo suficientemente grande para su edad.
-Gracias Carlitos, y es todo tuyo.- James no tuvo la intención de decir eso, pero se alegró de haberlo dicho porque el latino se sonrojó aún más. El más alto prosiguió a quitar todas las prendas de vestir restantes que poseía su indefenso novio debajo de él. Al acabar, pudo apreciar en su totalidad al chico que amaba. –No sabes lo mucho que detesto a las Jennifers por haberte dicho feo.- Colocó una de sus grandes manos sobre su tibia y la dejó viajar por toda su pierna, abdomen, hasta posicionarse encima de su pecho. –Eres increíblemente hermoso, podría apostar que incluso más que yo.-
-James.- Carlos dijo de forma tonta, como si estuviese bajo algún tipo de encanto de su novio. James jamás había dicho que alguien fuese más lindo que él, y el que le dijese que é era más hermoso, había tocado una fibra muy sensible en su ser. Tomó con ambas manos el rostro de su amado y lo acercó al suyo. –Te amo.- Fue lo único que dijo antes de besarlo y, con sus brazos, lo abrazó de su torso e hizo que se acostase sobre su cuerpo desnudo; ambos gimiendo por la sensación de su contacto de piel con piel, además de sus virilidades frotándose entre sí.
Después de unos minutos de frotar sus cuerpos desnudos entre sí, Carlos colocó sus manos sobre el amplio pecho de su novio y lo alejó un poco. James iba a preguntarle el porqué el latino los detuvo, pero se detuvo de hacerlo al ver que su novio extendió su mano izquierda hacia la mesita de noche que estaba a un lado de la cama, abrió el primer cajón para meter su mano y hallar lo que sea que estuviese allí. Pasado unos pocos segundos, el latino tenía algo en su mano.
-Carlitos, ¿qué…?- James detuvo su pregunta al ver que era; un pequeño tubo con sustancia transparente y una pequeña bolsita de empaque metalizado brillante.
El más bajito colocó ambos artículos al lado de la mano derecha de James. –Es un botecito de lubricante y un condón.- El latino dijo con voz apenada.
El más alto tomó ambas cosas en sus manos. -¿Cuándo las compraste?- James preguntó todavía asombrado, ¿quién creería que su amable y tímido novio sería capaz de comprar esas cosas? Bueno, no es que le molestase que haya hecho eso.
-Hace unos días.- Carlos dijo con un ligero sonrojo. –La verdad, tenía planeado que esta noche llegase.- El latino le dijo al chico que aún se cernía por encima de él y se rascó nerviosamente la parte posterior de su cabeza.
James sonrió con ternura ante la visión de su amado latino. Colocó el lubricante y el condón en donde los tomó y se inclinó para darle un beso al chico que seguí distraído, de modo que lo sorprendió. –Eso está bien, Carlitos. Es bueno mantenerse a salvo.- Le sonrió otra vez antes de darle un beso en la comisura de sus labios.
James tomó el pequeño tubo de lubricante y abrió la tapa, luego roció una cantidad adecuada en sus dedos antes de cerrarlo y volverlo a colocar sobre el colchón. –Carlos, necesito que separes tus piernas.- Incluso eso a James le hizo sentirse como un pervertido, como si todo esto fuese por pura lujuria, pero ambos sabían que no era así.
Carlos hizo lo que James le pidió y, lentamente, separó sus latinas piernas, al hacerlo, Carlos se sintió muy vulnerable ante su novio. James dirigió sus lubricados dedos en medio de las piernas de el latino, tocando ligeramente la virgen entra de Carlos, que al sentir la humedad en ese lugar era algo completamente nuevo por lo cual se sorprendió.
-¿Estás bien?- El más alto le preguntó al percatarse de su pequeño salto.
-Sí, es sólo que nunca me he tocado de esa manera así.- Carlos dijo con vergüenza.
-De acuerdo, lo haré lo más suave posible, ¿te parece?- James le preguntó, la respuesta que recibió fue un asentimiento del chico debajo suyo.
