A quí está el capitulo 4 espero les agrade y si no comenten para eso es el espacio de los comentarios... y los que no comenten son unos insectos hmp
Desde lo ocurrido esta mañana la mujer esa me ah estado evitando en todo momento, incluso esperó a que saliera a mi segunda rutina de ejercicios para dejar mi armadura en su lugar, al parecer ese fue el método efectivo para ponerla en su lugar; invadiendo su espacio.
La cena estaba servida a las 7 en punto como cada día y ahí estaban esos humanos fastidiosos y la mujer siempre en una rutina que si bien resultaba molesta también era bastante útil en la que se repetían siempre algunos pasos aunque la comida continuamente era distinta. Casi desde que comenzó la cena la mujer no había pronunciado ni una sola palabra, al parecer a sus molestos padres también los impresionó su silencio total.
-Hijita te sientes bien, no has dicho nada en todo el día primor- dijo preocupada su madre.
-Estoy bien- contestó secamente la mujer sin apartar los ojos de su taza de café.
-Bulma tu madre está preocupada, lo único que quiere es saber que te encuentras bien- insistió el anciano a la peliazul que no se inmutó.
-Estoy bien mamá, papá de hecho ya me voy a dormir y espero que nadie me moleste- dijo dirigiéndome una mirada ante la cual desvié la mía, se levantó y se fue a dormir a pesar de ser excesivamente temprano, regularmente se quedaba hasta altas horas de la noche trabajando en su laboratorio, me pareció que no quería regresar al lugar.
-"hmp, ni crea esa mujer que se librará de mi tan fácilmente, apenas he comenzado a divertirme"- pensé levantándome de la mesa y encaminándome a mi habitación para darme una ducha, tenía algo en mente, ahora sabía de qué otra forma podría enfadar a la mujer y era este un método mucho más efectivo.
En esa casa siempre había muchos sirvientes, humanos y robots pero dos días a la semana no, esos dos días la casa quedaba completamente desierta ya que a todos les daban descanso incluso a los robots lo cual me parecía completamente absurdo, cierta lógica debía de tener tomando en cuenta lo locos que eran todos en esa casa extraña que parecía haber sido sacada de otra dimensión.
Así pues pensando en la utilidad de la casa vacía comencé a ejecutar mi plan para hacer enfadar a la mujer por segunda ocasión en ese mismo día, salí volando de mi habitación y me paré encima de la ventana justo cuando ella iba saliendo al balcón, vestía un pequeño blusón de encajes rosas muy aniñado y sostenía algo con ambas manos, sus codos se apoyaron en la barda que delimitaba el balcón al terminar el recorrido hasta él.
Bajé cautelosamente hasta poner un pie en el piso del balcón detrás de ella en completo silencio, cómo supo que estaba ahí, no lo sé, simplemente lo supo, lo presintió o qué diablos sé yo, pero inmediatamente se giró mostrándome su rostro alumbrado por la luz tenue de la luna que la palidecía aún más, sus ojos grandes y cristalinos de azul perfecto me dejaron ver pequeñas lagrimas escondidas aun en sus cuencas.
No supe que hacer, evidentemente mi plan estaba siendo echado por la borda y de un momento a otro lo olvidé por completo, no evite lo que pasó después, soltando una flor sintética que sostenía en sus manos se abalanzó hacía mí rodeando mi cuello con sus brazos y gimoteó mientras soltaba un mar de lagrimas que mojaron la playera que yo llevaba puesta, trague saliva sin saber exactamente lo que estaba sucediendo y por qué razón no la había apartado aún de mí, en lugar de eso mis brazos ya habían rodeado su cuerpo sin siquiera percatarme del reflejo que lo había permitido, pegue mi nariz a sus cabellos azules y pude percibir su aroma fresco de nuevo.
-Vegeta- me dijo separándose de mí para poder hablar –Estoy tan confundida- me dijo antes de sentarse en una silla ovalada que se encontraba en el balcón apoyando su cara en sus manos y los codos en las rodillas.
En ese momento pensé que lo mejor que podía hacer era retirarme, pero ella me dirigió de nuevo su azul mirada poniéndome de nuevo en jaque, trate de no inmutarme y levante en mi cara de nuevo el muro de indiferencia con el cual me sentía protegido.
-qué demonios te ocurre mujer, es que tu cerebro está haciendo corto por tanto trabajar o por qué estas así-
-Es todo esto, la muerte de mis seres queridos, la apatía que siento ante la muerte de…- guardó silencio un momento antes de tapar su cara con sus blancas manos y continuar- me siento tan culpable, es esta indiferencia, debería estar triste ¿no? Es lo normal, sin embargo no siento, no…. Buah….- rompió de nuevo en llanto.
- ¿que no sientes mujer? ¿no te ves aquí llorando como una mocosa?- dije para tratar de hacer que contuviera su fastidioso llanto.
-No entiendes, lloro porque me siento culpable no por que sienta tristeza, aunque sea un atisbo de melancolía, algo, pero no hay nada-
-¿Te preocupa kakaroto?-
-No, a él si lo extraño inmensamente, ah sido siempre mi mejor amigo desde que éramos unos niños, es más bien… Otra persona- dijo al tiempo que secó definitivamente sus ojos con las mangas de su blusón para mandarme de nuevo su mirada grande y suplicante –Vegeta, q-quédate conmigo esta noche-
No pude creer en un principio lo que me estaba pidiendo, la observé atónito por unos segundos con la cara desencajada ante la sorpresa, como queriendo descifrar algo en su mirada pero solo lograba confundirme más. Fruncí el ceño ante la petición tratando de articular alguna respuesta, cómo iba yo el príncipe de los saiyajin a dormir con esa humana, qué intenciones tenía, simplemente, cómo se atreve a pedir algo como eso de esa forma tan desvergonzada.
-Sólo, quédate aquí, no tienes que dormir conmigo, es sólo que no quiero estar sola- dijo levantándose del asiento y entrando a su alcoba para mostrarme un sofá que tenía de frente a su cama.
-Entra y duérmete mujer- dije mientras me sentaba en el suelo blanco del balcón.
-Es más cómodo el sofá-
-sólo duérmete- le dije mientras me acomodaba recargado en el vidrio del ventanal de su habitación.
Sin decir más se recostó en su cama y se arropó para dormirse, mi primera intención era esperar hasta verla dormida y luego irme a mi habitación sin embargo el sueño me venció y me quedé profundamente dormido.
La mujer me llamaba desde la entrada de una cueva, nos encontrábamos en la cima de una montaña, no comprendí como era que habíamos llegado hasta ahí.
-Qué demonios haces ahí mujer-
-Ven Vegeta, aquí están las esferas del dragón- dijo.
Me acerqué hasta ella y la miré con desconcierto, entró corriendo a la cueva y la seguí, ya adentro se acercó hasta donde yo estaba y me abrasó efusivamente.
-Mi querido Vegeta ya podremos revivir a Kakaroto, al fin tomarás tu venganza- me dijo con su voz suave tan cerca de mi oído que me estremecí pero que había sido eso.
-¿Cómo lo llamaste?- ante mi pregunta ella se separó de mi formando en su rostro perfecto una sonrisa autómata.
-Ya es tarde Vegeta, ya estas dentro, jamás podrás salir de aquí- dijo una voz malvada que salía del fondo de la cueva.
Me giré sobre mis pies para ver que la entrada de la cueva había desaparecido, lancé un rayo de energía para destruir la pared de la cueva pero esta no cedió, devolví la mirada a la mujer que se encontraba inmóvil aun con esa sonrisa gravada en su rostro. Detrás de ella una figura se formó haciéndose más nítida con cada paso que daba.
-Al parecer te he sorprendido traidor- la voz inconfundible del maldito Freezer cruzó el aire haciéndome dar un paso hacia atrás –Qué es esto, jajajajajajajajajajaja- rió como maniático antes de continuar con una mirada enloquecida –El príncipe de los saiyajin sucumbiendo ante una mujer de raza inferior, qué sucede Vegeta qué te ofrece esta mujer que te ah hecho bajar la guardia-
Zaabón apareció detrás de mí, sosteniéndome con ambas manos y obligándome a ver de frente al infeliz de Freezer acercando su asquerosa mano a la cara de la mujer, sentí algo que no reconocí estaba inmensamente molesto, era una furia distinta a cualquier otra que había sentido.