James volvió a pulsar la punta de sus dedos con la entrada de su novio, luego procedió a introducir lentamente uno de sus dedos, y al hacerlo escuchó un pequeño quejido del latino. –Sólo es incómodo, prosigue.- Carlos respondió a la pregunta no formulada del de ojos avellana. El más alto dejó estático su dedo dentro del cuerpo de su novio, dejándolo acostumbrarse a la sensación de algo penetrando una parte sensible de su cuerpo. Cuando el de ojos avellana se percató de que Carlos empezó a mover muy ligeramente sus caderas, empezó a mover su dedo hacia fuera para luego volverlo a meter y, al escuchar un gemido de satisfacción abandonar los labios de su amado, sabía que se había acostumbrado a la sensación. Pasó unos cuantos minutos antes de que James añadiera otro de sus dedos, haciendo que Carlos gimiese otra vez. Pasaron otros minutos para que James añadiese otro y último dedo, haciendo gemir muy fuerte al latino, pues su próstata había tocado. –Estoy listo.- Carlos le dijo a su novio en un tono de voz lleno de excitación y moviendo sus caderas en pequeños círculos.
-¿Estás seguro?- El de ojos avellana le preguntó, pues no quería hacerle daño a su novio por estar en el "calor del momento".
-Sí, estoy completamente seguro.- Carlos dijo entre gemidos y mordiéndose ligeramente el labio inferior.
Por lo tanto, James extrajo sus 3 dedos de la entrada del latino, haciéndolo gemir por la pérdida del tacto. El más alto agarró el condón, rasgó la envoltura con sus manos y lo extrajo para posteriormente colocárselo en todo el largo de su miembro viril. Luego, se colocó en el medio de las morenas piernas de su novio, colocándolas encima de sus muslos y acercando el glande de su pene a la virgen entrada de Carlos. –¿Listo?- Carlos le asintió. –Iré despacio, ¿de acuerdo?- Le preguntó un poco nervioso, pues también era su primera vez.
-Sí.- Carlos le dio su respuesta como un susurro de complicidad, pues sabía perfectamente lo que estaba a punto de ocurrir.
James asintió y poco a poco y con sumo cuidado, fue uniéndose con su verdadero amor. Carlos gimió al sentir que la virilidad de James venció la tensión de su anillo de músculo, haciéndole sentir un poco de dolor como sabría que ocurriría.
James se detuvo al escuchar el gemido de no placer provenir de su novio latino. -¿Carlos, te estoy lastimando?- Preguntó empezando a sentirse mal, no debieron hacer esto sabiendo que uno saldría lastimado íntimamente.
-Sólo un poco.- Fue la respuesta del pequeño.
-Carlos, lo…- James no terminó de disculparse porque Carlos lo atrajo en un beso. –No es tu culpa, sabíamos que este dolor tenía que presentarse, estoy bien. Quiero hacer esto, contigo.- El joven latino le dio un beso en la frente a su amado para que no se preocupase más de lo que debía. –Continua, estaré bien.-
En contra de su propio ideal de no herir a Carlos, James prosiguió uniendo más sus caderas al de su novio, sintiendo cada vez más la placentera presión en su miembro masculino. Carlos, al sentir cada vez más dentro de su ser una pequeña pero significativa parte de James, apretó fuertemente sus paredes internas dándose placer a él mismo como a su novio.
Cuando el más alto estuvo por completo en el interior del latino, se detuvo para dejar que el cuerpo de Carlos se acostumbrase a estar unidos de una forma más que íntima. –Esperaré hasta que te acostumbres, ¿bien?- James le dijo a su novio con voz entrecortada, estaba sintiendo mucho placer estar así con él. Carlos le asintió como respuesta, a la vez que disfrutaba esta nueva unión con el chico más atractivo de Big Time Rush.
Pasaron 5 largos minutos, o así lo suponían ambos, para que el latino se pudiese acostumbrar. –Puedes moverte.- El pequeño le dijo al más alto y, para reafirmar su palabra, rodó ligeramente sus caderas, gimiendo ante la sensación que eso le producía.
James se inclinó y lo besó suavemente. –Iré lento para no herirte.- Le dijo, y fue entonces como empezaron a hacer un acto único y hermoso; empezaron a hacer el amor.
James recargó sobre sus manos que estaban a ambos lados de los costados del latino para darle firmeza y ángulo a sus movimientos pélvicos. Carlos empezó a gemir levemente como James se movió dentro y fuera de su cuerpo, calentado cada vez más la temperatura en sus cuerpos. James gemía ante la sensación tibia y apretada del interior de su novio, nunca se esperó que podía sentir algo así en un acto íntimo y romántico con su amado latino, pero lo estaba haciendo ahora mismo y le gustaba, tanto que se estaba volviendo adicto a él y esperaba que Carlos también.
Cualquiera persona que los mirase ahora mismo, criticaría a James Diamond y a Carlos García. Pues para los ojos de los demás, ambos chicos estaban haciendo algo sumamente indecente, algo prohibido sencillamente por ser de géneros iguales, por guiarse simplemente por sus hormonas alborotadas como cualquier adolescente… Y muchas razones más que no mencionaré. Pero lo que no sabían, es que James Diamond y Carlos García estaban consumando totalmente su relación, entregándose en cuerpo y alma ante el acto que a ambos los hacía sentir como una persona en común, 2 personas conectadas ante los mismos pálpitos de un mismo corazón… Era amor de verdad, algo que no muchas personas logran conseguir, pero que ambos chicos se demostraban ante la unión de sus desnudos cuerpos, una acción que haría cualquier persona pero con diferentes motivos.
James arremetía con el cuerpo del latino cada vez más rápido, bajo las peticiones del mismo. El desgaste de sus cuerpos empezó a presentarse cuando sus pieles sudaban, bañándolos en una fina capa del líquido salino de sus poros, pero eso no los detenía, pues ese momento de unión íntima-única-romántica era sólo de ellos, el tiempo a su alrededor había desaparecido al igual que todas las personas, sólo existían ellos y nada más debían preocuparse por el otro. James empezó a morder con algo de fuerza el cuello color caramelo de su novio que, en vez de lastimarlo, lo hacía excitarse más. Ante el placer adicional que le proporcionaba el de ojos avellana, el latino decidió apretar sus paredes internas como una devolución de placeres; no sabía cómo llamarlo, por lo que eso fue lo que se le ocurrió a Carlos.
-Carlos, voy a terminar.- James gimió en el cuello del pequeño.
-Igual yo.- Carlos gimió en respuesta.
Para darle aún más placer, el más alto decidió tomar el pene del pequeño y masturbarlo al compás de sus embestidas, de modo que Carlos arqueó su espalda ante el gran placer que estaba sintiendo, no creyó posible que algún día sentiría algo así.
-Carlos.- James gimió casi a punto de llegar a su clímax.
-James.- Carlos gimió estando al mismo punto de su clímax. -¡James!- Carlos gritó con forma de gemido cuando su punto culminante de excitación llegó, manchando su abdomen y la mano de James con su semen, y apretando muy fuerte su interior y, por lo tanto, la virilidad del de ojos avellana.
-¡Carlos!- James gimió con un gritó cuando su clímax por fin había llegado al sentir el interior de su novio apretarse demasiado contra su miembro, dejando su semen dentro del condón que se había colocado.
Después de que se hubieron recuperado de sus clímax respectivamente, James se salió del interior de Carlos con suavidad para no lastimarlo, se quitó el condón utilizado, lo amarró y lo arrojó a la pequeña papelera que tenía en su habitación. El más alto se acostó sobre su costado a un lado del latino, luego colocó su brazo izquierdo encima de su abdomen para abrazarlo.
-Eso fue asombroso, no creí que pudiese sentir eso.- Carlos le dijo a James dándole una sonrisa
-Tampoco creí que fuese posible.- James le dijo pasando su dedo índice sobre el abdomen del latino haciendo pequeños y lindos patrones circulares en él. –Te amo Carlos.-
-Te amo James.- Carlos le dijo antes de besarlo con ternura.
-Hay que descansar.- James dijo cubriendo a ambos hasta la cintura con una fina sábana de color azul claro.
Carlos rodó sobre su costado y colocó su cabeza sobre el sudoroso y fornido pecho de James, abrazándolo por el torso. James sonrió ante lo adorable que se veía Carlos así. Pasó una de sus grandes manos sobre el muy corto cabello color cuervo de su novio y sonrió ante lo suave que se sentía. –Nunca olvides que eres hermoso.- Se inclinó y besó tiernamente su frente, percatándose de que se había dormido. –Y que te amo.- Fue lo último que dijo el chico de ojos avellana antes de dormirse junto a la persona que amaba.
A/N: ¿Qué les pareció este capítulo? Lo hice así todo lleno con miel porque así me gusta hacer los Smuts c': Además de que es mi primero con Jarlos :'D Opinen, sólo me falta un pequeño capítulo más y se acaba c:
El Rey del Kogan, Fernando