-Que sucede Vegeta, siempre has sido un simio muy egoísta, es hora de que aprendas a compartir- dijo Zaabón haciéndome enfurecer cada vez más, era una furia que no había sentido ante ninguna situación simplemente incomprensible.
Me sacudí levemente mientras mis ojos se abrían para despertarme de la extraña pesadilla, me di cuenta que ya no estaba sentado, me encontraba recostado en el suelo con una almohada debajo de mi cabeza, sostenía algo con la mano, observé con detenimiento era la mano de la mujer abrí mas los ojos para sacudirme la ensoñación y pude apreciar bien que la mujer yacía dormida junto a mí, apoyando su rostro tranquilo en mi hombro y mi brazo derecho la rodeaba descansando sobre su cadera.
Me turbe un instante ante la situación, una cobija morada nos cubría parcialmente dejando ver casi por completo la figura de la mujer en su blusón rosado, cómo es que no me di cuenta, cuando sucedió, de qué forma me movió sin que la sintiera y se acomodó junto a mi sin que yo lo notara, sentí cierto calor proveniente de su cuerpo invadiéndome y dándome un confort tan extraño que después de unos instantes me incomodó.
Al levantarme hice virar a la mujer para sacar mi brazo de debajo de ella, el movimiento no la despertó y no pude evitar observarla de nuevo, ahí tirada entre la cobija recargando su cabeza sobre una de sus manos.
Volé hasta mi habitación y me preparé para entrenar decidido a olvidarme de esa situación tan embarazosa, el entrenamiento fue castigador ese día para mí mientras trataba de obligarme a sacar a esa mujer que en momentos aparecía en mi mente entre golpes y ejercicios como una intrusa haciéndome perder la concentración, la mañana se hiso tarde de repente mientras trataba de olvidar lo sucedido y el hecho de que ese recuerdo estaba estático en mi mente sin intenciones de desaparecer me hizo perder la noción del tiempo.
-Vegeta, ya es muy tarde ni siquiera entraste a desayunar, entra por favor la cena está casi lista- la voz de la mujer me hizo detenerme.
Decidí enfrentarla era esa la única forma de liberarme de la incertidumbre, caminé hasta ella con la mirada gélida y pregunté sin miramientos – ¿Qué sucedió durante la noche mujer y cómo es que osaste manosearme de esa forma no te das cuenta de quién soy yo?
-Qué dijiste? Manosearte?- dijo al tiempo que su rostro se impregnaba de un lustroso color rojizo hasta las orejas – YO MANOSEARTE A TII?- dijo en un grito que hizo temblar toda la corporación.
-No te hagas la tonta mujer, cuando desperté estabas casi encima de mi-
-OSH VEGETA eres imposible, eso me pasa por andarme preocupando por ti eres un desconsiderado-
-No quieras hacerte ahora la inocente yo no te saque de tu cama y te acosté junto a mi-
-Pues… pues no, pero yo lo único que quería, es que yo USHH soy una tonta, sentí el frescor de la noche y pensé que sería descortés dejarte ahí afuera en el frio-
-Y pensaste que si te quedabas ahí restregándote conmigo estaría más cómodo ¿no?-
Me dirigió su mirada determinada antes de contestar –Para tu información príncipe yo sólo te llevaba una almohada y una cobija, te intentaba cubrir con ella cuando TÚ me apretaste con los brazos y aunque te hablé para que te despertaras no me hiciste caso, me quedé dormida al darme por vencida por que tú, tú y tú no me soltabasss-
-bah! Que conveniente, no te quieras pasar de lista mocosa insulsa, acepta tus actos-
-AAAAAGH te digo que fuste tú-
-Pues di lo que quieras, no me vas a hacer creer eso HMP- intercambiamos miradas retadoras que fueron interrumpidas por la insulsa madre de la mujer.
-Hay pero que lindos, sus primeras peleas de novios hum! son tan tiernos- dijo la rubia poniendo sus manos juntas sobre su pecho y mostrando un tono rozado en las mejillas.
-Tiernos?- pronunciamos la mujer y yo al unisono.
